sábado, 25 de julio de 2026

Gobierno busca eliminar trámites y apunta a digitalizar el Estado hasta 2027


El Gobierno puso en marcha una estrategia para reducir la burocracia estatal y avanzar hacia la digitalización de los trámites, a través de la iniciativa Tranca Cero, que busca identificar y eliminar procedimientos y regulaciones considerados innecesarios para ciudadanos, emprendedores y empresas.

Julio Linares, viceministro de Coordinación y Modernización del Estado, explicó que la plataforma recibió más de 1.000 reportes ciudadanos desde el 1 de junio hasta la fecha de la entrevista, mientras que el equipo encargado ya envió 95 cartas y trabaja con distintas entidades para modificar resoluciones ministeriales y administrativas.

La autoridad abordó la estrategia durante una entrevista en Asuntos Centrales, donde explicó que el objetivo es avanzar hacia un Estado con menos trámites, mayor interoperabilidad entre instituciones y procesos completamente digitales.

Los ciudadanos ya reportaron más de 1.000 trabas

La plataforma Tranca Cero permite que los ciudadanos reporten dificultades en trámites realizados ante instituciones públicas, indicando la entidad, la ciudad y el motivo de la queja.

Linares explicó que los reportes son analizados y, cuando corresponde, derivados a la institución responsable para buscar una solución. En los casos en los que la traba está vinculada a una norma, se inicia un proceso de revisión para determinar si debe modificarse o eliminarse.

“Ya tenemos más de 95 cartas que hemos enviado y trabajos que estamos haciendo continuos en mesas rapiditas de solución con todos los ministerios o entidades”, informó el viceministro.

La estrategia abarca a los ministerios y entidades descentralizadas del Gobierno central, entre ellas instituciones como la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la Agencia Estatal de Medicamentos y Tecnologías en Salud (Agemed) y el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag).

El B-SISA, un ejemplo de la tramitología

Linares utilizó el trámite del B-SISA como ejemplo de los procedimientos que, a su criterio, requieren una revisión. Explicó que para realizar el registro se solicitan documentos y fotocopias que podrían ser verificados mediante la interoperabilidad de las bases de datos estatales.

“Hay una serie de temas que estamos viendo ya con el Viceministerio de Coordinación y Modernización del Estado, el cambio que hicimos y que está haciendo todo el plan de poder romper este ‘Estado tranca’”, señaló Linares.

La autoridad sostuvo que el objetivo es evitar que los ciudadanos tengan que presentar información que ya se encuentra en poder de otra institución pública.

En ese marco, recordó que un decreto establece que las entidades del Gobierno central no pueden exigir fotocopias de la cédula de identidad para realizar trámites. La medida también limita la solicitud del certificado de nacimiento a casos específicos, como el ingreso a determinadas instituciones.

La digitalización aún parte de un nivel bajo

Linares reconoció que el avance de Bolivia en materia de digitalización estatal todavía es reducido y que el país debe avanzar desde la digitalización de documentos hacia procesos completamente digitales.

El viceministro explicó que el Gobierno electrónico consiste, en gran medida, en trasladar documentos físicos a formatos digitales, mientras que el Gobierno digital implica que el trámite sea digital desde su inicio hasta su conclusión.

“Ni siquiera hemos terminado bien la etapa del gobierno electrónico”, afirmó Linares, al explicar que el objetivo es avanzar hacia una digitalización integral de los procesos.

La estrategia también contempla fortalecer la interoperabilidad entre las instituciones públicas. Según la autoridad, al inicio de la actual gestión solo 19 entidades contaban con interoperabilidad, cifra que llegó a 35 en los primeros ocho meses y que se espera ampliar a 100 hasta fin de año.

La meta es que el sistema alcance a todas las instituciones del Gobierno central hasta mediados de 2027, aunque el proceso también requiere realizar un inventario de equipos, servidores y programas informáticos disponibles en las entidades estatales.

Migración, Aduana e Impuestos concentran más quejas

Entre las instituciones que concentran la mayor cantidad de reclamos ciudadanos se encuentran Migración, Aduana e Impuestos, de acuerdo con la información proporcionada por el viceministro.

Linares señaló que también existen quejas relacionadas con Derechos Reales y el Servicio de Registro Cívico (Serecí), aunque explicó que el alcance actual de la estrategia aún no permite intervenir en todas las entidades y niveles del Estado.

