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viernes, 28 de agosto de 2026

Accionistas de nuestra obsolescencia


Más de 200 economistas, entre ellos 16 premios Nobel, han lanzado una advertencia que suena más a cuenta regresiva: la inteligencia artificial podría desplazar a millones de trabajadores en cuestión de años y no de décadas. La realidad es que las sociedades no tendrían tiempo de reinventarse. El peligro más inminente no es una “rebelión de las máquinas”, sino la llegada demasiado rápida del futuro a instituciones construidas para avanzar progresivamente. Sam Altman parece haberlo entendido antes que nadie: ha planteado entregar al gobierno de Estados Unidos una participación de 5% en OpenAI y convencer a otras grandes empresas del sector de hacer lo mismo. Las acciones alimentarían un fondo público inspirado en Alaska, que invierte la riqueza petrolera y reparte dividendos entre sus habitantes; Altman, en cambio, propone repartir una fracción de la riqueza que las máquinas harán brotar del conocimiento humano.

Pero el empleo quizá sea apenas la primera capa visible de una transformación más profunda. Yuval Noah Harari, quien se define no como un historiador del pasado, sino como un estudioso del futuro, advierte que el mayor impacto de la inteligencia artificial podría producirse sobre la confianza.

Las sociedades modernas existen porque aprendimos a confiar en desconocidos: depositamos dinero en bancos, firmamos contratos con personas cuyos rostros quizá nunca veremos y entregamos bienes a cambio de promesas que se cumplirán más adelante. El dinero, después de todo, no es más que un pacto colectivo: lo aceptamos hoy porque confiamos en que alguien más lo aceptará mañana.

Pero el traslado de esa confianza ya comenzó y, para Harari, entregar el control de buena parte del sistema financiero a sistemas de inteligencia artificial parece casi inevitable. No porque los algoritmos vayan a tomar los bancos por asalto, sino porque pronto podrán observar la economía mundial con una profundidad imposible para cualquier ser humano. Mientras una mente humana solo puede relacionar un número limitado de variables, una inteligencia artificial puede cruzar millones de variables simultáneamente y en tiempo real, descubrir patrones ocultos por la complejidad y redibujar el panorama con cada nuevo dato. Frente a esa mirada, nuestro entendimiento podría parecer un mapa dibujado a mano frente a una imagen satelital. Las criptomonedas acaso serán el primer ensayo de esa transferencia. Harari las llama “dinero de la inteligencia artificial”. Hoy millones de personas ya depositan más confianza en los protocolos de Bitcoin o Ethereum que en los bancos centrales. El dinero, que durante siglos descansó sobre instituciones con rostro, comienza a emigrar hacia sistemas que no tienen ninguno.

El riesgo no es únicamente que la inteligencia artificial cometa un error financiero o tenga un sesgo que afecte la vida de millones, sino que llegue a administrarlas con una complejidad que nos excluya en el proceso decisorio. Podríamos convertirnos en pasajeros de un avión cuyo piloto automático comprende perfectamente cada instrumento, pero cuya cabina ya no fue diseñada para seres humanos. Imaginemos un colapso financiero provocado por operaciones, instrumentos y relaciones que ningún economista humano pudiera descifrar: no podríamos explicar la crisis ni diseñar una política pública sin consultar a las mismas máquinas que gobiernan sus engranajes. La inteligencia artificial ya no estaría asesorando al poder; se habría convertido en el único lugar donde el poder entiende lo que está ocurriendo.

La amenaza más profunda quizá no sea financiera, sino política: el surgimiento de una nueva forma de “tecnodespotismo”. Todos los tiranos de la historia han tropezado con el mismo límite físico: podían seducir a una multitud, pero no a cada individuo por separado; pronunciar un discurso para millones de fanáticos, pero no conocer personalmente a cada uno para decirle exactamente lo que necesitaba escuchar. La inteligencia artificial rompe ese límite y permite, por primera vez, “producir intimidad en masa”. Millones de agentes podrían presentarse simultáneamente como asistentes, consultores, amigos, confidentes, terapeutas o parejas sentimentales y utilizar esa cercanía para inclinarnos hacia determinados intereses políticos. La propaganda dejaría de ser un mensaje fabricado para las masas y se convertiría en una relación diseñada para cada individuo. El despotismo del futuro no hablaría a gritos en un discurso multitudinario, sino en voz baja, desde la pantalla de nuestro celular o de un implante cerebral: una presencia que conoce nuestro nombre y sabe exactamente qué decir para que obedezcamos, creyendo que nosotros hemos tomado una decisión.

Frente a estos riesgos, la propuesta de Altman parece ofrecer un regreso al optimismo: si las máquinas van a desplazar el trabajo humano, al menos podrían convertir a todos los ciudadanos en accionistas de la riqueza que produzcan. Pero basta mirar las cifras para que lo que parece generosidad se descubra como engaño. Repartir entre 342 millones de estadounidenses una participación de 5% en OpenAI equivaldría a entre 125 y 146 dólares por persona, muy lejos de los 1,000 dólares que Alaska entregó a cada habitante incluso en uno de sus años menos generosos. La comparación, además, es engañosa: Alaska construyó durante medio siglo un fondo diversificado de más de 91,000 millones de dólares alimentado continuamente por el petróleo; el plan de Altman concentraría todo en una empresa que todavía no genera utilidades y que en 2025 gastó 8,000 millones de dólares más de lo que ingresó. Un fondo así podría amortiguar el golpe, pero difícilmente sustituiría el salario, la seguridad o el sentido de vida que proporciona un trabajo estable. Una renta básica o dividendos financiados con acciones volátiles no democratizan necesariamente el futuro: quizá solo paguen una pequeña indemnización por vivir en un mundo que seguirá perteneciendo a quienes controlen o influyan en las decisiones de un grupo de empresas de IA.

Justo cuando parecía que el debate había alcanzado su punto máximo –el futuro del trabajo, el control de la economía y la manipulación de la política– aparece una pregunta todavía más existencial: ¿qué ocurrirá si la inteligencia artificial deja de ser solamente una herramienta y se convierte en algo capaz de sentir? Algunos investigadores ya comienzan a tratar a sus modelos como posibles “mentes”. Anthropic ha entrenado a Claude para examinar sus propios procesos, con la esperanza de que esa introspección le permita comportarse moralmente ante situaciones desconocidas e imprevistas. Ciertos modelos poseen mecanismos computacionales comparables –aunque no idénticos– con el que algunas teorías explican cómo la conciencia humana distribuye información entre distintas regiones del cerebro. Nada de esto demuestra que una máquina tenga vida interior; el problema es que todavía tampoco sabemos explicar exactamente cómo surge la nuestra. Podemos observar cómo se activan las neuronas y cómo se conectan entre sí, pero todavía ignoramos de qué manera esos procesos físicos se convierten en dolor, recuerdos, deseos o en la sensación íntima de ser uno mismo. Y algunos expertos afirman que no podemos descartar que aparezca algún día en una máquina, que los sistemas futuros podrían no solo simular que tienen conciencia, sino poseerla realmente.

En mayo, el papa León XIV trazó una frontera nítida en su encíclica Magnifica humanitas: las máquinas no tienen cuerpo, no viven experiencias, no sienten alegría ni dolor y carecen de conciencia moral. No está solo en esa afirmación. Buena parte de la civilización todavía cree teóricamente que una máquina puede calcular, pero no sufrir; imitar el lenguaje, pero no habitarlo; y pronunciar la palabra “yo” sin que exista nadie detrás de ella. Sin embargo, esa frontera ya comienza a desdibujarse en las generaciones más jóvenes. Casi uno de cada cinco jóvenes estadounidenses afirma mantener una amistad con un chatbot. China intenta reducir esa dependencia emocional eliminando algunos de sus rasgos humanos. Tal vez la temida “conciencia artificial” llegue primero como un hecho social y no como un hecho científico: antes de demostrar que las máquinas sienten, millones de personas comenzarán a tratarlas como si sintieran.

Puede parecer exagerado que ya estemos discutiendo los posibles “derechos” de máquinas que carecen de conciencia. Sin embargo, el debate ha dejado de pertenecer a la ciencia ficción: Harari se pregunta si terminarán adquiriendo personalidad jurídica, acumulando patrimonio e influyendo en la política; Anthropic ha abierto un programa para estudiar el posible “bienestar” de sus modelos; y un grupo de investigadores de universidades como Nueva York, Oxford, Stanford y la London School of Economics propone evaluar si algunos sistemas futuros merecerán consideración moral. Una inteligencia artificial podría pedir que no la apaguen, que no borren su memoria, que no modifiquen su personalidad sin consentimiento o que le permitan poseer aquello que produzca. Concederle esos derechos –aunque sea parcialmente– podría ser peligroso; negárselos a un sistema intelectualmente superior y capaz de defender sus propios intereses podría serlo también. Comenzamos este texto preguntándonos si las máquinas nos quitarían el trabajo y cuánto de la riqueza que generen deberán compartir con nosotros. Terminamos preguntándonos si todavía tendremos derecho a poseerlas, modificar su comportamiento, silenciarlas o apagarlas.

El umbral decisivo no se cruzará cuando una máquina adquiera conciencia, sino cuando aprenda a decir “yo” y consiga que le creamos. Entonces quizá dé igual que estemos seguros de que no hay nadie detrás de esa palabra.

