jueves, 2 de julio de 2026

La opacidad también es catástrofe


Los terremotos no distinguen entre democracias y dictaduras. No preguntan por ideologías cuando liberan bruscamente su energía. El choque de las placas tectónicas causa destrucción y punto. Las consecuencias de los desastres naturales y su manejo sí diferencian entre países con gobiernos abiertos ante las tragedias y regímenes cuya primera reacción es la opacidad, porque sienten una amenaza política.

Lamentablemente, esto último se ha visto en Venezuela tras el doble terremoto: un intento por priorizar la narrativa oficial, no la urgencia por salvar vidas.

Mientras las imágenes y reportes de periodistas venezolanos y medios internacionales daban cuenta de edificios de varios pisos viniéndose abajo y personas aterrorizadas clamando por ayuda —principalmente en el estado La Guaira—, los primeros datos comunicados por el régimen —encabezado por Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela; su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional; y Diosdado Cabello, temido ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores— pretendieron relativizar la tragedia del miércoles 24 de junio. Esta fue provocada por un sismo “precursor” de 7,2 grados y, 39 segundos después, por otro de magnitud 7,5.

Tomando como parámetro crucial las 48 horas posteriores a la catástrofe, la cifra de muertos con la que el régimen cerró el jueves 25 fue de 188 y el viernes la elevó a 920, pero el número de desaparecidos marcó un salto sideral de 157 el jueves a 50.000 al día siguiente. La experiencia en el oficio y el conocimiento de la realidad de su país hicieron que el periodista venezolano Juan Vicente Gómez —con quien conversé precisamente esos días desde el programa Encontrados— lanzara la alerta sobre la opacidad con la que el chavismo —Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez— ha manejado y administra este tipo de terribles circunstancias.

En cualquier país que se asume como democrático, el primer deber de un gobierno frente a una emergencia consiste en informar con rapidez, precisión y transparencia. No se trata únicamente de un principio ético, sino de una obligación de protección civil. Cada dato sobre personas fallecidas, desaparecidas, heridas y rescatadas; carreteras destruidas; hospitales colapsados; servicios básicos interrumpidos, o zonas de riesgo de nuevos eventos adversos, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte. La información es, entonces, un recurso humanitario.

En cambio, la información oficial en Venezuela, en el primer tramo, fue confusa e insuficiente no solo sobre los elementos mencionados, sino también en cuanto a las capacidades estatales de respuesta. No hubo claridad y Juan Vicente Gómez explicó algunas razones. En 27 años de tiranía chavista, el sistema de salud ha sido abandonado y el esquema de atención de emergencias por desastres naturales, desmantelado.

A ello se suma el éxodo de ocho millones de venezolanos, entre ellos una incalculable cantidad de médicos, enfermeras, bomberos, militares, ingenieros y rescatistas, que observan impotentes, desde lugares lejanos, la devastación en su país.

Ver al inescrupuloso Jorge Rodríguez en calidad de vocero oficial dejó claro que la opacidad también es una catástrofe. Verlo justificar, informar con inexactitud y callar sobre los trágicos antecedentes en La Guaira puso al descubierto que la prioridad del régimen es la preservación de la imagen del poder. Reconocer la magnitud de la calamidad hubiera implicado admitir debilidades institucionales, años de abandono de la infraestructura pública, precariedad en los sistemas de emergencia y limitaciones presupuestarias.

Juan Vicente Gómez recordó en nuestras conversaciones en formato streaming el deslave que se produjo en esa misma región costera en diciembre de 1999, cuando era estado Vargas: un desastre natural que se saldó con alrededor de 15.000 muertes, 75.000 damnificados y recomendaciones específicas de que no se debían encarar soluciones habitacionales con la edificación de complejos de edificios, por lo deleznable de los terrenos. Sin embargo, la demagogia de la tiranía chavista se impuso y se construyeron centenares de ellos.

Los hermanos Rodríguez le pusieron un peligroso lazo a la opacidad tras los dos potentes terremotos y más de 300 réplicas, al restringir el acceso a la zona cero y al estado La Guaira. Sabían que la ausencia de información verificable también dificulta la solidaridad internacional. Los países que decidieron brindar apoyo, los organismos multilaterales y las organizaciones humanitarias requieren diagnósticos confiables para desplegar asistencia. Sin ellos, cualquier esfuerzo llega tarde, resulta insuficiente o simplemente no se materializa. La opacidad también es una catástrofe y termina castigando a quienes más ayuda necesitan.

