miércoles, 12 de agosto de 2026

La economía de Cochabamba se contraerá 4,15% en 2026


La Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), a través de su Unidad de Análisis Económico (UAE) presentó el «Reporte Empresarial de Cochabamba al primer semestre de 2026», que proyecta una contracción de 4,15% del Producto Interno Bruto departamental, superior a la caída nacional estimada de 3,95%. Bajo este escenario, proyecta que el PIB de Cochabamba disminuiría de US$ 8.827 millones en 2025 a US$ 8.460,68 millones en 2026, equivalente a una reducción de US$ 366,32 millones. El estudio advierte que este deterioro productivo coincide con una limitada capacidad de generación de empleo formal, cuya cobertura alcanzaría apenas al 14,57% de la población económicamente activa de Cochabamba, reflejando una estructura laboral marcada por la informalidad, la baja productividad y la reducida actividad efectiva de las empresas registradas.

El reporte, elaborado por la Unidad de Análisis Económico y el Observatorio Económico Empresarial de la FEPC, integra información del Instituto Nacional de Estadística, el Sistema Integrado de Información Productiva, el Servicio Plurinacional de Registro de Comercio, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la CEPAL, la Organización Internacional del Trabajo y otras fuentes especializadas.

La evaluación sitúa a Bolivia en una trayectoria divergente respecto al contexto internacional. Mientras América Latina y el Caribe mantendrían un crecimiento de entre 2,2% y 2,4% durante 2026, el Banco Mundial proyecta una contracción de 3,2% para Bolivia, el FMI estima una caída de 3,3% y la FEPC plantea un escenario de 3,95%, incorporando las restricciones de divisas, combustibles, inversión y logística observadas durante el primer semestre.

La economía nacional reduciría su PIB de US$ 53.890 millones en 2025 a US$ 51.761 millones en 2026. Las mayores contracciones se registrarían en construcción, con 8,5%; actividad extractiva, con 7,5%; industria manufacturera, con 6,5%; comercio, con 6%; y transporte y comunicaciones, con 5,4%.
Cochabamba conservaría la tercera mayor participación dentro de la economía boliviana, con 16,4% del PIB nacional, después de Santa Cruz, que concentra 33,3%, y La Paz, con 25,3%. Los tres departamentos reúnen alrededor del 75% de la actividad económica del país.

Manufactura y transporte explican más de la mitad de la contracción

La estructura sectorial departamental muestra que la industria manufacturera disminuiría 6% y aportaría 1,09 puntos porcentuales a la caída del PIB. Transporte y comunicaciones registraría una contracción de 7%, con una incidencia negativa de 1,06 puntos porcentuales. Ambos sectores explicarían conjuntamente 51,8% de la reducción económica proyectada.

La agricultura, ganadería, silvicultura y pesca descendería 5%; el comercio, 5,8%; las actividades de alojamiento y servicios de comidas y bebidas, 3,5%; la administración pública, salud y educación de mercado, 2,2%; y la construcción, 1,71%. Al incorporar manufactura, transporte, agricultura y comercio, estas cuatro actividades concentran 75,4% de la contracción departamental.

“Cochabamba produjo menos porque las empresas enfrentaron mayores dificultades para obtener insumos, movilizar mercancías, financiar operaciones y sostener sus ventas”, señala el reporte.
La conflictividad amplificó este escenario. Bolivia acumuló 83 días de interrupciones en carreteras troncales e interdepartamentales, con una afectación estimada de Bs 15.790 millones. En Cochabamba se contabilizaron 1.355 conflictos y protestas sociales, 58 días de bloqueo y una secuencia de 53 días consecutivos de interrupción logística.

Exportaciones crecieron 51,2%, con alta concentración en tres productos

El comercio exterior departamental presenta señales de recuperación durante los primeros cinco meses de 2026. Las exportaciones aumentaron 51,2%, de US$ 141,47 millones a US$ 213,88 millones, mientras las importaciones crecieron 11,2%, hasta US$ 245 millones. Como resultado, el déficit comercial se redujo 60,5%, de US$ 78,80 millones a US$ 31,12 millones, y la cobertura comercial avanzó de 64,2% a 87,3%.

