sábado, 22 de agosto de 2026

Instituciones de Santa Cruz se reúnen para fortalecer el ecosistema de emprendimiento


Con el objetivo de generar mayores niveles de coordinación entre instituciones vinculadas al emprendimiento, la empleabilidad, la formación y la innovación, se desarrolló en Santa Cruz de la Sierra la Reunión de Articulación Interinstitucional y Socialización del Programa “Conexión Emprendedora”, en el marco del HUB Santa Cruz.

La actividad tuvo lugar en instalaciones de Fundación CRE, con el apoyo de Jacqueline Mercado, Subdirectora Adjunta de Proyectos Sociales de Fundación CRE, y congregó a representantes de entidades públicas, universidades, centros de formación, organizaciones sociales, sector financiero y empresarial.

Durante el encuentro se presentó el alcance de Conexión Emprendedora, iniciativa que busca generar un espacio permanente de relacionamiento entre actores que trabajan con emprendedores y jóvenes, permitiendo conocer las actividades, programas y servicios que desarrolla cada institución.

Uno de los principales propósitos es identificar posibilidades de trabajo conjunto y complementar esfuerzos, evitando la duplicación de actividades dirigidas a poblaciones similares y aprovechando de mejor manera los recursos, capacidades y experiencias disponibles en el ecosistema.

La articulación también apunta a la construcción de una base de datos de mentores, especialistas y profesionales que puedan participar en procesos de capacitación, asesoramiento y acompañamiento a emprendedores que requieran conocimientos específicos para desarrollar o fortalecer sus iniciativas.

Diversidad de actores

Por el sector público participaron representantes de la Secretaría de Fortalecimiento Institucional y la Secretaría General de Medio Ambiente del Gobierno Autónomo Municipal de Santa Cruz de la Sierra, además del Área de Juventud del Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz.

El ámbito académico y de formación estuvo representado por la UPSA, a través del equipo CEOM; UNIVALLE; la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM), mediante el Centro de Innovación de la Facultad de Ciencias Económicas; UNIFRANZ, con la Clínica Empresarial y el Instituto de la Mujer & Empresa (IME); Instituto Andrés Ibáñez; CEA América D del Plan 3000 y el Módulo Tecnológico Productivo Santa Cruz.

También participaron organizaciones como la Fundación Trabajo Empresa (FTE), CENSE, ChildFund, ONG Eduserver, KIM ECO, Centro San Isidro, Google Developer Groups (GDG) Santa Cruz y Startups Bolivia.

Desde el sector financiero estuvieron presentes Banco Fortaleza y BancoSol, mientras que el sector empresarial contó con representantes de CADEPIA Santa Cruz y CAPYME Santa Cruz.

Hacia una mayor coordinación

La reunión marca un primer paso para consolidar mecanismos de coordinación entre organizaciones que, desde diferentes ámbitos, trabajan en la generación de oportunidades económicas y laborales.

La intención es la coordinación con objetivos comunes que puedan compartir información, identificar complementariedades, conectar emprendedores con especialistas y generar iniciativas conjuntas.

El desafío planteado es avanzar hacia un ecosistema emprendedor más articulado en Santa Cruz a través del HUB, donde universidades, instituciones públicas, organizaciones, empresas y entidades financieras puedan conectar sus capacidades y ampliar las oportunidades de formación, innovación y crecimiento para quienes buscan emprender.

Fuente: Periodista Virtual

viernes, 21 de agosto de 2026

Cien Años de Ausencia presenta su Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio


Este martes, el Archivo Histórico Torrico Zamudio presentará oficialmente “Cien Años de Ausencia: Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio (1928–2028)”, una iniciativa abierta al público que propone construir, durante los próximos dos años, una programación cultural viva en torno al pensamiento, la obra y el legado de Adela Zamudio, rumbo al 2 de junio de 2028, cuando se conmemorarán cien años de su fallecimiento.
 
La Plataforma Cultural Viva busca convertir la memoria en creación, encuentro, diálogo y futuro, articulando patrimonio, investigación, literatura, educación, artes escénicas, música, danza, comunicación y participación ciudadana. Es impulsada por el Archivo Histórico Torrico Zamudio, bajo la Dirección General de María de la Cruz Torrico de Berdecio y la Coordinación General de Valeria de Ugarte Torrico.
 
La iniciativa ya ha comenzado a articular una amplia red de instituciones, artistas, investigadores, gestores culturales, comunicadores y aliados privados. Entre ellos se encuentran la Universidad Privada Abierta Latinoamericana (UPAL), el Consejo Departamental de Culturas de Cochabamba, el Consejo Municipal de Culturas de Cochabamba, la Universidad Católica Boliviana, a través de su Dirección de Comunicación Social, la Cámara Departamental del Libro de Cochabamba, el Centro Cultural y Pedagógico “Juan Wallparrimachi”, la Universidad Miskatonic Bolivia, el Observatorio del Patrimonio Documental Bolivia, DanzaViva, Djembongó, Anima Cantis, Esencia Escénica, el Grupo de Artes Escénicas Deja Vu, Cooltura con Dani, Bastardo Wines, Wanderlust Bolivia, Folklore Boliviano, PEN Cochabamba, Santander & Leguía, Oficina de Apoyo Integral para la Familia, Vox Haus y Rough JoHandy, entre otros proyectos y aliados.
 
También forman parte de esta red Patricia “Pachi” Sejas Aramburo, Melita del Carpio Soriano, Leonor Guevara, Rosalba Guzmán Soriano, Andrea Muckled Ludwig, Andrea García Magne, Miguel Román, la Dra. Miriam Montaño, Johany Lavayen, y los periodistas culturales Karla Díaz y Álvaro Rivero Ostoic.
 
Uno de los componentes fundamentales de la Plataforma será desarrollado por Virginia Ayllón Soria, reconocida investigadora de la vida y obra de Adela Zamudio, quien desarrollará dos archivos digitales: uno destinado a reunir su propia producción sobre Zamudio y otro orientado a recopilar producción académica boliviana y extranjera sobre la autora.
 
A esta dimensión se suma César Maffei, escritor e investigador cuya obra y trabajo en torno a Adela Zamudio constituyen otro aporte a la Plataforma.
 
Una noche de arte, encuentro y celebración
 
El lanzamiento será una noche de encuentro y celebración, con la presentación de la Plataforma y de quienes ya forman parte de esta red, intervenciones artísticas y musicales, un recorrido por la instalación central y un espacio final de confraternización y brindis.
 
Como parte del programa artístico se presentará “Un Tributo a Adela”, a cargo del Grupo de Artes Escénicas Deja Vu, dirigido por Gunter Revollo, con la participación de Raúl Nogales desde la poesía performática, Johany Lavayen al micrófono y Roughy Biancco en la trompeta.
 
La programación contará además con una intervención especial de Katia Escalera, mezzosoprano boliviana de reconocida trayectoria internacional, quien ofrecerá una participación musical especialmente preparada para el lanzamiento.
 
Los visitantes podrán recorrer también la muestra interactiva “La Ruta Inmortal de la Esperanza”, a cargo de Andrea Muckled Ludwig y Valeria de Ugarte Torrico, coordinadora general del Archivo Histórico Torrico Zamudio.
 
El brindis estará acompañado por Bastardo Wines, empresa aliada y vino oficial de “Cien Años de Ausencia”, que se suma al proyecto desde el sector privado.
 
Un recorrido de dos años hacia 2028
 
Con este lanzamiento se inicia formalmente un recorrido de dos años hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio. Durante este período se desarrollarán acciones culturales, investigaciones, archivos digitales, proyectos artísticos, actividades educativas, publicaciones, encuentros, intervenciones y nuevas alianzas, con la proyección de culminar el proceso en 2028 con un gran encuentro cultural de carácter macro, construido a partir de todo lo que la Plataforma vaya generando durante su recorrido.
 
“Cien Años de Ausencia” invita a artistas, instituciones, investigadores, estudiantes, empresas, organizaciones, gestores culturales, medios de comunicación y ciudadanía a sumarse a este proceso y contribuir a que el legado de Adela Zamudio vuelva a ocupar un espacio activo en la vida cultural contemporánea.
 
Porque cien años después de su partida, la ausencia también puede convertirse en presencia, diálogo y creación.
 
Una voz cambió una época.
Miles cambian el presente.
 
Vibra su eco.
Adela vive a través de tu voz.

Fuente: Archivo Histórico Torrico Zamudio

Entel articula una agenda nacional para impulsar una Bolivia más cibersegura


Proteger la información, las comunicaciones y los sistemas digitales se ha convertido en una prioridad para gobiernos, empresas y ciudadanos en todo el mundo. En este contexto, Bolivia avanza en la construcción de una agenda nacional de ciberseguridad. En ese marco, ENTEL llevó adelante el proyecto “Bolivia Cibersegura 2026”, un espacio que reunió a especialistas, instituciones del sector público y privado y expertos nacionales e internacionales para fortalecer las capacidades del país frente a los riesgos y amenazas del entorno digital.

ENTEL aporta conectividad, infraestructura y soluciones de seguridad orientadas a fortalecer la operación digital de las instituciones. En ese sentido, “la ciberseguridad debe abordarse como una agenda de país, construida desde la cooperación y la complementación institucional”, aseguró Jorge Del Solar, gerente general de ENTEL.

Bolivia Cibersegura 2026 reúne a expertos internacionales de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones), representantes del Estado y operadores de infraestructuras críticas para fortalecer las capacidades nacionales frente a las amenazas cibernéticas. El evento abordará la prevención, detección, respuesta y recuperación ante incidentes digitales.

El evento contempla expositores internacionales:

Pablo Andrés Palacios especialista en telecomunicaciones y ciberseguridad con más de 20 años de experiencia en la UIT.

Marwan Ben Rached, coordinador de Ciberseguridad de UIT y especialista en gobernanza, protección de infraestructuras críticas.

Desde el evento se busca contribuir a la creación y fortalecimiento del CSIRT Nacional y de los CSIRT sectoriales, promoviendo el intercambio de conocimientos y el trabajo conjunto entre instituciones públicas y privadas responsables de servicios e infraestructura crítica.

El CSIRT está constituido por una organización formal, procedimientos, infraestructura tecnológica, canales de comunicación además de personal especializado dedicados a prevenir, detectar, analizar y responder ante ataques o fallos de ciberseguridad.

Bajo este contexto ENTEL cuenta con una infraestructura moderna y de última generación que permite brindar altos niveles de seguridad.

