
En las clases de redacción periodística me gusta empezar por el principio, es decir, por definir qué es noticia. Como género es lo primero que hay que aprender a redactar y, a partir de ahí, viene todos los demás. En inglés los términos se confunden, o complementan, cuando a un adjetivo, new, se le añade una ese para convertirse en sustantivo, news. Porque la noticia es algo nuevo, además de muchas cosas más. De todas las definiciones que han desarrollado los teóricos de la comunicación a lo largo de la historia, me quedo con dos: "Noticia es un hecho verdadero, inédito o actual, de interés general, que se comunica a un público que pueda considerarse masivo, una vez que ha sido recogido, interpretado y valorado por los sujetos promotores que controlan el medio utilizado para la difusión", de Martínez Albertos; y una segunda, de Martín Vivaldi, que explica que "noticia es el género periodístico por excelencia que da cuenta de un modo sucinto por completo de un hecho actual o actualizado, digno de ser conocido y divulgado y de innegable repercusión humana".
La semana pasada el Instituto Reuters público su Digital News Report 2026, que ya se ha consagrado como el informe más completo sobre el consumo de noticias a nivel mundial. Una de las grandes virtudes de este estudio es que se viene realizando desde hace 15 años, los más convulsos, cambiantes e inciertos en el ámbito de la información, lo que permite analizar con suficiente perspectiva la preocupante evolución. Y es que el investigador Jim Egan, encargado este año de desmenuzar el informe, aunque destaca que se mantiene una fe inquebrantable en el periodismo, aprecia entre los encuestados "ansiedad, desinterés y cinismo". Por primera vez desde que se realiza el estudio, las redes sociales y las plataformas de vídeo ya han superado a los medios como punto de acceso para el consumo de noticias, aunque luego converjan en ellos, mientras siguen creciendo como vía de entrada los chatbots de IA. Pero independientemente de la manera de acceder a ellas, lo más llamativo es la falta de interés por las noticias, que ha caído a nivel mundial 13 puntos en los últimos cinco años y, en España, más de 30 en los últimos diez.
En este maremágnum, ya no sabemos qué es noticia. Contaba Arcadi Espada este fin de semana que el Instituto está trabajando en un estudio específico sobre una nueva definición de noticia. Las actuales pueden estar desfasadas, pero va a ser difícil que de esa nueva interpretación del término desaparezca lo de verdadero, inédito o actual, lo del interés general, lo de digno de ser conocido o lo de la innegable repercusión humana. Con optimismo, el analista de Reuters, afirma que a la gente le siguen importando las noticias y los valores periodísticos, que sigue aumentando la preocupación por la desinformación y que la credibilidad se busca en los medios. Pero la realidad con la que amenazan los datos, año tras año, es que va a ser difícil que puedan sobrevivir esos sujetos que están en los medios y que recogen, interpretan y valoran la información para luego difundirla.
Fuente: El Mundo