lunes, 1 de junio de 2026

Conflictos y bloqueos dejaron un impacto económico equivalente al 4% del PIB


Los conflictos sociales y políticos registrados durante mayo dejaron pérdidas económicas cercanas a los $us 2.000 millones, una cifra equivalente aproximadamente al 4% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según un análisis elaborado por el economista Fernando Romero.

El estudio sostiene que el impacto se produjo en un contexto económico ya complejo, caracterizado por un déficit fiscal del 12,2% del PIB, una deuda pública cercana al 90% del PIB, escasez de divisas y una economía que venía registrando contracciones consecutivas. En ese escenario, la conflictividad profundizó las dificultades existentes y afectó el desempeño de varios sectores productivos.

Un mes de alto costo para la economía

De acuerdo con el análisis, mayo de 2026 puede considerarse uno de los meses de mayor costo económico para Bolivia desde la crisis política de 2019. El impacto no solo se reflejó en la producción que dejó de generarse durante los bloqueos, sino también en la interrupción de cadenas logísticas, dificultades para abastecer mercados, retrasos en exportaciones y menor generación de divisas.

Romero señala que la crisis trascendió el ámbito sectorial para convertirse en un factor con efectos macroeconómicos. En su evaluación, la interrupción prolongada de carreteras afectó la percepción de estabilidad institucional, incrementó la incertidumbre y deterioró las expectativas de inversión y crecimiento.

Producción paralizada y menor ingreso de divisas

El estudio identifica tres factores principales que explican las pérdidas económicas registradas durante mayo.

El primero fue la paralización parcial de la producción nacional. Industrias, productores agropecuarios, cooperativas mineras y pequeñas empresas enfrentaron dificultades para operar con normalidad debido a la falta de insumos, combustible o imposibilidad de distribuir sus productos, situación que redujo la actividad económica y afectó los ingresos de miles de familias.

El segundo factor fue la caída de las exportaciones. Según datos citados de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (CANEB), las pérdidas por exportaciones superaron los $us 690 millones únicamente en los cinco departamentos más afectados. El documento advierte que cada exportación que no logra concretarse representa una menor entrada de dólares a la economía nacional, agravando los problemas de liquidez externa.

Aumento de costos y presión sobre los precios

La tercera causa directa estuvo relacionada con el incremento de los costos logísticos. Los bloqueos obligaron a utilizar rutas alternativas más extensas, aumentaron los tiempos de transporte y generaron pérdidas de productos perecederos.

A ello se sumaron mayores gastos de almacenamiento y dificultades de abastecimiento en distintos mercados. Según el análisis, estos factores contribuyeron al aumento de precios de varios productos, afectando especialmente a los hogares de menores ingresos y a sectores productivos como el agrícola, avícola y lechero.

Factores estructurales que agravaron la crisis

Romero sostiene que el impacto económico fue amplificado por tres factores estructurales. El primero corresponde a la crisis de gobernabilidad y las dificultades para alcanzar consensos políticos e institucionales.

El segundo está relacionado con la fragilidad macroeconómica acumulada, expresada en elevados niveles de déficit fiscal, endeudamiento público y limitadas reservas líquidas en divisas.

El tercer elemento es la alta dependencia del transporte terrestre para el funcionamiento de la economía boliviana. El documento señala que, al depender en gran medida de corredores carreteros, los bloqueos afectan simultáneamente la producción, comercialización y exportación de bienes.

Riesgo país y confianza internacional

El análisis también aborda los efectos de la conflictividad sobre la percepción internacional de la economía boliviana.

Según Romero, durante los momentos de mayor tensión el riesgo país, medido a través del EMBI, superó temporalmente los 600 puntos básicos, ubicando a Bolivia entre las economías de mayor riesgo en América Latina.

El estudio advierte que un mayor riesgo país encarece el acceso al financiamiento externo, reduce el atractivo para nuevas inversiones y aumenta las dificultades para obtener recursos en los mercados internacionales.

Asimismo, señala que la evolución de este indicador durante el resto de 2026 dependerá en gran medida de la estabilidad política y de las medidas económicas que se adopten en los próximos meses.

Los sectores más afectados

La agroindustria y el sector exportador aparecen entre los más perjudicados por las interrupciones logísticas. El análisis menciona que los retrasos afectaron el transporte de granos, carne, alimentos procesados e insumos productivos, generando mayores costos operativos e incumplimientos contractuales.

La minería y la metalurgia también registraron pérdidas importantes debido a las dificultades para trasladar minerales hacia los puertos de exportación.

A ello se suman el transporte, el comercio y la logística, sectores que vieron interrumpidas sus actividades de forma directa. La industria manufacturera y la construcción también enfrentaron problemas de abastecimiento de materias primas, materiales y combustibles.

Recuperación económica y medidas propuestas

El documento estima que la recuperación operativa podría tomar entre uno y nueve meses, dependiendo del sector económico. Sin embargo, la recuperación financiera podría extenderse entre seis y dieciocho meses para muchas empresas que agotaron capital de trabajo o incrementaron sus niveles de endeudamiento durante el periodo de conflictividad.

Romero advierte que la recuperación más lenta será la de la confianza empresarial e internacional, proceso que podría requerir entre uno y dos años si persisten episodios de incertidumbre política y económica.

Entre las medidas planteadas se encuentran programas de alivio financiero para sectores afectados, refinanciamiento de créditos, diferimientos tributarios, normalización logística y un plan orientado a fortalecer la estabilidad macroeconómica, las reservas internacionales y la confianza de inversionistas y actores productivos.

El economista concluye que el costo de los bloqueos no se limita a las pérdidas económicas directas. También incluye efectos sobre la inversión, las exportaciones, el riesgo país, la imagen internacional y la confianza de consumidores y empresarios, factores que, según advierte, serán determinantes para la velocidad de recuperación de la economía boliviana.

Imagen: Unitel

Fuente: Economy

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