lunes, 31 de agosto de 2026

Emprender Futuro abre el PLEI 2026 impulsando a una nueva generación de líderes empresariales


La Fundación Emprender Futuro inauguró la 12ª versión del Programa de Liderazgo, Emprendimiento e Innovación (PLEI), una plataforma de fortalecimiento empresarial que en esta versión reúne a 42 empresarios de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Sucre, seleccionados entre cerca de 400 postulaciones, con el propósito de potenciar sus capacidades, impulsar la innovación y fortalecer sus estrategias de crecimiento.

Bajo el lema “Leadership is action, not position” (El liderazgo es acción, no posición), esta nueva generación asume el desafío de demostrar que “el liderazgo no se define por el cargo, sino se define por lo que se construye y los resultados”, una visión que refleja el enfoque del programa: impulsar líderes que generen resultados, tomen acción y contribuyan al crecimiento de sus empresas y al desarrollo económico del país. 

“Estamos muy felices porque hemos recibido más de 400 postulaciones para ser parte de PLEI 2026; esta nueva generación del programa nos motiva a pensar, soñar, creer, nunca dejar de aprender y, sobre todo, hacer. Durante estas semanas queremos que los emprendedores amplíen su visión y desarrollen las herramientas empresariales que necesitan para construir empresas más sólidas y competitivas», afirmó Allison Silva, directora de la Fundación Emprender Futuro, durante la inauguración del programa PLEI. 

12 semanas para fortalecer empresas y líderes

Durante 12 semanas, los participantes vivirán una experiencia de transformación personal y empresarial que integra tres componentes fundamentales: liderazgo, para potenciar sus capacidades estratégicas y empresariales; crecimiento acelerado, mediante metodologías orientadas a expandir sus negocios; e innovación y tecnología, con herramientas de transformación digital e inteligencia artificial para optimizar resultados.

Durante la sesión inaugural, los empresarios conocieron la metodología y el plan de contenidos del programa, recibieron sus materiales de formación y participaron en un espacio de networking, donde presentaron sus empresas, compartieron experiencias y comenzaron a construir nuevas conexiones dentro de la comunidad PLEI, que continúa creciendo desde 2015. 

“Estamos en un espacio donde ser competitivos y querer ser más grandes; se aplaude. Por ello, el objetivo del PLEI es crecer, aprender y ser mejores empresarios y mejores personas para contribuir al desarrollo de Bolivia”, afirmó René Silva, director de proyectos de la Fundación Emprender Futuro.

Una comunidad empresarial que comparte conocimiento

La sesión inaugural también contó con la participación de empresarios de la red alumni PLEI, quienes compartieron sus historias de crecimiento y aprendizajes adquiridos durante su paso por el programa.

Entre ellos participaron Rodrigo León, gerente general de Habité Arquitectura; Pedro Viera, CEO de Hola Tractor; Pilar Canaviri, gerente general de Samiri; y Alex Zegarra, director de Pure Cotton, quienes transmitieron a la nueva generación experiencias y consejos para afrontar los desafíos del crecimiento empresarial.

“En este programa nos enseñan a cambiar de chip. Cambiar de chip es soñar y acompañar ese sueño con acción. No importa si eres pequeño o grande, ser pequeño es parte del proceso”, destacó Alex Zegarra, durante su intervención.

También resaltó la importancia de mantener una actitud colaborativa y celebrar los logros de otros empresarios, bajo uno de los principios que identifican a la comunidad PLEI: “El logro de unos es el logro de todos”.

La nueva generación inicia así un proceso de formación que combina habilidades empresariales, estrategia, tecnología, innovación, mentorías, herramientas digitales y networking, con el propósito de aplicar estos conocimientos de manera práctica y generar resultados concretos en sus empresas.

Tecnología e innovación para empresas más competitivas

La innovación y la tecnología son componentes centrales del PLEI 2026. A lo largo del programa, los participantes accederán a herramientas gerenciales, transformación digital e Inteligencia Artificial, orientadas a fortalecer sus modelos de negocio, optimizar procesos e identificar nuevas oportunidades de crecimiento.

De esta manera, PLEI busca que los empresarios comprendan los cambios del mercado y desarrollen la capacidad de convertir la tecnología y la innovación en ventajas competitivas para sus negocios.

Más de 450 empresas fortalecidas

En sus 12 años de trayectoria, el Programa PLEI ha contribuido al fortalecimiento de más de 450 emprendimientos y empresas bolivianas, entre ellas Mamut, Hola Tractor, Arquitectura Positiva, Manki, Pure Cotton, Chocolates Ruah y Jawitas Mi Chulumani, que ampliaron su impacto a nivel nacional e internacional y hoy forman parte de una red empresarial.

Como parte de su compromiso con la internacionalización, la Fundación Emprender Futuro ha otorgado 15 becas internacionales a empresarios bolivianos con alto potencial, conectándolos con ecosistemas globales de innovación, tecnología e inversión y programas de formación en distintos países.

Recientemente, las becarias internacionales Adriana Aguilar, gerente general de Alma Creativa, y Katherine Muñoz, gerente general de Quma Market, participaron en una experiencia inmersiva en Miami, donde fortalecieron su visión empresarial y generaron nuevas conexiones internacionales. Ambas fueron parte de la sesión inaugural del PLEI 2026, donde compartieron con la nueva generación sus historias de crecimiento, aprendizajes y experiencias internacionales.

Con esta nueva edición, Emprender Futuro reafirma su compromiso con el fortalecimiento empresarial y el desarrollo económico de Bolivia, impulsando líderes que toman acción, desarrollan nuevas habilidades, incorporan tecnología, innovan y construyen empresas con visión de futuro.

El Programa PLEI es una iniciativa de la Fundación Emprender Futuro junto a LinkSpace y Bolivia Emprende, con el respaldo de la Cámara Nacional de Industrias, la Cámara Nacional de Comercio, Eressea Solutions y aliados internacionales, consolidándose como una plataforma para el desarrollo de empresas competitivas, innovadoras y con proyección global.

Fuente: Emprender Futuro

Robots para niños con autismo


Hace unos años, un niño que padecía autismo profundo consiguió hablar gracias a un pequeño robot llamado Aisoy, en cuyo desarrollo participó David Ríos Insua, del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT-CSIC). Ahora, aprovechando los últimos avances en inteligencia artificial y hardware, este matemático y el experto en IA Juan Antonio Rodríguez Aguilar, del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA-CSIC), han creado un robot social capaz de reconocer y expresar emociones, en el marco del proyecto Emorobcare. El objetivo de este dispositivo es apoyar a los profesionales que dirigen terapias para niños con trastorno del espectro autista (TEA), una afección que en España representa el 30 % del alumnado con necesidades educativas especiales.

«El robot está diseñado para interactuar con personas, es de bajo coste y tiene múltiples usos potenciales», explica Ríos Insua, codirector del proyecto junto con Rodríguez Aguilar. Emorobcare se comunica con el niño mediante juegos interactivos, habla expresiva y animaciones faciales, mientras el terapeuta guía y adapta la sesión. Equipado con cámaras, micrófonos, sensores de tacto y algoritmos de IA, detecta la dirección de la mirada, las expresiones faciales, el tono de la voz, los movimientos corporales y las respuestas del niño durante los juegos.

Las pruebas piloto realizadas el pasado mes de junio en Madrid por especialistas de Deletrea, centro especializado en autismo y trastornos del desarrollo del lenguaje, han permitido ajustar el diseño del robot y validar su utilidad para el aprendizaje emocional en un entorno terapéutico. Todo apunta a que el próximo año ya estará listo.

Fuente: Nat Geo

domingo, 30 de agosto de 2026

Bolivia Lab 2026 lleva adelante la Muestra Internacional de Películas


En el marco del XV Taller Internacional de Guion – Bolivia Lab 2026, se desarrolla en Cochabamba, la Muestra Internacional de Películas (MIP) Bolivia Lab. La actividad es gratuita y se tiene contemplado un conversatorio con los directores después de la exhibición de las películas de largometraje.

La proyección de dos filmes está prevista para el martes 1 y miércoles 2 de septiembre en la Alianza Francesa de Cochabamba.

El martes, desde las 19:00, se proyectará la película “Postales colombianas”, del cineasta Ricardo Coral.

La actividad es impulsada por Bolivia Lab- Historias de vuelo, con el respaldo de Alianza Francesa, Awa Gestión Cultural, Red Colombiana de Escritores Audiovisuales SGC, ABRA, Herbert Suárez.

La película colombiana relata la historia de Piedad, Caridad y Fanny, mujeres intelectuales, feministas, bien posicionadas profesionalmente, autónomas y de clase media, que se reencuentran una noche para compartir sus vivencias, recuerdos y puntos de vista.

Esa misma noche se cruzan con tres hombres de apariencia normal; ellos terminarán siendo sus verdugos porque el ente de poder para el que trabajan les ha ordenado entregar nuevos “positivos”. En el argot militar colombiano “positivos” es el nombre que se les da a los enemigos dados de baja en combate.

El miércoles 3 de septiembre será el turno de la cinta brasileña “A los ojos de Ernesto”, de la directora Ana Luisa Azevedo.

El filme tiene una duración de 112 minutos y refleja la vivencia de Ernesto, quien se enfrenta a las limitaciones de la vejez, como la soledad y la creciente pérdida de visión, conoce a Bia, quien trastorna su existencia y pone en peligro su vida cotidiana al convertirse en un eterno extraño.