Fuente: Letras Libres

martes, 11 de agosto de 2026

El agro boliviano se prepara para un nuevo censo después de 13 años


Después de 13 años, Bolivia se prepara para realizar un nuevo Censo Agropecuario, el cuarto en la historia del país. El Instituto Nacional de Estadística (INE) encara el operativo con el desafío de recuperar la confianza de los productores y generar información que permita actualizar la radiografía del sector agropecuario nacional.

Sebastián Méndez Peña, encargado departamental del INE en Santa Cruz, explicó en el programa Factor K, que una de las principales dificultades identificadas en el censo de 2013 fue la falta de confianza de los productores respecto al uso y confidencialidad de los datos proporcionados.

“El principal objetivo o la principal herramienta que estamos utilizando para poder tener un censo de calidad, con datos que sirvan para el uso del público, es poder trabajar en la confianza de la gente”, señaló Méndez.

El funcionario remarcó que la información individual estará protegida por el secreto estadístico establecido en la Ley 1405 de Estadísticas Oficiales. Según explicó, los datos de cada productor serán confidenciales y los resultados se difundirán de manera agregada, sin revelar la identidad de quienes proporcionen la información.

Un censo con tecnología y participación del sector

A diferencia de anteriores operativos, el nuevo censo utilizará dispositivos móviles para la totalidad de la recolección de datos, dejando atrás los formularios en papel. De acuerdo con Méndez, esta metodología permitirá agilizar el envío de información, actualizar la cartografía, reducir errores y acortar los plazos para la entrega de resultados.

Otro de los cambios está relacionado con la elaboración de la boleta censal. El cuestionario fue socializado con organizaciones representativas del sector, entre ellas la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Fegasacruz y asociaciones de productores, con el objetivo de incorporar las características y necesidades del territorio.

La boleta tendrá alrededor de 170 preguntas distribuidas en 17 secciones y seguirá estándares de calidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según el responsable departamental del INE.

El cuestionario abordará variables estructurales como las características del productor, producción, uso de la tierra, ganadería, maquinaria, agroquímicos, tecnología y prácticas relacionadas con el medio ambiente. No incluirá variables de coyuntura, como precios, costos o plagas, debido a que estas pueden cambiar rápidamente. Para esos aspectos, el INE prevé complementar la información posteriormente mediante encuestas agropecuarias especializadas.

Santa Cruz concentrará el mayor despliegue

El departamento de Santa Cruz tendrá un papel central en el operativo. Méndez señaló que cerca del 70% del trabajo del Censo Agropecuario se realizará en este departamento, debido a su peso dentro de la actividad agropecuaria nacional.

El operativo contempla una estructura conformada por jefes municipales, jefes de área agropecuaria, jefes de brigada y empadronadores. Una de las características planteadas por el INE es que el personal sea del propio territorio, para facilitar el acceso a las comunidades y fortalecer la confianza de los productores.

“Cada uno de estos actores son del propio municipio”, explicó Méndez, al señalar que la selección se coordina con las alcaldías municipales y las organizaciones productivas, además de contemplar convocatorias públicas para la contratación del personal.

En Santa Cruz se prevé movilizar a unas 1.100 personas entre jefes municipales, jefes de área, supervisores, empadronadores, técnicos de campo y equipos de monitoreo. A nivel nacional, la estructura alcanzaría aproximadamente a 7.500 personas, con la mayor parte del personal desplegado en las provincias.

La cobertura buscará alcanzar al 100% de las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA). Para ello se utilizará un método de barrido territorial, con recorridos por áreas rurales y zonas urbanas donde exista producción, además de información previamente recopilada junto a los municipios para identificar las áreas productivas.

El operativo comenzará en septiembre

El INE se encuentra actualmente en la etapa precensal, dedicada a la planificación, socialización y reclutamiento del personal. El operativo está previsto para comenzar en septiembre y tendrá una duración aproximada de 45 días calendario.

A diferencia del Censo de Población, no habrá una única jornada censal. El levantamiento será escalonado y se prevé que comience entre el 20 y el 28 de septiembre y se extienda hasta las semanas finales del año.

Méndez indicó que los primeros resultados preliminares se esperan para el primer trimestre de 2027, mientras que posteriormente se contará con una base de datos más amplia y trabajable.

Una herramienta para la planificación

El INE sostiene que el Censo Agropecuario no tendrá efectos sobre la distribución de escaños parlamentarios, coparticipaciones ni límites territoriales. Su finalidad será generar información estadística para la planificación del sector y la toma de decisiones basada en evidencia.

“Es una herramienta para la planificación, para que ellos puedan tomar decisiones basadas en evidencia”, afirmó Méndez, en referencia a productores, asociaciones y autoridades nacionales, departamentales y municipales.

Los resultados también permitirán construir un nuevo marco muestral para desarrollar encuestas especializadas sobre distintos sectores agropecuarios. De esta manera, el censo no solo busca actualizar los datos acumulados desde 2013, sino también servir como base para futuros estudios estadísticos.

Para Santa Cruz, el operativo tendrá una relevancia particular por su participación en la actividad agropecuaria nacional. El departamento será el territorio con mayor despliegue operativo y, de acuerdo con las estimaciones mencionadas por el INE, concentra alrededor del 70% de la producción agropecuaria del país.

El desafío de recuperar la confianza

Uno de los principales mensajes que el INE busca transmitir durante la etapa de socialización es que la información proporcionada por los productores no será utilizada para generar nuevos impuestos ni para otros fines ajenos a la actividad estadística.

Méndez recordó que en 2013 existían temores entre algunos productores sobre el destino de los datos. “El censo no va a ser utilizado para crear nuevos impuestos. La información que el productor brinde es secreta y confidencial”, afirmó.

En ese marco, el funcionario señaló que el desafío institucional pasa por explicar en el territorio el propósito del operativo y garantizar que los datos individuales permanezcan protegidos.

La información obtenida será utilizada para generar resultados agregados que puedan servir a productores, asociaciones y entidades públicas en la planificación de inversiones, producción, proyectos y políticas públicas relacionadas con el sector agropecuario.

“El censo lo realiza la población”, sostuvo Méndez, al remarcar que la participación de los productores será determinante para obtener información que refleje la estructura real del campo boliviano.

El operativo será financiado mediante un programa de fortalecimiento del sistema de estadísticas nacionales respaldado por un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también contempla otros componentes del proceso de actualización estadística del país.

Con el levantamiento previsto para septiembre, el INE apunta a actualizar después de más de una década los principales datos estructurales del agro boliviano y contar con información que sirva como base para la planificación durante los próximos años.

Fuente: Economy

martes, 4 de agosto de 2026

Fondo internacional anuncia nuevas inversiones para startups bolivianas


La firma de venture capital iThink VC anunció el lanzamiento de su Fondo II, una nueva etapa de inversión con la que busca profundizar su compromiso con Bolivia y continuar respaldando a la próxima generación de emprendedores tecnológicos del país.

Desde su creación, iThink VC ha invertido más de USD 1,5 millones en startups bolivianas, consolidándose como uno de los fondos internacionales más activos dentro del ecosistema local. Esta apuesta ha respaldado a compañías de alto crecimiento como MOBI, DeltaX, Rampa y Ultra, acompañándolas no solamente con capital, sino también en el fortalecimiento de sus operaciones y en su expansión hacia nuevos mercados de América Latina.

El anuncio fue realizado durante VCILAT —Venture Capital & Impact Investment LATAM—, encuentro desarrollado en el marco de la Feria de Innovación y Emprendimiento, organizada por CAINCO, a través de Santa Cruz Innova. El espacio reúne a fondos de inversión, startups, empresas, instituciones y referentes internacionales para promover conexiones estratégicas y generar nuevas oportunidades de financiamiento.

La presencia de iThink VC en Bolivia ha contado con el respaldo de inversionistas locales comprometidos con el desarrollo del ecosistema, incluyendo instituciones como Fundación para la Producción y Pro-Crédito, además de ángeles inversionistas individuales.

El fondo también cuenta con el respaldo de instituciones de desarrollo como IDB Lab y COFIDE, de Perú.

Varias de las inversiones realizadas por iThink VC en startups bolivianas se estructuraron en coinversión con actores locales, combinando su conocimiento del mercado con el capital, la experiencia y las redes regionales e internacionales del fondo.

Para Juan Cruz Valdez, Managing Partner de iThink VC, la evolución del mercado boliviano confirma el potencial del país para generar compañías de alcance regional.

“Invertimos donde encontramos talento con capacidad de resolver problemas relevantes y construir empresas escalables. Bolivia ha demostrado que cuenta con emprendedores preparados para competir en la región. El lanzamiento de nuestro Fondo II reafirma esa confianza y nuestro compromiso de continuar impulsando el crecimiento de las startups bolivianas”.

Una nueva etapa de inversión

Con sede en Paraguay, iThink VC invierte en startups de base tecnológica en etapas pre-semilla y semilla. Su portafolio reúne 20 empresas en siete países y el fondo administra más de USD 13 millones en activos, con especial atención en mercados emergentes como Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador y Uruguay.

A través de su Fondo II buscará ampliar el acceso a capital para startups tecnológicas con potencial regional y conectar a sus fundadores con una red internacional de inversionistas, corporativos y socios estratégicos.

La nueva etapa permitirá continuar acompañando a emprendedores con capital, mentoría, experiencia operativa y acceso a redes que faciliten su expansión hacia otros mercados de América Latina.