La iniciativa busca que los ciudadanos reporten las dificultades que enfrentan en sus trámites a través de la plataforma Tranca Cero y sus canales digitales, para que las entidades responsables puedan revisar los procedimientos y, cuando corresponda, modificar o eliminar las normas que generan las trabas.

Fuente: Asuntos Centrales

viernes, 24 de julio de 2026

Habladores sin responsabilidad (fragmento)


Pequeño fragmento del libro Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb, sobre la ética de intelectuales y opinadores y sus consecuencias.

Hoy en día, alguien puede expresar una opinión que perjudica a otros (que dependen de ella) y, aun así, no rendir cuenta alguna. ¿Es eso justo?

Pero, claro, vivimos en la era de la información. Puede que este efecto de transferencia de fragilidad haya estado presente durante toda la historia, pero ahora se ha vuelto mucho más agudo gracias a la moderna conectividad y esta novedosa invisibilidad de las cadenas causales. El intelectual es hoy inmensamente más poderoso y peligroso que antes. El «mundo del conocimiento» provoca una separación entre el saber y el hacer (dentro de la misma persona, incluso) y contribuye a la fragilidad de la sociedad. ¿Cómo?

En los viejos tiempos, los privilegios comportaban obligaciones (salvo para la reducidísima clase de intelectuales que estaban al servicio de un mecenas o, en algunos casos, del Estado). ¿Que alguien quería ser un señor feudal? Debía estar preparado para ser el primero en morir. ¿Que quería ir a la guerra? Él sería el primero en la línea de combate. No olvidemos que ese principio está incorporado en la propia Constitución de los Estados Unidos: el presidente es el comandante en jefe. César, Alejandro y Aníbal estaban en el campo de batalla (el último de ellos, según Livio, era siempre el primero en entrar en combate y el último en abandonarlo). También George Washington entró en batalla, a diferencia de Ronald Reagan y de George W. Bush, que se dedicaban a jugar a videojuegos mientras ponían en peligro las vidas de otras personas. Hasta Napoleón se exponía personalmente a riesgos: sus apariciones durante las batallas equivalían a añadir de pronto unos 25.000 nuevos soldados a sus tropas. Churchill también hizo gala de una impresionante dosis de valentía física. Eran individuos que estaban en primera línea y que creían en ello. El estatus conllevaba asumir riesgos físicos.

Fijémonos en que, en las sociedades tradicionales, incluso quienes fracasan habiendo asumido riesgos ocupan un estatus superior al de quienes no se han expuesto al peligro.

Volvamos ahora sobre la idiotez de los sistemas predictivos, que tanto me enerva. Puede que tengamos mayor justicia social que antes de la Ilustración, pero también padecemos muchas más transferencias de opcionalidad: más que nunca (lo que supone un retroceso patente). Me explico. Toda esta parafernalia sobre el conocimiento (economía del conocimiento, sociedad del conocimiento, etc. ) se traduce necesariamente en un desplazamiento hacia la palabra en detrimento de la acción. Cuándo se trata de predicciones, las palabras de los académicos, los consultores y los periodistas pueden ser solamente eso, palabras, sin encarnación física alguna y despojadas de toda prueba de verdad. Como siempre sucede con las palabras, no siempre vencen las más correctas, sino las más cautivadoras (o aquellas que sirven para producir el material con una apariencia más académica).

Mencionamos ya anteriormente que nada de lo que escribía y decía el filósofo político Raymond Aron parecía particularmente interesante a sus contemporáneos, a pesar de sus habilidades predictivas, mientras que quienes andaban más que equivocados a propósito del estalinismo sobrevivían magníficamente bien. Aron era todo lo anodino y gris que se puede ser: pese a sus clarividentes ideas, tanto su aspecto como su escritura y su modo de vida eran propios de un asesor fiscal, mientras que muchos de sus enemigos, como Jean-Paul Sartre (por poner un caso), llevaban un estilo de vida mucho más llamativo, pero se equivocaban en casi todo e incluso se comportaron con suma cobardía ante los ocupantes alemanes, sin plantear ningún tipo de resistencia. Aun así, Sartre, el cobarde, era quien lució radiante, impresionante; y, por desgracia, fueron sus libros los que sobrevivieron (y, por favor, dejen de llamarlo Voltaire: no fue ningún Voltaire).

