martes, 31 de mayo de 2022

Los datos en la era de internet: ¿valor o responsabilidad?


La pandemia moduló nuestros hábitos y propulsó el uso de la tecnología más de lo habitual, siendo en muchos casos la única alternativa para continuar ciertas actividades. En un momento de crisis y necesidad, la reflexión sobre la recopilación de datos quedó en segundo plano, por lo que apostamos por aceptar soluciones rápidas en la esfera digital. Como consecuencia, cedimos nuestros datos para seguir accediendo a servicios imprescindibles, como las plataformas sanitarias, las aplicaciones para realizar videoconferencias o incluso para continuar haciendo compras por internet. Este tipo de prácticas, aunque no fueran intencionadas, propició una situación de mayor riesgo para la protección y correcta gestión de datos en la esfera digital, uno de los principales derechos a proteger.

 Se ha ido prodigando el concepto de que «si no pagas por el servicio, el producto eres tú». En este caso, los datos que proporcionamos son el precio a pagar por utilizar servicios como la lectura de noticias en línea, hacer la compra desde casa o ver una película desde el sofá. De hecho, los podemos considerar una materia prima muy codiciada en la era digital, ya que son la base del actual modelo de negocio: se trata de la venta de nuestras cookies, los datos de navegación, la actividad en las redes, las preferencias personales y sociales o las tendencias políticas. El modelo lo vemos con casos como el de la compañía Meta, que con motivo del incumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) –el marco regulador europeo en torno a la privacidad informativa, el consentimiento, la transparencia y el derecho a ser olvidado– amenazó con el cierre de Facebook e Instagram en Europa si no se le permitía seguir transfiriendo datos del mercado europeo a los Estados Unidos. Sin duda, el GDPR sirve hoy como modelo para muchas organizaciones y gobiernos en términos de gestión de datos y privacidad, colocando a Europa en la vanguardia del diseño digital ético y responsable. 

Aun así, hasta la fecha no podemos hablar de un mercado rentable –económicamente hablando– para el uso ético y responsable de nuestros datos. Gestionarlos con un tratamiento ético supone un sobrecoste para las empresas, cierto, pero solo si miramos a corto plazo, ya que esta inversión acaba siendo muy rentable a medio y largo plazo, aportando a las empresas un diferencial competitivo y unos valores que benefician por completo a los ciudadanos. Al final, la inversión en procedimientos éticos es una inversión de futuro. De esta manera, ¿por qué implementar unos procedimientos costosos sin un retorno de negocio? Como ya hemos visto en el pasado, hay mucho camino por recorrer para generar conciencia y conseguir que las empresas lo apliquen por necesidad y voluntad propia. Y si no, veamos qué ha pasado con la emergencia climática, donde hace más de una década era un problema de unos pocos, pero ahora empresas y administraciones trabajan sin cesar para aportar su granito de arena. Dentro del uso de los datos y el resto de los aspectos generados por la emergencia digital ocurrirá lo mismo. 

Los datos van más allá, afectando a muchas más esferas de nuestras vidas de las que somos conscientes. El rápido crecimiento de la dataficación y la digitalización de casi todos los aspectos de la sociedad moderna han intensificado el riesgo de mala praxis, incorporando sistemas automatizados que aprenden de la recopilación histórica de datos y que pueden causar situaciones como un mal uso de los algoritmos, lo que incluye desde sesgos sistemáticos integrados en las tecnologías digitales capaces de discriminar ciertos grupos sociales, de género y étnicos, hasta violaciones de datos personales a través de plataformas en línea. Y conforme aumenta la complejidad de los algoritmos, los retos se intensifican, llegando a generar no solo sesgos, sino replicando o amplificando las desigualdades existentes: todos ellos tienen que ser abordados y atajados.

Un ejemplo ilustrativo es el de la empresa Amazon, que en 2014 dejó en manos de sistemas automatizados la selección de sus procesos de talento. Un año después, se descubrió que el programa discriminaba sistemáticamente a las mujeres. La razón era simple: estaba diseñado a partir de los perfiles de antiguos candidatos –mayoritariamente hombres– que habían trabajado o se habían postulado para puestos en la empresa durante los últimos 10 años. No obstante, en una década la sociedad ha evolucionado mucho, un detalle que el sistema ignoró, llevando a mantener un dominio masculino al penalizar los currículum que contenían palabras del campo semántico relativo a las mujeres, como «jugadora de baloncesto» o «graduada cum laude en matemáticas». Los sistemas de automatización son un gran paso y pueden aportar mayor eficiencia y eficacia, pero la supervisión humana es fundamental para evitar que se automaticen errores y desigualdades. Al detectarlo, la empresa dio marcha atrás en esta automatización del sistema para mejorar el algoritmo.

Estamos ante una situación muy compleja, con tecnologías emergentes que avanzan a una velocidad trepidante y un marco legal que muchas veces no es capaz de seguir el ritmo de las novedades, si bien empezamos a ver que están subiendo cada vez más en la escala de prioridades de las agendas institucionales. Un ejemplo es el acuerdo del Parlamento Europeo y del Consejo de la UE sobre la Directiva de Servicios Digitales (DSA), que sitúa la Unión Europea como pionera en la regulación de la revolución tecnológica. Se trata de un borrador jurídico que establece obligaciones de transparencia y acceso sobre los algoritmos de las grandes plataformas digitales, contemplando entre otras medidas retirar el contenido ilegal y la desinformación. En definitiva, se trata de un primer gran paso en el que la transformación ética ya no surge por voluntad propia de las empresas, sino por una normativa que tiene el potencial de reinventar el mundo digital.

Desde Digital Future Society apostamos por una solución que pase por aplicar una visión más humanista de la digitalización que tenga en cuenta las necesidades y los derechos de los ciudadanos, situándolos en el centro de la transformación digital. Tenemos que trabajar para que la tecnología se acerque al ciudadano y a sus necesidades. Esto se debe de atacar desde dos líneas de acción: en primer lugar, apelar a la responsabilidad de los actores de interés para impulsar una obligatoriedad sobre la aplicación de un uso ético de los datos; al mismo tiempo, se debe dotar al ciudadano de herramientas para que pueda no solo adquirir conocimiento del mundo digital, sino también para aprender y aprovechar tanto las oportunidades como los riesgos que supone, impulsándole a adquirir un pensamiento crítico que le permita interactuar con seguridad y autonomía en un entorno cada vez más digitalizado. 

Ante todo, debemos fomentar la colaboración digital entre los diversos grupos de interés como respuesta eficaz para hacer frente a la complejidad de los retos generados por la rápida y acelerada digitalización. La colaboración de los diferentes sectores hace posible diseñar y aplicar conjuntamente iniciativas relevantes que partan de un conocimiento profundo del contexto socioeconómico. Por ello, debemos fomentar la cooperación entre todos los actores y las partes interesadas clave: es responsabilidad de todos. Esa es la esencia del humanismo tecnológico que defendemos desde Digital Future Society.

Fuente: Ethic

lunes, 30 de mayo de 2022

Publicado el primer retrato exhaustivo del microbioma oral gracias a la ciencia ciudadana


Se suele incidir en la importancia de cuidar nuestro microbioma intestinal, pero el microbioma oral (el conjunto de bacterias que habitan en nuestra boca) también merece nuestra atención. No en vano, es la segunda comunidad con más diversidad de nuestro organismo al albergar más de 700 especies. Es más, los desequilibrios en este ecosistema provocan la aparición de enfermedades como la periodontitis, la gingivitis o las caries.

Ahora, un nuevo estudio concluye que su diversidad cambia significativa mente con la edad. El trabajo, publicado en Biofilms and Microbiomes, es obra del equipo científico de ‘Saca la Lengua’ dirigido por Toni Gabaldón, del Centro de Regulación Genómica (CRG).

Se han identificado tres etapas, adolescencia, mediana edad y vejez, en la composición de microorganismos bucales

La investigación, que ha contado con la participación de 1.648 personas de distintas edades, revela la existencia de tres etapas distintas (adolescencia, mediana edad y vejez) en la composición de microorganismos residentes en la boca.

Según los autores, los adolescentes tienen un microbioma oral muy biodiverso y que varía mucho entre personas, lo que podría deberse a cambios hormonales y de hábitos durante esta etapa de la vida.

Las personas de mediana edad, por el contrario, tienen una biodiversidad más baja y una composición más homogénea entre personas, lo que representa una etapa de alta estabilidad.

A partir de los 60 años, la biodiversidad y las diferencias entre personas aumentan de nuevo y de manera muy considerable. Este retorno a la alta diversidad se explica por la aparición de especies oportunistas raras que aprovechan la debilidad del sistema inmunitario. Casi todas estas especies, que serían normalmente rechazadas, están vinculadas a enfermedades orales como la periodontitis.

Factores que influyen en la microbiota oral

Los resultados también revelan qué factores son más influyentes en la microbiota oral, entre los que se encuentran enfermedades crónicas, como la fibrosis quística o el síndrome de Down, o los estilos de vida nocivos, como fumar. También influyeron, aunque en menor medida, la celiaquía, la hipertensión o el uso de antibióticos.

Un mejor conocimiento del microbioma oral en las personas con estas patologías allana el camino para tratamientos específicos que reduzcan estos riesgos, y que podrían consistir en pre o probióticos, específicamente diseñados con este fin.

Por otro lado, las relaciones sociales y familiares también influyen sobre la composición de las comunidades de nuestra boca. Miembros de la misma familia que conviven tienen un ecosistema bucal más parecido que entre dos personas de diferentes familias. 

Las enfermedades crónicas, los estilos de vida nocivos y las relaciones sociales influyen en la microbiota oral

La asociación existe incluso entre compañeros de clase, lo que revela que compartir el mismo entorno, aunque sea unas horas diarias, podría afectar significativamente al conjunto de bacterias de nuestra boca.

Todos estos hallazgos servirán para construir un modelo computacional para interpretar la información dada por la saliva, y que permita predecir cambios inducidos por distintos factores ambientales y fisiológicos.

“La salud bucal está conectada con todo el cuerpo humano. Por esta razón, la saliva contiene mucha información útil que puede complementar a otras analíticas como las de sangre. Ahora tenemos un diccionario que ayuda a interpretar el lenguaje del microbioma oral, con lo que quizá un día la muestra de saliva será tan rutinaria como los análisis de sangre u orina”, afirma Toni Gabaldón.

El papel de la ciudadanía

‘Saca la Lengua’ es un proyecto de ciencia ciudadana impulsado en 2015 que tiene como objetivo descubrir la variedad de microorganismos que viven en nuestra boca.

El presente estudio ha contado con la participación de 1.648 personas, de entre 7 y 85 años, repartidas por toda España. Los participantes rellenaron un cuestionario que examina 80 aspectos diferentes sobre el estilo de vida, la dieta, la higiene y la salud.