“Tenemos un Data Center que cuenta con certificación Tier III del Uptime Institute. El gran riesgo que tienen las instituciones al mantener su información en sus propios servidores es que, en muchos casos, no cuentan con la capacidad necesaria de ciberseguridad para proteger esa información”, aseguró Jorge Del Solar, gerente general de ENTEL.

El Data Center de ENTEL cuenta con certificación Tier III del Uptime Institute, tiene una superficie de 4.500 metros cuadrados y representó una inversión superior a Bs 52 millones. Esta infraestructura ofrece a las instituciones públicas y privadas condiciones de seguridad, disponibilidad y capacidades especializadas para el almacenamiento y procesamiento de información sensible.

Por su parte, el director de AGETIC, Carlos Rodrigo, destacó los avances en materia de ciberseguridad y señaló que se impulsa una estrategia para la construcción del CSIRT Nacional y los CSIRT sectoriales.

“Esto nos va a permitir tener un paraguas de protección, por lo menos, para las instituciones críticas y, a partir de ahí, ir avanzando hacia todas las instituciones”, informó.

La importancia de este trabajo también se refleja en el Global Cybersecurity Index (GCI) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), una referencia internacional que evalúa el nivel de madurez de los países en materia de ciberseguridad a partir de cinco pilares: medidas legales, medidas técnicas, medidas organizacionales, desarrollo de capacidades y cooperación.

Por su parte, el director de la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), Carlos Ágreda, destacó la importancia de fortalecer la seguridad y protección de la información en el entorno digital.

“Debemos proteger los derechos constitucionales de los ciudadanos. El derecho que tienen a que sus datos personales, su información y todo lo que transmiten a través del ciberespacio se maneje apropiadamente y no sea víctima de ataques”, aseguró Ágreda.

Fuente: Asuntos Centrales

jueves, 20 de agosto de 2026

Escrito de Hayek: Por qué no soy conservador


Este texto es el post scriptum de
Los fundamentos de la libertad, publicado por primera vez en 1959. Agradecemos a Unión Editorial el permiso para su reproducción.

1. El conservador carece de objetivo propio

Cuando, en épocas como la nuestra, la mayoría de quienes se consideran progresistas no hacen más que abogar por continuas menguas de la libertad individual, aquellos que en verdad la aman suelen tener que malgastar sus energías en la oposición, viéndose asimilados a los grupos que habitualmen­te se oponen a todo cambio y evolución. Hoy por hoy, en efecto, los defen­sores de la libertad no tienen prácticamente más alternativa, en el terreno político, que apoyar a los llamados partidos conservadores. La postura que he defendido a lo largo de esta obra suele calificarse de conservadora, y, sin embargo, es bien distinta de aquella a la que tradicionalmente corresponde tal denominación. Encierra indudables peligros esa asociación de los parti­darios de la libertad con los conservadores, en común oposición a institu­ciones igualmente contrarias a sus respectivos ideales. Conviene, pues, tra­zar una clara separación entre la filosofía que propugno y la que tradicional­mente defienden los conservadores.

El conservadurismo implica una legítima, seguramente necesaria y, des­de luego, bien difundida actitud de oposición a todo cambio súbito y drás­tico. Nacido tal movimiento como reacción frente a la Revolución Francesa, ha desempeñado, durante siglo y medio, un importante papel político en Europa. Lo contrario del conservadurismo, hasta el auge del socialismo, fue el liberalismo. No existe en la historia de los Estados Unidos nada que se asemeje a esta oposición, pues lo que en Europa se llamó liberalismo constituyó la base sobre la que se edificó la vida política americana; por eso, los defensores de la tradición americana han sido siempre liberales en el sentido europeo de la palabra. La confusión que crea esa disparidad entre ambos continentes ha sido últimamente incrementada al pretenderse trasplantar a América el conservadurismo europeo, que, por ser ajeno a la tradición americana, adquiere en los Estados Unidos un tinte hasta cierto punto exótico. Aun antes de que esto ocurriera, los radicales y los socialistas americanos comenzaron a atribuirse el apelativo de liberales. Pese a ello, yo continúo calificando de liberal mi postura, que estimo difiere tanto del conservadurismo como del socialismo. Sin embargo, últimamente siento graves dudas acerca de la conveniencia de tal denominación, y más adelante examinaremos el problema de la que mejor convendría al partido de la libertad. Mi recelo ante el término liberal brota no sólo de que su empleo, en los Estados Unidos, es causa de constante confusión, sino del hecho de que el liberalismo europeo de tipo racionalista, lejos de propagar la filosofía realmente liberal, desde hace tiempo viene allanando los caminos al socialismo y facilitando su implantación.

Permítaseme ahora pasar a referirme al mayor inconveniente que veo en el auténtico conservadurismo. Es el siguiente: la filosofía conservadora, por su propia condición, jamás nos ofrece alternativa ni nos brinda novedad alguna. Tal mentalidad, interesante cuando se trata de impedir el desarrollo de procesos perjudiciales, de nada nos sirve si lo que pretendemos es modi­ficar y mejorar la situación presente. De ahí que el triste sino del conserva­dor sea ir siempre a remolque de los acontecimientos. Es posible que el quietismo conservador, aplicado al ímpetu progresista, reduzca la velocidad de la evolución, pero jamás puede hacer variar de signo al movimiento. Tal vez sea preciso "aplicar el freno al vehículo del progreso"; pero yo, perso­nalmente, no concibo dedicar con exclusividad la vida a tal función. Al liberal no le preocupa cuán lejos ni a qué velocidad vamos; lo único que le importa es aclarar si marchamos en la buena dirección. En realidad, se halla mucho más distante del fanático colectivista que el conservador. Comparte este último, por lo general, todos los prejuicios y errores de su época, si bien de un modo moderado y suave; por eso se enfrenta tan a menudo al auténtico liberal, quien, una y otra vez, ha de mostrar su tajante disconformidad con falacias que tanto los conservadores como los socialistas mantie­nen.

2. Relación triangular de los partidos

La esquemática descripción de la respectiva posición que ocupa cada uno de los tres partidos oscurece más que aclara las cosas. Se suele suponer que, sobre una hipotética línea, los socialistas ocupan la extrema izquierda y los conservadores la opuesta derecha, mientras los liberales quedan ubica­dos más o menos en el centro; pero tal representación encierra una grave equivocación. A este respecto, sería más exacto hablar de un triángulo, uno de cuyos vértices estaría ocupado por los conservadores, mientras socialistas y liberales, respectivamente, ocuparían los otros dos. Así situados, y como­quiera que, durante las últimas décadas, los socialistas han mantenido un mayor protago­nismo que los liberales, los conservadores se han ido aproxi­mando paulatinamente a los primeros, mientras se apartaban de los segun­dos; los conservadores han ido asimilando una tras otra casi todas las ideas socialistas a medida que la propaganda las iba haciendo atractivas. Han transigido siempre con los socialistas, para acabar robando a éstos su caja de truenos. Esclavos de la vía intermedia, sin objetivos propios, los conser­vadores fueron siempre víctimas de aquella superstición según la cual la verdad tiene que hallarse por fuerza en algún punto intermedio entre dos extremos; por eso, casi sin darse cuenta, han sido atraídos alternativamente hacia el más radical y extremista de los otros dos partidos.

Así, pues, la posición conservadora siempre ha dependido de la ubica­ción de las demás tendencias a la sazón operantes. Puesto que, por lo gene­ral, las cosas han marchado durante las últimas décadas hacia el socialismo, puede parecer a algunos que tanto conservadores como liberales no preten­den sino retrasar la evolución del género humano. Sin embargo, los liberales tienen objetivos específicos hacia los cuales se orientan continuamente, repugnándoles como al que más la quietud y el estancamiento. El que otrora la filosofía liberal tuviera más partidarios y algunos de sus ideales casi se consiguieran da lugar a que haya quienes crean que los liberales sólo saben mirar hacia el pasado. Pero la verdad es que el liberalismo ni ahora ni nunca ha mirado atrás. Aquellos objetivos a los que los liberales aspiran jamás en la historia fueron enteramente conseguidos. De ahí que el liberalis­mo siempre mirará hacia adelante, deseando continuamente purgar de im­perfecciones las instituciones sociales. El liberalismo nunca se ha opuesto a la evolución y al progreso. Es más: allí donde el desarrollo libre y espontá­neo se halla paralizado por el intervencionismo, lo que el liberal desea es introducir drásticas y revolucionarias innovaciones. Muy escasas actividades públicas de nuestro mundo actual perdurarían bajo un auténtico régimen liberal. En su opinión, lo que hoy con mayor urgencia precisa el mundo es suprimir, sin respetar nada ni a nadie, esos innumerables obstáculos con que se impide el libre desarrollo.

No oscurece la diferencia entre liberalismo y conservadurismo el que en los Estados Unidos sea posible abogar por la libertad individual defendien­do tradicionales instituciones formadas hace tiempo. Tales instituciones, para el liberal, no resultan valiosas por ser antiguas o americanas, sino porque convienen y apuntan hacia aquellos objetivos que él desea conseguir.

3. Conservadurismo y liberalismo

Antes de pasar a ocuparnos de los puntos en que más difieren las posi­ciones liberal y conservadora, me parece oportuno resaltar cuánto podían haber aprendido los liberales en las obras de algunos pensadores netamente conservadores. Los profundos y certeros estudios (ajenos por completo a los temas económicos) que tales pensadores nos legaron, demostrando la utilidad que encierran las instituciones natural y espontáneamente surgidas, vienen a subrayar hechos de enorme trascendencia para la mejor com­prensión de lo que realmente es una sociedad libre. Por reaccionarias que fueran en política figuras como Coleridge, Bonald, De Maistre, Justus Mö­ser o Donoso Cortés, lo cierto es que advirtieron claramente la importancia de instituciones formadas espontáneamente tales como el lenguaje, el derecho, la moral y diversos pactos y contratos, anticipándose a tantos modernos descubrimientos, de tal suerte que habría sido de gran utilidad para los liberales estudiar cuidadosamente sus escritos. Por lo gene­ral, los conservadores reservan para la evolución del pasado la admiración y el respeto que los liberales sienten por la libre evolución de las cosas. Carecen del valor necesario para dar la alegre bienvenida a esos mismos cambios engendradores de riqueza y progreso cuando son coetáneos.