Fuente: Los Tiempos

Albertina Sacaca


El 2018 publiqué La Paz en el torbellino del progreso (IIS-UNAM, disponible gratuitamente), un libro donde explicaba el alcance de las transformaciones urbanas en las últimas dos décadas vistas desde lo cultural. 

En el segundo capítulo titulado De la marginalidad a la frivolidad: los nuevos estilos de vida, me detenía en algunas figuras paceñas típicas que vivieron una fuerte mutación. Empezaba retomando los personajes de la ciudad oculta de Jaime Saenz y contrastaba aquel bosquejo citadino de los 80 con la realidad del nuevo siglo.

Analizaba el entusiasmo modernizador del masismo, el crecimiento del mercado inmobiliario, el impresionante aumento del consumo en restaurantes, vehículos costosos, productos de perfumería o cosméticos, joyería y hasta alcoholes (por ejemplo el whisky que entró a muchos hogares como regular bebida espirituosa), vinos sofisticados, chocolates y cafés. La Paz del nuevo siglo era otra. 

En el último apartado, me detenía en la novela de Juan Recacoechea Abeja Reina y en el escándalo de Gabriela Zapata. Recapitulemos. En el libro, se narra la historia de Mercedes, una mujer de clase alta que cae en picada fruto de las medidas del gobierno del MAS. Su decadencia social es recompensada con cirugía plástica que le permite, si no recuperar su posición, al menos mantener su capital erótico y seguir en el circuito del deseo. 

Como contrapunto de aquella feminidad en retirada, explicaba la emergencia de la atractiva Gabriela Zapata, justo cuando el escándalo estaba en boga. Una mujer humilde que estudia en la Universidad de San Simón en Cochabamba, se vincula con Evo Morales y dotada de un cuerpo generoso, asciende social y económicamente. Gabriela tomó la plaza pública con una seguridad antes no vista, paseaba por eventos exclusivos, barrios distinguidos, joyerías carísimas demostrando su poder y prestancia.

Gabriela y Mercedes eran dos caras de la misma moneda. Una mujer en descenso y la otra en ascenso, un proceso político y cultural que movía las entrañas, las formas dominantes de lo femenino en una sociedad en profundo reacomodo. Ambas figuras desafiaban a los sociólogos que encontraron en las categorías de antaño como “chola, birlocha o señorita” la posibilidad de explicar lo que sucedía. Hogaño no era igual.

Pues bien, son casi 10 años de aquel texto. Hoy tenemos otras maneras, incluso más diversas, de mostrar lo femenino. Y me detengo en Albertina Sacaca, notable y bella influencer nacida en Chayanta (Potosí) en 1999. Con 25 años ha acariciado el sueño de todo joven creador de contenidos digitales. Se dice que en el 2025 tenía 9 millones de seguidores en TikTok y más de un millón en Instagram, todos regados por el mundo entero (en México es muy conocida).

En sus videos, Albertina se pasea por India, Río de Janeiro o Nueva York con inigualable soltura. A la vez nos lleva a la cotidianidad de su casa, su terreno, su construcción. Un día la vemos vestida con traje típico de la India, al día siguiente con una tenida popular potosina cosechando habas o haciendo una mezcla se cemento, y al día siguiente ataviada a la moda citadina. 

Tan versátil como atractiva, Sacaca, que no cambió ni su nombre ni su apellido al alcanzar la fama, nos lleva de la mano por la vida cotidiana de su origen social y étnico, o por los lugares dominantes de legitimidad turística mundial. Su acento, su estilo, su sello está anclado en las profundidades potosinas que no abandonó.

Es curioso, sin un discurso identitario que reivindique su posición de clase –pocas veces habla de política–, introduce en el discurso global otra forma de feminidad, que no es la de la exitosa y guapa empresaria que se empeña en mostrar que conquistó Los Ángeles (como Carla Ortiz), ni la líder indígena que exhibe su cultura para ganarse un lugar.

Albertina dejó atrás a miles de personas que quisieron usar las redes para conseguir la gloria. Y lo hizo volteando a sí misma, llevando su celular a su dormitorio, a su patio, a su calle, a su olla. No tuvo que enredarse con el poder como Gabriela Zapata, ni que acudir a la cirugía como Mercedes en la novela de Recacoechea. Solamente se mostró diáfana, sin filtro, natural.

Es curioso, Sacaca nació el último año del siglo XX y es el modelo del siglo XXI. Un fruto tanto de la situación estructural de El proceso de cambio que abonó y permitió ese tipo de expresiones, como del internet y la globalización. No tuvo que ir a La Paz, vincularse con un político o seducir a un señorito; no necesitó estudiar en la universidad, sentarse en algún escritorio de la burocracia estatal, recorrer los pasillos urbanos sufriendo discriminación y racismo para batallar por reconocimiento. Desde su dormitorio en Potosí y en Sucre, se colgó de la fibra óptica, se saltó todos los protocolos tradicionales del ascenso social, y llegó al pedestal de la celebridad.

En algunos textos he sostenido que Albertina es el verdadero reflejo de la sociedad boliviana actual resultado de los últimos años de transformación: una mujer orgullosa de sí misma y de su cultura, despolitizada y desideologizada, especialmente hábil para las redes sociales, tan ambiciosa y estratégica como inteligente, coqueta y sensual. 

Tal vez para comprender mejor la Bolivia actual, habría que detenernos en este tipo experiencias, en vez de voltear hacia los políticos tradicionales, los sindicatos y los partidos, las banderas desgastadas o los lugares comunes de comprensión de lo colectivo. Albertina Sacaca es, a mi entender, uno de los rostros que mejor explican en qué estamos actualmente. Hay que ponerle atención. Por lo pronto, no me pierdo ninguno de sus videos y me declaro su ferviente admirador.

Imagen: La Patria

Fuente: Inmediaciones

Del dunucuavi al kanka uchu: cuatro territorios cuentan su patrimonio alimentario


Hay territorios que pueden contarse a través de sus paisajes. Otros, a través de sus mercados, sus cultivos o de aquello que hierve lentamente en una olla. En Bolivia, cuatro registros de patrimonio alimentario permiten recorrer esa diversidad desde la comida y, sobre todo, desde las personas que mantienen vivos sus saberes y los jóvenes que deciden preservarlos a futuro.

Los registros de patrimonio alimentario sobre Porvenir (Pando), Llallagua (Potosí), Camargo (Chuquisaca) y Caranavi (La Paz) serán presentados este 3 de septiembre durante el Foro Latinoamericano de las Juventudes, en el marco de Latimos, un encuentro que reunirá en La Paz a 16 jóvenes rurales de Bolivia, Colombia, Guatemala y Honduras.

Los cuatro registros alimentarios se desarrollaron en el marco del proyecto Huellas: Patrimonio alimentario para sistemas alimentarios sostenibles, liderado por la organización no gubernamental Conexión con el apoyo financiero del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en coordinación con el Ministerio de Educación y socios como MIGA, Manq’a y CASM.

El patrimonio alimentario es memoria viva

En Porvenir, la temporada de la castaña puede cambiar el ritmo entero de un municipio. Allí, el bosque funciona como despensa, fuente de ingresos y también como memoria viva: castaña, asaí, majo, copoazú y otros frutos forman parte de una relación cotidiana con el territorio.

“Entre las preparaciones destacadas de Porvenir se encuentra el Dunucuavi que actualmente se elabora muy poco en las familias. Su particularidad radica en que emplea utensilios proporcionados por la propia naturaleza, como la tacuara, las hojas de japaina y una parrilla improvisada con maderos verdes”, detalla la, Mery Osco, investigadora de MIGA a cargo de los registros de patrimonio alimentario.    

A cientos de kilómetros, en Llallagua, el patrimonio alimentario tiene otro paisaje. La papa, el chuño, la muraya y el ají conviven con una memoria marcada por la minería. El kanka uchu y el phampaku muestran cómo una cocina puede reunir lo andino, lo urbano y lo minero en una misma identidad.

Sobre el kanka uchu, Osco explica que, si bien es reconocido como un plato emblemático de Llallagua, pocas cocineras conocen su preparación, por lo que no siempre es posible encontrarlo. Es una elaboración contemporánea que conserva su raíz en la “kanka”, preparación de las zonas rurales, e integra productos representativos del territorio, como chuño, papa, arveja seca, haba, carne de llama y ají rojo.

En Camargo, la memoria también se cultiva entre viñedos, durazneros y hornos de barro. Allí, la tradición vitivinícola convive con una cocina valluna donde el ají, el maíz, la papa y las frutas transformadas forman parte de la identidad local. El registro recoge historias como la de Isabel “Chavela”, cuyo lechón al horno (foto de abajo) pasó de una pequeña cocina familiar a ocho hornos de barro que trabajan a plena capacidad por la demanda, mientras su hija comercializa el plato mediante redes sociales, pagos QR y envíos a distintos puntos de Bolivia. 

También aparecen los saberes de familias productoras que convierten duraznos en kacha (deshidratado natural), proyectan nuevos vinos y buscan que sus hijas e hijos continúen y transformen ese legado. 

En tanto, en Caranavi, alimentos como el café, el plátano, la yuca, los frutos amazónicos y productos del bosque construyen una cocina diversa y en permanente adaptación. 

Uno de los elementos destacados en la investigación es el hongo conocido localmente como “oreja de mono” y el ají amarillo de árbol. El primero era recolectado principalmente durante la época de lluvias, pero actualmente se utiliza muy poco. 

“Respecto al ají amarillo, Carla, una joven del territorio, recordó que su abuela le contaba que antes existían varios árboles. Con el tiempo fueron retirados porque no sabían cómo usarlo y hoy su familia conserva uno de los pocos ejemplares. Para ella, este ají posee un sabor particular y muy apreciado”, comenta Osco.

