lunes, 11 de julio de 2022

Empatía, el eslabón perdido de las redes sociodigitales


«Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas», reza el proverbio árabe que muestra la importancia de la empatía; es decir, de esa capacidad que tenemos los seres humanos para comprender los sentimientos y emociones de otras personas. ¡Qué maravilloso sería ver en el mundo digital, y por consecuencia en el entorno físico, a más individuos empáticos y conscientes del poder de la palabra!

El pasado 30 de junio se conmemoró el Día Mundial de las Redes Sociales, esos espacios donde cada minuto los usuarios ven 167 millones de videos en TikTok, comparten 65 mil fotografías en Instagram, postean 575 mil tweets, transmiten 694 mil videos en Youtube, y con todo ello forman un universo digital que puede ser positivo o tan negativo como queramos; es ese lugar donde el mundo de una persona puede fortalecerse o derrumbarse.

Y es que, las redes sociales suelen ser un espacio de desahogo, donde reaccionar antes de pensar es el denominador común. El botón “me enoja”, “me entristece”, “me sorprende”, “me encanta” de Facebook es un ejemplo de lo veloz que pasa la información frente a nuestros ojos y cómo con esa velocidad reaccionamos ante lo que nos mueve de la gran cantidad de información y estímulos que vemos a cada minuto.

El deslizar rápido la pantalla, podría significar deslizar también nuestros pensamientos, o el análisis y empatía sobre la información que estamos recibiendo. 

Para que haya una conducta o una reacción, tiene que anteceder un pensamiento, pero al parecer, en las redes sociales esto es al revés: nos están enseñando a reaccionar, a manifestar de forma inmediata emociones a través de “likes” o “me enoja”, de pronto nos vemos a nosotros mismos confirmando o desaprobando lo que vemos, emitiendo comentarios a diestra y siniestra.

Lo riesgoso de esto, es que, podemos pasar desapercibido, que quienes reciben nuestras reacciones tienen nombre, rostro, emociones y múltiples realidades.

Lanzar un comentario negativo es un acto simple detrás de una pantalla, pero el impacto es tan grande que podría generar que una persona se aisle, que baje su autoestima, que se cuestione sobre si algo hizo mal y que busque compensar eso subiendo otro tipo de contenido, volviéndose así un círculo vicioso de subir contenido, buscar aprobación, ver rechazo, subir más contenido “atractivo”, buscar más aprobación, sentir que no es suficiente, bajar su autoestima, subir contenido y así, por una eternidad.

Los comentarios que leemos impactan, porque son un estímulo que cobra cada día más relevancia, porque a través de las redes sociales estamos diciendo quiénes somos al mundo y porque se sigue buscando una identidad, un yo social que se sienta escuchado, apoyado y acompañado.

Las personas pueden ver una fotografía tuya dónde aparentemente todo funciona: tienes un auto, un trabajo, te ven sonreír, comes en el lugar donde a muchas personas les gustaría estar. Muestras tu comida favorita, tienes aparentemente todo para que tu vida funcione bien y no hay problemas a simple vista.

Las personas piensan que todo está bien y no preguntan si realmente lo estás. Y entonces un día, se dan cuenta que no lo estabas. Porque ya no estás más y se preguntan: ¿qué le llevó a tomar la decisión si su vida parecía perfecta?

La empatía es un poderoso mecanismo que estamos dejando a un lado cada vez que nos lanzamos a opinar, aconsejar e intervenir sin preocuparnos por ver más allá y sin escuchar el mensaje que mi amigo, mi padre o esa persona que me encontré en el bus me quiere decir algo.

¿Alguna vez has sentido que alguien realmente te escucha? Es increíble cómo en la era de mayor información y posibilidades de comunicación estamos perdiendo la hermosa costumbre de conversar y de realmente ponernos en los zapatos de alguien más y recordar que no importa qué tan bonitos o maltratados están, se sienten diferentes cuando uno los calza.

En un mundo donde los espacios sociodigitales están plagados de millones de fotografías de personas sonrientes, la tasa de suicidios va en aumento, ¿Qué está fallando?

Por qué no empeñamos en enmascarar el dolor a través de un mensaje haciendo creer que todo va perfecto?

Para desarrollar empatía, primero es necesario escuchar. ¿Fácil? Realmente no lo es. Escuchar significa atender a lo que las personas te están diciendo, entender claramente sus palabras, tener la disposición de entrar en la mente del otro y para ello se requiere dejar a un lado nuestra perspectiva.

¿Por qué no lo hacemos? ¿Quizá porque estamos posando para la próxima selfie?

Imagen: Artmajeur

Fuente: Consumotic

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