Los miembros del proyecto visitaron más de 30 centros educativos y centros cívicos en varias ciudades del territorio español. El equipo habilitó una furgoneta con los equipos necesarios para el procesamiento inicial de las muestras de saliva, recorriendo más de 7.000 kilómetros entre distintas comunidades autónomas.

Fuente: Sinc

Qué es FIDO, el protocolo para registrarnos sin contraseñas que ahora promocionan Google, Microsoft y Apple


“Un mundo sin contraseñas”. Oímos esa frase cada vez con más frecuencia. ¿Cómo entraríamos a nuestras cuentas y nuestros perfiles de Internet? ¡Si eso es como se quitaran la llave de mi casa! En ese caso, sólo nos quedaría llamar a un cerrajero o romper la ventana para entrar y abrir desde dentro. Los nuevos estándares tecnológicos para eliminar las contraseñas se basan un poco en este último punto, salvo que ahorrándonos los cristales rotos. Es el caso de FIDO, un sistema de autenticación sin contraseñas por el que nos habéis preguntado.

Un sistema para desechar las contraseñas que está a punto de cumplir una década

Antes qué nada, ¿qué es FIDO? No son las siglas de un sistema tecnológico, si es eso lo que os estáis preguntando, sino de una alianza entre varias empresas tecnológicas y bancarias, como Amazon, American Express, Intel, Meta, Visa o Samsung. También forman parte organizaciones como Mozilla o Red Hat y departamentos gubernamentales como el Ministerio de Transformación Digital de Australia y el departamento de Seguridad de la Información de Alemania.

FIDO lleva en marcha desde 2013, pero ha vuelto a ser noticia porque en mayo de 2022 tres gigantes tecnológicos han anunciado que también lo implementarán en sus sistemas: Apple, Microsoft y Google. Tampoco significa que la función ya esté disponible; por el momento, sólo se ha anunciado su intención de implementar el protocolo. 

El objetivo de esta alianza es crear un sistema de autenticación digital que no se base en introducir una contraseña de creación propia. Según sus datos, las contraseñas son la raíz del 80% de las brechas de seguridad. Año tras año, se ve que seguimos usando las mismas claves fáciles y simples que pueden averiguarse en apenas unos minutos, pese a las advertencias de los especialistas en ciberseguridad. Empresas como Nord Security realizan ránkings anuales de las contraseñas más usadas que han aparecido en filtraciones de datos: “123456”, “qwerty”, “password” o “11111” siguen estando entre ellas.

Contraseñas, códigos PIN, datos biométricos... No hay una sola forma de identificarnos

Las contraseñas no son la única manera de identificarnos en un servicio digital, pero sí la más común. “Existen tres modos de saber que eres un usuario legítimo: por algo ‘que sabes’ (una contraseña o un pin), por algo ‘que tienes’ (la llave de tu casa) o por algo ‘que eres’ (una identificación biométrica como la huella o la cara)”, nos explica nuestro maldito Carlos Tomás, que nos ha prestado sus superpoderes como especialista en ciberseguridad y criptografía. Siguiendo con el ejemplo, expone que a veces “se usan combinaciones (por ejemplo, para sacar dinero de un cajero se usa una tarjeta (algo que tienes) y algo que sabes (el pin), y si sacas el dinero en ventanilla se usa algo que tienes (un DNI) que se comprueba con algo que eres (que te pareces a la foto de ese DNI)”. 

¿Dónde entra el sistema de FIDO, en ese caso? La idea es sustituir las contraseñas por algo que tenemos. “En este caso, es un almacenamiento de claves criptográficas como es una tarjeta contactless o el DNI electrónico. De esa manera, alguien que no tenga ese almacén criptográfico no se podrá autenticar”, continúa Tomás.

Tal y como lo presenta FIDO, en este caso no tendríamos que acordarnos de una contraseña, sino que el sistema funciona como una especie de ‘caja fuerte’ (un almacén criptográfico) que se abre cada vez con una ‘llave’ (una clave criptográfica) nueva que se guarda en el propio móvil u ordenador. Para que se nos dé esa ‘llave’, bastaría con que nos identificásemos con otro método de nuestra elección, como un PIN o un escaneo de nuestra cara o nuestra huella dactilar (datos biométricos). 

“A día de hoy ya estamos usando algo parecido por ejemplo en las aplicaciones móviles que permiten delegar la autenticación al sensor de huella del teléfono, donde tenemos un almacén de claves criptográficas cuya llave es la huella”, señala Tomás. Si usas un gestor de contraseñas, te puede sonar este método: guardamos todas nuestras contraseñas en la ‘caja fuerte’ de la aplicación, y fijamos una clave maestra para abrirla. Sin esa contraseña maestra, nos quedamos sin acceso a todas las demás. 

Una 'caja fuerte' con varias 'llaves' que solo podrá tener cada usuario, y nadie más

En la práctica, el sistema FIDO evita tener que crear y escribir una contraseña complicada y difícil de memorizar cada vez que nos registramos en un sitio nuevo (y sí, de momento estos son los pasos que deberías seguir), sino que al hacerlo desde un dispositivo que ya tengamos configurado, directamente nos deje entrar a la web o la aplicación a la que queramos ingresar. La diferencia que guarda con un gestor de contraseñas o con el sistema de autoguardado de un navegador, según Tomás, es que, al final, existe la posibilidad de que consigan adivinar nuestra clave maestra a través de ingeniería social o fuerza bruta, y con ello acceder a todas nuestras claves. 

“Para iniciar sesión, los usuarios tendrán que hacer lo mismo que ya hacen a diario para desbloquear sus dispositivos, como indicar el código PIN o utilizar un sistema de reconocimiento facial o de huella dactilar. Este nuevo enfoque protegerá del phishing y será mucho más seguro que las contraseñas y las tecnologías multifactor, como los códigos de un solo uso enviados por SMS”, señalaba Apple sobre este sistema. 

¿Suena más fácil, no? ¿Es seguro? También nos contesta Tomás: “El sistema FIDO se basa en claves criptográficas, por lo que atacarlas por fuerza bruta es imposible en un tiempo razonable. La limitación es que dependemos de un elemento que podemos perder, por lo que siempre tendremos que autorizar otros métodos de reserva en caso de pérdida, ya que si no podríamos perder el acceso para siempre”. O sea, que la seguridad real del sistema depende de que los métodos que autoricemos para que se nos dé la ‘llave’ de la ‘caja fuerte’ de FIDO que decíamos al principio sean también seguros.

Fuente: maldita.es

domingo, 29 de mayo de 2022

Millones de rusos traspasan la cortina de hierro digital


Cuando las autoridades rusas bloquearon cientos de sitios de Internet en marzo, Konstantin comenzó a trabajar para evitarlo. Este gerente de empresa de 52 años que reside en Moscú abrió un agujero en la denominada Cortina de Hierro Digital, que se había instalado para controlar la narrativa de la guerra de Ucrania, con una herramienta que le permite navegar por sitios bloqueados y echar un vistazo a las noticias tabú.

Konstantin recurrió a una red privada virtual, un túnel digital cifrado más conocido como una red privada virtual (VPN por sus siglas en inglés). Desde que comenzó la guerra en febrero, se han descargado en Rusia cientos de miles de VPN por día, un enorme incremento de la demanda que representa un desafío directo al intento del presidente Vladimir Putin de aislar a los rusos frente al resto del mundo. Al proteger la ubicación y la identidad de los usuarios, las VPN permiten a millones de rusos acceder a material restringido.

La descarga de una VPN en su apartamento de Moscú, dijo Konstantin, le trajo recuerdos de la década de 1980 en la Unión Soviética, cuando utilizaba una radio de onda corta para escuchar las noticias prohibidas de las detenciones de disidentes en Radio Libertad, financiada por Estados Unidos.

"No sabíamos lo que ocurría a nuestro alrededor, y eso es lo mismo que ahora", dijo Konstantin, que, como otros usuarios rusos de VPN, habló con la condición de que su apellido no fuera revelado por miedo a las represalias del gobierno.  "Mucha gente en Rusia se limita a ver la televisión y a consumir lo que el gobierno les suministra. Quería saber qué estaba pasando realmente".

Las descargas diarias en Rusia de las diez VPN más populares pasaron de no llegar a 15.000 justo antes de la guerra a nada menos que 475.000 en marzo.  Hasta esta semana, las descargas continuaban a un ritmo de casi 300.000 al día, según los datos recopilados para el Washington Post por la empresa de análisis Apptopia, que se basa en la información de las aplicaciones, en los datos disponibles al público y en un algoritmo para realizar estimaciones.

Los clientes rusos suelen descargar varias VPN, pero los datos sugieren que hay millones de nuevos usuarios al mes. A principios de abril, el operador de telecomunicaciones ruso Yota informó que el número de usuarios de VPN era 53,5 veces mayor que en enero, según el servicio de noticias estatal Tass.

La Sociedad de Protección de Internet, un grupo de derechos digitales asociado al líder de la oposición rusa encarcelado Alexei Navalny, lanzó su propio servicio de VPN el 20 de marzo, y alcanzó su límite de 300.000 usuarios en 10 días, según su director ejecutivo Mikhail Klimarev. Basándose en estudios internos, Klimarev estima que el número de usuarios de VPN en Rusia ha aumentado a cerca del 30 por ciento de los 100 millones de usuarios de Internet del país.

Para combatir a Putin, "Ucrania necesita [misiles] Javelin y los rusos necesitan Internet", dijo Klimarev.

Al acceder a sitios de noticias ucranianos y occidentales prohibidos, Konstantin dijo que ha llegado a simpatizar profundamente con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, un ex comediante que la prensa rusa ha tratado de presentar falsamente como un "drogadicto". Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, lo comparó con Adolf Hitler.

"Me encantaba como actor, pero ahora sé que Zelensky también es valiente porque lo he visto hablar en los sitios de noticias ucranianos con mi VPN", dijo Konstantin.

Según los expertos rusos en Internet, el uso generalizado de las VPN no sólo ayuda a millones de personas a acceder a material que expone el verdadero alcance de las pérdidas militares rusas y contrarresta la imagen oficial de la guerra como una lucha contra los fascistas, sino que también limita la vigilancia gubernamental de los activistas.

Las autoridades rusas han tratado de restringir el uso de las VPN. Una ley anti-VPN en 2017 dio lugar a la prohibición de más de una docena de proveedores por negarse a cumplir las normas de censura impuestas por Rusia.