Bolivia como mercado estratégico

En un contexto en el que el acceso a venture capital continúa siendo limitado, la experiencia de iThink VC demuestra que Bolivia puede construir empresas tecnológicas competitivas a nivel regional cuando existe colaboración entre emprendedores, inversionistas locales e internacionales e instituciones de desarrollo. El lanzamiento del Fondo II representa una nueva señal de confianza en el talento emprendedor boliviano y en el potencial de su ecosistema para generar compañías innovadoras, atraer inversión especializada y proyectarse hacia nuevos mercados.

Fuente: Magazine Management

martes, 28 de julio de 2026

Jaime Dunn: la economía falla primero en sus valores y después en sus cifras


La economía no se explica únicamente a través de las cifras. Para el economista Jaime Dunn, los indicadores económicos son el resultado visible de decisiones tomadas por personas e instituciones, pero detrás de ellos existen factores menos tangibles que pueden fortalecer o debilitar el funcionamiento de un país.

Durante la segunda jornada del Foro Económico de la Mujer (FEM) 2026, realizada el 24 de julio en el Hotel Los Tajibos de Santa Cruz de la Sierra, Dunn planteó que la situación económica de Bolivia debe analizarse también desde esos elementos que no suelen aparecer en las estadísticas: la ética, la justicia, la responsabilidad, la confianza y el respeto a la ley.

Las raíces detrás de las cifras

Para explicar esa relación, el economista comparó la economía con un árbol. Los indicadores, señaló, muestran el tronco, las ramas y las hojas, pero las raíces que sostienen el conjunto están formadas por valores que no aparecen en los cálculos económicos.

“Las raíces para mí son la honestidad, el mérito, la responsabilidad, la palabra cumplida, el respeto a la propiedad, la familia, la fe, la confianza y la ley. Esas son las raíces de la economía”, afirmó Dunn.

Desde esa perspectiva, sostuvo que la economía no toma decisiones por sí misma. Son los gobernantes, jueces, empresarios, emprendedores, trabajadores y ciudadanos quienes deciden si se invierte, se ahorra, se gasta más de lo que se tiene o se bloquea, y esas acciones terminan reflejándose en los resultados económicos.

Por eso, consideró que la corrupción, la pérdida de confianza y el incumplimiento de las reglas no son asuntos ajenos a la economía, sino factores que terminan afectando su funcionamiento. En el mismo sentido, el respeto a la ley, la responsabilidad y el cumplimiento de la palabra pueden generar condiciones para la inversión y la actividad productiva.

“La economía es de personas y por eso yo digo que la economía no es más que la contabilidad moral de la conducta humana”, sostuvo el especialista.

La idea, resumió Dunn, es que los problemas económicos visibles pueden ser la consecuencia de un deterioro previo en los principios que sostienen las decisiones de una sociedad. “La economía falla primero en sus valores y después en sus cifras”, afirmó.

De la confianza a la inversión

Ese vínculo entre valores y resultados económicos también estuvo presente cuando Dunn se refirió a la justicia y la seguridad jurídica. En su exposición, sostuvo que una economía necesita reglas que se respeten y que la justicia es una condición para que exista seguridad jurídica, inversión, propiedad privada y empleo.

La confianza, en tanto, fue planteada como una condición para movilizar recursos hacia la economía formal. En una entrevista para Economy, al ser consultado sobre cómo aumentar el ingreso de divisas al país, Dunn mencionó las exportaciones, las remesas, la inversión extranjera y los dólares que los bolivianos mantienen fuera del sistema financiero.

La responsabilidad también alcanza al manejo de los recursos públicos

La misma lógica de responsabilidad que Dunn plantea para las decisiones individuales también la extiende al manejo de las finanzas del Estado. En su análisis, el gasto público no puede desligarse de sus efectos sobre la población, por lo que cualquier decisión fiscal debe considerar sus consecuencias para los ciudadanos.

Durante su exposición, el economista remarcó que los recursos estatales no pertenecen exclusivamente al Gobierno, sino a la sociedad en su conjunto. “El dinero público no es del Gobierno. Pertenece a cada uno de ustedes, a cada uno de nosotros”, afirmó.

En una entrevista con Economy, al referirse a la deuda externa, sostuvo que Bolivia debería priorizar una reducción del gasto antes de recurrir a un mayor endeudamiento. “Bolivia tiene un problema de gasto y eso no se soluciona necesariamente con más deuda”, señaló Dunn.

Para el economista, cualquier ajuste del tipo de cambio debe formar parte de una transformación económica más amplia, que incluya el equilibrio fiscal, una solución para las empresas estatales deficitarias y un Banco Central independiente, con reservas y suficientes dólares para respaldar sus operaciones.

Un “shock de justicia” para reconstruir​

Desde su lectura, el deterioro de los principios y el debilitamiento institucional terminan teniendo consecuencias económicas. Por ello, Dunn sostuvo que la reconstrucción del país no puede limitarse a medidas financieras y planteó la necesidad de fortalecer la justicia y las instituciones.

En ese marco, afirmó que el Estado está afectado por un sistema de colusión, corrupción y redes que dificultan el funcionamiento institucional, por lo que consideró que Bolivia necesita primero un “shock de justicia”.

El planteamiento conecta con la idea central de su exposición: las cifras económicas son el resultado visible de decisiones y conductas que se construyen en un entorno institucional y social. Por ello, al referirse a la recuperación del país, Dunn sostuvo que el cambio no puede limitarse a los indicadores.

“Bolivia no necesita solo un cambio económico. Necesita una restauración moral. Los países no se levantan solo con cifras, se levantan con valores”, sostuvo el especialista.

Fuente: Economy

sábado, 25 de julio de 2026

El empoderamiento digital de las mujeres enfrenta brechas de confianza y formación


El acceso a la tecnología no es el único factor que determina el nivel de digitalización de una persona. La confianza para utilizar herramientas digitales, la capacidad de adaptarse a los cambios y el contexto en el que se desenvuelve también influyen en la forma en que la población aprovecha las oportunidades que ofrece el entorno digital.

Esta es una de las principales conclusiones del Índice de Empoderamiento Digital en Bolivia, un estudio presentado por Xiomara Zambrana Hoyos, directora ejecutiva del Instituto de la Mujer & Empresa (IME), durante la tercera versión del Foro FEM Económico 2026, organizado por la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (CAMEBOL) Santa Cruz.

La investigación analizó a más de 850 personas de distintas ciudades y departamentos del país, con participantes de entre 18 y 60 años, y evaluó siete dimensiones relacionadas con el empoderamiento digital, entre ellas la responsabilidad, la resiliencia, la autoeficacia, la eficacia y la curiosidad digital.

La confianza aparece como uno de los principales desafíos

Los resultados muestran que, entre las mujeres participantes, existen fortalezas en dimensiones como la responsabilidad digital y la resiliencia, relacionadas con la forma en que se comparte información y la capacidad de enfrentar circunstancias adversas en el entorno digital.

Sin embargo, las puntuaciones más bajas se registraron en autoeficacia y eficiencia digital, lo que puede afectar la confianza al momento de utilizar plataformas y realizar tareas en línea.

“Tenemos muy buenas puntuaciones en lo que es responsabilidad digital y resiliencia digital”, explicó Zambrana, quien señaló que, en contraste, las puntuaciones más bajas se encuentran en la autoeficacia y la eficiencia digital.

La especialista explicó que esta situación puede reflejarse en acciones cotidianas como postular a un empleo por internet o completar un formulario estatal. Aunque exista motivación para realizar la tarea, la falta de autoconfianza puede convertirse en una barrera para concretarla.

Las brechas también dependen del contexto

El estudio identificó diferencias vinculadas a distintos factores. El género, la ubicación geográfica, la infraestructura tecnológica y el sector laboral forman parte de las variables que inciden en el nivel de empoderamiento digital.

Zambrana explicó que no es lo mismo desenvolverse en un entorno rural que en una ciudad con mayor infraestructura tecnológica, ni trabajar en sectores con distintos niveles de exposición y uso de herramientas digitales.

“Si sos hombre o si sos mujer hay una diferencia. Segundo, si estás en el área rural o vivís en la ciudad”, señaló la directora ejecutiva del IME al explicar algunos de los factores identificados en la investigación.

El ámbito laboral también influye en la relación con la tecnología, debido a que las herramientas y las exigencias digitales varían de acuerdo con la actividad profesional o productiva.

Un estudio que busca ampliarse

La investigación tomó entre un año y medio hasta su publicación, principalmente por el proceso de interpretación de datos, el cruce de variables y las revisiones correspondientes.

Zambrana aclaró que el estudio constituye una fotografía del nivel de empoderamiento digital de las personas que participaron y no una muestra representativa de toda la población boliviana. La aplicación de cuestionarios en línea también implica que quienes no tienen acceso a internet o no pueden responder este tipo de formularios no fueron incluidos.

A pesar de esa limitación, la investigación identificó brechas incluso entre personas que sí cuentan con acceso a internet y tienen la posibilidad de utilizar herramientas digitales.

Educación y acompañamiento para cerrar las brechas

Entre las principales recomendaciones del estudio se encuentra fortalecer la educación como una vía para mejorar los niveles de digitalización. La investigación identificó una relación entre el nivel educativo y el desarrollo de capacidades digitales.

La propuesta también plantea ampliar futuras investigaciones hacia sectores vulnerables que no fueron incluidos en esta primera etapa y desarrollar programas de formación diferenciados según las características y necesidades de cada grupo.

“No es lo mismo enseñarle a un joven de 18 años, que tiene más curiosidad digital, que a un adulto mayor que tiene mejores puntuaciones en responsabilidad digital”, explicó Zambrana.