El valor exportado por kilogramo aumentó 42,5%, de US$ 0,47 a US$ 0,68. Sin embargo, la expansión estuvo concentrada en urea granulada, wólfram y mineral de plata, productos que aportaron US$ 71,2 millones y explicaron 98,3% del crecimiento exportador. Los tres principales productos reunieron 59,3% del valor vendido al exterior.

El wólfram registró exportaciones por US$ 40,7 millones y un crecimiento interanual de 533,3%; la urea alcanzó US$ 69,04 millones, con una expansión de 63,7%; y el mineral de plata llegó a US$ 14,16 millones, con un incremento de 247%. La minería y metalurgia elevó su participación exportadora de 23,2% a 33,6% y creció 135,6%.

Brasil, Argentina y China concentraron 58,2% de las exportaciones cochabambinas. Brasil mantuvo la primera posición con 26,7%, seguido por Argentina con 17,2%, China con 14,2%, Estados Unidos con 10,7% y Vietnam con 7,2%.

La recuperación parcial contrasta con el resultado anual de 2025, gestión en la que Cochabamba exportó US$ 424,97 millones e importó US$ 543,07 millones, generando un déficit de US$ 118,11 millones. El departamento representó 4,38% de las exportaciones nacionales, 5,42% de las importaciones y 36,07% del déficit comercial de Bolivia.

Menor importación de maquinaria refleja cautela en la inversión

Las importaciones cochabambinas estuvieron compuestas en 45,9% por insumos productivos, 27,1% por bienes de capital y transporte y 25,4% por artículos de consumo. Estos tres componentes representaron 98,4% del valor importado.

A pesar del crecimiento general de las compras externas, la importación de maquinaria industrial cayó 20,4%, mientras las máquinas de oficina, servicio y uso científico disminuyeron 20,9%. El comportamiento refleja una menor ampliación de capacidad manufacturera y una orientación empresarial concentrada en mantenimiento operativo, transporte, reposición de insumos y abastecimiento.

China concentró 44,3% de las importaciones, seguida por Perú con 6,9%, Brasil con 6,5%, Estados Unidos con 6,2% y Japón con 4,5%. La dependencia también se manifiesta en la logística: 97,2% del valor importado ingresó por carretera y los corredores Arica–Charaña–Tambo Quemado e Iquique–Pisiga–Bella Vista concentraron 78,6% de las operaciones.

La prima logística CIF/FOB se redujo de 9,87% a 8,93%, aunque permaneció por encima del promedio nacional de 8,17%. Bajo la metodología comparable de la OCDE, el costo internacional de transporte y seguro de Cochabamba alcanzó 8,2%, nivel 67,3% superior al promedio mundial de 4,9%.

Cochabamba reúne 83.012 empresas, con predominio de unidades unipersonales

A febrero de 2026, Cochabamba registró 83.012 empresas vigentes, equivalentes al 17,55% de las 473.132 unidades empresariales formalmente inscritas en Bolivia. El departamento ocupa la tercera posición nacional, después de La Paz y Santa Cruz.

Los servicios concentran 32.417 empresas y el comercio 29.402. Ambos sectores representan 74,47% de la base empresarial departamental. La construcción reúne 10.167 unidades, la industria manufacturera 8.257, minas y canteras 1.901 y el sector agropecuario 868.

El 84,33% de las unidades registradas corresponde a empresas unipersonales y 14,97% a sociedades de responsabilidad limitada. Estas dos figuras jurídicas concentran 99,3% del total.

La estimación por tamaño identifica 75.818 microempresas, equivalentes al 91,33% de la base departamental; 6.960 pequeñas y medianas empresas; y 234 grandes empresas. El municipio de Cochabamba concentra 54.572 unidades, equivalentes al 65,74%, mientras Cochabamba, Quillacollo, Sacaba y Vinto reúnen 78,51% del tejido empresarial.

El reporte diferencia entre empresas vigentes y empresas con actividad declarada. De las 83.012 unidades registradas, 22.273 fueron identificadas como activas, con 62.907 trabajadores declarados: 49.491 permanentes y 13.416 eventuales.