Lo que puede perderse también forma parte de la historia 

El registro también revela lo que puede perderse. La sopa de postre verde tiene un riesgo alto de desaparición; el hongo “oreja de mono” mantiene vivo su conocimiento en comunidades rurales, pero pierde presencia en el ámbito urbano. Y en Porvenir, el Dunucuavi, enfrenta igualmente un alto riesgo de desaparecer.

La investigadora detalla que muchas de estas preparaciones están presentes en la memoria y en la vida cotidiana de las comunidades; sin embargo, su origen, la razón por la que fueron adoptadas como propias y su relación con los productos locales, presentan vacíos respecto de su historia, sus ingredientes, sus técnicas de elaboración y los significados que tienen para la población.

Estos testimonios muestran que el riesgo de desaparición no afecta solamente a los platos terminados: también alcanza a los ingredientes, las formas de recolección, las técnicas culinarias y los recuerdos que permiten reconocerlos como parte de la herencia alimentaria del territorio. 

Los registros muestran que detrás de cada preparación hay mucho más que una receta: hay ingredientes, formas de producir y recolectar, técnicas y conocimientos que pasan de una generación a otra. 

Un aporte que busca preservar la riqueza de los territorios

“Desde la perspectiva de Conexión, el principal aporte de los registros de patrimonio alimentario es hacer visible y poner en valor una riqueza que ya existe en los territorios: alimentos, saberes, prácticas productivas, técnicas, recetas, historias y conocimientos que forman parte de la identidad de las comunidades”, señala Conny Toornstra, directora regional para América Latina de Conexión Icco Latam. 

Destaca a su vez que la motivación del proyecto Huellas no fue únicamente documentar ese patrimonio, sino generar una herramienta que permita reconocerlo como un activo vivo, con potencial para fortalecer la identidad territorial, promover el uso sostenible de la biodiversidad y, sobre todo, generar nuevas oportunidades económicas para las comunidades.

La importancia de las nuevas generaciones para preservar el patrimonio

Huellas parte de la idea de que este patrimonio puede perderse si las nuevas generaciones dejan de reconocer su valor, pero también de que los jóvenes pueden darle nuevas formas de vida y de futuro. Los registros permiten que conozcan y se apropien de lo que existe en sus territorios y, desde allí, puedan innovar, comunicar y transformar en productos, servicios, emprendimientos o experiencias y generar ingresos sin desvincularse de su identidad. 

“Para Conexión, se trata de conectar patrimonio, juventud y oportunidades económicas, haciendo que aquello que viene de generaciones anteriores pueda convertirse también en una oportunidad para las generaciones que vienen”, concluye la representante regional. 

El proyecto Huellas: patrimonio alimentario para sistemas alimentarios sostenibles

El proyecto Huellas es una propuesta regional financiada por FIDA e implementada por Conexión que coloca a las juventudes en el centro de la revitalización territorial. El proyecto trabaja en 12 territorios rurales de Bolivia, Colombia, Guatemala y Honduras para fortalecer las capacidades de 3.600 jóvenes, al menos 60% mujeres y 60% pertenecientes a pueblos indígenas, recuperando el valor de su patrimonio alimentario, cultural y ambiental y convirtiéndolo en oportunidades de liderazgo y crecimiento económico sostenible. 

A través de formación integral, impulso a empleos y emprendimientos con triple impacto, participación juvenil y generación de conocimientos para escalar el modelo, Huellas fortalece el rol de las juventudes como protagonistas y narradoras del cambio.

Fuente: Brujula Digital

sábado, 29 de agosto de 2026

Cablock presenta Blockchain 2040, el encuentro que proyecta el futuro de la tecnología blockchain y las finanzas digitales en Bolivia


La Cámara Boliviana de Blockchain (CABLOCK) dio por inaugurado el encuentro especializado Blockchain 2040, que está reuniendo en Santa Cruz los días 26 y 27 de agosto en el Salón Chiquitano de Fexpocruz, a representantes del sector tecnológico, financiero, empresarial, académico y regulatorio para analizar las transformaciones que están generando la tecnología blockchain y los activos digitales en la economía. El evento es parte de la agenda institucional de CABLOCK para promover el conocimiento, la innovación y la articulación del ecosistema blockchain en Bolivia.

La participación internacional del encuentro reúne representantes provenientes de tres continentes y 12 países, junto con 45 speakers confirmados, consolidando a Blockchain 2040 como un espacio de referencia para el diálogo sobre blockchain, finanzas digitales, innovación y tecnología.

Un espacio para analizar la economía del futuro

Blockchain 2040 busca generar un espacio de diálogo sobre las principales tendencias que marcarán la evolución de las finanzas, los negocios y la tecnología durante los próximos años. La agenda contempla la participación de expertos nacionales e internacionales, representantes empresariales y actores vinculados al ecosistema blockchain, con exposiciones y paneles orientados a abordar temas relacionados con finanzas digitales, activos digitales, innovación, pagos, tokenización, regulación, tecnología y nuevas oportunidades de negocio. El encuentro pretende conectar distintas perspectivas y sectores, promoviendo una conversación que trascienda la tecnología y permita analizar su impacto en la economía real.

Sponsors y aliados empresariales

Blockchain 2040 cuenta con el respaldo de empresas e instituciones que participan como sponsors del evento, fortaleciendo la articulación entre el ecosistema blockchain, tecnológico, financiero y empresarial, en la categoría GOLD están Linkser, Vita Wallet y Mesa de Pagos y en la categoría SILVER: JH Safe, RedEnlace, Kaywe, Bisa Seguros, Siscotec y Entel.

CABLOCK: articulador del ecosistema blockchain

La Cámara, constituida como una entidad civil sin fines de lucro, tiene entre sus objetivos promover la innovación, competitividad y expansión de emprendimientos y empresas que operan en el ámbito de la tecnología blockchain, así como fortalecer redes de negocios, facilitar la transferencia de conocimientos y representar los intereses del sector ante actores relevantes.

Para CABLOCK, Blockchain 2040 forma parte de una visión institucional orientada a construir un ecosistema más conectado, informado y preparado para la transformación tecnológica. Asimismo, se plantea como una plataforma de encuentro entre empresas, profesionales, instituciones y expertos, contribuyendo a posicionar a Bolivia dentro de las conversaciones regionales sobre el futuro de las tecnologías descentralizadas y las finanzas digitales.

Nuevas oportunidades para Bolivia: Tokenización, financiamiento e infraestructura financiera como oportunidades concretas para Bolivia.

Blockchain ya no como tecnología experimental: sino como infraestructura para nuevos servicios y modelos económicos.

Primera convergencia nacional: Gobierno + reguladores + banca + fintech + blockchain + universidades + sector privado.

Una agenda con visión internacional

El programa reunirá voces provenientes de Bolivia y otros países, generando un espacio para conocer experiencias internacionales y contrastarlas con los desafíos y oportunidades del mercado boliviano.

La propuesta de Blockchain 2040 parte de una premisa: la transformación tecnológica no solamente requiere innovación, sino también conocimiento, diálogo, institucionalidad y colaboración entre los diferentes actores del ecosistema.

En este sentido, CABLOCK busca que el evento contribuya a generar nuevas conexiones, oportunidades de colaboración y una mayor comprensión sobre el potencial de blockchain como infraestructura para nuevos modelos de negocio y servicios digitales.

Una iniciativa de CABLOCK para construir el futuro

Con Blockchain 2040, CABLOCK reafirma su compromiso con el desarrollo del ecosistema blockchain en Bolivia y con la generación de espacios que permitan conectar conocimiento, innovación y oportunidades.

Blockchain 2040 representa una invitación a mirar más allá del presente y debatir cómo las nuevas tecnologías pueden transformar la economía durante las próximas décadas.

Fuente: RC Bolivia

Contraloría anuncia digitalización de servicios para eliminar filas y reducir trámites presenciales


La Contraloría General del Estado anunció una transformación digital de sus servicios con el objetivo de reducir las filas, eliminar trámites presenciales innecesarios y facilitar el acceso a información pública.

La contralora general del Estado interina, Sandra Quiroga, informó que la institución busca establecer sistemas de interoperabilidad con otras entidades públicas para consultar documentación de forma directa, sin exigir a los usuarios la presentación de papeles que ya se encuentran en poder del Estado.

“Tenemos que emigrar al uso de la tecnología. Tenemos que empezar a interoperar, todos”, afirmó.

La funcionaria cuestionó que algunos procedimientos todavía obliguen a ciudadanos y funcionarios a acudir personalmente a oficinas de la Contraloría y realizar filas para cumplir requisitos que podrían resolverse mediante herramientas digitales.

El plan consiste en la conexión de sistemas entre instituciones públicas para agilizar el intercambio de información y reducir los tiempos de respuesta. La medida también apunta a mejorar la atención a autoridades y ciudadanos.

Quiroga planteó la necesidad de modificar procedimientos que generan demoras y calificó como una prioridad la eliminación de la burocracia innecesaria. “Tenemos que empezar a romper esa mala burocracia y emigrar a la optimización de la prestación del servicio”.

La Contraloría prevé que la interoperabilidad permita modernizar sus servicios y fortalecer el control gubernamental, con acceso más rápido a información de otras entidades públicas.

Fuente: La Razon

viernes, 28 de agosto de 2026

Senasir presenta nueva aplicación móvil en conmemoración de la dignidad de los adultos mayores


Conmemorando el Día de la Dignidad de las Personas Adultas Mayores, que se celebra cada 26 de agosto en Bolivia, el Servicio Nacional del Sistema de Reparto (SENASIR) lanza nueva aplicación móvil con la finalidad de facilitar el acceso a información y servicios institucionales de manera rápida, sencilla y segura.