En los días previos a la guerra, y en las semanas posteriores, las autoridades rusas también han aumentado la presión sobre Google, pidiendo al buscador que elimine miles de URLs asociadas a VPN, según la base de datos Lumen, un archivo de quejas legales relacionadas con contenidos de Internet.  Google, la cual no respondió a una solicitud de comentarios, sigue incluyendo los sitios prohibidos en los resultados de búsqueda.

El gobierno ruso se resiste a prohibir completamente las VPN. Aplicar esta prohibición supondría un reto tecnológico. Además, muchos rusos utilizan las VPN para acceder a herramientas de entretenimiento y comunicación no políticas, que son una popular distracción de las dificultades diarias.

El mes pasado, al ser preguntado por la televisión bielorrusa si había descargado una VPN, incluso el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, lo admitió: "Sí, lo he hecho. ¿Por qué no?"

Desde que comenzó la guerra, el 24 de febrero, las autoridades rusas han restringido más de 1.000 sitios de Internet, entre ellos Facebook, Instagram, BBC News, Voice of America y Radio Libertad, según un estudio del sitio de tecnología Top10VPN. Los últimos medios de comunicación rusos independientes fueron obligados a cerrar, y los que están en el exilio y ofrecen contenidos críticos -como el popular Meduza- también han sido prohibidos.

Hoy en día, quien llame "guerra" a la "operación especial" de Putin -como ha bautizado de forma terminante a la invasión- se arriesga a una condena de hasta 15 años de cárcel. La libertad de expresión ha desaparecido de hecho; incluso los profesores que cuestionan la invasión son denunciados a las autoridades por sus alumnos.

"La gente quiere ver contenidos prohibidos, pero creo que también está realmente asustada", dijo Tonia Samsonova, una empresaria de medios de comunicación rusa que reside en Londres. "No importa tu actitud hacia el gobierno o la guerra, todo ruso sabe que si el gobierno sabe demasiado sobre ti, es potencialmente peligroso. Así que una VPN es muy útil aunque no sean críticos con Putin".

Katerina Abramova, portavoz de Meduza, dijo que el tráfico en línea del sitio disminuyó sólo brevemente después de que las autoridades rusas lo prohibieran en marzo. Esto se debe a que, de repente, el tráfico comenzó a aumentar desde países improbables como los Países Bajos, lo que sugiere que los rusos estaban utilizando VPNs hacían parecer que estaban en el extranjero.

"Las VPN no van a iniciar una gran revolución en Rusia", dijo Abramova. "Pero es una manera en la cual quienes están en contra de esta guerra pueden seguir conectados con el mundo".

Natalia, una moscovita de 83 años y exoperadora informática, pidió a su hija adulta que la ayudara a descargar una VPN en su laptop poco después de comenzar la guerra. Temía que el gobierno prohibiera YouTube, impidiéndole ver su programa favorito: un programa de entrevistas online sobre noticias tecnológicas. El Kremlin todavía no ha bloqueado YouTube, aunque los expertos rusos en Internet dicen que es altamente probable que lo haga.

Sin embargo, a medida que ha avanzado la guerra, Natalia se ha encontrado consultando también sitios de noticias prohibidos, como Radio Europa Libre, para mantenerse informada, incluso cuando sus amigos se creen "totalmente" el argumento del gobierno de que los ucranianos son nazis y Rusia se enfrenta a una amenaza existencial por parte de Occidente.

"La gente ahora simplemente cree mentira tras mentira. Me siento tan aislada", dijo.

Contó, por ejemplo, que ha podido leer noticias extranjeras que sugieren que hubo importantes bajas rusas en el hundimiento el mes pasado del Moskva, el buque insignia de la Flota del Mar Negro de Rusia. Pero la prensa rusa sólo ha informado de una muerte oficial, con 27 soldados declarados "desaparecidos".

"Los padres sólo reciben una respuesta del Ministerio de Defensa: que su hijo está 'desaparecido'", agregó. "¿Desaparecido? ¿No quieres decir realmente que está muerto? Pero no dicen eso. No están diciendo la verdad".

Aunque la descarga de una VPN es técnicamente sencilla y suele requerir sólo unos pocos clics, la compra de una VPN de pago se ha complicado en Rusia, ya que las sanciones occidentales han hecho que las tarjetas de crédito y débito rusas casi no se puedan usar fuera del país. Eso ha obligado a muchos a recurrir a las VPN gratuitas, que pueden tener un servicio irregular y vender información sobre los usuarios.

Vytautas Kaziukonis, director ejecutivo de Surfshark -una VPN con sede en Lituania que multiplicó por 20 el número de usuarios rusos en marzo- dijo que algunos de esos clientes están pagando ahora en criptomonedas o a través de personas que conocen en terceros países.

En un país acostumbrado a las penurias, los rusos son buenos para encontrar soluciones creativas. Elena, una operadora turística de Moscú de 50 años, dijo que ha conseguido acceder a su antigua cuenta de Facebook registrándose repetidamente en pruebas gratuitas con una serie de diferentes proveedores de VPN para evitar el pago.

"Hacemos lo que tenemos que hacer", dijo Elena.

Imagen: Sopitas

Fuente: El Tiempo Latino

Con simulaciones computacionales crean nuevas formas de proteger la piel


La computación de alto rendimiento ha permitido a investigadores de Unilever, el Centro STFC Hartree del Reino Unido e IBM Research identificar nuevas formas de potenciar los protectores naturales de la piel, que actúan contra amenazas externas y pueden causar alteraciones y padecimientos como eczema o dermatitis atópica.

Durante más de una década, Unilever I&D y su red global de socios han investigado el papel de la inmunidad de la piel y los Péptidos Antimicrobianos (AMP), que a nivel molecular forman la primera línea de defensa contra los microbios causantes de infecciones que afectan la piel.

Sin embargo, a través de procedimientos de High Performance Computing, simulaciones avanzadas en el IBM Power10 y extensas pruebas experimentales de laboratorio se descubrió a un ritmo más acelerado cómo funcionan dichos péptidos y cómo mejorar sus efectos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que a nivel mundial aproximadamente 230 millones de personas padecen dermatitis atópica. En México, se ha convertido en un problema de salud pública que afecta al 20 por ciento de la población y a cuatro de cada 10 adolescentes.

Con las simulaciones se investigó cómo las moléculas individuales interactúan con las membranas bacterianas a escala molecular y así demostrar los mecanismos biofísicos fundamentales que están en juego. Estos resultados se compararon con los de laboratorio realizadas por Unilever para confirmar las predicciones computacionales.

“Este trabajo es un gran ejemplo del poder de nuestra colaboración continua con IBM y Unilever mientras trabajamos juntos para explorar nuevas posibilidades para el sector de la salud y el cuidado personal utilizando tecnologías digitales avanzadas. Este es exactamente el tipo de trabajo que continuaremos a través del National Centre for Digital Innovation de Hartree”, dijo la profesora Katherine Royse, directora del Centro STFC Hartree.

IBM destacó que la combinación de estas tecnologías permitió sobrealimentar el método científico para promover el descubrimiento acelerado en este caso, con el que se pueden ayudar a innumerables personas a través del desarrollo de productos de higiene eficaces y sostenibles, o con un nuevo capítulo en la investigación de patógenos dañinos.

“Este trabajo abre un nuevo camino para descubrir potenciadores naturales de moléculas pequeñas para amplificar la función de los péptidos antimicrobianos. La comprensión de estos mecanismos y el proceso que utilizaron se puede aplicar para otras investigaciones, por ejemplo, en la búsqueda de nuevos antimicrobianos”.

Imagen: Biocodex Microbiota Institute

Fuente: Consumotic

sábado, 28 de mayo de 2022

Dónde, cómo y cuándo surgió el concepto de libertad de expresión


Históricamente hablando, vivimos en una era dorada de la libertad de expresión. Documentos como la Declaración de Derechos de los Estados Unidos y la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas brindan protección legal a la libertad de expresión en gran parte del mundo. Y, gracias a los avances tecnológicos en los medios e Internet, decir lo que pensamos y difundir nuestras ideas es más fácil que nunca. Estamos tan acostumbrados a hablar libremente que lo damos por sentado, olvidando que durante la mayor parte de la historia humana, esta no fue la norma.

Necesitamos andar con cuidado porque nuestro derecho a la libertad de expresión es mucho menos seguro de lo que parece. Hoy, en todo el mundo, la censura está aumentando. Fuera de las democracias, la libertad de expresión está siendo erosionada por una mezcla fatal de autoritarismo, fundamentalismo religioso y censura de alta tecnología. E incluso dentro de las democracias occidentales liberales, la fe en la libertad de expresión se está desvaneciendo. Los efectos secundarios negativos de esta libertad son más visibles que nunca, desde la desinformación hasta el discurso de odio. Esta puede ser la razón por la que la libertad de expresión se considera cada vez más como una fuerza de división e incluso como una amenaza para la democracia misma. Y ahora hay llamados constantes tanto de la izquierda como de la derecha para controlarlo antes de que sea demasiado tarde.
 
Pero la idea de que la democracia se puede salvar censurando la libertad de expresión se basa en un terreno histórico muy inestable. La historia está llena de ejemplos de autoridades que pensaron que podían limitar la libertad de expresión sin dejar de disfrutar de una sociedad libre y justa, y fracasaron. La censura nunca marca el comienzo de una sociedad libre, sólo su final.

Al conectar las controversias actuales sobre la libertad de expresión con otras similares del pasado, este artículo espera demostrar cuánto ha ganado la humanidad con esta simple idea, y cuánto podemos perder si desapareciera.

De dónde surgió el concepto de la libertad de expresión

Durante la mayor parte de la historia humana, decir la verdad al poder no era aconsejable. A juzgar por los registros de los antiguos códigos legales que han logrado sobrevivir, la mayoría de las civilizaciones antiguas protegían a la élite gobernante del discurso de sus inferiores y no al revés. 

Desde el antiguo Egipto hasta la antigua China, los códigos morales sobrevivientes prohíben explícitamente hablar en contra de los de una posición superior. Tales prohibiciones de expresión fueron diseñadas para preservar las rígidas jerarquías sociales que existían en las sociedades antiguas, donde a menudo se consideraba que los que estaban en la cima gobernaban por derecho divino.
 
Lo más notable es que una sociedad fue capaz de contrarrestar la tendencia: una pequeña ciudad-estado en la antigua Grecia llamada Atenas. En el siglo V a. C., Atenas brillaba como un faro de libertad de expresión a través de la niebla tiránica de la historia. La libertad de expresión se incorporó al modo de gobierno de la ciudad en su esencia. Era un sistema democrático en el que se esperaba que los propios ciudadanos, es decir, los hombres nacidos libres, propusieran, debatieran y votaran las leyes que los regían. 

Si bien el concepto de democracia de los atenienses sufría varias deficiencias importantes según los estándares modernos con la exclusión de mujeres y personas esclavizadas, todavía era excepcionalmente igualitario para su época.
 