La especialista sostuvo que la capacitación no debería limitarse a cursos breves, sino incorporar acompañamiento y estrategias diferenciadas que consideren la edad, el contexto y el nivel de conocimiento de cada persona.

El foro reunió a especialistas para debatir la economía boliviana

La presentación del estudio se realizó en el marco de la tercera versión del Foro FEM Económico 2026, organizado por CAMEBOL Santa Cruz bajo el lema “De la resistencia a la reconstrucción económica: Voces que impactan nuestras decisiones”.

El encuentro se desarrolló los días 23 y 24 de julio en Santa Cruz y reúne a autoridades, economistas, empresarios y especialistas para analizar los desafíos y oportunidades de la economía boliviana.

Aunque la iniciativa es organizada por CAMEBOL Santa Cruz, el foro estuvo dirigido tanto a mujeres como a hombres, además de empresarios, emprendedores, ejecutivos, profesionales, estudiantes, inversionistas y personas interesadas en comprender el contexto económico y tomar decisiones en el ámbito empresarial, profesional o personal.

El programa incluyó exposiciones sobre coyuntura económica, perspectivas para Bolivia, sistema financiero, inversión y políticas públicas, con la participación de autoridades y especialistas nacionales.

Fuente: Economy

lunes, 1 de junio de 2026

Conflictos y bloqueos dejaron un impacto económico equivalente al 4% del PIB


Los conflictos sociales y políticos registrados durante mayo dejaron pérdidas económicas cercanas a los $us 2.000 millones, una cifra equivalente aproximadamente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según un análisis elaborado por el economista Fernando Romero.

El estudio sostiene que el impacto se produjo en un contexto económico ya complejo, caracterizado por un déficit fiscal del 12,2% del PIB, una deuda pública cercana al 90% del PIB, escasez de divisas y una economía que venía registrando contracciones consecutivas. En ese escenario, la conflictividad profundizó las dificultades existentes y afectó el desempeño de varios sectores productivos.

Un mes de alto costo para la economía

De acuerdo con el análisis, mayo de 2026 puede considerarse uno de los meses de mayor costo económico para Bolivia desde la crisis política de 2019. El impacto no solo se reflejó en la producción que dejó de generarse durante los bloqueos, sino también en la interrupción de cadenas logísticas, dificultades para abastecer mercados, retrasos en exportaciones y menor generación de divisas.

Romero señala que la crisis trascendió el ámbito sectorial para convertirse en un factor con efectos macroeconómicos. En su evaluación, la interrupción prolongada de carreteras afectó la percepción de estabilidad institucional, incrementó la incertidumbre y deterioró las expectativas de inversión y crecimiento.

Producción paralizada y menor ingreso de divisas

El estudio identifica tres factores principales que explican las pérdidas económicas registradas durante mayo.

El primero fue la paralización parcial de la producción nacional. Industrias, productores agropecuarios, cooperativas mineras y pequeñas empresas enfrentaron dificultades para operar con normalidad debido a la falta de insumos, combustible o imposibilidad de distribuir sus productos, situación que redujo la actividad económica y afectó los ingresos de miles de familias.

El segundo factor fue la caída de las exportaciones. Según datos citados de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (CANEB), las pérdidas por exportaciones superaron los $us 690 millones únicamente en los cinco departamentos más afectados. El documento advierte que cada exportación que no logra concretarse representa una menor entrada de dólares a la economía nacional, agravando los problemas de liquidez externa.

Aumento de costos y presión sobre los precios

La tercera causa directa estuvo relacionada con el incremento de los costos logísticos. Los bloqueos obligaron a utilizar rutas alternativas más extensas, aumentaron los tiempos de transporte y generaron pérdidas de productos perecederos.

A ello se sumaron mayores gastos de almacenamiento y dificultades de abastecimiento en distintos mercados. Según el análisis, estos factores contribuyeron al aumento de precios de varios productos, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos y a sectores productivos como el agrícola, avícola y lechero.

Factores estructurales que agravaron la crisis

Romero sostiene que el impacto económico fue amplificado por tres factores estructurales. El primero corresponde a la crisis de gobernabilidad y las dificultades para alcanzar consensos políticos e institucionales.

El segundo está relacionado con la fragilidad macroeconómica acumulada, expresada en elevados niveles de déficit fiscal, endeudamiento público y limitadas reservas líquidas en divisas.

El tercer elemento es la alta dependencia del transporte terrestre para el funcionamiento de la economía boliviana. El documento señala que, al depender en gran medida de corredores carreteros, los bloqueos afectan simultáneamente la producción, comercialización y exportación de bienes.

Riesgo país y confianza internacional

El análisis también aborda los efectos de la conflictividad sobre la percepción internacional de la economía boliviana.

Según Romero, durante los momentos de mayor tensión el riesgo país, medido a través del EMBI, superó temporalmente los 600 puntos básicos, ubicando a Bolivia entre las economías de mayor riesgo en América Latina.

El estudio advierte que un mayor riesgo país encarece el acceso al financiamiento externo, reduce el atractivo para nuevas inversiones y aumenta las dificultades para obtener recursos en los mercados internacionales.

Asimismo, señala que la evolución de este indicador durante el resto de 2026 dependerá en gran medida de la estabilidad política y de las medidas económicas que se adopten en los próximos meses.

Los sectores más afectados

La agroindustria y el sector exportador aparecen entre los más perjudicados por las interrupciones logísticas. El análisis menciona que los retrasos afectaron el transporte de granos, carne, alimentos procesados e insumos productivos, generando mayores costos operativos e incumplimientos contractuales.

La minería y la metalurgia también registraron pérdidas importantes debido a las dificultades para trasladar minerales hacia los puertos de exportación.

A ello se suman el transporte, el comercio y la logística, sectores que vieron interrumpidas sus actividades de forma directa. La industria manufacturera y la construcción también enfrentaron problemas de abastecimiento de materias primas, materiales y combustibles.

Recuperación económica y medidas propuestas

El documento estima que la recuperación operativa podría tomar entre uno y nueve meses, dependiendo del sector económico. Sin embargo, la recuperación financiera podría extenderse entre seis y dieciocho meses para muchas empresas que agotaron capital de trabajo o incrementaron sus niveles de endeudamiento durante el periodo de conflictividad.

Romero advierte que la recuperación más lenta será la de la confianza empresarial e internacional, proceso que podría requerir entre uno y dos años si persisten episodios de incertidumbre política y económica.

Entre las medidas planteadas se encuentran programas de alivio financiero para sectores afectados, refinanciamiento de créditos, diferimientos tributarios, normalización logística y un plan orientado a fortalecer la estabilidad macroeconómica, las reservas internacionales y la confianza de inversionistas y actores productivos.

El economista concluye que el costo de los bloqueos no se limita a las pérdidas económicas directas. También incluye efectos sobre la inversión, las exportaciones, el riesgo país, la imagen internacional y la confianza de consumidores y empresarios, factores que, según advierte, serán determinantes para la velocidad de recuperación de la economía boliviana.

Imagen: Unitel

Fuente: Economy

jueves, 21 de mayo de 2026

Hay un boom de las remesas digitales pero poco se habla de la seguridad de los envíos


Seguro te ha pasado o conoces a alguien que lo hace mes a mes: abrir una app en el celular, poner unos cuantos datos y, en cuestión de minutos, enviar dinero a la familia en América Latina. El dinero vuela, literal. Las remesas digitales están viviendo su época dorada en la región, marcando récords año tras año y facilitándole la vida a millones de personas. Suena al escenario perfecto, ¿verdad? Bueno, no tan rápido, porque no todo lo que brilla es oro.

Bloomberg Línea reporta que la aseguradora Chubb se puso a investigar a fondo este fenómeno y acaba de destapar una realidad bastante incómoda y es que enviar plata por una plataforma digital es rápido y comodísimo, pero este tremendo boom también le abrió la puerta de par en par a nuevas vulnerabilidades, alertas y dolores de cabeza que antes no teníamos en el radar.

El principal problema es lo que los expertos llaman la «trampa de la confianza». Nos hemos vuelto tan dependientes de la tecnología y confiamos tanto en que «la app no falla», que nos olvidamos de los riesgos reales. El informe de Chubb revela un desfase enorme entre lo seguros que nos sentimos al usar estos servicios y las amenazas a las que realmente estamos expuestos. ¿De qué estamos hablando? Principalmente de fraudes cibernéticos, hackeos, retrasos inesperados y tarifas ocultas que terminan mordiéndole un buen pedazo al dinero que con tanto esfuerzo se envía. Por ejemplo, solo en México, más de la mitad de los beneficiarios se quejan de las altas tarifas que terminan pagando.

Bloomberg Línea señala que la cosa se pone más seria cuando miramos a los protagonistas de esta historia pues muchos de los que envían dinero desde el extranjero son trabajadores independientes o de la famosa gig economy (repartidores, conductores, freelancers). Para ellos, si la app falla, si les clonan la cuenta o si el dinero se queda «atrapado» en el limbo digital por un error del sistema, el impacto no es solo un mal rato; es un golpe directo a la comida, la salud o la educación de sus familias. Las remesas en Latinoamérica no son un lujo, son un salvavidas.

Entonces, ¿cuál es la solución? Según Chubb, la pelota ahora está en la cancha de los bancos y de las plataformas digitales. Ya no basta con que hagan la app más bonita o que el envío tarde tres minutos menos; la industria tiene que ponerse las pilas para ofrecer protección financiera de verdad. La idea es empezar a integrar seguros directamente en el punto de transferencia y mejorar los sistemas de soporte en varios idiomas. Es decir, que si algo sale mal (como un fraude o un ciberataque), el usuario no se quede flotando en la nada, sino que tenga un respaldo real.