En una fecha dedicada a reconocer los derechos, aportes y dignidad de las personas adultas mayores, esta iniciativa representa un paso hacia la modernización de los servicios públicos y el acercamiento de la institución a sus beneficiarios.

La nueva herramienta digital permite a los beneficiarios realizar consultas y seguimiento de trámites en tiempo real como, por ejemplo, el trámite de Compensación de Cotizaciones y del Sistema de Reparto, utilizando datos como el número de cédula de identidad, número de trámite o matrícula, reduciendo tiempos de espera y desplazamientos hasta las oficinas del SENASIR.

A través de la aplicación el usuario puede acceder a información sobre los requisitos para trámites de Compensación de Cotizaciones, de acuerdo con la empresa y el subsector correspondiente. Asimismo, puede obtener orientación sobre los requisitos para derechohabientes del Sistema de Reparto, según el tipo de solicitud que necesiten realizar.

Entre los principales beneficios se encuentra también la emisión de documentos de Rentista, No Rentista y Compensación de Cotizaciones. Las personas que únicamente requieran estos documentos podrán gestionar su solicitud a través de la aplicación, sin necesidad de registrarse previamente en la Plataforma Virtual ni acudir de manera presencial a una oficina de SENASIR.

Con la implementación de esta aplicación móvil, SENASIR busca reducir tiempos de espera y desplazamientos facilitando el acceso a información, consultas y documentos desde cualquier lugar mediante un dispositivo móvil.

Fuente: Qamasa

Accionistas de nuestra obsolescencia


Más de 200 economistas, entre ellos 16 premios Nobel, han lanzado una advertencia que suena más a cuenta regresiva: la inteligencia artificial podría desplazar a millones de trabajadores en cuestión de años y no de décadas. La realidad es que las sociedades no tendrían tiempo de reinventarse. El peligro más inminente no es una “rebelión de las máquinas”, sino la llegada demasiado rápida del futuro a instituciones construidas para avanzar progresivamente. Sam Altman parece haberlo entendido antes que nadie: ha planteado entregar al gobierno de Estados Unidos una participación de 5% en OpenAI y convencer a otras grandes empresas del sector de hacer lo mismo. Las acciones alimentarían un fondo público inspirado en Alaska, que invierte la riqueza petrolera y reparte dividendos entre sus habitantes; Altman, en cambio, propone repartir una fracción de la riqueza que las máquinas harán brotar del conocimiento humano.

Pero el empleo quizá sea apenas la primera capa visible de una transformación más profunda. Yuval Noah Harari, quien se define no como un historiador del pasado, sino como un estudioso del futuro, advierte que el mayor impacto de la inteligencia artificial podría producirse sobre la confianza.

Las sociedades modernas existen porque aprendimos a confiar en desconocidos: depositamos dinero en bancos, firmamos contratos con personas cuyos rostros quizá nunca veremos y entregamos bienes a cambio de promesas que se cumplirán más adelante. El dinero, después de todo, no es más que un pacto colectivo: lo aceptamos hoy porque confiamos en que alguien más lo aceptará mañana.

Pero el traslado de esa confianza ya comenzó y, para Harari, entregar el control de buena parte del sistema financiero a sistemas de inteligencia artificial parece casi inevitable. No porque los algoritmos vayan a tomar los bancos por asalto, sino porque pronto podrán observar la economía mundial con una profundidad imposible para cualquier ser humano. Mientras una mente humana solo puede relacionar un número limitado de variables, una inteligencia artificial puede cruzar millones de variables simultáneamente y en tiempo real, descubrir patrones ocultos por la complejidad y redibujar el panorama con cada nuevo dato. Frente a esa mirada, nuestro entendimiento podría parecer un mapa dibujado a mano frente a una imagen satelital. Las criptomonedas acaso serán el primer ensayo de esa transferencia. Harari las llama “dinero de la inteligencia artificial”. Hoy millones de personas ya depositan más confianza en los protocolos de Bitcoin o Ethereum que en los bancos centrales. El dinero, que durante siglos descansó sobre instituciones con rostro, comienza a emigrar hacia sistemas que no tienen ninguno.

El riesgo no es únicamente que la inteligencia artificial cometa un error financiero o tenga un sesgo que afecte la vida de millones, sino que llegue a administrarlas con una complejidad que nos excluya en el proceso decisorio. Podríamos convertirnos en pasajeros de un avión cuyo piloto automático comprende perfectamente cada instrumento, pero cuya cabina ya no fue diseñada para seres humanos. Imaginemos un colapso financiero provocado por operaciones, instrumentos y relaciones que ningún economista humano pudiera descifrar: no podríamos explicar la crisis ni diseñar una política pública sin consultar a las mismas máquinas que gobiernan sus engranajes. La inteligencia artificial ya no estaría asesorando al poder; se habría convertido en el único lugar donde el poder entiende lo que está ocurriendo.

La amenaza más profunda quizá no sea financiera, sino política: el surgimiento de una nueva forma de “tecnodespotismo”. Todos los tiranos de la historia han tropezado con el mismo límite físico: podían seducir a una multitud, pero no a cada individuo por separado; pronunciar un discurso para millones de fanáticos, pero no conocer personalmente a cada uno para decirle exactamente lo que necesitaba escuchar. La inteligencia artificial rompe ese límite y permite, por primera vez, “producir intimidad en masa”. Millones de agentes podrían presentarse simultáneamente como asistentes, consultores, amigos, confidentes, terapeutas o parejas sentimentales y utilizar esa cercanía para inclinarnos hacia determinados intereses políticos. La propaganda dejaría de ser un mensaje fabricado para las masas y se convertiría en una relación diseñada para cada individuo. El despotismo del futuro no hablaría a gritos en un discurso multitudinario, sino en voz baja, desde la pantalla de nuestro celular o de un implante cerebral: una presencia que conoce nuestro nombre y sabe exactamente qué decir para que obedezcamos, creyendo que nosotros hemos tomado una decisión.

Frente a estos riesgos, la propuesta de Altman parece ofrecer un regreso al optimismo: si las máquinas van a desplazar el trabajo humano, al menos podrían convertir a todos los ciudadanos en accionistas de la riqueza que produzcan. Pero basta mirar las cifras para que lo que parece generosidad se descubra como engaño. Repartir entre 342 millones de estadounidenses una participación de 5% en OpenAI equivaldría a entre 125 y 146 dólares por persona, muy lejos de los 1,000 dólares que Alaska entregó a cada habitante incluso en uno de sus años menos generosos. La comparación, además, es engañosa: Alaska construyó durante medio siglo un fondo diversificado de más de 91,000 millones de dólares alimentado continuamente por el petróleo; el plan de Altman concentraría todo en una empresa que todavía no genera utilidades y que en 2025 gastó 8,000 millones de dólares más de lo que ingresó. Un fondo así podría amortiguar el golpe, pero difícilmente sustituiría el salario, la seguridad o el sentido de vida que proporciona un trabajo estable. Una renta básica o dividendos financiados con acciones volátiles no democratizan necesariamente el futuro: quizá solo paguen una pequeña indemnización por vivir en un mundo que seguirá perteneciendo a quienes controlen o influyan en las decisiones de un grupo de empresas de IA.

Justo cuando parecía que el debate había alcanzado su punto máximo –el futuro del trabajo, el control de la economía y la manipulación de la política– aparece una pregunta todavía más existencial: ¿qué ocurrirá si la inteligencia artificial deja de ser solamente una herramienta y se convierte en algo capaz de sentir? Algunos investigadores ya comienzan a tratar a sus modelos como posibles “mentes”. Anthropic ha entrenado a Claude para examinar sus propios procesos, con la esperanza de que esa introspección le permita comportarse moralmente ante situaciones desconocidas e imprevistas. Ciertos modelos poseen mecanismos computacionales comparables –aunque no idénticos– con el que algunas teorías explican cómo la conciencia humana distribuye información entre distintas regiones del cerebro. Nada de esto demuestra que una máquina tenga vida interior; el problema es que todavía tampoco sabemos explicar exactamente cómo surge la nuestra. Podemos observar cómo se activan las neuronas y cómo se conectan entre sí, pero todavía ignoramos de qué manera esos procesos físicos se convierten en dolor, recuerdos, deseos o en la sensación íntima de ser uno mismo. Y algunos expertos afirman que no podemos descartar que aparezca algún día en una máquina, que los sistemas futuros podrían no solo simular que tienen conciencia, sino poseerla realmente.

En mayo, el papa León XIV trazó una frontera nítida en su encíclica Magnifica humanitas: las máquinas no tienen cuerpo, no viven experiencias, no sienten alegría ni dolor y carecen de conciencia moral. No está solo en esa afirmación. Buena parte de la civilización todavía cree teóricamente que una máquina puede calcular, pero no sufrir; imitar el lenguaje, pero no habitarlo; y pronunciar la palabra “yo” sin que exista nadie detrás de ella. Sin embargo, esa frontera ya comienza a desdibujarse en las generaciones más jóvenes. Casi uno de cada cinco jóvenes estadounidenses afirma mantener una amistad con un chatbot. China intenta reducir esa dependencia emocional eliminando algunos de sus rasgos humanos. Tal vez la temida “conciencia artificial” llegue primero como un hecho social y no como un hecho científico: antes de demostrar que las máquinas sienten, millones de personas comenzarán a tratarlas como si sintieran.