He aquí la primera gran diferencia que separa a liberales y conservado­res. Lo típico del conservador, según una y otra vez se ha hecho notar, es el temor a la mutación, el miedo a lo nuevo simplemente por ser nuevo; la postura liberal, por el contrario, es abierta y confiada, atrayéndole, en prin­cipio, todo lo que sea libre transformación y evolución, aun constándole que, a veces, se procede un poco a ciegas. La posición de los conservadores no sería, en verdad, demasiado criticable si limitaran su oposición a la excesiva rapidez en la modificación de las instituciones sociales y políticas. Existen poderosas razones que aconsejan ser precavidos y cautos en tales materias. Pero los conservadores, cuando gobiernan, tienden a paralizar la evolución o, en todo caso, a limitarla a aquello que hasta el más tímido aprobaría. Jamás, cuando avizoran el futuro, piensan que puede haber fuerzas desco­nocidas que espontáneamente arreglen las cosas; mentalidad ésta en abierta contraposición con la filosofía de los liberales, quienes, sin complejos ni recelos, aceptan la libre evolución, aun ignorando a veces hasta dónde pue­de llevarles el proceso. Tal actitud mental contribuye a que, por principio, estos últimos confíen en que, sobre todo la economía, gracias a las fuerzas autorreguladoras del mercado, se irá acomodando espontáneamente a cual­quier nueva circunstancia, aun cuando con frecuencia nadie pueda prever con detalle cómo se realizará esa acomodación. La incapacidad de la gente para percibir por qué tiene que ajustarse la oferta a la demanda, por qué han de coincidir las exportaciones con las importaciones y otros extremos parecidos tal vez sea la razón fundamental que les hace oponerse al libre desenvolvimiento del mercado. Los conservadores sólo se sienten tranquilos si piensan que hay una mente superior que todo lo vigila y supervisa; ha de haber siempre alguna autoridad que vele por que los cambios y las muta­ciones se lleven a cabo "ordenadamente".

Ese temor a que operen unas fuerzas sociales aparentemente incontrola­das explica otras dos características del conservador: su afición al autorita­rismo y su incapacidad para comprender el mecanismo de las fuerzas que regulan el mercado. Como desconfía tanto de las teorías abstractas como de los principios generales, no logra percatarse de cómo funcionan esas fuerzas espontáneas que constituyen el fundamento de la libertad, ni puede, por tanto, trazarse directrices políticas. Para el conservador el orden es, en todo caso, fruto de la permanente atención y vigilancia ejercida por las autoridades; éstas, a tal fin, deben disponer de los más amplios poderes discrecionales, actuando en cada circunstancia según estimen mejor, sin tener que sujetarse a reglamentos rígidos. El establecer normas y principios generales presupone haber comprendido cómo operan aquellas fuerzas que coordinan las respectivas actuaciones de los componentes de la sociedad. Ahora bien, esta teoría general de la sociedad, y sobre todo del mundo económico, es lo que les falta a los conservadores. Han sido hasta tal punto incapaces de formular una doctrina acerca del orden social, que última­mente, en su deseo de conseguir una base teórica, han tenido que recurrir a los escritos de autores que siempre se consideraron a sí mismos liberales. Macaulay, Tocqueville, Lord Acton y Locke, indudablemente, eran liberales de los más puros. El propio Edmund Burke fue siempre un "viejo whig" y, al igual que cualquiera de los personajes antes citados, se habría horroriza­do ante la posibilidad de que alguien le tomara por tory.

Pero no nos desviemos del tema que ahora nos interesa. Lo típico del conservador, decíamos, es el conferir siempre el más amplio margen de confianza a las autoridades constituidas y el procurar invariablemente que los poderes de éstas, lejos de debilitarse, se refuercen. Es ciertamente difícil, bajo tal clima, preservar la libertad. El conservador, por lo general, no se opone a la coacción ni a la arbitrariedad estatal cuando los gobernantes persiguen aquellos objetivos que él considera acertados. No se debe coartar –piensa– con normas rígidas y prefijadas la acción de quienes están en el poder, si son gentes honradas y rectas. El conservador, esencialmente opor­tunista y carente de principios generales, se limita, al final, a recomendar que se encomiende la jefatura del país a un gobernante sabio y bueno, cuyo imperio no proviene de esas sus excepcionales cualidades –que todos de­searíamos adornaran a la superioridad–, sino de los autoritarios poderes que ejerce. Al conservador, como al socialista, lo que le preocupa es quién gobierna, desentendiéndose del problema relativo a la limitación de las fa­cultades atribuidas al gobernante; y, como el marxista, considera natural imponer a los demás sus valoraciones personales.

Al decir que el conservador no tiene principios, en modo alguno preten­demos afirmar que carezca de convicciones morales; todo lo contrario, ordi­na­­riamente las tiene y muy arraigadas. De lo que adolece es de falta de principios políticos que le permitan colaborar lealmente con gentes cuyas valoraciones morales difieran de las suyas, con miras a así, entre todos, organizar una sociedad en la que cada uno pueda ser fiel a sus propias convicciones. Ahora bien, sólo tal filosofía permite la pacífica coexistencia de personas de mentalidad diferente y la pervivencia de agrupaciones hu­manas que puedan prescindir sustancialmente de la coacción y la fuerza. Ello exige estar todos dispuestos a tolerar muchas cosas que personalmente tal vez nos desagraden. Los objetivos de los conservadores, en términos generales, me agradan mucho más que los de los socialistas; para un liberal, sin embargo, por mucho que valore determinados fines, jamás es lícito obli­gar a quienes aprecien de otro modo las cosas a esforzarse por la consecu­ción de las metas apetecidas. Estoy seguro de que algunos de mis amigos conservadores se sobresaltarán por las concesiones que al parecer hago a las tendencias modernas en la parte tercera de esta obra. Tales tendencias, a mí, personalmente, en gran parte, me gustan tan poco como a ellos, y, llegado el caso, incluso votaría en contra de las mismas; pero no puedo invocar argumento alguno de tipo general para demostrar a quienes mantie­nen un punto de vista distinto al mío que esas medidas son incompatibles con aquella sociedad que tanto ellos como yo deseamos. El convivir y el colaborar fructíferamente en sociedad exige por tanto respeto para aquellos objetivos que pueden diferir de los nuestros personales, presupone permitir a quienes valoren de modo distinto al nuestro tener aspiraciones diferentes a las que nosotros abrigamos, por mucho que estimemos los propios ideales.

Por tales razones, el liberal, en abierta contraposición a conservadores y socialistas, en ningún caso admite que alguien tenga que ser coaccionado por razones de moral o religión. Pienso con frecuencia que la nota que tipifica al liberal, distinguiéndole tanto del conservador como del socialista, es precisamente esa su postura de total inhibición ante las conductas que los demás adopten siguiendo sus creencias, siempre y cuando no invadan ajenas esferas de actuación legalmente amparadas. Tal vez ello explique por qué el socialista desengañado, con mucha mayor facilidad y frecuencia, tranquiliza sus inquietudes haciéndose conservador en vez de liberal.

La mentalidad conservadora, en definitiva, entiende que dentro de cada sociedad existen personas patentemente superiores, cuyas valoraciones, po­siciones y categorías deben protegerse, correspondiendo a tales excepciona­les sujetos un mayor peso en la gestión de los negocios públicos. Los libera­les, naturalmente, no niegan que hay personas de superioridad indudable; en modo alguno son igualitaristas. Pero no creen que haya nadie que por sí y ante sí se halle facultado para decidir subjetivamente quiénes, entre los ciudadanos, deban ocupar esos puestos privilegiados. Mientras el conserva­dor tiende a mantener cierta predeterminada jerarquía y desea ejercer la autoridad para defender la posición de aquellos a quienes él personalmente valora, el liberal entiende que ninguna posición otrora conquistada debe ser protegida contra los embates del mercado mediante privilegios, autori­zaciones monopolís­ticas o intervenciones coactivas del Estado. El liberal no desconoce el decisivo papel que ciertas élites desempeñan en el progreso cultural e intelectual de nuestra civilización; pero estima que quienes pre­tenden ocupar en la sociedad una posición preponderante deben demostrar esa pretendida superioridad acatando las mismas normas que se aplican a los demás.

La actitud que el conservador suele adoptar ante la democracia está íntimamente relacionada con lo anterior. Ya antes hice constar que no con­sidero el gobierno mayoritario como un fin en sí, sino sólo como un medio, o incluso quizá como el mal menor entre los sistemas políticos entre los que tenemos que elegir. Sin embargo, se equivocan, en mi opinión, los conservadores cuando atribuyen los males de nuestro tiempo a la existencia de regímenes democráticos. Lo malo es el poder político ilimitado. Nadie tiene capacidad suficiente para ejercer sabiamente poderes omnímodos. Las amplias facultades que ostentan los modernos gobiernos democráticos resultarían aún más intolerables en manos de un reducido grupo de privile­giados. Es cierto que sólo cuando la potestad quedó íntegramente transferi­da a las masas mayoritarias dejó por doquier de reclamarse la limitación de los poderes estatales. En este sentido, la democracia guarda íntima relación con la expansión de las facultades gubernamentales. Lo recusable, sin em­bargo, no es la democracia en sí, sino el poder ilimitado del que dirige la cosa pública, sea quien fuere. ¿Por qué no se limita el poder de la mayoría, como se intentó siempre hacer con el de cualquier otro gobernante? Dejan­do a un lado tales circunstancias, las ventajas que la democracia encierra, al permitir el cambio pacífico de régimen y al educar a las masas en materia política, se me antojan tan grandes, en comparación con los demás sistemas posibles, que no puedo compartir las tendencias antidemocráticas del con­servadurismo. Lo que en esta materia importa no es tanto quién gobierna, sino qué poderes ha de ostentar el gobernante.

La esfera económica nos sirve para constatar cómo la oposición conser­vadora al exceso de poder estatal no obedece a consideraciones de princi­pio, sino que es pura reacción contra determinados objetivos que ciertos gobiernos pueden perseguir. Los conservadores rechazan, por lo general, las medidas socializantes y dirigistas cuando del terreno industrial se trata, postura ésta a la que se suma el liberal. Ello no impide que al propio tiempo suelan ser proteccionistas en los sectores agrarios. Si bien la mayor parte del dirigismo que hoy domina en la industria y el comercio es fruto del esfuerzo socialista, no es menos cierto que las medidas restrictivas en el mercado agrario fueron, por lo general, obra de conservadores que las im­plantaron aun antes de imponerse las primeras. Es más: muchos políticos conservadores no se mostraron inferiores a los socialistas en sus esfuerzos por desacreditar la libre empresa.

