martes, 24 de marzo de 2026

Estabilización y dolarización: Lecciones de la experiencia ecuatoriana con Jamil Mahuad


El pasado 19 de marzo, en el Auditorio SOLYDES de la Universidad Privada Boliviana (UPB), la Fundación Milenio y la UPB llevaron a cabo la conferencia magistral titulada “Estabilización y dolarización: la experiencia ecuatoriana”. El evento tuvo como propósito central analizar los desafíos económicos actuales a la luz de las reformas estructurales que transformaron la historia de Ecuador y la región.

Un testimonio de liderazgo en tiempos de crisis

La jornada contó con la participación excepcional de Jamil Mahuad Witt, expresidente de Ecuador (1998-2000). Durante su intervención, Mahuad compartió su testimonio sobre la compleja decisión de adoptar la dolarización en un contexto de crisis profunda y caída de los precios del petróleo.

El exmandatario subrayó que su principal obligación fue rodearse del mejor talento humano y tomar decisiones valientes para evitar el colapso económico y garantizar la paz social.

Análisis técnico y perspectivas de expertos

La apertura estuvo a cargo de Ronald MacLean, exalcalde de La Paz y amigo personal del expositor, quien destacó la trayectoria de Mahuad y la relevancia académica de su obra sobre la dolarización.

Posteriormente, un panel de destacados profesionales profundizó en el análisis:

Roberto Laserna, presidente de la Fundación Milenio, enfatizó que “puede ser más rápido importar confianza e importar una moneda fuerte para luego construir instituciones sólidas”.

Oscar Molina Tejerina, rector de la UPB, participó de forma virtual destacando tres lecciones fundamentales: la estabilidad es una construcción institucional, la credibilidad es el activo más importante de una economía y la dolarización exige una estricta disciplina económica.

Al evento asistieron también autoridades nacionales, representantes del cuerpo diplomático y organismos de cooperación internacional, quienes junto a la comunidad académica enriquecieron el debate plural y técnico.

El compromiso de la Fundación Milenio

En la Fundación Milenio, nos dedicamos a la investigación rigurosa en economía y políticas públicas. A través de este tipo de encuentros, buscamos generar espacios de diálogo que permitan enfrentar los desafíos de Bolivia con información técnica y propuestas sostenibles.

La lección más importante de este encuentro es clara: los países deben tomar decisiones oportunas, coherentes y sostenidas antes de que las crisis se vuelvan inevitables.

🎥 El video completo de la conferencia ya se encuentra disponible.

Fuente: Milenio

lunes, 23 de marzo de 2026

Opinión deja de imprimirse y se acentúa la crisis de la prensa en Cochabamba


Cochabamba sigue sintiendo el peso de una transformación silenciosa pero profunda. El periódico Opinión deja de circular en su edición impresa después de 41 años marcando un nuevo golpe para la prensa tradicional y confirma una tendencia que ya venía gestándose desde hace unos años.

A diferencia de lo que muchos temían, Los Tiempos continúa circulando en formato físico, aunque en un contexto cada vez más desafiante. Sin embargo, la salida del papel de Opinión reduce aún más la presencia de periódicos impresos en el valle y evidencia que el modelo tradicional está bajo presión.

Un modelo que ya no cierra

El paso de Opinión al formato exclusivamente digital no es una decisión aislada ni repentina. Responde a una combinación de factores que han golpeado a la industria:
  • Caída sostenida de la publicidad en papel
  • Incremento de los costos de impresión (papel, tinta, logística)
  • Migración masiva de audiencias a plataformas digitales
  • Cambios en los hábitos de consumo informativo
En términos simples, imprimir ya no resulta rentable para muchos medios.

Este mismo escenario llevó a que otros periódicos en Bolivia cerraran o migraran, como el caso de Página Siete en 2023 o la digitalización de Ahora El Pueblo.

¿Qué implica para Cochabamba?

La desaparición de la edición impresa de Opinión tiene varias lecturas que van más allá del soporte porque se reduce la diversidad de voces en el formato tradicional.