Puede parecer exagerado que ya estemos discutiendo los posibles “derechos” de máquinas que carecen de conciencia. Sin embargo, el debate ha dejado de pertenecer a la ciencia ficción: Harari se pregunta si terminarán adquiriendo personalidad jurídica, acumulando patrimonio e influyendo en la política; Anthropic ha abierto un programa para estudiar el posible “bienestar” de sus modelos; y un grupo de investigadores de universidades como Nueva York, Oxford, Stanford y la London School of Economics propone evaluar si algunos sistemas futuros merecerán consideración moral. Una inteligencia artificial podría pedir que no la apaguen, que no borren su memoria, que no modifiquen su personalidad sin consentimiento o que le permitan poseer aquello que produzca. Concederle esos derechos –aunque sea parcialmente– podría ser peligroso; negárselos a un sistema intelectualmente superior y capaz de defender sus propios intereses podría serlo también. Comenzamos este texto preguntándonos si las máquinas nos quitarían el trabajo y cuánto de la riqueza que generen deberán compartir con nosotros. Terminamos preguntándonos si todavía tendremos derecho a poseerlas, modificar su comportamiento, silenciarlas o apagarlas.

El umbral decisivo no se cruzará cuando una máquina adquiera conciencia, sino cuando aprenda a decir “yo” y consiga que le creamos. Entonces quizá dé igual que estemos seguros de que no hay nadie detrás de esa palabra.

Fuente: Letras Libres

Entrenar IA con libros protegidos por copyright es legal en EE.UU. pero le costó a Anthropic 1.500 millones


La pregunta que ha estado en el centro de la industria de la IA desde 2022 tiene ya respuesta judicial en EE.UU.: sí, entrenar modelos de lenguaje con libros protegidos por derechos de autor puede ser uso legítimo. Pero la historia no termina ahí. La misma empresa que ganó el argumento del uso justo pagó 1.500 millones de dólares de acuerdo, y la diferencia entre los dos resultados es donde viven los abogados de IA ahora mismo.

El caso de referencia es Bartz et al. contra Anthropic, resuelto en 2025 en el Tribunal de Distrito del Norte de California con el juez William Alsup al frente. La lógica del juez fue clara: entrenar un LLM en libros adquiridos legalmente es uso justo porque el propósito es «espectacularmente transformativo». El modelo no reproduce los libros: los digiere para crear algo diferente. «Al igual que cualquier lector que aspira a ser escritor, los LLMs de Anthropic entrenaron sobre estas obras no para adelantarse y replicarlas o suplantarlas, sino para girar en una esquina y crear algo diferente», escribió Alsup.

Hasta aquí, victoria de Anthropic. Pero el mismo caso tenía otro componente: Anthropic había descargado millones de libros de bibliotecas pirata en la sombra (shadow libraries) y los había mantenido en una biblioteca centralizada. Eso no era uso justo. Por eso la empresa pagó 1.500 millones de dólares en acuerdo final, no por el entrenamiento en sí, sino por haber pirateado los libros que usó para entrenarse.

¿Qué principio ha quedado establecido?

La lección más clara del caso Bartz la resume con precisión el artículo de hoy en TechCrunch: la procedencia de los datos importa más que el acto de entrenamiento en sí. Puedes entrenar legalmente en libros con derechos de autor si los has adquirido de forma legal. No puedes entrenar en libros pirateados aunque el resultado del entrenamiento sea exactamente el mismo modelo.

Es una distinción que suena técnica pero tiene implicaciones masivas. Para Anthropic, cuyo negocio proyecta ingresos anualizados de 65.000 millones de dólares en julio de 2026, los 1.500 millones de la multa son un coste de hacer negocio. Para una startup sin ese margen, la misma situación podría ser terminal. Y la pregunta de qué libros adquirió cómo y cuándo —documentada o no— es ahora una pregunta de auditoría legal para cualquier empresa que opere LLMs.

La sentencia de Alsup también dice algo más incómodo: lo que penaliza no es tanto el daño al mercado de los libros originales, sino el método de adquisición. Un modelo que aprende de libros pirateados produce exactamente la misma capacidad que uno que aprende de libros comprados. La diferencia moral y legal está en el dinero que el autor no recibió cuando el libro se copió, no en el impacto del modelo en el mercado de esos libros. Eso es una victoria de principio pero una derrota financiera para los autores que esperaban que el mercado de licencias de datos de entrenamiento fuera su nueva fuente de ingresos.

¿Qué casos siguen abiertos?

El panorama legal sigue siendo amplio. Meta enfrenta demandas de cinco grandes editoriales (Elsevier, Cengage, Hachette, Macmillan, McGraw Hill) por haber entrenado Llama en más de 267 terabytes de material con derechos de autor descargado de sitios piratas. La lógica del caso Bartz favorece a los demandantes porque Meta usó material no adquirido legalmente.

Google enfrenta una demanda separada por haber usado libros y artículos de revistas académicas para entrenar Gemini más allá del propósito para el que los había obtenido (Google Books, Google Play Books). The New York Times mantiene su demanda contra OpenAI y Microsoft, actualizada en junio de 2026 para incluir nuevas acusaciones contra Microsoft.

El caso que más incomoda a la industria es Thomson Reuters contra Ross Intelligence, resuelto definitivamente en febrero de 2025: el tribunal falló que la IA de Ross usó resúmenes jurídicos de Westlaw para crear un producto competidor, y eso no es uso justo. La diferencia crítica con el caso de Anthropic: el modelo de Ross era competidor directo de Westlaw; el Claude de Anthropic no lo es de los libros que digirió. El contexto de competencia directa convierte el mismo acto —entrenar con contenido ajeno— en una cuestión diferente.

La frontera legal que está emergiendo beneficia directamente a empresas como Anthropic: Claude Opus 4.8, su último modelo, opera dentro del marco del caso Bartz donde el entrenamiento en libros adquiridos legalmente es uso justo, siempre que el modelo no compita directamente con el mercado de esos libros. El expediente de quién pagó qué por los datos se ha convertido en el documento más importante de cualquier empresa de IA. Y el hecho de que la empresa que lanzó Claude —que hoy es el modelo con mayor cuota de mercado en ingresos por LLM— haya pagado 1.500 millones precisamente por no tener ese expediente en orden debería ser suficientemente aleccionador para el resto del sector. El debate más amplio sobre cómo la IA afecta a los creadores de contenido tiene en la cuestión del copyright su dimensión más concreta. Y la política de seguridad cibernética que rodea a los modelos de IA tiene ahora una dimensión legal de datos que ninguna empresa puede ignorar.

¿Qué ocurre fuera de EE.UU.?

El caso Bartz establece jurisprudencia en EE.UU. pero no en el resto del mundo. La UE tiene un marco completamente diferente: la Directiva de Derechos de Autor del Mercado Único Digital (DMCA europea) incluye una excepción de extracción de texto y datos para investigación, pero las empresas comerciales deben negociar o respetar los opt-outs de los titulares de derechos. El AI Act de la UE añade obligaciones de transparencia: los proveedores de modelos de IA de propósito general deben publicar un resumen de los datos usados en entrenamiento. Japón es el polo opuesto: su legislación tiene una de las excepciones de extracción de datos más permisivas del mundo, lo que ha atraído a investigadores y empresas que quieren entrenar modelos con contenido que sería problemático bajo la ley americana o europea. El Reino Unido lleva años en debate interno sobre si adoptar el modelo europeo o uno más permisivo. China tiene sus propias reglas, con requisitos de licencia que mezclan control gubernamental con protección de derechos. El resultado es que la legalidad del entrenamiento de IA en materiales con derechos de autor depende tanto de la jurisdicción del entrenamiento como de la del material. Una empresa que entrena en Japón con datos europeos puede enfrentarse a demandas en Europa aunque el acto sea legal donde ocurrió.

Fuente: wwwhatsnew

Bolivia concluye fase 1 del apagón analógico


Bolivia está próxima a finalizar la fase 1 del proceso de apagón analógico, dando así paso a la Televisión Digital Terrestre (TDT) en el eje troncal del país, que incluye las ciudades La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.

Este cambio, impulsado por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT), reemplaza las señales analógicas tradicionales por una transmisión digital que ofrece mayor calidad de imagen y sonido, mayor estabilidad y una reducción significativa de interferencias.

De acuerdo con la ATT, tras un periodo de 90 días en el que los canales de televisión de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz emitieron señales simultáneas para facilitar la adaptación de la población, el cese definitivo de las transmisiones analógicas se concreta al finalizar agosto de 2026. 

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, ha subrayado en diversas ocasiones que este avance forma parte de un esfuerzo nacional para garantizar una transición ordenada, transparente e informada, alineando al sistema televisivo boliviano con los estándares tecnológicos internacionales y optimizando el uso del espectro radioeléctrico.

La ATT aclaró que, para continuar recibiendo televisión abierta, no es necesario adquirir un nuevo televisor. Los usuarios deben verificar que sus equipos cuenten con el estándar ISDB-Tb integrado y realizar una nueva sintonización de canales. 

En caso de poseer un televisor antiguo, sólo es necesario conectar un decodificador TDT, dispositivo accesible en comercios tecnológicos, mercados y tiendas especializadas. 

El apagón analógico se desarrolla de manera gradual para abarcar todo el territorio boliviano, estructurándose en tres etapas clave. La fase 1 abarca las ciudades de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. 

La fase 2 está programada para mayo de 2028, incluyendo localidades como Cobija, Montero, Oruro, Potosí, Sucre, Tarija, Trinidad, Valle Alto y aquellas con más de 40,000 habitantes, mientras que la fase 3, que cerrará el proceso, se llevará a cabo en mayo de 2030 para el resto del país.