4. La debilidad del conservador

Ya hemos aludido a las diferencias que separan a conservadores y libe­rales en el campo estrictamente intelectual. Conviene, no obstante, volver sobre el tema, pues la postura conservadora en tal materia no sólo supone grave quiebra para el conservadurismo como partido, sino que, además, puede perjudicar gravemente a cualquier otro grupo que con él se asocie. Intuyen los conservadores que son sobre todo nuevos idearios los agentes que provocan las mutaciones sociales. Y teme el conservador a las nuevas ideas precisamente porque sabe que carece de pensamiento propio que oponerles. Su repugnancia a la teoría abstracta, y la escasez de su imagina­ción para representarse cuanto en la práctica no ha sido ya experimentado, le dejan por completo inerme en la dura batalla de las ideas. A diferencia del liberal, convencido siempre del poder y la fuerza que, a la larga, tienen las ideas, el conservador se encuentra maniatado por los idearios heredados. Como, en el fondo, desconfía totalmente de la dialéctica, acaba siempre apelando a una sabiduría particular que, sin más, se atribuye.

Donde mejor se aprecia la disparidad entre estos dos modos de pensar es en su respectiva actitud ante el progreso de las ciencias. El liberal no comete el error de creer que toda evolución implica mejora; pero estima que la ampliación del conocimiento constituye uno de los más nobles es­fuerzos del hombre y piensa que sólo de este modo es posible resolver aquellos problemas que tienen humana solución. No es que lo nuevo, por su novedad, le atraiga; pero sabe que es típico del hombre buscar siempre cosas nuevas antes desconocidas, y por eso está siempre dispuesto a exami­nar todo desarrollo científico, aun en aquellos casos en que le disgustan las consecuencias inmediatas que la novedad parezca impli­car.

Uno de los aspectos para mí más recusables de la mentalidad conserva­dora es su oposición, por principio, a todo nuevo conocimiento, por temor a las consecuencias que, a primera vista, parezca haya de producir; digá­moslo claramente: lo que me molesta del conservador es su oscurantismo. Reconozco que, mortales al fin, también los científicos se dejan llevar por modas y caprichos, por lo que siempre es conveniente recibir sus afirmacio­nes con cautela y hasta con desconfianza. Ahora bien, nuestra crítica deberá ser siempre racional, y, al enjuiciar las diferentes teorías, habremos de pres­cindir necesariamente de si las nuevas doctrinas chocan o no con nuestras creencias preferidas. Siempre me han irritado quienes se oponen, por ejem­plo, a la teoría de la evolución o a las denominadas explicaciones mecáni­cas del fenómeno de la vida simplemente por las consecuencias morales que, en principio, parecen deducirse de tales doctrinas, así como quienes estiman impío o irreverente el mero hecho de plantear determinadas cues­tiones. Los conservadores, al no querer enfrentarse con la realidad, sólo consiguen debilitar su posición. Las conclusiones que el racionalista deduce de los últimos avances científicos encierran frecuentemente graves errores y no son las que en verdad resultan de los hechos; ahora bien, sólo partici­pando activamente en la discusión científica podemos, con conocimiento de causa, atestiguar si los nuevos descubrimientos confirman o refutan nuestro anterior pensamiento. Si llegamos a la conclusión de que alguna de nuestras creencias se apoyaba en presupuestos falsos, estimo que sería incluso inmoral seguir defendiéndola pese a contradecir abiertamente la verdad.

Esa repugnancia que el conservador siente por todo lo nuevo y desusa­do parece guardar cierta relación con su hostilidad hacia lo internacional y su tendencia al nacionalismo patriotero. Esta actitud también resulta perju­dicial para la postura conservadora en la batalla de las ideas. Es un hecho incuestionable para el conservador que las ideas que modelan y estructuran nuestro mundo no respetan fronteras. Y pues no está dispuesto a aceptar­las, cuando tiene que luchar contra las mismas advierte con estupor que carece de las necesarias armas dialécticas. Las ideas de cada época se desarrollan en lo que constituye un gran proceso internacional; y sólo quienes participan activamente en el mismo son luego capaces de influir de modo decisivo en el curso de los acontecimientos. En estas lides de nada sirve afirmar que cierta idea es antiamericana, antibritánica o antigermana. Una teoría torpe y errada no deja de serlo por haberla concebido un compatrio­ta.

Aunque mucho más podría decir sobre el conservadurismo y el naciona­lismo, creo que es mejor abandonar el asunto, pues algunos tal vez pensarán que es mi personal situación lo que me induce a criticar todo tipo de nacio­nalismo. Sólo agregaré que esa predisposición nacionalista que nos ocupa es con frecuencia lo que induce al conservador a emprender la vía colecti­vista. Después de calificar como nuestra tal industria o tal riqueza, sólo falta un paso para demandar que dichos recursos sean puestos al servicio de los intereses nacionales. Sin embargo, es justo reconocer que aquellos liberales europeos que se consideran hijos y continuadores de la Revolución Francesa poco se diferencian en esto de los conservadores. Creo innecesario decir que el nacionalismo nada tiene que ver con el patriotismo, así como que se puede repudiar el nacionalismo sin por ello dejar de sentir venera­ción por las tradiciones patrias. El que me agrade mi país, sus usos y cos­tumbres, en modo alguno implica que deba odiar cuanto sea extranjero y diferente.

Sólo a primera vista puede parecernos paradójico que la repugnancia que el conservador siente por lo internacional vaya frecuentemente asociada a un agudo imperialismo. El repugnar lo foráneo y el hallarse convencido de la propia superioridad inducen al individuo a considerar como misión suya civilizar a los demás y, sobre todo, civilizarlos, no mediante el intercambio libre y deseado por ambas partes que el liberal propugna, sino imponiéndoles "las bendiciones de un gobierno eficiente". Es significativo que en este terreno encontremos con frecuencia a conservadores y socialis­tas aunando sus fuerzas contra los liberales. Ello aconteció no sólo en Ingla­terra, donde fabianos y webbs fueron siempre abiertamente imperialistas, o en Alemania, donde fueron de la mano el socialismo de Estado y la expansión colonial, también en los Estados Unidos, donde ya en tiempos del primer Roosevelt pudo decirse: "Los jingoístas y los reformadores sociales habían aunado sus esfuerzos formando un partido político que amenazaba con ocupar el poder y utilizarlo para su programa de cesarismo paternalista; tal peligro, de momento, parece haber sido evitado, pero sólo a costa de haber adoptado los demás partidos idéntico programa, si bien en forma más gradual y suave".

5. ¿Por qué no soy conservador?

En un solo aspecto puede decirse con justicia que el liberal se sitúa en una posición intermedia entre socialistas y conservadores. En efecto, recha­za tanto el torpe racionalismo del socialista, que quisiera rehacer todas las instituciones sociales a tenor de ciertas normas dictadas por sus personales juicios, como del misticismo en que con tanta facilidad cae el conservador. El liberal se aproxima al conservador en cuanto desconfía de la razón, pues reconoce que existen incógnitas aún sin desentrañar; incluso duda a veces que sea rigurosamente cierto y exacto todo aquello que se suele estimar definitivamente resuelto, y, desde luego, le consta que jamás el hombre llegará a la omnis­ciencia. El liberal, por otra parte, no deja de recurrir a instituciones o usos útiles y convenientes aunque no hayan sido objeto de organización consciente. Difiere del conservador precisamente en este su modo franco y objetivo de enfrentarse con la humana ignorancia y recono­ce lo poco que sabemos, rechazando todo argumento de autoridad y toda explicación de índole sobrenatural cuando la razón se muestra incapaz de resolver determinada cuestión. A veces puede parecernos demasiado escéptico, pero la verdad es que se requiere un cierto grado de escepticismo para mantener incólume ese espíritu tolerante típicamente liberal que per­mite a cada uno buscar su propia felicidad por los cauces que estima más fecundos.

De cuanto antecede en modo alguno se sigue que el liberal haya de ser ateo. Antes al contrario, y a diferencia del racionalismo de la Revolución Francesa, el verdadero liberalismo no tiene pleito con la religión, siendo muy de lamentar la postura furibundamente antirreligiosa adoptada en la Europa decimonónica por quienes se denominaban liberales. Que tal acti­tud es esencialmente antili­be­ral lo demuestra el que los fundadores de la doctrina, los viejos whigs ingle­ses, fueron en su mayoría gente muy devota. Lo que en esta materia distingue al liberal del conservador es que, por profundas que puedan ser sus creencias, aquél jamás pretende imponerlas coactivamente a los demás. Lo espiritual y lo temporal son para él esferas claramente separadas que nunca deben confundirse.

6. ¿Qué nombre daríamos al partido de la libertad?

Lo dicho hasta aquí basta para evidenciar por qué no me considero conservador. Muchos, sin embargo, estimarán dificultoso el calificar de li­beral mi postura, dado el significado que hoy se atribuye generalmente al término; parece, pues, oportuno abordar la cuestión de si tal denominación puede ser, en la actualidad, aplicada al partido de la libertad. Con indepen­dencia de que yo, durante toda mi vida, me he calificado de liberal, vengo utilizando tal adjetivo, desde hace algún tiempo, con creciente desconfian­za, no sólo porque en los Estados Unidos el vocablo da lugar a continuas confusiones, sino porque cada vez voy viendo con mayor claridad el insoslayable valladar que me separa de ese liberalismo racionalista típico de la Europa continental y aun del de los utilitaristas británicos.

Si por liberalismo entendemos lo que entendía aquel historiador inglés que en 1827 definía la revolución de 1688 como "el triunfo de esos princi­pios hoy en día denominados liberales o constitucionales"; si se atreviera uno, con Lord Acton, a saludar a Burke, Macaulay o Gladstone como los tres grandes apóstoles del liberalismo, o, con Harold Laski, a decir que Tocqueville y Lord Acton fueron "los auténticos liberales del siglo xix", sería para mí motivo del máximo orgullo el adjudicarme tan esclare­cido apelativo. Me siento inclinado a llamar verdadero liberalismo a las doctrinas que los citados autores defendieron. La verdad, sin embargo, es que quienes en el continente europeo se denominaron liberales propugna­ron en su mayoría teorías a las que estos autores habrían mostrado su más airada oposición, impulsados más por el deseo de imponer al mundo un cierto patrón político preconcebido que por el de permitir el libre desenvol­vimiento de los individuos. Casi otro tanto cabe predicar del sedicente libe­ralismo inglés, al menos desde la época de Lloyd George.