Los atenienses disfrutaban de amplias protecciones a la libertad de expresión. En los debates políticos, los ciudadanos eran libres de criticar al Estado e incluso a la propia democracia. Y, en la famosa cultura teatral de Atenas, nadie, ni siquiera los dioses, se salvó de la sátira, como lo demostró Aristófanes cuando hizo pasar por tonto a Dioniso en su famosa obra Las ranas .

La indulgencia ateniense hacia el habla fue responsable de su éxito cultural. La libre discusión de ideas en el ágora pública de Atenas permitió que floreciera un espíritu intelectual vibrante. Este período vio grandes avances en la filosofía, la ciencia y la medicina que probablemente habrían sido imposibles bajo un sistema más opresivo.

Sin embargo, incluso Atenas tenía sus límites. El cargo de impiedad, es decir, profanar los ritos religiosos sagrados de los Misterios de Eleusis, era un delito grave, punible con la muerte. Eso es algo que el pensador más audaz de Atenas descubriría por las malas.
 
Si deambulara por el mercado de Atenas a fines del siglo V a. C., lo más probable es que se encontrara abordado por un hombre con una cojera peculiar, ojos saltones como de rana y nariz respingona. Probablemente estaría descalzo, vistiendo la misma túnica que usaba todos los días y que usaba como manta por la noche. Esta figura desaliñada es Sócrates, y es ampliamente considerado el fundador de la filosofía occidental.

Sócrates era notoriamente molesto. Pasó la mayor parte del día arrastrando a atenienses prominentes a enfrentamientos verbales, donde los llevaría a callejones sin salida lógicos y revelaría su ignorancia. Eventualmente, incluso los atenienses tolerantes se cansaron de este acto.

A la avanzada edad de 70 años, Sócrates fue acusado del delito de impiedad; supuestamente había profanado a los dioses y corrompido a la juventud de Atenas con sus ideas. Fue declarado culpable y condenado a muerte por beber cicuta venenosa.

Los historiadores a menudo han debatido por qué los atenienses decidieron ejecutar a Sócrates tan tarde en la vida, cuando había estado hablando libremente durante décadas. Es posible que nunca lo sepamos con certeza, pero parece probable que un par de intentos de golpe de estado que derrocaron brevemente el sistema democrático de Atenas en los años anteriores hayan puesto nerviosos a sus ciudadanos.

Es posible que el miedo al resurgimiento de un movimiento antidemocrático hiciera que los ciudadanos de Atenas fueran mucho menos tolerantes con la disidencia y los incitó a silenciar finalmente a Sócrates, quien a veces podía ser crítico con la democracia.

Si esto es cierto, entonces el juicio de Sócrates revela una valiosa lección sobre la democracia que los modernos haríamos bien en recordar: en nombre de la protección de los valores democráticos, el más importante de todos, la libertad de expresión, es a menudo el primero en ser sacrificado. 

Qué supuso la inquisición para la libertad de expresión

Desafortunadamente, los ideales de libertad de expresión y democracia que caracterizaron a la antigua Atenas se marchitarían en los siglos siguientes y no se redescubrirían hasta dentro de dos mil años.

Con el surgimiento de Roma y su posterior cristianización, el espíritu de libre pensamiento que había florecido en partes del mundo antiguo fue reemplazado por una rígida ortodoxia religiosa en el período medieval.

Sorprendentemente, hasta el 90 por ciento de las obras literarias antiguas se han perdido en los años intermedios. Algunos de ellos fueron activamente censurados y quemados por la iglesia. Pero la mayoría pereció por el descuido y el desinterés provocado por el clima excesivamente dogmático. No en vano, este período se llama la “Edad Oscura”.

Sin embargo, el período medieval no fue un espacio en blanco en la historia como muchos imaginan. A pesar de la intolerancia generalizada de las ideas heterodoxas, se produjeron importantes desarrollos intelectuales que allanarían el camino durante los siglos venideros. Lo que es más importante, comenzaron a surgir nuevos centros de investigación y aprendizaje en forma de universidades en todo el mundo islámico y Europa. Alimentadas por las ideas de los pensadores antiguos, estas casas de la razón recién establecidas se convirtieron en centros de ideas que eventualmente desafiarían la ortodoxia religiosa prevaleciente.

La Iglesia Católica fue sorprendentemente tolerante con estos desarrollos. Si bien las leyes contra la herejía existían desde el Imperio Romano, la estrategia principal de la iglesia para combatirla era la persuasión, no la persecución. Pero esto había cambiado a finales del siglo XI; con las universidades volviendo a poner de moda las ideas paganas, la búsqueda de la iglesia para erradicar las ideas heréticas se volvió militante.

A partir del siglo XII, la principal herramienta que utilizó la iglesia para combatir la herejía fue la Inquisición: una vasta red de tribunales independientes encargados de erradicar y castigar las falsas creencias. Con los magistrados de la Inquisición sirviendo como fiscales, jueces y jurado, todo en uno, estos tribunales no cumplieron exactamente con los estándares legales modernos. Si bien la iglesia insistió en que la Inquisición se llevó a cabo por “amor” a los hermanos descarriados, los culpables fueron quemados en la hoguera.

La rápida erradicación de la herejía requería un procedimiento eficiente. Los inquisidores, por lo tanto, encontraron más productivo centrarse en comunidades enteras en lugar de solo individuos. Una vez que los inquisidores llegaban a la ciudad, primero anunciaban un período de gracia en el que se alentaba a las personas de la comunidad a presentarse y confesar sus pecados, o denunciar a otros, a cambio de indulgencia. 

Por supuesto, la verdadera consecuencia de esta política fue sembrar el miedo, haciendo que la gente confesara delitos que no cometió, o que denunciara a vecinos a los que les guardaba rencor.

Otro efecto secundario interesante de vigilar a un número tan grande de personas fue que los inquisidores tuvieron que inventar nuevas formas de almacenar y clasificar esa información. Con el tiempo, la Inquisición medieval produjo una enorme red de archivos junto con índices para examinar los registros. La Inquisición fue efectivamente la primera red de vigilancia paneuropea.

Entonces, si bien la Inquisición no inventó la persecución ‑ese es un juego milenario- lo que sí hizo fue sistematizarla a través de una estructura burocrática. Esta “maquinaria de persecución” debería sonar familiar, ya que ha sido renovada y reciclada muchas veces a lo largo de los siglos por regímenes religiosos y políticos que buscan imponer su visión del mundo.

Es interesante notar que en el mundo islámico durante el mismo período nunca ocurrió nada como la Inquisición. Y no es porque el mundo islámico fuera particularmente tolerante. Más bien, simplemente no había una autoridad religiosa central comparable a la Iglesia Católica que fuera capaz de imponer la ortodoxia.

La lección a extraer aquí, entonces, es que la verdadera amenaza a la libertad de expresión y de pensamiento no es la ortodoxia per se, sino una sola ortodoxia que gana demasiado poder. Cuando el poder se acumula en manos de una sola autoridad, esta autoridad puede controlar la información y hacer cumplir su visión de la verdad.

La otra gran interrupción de la libertad de expresión

A mediados del siglo XV, sucedió algo que acabaría por acabar con el dominio de la Iglesia católica sobre Europa. Todo comenzó cuando un laborioso orfebre llamado Johannes Gutenberg desarrolló la imprenta.

Pocas personas han tenido un impacto tan grande en la historia mundial como Gutenberg. Desde su taller en Maguncia, la imprenta se propagó como la pólvora. A finales de siglo, había 1.700 imprentas en funcionamiento en ciudades de toda Europa, desde Lisboa hasta Cracovia. En el lapso de solo 50 años, estas imprentas producirían más libros de los que todos los escribas de Europa habían escrito en un milenio, y apenas se estaban calentando.

A medida que la producción de libros se disparó, el precio de los libros se desplomó. Un manuscrito que una vez había costado lo mismo que un viñedo podía adquirirse por el precio de una hogaza de pan. El resultado de esta nueva asequibilidad fue que aumentó rápidamente el acceso a la palabra escrita para grandes sectores de la población. Como resultado, las tasas de alfabetización comenzaron a dispararse y pronto siguieron el crecimiento económico y la innovación.

Pero las nuevas tecnologías también traen nuevos problemas. Inicialmente, los gobernantes occidentales como los Habsburgo y los Tudor adoptaron esta nueva tecnología. La iglesia incluso llegó a bautizarlo como un arte “divino”. Pero pronto cambiaron de tono cuando se hizo dolorosamente evidente que la imprenta tenía el potencial de perturbar gravemente el orden establecido. No pasaría mucho tiempo antes de que el poder revolucionario de la prensa se mostrara al máximo cuando un monje obstinado llamado Martín Lutero subió al escenario mundial.

En 1517 CE, Lutero envió una carta al arzobispo de Maguncia; contenía su ahora famosa lista de 95 tesis criticando a la Iglesia Católica. La Carta criticó principalmente la práctica de prometer a las personas una estadía más corta en el purgatorio a cambio de una tarifa, una práctica que Lutero consideró bastante razonable como una estafa. Pero también fue más allá, cuestionando la legitimidad de la iglesia.

Ciertamente, Lutero no fue la primera persona en apuntar a la iglesia, pero al haber nacido en el lado derecho de la revolución de la imprenta, Lutero tenía una ventaja sobre el resto. La prensa recogió las ideas de Lutero y, muy pronto, se extendieron como un meme del siglo XVI por toda la cristiandad. Y así comenzó la reforma.

Lutero y la prensa eran una pareja hecha en el cielo (o, si estás del lado de la iglesia, en el infierno). De hecho, se puede demostrar que cuantas más imprentas tenía una ciudad, más probable era que rompieran con la Iglesia católica y se volvieran protestantes.

Tanto la iglesia como las autoridades estatales intentaron hacer retroceder, prohibiendo las obras de Lutero, pero ya era demasiado tarde. Ni siquiera el propio Lutero podría haber detenido la reforma, que tenía ideas propias.

Pero Lutero difícilmente podría haber predicho todas las consecuencias de lo que había desatado. Al alentar a la gente común a buscar la verdad por sí mismos, inspiró una gran cantidad de nuevas sectas religiosas. Y las tasas de alfabetización mejoradas entre las personas que leen la Biblia también les permitieron leer textos más allá de las Escrituras, sentando las bases para un pensamiento aún más heterodoxo.

Al final, incluso el mismo Luther trató de frenar lo que había comenzado. Hizo hincapié en que los buenos cristianos deben prestar atención a las secciones de la Biblia que enfatizan el respeto por la autoridad. Incluso, irónicamente, abogó por la censura de sectas protestantes divergentes.