Los servicios generan 24.114 empleos, equivalentes al 38,33%; el comercio concentra 16.928 trabajadores, con 26,91%; la industria manufacturera aporta 12.918 empleos, con 20,54%; y la construcción reúne 8.166 trabajadores, con 12,98%. Estos cuatro sectores concentran 98,76% del empleo empresarial declarado.

Informalidad y productividad limitan la capacidad de crecimiento

El reporte ubica la tasa de informalidad laboral de Bolivia en 83,9%, frente a un promedio de 51% para América Latina y el Caribe. Este resultado posiciona al país entre las economías con mayor proporción de ocupación informal dentro de la comparación regional.

La productividad laboral boliviana alcanza aproximadamente US$ 3,2 de PIB real por hora trabajada. El resultado se encuentra por debajo del promedio latinoamericano de US$ 10,1, de Chile con US$ 19,2, Argentina con US$ 16,6, Paraguay con US$ 7,2 y Perú con US$ 6,1.

La combinación de elevada informalidad, baja productividad y predominio de microempresas reduce la capacidad de inversión, innovación, incorporación tecnológica, generación de empleo protegido y acceso a financiamiento empresarial de largo plazo.

Inflación regional supera el promedio nacional

En materia de inflación, el reporte diferencia la medición oficial del INE y el escenario de riesgo elaborado por la UAE-FEPC. El INE calcula el IPC con una canasta nacional de 397 productos genéricos, ponderados según su participación en el gasto de los hogares urbanos; a junio de 2026 registró una inflación acumulada de 4,82% y una variación interanual de 9,23%, mientras el PGE Reformulado proyecta un cierre de 14%. La UAE-FEPC utiliza una canasta de 100 bienes y servicios de compra frecuente, seleccionados por su incidencia en el presupuesto familiar y en los costos empresariales de Cochabamba, y estima un escenario de 25,42%. Para alcanzar esos resultados, la inflación debería promediar aproximadamente 1,41% mensual durante el segundo semestre en el escenario del PGE y 3,04% en el escenario UAE-FEPC, asociado a mayores presiones en alimentos, transporte, combustibles, abastecimiento e insumos importados.

El Índice de Precios al por Mayor aumentó 5,74% en junio y acumuló una variación interanual de 9,19%. El comportamiento anticipa presiones sobre materias primas, mercadería, inventarios, márgenes empresariales y necesidades de capital de trabajo.

Estrés empresarial se ubica a 1,3 puntos del nivel crítico

El Índice de Estrés Empresarial de Cochabamba alcanzó 73,7 puntos sobre 100, clasificación correspondiente a estrés elevado y situada a 1,3 puntos del umbral crítico.

La dimensión de operación y logística registró la mayor presión, con 82,9 puntos, impulsada por los 58 días de bloqueo y la concentración de 78,6% de las importaciones en dos corredores. Precios y presión cambiaria alcanzaron 73,7 puntos; financiamiento y liquidez, 70 puntos; y actividad e inversión, 68,6 puntos.

Entre los riesgos empresariales se identificó a los combustibles y la seguridad energética como el principal riesgo, con una ponderación de 17,6%. Le siguen bloqueos y disrupciones logísticas con 15,2%, inflación con 14,6%, desaceleración económica con 13,6% y escasez de divisas y presión cambiaria con 12,6%. Los cinco primeros riesgos concentran 73,6% de la ponderación total.

Para Cochabamba, 43% de los participantes identificó a los bloqueos como la principal amenaza departamental. El acceso a divisas y el financiamiento concentraron 60,8% de los factores que presionan los costos empresariales.

La protección de liquidez constituye la principal prioridad institucional y empresarial, con 53,2% de las respuestas. En la gestión operativa, 36,7% prioriza el control de costos, 32,9% la preservación de liquidez y 30,4% la planificación ante crisis logísticas.

Demanda crediticia supera la captación departamental

Los depósitos de Cochabamba alcanzaron Bs 27.486 millones y representaron 11,2% de las captaciones nacionales. La cartera departamental llegó a Bs 39.117 millones, equivalente al 16,8% del crédito del sistema financiero.