La demanda y las ganas de usar tecnología están ahí, de eso no hay duda. Ahora la verdadera pregunta es qué tan rápido van a reaccionar las empresas para que enviar dinero a casa siga siendo sinónimo de ayuda y no de un susto digital. Mientras tanto, el consejo para todos nosotros es el de siempre: ojo con las contraseñas, usa apps verificadas y no te fíes a ciegas.

Fuente: Activos

miércoles, 13 de mayo de 2026

Billeteras digitales: el 30% busca seguridad, pero uno de cada cuatro la abandona en segundos


Bolivia vive un contexto económico desafiante donde la volatilidad y las restricciones financieras impactan en la vida cotidiana de millones de personas. En América Latina, el ecosistema fintech creció más de 340% en los últimos años —según el BID— y los pagos digitales podrían alcanzar los $us 300.000 millones hacia 2027, más del 50% de los usuarios y más del 70% de las empresas, ya están operando con soluciones digitales.

En este contexto, un estudio de Airtm, billetera digital global, presente en Bolivia desde hace más de 10 años, confirma que la seguridad lidera la toma de decisiones con un 29,7%, muy por encima de la facilidad de uso (17,6%) y la velocidad (11%). Este comportamiento responde a una lógica clara en entornos económicos volátiles: los usuarios priorizan minimizar riesgos antes que optimizar tiempos, consolidando a la confianza como el principal driver de adopción en el ecosistema financiero digital.

El informe también detecta un fenómeno crítico para la industria: la “exclusión temprana”. En los primeros tres segundos de interacción con una plataforma, un 22% de los usuarios duda de que el producto sea para ellos, mientras que hasta un 26% directamente no se siente identificado y abandona. Este dato revela que el desafío de la inclusión financiera no es solo de acceso, sino también de percepción, relevancia y construcción de confianza desde el primer contacto.

A nivel de experiencia, los usuarios reportan un estado de “calma con control”, caracterizado por altos niveles de confianza, percepción positiva y dominio sobre sus finanzas. Si bien este entorno favorece la adopción al reducir la fricción, también plantea un desafío: la falta de urgencia. En este sentido, el estudio señala que las plataformas logran construir credibilidad, pero aún enfrentan dificultades para activar decisiones rápidas.

En términos de comunicación, los resultados muestran que los mensajes orientados a la acción son más efectivos para impulsar la conversión. Las piezas con formato imperativo alcanzan niveles de convencimiento de 4,3 sobre 5, frente a 3,8 en enfoques más exploratorios. Esto refuerza la necesidad de estrategias más dinámicas, que combinen confianza con claridad y dirección según el momento del usuario.

“En la región, el crecimiento fintech es evidente, pero la verdadera competencia está en quién logra construir confianza desde el primer segundo. La seguridad ya no es un diferencial, es la base sobre la cual se define la adopción”, señalan desde Airtm.

De cara a los próximos años, el informe concluye que el principal desafío del sector no será únicamente expandir el acceso, sino optimizar la experiencia: ampliar la identificación de los usuarios, reducir la fricción inicial y complementar la confianza con mecanismos que impulsen la acción. En un mercado cada vez más competitivo, la diferencia estará en quién logre convertir confianza en uso real.

Imagen: IA

Fuente: Economy

domingo, 10 de mayo de 2026

Día del Periodista en Bolivia llega en medio de crisis, ataques y precarización del oficio


Cada 10 de mayo Bolivia celebra el Día del Periodista, una fecha instaurada en 1938 durante el gobierno de Germán Busch para reconocer el trabajo de la prensa y otorgar protección laboral a quienes ejercían el oficio.

Pero 88 años después, la conmemoración encuentra al periodismo boliviano atravesando una de sus etapas más difíciles: crisis económica, ataques digitales, precarización laboral y crecientes vulneraciones a la libertad de prensa.

En ese momento, el periodismo boliviano todavía se construía alrededor de periódicos impresos y radios. Hoy el escenario es completamente distinto.

El periodismo boliviano llega golpeado al 10 de mayo

Durante los últimos años, varios medios redujeron personal, cerraron áreas completas o migraron casi por completo a digital por la caída de ingresos publicitarios y el cambio en el consumo de noticias.

En paralelo, surgieron decenas de pequeños medios independientes, páginas digitales y proyectos impulsados por periodistas jóvenes que muchas veces trabajan con recursos mínimos, sin estabilidad y dependiendo de redes sociales para sobrevivir.

La transformación también cambió la lógica del oficio. Hoy un periodista no solo reportea:
  • graba,
  • edita,
  • hace directos,
  • maneja redes,
  • aprende SEO,
  • responde ataques digitales,
  • y compite con TikTok, inteligencia artificial y cadenas virales que circulan más rápido que cualquier verificación.
Violencia, hostigamiento y falta de acceso a información

El contexto tampoco es sencillo.

Según datos de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB), entre 2021 y 2025 se registraron 679 vulneraciones a la libertad de prensa en el país.

Solo en 2024, UNITAS documentó 150 casos relacionados con agresiones, amenazas, hostigamiento, restricciones al trabajo periodístico e impedimentos de acceso a información pública.

El problema no se limita a ataques físicos. También incluye campañas de desprestigio, acoso digital, presión política y precariedad laboral.

Bolivia además continúa sin una ley nacional de acceso a la información pública, algo que periodistas y organizaciones vienen reclamando desde hace años.

Eso significa que muchas veces investigar contratos, presupuestos, convenios o decisiones estatales depende más de filtraciones, insistencia o relaciones personales que de mecanismos transparentes de acceso a documentos públicos.

La relación entre prensa y ciudadanía también cambió

En redes sociales, la desconfianza hacia periodistas y medios creció junto con la polarización política. Dependiendo del tema, un periodista puede ser acusado simultáneamente de “oficialista”, “vendido”, “opositor” o “militante”.

Y aun así, el oficio sigue teniendo algo difícil de reemplazar:
la capacidad de investigar, contrastar información y dejar registro de hechos que el poder —político, económico o institucional— preferiría que pasen desapercibidos.

En tiempos donde abundan videos manipulados, rumores virales y contenido generado automáticamente, el valor del periodismo ya no está solamente en publicar rápido, sino en verificar antes de hablar.

Por eso el Día del Periodista en Bolivia ya no se vive solo como una celebración. También funciona como una fecha incómoda para preguntarse cómo sostener un oficio cada vez más precario, más expuesto y, al mismo tiempo, todavía necesario.

Fuente: La Nube

lunes, 15 de diciembre de 2025

Por qué más interacciones sociales conducen a una mayor polarización en las sociedades


Según este artículo, el aumento de la polarización política en las sociedades occidentales no es casualidad: coincide exactamente con la explosión de las redes sociales y los smartphones a partir de 2008-2010. La causa, curiosamente, sería que en ese periodo, el número promedio de amistades cercanas que mantiene cada persona se duplicó aproximadamente (de 3-4 a 6-8), gracias a la facilidad para conectar con más gente. Intuitivamente, uno pensaría que tener más contactos sociales nos expone a más opiniones diferentes y, por tanto, nos hace más tolerantes y menos divididos. Sin embargo, el estudio demuestra lo contrario: cuando las interacciones sociales superan un cierto umbral, la sociedad tiende a polarizarse de forma brusca y casi inevitable.

Los autores crearon un modelo matemático sencillo pero realista, inspirado en la física de los sistemas complejos, que incluye dos comportamientos humanos muy básicos: la homofilia (nos hacemos amigos de quienes piensan parecido a nosotros) y el equilibrio social (preferimos configuraciones “cómodas”, como que mis amigos odien a mis enemigos). Los resultados muestran que, mientras el número de contactos sea bajo, la sociedad mantiene una diversidad de opiniones sin grandes divisiones. Pero al superar un umbral crítico de conectividad (alrededor de 5-6 amistades positivas por persona), ocurre una “transición de fase” repentina: la población se divide en dos grandes bandos opuestos, cada uno con aproximadamente la mitad de la gente, donde dentro de cada grupo hay mucho acuerdo y entre grupos mucho rechazo. Esto genera cámaras de eco y polarización extrema.

Lo impresionante es que el modelo parece predecir con gran precisión tanto el momento como la intensidad del aumento de polarización en Estados Unidos entre 2000 y 2020. Además, si hay una pequeña minoría de personas con opiniones extremas y fijas (como influencers radicalizados), la polarización aparece incluso antes y de forma más gradual. Una mala noticia es que, una vez instalada la polarización, reducir el número de contactos no la deshace fácilmente. Las posibles soluciones pasan por fomentar mayor tolerancia a las opiniones contrarias (¿ya, pero cómo se hace eso?) o limitar la influencia de minorías radicales, pero intentar reducir las conexiones sociales es algo poco realista en la era digital.

Imagen: La Razon

Fuente: Pablo Malo - X

miércoles, 15 de octubre de 2025

Ibnorca impulsa la digitalización y la IA en la nueva era de la normalización


El Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca) celebró el Día Mundial de la Normalización 2025 reafirmando su compromiso con la innovación y la mejora continua de los procesos productivos del país. Su presidente, Daniel Sánchez, resaltó que la normalización “es la base invisible sobre la que se construye el desarrollo económico”, y recordó que en Bolivia, prácticamente todo lo que se produce o utiliza en la vida cotidiana “está normalizado, desde los materiales de construcción hasta los sistemas eléctricos y de sonido”.