En consecuencia, debemos reconocer que actualmente ninguno de los movi­mientos y partidos políticos calificados de liberales puede considerarse liberal en el sentido en que yo he venido empleando el vocablo. Asimismo, las asociaciones mentales que, por razones históricas, hoy en día suscita el término seguramente dificultarán el éxito de quienes lo adopten. Planteadas así las cosas, resulta muy dudoso si en verdad vale la pena intentar devolver al liberalismo su primitivo significado. Mi opinión personal es que el uso de tal palabra sólo sirve para provocar confusión si previamente no se han hecho todo género de salvedades, siendo por lo general un lastre para quien la emplea.­

Por resultar imposible, de hecho, en los Estados Unidos, servirse del vocablo en el sentido en que yo lo empleo, últimamente se está recurriendo al uso del término libertario. Tal vez sea ésa una solución; a mí, de todas suertes, me resulta palabra muy poco atractiva. Me parece demasiado artifi­ciosa y rebuscada. Por mi parte, también he pretendido hallar una expre­sión que reflejara la afición del liberal por lo vivo y lo natural, su amor a todo lo que sea desarrollo libre y espontáneo. Pero en verdad que he fraca­sado.

7. Apelación a los 'old whigs'

Lo más curioso de la situación es que esa filosofía que propugnamos, cuando apareció en Occidente, tenía un nombre, y el partido que la defen­día también poseía un apelativo por todos admitido. Los ideales de los whigs ingleses cristalizaron en aquel movimiento que, más tarde, toda Euro­pa denominó liberal, movimiento en el que se inspiraron los fundadores de los actuales Estados Unidos para luchar por su independencia y al redactar su carta constitucional. Whigs se denominaron, entre los anglosajones, los partidarios de la libertad, hasta que el impulso demagógico, totalitario y socializante que nace con la Revolución Francesa viniera a transmutar su primitiva filosofía.­

El vocablo desapareció en su país de origen, en parte, debido a que el pensamiento que había representado durante cierta época dejó de ser patri­monio exclusivo de un determinado partido político y, en parte, porque quienes se agrupaban tras esa denominación traicionaron sus originarios ideales. Su facción revolucionaria acabó desacreditando, a lo largo del siglo pasado, tanto en Gran Bretaña como en los Estados Unidos, a los partidos whig. Si tenemos en cuenta que el movimiento deja de denominarse whig para adoptar el calificativo de liberal precisamente cuando queda infectado del racionalismo rudo y dictatorial de la Revolución Francesa –correspondiendo a nosotros la tarea de destruir ese racionalismo nacionalista y socializante que tanto daño ha hecho al partido–, creo que la palabra whig es la que mejor refleja tal conjunto de ideas. Mis estudios sobre la evolución política me hacen ver cada vez con mayor claridad que, durante toda mi vida, siempre fui "un viejo whig" (y subrayo lo de "viejo").

Lo anterior, sin embargo, en modo alguno quiere decir que desee retor­nar a la situación en que el mundo se hallaba al finalizar el siglo xvii. Uno de los objetivos de este libro consiste precisamente en demostrar cómo ideas que se gestaron en aquel momento histórico no dejaron de desarro­llarse y progresar desde entonces hasta hace unos setenta u ochenta años, generalizándose y dejando de constituir patrimonio exclusivo de un deter­minado partido. Después hemos ido paulatinamente descubriendo trascen­dentes verdades otrora desconocidas, a cuya luz podemos hoy patentizar mejor lo acertado y fecundo de aquel ideario. Tal vez nuestros modernos conocimientos nos obliguen a dar nueva presentación a la doctrina, pero sus fundamentos básicos siguen siendo los mismos que intuyeran los viejos whig. Es cierto que la postura que más tarde adoptaron algunos de sus representantes ha hecho dudar a algunos historiadores de que, efectivamen­te, el partido whig profesara la filosofía que le atribuimos; pero, como acertadamente escribe Lord Acton, aunque es indudable "la torpeza de algunos de los patriarcas de la doctrina, la idea de una ley suprema, que se halla por encima de nuestros ordenamientos y códigos –idea de la que parte toda la filosofía whig– es la gran obra que el pensamiento británico legó a la nación"... y al mundo entero, agregamos nosotros. He ahí el ideario en que por entero se basa la tradición anglosajona, la doctrina que proporcionó al liberalismo continental europeo lo que de bueno encierra, la filosofía en que se fundamenta el sistema político de los Estados Unidos. No coincidían con el ideario en cuestión ni el radicalismo de un Jefferson ni el conservadurismo de un Hamilton o incluso de un John Adams. Sólo un James Madison, el "padre de la Constitución", sabría brindarnos la correspondiente formulación americana.

No sé realmente si vale la pena infundir nueva vida al viejo vocablo whig. El que en la actualidad, tanto en los países anglosajones como fuera de ellos, la gente sea incapaz de dar al vocablo un contenido preciso, más que un inconveniente, me parece una ventaja. Para las personas preparadas y conocedoras de la evolución política, en cambio, posiblemente sea el único término que refleja cumplidamente lo que implica este modo de pensar. Harto elocuente es el malestar y la desazón que al conservador, y aún más al socialista arrepen­tido, convertido a los ideales conservadores, produce todo lo auténticamente whig. Demuestran con ello un agudo ins­tinto político, pues fue la filosofía whig el único conjunto de ideas que opuso un racional y firme valladar a la opresión y a la arbitrariedad política.

8. Principios teóricos y posibilidades prácticas

Pero ¿acaso tiene tanta trascendencia la cuestión del nombre? Allí don­de, como acontece en los Estados Unidos, las instituciones son aún sustan­cialmente libres y la defensa de la libertad, por tanto, las más de las veces coincide con la defensa del orden imperante, no parece que haya de ence­rrar grave peligro el denominar conservadores a los partidarios de la liber­tad, aun cuando, en más de una ocasión, a estos últimos ha de resultar embarazosa tan plena identificación con quienes sienten tan intensa aver­sión al cambio. No es lo mismo defender una determinada institución por el mero hecho de existir que propug­narla por estimarla fecunda e interesan­te. El hecho de que el liberal coincida con otros grupos en su oposición al colectivismo no debe hacer olvidar que mira siempre hacia adelante, hacia el futuro; ni siente románticas nostalgias, ni desea idealmente revivir el pasado.

Es, pues, imprescindible trazar una clara separación entre estos dos modos de pensar, sobre todo cuando, como ocurre en muchas partes de Europa, los conservadores han aceptado ya gran parte del credo colectivis­ta. En efecto, las ideas socialistas han dominado la escena política europea durante tanto tiempo, que muchas instituciones de indudable signo colecti­vista son ya por todos aceptadas, siendo incluso motivo de orgullo para aquellos partidos conservadores que las implantaron. En estas circunstancias, el partidario de la libertad no puede menos de sentirse radicalmente opuesto al conservadurismo, viéndose obligado a adoptar una actitud de franca rebeldía ante los prejuicios populares, los intereses creados y los privilegios legalmente reconocidos. Los errores y los abusos no resultan menos dañinos por el hecho de ser antiguos y tradicionales.

Tal vez sea sabio el político que se atiene a la máxima del quieta non movere; pero dicha postura repugna en principio al estudioso. Reconoce éste, desde luego, que en política conviene proceder con cautela, no debien­do el estadista actuar en tanto la opinión pública no esté debidamente preparada y dispuesta a seguirle; ahora bien, lo que aquél jamás hará es aceptar determinada situación simplemente porque la opinión pública la respalde. En este nuestro mundo actual, donde de nuevo, como en los albores del siglo xix, la gran tarea estriba en suprimir todos esos obstáculos e impedimentos, arbitrados por la insensatez humana, que coartan y frenan el espontáneo desarrollo, es preciso buscar el apoyo de las mentes progre­sistas; es decir, de aquellos que, aun cuando posiblemente estén hoy mo­viéndose en una dirección equivocada, desean no obstante enjuiciar de modo objetivo lo existente, a finde modificar todo lo que sea necesario.

Creo que a nadie habré confundido por utilizar en varias ocasiones el término partido al referirme a la agrupación de quienes defienden cierto conjunto de normas morales y científicas. No he querido, desde lue­go, asociarme con ninguno de los partidos políticos existentes. Dejo en manos de ese "hábil y sinuoso animal, vulgarmente denominado estadista o político, que sabe siempre acomodar sus actos a la situación del momen­to", el problema de cómo incorporar a un programa que resulte atractivo a las masas el ideario que en el presente libro he querido exponer hilvanan­do retazos de una tradición ya casi perdida. El estudioso en materia política debe aconsejar e ilustrar a la gente; pero no le compete organizarla y dirigir­la hacia la consecución de objetivos específicos. El teórico sólo desempeña­rá eficazmente aquella función si prescinde de que sus recomendaciones sean o no, por razones políticas, plasmables en la práctica. Debe atender sólo a los "principios generales que jamás varían". Dudo mucho, por ello, que ningún auténtico investigador político pueda jamás ser de verdad con­servador. La filosofía conservadora puede ser útil en la práctica, pero no nos brinda norma alguna que nos indique hacia dónde, a la larga, debe­mos orientar nuestras acciones.

Fuente: Libertad Digital

86 municipios de La Paz coordinan la instalación de 1.000 antenas Starlink en unidades educativas


Desde el Ministerio de Educación informaron que se coordinó con alcaldes y representantes de 86 municipios del departamento de La Paz la instalación y puesta en funcionamiento de 1.000 antenas Starlink en unidades educativas fiscales, como parte del “Programa Aula Conectada”, destinado a fortalecer el acceso a internet y mejorar las condiciones de aprendizaje.

La reunión contó con la participación de autoridades del Ministerio de Educación, el director departamental de educación de La Paz, representantes de gobiernos municipales, concejales y la Asociación de Gobiernos Autónomos Municipales de La Paz (Agamdepaz).

El ministro de Educación, Erick Sanjinés, explicó que la instalación de las antenas estará acompañada de un plan de trabajo dirigido a docentes, estudiantes, directores y gobiernos municipales, con el objetivo de promover el uso pedagógico y responsable de la tecnología en las aulas.

“La instalación de las antenas incluye todo un plan de trabajo con docentes, estudiantes, gobiernos municipales y directores para que se inserten en el mundo de la tecnología”, señaló.

La autoridad informó que la entrega de los equipos se concretará una vez que se suscriban los convenios con las alcaldías. En una primera fase, alrededor de 4.500 antenas serán instaladas por Entel en unidades educativas de todo el país.

El servicio contará con medidas de protección para niños y jóvenes, además de plataformas educativas destinadas a estudiantes, maestros y directores. Asimismo, el Ministerio de Educación gestiona que desde 2027 las antenas puedan estar acompañadas de computadoras para facilitar el acceso a los recursos digitales.