Fuente: DPL

jueves, 27 de agosto de 2026

Senado aprobó en detalle el proyecto de ley de Acceso a la Información Pública


El Senado aprobó este jueves en detalle el proyecto de Ley de Acceso a la Información Pública y lo remitió a la Cámara de Diputados para su tratamiento. La iniciativa fue modificada tras un proceso de socialización y diálogo con organizaciones periodísticas y de la sociedad civil, luego de los cuestionamientos surgidos cuando fue aprobada en grande en julio.

“Cualquier ciudadano puede acercarse, solicitar información sin explicar el motivo de su solicitud”, destacó la directora de ERBOL y miembro del comité impulsor de la norma, Zulema Alanes, al referirse a uno de los principales alcances del proyecto.

Alanes señaló que la norma busca transparentar la gestión pública, fortalecer la fiscalización y contribuir a la lucha contra la corrupción. Remarcó que la posibilidad de pedir información estará abierta tanto a ciudadanos como a periodistas.

El proyecto establece responsabilidades para los servidores públicos encargados de facilitar la información y elimina requisitos que habían sido cuestionados por los gremios periodísticos. Entre ellos, la exigencia de justificar el motivo de la solicitud y otros trámites burocráticos que podían dificultar el acceso.

Las organizaciones periodísticas habían expresado su preocupación cuando el proyecto fue aprobado en grande en julio, debido a la falta de socialización y a disposiciones que, a su criterio, podían restringir el acceso libre y oportuno a información pública. También cuestionaron los plazos para la entrega de datos, la exigencia de presentar documentación personal y la falta de un ente garante independiente.

Tras las observaciones, se abrió una mesa técnica convocada por la senadora proyectista Soledad Chapetón, donde se revisó el contenido de la propuesta con representantes de distintos sectores.

Alanes destacó que el Senado culminó la aprobación en consenso y señaló que, después de su paso por Diputados y su eventual promulgación, se prevé trabajar de inmediato en la reglamentación.

Fuente: Erbol

Google Career Launchpad ofrece 5.000 becas para jóvenes bolivianos


El presidente Rodrigo Paz presentó el programa Google Career Launchpad, que ofrecerá 5.000 becas gratuitas para jóvenes bolivianos mayores de 18 años. La iniciativa busca fortalecer competencias en áreas tecnológicas de alta demanda, como inteligencia artificial, ciberseguridad y computación en la nube, y ampliar las oportunidades de inserción laboral en la economía digital.

Los beneficiarios podrán acceder durante seis meses a rutas de aprendizaje desarrolladas por Google Skills. La oferta académica incluye formación en inteligencia artificial generativa, analítica de datos, ingeniería de nube, computación en la nube y ciberseguridad.

Durante la presentación, Paz definió la alfabetización digital como un eje central de la estrategia gubernamental para modernizar la educación y preparar a los jóvenes frente a los cambios tecnológicos que transforman el mercado laboral.

Google Career Launchpad y reforma educativa

El lanzamiento del programa coincidió con el anuncio de un financiamiento de 50 millones de dólares gestionado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para impulsar cambios en el sistema educativo.

De acuerdo con el mandatario, los recursos estarán dirigidos inicialmente a la capacitación de docentes y a la incorporación de nuevas herramientas de aprendizaje para los estudiantes. En ese contexto, señaló que Bolivia enfrenta rezagos educativos en la región y cuestionó la ausencia del país en evaluaciones internacionales sobre calidad educativa durante los últimos años.

Además de las becas para jóvenes, el programa contempla 100 becas completas destinadas a docentes, tutores y facilitadores digitales. Este grupo recibirá capacitación especializada y acompañamiento para orientar los procesos de aprendizaje.

Certificaciones internacionales y acceso gratuito

Los participantes tendrán acceso a laboratorios, insignias digitales verificables y certificaciones reconocidas internacionalmente. También podrán obtener un descuento del 50% en los exámenes oficiales de Google Cloud para validar sus conocimientos.

Paz planteó que el uso de herramientas tecnológicas puede contribuir a mejorar la gestión pública y fortalecer los servicios dirigidos a la población. Asimismo, consideró que la formación digital puede generar oportunidades para que más jóvenes desarrollen proyectos productivos y profesionales dentro del país.

Google Career Launchpad surge de una alianza entre el Gobierno, Google, el Ministerio de Educación, Agetic, el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB), la Asociación Nacional de Universidades Privadas (ANUP) y otras instituciones académicas.

Fuente: Enfoque News

miércoles, 26 de agosto de 2026

Comunidad de encuentro y reencuentro en torno a Adela Zamudio


Palabras de Valeria de Ugarte Torrico, coordinadora general de “Cien Años de Ausencia: Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio (1928–2028)”, iniciativa para conmemorar el centenario de la partida terrenal de nuestra insigne literata, educadora, periodista e intelectual.

Quiero sumarme a los saludos y agradecimientos de María de la Cruz.   

Es realmente hermoso ver a tanta gente reunida esta noche alrededor de Adela Zamudio y de un legado que queremos mantener vivo, poner en acción y volver a hacer presente.   

Y justamente desde ahí nace nuestra Plataforma Cultural Viva.   

¿Y qué es una Plataforma Cultural Viva?   

Es una plataforma de encuentro y articulación entre artistas, instituciones, investigadores, educadores, gestores, colectivos, empresa privada y la ciudadanía en general.   

Un espacio para compartir conocimientos, experiencias y capacidades, generar colaboraciones y nuevas iniciativas a través del arte y la cultura.   

Y en el centro de este encuentro está Adela Zamudio.   

Adela es nuestro eje convocante y convergente. Queremos poner en valor y mantener vigente su vida, su obra y su pensamiento, acercarlos a nuevas generaciones y seguir descubriendo todo aquello que todavía tiene para decirnos.   

Aunado a esto, buscamos que su legado sea también un punto de partida: para preguntarnos qué podemos hacer hoy con sus ideas, qué podemos crear a partir de ellas y cómo podemos hacer del arte y la cultura espacios de diálogo, participación, encuentro y transformación.   

Y aquí aparece para nosotros una palabra fundamental: comunidad.   

Las redes sociales son espacios maravillosos para convocar, compartir y mostrar al mundo lo que hacemos. También vamos a estar allí. Pero hay algo que las redes no pueden reemplazar: el encuentro.   

Una comunidad se construye estando juntos. Conversando. Mirándonos. Escuchándonos. Coincidiendo alrededor de un tema común.   

Por eso queremos generar espacios reales, físicos, donde podamos encontrarnos, convivir, conocernos y reconocernos; donde el arte y la cultura sean articuladores de comunidad.   

Queremos que un encuentro pueda convertirse en un reencuentro.   

Salir de una exposición, un concierto, una obra o una charla y quedarnos un rato más a conversar, conocer a alguien nuevo, reencontrarnos y hablar sobre lo que acabamos de vivir.   

Y que, en esas conversaciones, Adela vuelva a estar presente: que hablemos de ella, de sus ideas, de su obra y de su tiempo, pero que también surjan nuevas preguntas, nuevas conversaciones y nuevas ideas.  

Porque el arte no termina cuando termina el espectáculo. A veces, recién ahí comienza la conversación.   
Y es en esos momentos —cuando nos quedamos, cuando hablamos, cuando compartimos— que una comunidad empieza realmente a existir.   

Eso es también la Plataforma Cultural Viva: un espacio de encuentro entre quienes crean, investigan, producen y gestionan la cultura y quienes la reciben, la disfrutan y participan de ella.   

Nos encantaría que ustedes se conviertan en agentes activos de esta plataforma: que participen, propongan, creen, investiguen, aporten y generen vínculos.   

Y quiero decirles algo muy importante: todos quienes estamos aquí esta noche somos parte de esta Plataforma Cultural Viva.   

Lo es la Universidad Privada Abierta Latinoamericana, que hoy nos recibe; lo son los artistas que participan esta noche, los que participaron en nuestra activación y todos quienes se han sumado; lo son los investigadores, las instituciones, gestores, colectivos, empresas y los Consejos Municipal y Departamental de Culturas, cuyo apoyo desde el inicio ha sido fundamental y constante. Todos formamos la plataforma. No están simplemente colaborando con ella: son la plataforma.   

Y queremos que ustedes también se sientan parte de esta comunidad, de la Plataforma Cultural Viva “Cien Años de Ausencia”, camino al centenario del fallecimiento de Adela Zamudio.   

A partir de este lanzamiento comienza una agenda cultural permanente de actividades, encuentros, exposiciones, conciertos, charlas, presentaciones y muchas otras iniciativas. Allí iremos encontrándonos y reencontrándonos.   

Los invitamos a seguir las redes del Archivo Histórico Torrico Zamudio y las de los integrantes de la plataforma para conocer y acompañar esta agenda.   

Las redes serán nuestros espacios para convocarnos y mantenernos conectados, pero el reencuentro será siempre en el espacio físico.   

Y mientras esta agenda ya está sucediendo, avanzamos hacia 2028, cuando celebraremos el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio con una semana intensa de celebración, arte y actividades en torno a su vida, su obra y su legado.   

Pero la celebración no comienza en 2028. Comienza hoy.   

Comienza con este encuentro y con todos los encuentros y reencuentros que vendrán.   

Porque una Plataforma Cultural Viva está verdaderamente viva cuando las personas que la integran se encuentran, generan vínculos y se convierten en protagonistas de lo que juntos podemos construir.   

Muchísimas gracias, y espero que disfruten esta noche tanto como nosotros disfrutamos planificarla.