Por otra parte, no todos los ciudadanos están plenamente conectados al entorno digital. El fin del papel puede dejar fuera a ciertos sectores, especialmente adultos mayores o zonas con menor conectividad.
El periódico físico no solo informaba, sino que estructuraba la agenda del día. En digital, la información es fragmentada, inmediata y muchas veces guiada por algoritmos.

Lo que pasa en el resto del país

Cochabamba no está sola en este proceso, pero sí muestra una aceleración particular.

En ciudades como La Paz y Santa Cruz, periódicos como El Diario o El Deber todavía mantienen ediciones impresas, aunque con tirajes menores a los de antes y una fuerte apuesta por lo digital.

El patrón se repite en todo el país porque cada vez hay menos lectores de papel, más consumo en redes sociales y una dependencia creciente de plataformas tecnológicas

Bolivia sigue así una tendencia global en la que el papel deja de ser el centro del negocio y pasa a ser, en el mejor de los casos, un formato complementario.

Más que un cierre, una transición

La salida de Opinión del papel no significa el fin del medio, pero sí el fin de una etapa para el periodismo cochabambino.

Lo importante no es solo que un periódico deja de imprimirse, sino que el ecosistema informativo está cambiando de forma irreversible.

Mientras Los Tiempos resiste en papel, la pregunta es cuánto tiempo más podrá sostener ese formato y, sobre todo, cómo evolucionarán los medios locales para seguir cumpliendo su rol en la sociedad porque el debate no es papel versus digital, sino cómo garantizar que el periodismo, en cualquier formato, siga existiendo, sea sostenible y continúe siendo un pilar de la vida democrática.

Fuente: Activos Bolivia

Irónicos, misántropos y alocados


En 1943, Enrique Finot escribe que Chaco “ha sido reputada como la mejor novela de la guerra con el Paraguay”. Sin embargo, publicada en Chile en 1936, tuvo que esperar más de setenta años para ser reeditada en Bolivia. Wilmer Urrelo piensa que fue olvidada por su “incorrección política”, por “mostrar a nuestros abuelos tal y como fueron en la guerra”. Otros sugieren que se debió a que Luis Toro Ramallo (L. T. R.) vivió toda su vida en Chile y publicó sus libros allí. Es posible, también, que sólo haya recibido lo que la mayoría de los libros reciben en Bolivia: sistemática indiferencia.

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Al inicio de Chaco, un narrador de iniciales L. T. R. nos dice que lo que vamos a leer es la transcripción de los cuadernos pertenecientes a un soldado agonizante. La primera parte del libro, la más corta, bajo el título “Paz” está dedicada a la experiencia de un soldado en los fortines, antes de la guerra, marcada por la abrumadora hostilidad del territorio.

“No se parece a nada de lo que habíamos visto hasta ahora. No es el trópico suntuoso, ni el desierto árido. Es un engendro de ambos. Es algo en que se han fundido todo lo hostil de la selva y todo lo terrible del desierto.”

La segunda parte, “Guerra”, mucho más larga, está dedicada ya a la campaña militar, donde a la hostilidad del territorio se suma la inimaginable violencia que son capaces de prodigarse los seres humanos cuando se consideran enemigos.

“Con el lodo en la boca se tropieza, a veces, con cadáveres monstruosamente hinchados, con pedazos de uniformes, con hierros retorcidos y con pedazos de miembros arrancados por la metralla.”

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La mayoría de reseñistas remarcan la estructura episódica o fragmentaria de la novela. En efecto, ambas secciones de Chaco están divididas en capítulos cortos y, a su vez, cada capítulo está dividido en escenas breves. No hay una trama cohesiva, pero sí impresiones vívidas, imágenes poderosas y cantidad de historias escuchadas por el narrador. Con un criterio que ya en su época era anticuado, Fernando Díez de Medina decía de Chaco: “¿Novela? En el sentido cabal del término se diría que no hay”. Sin embargo, esta estructura fragmentaria produce pronto una lograda sensación de desorientación, circularidad y desesperación, que sería insoportable si no fuera por el humor ácido, corrosivo, brutal, de la soldadera, que aún ahora cuesta aceptar.