El director General de Planificación del Ministerio de Educación, Luis Fernando Carrasco, precisó que Entel será el brazo operativo para la instalación de los equipos mediante brigadas técnicas.

“Ellos están recibiendo las antenas y, a través de sus brigadas técnicas, se efectuará la instalación. Posteriormente, se realizará una capacitación rápida a los directores y profesores”, explicó.

Según la autoridad, entre los criterios de selección se consideró que los establecimientos sean fiscales y cuenten con al menos 20 estudiantes, con prioridad para el nivel primario, además de criterios de representatividad geográfica y escalabilidad para consolidar las aulas conectadas.

El director Departamental de Educación de La Paz, Víctor Hugo Sirpa, informó que esta instancia suscribirá los convenios con cada gobierno municipal, para lo cual se coordinará con los representantes legales y asesores jurídicos de las alcaldías.

Los municipios beneficiarios deberán asumir la custodia de los equipos y garantizar su uso exclusivamente pedagógico en los edificios y unidades educativas. A partir del segundo año, también deberán cubrir los costos de consumo y mantenimiento de las antenas.

El primer lote contempla a municipios de las 20 provincias del departamento de La Paz, incluido El Alto, además de Santa Cruz de la Sierra. En posteriores lotes se prevé ampliar la cobertura a municipios de otros departamentos.

En junio de este año se suscribió un convenio entre el presidente del Estado, Rodrigo Paz, y el alcalde de El Alto, Eliser Roca, para viabilizar infraestructura en salud y educación, además de conectividad a internet en 300 unidades educativas de ese municipio.

Fuente: El Deber

miércoles, 19 de agosto de 2026

Premios Kamay 2026 impulsa la innovación con IA y economía circular


La novena edición de KAMAY 2026 abrió su convocatoria nacional para reconocer innovaciones que incorporen inteligencia artificial, nuevos modelos de negocio y economía circular, con el objetivo de fortalecer la productividad y competitividad.

Las postulaciones estarán abiertas hasta el 18 de septiembre a las 23:59 y la premiación se realizará el 21 de octubre. La convocatoria, promovida por la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) junto a nueve universidades coorganizadoras, entregará nueve premios.

Prioriza inteligencia artificial

La edición concentra sus categorías en producción y servicios con aplicación de inteligencia artificial, modelos de negocio centrados en la experiencia del usuario e innovación en economía circular y sostenibilidad.

Durante el lanzamiento, el presidente de la FEPC, Juan Pablo Demeure, planteó que la innovación permite a las empresas generar valor, incorporar tecnología y responder a las nuevas condiciones del mercado.

Demeure destacó la conexión entre conocimiento, tecnología y actividad empresarial como parte del propósito de KAMAY 2026, iniciativa que busca vincular talento, empresas y mercados.

La convocatoria llega en un escenario de mayores exigencias para la productividad, eficiencia, competitividad y adaptación del aparato productivo boliviano.

Ocho años de resultados

Desde su creación en 2018, KAMAY articuló a empresas, universidades, sector público y emprendedores. Entre 2018 y 2025 registró más de 707 postulaciones, 74 ganadores y una inversión anual promedio movilizada de aproximadamente Bs 20 millones.

La edición 2025 recibió 62 postulaciones: 53 de Cochabamba, siete de La Paz y dos de Santa Cruz. Los proyectos incluyeron 25 iniciativas tecnológicas, 16 sociales y ambientales, 12 de servicios, siete de industria y manufactura y dos de salud.

La iniciativa nació mediante una alianza entre la FEPC, la Universidad Privada Boliviana, la Universidad Mayor de San Simón y la Universidad Católica Boliviana San Pablo.

El término “Kamay”, de origen quechua, alude a crear, originar o generar algo nuevo y sintetiza el propósito de convertir ideas en soluciones aplicadas, emprendimientos sostenibles y procesos de transformación.

Fuente: Enfoque News

No todo texto sobre inteligencia artificial habla del siglo XXI


La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los grandes temas de nuestro tiempo. Se multiplican los artículos sobre sus aplicaciones, sus riesgos, su impacto en el empleo, la educación o la creatividad. Todo ello es necesario. Pero no todas las reflexiones sobre inteligencia artificial hablan realmente del siglo XXI.

La diferencia no radica en la calidad de los argumentos, sino en el nivel desde el cual se formulan las interrogantes.

Puede analizarse la inteligencia artificial como una herramienta que automatiza tareas. Puede estudiarse como un fenómeno social que transforma el trabajo, la cultura y la educación. Puede abordarse también como un problema político relacionado con el poder tecnológico, la regulación o la soberanía digital.

Todos esos enfoques son indispensables. Sin embargo, comienza a emerger otro plano de análisis.

La cuestión decisiva ya no consiste únicamente en preguntarnos qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué sucede cuando la tecnología deja de ser un instrumento externo y comienza a formar parte de la experiencia humana, de la cognición y de la vida biológica.

En ese momento dejamos de discutir solamente una innovación tecnológica para enfrentarnos a un cambio de época.

La inteligencia artificial describe un fenómeno tecnológico. La convergencia entre inteligencia artificial, neurociencia, biotecnología e interfaces cerebro-computadora anuncia algo más profundo: una transformación de la relación entre cuerpo, mente, técnica y poder.

A ese horizonte propongo llamarlo Era Wetware.

No se trata simplemente de una nueva tecnología. Se trata de una hipótesis filosófica para pensar una mutación histórica en la que los sistemas tecnológicos dejan de limitarse a procesar información y comienzan a interactuar con la propia arquitectura de la cognición humana.

Por eso, quizá la pregunta decisiva del siglo XXI todavía no haya sido formulada. Pues no consiste en saber si las máquinas llegarán a pensar como nosotros.

Consiste en comprender qué ocurrirá cuando el pensamiento humano deje de ser un territorio exclusivamente humano.

Porque, en definitiva, la inteligencia artificial nombra una tecnología; la Era Wetware intenta nombrar una época.

Fuente: Exilio

Bolivia busca dar el salto: del autoempleo a un ecosistema de emprendimientos con impacto


Bolivia tiene cada vez más emprendedores, pero el gran desafío ya no es solamente crear nuevos negocios. El reto es conseguir que sobrevivan, crezcan, innoven, generen empleo y puedan competir dentro y fuera del país.

Esa fue una de las principales conclusiones del 5º Encuentro Nacional del Ecosistema de Empleabilidad y Emprendimiento, realizado el 13 y 14 de agosto en Cochabamba, donde representantes de los nueve departamentos analizaron las debilidades estructurales del sector y suscribieron un manifiesto dirigido a los distintos niveles del Estado.

El planteamiento central marca un cambio de visión: pasar del emprendimiento entendido principalmente como respuesta al desempleo y al autoempleo de subsistencia hacia un “ecosistema de soluciones”, capaz de generar impacto económico, social y ambiental.

Bolivia registra actualmente alrededor de 395.790 unidades económicas activas, un incremento del 11,4% respecto de 2022. La Paz concentra el 30,9%, Santa Cruz el 29,9% y Cochabamba el 16,6%.

Pero detrás de estas cifras existe una señal de fragilidad: el 77,6% de las empresas registradas son unipersonales. Es decir, buena parte del tejido empresarial continúa dependiendo fundamentalmente del esfuerzo de una sola persona.

Startups y transformación digital

En el terreno de la innovación tecnológica, Bolivia cuenta con aproximadamente 155 startups activas. Las fintech representan el 32%, las edtech el 16% y las plataformas de comercio electrónico y marketplaces alrededor del 10%.

La transformación digital también comienza a ingresar con fuerza en las pequeñas y medianas empresas. Datos presentados durante el encuentro indican que el 84% de las PYMES realizó inversiones recientes en tecnología y el 90% utiliza información y análisis de datos para tomar decisiones estratégicas.

Cochabamba aparece en este escenario con condiciones particulares. Además de concentrar el 18,5% de la industria manufacturera nacional, su alta presencia universitaria y científica abre la posibilidad de consolidarla como un nodo de investigación aplicada, innovación y desarrollo empresarial.

La apuesta es que el departamento pueda convertirse progresivamente en un ecosistema de soluciones, conectando conocimiento, empresas, universidades, emprendedores y mercados.

Muchas ideas, pocas empresas que logran escalar

Uno de los principales problemas identificados es lo que especialistas del sector denominan el “embudo invertido”.

Un diagnóstico realizado entre 36 instituciones de apoyo al emprendimiento en La Paz encontró que aproximadamente la mitad de los esfuerzos se concentra en las etapas de idea y prototipo, mientras que apenas un 8% llega a acompañar los procesos de formalización.

Solo nueve instituciones identificadas brindan apoyo efectivo en etapas de escalamiento.

El resultado es una paradoja: existen numerosos concursos, capacitaciones, incubadoras y espacios para generar nuevas ideas, pero disminuye considerablemente el acompañamiento cuando un emprendimiento necesita vender más, contratar personal, acceder a capital, mejorar su producción o ingresar a nuevos mercados.

El ecosistema boliviano sabe sembrar emprendimientos, pero todavía enfrenta dificultades para ayudarlos a crecer.

A ello se suma otro problema: la falta de información.

Según el diagnóstico presentado, el 50% de las instituciones de apoyo no cuenta con indicadores formales que permitan medir resultados e impacto a largo plazo.

Sin datos suficientes resulta difícil responder preguntas elementales: ¿cuántos emprendimientos sobreviven después de dos o tres años?, ¿cuántos generan empleo?, ¿cuántos aumentan sus ventas?, ¿qué programas realmente funcionan?

El otro precipicio: quién financia a quienes apoyan al emprendedor

La fragilidad económica no afecta solamente a los emprendimientos.

Un 67% de las instituciones analizadas no tendría financiamiento garantizado en el largo plazo, y varios programas enfrentan vencimientos durante 2026.

Esta situación genera proyectos con horizontes de apenas 12 o 18 meses, obligando muchas veces a priorizar talleres y actividades de resultados inmediatos en lugar de procesos prolongados de mentoría, aceleración y acompañamiento empresarial.

La consecuencia es evidente: las organizaciones que deberían ayudar a construir emprendimientos sostenibles también enfrentan problemas para garantizar su propia sostenibilidad.

Un manifiesto desde las nueve regiones

Las conclusiones del encuentro desembocaron en la firma del Manifiesto del Ecosistema Nacional de Empleabilidad y Emprendimiento de Bolivia, suscrito por representantes de los nueve departamentos.

El documento demanda que el emprendimiento, la innovación y la empleabilidad sean considerados una política estratégica de Estado.