Por supuesto, en retrospectiva, fue ingenuo por parte de Lutero esperar que después de capacitar a los ciudadanos para leer y democratizar la Biblia, todos se pondrían en fila. Después de todo, si el Papa no tiene la autoridad singular para determinar la verdad, ¿por qué debería tenerla un monje alemán estreñido?

Ciertamente, Lutero no fue la única persona en la historia que hizo la transición de campeón de la libertad de expresión cuando sus propias ideas estaban bajo amenaza, a perseguidor de la disidencia religiosa una vez que había alcanzado el poder y la influencia. La situación de Lutero habla de la tentación casi universal de ver la libertad de expresión como un derecho para uno mismo pero no para los demás. Es una tentación que quizás esté incrustada en la psicología humana, y es una tentación que haríamos bien en resistir.

Semillas de iluminación para la libertad

Las secuelas de la Reforma fueron una violenta agitación; una vez que las autoridades establecidas, tanto religiosas como políticas, de repente se vieron envueltas en un caos. El caos provocado por estas facciones en guerra no creó exactamente un entorno fértil para la tolerancia y la libertad de expresión. Sin embargo, a pesar de esto, en el siglo XVII EC, los primeros signos de una sociedad liberal en ciernes habían echado raíces en una pequeña porción de tierra en el norte de Europa llamada República Holandesa.

La República Holandesa nació en 1581 cuando la región predominantemente protestante de los Países Bajos se rebeló contra el imperio católico de los Habsburgo y declaró su independencia. Durante los siglos siguientes, la república se haría un nombre como un refugio seguro de libre pensamiento y libertad de prensa, y se establecería como la imprenta de Europa.

La razón por la que la tolerancia se apoderó tanto aquí tuvo que ver con la naturaleza descentralizada de la república y la gran diversidad de sectas religiosas que vivían dentro de sus fronteras. Después de décadas de quemas de libros e inmolaciones humanas por parte de la Inquisición dirigida por católicos, los holandeses desconfiaban naturalmente de la autoridad centralizada, y se permitió que cada provincia holandesa operara de manera autónoma. Como resultado, cualquier intento coordinado de imponer la censura no habría sido práctico. Además, su ubicación en el mar y el contacto con el extranjero a través del comercio contribuyeron a una cultura cosmopolita vibrante donde las ideas heterodoxas florecieron lado a lado.

Entre los que buscaron refugio de la persecución en la República Holandesa se encontraban muchos librepensadores, científicos y filósofos. Estos incluyeron a René Descartes, quien es reconocido como el fundador de la tradición filosófica moderna, así como a John Locke, cuyo trabajo ayudó a influir en la redacción de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

Tanto Descartes como Locke eran cristianos declarados. Sin embargo, ambos, en sus filosofías, hicieron mucho para promover una imagen puramente mecánica del mundo, que luego definiría la cosmovisión científica.

En la década de 1660, el líder de un grupo de librepensadores radicales llamado Baruch Spinoza estaba listo para llevar esta idea al siguiente nivel. Spinoza ya había sido excomulgado de la comunidad judía de Amsterdam por sus herejías “abominables” y “monstruosas”. A juzgar por su trabajo publicado, no es difícil ver por qué. En una obra, escribió una reprimenda vehemente del fanatismo religioso; en otros, negó la inmortalidad del alma y afirmó que las Escrituras eran mera obra de los humanos.

Además de su evidente ateísmo, Spinoza también escribió una gran cantidad de otras ideas que deberían sonar sorprendentemente familiares para nosotros, los modernos. Argumentó que la libertad de expresión es en realidad una condición previa y no una amenaza para la paz y la armonía social. Distinguió entre discurso y acción, y argumentó que solo la acción debería ser regulada por el estado. Y afirmó que el propósito del estado debe ser preservar la libertad de sus súbditos.

Las ideas de Spinoza, y especialmente su rechazo sin disculpas del dogma religioso, le ganaron notoriedad como provocador y radical peligroso. Sus libros se convirtieron en algunas de las obras más odiadas y prohibidas de su tiempo, tanto en la República Holandesa como en toda Europa.

Pero esto no pudo detener la propagación de su forma de pensar materialista. A pesar de la estricta censura, una red clandestina de imprentas mantuvo sus libros en circulación, algo así como la red oscura del siglo XVII. Este mercado negro de textos prohibidos ayudó a nutrir a un número creciente de librepensadores europeos.

El surgimiento gradual de visiones del mundo seculares y materialistas ofrecidas por Spinoza y otros ayudaron a marcar el comienzo de una sociedad más tolerante religiosamente en el siglo XVIII. En ese momento, la Era de la Ilustración estaba en pleno apogeo. Y, en la mayoría de los países europeos, el proyecto de erradicar la herejía cayó en desgracia. En el período de la Ilustración, la pregunta ya no era qué ortodoxia era la correcta, sino si creer en alguna ortodoxia.

Los historiadores de la Ilustración nunca han podido ponerse de acuerdo exactamente sobre cómo definirla. Pero una cosa en la que pueden estar de acuerdo es esto: todo el pensamiento de la Ilustración estaba animado por un espíritu de discusión libre y abierta para que los dogmas previamente incuestionables pudieran ser expuestos a la luz escéptica de la razón.

República de Weimar y libertad de expresión

El legado de la Ilustración todavía se puede sentir hoy. Hemos heredado su espíritu de curiosidad y razón en forma de método científico. Y hemos institucionalizado su sentido de libertad y tolerancia a las ideas extranjeras en las constituciones de nuestras democracias liberales.

Pero tenemos que estar atentos. La historia muestra que el progreso no siempre toma un camino directo. Las libertades que disfrutamos ahora siempre están en riesgo de entropía. Ciertamente, no sería la primera vez que una democracia liberal vuelve a caer en la tiranía.

Hace un siglo, Alemania fue testigo exactamente de eso. Atrapado entre una monarquía autoritaria por un lado y una dictadura totalitaria por el otro, el período de Weimar de la historia alemana fue un interludio de libertad y democracia de corta duración, pero sin embargo notable.

Es cierto que fue una democracia construida sobre cimientos inestables. Surgido de las cenizas de la derrota en la Primera Guerra Mundial, fue un período plagado de inestabilidad económica y violencia política. Entre 1918 y 1923 experimentó no menos de cinco intentos de golpe y más de 350 asesinatos por parte de extremistas de derecha. 

Pero, a pesar de esto, también fue una edad de oro relativa de libre pensamiento y libertad, y demostró ser un terreno fértil para grandes avances en la ciencia y la cultura. El período de Weimar produjo nueve ganadores del Premio Nobel, incluido el judío Albert Einstein. También fue un período de grandes logros para las mujeres, a quienes se les concedió el voto y la igualdad de derechos.

Pero no iba a durar. Algunas personas han argumentado que la tolerancia de la República de Weimar a la libertad de expresión fue en parte responsable de su desaparición. Según el argumento, si la república hubiera hecho más para silenciar el discurso y la propaganda derechistas, entonces se podría haber evitado su usurpación por parte de los nazis y todos los horrores que infligieron. Muchos comentaristas todavía hoy apelan a esta lógica para justificar la censura de ideas radicales.

Pero, como veremos, este razonamiento es erróneo por varias razones. Por un lado, las autoridades de Weimar realmente intentaron silenciar a Hitler y sus seguidores. Le prohibieron pronunciar discursos y censuraron los periódicos que publicaban sus mensajes. Pero a menudo, todo lo que lograron fue aumentar el interés y la simpatía por Hitler, quien se presentó como la víctima inocente de la represión estatal. Al final, el propio Hitler concluyó que las prohibiciones sobre él aumentaron su popularidad en general.

Aunque la libertad de expresión estaba consagrada en la constitución de Weimar, pudo censurar a Hitler y otros grupos que consideraba demasiado radicales gracias a una laguna fatal. El artículo 48 de la constitución estipula que los derechos fundamentales de los ciudadanos pueden ser suspendidos en caso de una amenaza grave al orden público. Esta ley de emergencia estaba destinada a proteger el gobierno democrático. Pero lo que realmente hizo, una vez que los nazis llegaron al poder, fue brindarles un recurso legal para silenciar toda disidencia y estrangular el mismo sistema que se suponía que debía defender. 

Las primeras voces en ser silenciadas fueron las de la izquierda comunista y liberal, a quienes se les prohibió publicar sus periódicos y celebrar asambleas. Inicialmente, la derecha política estaba de acuerdo con este desarrollo, pero pronto se arrepintieron de su apoyo cuando los nazis también se volvieron contra ellos. Uno por uno, todos los demás partidos políticos se vieron obligados a disolverse. En solo seis meses, Hitler transformó Alemania de una democracia vibrante en una dictadura de partido único.

Sería demasiado reduccionista decir que el colapso de Alemania en el totalitarismo fue causado únicamente por la política de censura de la República de Weimar. Sin embargo, es informativo considerar cuán contraproducente fue censurar ideas peligrosas y cómo allanó el camino para que alguien viniera y aboliera por completo la libertad de expresión.

El fracaso de la república de Weimar para evitar el surgimiento del fascismo a través de la censura debería hacernos reflexionar hoy. Esas voces que exigen límites a la libertad de expresión para suprimir ideas peligrosas y el odio organizado pueden estar haciendo más de lo que creen para apoyarlas.

Controversias actuales sobre la libertad de expresión y sus límites

En el período de Weimar, la única forma en que realmente podía hacerse oír era hablando en la radio o publicando un periódico, que obviamente no era accesible para todos. Hoy en día, gracias a Internet, incluso los miembros más marginados de la sociedad pueden hablar.

Así como la imprenta hizo que la información fuera accesible para nuevos grupos de personas, Internet también ha conectado a personas e ideas como nunca antes. Y, al igual que la imprenta, Internet ha sido igual de perjudicial.

Debido a su capacidad para eludir las formas tradicionales de censura, Internet ha sido capaz de penetrar en los regímenes opresivos y brindar información y poder a las personas que antes permanecían en la oscuridad. De repente, los ciudadanos de todo el mundo dejaron de silenciarse y dejaron de ser meros receptores pasivos de propaganda. En resumen, Internet prometía traer una nueva era dorada de la libertad de expresión; profesaba servir como una especie de versión cibernética del ágora griega .

Nada captó mejor este optimismo que la Primavera Árabe. En 2010, cuando un vendedor ambulante tunecino llamado Mohamed Bouazizi se prendió fuego en protesta contra su gobierno, la horrible imagen fue captada por la cámara y pronto se volvió viral en Internet. Esto provocó protestas masivas y, en un mes, el dictador de Túnez huyó del país. Poco después, varios otros estados del norte de África y Medio Oriente se encendieron con protestas públicas, todas impulsadas por las redes sociales, que difundieron ideas y sirvieron como una plataforma muy eficaz para organizarse.