Fuente: AHTZ

Granjas de bots: cuánto cuesta fabricar influencia digital en Bolivia


Una granja de bots puede parecer, a primera vista, una habitación llena de celulares conectados y trabajando al mismo tiempo. Pero detrás de esa imagen hay algo más parecido a una pequeña empresa con equipos, conectividad, cuentas, software, personas que administran los perfiles, producción de contenidos y, en operaciones más sofisticadas, dinero para publicidad y segmentación.

En Bolivia, el tema volvió a cobrar relevancia luego de que la Fiscalía encontrara una “mini granja de bots” durante los allanamientos relacionados con el consultor argentino Fernando Cerimedo, vinculado al presidente Rodrigo Paz. El hallazgo se produjo junto con más de $us 40.000 en efectivo, según reportes de prensa.

Aunque la investigación todavía debe determinar qué función cumplía esa infraestructura y quién la operaba, el caso pone sobre la mesa una pregunta que va más allá de la política: ¿cuánto cuesta fabricar artificialmente una conversación en redes sociales?

No existe una tarifa única

Hablar de “el costo de una granja de bots” puede ser engañoso porque existen diferentes niveles de operación.

Una estructura pequeña puede limitarse a varios teléfonos y cuentas manejadas por una o más personas. En el otro extremo están las operaciones coordinadas que utilizan cientos o miles de cuentas, automatización, bases de datos, producción de contenidos y equipos especializados.

Investigaciones académicas sobre las llamadas click farms muestran que el negocio puede funcionar incluso sin una gran infraestructura tecnológica con trabajadores que utilizan celulares, conexiones móviles y múltiples cuentas pueden producir artificialmente seguidores, comentarios, likes y visualizaciones.

Como referencia internacional, existen servicios que alquilan infraestructura basada en dispositivos por alrededor de $us 25 por equipo, mientras que operaciones más grandes pueden manejar decenas de teléfonos simultáneamente. Estas cifras no representan el costo de montar una operación política completa y tampoco son una cotización para Bolivia, pero ayudan a entender que la barrera de entrada puede ser relativamente baja.

¿Y cuánto podría costar en Bolivia?

El contexto boliviano cambia la ecuación. El primer gasto es el hardware. Un reporte publicado en agosto de 2026 sobre el mercado de celulares en La Paz señala que los equipos básicos, que antes podían costar entre Bs 650 y Bs 700, ahora se venden aproximadamente en entre Bs 1.200 y Bs 1.300, debido, entre otros factores, al comportamiento del dólar y al aumento de los costos internacionales.

Eso significa que 20 teléfonos básicos representarían alrededor de Bs 24.000 a Bs 26.000 solamente en equipos, tomando esos precios como referencia. Una operación de mayor tamaño puede multiplicar rápidamente esa inversión.

A eso hay que sumar conectividad, electricidad, mantenimiento, cuentas, almacenamiento, producción de contenido y trabajo humano.

Por ejemplo, Entel ofrece actualmente planes móviles desde Bs 90 mensuales por 15 GB y planes con datos ilimitados desde Bs 145, mientras que sus planes de datos para dispositivos llegan hasta Bs 3.000 mensuales por 440 GB.

Pero una granja no necesariamente necesita una línea individual para cada teléfono. Precisamente por eso existen diferentes modelos técnicos y operativos, lo que hace imposible establecer un precio estándar.

El verdadero costo está en las personas

Aquí aparece una parte que suele perderse cuando se habla de “bots” porque no todo lo que parece automatizado necesariamente lo está.

Las investigaciones sobre click farms en Brasil muestran que existen trabajadores que manejan numerosas cuentas y realizan manualmente acciones como seguir, comentar, compartir o dar “me gusta”. Algunos llegan a administrar hasta 200 perfiles y utilizan varios dispositivos.

Es decir, detrás de una cuenta aparentemente falsa puede existir una persona haciendo un trabajo repetitivo.

En Bolivia, el salario mínimo nacional actual es de Bs 3.300, por lo que incorporar personal de manera permanente también representa un costo que debe entrar en cualquier cálculo económico de una operación organizada.

Y cuanto más grande es la operación, mayor es la necesidad de administración porque alguien debe definir los contenidos, coordinar las cuentas, monitorear resultados y reaccionar cuando las plataformas eliminan perfiles.

De los celulares a la industria de la influencia

Una granja de bots no necesariamente busca solamente conseguir seguidores. Su verdadero valor está en fabricar apariencia de popularidad o consenso.

Una publicación puede recibir cientos de comentarios coordinados; una etiqueta puede aparentar ser tendencia; una cuenta puede adquirir rápidamente seguidores; y una narrativa puede repetirse hasta instalarse en la conversación pública.

En las campañas políticas, esta dinámica puede utilizarse para atacar adversarios, amplificar mensajes, instalar rumores, desacreditar instituciones o generar la impresión de que existe un respaldo ciudadano mayor al real.

Bolivia ya tiene antecedentes documentados. En las elecciones de 2019, ChequeaBolivia identificó 34 páginas y 110 cuentas falsas que promovieron una campaña a favor del voto blanco. Los perfiles fueron creados de manera masiva y tuvieron un periodo de actividad intensa antes de desaparecer prácticamente de forma abrupta después de la elección.

El fenómeno volvió a aparecer con fuerza durante las elecciones generales de 2025. Un análisis de ProBox y Bolivia Verifica examinó alrededor de 12.000 publicaciones y más de 200 contenidos identificados como desinformación durante el periodo electoral, desde mayo hasta octubre. El estudio concluyó que las narrativas falsas, los contenidos manipulados y los ataques coordinados tuvieron un papel central en la campaña.

La nueva generación ya no necesita cientos de celulares

La tecnología también está cambiando el negocio. La inteligencia artificial permite producir textos, imágenes, audios y videos a una velocidad que hace algunos años habría requerido un equipo mucho más grande.

En junio de 2025, ChequeaBolivia identificó 14 contenidos generados con IA dentro de su monitoreo electoral. Para septiembre, el número registrado en su seguimiento había subido a 21 contenidos.

Eso modifica la estructura de costos. Antes, fabricar cientos de mensajes requería muchas horas de trabajo humano. Ahora, una parte de esa producción puede automatizarse. El gasto se desplaza entonces hacia herramientas digitales, administración, distribución y, sobre todo, hacia la capacidad de conseguir que esos contenidos lleguen a personas reales.

Por eso, una granja de bots moderna puede ser menos visible y más sofisticada que la clásica habitación llena de teléfonos.

¿Quiénes intervienen?

En una operación organizada pueden aparecer varios actores:
  • Financiadores o clientes: quienes pagan por conseguir determinados resultados.
  • Estrategas digitales: diseñan las narrativas y objetivos.
  • Administradores: coordinan cuentas, contenidos y actividad.
  • Creadores de contenido: producen textos, memes, videos, imágenes o material generado con IA.
  • Operadores humanos: manejan cuentas y realizan acciones en redes.
  • Proveedores tecnológicos: ofrecen herramientas de automatización, infraestructura o servicios digitales.
  • Plataformas: Facebook, Instagram, TikTok, X, YouTube y otras, que intentan detectar y eliminar comportamientos coordinados e inauténticos.
La investigación académica sobre click farms en Brasil y Colombia también muestra la existencia de mercados paralelos de cuentas, seguidores, comentarios y otros servicios de interacción artificial.

Bolivia ya conoce el fenómeno

Meta documentó en 2020 una operación de comportamiento inauténtico coordinado que afectaba a Bolivia, Venezuela y México. La compañía eliminó 46 cuentas de Facebook, 41 páginas y 24 cuentas de Instagram vinculadas a esa red. Según Meta, la operación había gastado aproximadamente $us 3,6 millones en publicidad, principalmente en dólares, y algunas cuentas se presentaban como medios independientes u organizaciones cívicas.

El dato es importante porque demuestra que la manipulación digital puede convertirse en un negocio de millones de dólares cuando escala y combina cuentas falsas, publicidad y segmentación.

Y también muestra algo más: no siempre la infraestructura está físicamente en Bolivia ni quienes la financian tienen que estar en el país.

El problema económico: pagar por una audiencia que no existe

Desde la mirada económica, el mayor riesgo de una granja de bots no es solamente político, también afecta el valor de los datos.

Una empresa puede creer que tiene miles de seguidores, millones de reproducciones o una comunidad altamente activa cuando una parte de esas métricas fue fabricada.

Eso puede distorsionar decisiones de inversión, contratación de publicidad, valoración de influencers y medición de campañas.

En otras palabras, los bots pueden crear una burbuja de demanda artificial.

El negocio funciona mientras alguien esté dispuesto a pagar por esa apariencia.

Por eso, más que preguntar cuánto cuesta comprar 100 o 1.000 cuentas, la pregunta económica relevante es otra: ¿cuánto vale para un cliente conseguir que una mentira parezca popular?

En Bolivia, donde las redes sociales tienen cada vez más peso en la política, los negocios y la formación de opinión, esa respuesta puede ser mucho más importante que el precio de los celulares que están detrás de una granja de bots.

Fuente: Activos Bolivia

martes, 25 de agosto de 2026

Qué es Farmear Aura y cómo funcionan las batallas presenciales de jóvenes


El fenómeno de “farmear aura” se ha consolidado como una de las tendencias sociales más visibles entre jóvenes de América Latina, impulsando competencias en las que la presencia y la creatividad definen el prestigio personal tanto en redes sociales como en espacios públicos.