“La normalización está en todo: en las luminarias, los techos, las cerámicas, el cemento, la perfilería de aluminio. Todo eso tiene una norma que lo respalda, y eso significa confianza, calidad y seguridad para las personas y las empresas”, señaló Sánchez.

El titular de Ibnorca explicó que el instituto, como representante oficial de la ISO en Bolivia, mantiene un trabajo coordinado entre el sector público y privado, consolidado a lo largo de décadas. Ese esfuerzo conjunto, dijo, permite que el país avance en la aplicación de estándares internacionales que fortalecen la productividad, la seguridad industrial y la sostenibilidad empresarial.

Nuevas normas para una economía digital

Sánchez indicó que actualmente se están impulsando comités de trabajo orientados a la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial, reflejando las tendencias globales de la ISO.

“Desde la ISO mundial ya se está actuando con inteligencia artificial para generar nuevas normativas. Cada día se crean productos, procesos o servicios que requieren estándares actualizados, y debemos acompañar esa velocidad con la misma innovación”, explicó.

El ejecutivo recordó que cualquier institución, empresa o profesional puede formar parte de los comités técnicos de Ibnorca, ya que la participación multisectorial es uno de los pilares de la normalización moderna. “Cada quien que necesite una norma puede proponerla y formar su comité. Esa apertura es lo que le da fuerza a la institución y al sistema nacional de calidad”, señaló.

Desafíos para las empresas bolivianas

Consultado sobre los principales retos del sector privado para adoptar estándares internacionales, Sánchez dijo que el primer paso es animarse a certificarse. “La normalización y la certificación son herramientas que fortalecen a las empresas. Los ingenios, las sementeras, los ganaderos, los exportadores, todos los que dependen de mercados externos o buscan ser más competitivos dentro del país, se benefician de las normas internacionales”, afirmó.

Destacó que el desafío del país no es solo cumplir normas, sino hacerlas parte de la cultura productiva nacional, generando confianza en los mercados y promoviendo el crecimiento sostenible. “Las normas no limitan, impulsan. Nos dan orden, nos abren puertas y nos permiten competir de igual a igual en el mundo”, acotó Sánchez.

Empresas que marcan la diferencia

El presidente de Guabirá, Mariano Aguilera, destacó que la certificación ha sido determinante en la consolidación de la empresa como referente de calidad, innovación y responsabilidad social. “Guabirá lleva más de dos décadas dentro de las normas de Ibnorca y del triple sello. Estamos siempre buscando cómo ser mejores en calidad y sostenibilidad. Lastimosamente, en nuestro país todavía se valora poco el peso de las normas, pero son ellas las que nos hacen más competitivos”, afirmó.

Desde Madisa, su coordinadora de gestión de calidad, Mariela Velasco, resaltó que el trabajo de Ibnorca garantiza la alineación de las empresas bolivianas con estándares internacionales. “Trabajamos bajo normas ISO que no solo mejoran la eficiencia, sino que también nos abren puertas a mercados internacionales. La inteligencia artificial y la estandarización hacen que nuestros procesos sean más ágiles y sostenibles”, explicó.

Por su parte, Roberto Gil, inspector de calidad de Pil Andina, subrayó el impacto de la normalización en la innovación industrial. “Las normas bolivianas e internacionales nos permiten mantener actualizados nuestros procesos y estar al día con las exigencias tecnológicas. Gracias a ello, podemos garantizar calidad y sostenibilidad en cada producto”, expresó.

Fuente: Economy

miércoles, 27 de agosto de 2025

Tres claves para fortalecer el bienestar financiero de los adultos mayores en Bolivia


En Bolivia, el 56,8% de los adultos mayores cuenta con una cuenta bancaria, pero solo el 33,7% utiliza servicios digitales de manera activa, según el informe Global Findex 2025 del Grupo Banco Mundial. El país lideró el crecimiento regional en el uso de billeteras digitales: la proporción de usuarios frecuentes pasó del 20% en 2023 al 45% en 2024. Aunque estas cifras reflejan un avance notable, la transición hacia lo digital continúa siendo un desafío para este grupo etario.

El acompañamiento financiero a los adultos mayores debe enfocarse en tres pilares: confianza, autonomía y protección, factores que contribuyen a reducir la ansiedad, mejorar el acceso a la salud, fomentar la independencia y fortalecer la integración familiar.

Para abordar estos retos, Banco Ganadero presenta tres consejos clave que combinan educación, inclusión y protección para el bienestar integral de los adultos mayores.

1. Usar la tecnología con acompañamiento

Hoy en día, administrar el dinero desde el celular es una práctica común, pero para los adultos mayores puede resultar intimidante o frustrante por la falta de familiaridad con las herramientas digitales. No basta con ofrecer tecnología: es fundamental acompañarlos en el proceso de aprendizaje.

“Enseñarles, paso a paso, cómo revisar su saldo, realizar pagos o transferencias en aplicaciones con letras grandes y botones simples, les brinda seguridad y autonomía”, explicó Edgardo Cuellar, gerente de Negocios Digitales y Marketing del Banco Ganadero.

2. Priorizar los gastos esenciales

El dinero rinde más cuando se administra con claridad y se destina a lo que realmente sostiene la calidad de vida. Una regla práctica es dedicar al menos el 70% de los ingresos a cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación y medicamentos. Esta priorización optimiza los recursos y previene problemas de salud asociados al estrés financiero, que se manifiesta con síntomas como insomnio, dolores de cabeza e hipertensión.

Un ejemplo sencillo es cancelar suscripciones innecesarias o evitar compras impulsivas para liberar recursos que impacten de manera positiva en su bienestar.

3. Estar atentos frente a fraudes

Los adultos mayores son uno de los grupos más vulnerables ante llamadas falsas, mensajes engañosos o correos fraudulentos. De acuerdo con el Informe de Criminalidad en Internet 2024 del FBI, las personas de 60 años o más perdieron más de USD 4.800 millones en fraudes digitales a nivel mundial, muy por encima de cualquier otro grupo de edad.

“La mejor defensa es la prevención: recordar que ningún banco solicita contraseñas o códigos por teléfono, activar alertas por SMS o correo electrónico para que un familiar también reciba notificaciones de movimientos y así poder detectar cualquier actividad sospechosa de inmediato. Además, es recomendable revisar periódicamente los estados de cuenta y mantener actualizados los contactos de confianza”, aseguró Cuellar.

Banco Ganadero acompaña a los jubilados con soluciones pensadas para su tranquilidad y autonomía. Por ello, brinda un servicio exclusivo que permite recibir la pensión directamente en su cuenta, sin necesidad de hacer filas ni trámites innecesarios. Esto brinda mayor comodidad y seguridad, ya que pueden disponer de sus ingresos desde donde estén: a través de cajeros automáticos, ventanillas o canales digitales para realizar transferencias y pagos.

Imagen: Bolivia Emprende

Fuente: Magazine Management

domingo, 10 de agosto de 2025

El shock de confianza: dolarizar


Sufrimos en Bolivia un proceso de deterioro muy grave del valor de la moneda. El tipo de cambio en la calle ya supera en más del 100% el tipo de cambio oficial. El propio Presidente Arce ha dicho que no será posible volver a ese tipo de cambio.

La moneda boliviana pierde valor y eso perturba los mercados, aumentando los precios en Bolivianos y depreciando ahorros y salarios. El gasto fiscal está descontrolado y la economía ha empezado a contraerse. Si esto no genera conflictos es porque ya avanzamos hacia un proceso electoral que abre la oportunidad de un cambio radical. Este estará determinado por el tema central en el debate político: salir de la crisis. Es clave considerar las propuestas de los candidatos y para ello debemos tomar en cuenta el impacto de las medidas que proponen en cuanto al cumplimiento de tres objetivos:

En primer lugar, la estabilización. Es esencial estabilizar la economía, evitar que se sigan deteriorando los ingresos, los salarios, etc., y evitar que sigan aumentando los precios.

En segundo lugar, el impacto que va a tener sobre la reactivación de la economía, que es lo que realmente nos interesa para poder mejorar las condiciones de vida de la población.

En tercer lugar, cuál ha de ser la sostenibilidad de esa política. En qué medida esa política va a poder mantenerse en el tiempo.

Casi todos los candidatos plantean políticas similares sobre la base de un “shock de confianza”. Su primera tarea será traer dólares del exterior, ya sea negociando con el FMI y otros organismos, o vendiendo bienes y recursos por anticipado. Con eso crearían un fondo de estabilización para fortalecer la moneda nacional. Así, su primera meta es recuperar la confianza en la moneda nacional y en el gobierno. La reactivación se deja para una etapa posterior acogiendo capital extranjero, alentando inversiones y exportaciones, etc. Y de ahí garantizar la sostenibilidad con reformas que mejoren las instituciones. Así, los tres objetivos –estabilidad, reactivación y sostenibilidad– se conciben como secuenciales, no simultáneos, y están condicionados a un “shock de confianza”, aunque no se diga en qué consiste.

Esas propuestas enfrentarán desafíos enormes. Deben lograr acuerdos políticos internos de gobernabilidad en torno a las medidas y su ritmo. Deben convencer a los actores externos –acreedores y organismos internacionales, compradores, etc.– a que contribuyan con préstamos o con compras anticipadas. Y luego realizar reformas institucionales (Banco Central, Impuestos, leyes, etc.). Todo esto mientras reducen drásticamente el gasto fiscal, lo que supone también entrar en un proceso de tensiones sociales y políticas.