Así, los soldados dicen:

“El caballo es como la mujer, buena para lucirla nomás”.

“Qué le va a hacer [la araña] a este chiriguano. Si hasta las arañas le tienen asco”.

Sobre los cadáveres desecados al sol: “Unos se pudren, a otros se los comen los aguarás o los buitres, a éstos les ha tocado estudiar para chullpas”.

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A veces al leer un libro que nos impresiona, uno se pregunta cómo ha podido lograr el autor cierto efecto, de dónde provienen sus visiones. Una trama es algo que puede conseguirse, creo, con un poco de sentido común y conocimientos de narrativa aristotélica. La expresividad que logra Toro Ramallo no. Lean:

“Después, en la inmensa mayoría del plano triángulo trágico, el ondular de la llanura cubierta de pajonales ceñidos por una selva chata, espinosa, monótona, sin galas y sin pájaros. Sequedades de páramo bíblico, arenales como osarios candentes y a veces, muy de lejos en lejos, a decenas o centenas de kilómetros, un pozo, pantano negro de aguas espesas, obscuras, pútridas, llenas de insectos y de miasmas”.

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Le corresponderá a lxs críticxs literarixs precisar qué lugar ocupa Chaco en la narrativa de la guerra con el Paraguay. Hasta eso, quisiera anotar que, además de narrar la violencia de la guerra, esta novela a) establece al chaco como un territorio mítico, previo y posterior al conflicto (como dice Alex Salinas en otra reseña); b) muestra a los indígenas altiplánicos no sólo pasivos sino insumisos; c) señala narraciones periféricas, historias de indixs de tierras bajas, de mujeres, de bandoleros; y d) presta una gran atención a los seres no humanos, especialmente animales y plantas.

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En el texto que introduce el libro, el primer narrador dice que un soldado agonizante le confió tres cuadernos. Este soldado agonizante, a su vez, declara al primer narrador que uno de los cuadernos no lo escribió él, sino un soldado que murió en el campo de batalla. Así, es probable que el narrador de “Paz” no sea el mismo que el de “Guerra” (lo cual parecería confirmado porque al principio el narrador de “Guerra” no parece conocer el chaco, donde el narrador de “Paz” ya ha estado.). En todo caso, ¿qué fue del tercer cuaderno? ¿Es sólo por un efecto de verosimilitud que Toro Ramallo decide mencionar tres cuadernos y “transcribir” sólo dos?

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Del autor se sabe poco. Nació en Sucre y no sabemos cuánto tiempo pasó allí. (A los sucrenses los caracterizar en un artículo como “irónicos, misántropos y alocados”). Parece que vivió la mayor parte de su vida en Chile y allá se publicó toda su obra. Durand, citado por Quirós, dice que aseguraba haber peleado en el Chaco. Sin embargo su tío, el ex presidente David Toro, decía que sólo había ocupado un puesto administrativo en Villa Montes, donde habría escuchado los testimonios en los que basó su libro. Sea como fuere, combatiente o paciente recopilador, logró una novela extraordinaria.

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La ilustración de la portada de esta edición de Chaco, realizada por Marco Tóxico, es una de las mejores tapas de un libro boliviano reciente y expresa bien la visceralidad del texto, los colores que dominan las imágenes y el clima general de la novela. Esta edición rescata la transcripción de 2011.

Las citas de Finot, Díez de Medina, Durand y Quirós las he sacado de una reseña de Chaco escrita por Alexis Argüello publicada en 2012. También he leído las reseñas de Álex Salinas (“Chaco, una orilla que es el centro”, 2018) y un artículo de Jorge Saravia sobre Toro Ramallo (“Ser escritor boliviano fuera de Bolivia”, 2025).

Fuente: Ramona Cultural