Entre sus principales propuestas se encuentran la construcción de una Política Nacional de Empleabilidad, Emprendimiento e Innovación, la simplificación y digitalización de trámites empresariales y la creación de un Fondo Nacional de Innovación, con participación pública y privada, que permita financiar investigación aplicada, prototipos, validación y escalamiento.

También plantea crear un Sistema Nacional de Registro de Emprendedores, capaz de generar información real sobre quiénes emprenden, dónde están, en qué sectores trabajan y cuáles son sus principales necesidades.

Otra propuesta es establecer la figura de un Defensor del Emprendedor, concebido como una instancia técnica de orientación, mediación y acompañamiento frente a dificultades administrativas y legales.

Menos centralización, más construcción conjunta

El modelo de gobernanza también fue parte del debate.

Las organizaciones consultadas expresaron una marcada preferencia por esquemas de co-creación público-privada, en los que Estado, empresas, universidades, organizaciones sociales y emprendedores participen conjuntamente en el diseño y ejecución de las políticas.

La demanda no apunta necesariamente a un Estado ausente, sino a uno que facilite, financie, articule y establezca condiciones, evitando concentrar todas las decisiones y la administración de los programas.

Este enfoque parte de una constatación: ningún actor puede construir por sí solo un ecosistema nacional de innovación.

Dos leyes bajo la mirada de los emprendedores

El debate también se trasladó al ámbito legislativo.

Uno de los proyectos observados es el Proyecto de Ley 131/2026, Ley Marco de Emprendimientos Emergentes, que recibió observaciones de grupos de emprendedores respecto a aspectos tributarios, laborales, administrativos y de contratación pública.

Entre las propuestas surgidas desde el sector aparece la creación de un monotributo especial, simplificado y progresivo, además de una categoría diferenciada para emprendimientos artesanales que permita adecuar determinadas exigencias mientras los negocios todavía se encuentran en etapa de incubación.

Paralelamente avanza el debate sobre un Anteproyecto de Ley Marco de Economía Social Solidaria, promovido por organizaciones y redes de la sociedad civil.

Esta iniciativa busca fortalecer emprendimientos asociativos, comunitarios y cooperativos bajo criterios de reciprocidad, sostenibilidad ambiental, inclusión y equidad de género.

Entre sus planteamientos figuran mecanismos preferenciales dentro de las compras públicas, incentivos tributarios y líneas de financiamiento con garantías alternativas, especialmente para mujeres y jóvenes.

El desafío: que emprender deje de significar sobrevivir

Bolivia no parece tener un problema de falta de iniciativa.

Miles de personas emprenden todos los años, crean productos, experimentan con tecnologías y construyen negocios en medio de dificultades económicas, burocráticas y financieras.

El problema comienza después.

¿Cómo hacer que esas ideas sobrevivan? ¿Cómo convertir un emprendimiento unipersonal en una empresa que genere empleo? ¿Cómo financiar innovación que necesita años antes de producir ganancias? ¿Cómo conectar universidades, ciencia, empresas y mercados?

Las respuestas planteadas en Cochabamba apuntan hacia un cambio de paradigma.

El objetivo ya no debería ser simplemente aumentar el número de emprendimientos, sino conseguir que los existentes tengan condiciones para evolucionar hacia empresas sostenibles, innovadoras y competitivas.

Pasar, en definitiva, del autoempleo de subsistencia a un ecosistema de soluciones y de la cantidad de emprendimientos a su verdadero impacto económico, social y ambiental.

El manifiesto ya puso las propuestas sobre la mesa. El siguiente paso dependerá de cuánto de esta agenda logre convertirse en política pública, financiamiento, legislación y acciones concretas.

Una articulación nacional que busca superar la dispersión

El Manifiesto de Cochabamba quedó respaldado por los nodos regionales y redes locales que participaron del encuentro, consolidando una articulación que busca llevar las demandas del ecosistema emprendedor desde las regiones hacia una agenda nacional.

La declaración fue acompañada por representantes del Ecosistema Emplea Emprende Cochabamba, Ecosistema Emprendedor La Paz, HUB Santa Cruz, Red de Apoyo Oruro, Eco-Sies Tarija, Sistema Emprendedor Sucre e Impulsa Ecosistema Emprendedor de Potosí, además de las delegaciones de Beni y Pando.

Fuente: Periodista Virtual

martes, 18 de agosto de 2026

Presentación de Cien Años de Ausencia


Quiero invitarlos a algo muy especial:

Este martes 25 de agosto, a las 19:00, presentamos en la UPAL – Campus Túpac Amaru el lanzamiento de:

CIEN AÑOS DE AUSENCIA
Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio (1928–2028).

Es una iniciativa del Archivo Histórico Torrico Zamudio que comienza un recorrido de dos años hacia 2028, articulando cultura, patrimonio, investigación, literatura, educación, música, danza, artes escénicas y participación ciudadana alrededor del pensamiento y legado de Adela Zamudio.

Y será una noche muy especial.

“Un Tributo a Adela”, a cargo del Grupo de Artes Escénicas Deja Vu, dirigido por Gunter Revollo, con Raúl Nogales en poesía performática, Johany Lavayen al micrófono y Roughy Biancco en la trompeta.

Tendremos además una intervención especial de Katia Escalera, mezzosoprano boliviana de reconocida trayectoria internacional.

Podremos recorrer “La Ruta Inmortal de la Esperanza”, muestra interactiva de Andrea Muckled Ludewig  y Valeria de Ugarte Torrico.

Y cerraremos con un brindis junto a Bastardo Wines, aliado y vino oficial de “Cien Años de Ausencia”.

📅 Martes 25 de agosto
🕖 19:00
📍 UPAL – Campus Túpac Amaru

Entrada libre y abierta al público

IMPORTANTE: La entrada es gratuita, pero necesitamos registrar tu asistencia.

Para confirmar tu presencia, escanea el código QR de la invitación y completa el formulario de asistencia.

Me encantará encontrarnos para comenzar juntos este recorrido hacia el centenario de Adela Zamudio.

Una voz cambió una época.
Miles cambian el presente.

Vibra su eco.
Adela vive a través de tu voz.

Fuente: TZ

Nicaragua bajo acecho perpetuo: La dictadura toca cada vida, cada día


Es de noche en Managua, un mayo de 2017. Falta un año todavía para que pase lo peor. 34 grados, nula brisa. En el salón del fondo, donde llega el ruido de la calle, comienza una charla literaria. De pronto, dos camiones se paran enfrente y empiezan a pitar. No tiene sentido. Nadie los espera, nadie los requiere aquí. Por supuesto, el ruido irrumpe en la actividad. Es adrede.

Ocho años después, una noche lluviosa en San José se anima con la cháchara de grandes amigas nicaragüenses. Hace tiempo no se ven: viven dispersas entre Costa Rica, México, Estados Unidos, Colombia, España... La noche transita entre la intensa alegría nica, desbordada y visceral, y la nostalgia al final de las botellas de vino: “¡A ver cuándo nos vemos otra vez!“.

Allá en Nicaragua trabajan en artes, diseño, publicidad. Algunas se expresaban sin reservas sobre la situación política en su país, otras eran más discretas. Todas tuvieron que irse. Por aquellos días coincidió un encuentro de artistas: el afiche no decía dónde ni quiénes, y todas pidieron que no se tomaran fotos. Ni en un espacio cultural de Costa Rica pueden aventurarse: nunca se sabe quién escucha, quién ve, quién está cerca.

Lo peor ocurrió en abril de 2018, cuando la última gran protesta ciudadana en Nicaragua fue reprimida brutalmente por el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que degeneró pronto en una dictadura total. Ya llevaban una década en el poder, pero faltaba más.

El penúltimo paso hacia la autocracia absoluta vino en julio pasado, cuando anunciaron que prohibirían a partidos opositores participar en las elecciones. Ni las protestas de Naciones Unidas ni de la OEA los ha movido un centímetro.

Nicaragua, otra vez, sufre una dictadura.

Día a día, paso a paso

En abril de 2022, el cantautor Josué Monroy limpiaba su casa cuando de pronto escuchó golpes en los portones y un gran alboroto. Era la policía, dijo a Confidencial esta semana. “Entraron por el techo, por todos lados, habían hecho anillo de seguridad”, relata en un video. A su exnovia la agarraron del cuello. Lo arrestaron. Desde setiembre de ese año vive en Barcelona.

¿Qué hizo Monroy? Con la opacidad del régimen, es imposible saber pero da igual: le dieron un documento con confesiones preparadas y se le informó de que estaría preso 10 años. Él dice a Confidencial que la razón es, simplemente, su música. Ese año había lanzado su tema En el ojo del huracán, reclamo contra la represión de abril de 2018.

La violencia desatada aquel año dejó más de 300 muertos, aunque, de nuevo, sería difícil saber la extensión de la tragedia ante la dificultad de obtener información del gobierno orteguista. “La represión en Nicaragua no deja a nadie a salvo”, denunció Ana Piquer, directora para las Américas de Amnistía Internacional (AI), desde 2024.

Como ha reiterado AI, líderes indígenas, periodistas, defensores de derechos humanos y otras personas consideradas una amenaza para el gobierno enfrentan prisión, exilio o desaparición. La entidad denunció que las autoridades mantienen un clima de temor en el que cualquier expresión de disenso puede acarrear severas represalias.

No hay sector que no haya sido tocado por la represión. Este julio, el gobierno de Nicaragua anuló los permisos de trabajo a 2.000 abogados sin explicación. De acuerdo con La Prensa, los nombres de los juristas afectados fueron eliminados del registro de la Corte Suprema de Justicia en los últimos días, lo que los deja sin posibilidades de seguir ejerciendo su profesión.

Alejandro Martínez Cuenca, exsandinista y el mayor empresario cigarrero del país, fue acosado como muchas otras figuras del sector de negocios: le embargaron La Joya de Nicaragua (la primera fábrica de puros premium de Nicaragua).

Empresas, universidades, todas despojadas de terrenos y de personería jurídica. Incontables personas hechas apátridas. También la Iglesia Católica, así como toda organización no gubernamental, comunitaria o social.

El líder indígena Brooklyn Rivera murió poco después de que, tras meses de tensión, su familia supiera finalmente dónde se encontraba.

Roberto Samcam murió en Moravia. Joao Maldonado fue atacado en Curridabat. Se sabe que en Costa Rica hay espías por todas partes. Revisión de libros, documentos y maletas en la frontera; llamadas de números desconocidos; la lista sería interminable.

El problema es que la lista debe elaborarse desde el exilio, pues tampoco queda prensa independiente dentro del país.