Fuente: Antifrágil

Claude Cowork aprende viendo cómo trabajas: la nueva función Record a Skill convierte grabaciones de pantalla en automatizaciones


Anthropic lanzó el 21 de julio «Record a Skill», una función nueva de Claude Cowork que permite enseñarle a Claude una tarea repetitiva grabando la pantalla del ordenador mientras la realizas y narrando lo que haces. Claude convierte la grabación en una skill (habilidad) guardada en tu biblioteca, que puede ejecutar por ti la próxima vez que la necesites. El acceso es a través del menú + en la app de escritorio de Claude, disponible para los planes Pro, Max y Team.

La función fue anunciada vía la cuenta oficial de Claude en X el 21 de julio.

Cómo funciona en la práctica

El flujo de «Record a Skill» es deliberadamente simple:
  • Abre la app de escritorio de Claude y toca el menú + en el contexto de Cowork.
  • Selecciona «Record a skill» (Grabar una habilidad).
  • Realiza la tarea en tu ordenador mientras la grabación captura pantalla, clics de ratón, pulsaciones de teclado y tu narración de voz.
  • Finaliza la grabación.
  • Claude procesa la demostración y genera una skill estructurada que se guarda en tu biblioteca de habilidades.
  • La próxima vez que necesites realizar la misma tarea, basta con invocar la skill —Claude la ejecuta sin que tengas que repetir la demostración ni escribir instrucciones.
La narración de voz es el componente que convierte una simple grabación de pantalla en una instrucción comprensible para Claude. Explicar «ahora voy a esta carpeta, busco los archivos de hoy, los copio aquí y cambio el nombre con la fecha» mientras lo haces da a Claude el contexto que una grabación muda no proporcionaría.

Por qué esto es un cambio de paradigma en la automatización

Hasta ahora, enseñar a un asistente de IA a realizar una tarea requería una de estas dos opciones:

Opción A (técnica): Escribir prompts detallados o scripts que describieran exactamente los pasos a seguir. Requería saber cómo funciona el sistema de instrucciones del modelo, qué nivel de detalle era necesario y cómo manejar las excepciones.

Opción B (más técnica): Usar herramientas de automatización como Automator (macOS), Zapier o Microsoft Power Automate, que requieren entender flujos de trabajo, conectores y condiciones.

«Record a Skill» elimina ambas barreras: no necesitas saber programar ni entender cómo funciona Claude internamente. Solo necesitas saber hacer la tarea tú mismo y explicarla mientras la haces.

El posicionamiento de Anthropic es que esta función convierte a Claude en un «miembro del equipo digital que aprende los hábitos de trabajo de la organización simplemente observando cómo trabajan los empleados humanos.»

El contexto de Cowork

Claude Cowork fue lanzado en enero de 2026 como la versión accesible de Claude Code para usuarios no técnicos. Mientras Claude Code está orientado a desarrolladores y trabaja principalmente en terminales y editores de código, Cowork está diseñado para tareas de oficina generales: gestión de archivos, automatización de tareas administrativas, procesamiento de documentos.

La arquitectura de Cowork ya incluía «skills» como concepto — carpetas con instrucciones predefinidas que Claude puede cargar para seguir reglas específicas de estilo o proceso. Lo que «Record a Skill» añade es la capacidad de crear esas skills por demostración en lugar de por descripción textual.

Desde su lanzamiento, Cowork ha incorporado: acceso a archivos locales, memoria persistente, apps conectadas (acceso a Gmail, Google Drive, Calendar vía MCP), computer use (control de interfaces gráficas), tareas programadas, control del teléfono y proyectos. «Record a Skill» es la última capa del mismo ecosistema.

Mi valoración

«Record a Skill» resuelve el problema más concreto de la automatización con IA: la mayoría de las personas saben cómo hacer sus tareas repetitivas pero no saben cómo enseñárselas a un ordenador de forma que el ordenador las entienda. La demostración narrada es la forma más natural de transmitir ese conocimiento procedimental.

Lo que más me convence es la eliminación de la barrera de entrada: no necesitas ningún conocimiento técnico adicional para que Claude aprenda a hacer algo que tú ya sabes hacer. Eso amplía la audiencia de Cowork a prácticamente cualquier persona que realice tareas repetitivas en su ordenador. Lo que más me preocupa es la generalización: enseñar a Claude a hacer una tarea en un contexto específico no garantiza que la ejecute bien en variaciones de esa tarea. La skill puede funcionar perfectamente cuando los archivos están exactamente donde los pusiste tú, y fallar cuando la situación varía ligeramente.

Fuente: wwwhatsnew