Sin embargo, la Primavera Árabe no fue un éxito inequívoco, ya que provocó que los dictadores acorralados se defendieran. De todos los países que participaron en la Primavera Árabe, solo Túnez tuvo un final feliz. Los demás se hundieron en la guerra civil o sufrieron una represión aún más asfixiante. Además, la Primavera Árabe incitó a otros regímenes autoritarios, como China y Rusia, a aumentar la censura de la web.

Podría haber sido inevitable que los regímenes cuyo poder estaba amenazado por Internet invirtieran en formas de controlarlo. Pero lo que es más sorprendente es que, incluso dentro de las democracias liberales, están aumentando los llamados a la censura.

Ahora que el período de luna de miel de Internet ha terminado, su lado oscuro se ha vuelto mucho más visible. El discurso de odio, el abuso en línea y las teorías de conspiración son solo algunos de los males sobre los que políticos y periodistas han estado dando la voz de alarma. Algunos han ido tan lejos como para declarar una “crisis epistémica”, una crisis de la verdad. 

Las empresas de redes sociales como Facebook y Twitter ya están eliminando la desinformación mediante el uso de algoritmos que se dirigen automáticamente a palabras e imágenes confidenciales. Aunque estos pasos para erradicar el lenguaje dañino pueden tener buenas intenciones, representan una tendencia preocupante. 

Por un lado, les da a los estados y a las empresas tecnológicas el poder de determinar qué es verdad y qué no. Es más, ni siquiera está claro que la censura sea un remedio eficaz al problema. Un estudio de 2017 mostró que el extremismo se ve exacerbado por una intensa represión pública, lo que provoca una mayor hostilidad y polarización. Censurar a las personas en línea también impide la posibilidad de ofrecer contrapuntos y debates razonados, lo que, según sugieren algunos estudios, puede ser efectivo para moderar los puntos de vista radicales.

Simplemente demuestra que la solución a la libertad de expresión intolerante puede ser simplemente una mayor libertad de expresión. No debemos permitir que el lado oscuro de la libertad de expresión oscurezca los muchos aspectos positivos que puede traer.

Aun así, incluso el inventor de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, ha admitido que el statu quo es insostenible. Actualmente está trabajando en una solución para democratizar la web nuevamente y recuperarla de las empresas tecnológicas que la han comercializado.

Si la historia tiene algo que decir, Berners-Lee está en el camino correcto. Es probable que una Internet menos centralizada sea mucho más difícil de censurar y, por lo tanto, más favorable a la libertad de expresión.

Imagen: Cleon Kanellis

Fuente: Muhimu

Con tecnología láser, encuentran una gran ciudad prehispánica en la amazonia boliviana


Las excavaciones arqueológicas que se iniciaron en dos montículos cerca del pueblo Casarabe, en el departamento de Beni, hace más de 20 años, permitieron descubrir una cultura prehispánica. Hoy, tras nuevas investigaciones, se logró develar que la misma se extendía en un área de 4.500 kilómetros cuadrados.

Casarabe está ubicada en el suroeste de la región amazónica, dentro de la franja denominada Llanos de Moxos (norte de Bolivia). Esta región se caracteriza por su llanura y algunas espesuras de bosque; sin embargo, aún quedan vestigios de los asentamientos prehispánicos, como enormes montículos, calzadas y canales.

Los arqueólogos Heiko Prümers, del Instituto Arqueológico Alemán, y Carla Jaimes Betancourt, de la Universidad de Bonn fueron los encargados de estas excavaciones realizadas hace más de dos décadas. Descubrieron entonces que la cultura Casarabe, bautizada así por el pueblo del mismo nombre, tenía una data del periodo comprendido entre 500 y 1400 d.C.

La vegetación bajo la que se encontraban estos vestigios arqueológicos hacía complejo ver los detalles de los gigantes montículos y sus alrededores, explicó Jaimes Betancourt, citada en el portal Brújula Verde.

Según la publicación del portal Nature.com, es entonces que se usó por primera vez en la región amazónica la tecnología láser aerotransportada Lidar (Light Detection and Ranging), que consiste en estudiar el terreno con un escáner láser acoplado a un helicóptero, avioneta o dron. El equipo transmite cerca de 1,5 millones de pulsos láser por segundo.

Esta tecnología permite aislar la vegetación de forma digital, identificar la superficie terrestre y visualizar una imagen en 3D.

“Los primeros resultados fueron excelentes y demostraron la eficacia de la tecnología incluso en bosques densos. A partir de ese momento surgió el deseo de cartografiar los grandes asentamientos de la cultura Casarabe utilizando la tecnología Lidar”, destacó Prümers.

El estudio permitió identificar “urbanismos prehispánicos”. Aunque el que se encontró ocupaba un gran territorio, no fue invasivo con el medioambiente. También, se identificaron sitios con andenes escalonados e infraestructura para la gestión del agua, destacó el portal National Geographic en español.

Es decir, “toda la región estaba densamente poblada, un patrón que revoca todas las ideas anteriores”, sostuvo Jaimes. Hasta ahora, se sostenía que no se tenía registro de asentamientos prehispánicos en la Amazonia boliviana.

Para los arqueólogos, este trabajo “recién empieza”. El objetivo para el futuro, indicaron, es comprender cómo funcionaban estos grandes centros regionales.

Fuente: Pagina 7

viernes, 27 de mayo de 2022

Robots y hogares con empatía: el próximo paso en la asistencia a los mayores


Cuando José Alfonso vio los datos de la casa y la pulsera de monitorización que llevaba su madre, notó que algo no cuadraba y la llamó por teléfono. Le preguntó si había pasado algo el miércoles. Ella no le había dicho nada por no preocuparle, pero había tenido una infección y habían venido a ponerle un antibiótico. Antes de fallecer, su madre, de 76 años, se apoyaba en un sistema de domótica para arreglarse en la casa.

“Lo que apareció en primer lugar fue una alteración en el EDA, que es la conductividad de la piel, que depende de la sudoración que se tenga, y también en el ritmo cardíaco”, apunta José Alfonso Vera Repullo, que es investigador del proyecto HIMTAE y profesor de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT). “Esto se generó justo en el momento en el que llegó alguien a casa; tengo registro de cuando llaman a la puerta y la abren”. Todo indicaba que se había producido una situación de estrés.

La madre de Vera ha sido una de las personas que ha probado el sistema de domótica y monitorización personal que desarrolla la UPCT con el proyecto HIMTAE. El propósito es asistir a los ancianos, sobre todo a aquellos que viven solos. Pero tiene una particularidad: con él se puede determinar el estado emocional de las personas en cada momento. Así es posible una mejor atención.

Para conseguir esto, el proyecto ha recurrido a la domótica, la sensorización de la casa centralizada en un asistente comercial, como Google Home o Alexa, y ahora planean integrar la robótica. En este último campo llevan tres años trabajando, pero más recientemente han sumado fuerzas con la empresa alicantina Bumerania.

Esta compañía, nacida al inicio de la pandemia, ya trabajaba en su propio robot de asistencia a mayores. A raíz del acuerdo con la Politécnica de Cartagena, prevén integrar ambas tecnologías: robótica y domótica, que en realidad comparten el objetivo: detectar las emociones de los ancianos para atenderlos mejor.

“En ese mismo espacio, el robot se hace también con los mandos de la domótica”, explica Isidro Fernández, CEO de Bumerania. “El escenario sería el de una persona mayor o dependiente que tiene un robot en su casa que le vigila la salud. Por ejemplo, si con la pulsera inteligente que lleva se detecta que la temperatura de la persona ha bajado, el robot pondrá la temperatura de la casa adecuada a la persona. Pero, también, llegada cierta hora de la mañana abrirá las persianas de la casa o, por la noche, apagará la televisión”.

El robot de Bumerania, que se llama Temi, se maneja mediante comandos de voz y él mismo se carga cuando está bajo de batería. Este autómata, una especie de robot aspirador alto rematado por una tableta como rostro, se guía por lidar y tiene dos cámaras de profundidad. Está programado para intentar mantener activo al anciano. Detecta que se ha levantado y le propone actividades, como hacer un curso de cocina o recibir una clase de yoga, que despliega en la tableta.

También es capaz de tener esa empatía que busca el proyecto de la Universidad. Reconoce las emociones gracias a la inteligencia artificial, en este caso, a una red neuronal entrenada con 33.000 imágenes de rostros etiquetados con sus correspondientes estados de ánimo. “Si la persona está triste, el robot observa su cara, lo detecta y a lo mejor le pregunta: ¿Quieres que llamemos a tu nieto?”, plantea Fernández.

La domótica de la UPCT utiliza otras fórmulas para conocer las emociones de las personas. “Los sensores necesarios para determinar el estado de ánimo de una persona son los detectares de movimiento y de consumo eléctrico”, señala el profesor Vera. “Saber la actividad que tiene la persona dentro de la vivienda, como, por ejemplo, si está mucho tiempo acostado o en el sofá, nos da una idea de su estado emocional. Y a esto se unen los consumos. Por ejemplo, si la persona, se ducha nosotros lo sabemos porque se produce un consumo en el agua caliente”.

A base de pruebas, han descubierto que, si una persona está decaída, una de las primeras señales es que se reduce el consumo energético de la vivienda. “En casos de depresión profunda, los desplazamientos a lo largo de un día son muy pequeños, aparte de que no hay casi movimiento en las persianas”, indica el investigador.

En el proyecto HIMTAE participan alrededor de 20 personas, entre ingenieros de diferentes especialidades, psicólogos y pedagogos. La idea es que estos sistemas domóticos se basen en productos ya disponibles en el mercado y sean de bajo coste. La instalación puede requerir una inversión de entre 500 y 800 euros, con todos los sensores necesarios y la configuración de Alexa o Google Home.

Determinar las emociones de las personas que vivan solas y sean dependientes sirve para adelantarse a los acontecimientos. Así, las familias pueden enterarse antes si hay un problema. El objetivo es una mejor atención y poder combatir ciertos deterioros cuando aún no son significativos.

En Bumerania hablan incluso de una función de acompañamiento: “Nosotros queremos que las personas mayores puedan tener un robot en su casa como tienen un lavaplatos u otro electrodoméstico. Porque, a la velocidad que envejece la población en Europa, en unos años no va a haber gente joven que pueda cuidar a tantas personas mayores. El robot va a cumplir esa función”, apunta Fernández. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2019 había 1.000 millones de personas mayores de 60 años en el mundo. Para 2030, ya serán 1.400 millones.