La relación entre cartera y depósitos se situó en 142,3%, mostrando una demanda crediticia territorial superior a la captación local. Cochabamba registró aproximadamente 3,4 millones de cuentas de depósito, cerca de 18,8% del total nacional.

El sistema financiero nacional mantuvo depósitos por Bs 244.627 millones, cartera por Bs 233.206 millones, mora de 2,9% y previsiones equivalentes al 147,7% de la cartera en incumplimiento. Estos indicadores constituyen amortiguadores financieros, aunque las empresas continúan enfrentando presiones asociadas con plazos, garantías, capital de trabajo y acceso efectivo al crédito.

La FEPC concluye que Cochabamba combina una contracción productiva, elevada presión logística, inflación regional, debilitamiento de la inversión industrial y restricciones de liquidez, junto con una recuperación exportadora concentrada en pocos productos. El reporte plantea la necesidad de priorizar estabilidad energética, transitabilidad permanente, acceso a divisas, financiamiento productivo, diversificación exportadora, formalización, productividad e inversión como condiciones para recuperar la actividad económica y proteger el empleo.

Fuente: FEPC

martes, 11 de agosto de 2026

El agro boliviano se prepara para un nuevo censo después de 13 años


Después de 13 años, Bolivia se prepara para realizar un nuevo Censo Agropecuario, el cuarto en la historia del país. El Instituto Nacional de Estadística (INE) encara el operativo con el desafío de recuperar la confianza de los productores y generar información que permita actualizar la radiografía del sector agropecuario nacional.

Sebastián Méndez Peña, encargado departamental del INE en Santa Cruz, explicó en el programa Factor K, que una de las principales dificultades identificadas en el censo de 2013 fue la falta de confianza de los productores respecto al uso y confidencialidad de los datos proporcionados.

“El principal objetivo o la principal herramienta que estamos utilizando para poder tener un censo de calidad, con datos que sirvan para el uso del público, es poder trabajar en la confianza de la gente”, señaló Méndez.

El funcionario remarcó que la información individual estará protegida por el secreto estadístico establecido en la Ley 1405 de Estadísticas Oficiales. Según explicó, los datos de cada productor serán confidenciales y los resultados se difundirán de manera agregada, sin revelar la identidad de quienes proporcionen la información.

Un censo con tecnología y participación del sector

A diferencia de anteriores operativos, el nuevo censo utilizará dispositivos móviles para la totalidad de la recolección de datos, dejando atrás los formularios en papel. De acuerdo con Méndez, esta metodología permitirá agilizar el envío de información, actualizar la cartografía, reducir errores y acortar los plazos para la entrega de resultados.

Otro de los cambios está relacionado con la elaboración de la boleta censal. El cuestionario fue socializado con organizaciones representativas del sector, entre ellas la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Fegasacruz y asociaciones de productores, con el objetivo de incorporar las características y necesidades del territorio.

La boleta tendrá alrededor de 170 preguntas distribuidas en 17 secciones y seguirá estándares de calidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según el responsable departamental del INE.

El cuestionario abordará variables estructurales como las características del productor, producción, uso de la tierra, ganadería, maquinaria, agroquímicos, tecnología y prácticas relacionadas con el medio ambiente. No incluirá variables de coyuntura, como precios, costos o plagas, debido a que estas pueden cambiar rápidamente. Para esos aspectos, el INE prevé complementar la información posteriormente mediante encuestas agropecuarias especializadas.

Santa Cruz concentrará el mayor despliegue

El departamento de Santa Cruz tendrá un papel central en el operativo. Méndez señaló que cerca del 70% del trabajo del Censo Agropecuario se realizará en este departamento, debido a su peso dentro de la actividad agropecuaria nacional.

El operativo contempla una estructura conformada por jefes municipales, jefes de área agropecuaria, jefes de brigada y empadronadores. Una de las características planteadas por el INE es que el personal sea del propio territorio, para facilitar el acceso a las comunidades y fortalecer la confianza de los productores.