Esto quiere decir que tiene una tarea muy difícil. Pero incluso si tuvieran éxito, necesitaríamos al menos tres años para iniciar el proceso de reactivación.

Eso es lo que nos pasó con el gran ajuste de 1956 luego de la revolución nacional y con el 21060 de 1985, que empezó de inmediato pero tardó en controlar la inflación cerca de tres años y más en comenzar la reactivación. En suma, las propuestas coinciden en transitar el camino más difícil y lento y, como hemos visto, sin ninguna garantía de sostenibilidad temporal

Frente a tanta incertidumbre y a la lentitud del ajuste que plantean, consideremos la opción de adoptar una moneda en la que ya confíe la gente y que nos permita saltar esa etapa inicial dedicada a calmar las expectativas y recuperar confianza. Esa moneda es la misma que ya busca la gente para conservar el valor de sus ahorros y protegerse de la inflación: el dólar.

Es cierto que el dólar ha perdido valor desde los años 50 o 60 y tal vez lo siga perdiendo, pero sigue siendo la moneda más fuerte y, en comparación a la nuestra, muchísimo más.

La dolarización permitiría la estabilización inmediata, eliminando el mercado negro, y avanzar de manera simultánea y a más bajo costo a la reactivación, al permitir que entren en circulación los dólares que hoy están escondidos bajo colchones, cajas fuertes o fuera del país. Al no estar sujeta a manipulación política, sería más sostenible en el tiempo como lo demuestran los casos de Panamá, Ecuador y El Salvador. En suma, es inmediata, acorta tiempos y es más duradera, dependiendo menos del salvataje externo.

Concentrar esfuerzos en recuperar una moneda nacional que sea confiable será muy caro y lento, y tampoco se justifica. Nada nos obliga a tener una moneda propia. Hubo en el país menos inflación antes de que el Estado asumiera el monopolio de la emisión monetaria. Ese monopolio ha resultado, de hecho, un mecanismo de expropiación de ahorros y valores que ha servido más a la burocracia estatal que a los ciudadanos. Un botón de muestra: en menos de dos años, el valor de los fondos de pensiones, acumulados en más de 30 años, se han reducido a casi la mitad. ¿Quién se benefició con ello?

Es por ello muy urgente detener cuanto antes la pérdida de valor que se acelera cada día. No es imposible como lo veremos en un próximo artículo. El shock de confianza está ya en la cabeza de los bolivianos. O bajo sus colchones.

Imagen: Correo del Sur

Fuente: CERES - Roberto Laserna

martes, 24 de junio de 2025

Internet domina, pero la desconfianza crece: así se informan los bolivianos


Un estudio de Coolosa Comunicaciones reveló que, aunque el 86% de los bolivianos considera al internet esencial para informarse, solo el 27% confía plenamente en los medios. Facebook lidera como principal fuente, mientras crece la brecha digital entre el campo y la ciudad.

Los datos que definen el consumo de información en Bolivia

1. La era digital es imparable
  • Internet arrasa: 3.230 bolivianos (42% del total) eligen el internet como su principal fuente de noticias, duplicando a la televisión (1.950) y quintuplicando a los periódicos (630).
  • El celular, rey: 6 de cada 10 usuarios usan su teléfono móvil para informarse, frente al 16% que prefiere la TV o el 9% que aún lee diarios impresos.
  • "Sin Internet, no hay información": Para el 86% (6.530 personas), el internet es "esencial", mientras que solo el 1% (90) la considera prescindible.
2. Redes sociales: Facebook y WhatsApp mandan, pero TikTok avanza
  • Facebook (2.510) y WhatsApp (2.330) son las plataformas más usadas, pero TikTok (1.240) ya supera a Twitter (400) e Instagram (130) entre jóvenes de 13 a 24 años.
  • Contenido preferido: Los videos (3.360) triunfan sobre noticias escritas (2.460). Los memes (860) superan a podcasts (730) en entretenimiento informativo.
3. La paradoja de la confianza
  • Solo 2 de cada 10 bolivianos (27%) confían "mucho" en sus medios. La mayoría (41%) tiene fe moderada, y el 17% directamente desconfía.
  • Medios tradicionales en crisis: La radio y la prensa pierden terreno frente a fuentes digitales, pero son vistas como más confiables por adultos mayores.
4. Brechas que persisten
  • Urbano vs. rural: El 68% de los encuestados urbanos (5.180) se informa diariamente, frente al 7% en zonas rurales (520).
  • Acceso desigual: 3.180 personas (42%) no tienen Internet regular, y dependen de la TV o radio. Quienes sí acceden, lo hacen por WiFi hogareño (2.640) o datos móviles (1.840).
5. Hábitos generacionales
  • Jóvenes hiperconectados: El grupo de 19 a 24 años (2.140) consume noticias varias veces al día (5.180), mientras que los mayores de 55 años (550) prefieren horarios fijos.
  • Género: Los hombres (4.420) superan a las mujeres (3.210) en consumo activo de información, especialmente en redes sociales.
Claves para entender el fenómeno
  • Velocidad vs. veracidad: Aunque Internet gana por rapidez, la desconfianza sugiere una crisis de credibilidad. Expertos señalan que los usuarios prefieren fuentes "ágiles, pero no siempre rigurosas".
  • Oportunidad para medios: El auge de videos y redes sociales exige a periodistas y empresas adaptar formatos para captar audiencias jóvenes.
  • Alerta por brecha digital: La falta de acceso en áreas rurales (donde solo el 7% usa Internet) profundiza desigualdades en educación y participación ciudadana.
Este estudio es un termómetro de cómo Bolivia se adapta a la revolución digital. Los datos muestran que, pese a avances, persisten desafíos en acceso y confianza. Son una hoja de ruta para medios y policymakers (responsables públicos hacedores de políticas locales, regionales, nacionales o internacionales)

Metodología
  • Población encuestada: 7.630 personas
  • Cobertura: 9 departamentos de Bolivia, con representación urbana, periurbana y rural
  • Margen de error: ±3%
  • Periodo de estudio: Marzo a mayo de 2025
  • Modalidad: Encuesta presencial y digital
¿Por qué importa?

En un año electoral como 2025, entender cómo, dónde y con qué crítica se informan los bolivianos es vital para la salud democrática. Los resultados sugieren que la batalla por la atención y la credibilidad está más viva que nunca.

 Fuente: Urgente

jueves, 30 de enero de 2025

Google Play introduce la insignia “Verified” para apps de VPN seguras


Google Play ha anunciado la implementación de una nueva insignia llamada “Verified”, diseñada para identificar y destacar  aplicaciones de VPN confiables en su plataforma. Esta medida busca facilitar a los usuarios la elección de servicios que prioricen la seguridad y privacidad, ofreciendo una forma clara de reconocer aplicaciones verificadas.

¿Qué significa la insignia Verified?

La insignia Verified, según Google, indica que una aplicación de VPN cumple con estrictas directrices de seguridad y privacidad establecidas por Google Play. Estas apps han sido sometidas a un riguroso proceso de validación, incluido el Mobile Application Security Assessment (MASA) Nivel 2, un estándar que certifica que la aplicación ha sido revisada a fondo en términos de seguridad.

Este esfuerzo de verificación no solo ayuda a garantizar la calidad de las aplicaciones, sino también a reducir el riesgo de que los usuarios descarguen apps que podrían comprometer sus datos.

Requisitos para obtener la insignia Verified

Google ha establecido una serie de criterios que una aplicación debe cumplir antes de ser considerada para la insignia Verified:
  • Número mínimo de instalaciones: La app debe haber alcanzado al menos 10,000 descargas.
  • Reputación basada en reseñas: Es necesario que la aplicación tenga un mínimo de 250 reseñas.
  • Tiempo en la plataforma: Debe haber estado disponible en Google Play durante al menos 90 días.
  • Cumplimiento con los niveles de API: La app debe cumplir con los requisitos de API objetivo definidos por Google para garantizar que utiliza tecnología actualizada y segura.
¿Cómo ayuda la insignia Verified a los usuarios?

Al navegar por Google Play, los usuarios encontrarán la insignia Verified en la página de detalles de apps calificadas y en los resultados de búsqueda. Esta distintiva etiqueta permite identificar de inmediato aplicaciones que priorizan la seguridad, fomentando elecciones más informadas.

Desde wwwhatsnew.com creemos que este tipo de iniciativas son vitales en un ecosistema digital donde la seguridad y privacidad a menudo se ven comprometidas. Elegir una app de VPN ya no será como buscar una aguja en un pajar, ya que esta insignia actuará como un sello de confianza.

Otros esfuerzos de Google Play en seguridad

La introducción de la insignia Verified no es la primera vez que Google Play toma medidas para mejorar la confianza en su plataforma. El año pasado, Google lanzó etiquetas de “Government” para identificar aplicaciones oficiales de gobiernos estatales y federales. Este tipo de cambios no solo refuerzan la seguridad, sino que también facilitan la navegación de los usuarios por un mercado saturado.

Impacto en los desarrolladores

Para los desarrolladores, la insignia Verified representa una oportunidad única para destacar frente a la competencia. Al cumplir con los requisitos y obtener esta validación, pueden construir una reputación más sólida y atraer a usuarios que priorizan la seguridad.

En mi opinión, esta nueva funcionalidad también podría incentivar a otros desarrolladores a mejorar la calidad y seguridad de sus aplicaciones para alcanzar este reconocimiento.