Para ilustrar el cariño que estos autómatas domésticos pueden suscitar, el CEO de Bumerania cuenta una anécdota: una señora mayor que había probado el robot, cuando se lo iban a llevar de vuelta, se agarró al tronco de Temi porque decía que era el único que le había hecho caso en los últimos tiempos. Fernández aclara que se lo regalaron.

Este autómata doméstico ya es comercializable, aunque el lanzamiento oficial será en junio. Bumerania planea alquilarlo a personas mayores por 125 euros al mes con un servicio de telemedicina. Aunque también se podrá comprar por 6.000 euros.

Para la Universidad Politécnica de Cartagena, la integración de la robótica y de la domótica es una parte fundamental de su planteamiento inicial, además de la puerta a nuevos proyectos de investigación. En todo caso, como recalca Vera, no se trata de sustituir una relación personal: “Esto es un complemento al contacto humano”.

Fuente: El Pais

jueves, 26 de mayo de 2022

Casi mil millones de personas sin acceso a dispositivos para discapacidad


Casi mil millones de niños y adultos con discapacidades, así como personas mayores, no pueden acceder a las tecnologías de asistencia que necesitan, según un informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que plantea la necesidad de mayor inversión para el acceso a estos productos vitales.

El acceso a tecnologías de apoyo como gafas, audífonos, dispositivos de movilidad o comunicación no supera el 3 por ciento de la población que lo requiere en algunos países de ingresos bajos y medios, según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentado el 16 de mayo.

Más de 3.500 millones de personas necesitarán uno o más productos de asistencia desde ahora hasta 2050 debido al envejecimiento de la población y al aumento en la incidencia de las enfermedades no transmisibles, advierte el informe. En la actualidad, la cifra es de 2.500 millones.

Este es el primer reporte mundial sobre la necesidad y el acceso a tecnologías de asistencia y pide a los gobiernos, la industria y la sociedad civil que financien y den prioridad al acceso a estos productos.

Diagnosticado con retinosis pigmentaria, Juventino Jiménez, indígena Ayuujk con discapacidad visual, dijo a SciDev.Net que durante toda su vida fue un reto acceder a las tecnologías de asistencia.

“Los maestros no estaban capacitados y mucho menos conocían el manejo de las herramientas tecnológicas de aquel entonces” (década de los 90), relata.

Con el tiempo y el desarrollo de nuevas tecnologías, tampoco le resultó sencillo acceder a dispositivos como “computadoras con software parlante, lupas electrónicas de mano o escritorio, que son pantallas que magnifican el texto para poder ser leído por personas con baja visión”.

La psicóloga, terapeuta y tanatóloga Gabriela Magallanes, quien trabaja en la Secretaría de Salud del Gobierno de México y quien también tiene discapacidad visual, explica que no son aparatos fáciles de conseguir.

“Al no ser tantos los usuarios que los consumimos son pocos los productos en el país y los precios aumentan; son aparatos [para asistir a personas con discapacidad visual] que te cuestan en dólares al tipo de cambio del día, con precios que varían de US$ 2.000 a 5.000”, refirió a SciDev.Net.

“No cualquiera tiene acceso. No cualquiera que tenga capacidad visual diferente. La situación de discriminación y de poco trabajo bien remunerado dificulta la posibilidad de vivir y abastecernos de estos implementos tecnológicos que nos sirvan de apoyo para ser más autónomos y autosuficientes”, aseveró Magallanes.

En el mundo hay 240 millones de niños que viven con una o más discapacidades, según UNICEF. En América Latina la cifra supera los 19 millones.

“Una de las mayores barreras para los niños con discapacidades es el estigma entre sus compañeros y los entornos escolares no inclusivos que les impiden acceder o utilizar tecnologías de asistencia”, declaró Rosangela Berman-Bieler, responsable de UNICEF en materia de discapacidad, en la sesión informativa virtual para los medios de comunicación (13 de mayo).

“Los niños que no pueden acceder a la tecnología tienen aún menos posibilidades de acceder a la atención sanitaria y a otros servicios sociales, lo que agrava aún más sus discapacidades y los excluye de participar en la vida cotidiana. Sus familias a menudo también se ven afectadas debido a la reducción de ingresos como consecuencia del aumento de las necesidades de cuidado”, añadió.

El informe señala que en los países en desarrollo las personas tienen que recorrer largas distancias para acceder a tecnologías de asistencia y el costo suele ser prohibitivo, lo que puede suponer una importante barrera de acceso. Alrededor de dos tercios de las personas que usan productos de asistencia declararon haberlos pagado de su propio bolsillo. Otros afirman que dependen de la familia y los amigos para cubrir sus necesidades financieras.

El informe pide a los gobiernos que incluyan las tecnologías de asistencia como parte de los paquetes de cobertura sanitaria universal y que empleen un enfoque centrado en las personas y basado en los derechos, implicando activamente a los usuarios en todos los aspectos de estas tecnologías.

“Negar a las personas el acceso a estas herramientas que cambian la vida no sólo es una violación de los derechos humanos, sino que es una miopía económica”, dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. “Exhortamos a todos los países a que financien y den prioridad al acceso a tecnologías de asistencia y den a todo el mundo la oportunidad de desarrollar su potencial”.

> Enlace al informe de la OMS y UNICEF

Fuente: SciDev

miércoles, 25 de mayo de 2022

Cuando el anonimato en Internet salva vidas


La importancia del anonimato en Internet va más allá que los casos de troleo o el tener una 'cuenta B' para hacernos pasar por alguien que no somos. Lo vemos con casos que salen a la luz a raíz del acuerdo de venta de Twitter a Elon Musk, que ha avivado una vez más el debate sobre cómo regularlo (a pesar de que seguimos a la espera de saber si se llegará a completar o no). Entre las medidas que el empresario tecnológico lanzó de forma aleatoria en su cuenta esas semanas, estaba la de “autenticar a todos los humanos reales”. Por el momento, nadie tiene demasiado claro cómo pretende hacerlo, pero parece que la intención es poder identificar a todas las personas detrás de los perfiles.

El concepto en sí del ‘anonimato’ en Internet ya nos hace un buen spoiler de qué significa, pero el debate detrás de este término es mucho más complejo de lo que parece. Por ejemplo, Twitter permite que los usuarios publiquen en la plataforma sin usar su verdadero nombre, sino un pseudónimo. Obliga a dar un correo electrónico y un número de teléfono, pero en sus Términos y Servicios no especifican que tenga que ser uno personal o que nos pertenezca. Esto permite que haya personas de diferentes países y diferentes ámbitos que publiquen en la red social de forma más o menos “anónima”. 

Revertir el anonimato puede poner en riesgo la vida de personas en países autoritarios

Si se revirtiera la posibilidad que da una plataforma como Twitter para publicar de forma anónima (o con un pseudónimo, más bien), no estaríamos hablando sólo de las complicaciones para identificar a sus más de 300 millones de usuarios, sino de lo que supondría para muchos que gracias a ello pueden informar y mantenerse conectados sin ponerse en peligro o, incluso, poner en riesgo su vida. 

Esto es algo que puede pasar. Especialmente en países donde la libertad de expresión no es tan respetada como en países europeos y occidentales y podrían perseguir y ejecutar a una persona por disentir con las medidas políticas, la religión o ser homosexual, como es el caso de países como Colombia o los países del Golfo. En países así -que vemos registrados en índices de informes como este de Article 19- Twitter es una especie de ‘espacio seguro’ de discusión en el que no hay que revelar la identidad, pero aun así se puede ser partícipe de las discusiones globales y también denunciar temas que perjudican a la sociedad.

Es, además, una herramienta para periodistas, activistas y defensores de derechos humanos y ha trabajado con la sociedad civil para asegurar el espacio, tal y como explica la organización en defensa de la libertad de información AccessNow. “Este compromiso por las ‘conversaciones sanas’ no ha sido coser y cantar, pero volverle la espalda ahora dañaría seriamente los derechos humanos en una de las plataformas de discurso público más importante”, asegura Carolyn Tackett, su coordinadora de Campañas.

Hacer que todos y cada uno de los usuarios desvelen más datos personales reales sobre su identidad podría llevar a persecuciones y detenciones de personas que están denunciando hechos de su país. Por ejemplo, el de una mujer transexual en Arabia Saudí que manifiesta en un espacio de la red social que quiere dejar el Islam y recibe amenazas de muerte (abandonar la religión está penado por la ley), como recoge este reportaje en Rest of World. O el caso de un usuario residente en Myanmar (Birmania) que usó Twitter tras el levantamiento militar para recaudar fondos para los civiles.

“Internet ha supuesto nuevas posibilidades de informar de otras maneras, para hacer un bypass y puentear límites a la hora de ejercer por ejemplo la libertad de prensa”, nos explicaba la coordinadora de la Plataforma por la Libertad de Información y Expresión (PL), Yolanda Quintana, en nuestro programa de Twitch. Por tanto, tienen que respetarse los mismos derechos que tendríamos en cualquier otra esfera de nuestra vida.

Ser completamente anónimo en Internet no es tan fácil como parece

Ser completamente anónimo en Internet -o sea, que nadie pueda saber quién hay tras un perfil- es muy, muy difícil. Crearse cuentas, interactuar con otros usuarios en plataformas digitales o descargar aplicaciones para ello deja una huella digital gigantesca que luego puede seguirse paso a paso para llegar a la identidad real de una persona.

Hemos ido explicando en varias ocasiones cómo se forma esa huella digital y hasta qué nivel de detalle puede perfilarse a una persona en función de los datos personales sobre ella que haya disponibles, más todos los datos que se recogen a nivel técnico de los dispositivos que se usan.  La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) dice precisamente en un informe sobre la huella digital que perfilar a una persona hasta el punto de que se pueda identificar a partir de su actividad en Internet o los datos de sus dispositivos con técnicas de ‘fingerprinting’ puede ser “legítimo” para usar “mecanismos de autenticación de factor múltiple”, por ejemplo. O sea, para identificarnos.

Estos datos técnicos son los que llevan a identificar a una persona que se camufla tras un pseudónimo. Un ejemplo reciente es el polémico caso del activista francés al que la Europol pudo detener gracias a los datos que obligó a entregar al proveedor de correo Protonmail. Este servicio se considera respetuoso con la privacidad de las personas, pero bajo un requerimiento judicial, está obligado a entregar cierta información. En este caso, fue la dirección IP, que ubica aproximadamente a una persona. De ahí que en situaciones complejas en las que se necesita una capa de anonimato más potente se recomiende usar herramientas especializadas como Tor.

A más datos, menos posibilidad de mantener el anonimato (o el pseudonimato)

¿Cuál sería la única solución para no tener que entregar datos sobre un usuario? No recogerlos. Justo al contrario de lo que parece proponer Elon Musk con su promesa de “autenticar a todos los humanos reales”. Especialmente, teniendo en cuenta las complicaciones a las que ya se enfrentan otras grandes plataformas como Facebook e Instagram (de Meta) o Google para verificar la identidad y la edad de la gente de una forma estándar.