Fuente: La Nacion

UMSA rescata danzas folklóricas mediante la investigación académica


Detrás de los pasos, la música y los trajes que cada año llenan de color las calles de La Paz hay también libros, testimonios, memoria oral e investigación. Más de 70 fraternidades y talleres culturales de la UMSA estudian las danzas que representan en una entrada folklórica que hoy integra y visibiliza expresiones de distintas regiones de Bolivia.

Fernando Cajías, reconocido historiador y fundador de la Entrada Universitaria, recuerda que todo comenzó en 1988 con ocho grupos. Casi cuatro décadas después, la presencia estudiantil creció hasta superar las 70 fraternidades, pero también se amplió la geografía cultural con la incorporación de expresiones de Tarija, Potosí, Chuquisaca, Oruro, la Amazonía y distintas comunidades del país.

“Hay una integración cultural a través de esta entrada que no solo conecta La Paz, sino el folklore de varias regiones del país. No se trata de rescatar danzas, porque las comunidades nunca dejaron de practicarlas, sino de contribuir a visibilizarlas. Algunas permanecen profundamente ligadas a sus lugares de origen y en la entrada de la UMSA encuentran una oportunidad para ser conocidas por más personas”, señaló Cajías.

Esa relación también llega a la música y a sus propios portadores. Por ejemplo, conjuntos de comunidades afrobolivianas acompañan la saya de los estudiantes; sicuris de Italaque participan junto a la Facultad de Agronomía; y moseños de la provincia Aroma acompañan a la moseñada de la Carrera de Lingüística.

La investigación permite, además, comprender qué historia se está llevando a las calles. Maya Méndez, estudiante de Nutrición, explicó que la “Rueda Chapaca” está vinculada con la cosecha de la vid y que algunos de sus movimientos evocan el pisado de la uva. La fraternidad trabaja con instructores oriundos de Tarija para conservar las características de la danza.

Desde la sede universitaria de Viacha (La Paz), estudiantes de Ingeniería Agroindustrial investigaron la danza “Kallawaya” como representación del caminar de los médicos naturistas itinerantes que llevaban conocimientos de medicina tradicional entre comunidades. Y en Estadística, el estudio sobre la danza “Potolos” encontró un desafío adicional: existen pocos registros escritos sobre su origen y una parte importante de su historia permanece en testimonios transmitidos en los límites de las regiones de Potosí y Chuquisaca. La mirada cambia incluso según la formación de quien investiga.

Mateo Vargas, estudiante de Sociología e integrante de los Mineritos, explicó la danza desde la historia económica y social del país, el trabajo minero y la figura de la palliri, lo que refleja cómo los conocimientos aprendidos en las aulas también ayudan a interpretar el folklore.

Para Cajías, allí está parte del valor de esta experiencia, los jóvenes ya no participan únicamente como intérpretes, sino también como investigadores de las expresiones culturales que llevan a la Entrada Folklórica de la UMSA. Este lunes, los estudiantes expusieron y defendieron sus monografías ante jurados evaluadores, presentando los resultados de sus investigaciones sobre el origen, la historia y el significado de las danzas que representarán.

Fuente: Qamasa

lunes, 17 de agosto de 2026

Uso de criptomonedas crece gracias a los turistas y falta de dólares


Bolivia ingresó en el radar de los turistas que emplean criptomonedas, como bitcoin, y algunos emprendedores ya son tentados a usar este sistema de pago. Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que esta forma de intercambio ya se emplea en los nueve departamentos del país, según pudo comprobar Alfredo N., quien recorrió ocho departamentos para comprobarlo.

Los turistas se sorprenden. El entrevistado decidió seguir el ejemplo del conocido influencer Paco de la India, quien recientemente completó su recorrido al visitar al menos 40 países durante más de dos años solo el uso de bitcoin. “El propósito de mi viaje fue el de difundir el uso de bitcoin, visitar los lugares que aceptan bitcoin, porque muchos locales comerciales usan esta criptomoneda por iniciativa propia”, aseguró uno de los primeros bolivianos que decidió adquirir esta moneda cuando su precio no llegaba ni siquiera a los 1.000 dólares y en esta semana se cotizó por encima de los 60 mil dólares.

Según el portal btcmap.org en Bolivia hay al menos 139 comercios que aceptan una de las monedas cripto de mayor valor, aunque Alfredo considera que este número subió con el viaje que inició el 13 y terminó el 23 de julio.  Aunque el número no se compara a los más de 3.000 sitios que hay en Brasil, lo que se observa es que su uso ya empieza a ser familiar. Una de las sorpresas que se encontró es que, en Santa Cruz, por ejemplo, hay un bitcoiner suizo que solo emplea criptos, no tiene una cuenta bancaria, pero sí tiene una billetera electrónica que le facilita operar con criptoactivos sin necesidad de recurrir al boliviano. “Al haber negocios que usan criptos no necesita comprar en bolivianos”, dice el representante de Bitcon Bolivia.

Alfredo N. mencionó, por ejemplo, que en una pizzería en Santa Cruz su dueño soñaba que un día llegaría un extranjero para pagar con bitcoin y cuando llegó el suizo, “el dueño del local por fin entendió que acababa de tener un nuevo cliente que jamás pensó  tener”.

Fuente: Los Tiempos

La resistencia cultural de Ucrania frente al bibliocidio ruso


Una densa columna de humo negro se elevaba hace unos días sobre la periferia industrial de Járkov, en el noreste de Ucrania. Lo que ardía no era un objetivo militar, ni un nudo ferroviario, ni una central eléctrica: eran toneladas y toneladas de papel. Un misil ruso acababa de reventar el techo de la imprenta Factor-Druk en Járkov, ciudad de donde sale el 80% de los libros ucranianos.

Solo el pasado mes de julio, la ofensiva militar rusa contra varias imprentas de Járkov convirtió en cenizas más de 1,5 millones de libros ucranianos. Se calcula que desde el inicio en febrero de 2022 de la guerra, más de 200 millones de libros ucranianos y casi un millar de bibliotecas han sido destruidos, según datos del Comisionado para la Protección de la Lengua Materna de Ucrania.

No se trata de daños colaterales, sino de un “bibliocidio” premeditado y sistemático. Según editores, intelectuales y el propio Ministerio de Cultura ucraniano, los ataques rusos responden a una estrategia deliberada de “etnocidio cultural” destinada a tratar de silenciar la lengua y la memoria de una nación.

“Claro que no es casual que hayan bombardeado imprentas y editoriales en Járkov, buscan crear un vacío intelectual. Esta lucha es sobre la civilización y sobre quiénes somos. El plan de los rusos era llenar el mercado de libros rusos, de películas rusas, de música rusa, porque si tienes tu espacio lleno de la cultura de otros, pierdes la tuya. Ese era su plan, pero no les ha funcionado”, subraya Mykyta Moskaliuk, director del Festival Internacional de Literatura “Frontera”, un bastión de resistencia cultural que el fin de semana del 25 y 26 de julio reunió en la localidad de Lutsk a casi 3.000 personas para defender la identidad ucraniana y promover la literatura en esa lengua frente al intento de borrado ruso.

El Kremlin lleva tiempo ejecutando una política de desmantelamiento de la identidad ucraniana bajo la premisa de negar la existencia misma de Ucrania como nación independiente. La cultura ucraniana es percibida por Moscú como un importante núcleo de la resistencia geopolítica y por ello considera prioritaria su erradicación.

“Lo primero que hacen los rusos en los territorios ocupados es quemar los libros en ucraniano y eliminar de las escuelas las asignaturas en ucraniano para sustituirlas por clases en ruso. Eso revela lo importante que es para ellos la guerra cultural”, sentencia Tetiana Honchenko, responsable del exitoso blog Nepozbuvnyi knyhochytun (algo así como Lectura de libros inolvidable) y una de las asistentes al festival Frontera. “Más que físicamente, que también, los rusos buscan aniquilarnos culturalmente. Si siguiéramos leyendo libros en ruso y hablando en ruso, creo que Moscú no habría empezado esta guerra, se habrían conformado con mantenernos dependientes de ellos a través de la colonización cultural como hacen con Bielorrusia. Pero para nosotros es fundamental mantener nuestra identidad, seguir sintiéndonos ucranianos. Es por nuestra cultura por lo que estamos luchando”, subraya.

Son varias las tácticas a las que tradicionalmente ha recurrido Moscú para tratar de aplastar a la cultura ucraniana. “Durante años, compraban los derechos de publicación en ucraniano de libros y los guardaban en un cajón. Pagaban para asegurarse de que esos libros no fueran editados en ucraniano”, nos explica Iryna Baturevych de Chytomo.com, la web de literatura más importante de Ucrania. Y si algún sello local conseguía traducir un libro al ucraniano, las grandes editoriales de Moscú inundaban entonces el mercado con millones de ejemplares en ruso de ese mismo título a precios extremadamente bajos, precios con los que las pequeñas imprentas ucranianas no podían competir. Por no hablar de que las grandes editoriales rusas controlaban las principales redes de distribución en suelo ucraniano, bloqueando de forma sistemática el acceso a los escaparates de los pocos títulos impresos del idioma local.

Rusia sigue aplicando con precisión quirúrgica el “bibliocidio” en los territorios ucranianos que ocupa, destruyendo libros en ucraniano bajo el pretexto de ser “material extremista”. Y no solo destruyen las palabras escritas en ucraniano; también se elimina físicamente a quienes las redactan. La agresión rusa ya se ha cobrado la vida de 350 artistas y creadores culturales, entre los que se encuentran el poeta Maksym Kryvtsov, muerto a los 33 años en combate en el frente, o la escritora y activista Victoria Amelina, asesinada por un misil ruso mientras cenaba en una pizzería en Kramatorsk, en el Donbás.

Pero los ucranianos no solo resisten a los ataques rusos contra su identidad, sino que han hecho de la defensa de su cultura toda una trinchera. No es casualidad que, a raíz de la invasión rusa, la venta de libros en ucraniano se haya disparado, mientras numerosos autores renunciaban a cobrar sus derechos para inyectar liquidez en el sector.

“Cuando comenzó la invasión rusa, se registró un boom superfuerte del mercado editorial ucraniano. En 2023-24 el auge fue gigantesco; la gente tenía hambre de leer en ucraniano a escritores modernos, a los clásicos, todo, y se lanzó a comprar libros. Ante una situación extrema como es una invasión, la gente quiso buscar en sus raíces, entender quiénes somos, de dónde venimos”, explica Tetiana Honchenko.

Imagen: Pragmatika

Fuente: Los Tiempos