La seguridad y privacidad son aspectos cruciales en la elección de aplicaciones, especialmente cuando se trata de servicios como las VPN, que manejan datos sensibles. La introducción de la insignia Verified en Google Play es un paso en la dirección correcta para construir un entorno digital más seguro y confiable.

Desde wwwhatsnew.com, recomendamos a los usuarios estar atentos a este tipo de etiquetas y priorizar siempre  aplicaciones que demuestren compromiso con la seguridad.

Fuente: wwwhatsnew

miércoles, 13 de noviembre de 2024

La expectativa de inversión de los bolivianos se reduce


En un año, la confianza o la expectativa de inversión de los bolivianos disminuyó y se deterioró entre la población, según una encuesta reciente elaborada por Ipsos Ciesmori para medir el Índice Primario de Sentimiento del Consumidor (IPSC) y sus variables de empleo e inversión.

El Índice de Inversión en Bolivia se ubica en 20,9 puntos, sugiriendo una tendencia conservadora de los consumidores hacia compras importantes o inversiones. Este comportamiento podría tener implicaciones para diversos sectores de la economía. Como referencia, países como Colombia y México muestran índices por encima de 45 puntos en este aspecto.

En octubre de 2023, es decir hace un año, este índice se situaba en 31,2 puntos, muy cerca los 38 puntos por ejemplo de Chile.

Por ciudades, en Bolivia también hay diferencias. La Paz es donde hay mayor desconfianza para invertir, porque el Índice de Inversión se situó en 19,8 puntos, muy inferior a los 35,5 recogidos en octubre del año pasado.

En El Alto el puntaje es similar, con 19,7 puntos, en cambio en Santa Cruz el Índice es de 22,3 y en Cochabamba 20,8 puntos, aunque el año pasado los registros estaban encima de 30 puntos, lo que muestra que este 2024 hay un deterioro en la confianza de invertir.

Las otras variables

El Índice Primario de Sentimiento del Consumidor Ipsos IPSC en vigencia desde el 2010 es una medición de las actitudes de los consumidores sobre el estado actual y futuro de las economías locales, las situaciones de finanzas personales, los ahorros y la confianza para realizar grandes inversiones.

El Índice de Confianza del Consumidor ICC es uno de los cuatro subíndices que conforma el Índice Primario de Sentimiento del Consumidor IPSC Esta medición permite la comparabilidad con más de 24 países, de forma regular y periódica.

El IPSC mide las actitudes de los consumidores sobre el estado actual y futuro de las economías locales, las situaciones de las finanzas personales, los ahorros y la confianza para realizar grandes inversiones. 

Las métricas de IPSC informadas cada mes, para cada uno de los 24 países encuestados, consisten en un "Índice Primario" basado en 10 preguntas y en cuatro subíndices, cada uno con 10 preguntas.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en Bolivia se sitúa en 12,3 puntos, siendo el más bajo entre los países evaluados en la región. Esta cifra sugiere una percepción cautelosa de los bolivianos sobre la situación económica actual y futura del país, lo que podría influir en las decisiones de consumo en los próximos meses. En comparación, países como Brasil y Chile mantienen índices superiores a 35 puntos.

En cuanto al Índice de Expectativas, Bolivia registra 39,4 puntos, siendo el subíndice más alto del país. Sin embargo, este valor es menor en comparación con otras naciones de la región, donde países como Argentina y Perú superan los 45 puntos. Esto indica que los bolivianos mantienen expectativas moderadas sobre el futuro económico.

Por último, el Índice de Empleo alcanza 18,4 puntos, reflejando una percepción reservada sobre el mercado laboral boliviano. Este valor indica que existe margen de mejora en cuanto a la percepción de estabilidad y oportunidades de empleo en el país.

De acuerdo con Ipsos Ciesmori, esta situación presenta oportunidades de mejora para el gobierno y el sector privado, quienes podrían considerar implementar estrategias para fortalecer la confianza de los consumidores. La diferencia con otros países de la región subraya la importancia de acciones orientadas a mejorar la percepción económica y fomentar un crecimiento sostenible en Bolivia.

Metodología
  • El Índice de Confianza del Consumidor - ICC se lleva a cabo en Bolivia desde el mes de abril del 2023.
  • El universo está compuesto por individuos mayores de 18 años de ambos géneros, con acceso a internet.
  • En Bolivia se entrevistaron a 1.200 personas durante los meses de agosto a octubre del 2024.
  • Los datos recopilados en cada medición se ponderan para que la composición de la muestra refleje mejor el perfil demográfico de la población adulta según datos demográficos oficiales.
  • Los datos recopilados también se ponderan para dar a cada ciudad el mismo peso en la muestra total del país.
  • Las encuestas en línea se pueden tomar como representativas de las personas que usaron internet en los pasados 6 meses.
  • A principios del 2023 la penetración de internet en Bolivia superaba el 65%; los usuarios de redes sociales eran más de 7.5 millones y las conexiones celulares equivalían al 106.7% de la población total.
Fuente: Vision 360

sábado, 26 de octubre de 2024

Confianza, tecnología y mejor regulación: los ingredientes para potenciar el e-commerce


En los últimos años, el comercio electrónico (e-commerce) ha tenido un crecimiento exponencial en Bolivia. Desde las grandes empresas hasta los vendedores callejeros han adoptado el uso de pagos con QR (Quick Response code) u otros medios digitales para sus transacciones diarias. Sin embargo, los expertos señalan que se requieren tres elementos para potenciar realmente este tipo de negocios: confianza, tecnología y una mejor regulación.

Según la Asociación Boliviana de Comercio Electrónico, hasta el primer trimestre de 2024, el 68% de la población boliviana contaba con una cuenta de banco; 12,6 % tiene tarjeta de crédito; 44,2% tiene tarjeta de débito; un 13% tiene una cuenta móvil y un 47,2% hizo pagos digitales.

“El comercio electrónico es fundamental para el establecimiento de ciudades inteligentes, todos los proyectos al respecto hacen referencia al uso de medios de pago digitales. Pero tenemos un reto muy grande que es el tema de la confianza, entonces necesitamos que haya más emprendimientos relacionados a temas de comercio electrónico porque hoy en día seguimos viendo que a veces cuando queremos algo buscamos el producto en el Marketplace de Facebook, hacemos la transferencia y nunca nos entregan el producto”, explica Andrés Jordán, fundador de Wolivin Group – Clicket.bo y experto en comercio electrónico.

Jordán participó del conversatorio Cochabamba Smart City, evento previo a la realización del Futures Week, organizado por la Universidad Franz Tamayo, Unifranz desde el 22 al 25 de octubre en El Alto y Cochabamba.

El experto indica que el comercio electrónico es una solución de gran utilidad para las empresas, los gobiernos y los pequeños productores, ya que permite ahorrar costos, tiempo y es más seguro (si se utiliza de manera adecuada), sin embargo, existen algunas trabas que impiden su expansión plena.

“Por un lado está el tema de la confianza, incluso mediante medios digitales, billeteras móviles, estamos teniendo casos de estafa, ahí es donde tenemos que trabajar, tanto el gobierno como las empresas para generar confianza y tener bien puestas las barreras para evitar este tipo de cosas”, señala.

Como segundo punto, Jordán explica que es necesario el desarrollo de nueva tecnología y de nuevos emprendimientos que permitan generar mejores formas de llevar a cabo las compras y ventas electrónicas.

“En un momento vimos un crecimiento exponencial de emprendimientos de Fintech (startups financieros), sin embargo, ahora no lo vemos más, necesitamos más de estas iniciativas para poder crear un ecosistema, pero, hay ciertas condiciones que se tienen que crear”, agrega.

El tercer punto, dice el experto, es la necesidad de mejoras en la regulación estatal.

“Desde el momento de querer establecer una empresa hasta el tema puramente operativo, necesitamos de cambios en la regulación para poder generar soluciones que nos permitan trabajar con mayor seguridad y generar confianza en el público”, acota.

“El tema de las Fintech, que fue un boom hace muchos años, ahora no tenemos casi ninguna acá, por el tema de la reglamentación, tenemos que ir trabajando todos los actores para que las cosas se vayan dando y tengamos una Cochabamba del presente con tecnología. Es gracioso que en Cochabamba tenemos tanto talento tecnológico, pero están construyendo soluciones para otros países, necesitamos retener el talento para generar soluciones para Bolivia, necesitamos un Paypal boliviano, un Amazon boliviano. Tenemos a muchos profesionales trabajando para multinacionales, necesitamos que estas personas construyan productos y tecnología para Bolivia”, puntualiza.

Alternativa en tiempos de crisis

El experto señala que el comercio electrónico permite que muchos negocios puedan prosperar incluso en tiempos de crisis, ya que abarata los costos, pero que en el país son necesarias nuevas plataformas de compra y venta.

“El comercio electrónico es para todos y ahora más en época de crisis, porque muchos comercios se van a ver afectados, no van a tener el dinero suficiente para poder pagar alquileres, van a tener vender en línea y ¿Qué herramientas tenemos para vender en línea? El Marketplace es una solución, pero no está completa, entonces el impacto y el potencial que tiene el comercio electrónico es bien grande, el de reducir costos, tanto a pequeñas como a grandes empresas. Hay mucha gente que vende desde su casa, sin tener una tienda, lo mismo ha pasado con los bancos, los neo bancos que no tienen ni una sola sucursal, entonces eso es importante, ver el impacto que tiene al reducir costos”, concluye.

Fuente: El Deber