De ahí que cada cierto tiempo el anonimato en la red vuelva a la agenda política: hay partidos que buscan prohibirlo para poder identificar siempre de forma sencilla a delincuentes que operan online o a personas que difunden discurso de odio en las plataformas, por ejemplo. "Hay que perseguir el crimen pero lo que no se puede hacer para perseguir el crimen es perseguir el anonimato", aseguraba en Twitch el abogado Javier de la Cueva, especializado en tecnologías de la información y anonimato en Internet.

También nos dio al menos tres motivos por los cuales a cualquier persona (sea usuaria de Twitter o no) le debe importar que se respete su anonimato en Internet: existe la posibilidad de que hagamos algo en el presente no se vea con los mismos ojos en el futuro; nuestros actos se pueden interpretar de diferentes maneras en diferentes países; y existe una exposición constante a que se nos perfile en base a nuestros datos personales.

Fuente: Maldita Tecnologia

El lado oscuro del delivery de quince minutos


Cuando pensamos en las fronteras de los recursos, nos vienen a la mente los clásicos ásperos y glamorosos: los auges del petróleo, la fiebre del oro o, en un futuro no muy lejano, la minería de asteroides. Pero lo último está más cerca de casa. Ya sea que vivas en Manhattan, Hollywood o más allá, los escaparates y las aceras de tu ciudad están siendo minados.

Durante el último año, las ciudades de Estados Unidos y Europa vieron un rápido aumento en la cantidad de tiendas oscuras: minialmacenes llenos de comestibles que se entregan en 15 minutos o menos. Operadas por nuevas empresas bien financiadas como Getir, Gopuff, Jokr y Gorillas, las tiendas oscuras están devorando silenciosamente los espacios comerciales, transformándolos en centros de distribución con personal mínimo cerrados al público. En la ciudad de Nueva York, donde siete de estos servicios compiten actualmente por la cuota de mercado (incluido el nuevo participante DoorDash), estas empresas ocuparon docenas de escaparates desde julio, y los planes de expansión requieren cientos más solo en esa ciudad.

Con tarifas de entrega bajas o nulas, la conveniencia es alucinante. “La entrega en quince minutos cambia la forma de comprar”, explicó Zachary Dennett de JOKR a Grocery Dive. “Los clientes primero nos prueban porque olvidaron un ingrediente. Luego nos usan la noche siguiente para todos sus ingredientes para la cena”. Muy pronto, nunca más tendrán que usar pantalones.

Ríete todo lo que quieras, es exactamente esta comodidad adictiva la que amenaza con transformar los centros urbanos en ciudades oscuras, donde el comercio cotidiano que da a las calles su vitalidad se ha evaporado de la vista y se ha reconstituido en una aplicación.

En la superficie, la idea de la entrega en 15 minutos tiene mucho en común con otro modelo de comercio urbano que ganó popularidad recientemente: la ciudad de 15 minutos, donde los servicios esenciales son fácilmente accesibles a pie o en bicicleta. Ambas visiones acercan los bienes y servicios a casa, pero mientras una aprovecha el consumo para sembrar y reforzar la comunidad, un mundo basado en la entrega devora a la comunidad.

Las ciudades deben delinear el límite cada vez más borroso entre los puestos de avanzada de micro-cumplimiento sigilosos y el comercio tradicional de las bodegas. De lo contrario, es menos probable que nuestro futuro urbano posterior a la pandemia sea uno en el que tengamos un nombre de pila con el panadero del vecindario que uno en el que las calles estén llenas de trabajadores que transportan cilantro para tacos improvisados. De hecho, dadas las ambiciones de DoorDash y otros de integrar verticalmente sus operaciones, para dejar de entregar comidas y comestibles de las tiendas locales y comenzar a administrar las suyas propias, es un futuro en el que las bodegas y los restaurantes están inequívocamente en la mira.

La turbulencia que transforma el comercio minorista está impulsada por tendencias conocidas y potenciada por el capital de riesgo. El comercio electrónico y la entrega a pedido socavan la necesidad del comercio minorista tradicional, lo que genera escaparates vacíos. A su vez, los minoristas sobrevivientes adoptan nuevas tácticas para atraer a los compradores, como el comercio minorista experiencial y sus propios servicios de despacho. A través de los bloqueos y las preocupaciones de seguridad de Covid-19, la pandemia solo ha acelerado estas tendencias. La demanda de conveniencia aparentemente no tiene fondo, pero ninguna ciudad ha encontrado aún la manera de equilibrar el beneficio a corto plazo de la conveniencia personal con los costos a largo plazo de la erosión de la vida comunitaria a través de la disminución de la interacción social.

Hemos visto esto antes con los servicios de transporte compartido, cuando los empresarios respaldados por VC arbitraron el ámbito urbano a expensas del transporte público y la congestión del tráfico. No se puede culpar a los clientes por buscar conveniencia en ese momento, ni ahora, pero los funcionarios públicos deberían ser más inteligentes esta vez. Deben pensar de manera clara y proactiva sobre las compensaciones, ya que el auge de las tiendas oscuras dañará directamente tres aspectos de la vida urbana: la vida en las aceras, la congestión y la igualdad.

La vida de acera ya está sufriendo. Si bien un exceso de escaparates vacíos plagaba las ciudades estadounidenses incluso antes de la pandemia, las tiendas oscuras refuerzan esos agujeros en el tejido urbano, tapándolos con servicios que mueven el punto de venta de la calle a la puerta, desalentando el ajetreo y el bullicio que define a las ciudades.

Durante décadas, los planificadores ordenaron la zonificación comercial a pie de calle para animar los espacios públicos, específicamente, porque permite la transferencia en persona de bienes y servicios. Pero como demuestra la proliferación de la entrega en 15 minutos, la pregunta de qué define al comercio minorista no se responde tan fácilmente. ¿Requiere que el espacio esté abierto a los clientes? Tradicionalmente, los usos industriales, como la logística, se han mantenido fuera de la vista para respaldar el comercio minorista, no para competir con él.

Dondequiera que las ciudades decidan trazar la línea entre las tiendas oscuras y el comercio minorista, ahora está dolorosamente claro que la bala de plata de la zonificación está perdiendo su eficacia. En lugar de tratar de apalear a los disruptores con una aplicación agresiva de la zonificación existente y defectuosa, como pretende hacer la presidenta del condado de Manhattan, Gale Brewer, los funcionarios públicos deberían aprovechar esta crisis como una oportunidad para aclarar el límite entre la industria y el comercio minorista, o tal vez incluso crear una nueva categoría por completo.

Un buen primer paso sería simplificar en gran medida los permisos de venta minorista, lo que ampliaría el acceso al campo de juego minorista y promovería la activación temporal de espacios comerciales vacantes por parte de pequeñas empresas, en la línea de la organización sin fines de lucro australiana Renew Newcastle. Abre las compuertas y deja que el espíritu emprendedor y artístico impulse un renacimiento en la vida de la calle.

A más largo plazo, un modelo a seguir es el plan de Singapur para revitalizar su histórica calle principal Orchard Road al incentivar a los propietarios y desarrolladores a convertir las antiguas propiedades del Distrito Central de Negocios en una gama más amplia de usos, desde viviendas y hoteles hasta sitios culturales y educativos. Parchar el tejido urbano en lugar de abrir más agujeros en él.

Una economía basada en la entrega también obstruirá nuestra infraestructura de transporte ya gravada, llenando nuestras calles y aceras con ciclomotores, scooters, bicicletas y robots. Esto también exacerba un problema preexistente que puede abordarse con políticas. La reasignación de fondos se debe desde hace mucho tiempo para crear una sólida red de transporte en toda la ciudad que se adapte a diversas formas de movilidad. Los “nuevos carriles de movilidad” propuestos por Cornell Tech, lo suficientemente anchos para que los vehículos pequeños se crucen entre sí mientras están físicamente protegidos del tráfico de automóviles, son solo un buen ejemplo de cómo implementar dicha política. A esos carriles no les importa si eres un repartidor, un viajero o un paseante dominical.

Finalmente, y lo más importante, el auge de las tiendas oscuras expande una economía de entrega que mercantiliza a nuestros vecinos, transformando a algunos de ellos en trabajadores temporales que están a la entera disposición de los demás. Como el consultor e inversionista de comercio electrónico Web Smith describe esta nueva división de clases, “o tu vida te permite controlar desde la comodidad de tu hogar u oficina híbrida, o te dicen dónde estar dentro de 15 a 60 minutos”.

Si bien muchas de estas nuevas empresas de entrega evitaron algunos problemas de empleo mediante la contratación de trabajadores a tiempo completo, no salieron ilesos. Según los informes, Gopuff, con sede en Filadelfia, recortó el salario de sus trabajadores por debajo del salario mínimo este verano, menos de un mes después de su última ronda de financiación de capital de riesgo. Varios cientos de sus conductores en todo el país realizaron una huelga de un día a fines de noviembre para exigir un salario mínimo de $20, un número garantizado de horas de trabajo y protección contra despidos injustos. Ya sea que trabajadores como estos se consideren legalmente o no empleados de tiempo completo o trabajadores por contrato, un punto de disputa legal en curso en California, esta tensión es un ejemplo perfecto de cómo las ciudades deben equilibrar los beneficios de una mayor comodidad para aquellos que pueden pagarlo contra mayores costos sociales.

A pesar de los dolores de crecimiento de los jugadores en esta nueva economía, es casi seguro que hay un lugar en nuestro futuro urbano para un ecosistema de entrega. El mercado vertiginoso de estos servicios refleja su lado positivo para los habitantes urbanos: la vida en la ciudad es dura y, al igual que la revolución del trabajo remoto, esto es algo que la hace más atractiva para quienes pueden pagarlo. Tal vez sea mejor tener una ciudad oscura de 15 minutos que pueda ofrecer entregas a cientos de miles de residentes urbanos en bicicleta eléctrica que un suburbio de unos pocos miles en el que la "vida de la calle" consiste en recoger las compras en la acera.

Estas son, sin duda, decisiones difíciles. Pero las ciudades deben comenzar a pensar seriamente, ahora, sobre cómo las elecciones personales de los residentes y las empresas que responden a esas demandas pueden transformar involuntariamente nuestras ciudades y comunidades. Es trabajo del gobierno mantener los dos en equilibrio. Puede que no obtengamos todo lo que queremos, pero ese siempre ha sido el atractivo de la vida en la ciudad: en cambio, nos da lo que ni siquiera sabíamos que necesitábamos.

Imagen: Los Tiempos

Fuente: Antropologia Urbana