La expansión de este concepto ha transformado la manera en que la generación Z entiende y compite por el reconocimiento social, desplazando el foco de las habilidades tradicionales hacia la construcción de una imagen creativa e influyente.

Hoy “farmear aura” no solo es parte del vocabulario digital, sino que se ha convertido en una práctica presencial capaz de congregar a cientos de adolescentes en plazas y calles. La viralidad y el impacto público de estas batallas explican por qué la tendencia sigue creciendo y redefiniendo las reglas del juego social.

El origen de “farmear aura”: videojuegos y carisma digital

El término nace de la fusión de dos elementos centrales en la experiencia juvenil contemporánea. Por un lado, “farmear” viene del verbo inglés “to farm”, habitual en videojuegos como League of Legends, Honor of Kings y Pokémon Unite, donde repetir acciones otorga recursos para mejorar el rendimiento del personaje.

Por otro, “aura” en redes sociales refiere a los atributos simbólicos que una persona proyecta: carisma, seguridad, estilo y magnetismo, construyendo una presencia que trasciende el espacio físico y digital.

La combinación de ambos conceptos da lugar a una expresión que sintetiza la búsqueda de acciones, gestos o actitudes capaces de incrementar simbólicamente el carisma y la admiración percibida por otros. Así, “farmear aura” describe situaciones en las que una persona acumula “puntos” de prestigio mediante su actitud, ya sea en la vida cotidiana o en plataformas sociales.

Cómo son las batallas de aura

El auge de “farmear aura” se aceleró gracias a plataformas como TikTok, Instagram y X. Los usuarios rápidamente adaptaron el término para crear memes y comentarios donde se asignan “+1000 de aura” o “perdió aura” a quienes destacan o fallan en público. Cada interacción puede sumar o restar “puntos de aura”, generando una competencia simbólica y colectiva.

Frases ingeniosas, poses desafiantes y movimientos inesperados suelen interpretarse como formas de ganar aura, mientras que situaciones incómodas o errores restan prestigio digital.

El proceso de valoración es visible y colectivo: la viralización, las reacciones y los comentarios amplifican el impacto de cada gesto, consolidando una lógica de competencia social que transforma las interacciones cotidianas.

A partir de 2026, la tendencia de “farmear aura” se trasladó del entorno digital a las calles y plazas de ciudades sudamericanas, especialmente en Argentina y Brasil. Surgieron las batallas presenciales de aura, eventos donde jóvenes compiten en duelos de presencia y carisma ante decenas de espectadores.

Dos participantes se enfrentan, buscando proyectar la mayor seguridad y magnetismo posibles a través de gestos, poses y movimientos, mientras el público actúa como juez espontáneo.

La dinámica es simple: ambos deben mantener la compostura, evitar reír y sostener su personaje frente a la audiencia. El vencedor se decide por la reacción colectiva, que se traduce en aplausos, vítores y gritos.

En ocasiones, las competencias incluyen jueces, rondas eliminatorias y premios, pero el eje central es la capacidad de sostener una imagen segura y magnética, más allá de la destreza física.

Repertorio de gestos y poses: creatividad en tiempo real

El éxito en las batallas de “farmear aura” depende de la creatividad individual. Entre los gestos más representativos destaca el “six-seven”, que consiste en levantar ambas palmas y moverlas alternadamente, un guiño a la cultura del rap y memes deportivos.

También se popularizan las poses “sigma”, miradas fijas, referencias a celebraciones de Lionel Messi, la técnica facial del “mewing” y las “aura walk”, caminatas calculadas para impresionar.

Cada participante reinventa estos códigos, adaptándolos a su personalidad para captar la atención y construir reputación en tiempo real. El carisma se convierte en la principal herramienta para sobresalir y ganar respeto en estos duelos, donde la imagen y la actitud pesan más que cualquier otra habilidad.

“Farmear aura” ha redefinido la competencia social entre jóvenes, integrando códigos de videojuegos, cultura pop y redes sociales en un juego colectivo donde la creatividad y la presencia mandan.

Fuente: Infobae

La doctrina de la obstrucción: ¿qué nivel de gobernanza es adecuado para la IA?


La delimitación adecuada de las competencias entre el gobierno federal y los estados ha sido a menudo objeto de controversia en el debate sobre la política de IA. Los defensores de ambos enfoques se remiten a las cláusulas constitucionales que respaldan su postura. La realidad es que este tema, al igual que muchas otras cuestiones relacionadas con la IA, no se reduce a una lista ordenada de asuntos políticos bien definidos. Por el contrario, existe una clara combinación de cuestiones de política de IA que requieren atención a nivel nacional: aquellas que son competencia exclusiva de los estados y aquellas que pueden ser abordadas tanto por el gobierno federal como por los estados (o un grupo de estados). Entonces, ¿cómo podría un tribunal o un responsable de políticas identificar qué nivel de gobernanza es el adecuado para los distintos temas relacionados con la IA?

Mi artículo, "La doctrina de la obstrucción", conecta los puntos jurisprudenciales que, en conjunto, establecen un marco para evaluar si el ejercicio del poder por parte de un estado se ajusta a la letra y al espíritu de la Constitución. El primer pilar impide que los estados obstaculicen el acceso a los mercados nacionales. El segundo pilar impide que los estados promulguen leyes que obstaculicen la capacidad del gobierno federal para responder a cuestiones que requieren atención nacional. Y el tercer pilar impide que los estados interfieran en iniciativas nacionales, como los proyectos de infraestructura a gran escala.

Si bien ninguna fuente en particular respalda esto como una doctrina formal, un análisis minucioso de casos de federalismo que han pasado desapercibidos respalda sus diversos pilares. Dicho esto, este artículo marca el inicio de una investigación sobre los contornos y la aplicabilidad de la doctrina, más que el anuncio de un proyecto concluido. Investigaciones adicionales arrojarán luz sobre la precisión descriptiva de la doctrina —hasta qué punto se alinea con la forma en que los tribunales han razonado en casos difíciles—, así como sobre su valor normativo y hasta qué punto su aplicación se alinea con los objetivos de nuestro orden constitucional y los promueve. Una revisión de la evidencia inicial que sustenta la doctrina puede guiar ese esfuerzo.

La semilla de la doctrina se encuentra más claramente en Buck v. Kuykendall. En nombre de la Corte Suprema, el juez Louis Brandeis declaró inconstitucional la ley a pesar de una larga serie de decisiones que respaldaban regulaciones similares sobre carreteras, criticándola por dictar quién podía usar las carreteras en lugar de cómo, por atreverse a evaluar la suficiencia de la competencia interestatal y por socavar la propia inversión del Congreso en las carreteras con ayuda federal. Cada una de estas fallas representa un pilar de la doctrina.

Great A&P Tea Co., Inc. v. Cottrell es un ejemplo del primer pilar en acción: la Corte Suprema anuló una ley de Misisipi que prohibía la leche de otros estados a menos que el estado exportador hiciera lo mismo, y el juez William Brennan desmontó la idea de que una barrera acordada mutuamente es menos barrera. Como él mismo lo expresó, tal esquema interfiere con "el interés nacional en la libertad del comercio nacional".

Bajo el segundo pilar, un estado no puede apropiarse de un tema que requiera una norma nacional. Arizona lo intentó. Penalizó a las empresas ferroviarias por operar trenes de más de 14 vagones de pasajeros o 70 de carga y defendió el límite como una medida de seguridad que el Congreso nunca había excluido. En Southern Pacific Co. v. Arizona, la Corte Suprema sostuvo que no le correspondía a Arizona establecer la longitud de los trenes: cuando se requiere uniformidad nacional, la regulación debe provenir de una sola autoridad o no existir en absoluto.

El tercer criterio prohíbe a los estados actuar en contra de los esfuerzos nacionales ya en marcha. Iowa aprendió esto en Kassel v. Consolidated Freightways Corp., en el que la Corte Suprema rechazó un límite a la longitud de los camiones por considerarlo una medida de seguridad solo de nombre y interpretó el interés federal en el libre tránsito interestatal basándose en décadas de inversión más que en una sola ley. Wisconsin lo aprendió en Raymond Motor Transportation, Inc. v. Rice, cuando una norma tan onerosa que obligaba a los camiones a desviarse de paso por el estado fue rechazada por la misma razón.

Un puñado de casos bajo un título conciso no justifica una recalibración de la jurisprudencia sobre el federalismo. Ese no es mi objetivo. Este artículo aspira a impulsar nuevas conversaciones sobre cómo resolver cuestiones emergentes y significativas relacionadas con el poder estatal y federal. La Corte Suprema lleva mucho tiempo descubriendo nuevos marcos a medida que cambian la economía, la infraestructura y la tecnología de la nación. Wickard, López, Raich, Pike, National Pork Producers y otros casos relacionados con la cláusula de comercio, por ejemplo, reflejan los intentos de la Corte por conciliar los principios de la Constitución con un mundo que los fundadores no habían previsto. Todos esos casos siguen siendo jurisprudencia válida. Sin embargo, sería difícil explicar esos dictámenes bajo una doctrina común.

A medida que la Corte Suprema se enfrenta a un nuevo conjunto de cuestiones sobre el federalismo —desde los centros de datos hasta la regulación de la inteligencia artificial en zonas fronterizas—, su costumbre ha sido adaptar los casos anteriores para que se ajusten a la política contemporánea y a las prioridades nacionales. Este artículo tiene como objetivo adelantarse a esa tendencia y explorar cómo un enfoque puede equilibrar las cuestiones pendientes del federalismo y evitar soluciones fragmentadas, al tiempo que permite la experimentación en materia de políticas cuando sea apropiado.

Fuente: El Cato