“Cada uno de estos actores son del propio municipio”, explicó Méndez, al señalar que la selección se coordina con las alcaldías municipales y las organizaciones productivas, además de contemplar convocatorias públicas para la contratación del personal.

En Santa Cruz se prevé movilizar a unas 1.100 personas entre jefes municipales, jefes de área, supervisores, empadronadores, técnicos de campo y equipos de monitoreo. A nivel nacional, la estructura alcanzaría aproximadamente a 7.500 personas, con la mayor parte del personal desplegado en las provincias.

La cobertura buscará alcanzar al 100% de las Unidades de Producción Agropecuaria (UPA). Para ello se utilizará un método de barrido territorial, con recorridos por áreas rurales y zonas urbanas donde exista producción, además de información previamente recopilada junto a los municipios para identificar las áreas productivas.

El operativo comenzará en septiembre

El INE se encuentra actualmente en la etapa precensal, dedicada a la planificación, socialización y reclutamiento del personal. El operativo está previsto para comenzar en septiembre y tendrá una duración aproximada de 45 días calendario.

A diferencia del Censo de Población, no habrá una única jornada censal. El levantamiento será escalonado y se prevé que comience entre el 20 y el 28 de septiembre y se extienda hasta las semanas finales del año.

Méndez indicó que los primeros resultados preliminares se esperan para el primer trimestre de 2027, mientras que posteriormente se contará con una base de datos más amplia y trabajable.

Una herramienta para la planificación

El INE sostiene que el Censo Agropecuario no tendrá efectos sobre la distribución de escaños parlamentarios, coparticipaciones ni límites territoriales. Su finalidad será generar información estadística para la planificación del sector y la toma de decisiones basada en evidencia.

“Es una herramienta para la planificación, para que ellos puedan tomar decisiones basadas en evidencia”, afirmó Méndez, en referencia a productores, asociaciones y autoridades nacionales, departamentales y municipales.

Los resultados también permitirán construir un nuevo marco muestral para desarrollar encuestas especializadas sobre distintos sectores agropecuarios. De esta manera, el censo no solo busca actualizar los datos acumulados desde 2013, sino también servir como base para futuros estudios estadísticos.

Para Santa Cruz, el operativo tendrá una relevancia particular por su participación en la actividad agropecuaria nacional. El departamento será el territorio con mayor despliegue operativo y, de acuerdo con las estimaciones mencionadas por el INE, concentra alrededor del 70% de la producción agropecuaria del país.

El desafío de recuperar la confianza

Uno de los principales mensajes que el INE busca transmitir durante la etapa de socialización es que la información proporcionada por los productores no será utilizada para generar nuevos impuestos ni para otros fines ajenos a la actividad estadística.

Méndez recordó que en 2013 existían temores entre algunos productores sobre el destino de los datos. “El censo no va a ser utilizado para crear nuevos impuestos. La información que el productor brinde es secreta y confidencial”, afirmó.

En ese marco, el funcionario señaló que el desafío institucional pasa por explicar en el territorio el propósito del operativo y garantizar que los datos individuales permanezcan protegidos.

La información obtenida será utilizada para generar resultados agregados que puedan servir a productores, asociaciones y entidades públicas en la planificación de inversiones, producción, proyectos y políticas públicas relacionadas con el sector agropecuario.

“El censo lo realiza la población”, sostuvo Méndez, al remarcar que la participación de los productores será determinante para obtener información que refleje la estructura real del campo boliviano.

El operativo será financiado mediante un programa de fortalecimiento del sistema de estadísticas nacionales respaldado por un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también contempla otros componentes del proceso de actualización estadística del país.

Con el levantamiento previsto para septiembre, el INE apunta a actualizar después de más de una década los principales datos estructurales del agro boliviano y contar con información que sirva como base para la planificación durante los próximos años.

Fuente: Economy

Participación de Javier Tapia en la FIL La Paz 2026

Disertación de Javier Tapia en el conversatorio, encuentro y presentación del libro Antología de la Caricatura e Historieta en Bolivia, antología de Jorge Siles, publicado por la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia; llevado a cabo en la Feria Internacional del Libro de La Paz, el 8 de agosto del 2026.