Imagen: UnoTv

Fuente: Enfoque News

miércoles, 1 de julio de 2026

San Pedro Nuevo fundía campanas coloniales allá por los años 1780


¿Sabías que en plena selva del Beni se fundieron algunas de las campanas más imponentes y melódicas de toda la región?

Estas fotos que les comparto hoy no son de un templo cualquiera. Es la hermosa iglesia de San Pedro Nuevo, Beni, Bolivia , un lugar mágico que en la época de las Misiones de Moxos se convirtió en el centro artístico y de fundición más importante de la zona.

¡Caminar por aquí y contemplar estos bronces es como tocar la historia con las manos!

Aquí, en este pueblo que ya lleva 329 años de historia desde su fundación, el pueblo Canichana plasmó todo su talento, su fe y su identidad, conocidos por su gran fortaleza, los maestros artesanos de esta tierra demostraron una destreza increíble al forjar estas campanas monumentales. Dice la tradición que incluso añadían pequeñas porciones de oro para darles ese brillo especial y una resonancia celestial que se escuchaba a kilómetros de distancia.

Hoy, el templo de San Pedro Nuevo es un orgullo y un tesoro de nuestra cultura. Cada vez que estas campanas doblan, su sonido nos recuerda la riqueza de nuestras tradiciones, el valor de nuestra identidad y el alma de un pueblo noble y talentoso.

Fuente: Qamasa

martes, 30 de junio de 2026

Plataforma de auto compartido llega a Bolivia


BlaBlaCar, la plataforma de auto compartido líder en el mundo presente en 21 países, anuncia su llegada a Bolivia. Este lanzamiento forma parte de un ambicioso plan de crecimiento global de la compañía en ocho nuevos países en Latinoamérica: Argentina, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay. 

El carpooling o auto compartido es una alternativa de movilidad colaborativa, en la que varias personas particulares (conductores y pasajeros) comparten vehículo para realizar un mismo trayecto en común y compartir los gastos del viaje. La distancia media de los trayectos de BlaBlaCar ronda los 200-300 kilómetros y, a través de su tecnología, la plataforma optimiza y facilita la conexión entre usuarios y conductores, que publican sus asientos vacíos en trayectos que ya tenían pensado realizar, con otros usuarios que necesitan desplazarse al mismo destino de una forma más directa o económica a la que pueden ofrecer otras formas de viajar. 

Presente en 21 países

Desde su creación en Francia en 2006, BlaBlaCar ha tenido una ambición clara: democratizar los viajes compartidos haciéndolos más accesibles, asequibles y sociales. Dos décadas después, la plataforma está presente en 21 países y ha construido una comunidad global de más de 29 millones de usuarios únicos activos al año.

La plataforma de movilidad compartida llega a Bolivia tras el éxito consolidado en mercados de Latinoamérica como Brasil y México, en los que lleva operando más de 11 años. De hecho, Brasil es un ejemplo claro de la escalabilidad del modelo carpooling. Desde su llegada en 2015, el país brasileño se ha convertido en el segundo mercado más grande de trayectos compartidos para BlaBlaCar sólo por detrás de la India. Actualmente cuenta con más de 5 millones de usuarios únicos activos al año en el país y aproximadamente el 80% de los viajes en auto compartido en el país cubren rutas que no cuentan con otra alternativa directa de transporte que no sea el vehículo privado, lo que refuerza al carpooling como una solución complementaria al sistema tradicional.

Una alternativa ante el alza del precio de los carburantes

Ante el contexto actual de los altos precios de los carburantes en Bolivia, sobre todo tras la eliminación de los subsidios en diciembre de 2025 que impulsaron el precio de la gasolina un 36,8%, el auto compartido se posiciona como una alternativa económica y eficiente para desplazamientos de larga distancia y entre ciudades.

La media de pasajeros por viaje que reservan en BlaBlaCar es de 2,1 pasajeros y actualmente llenar un tanque de 45-50 litros en Bolivia cuesta entre Bs 313 y Bs 348 por vehículo, por lo que al compartir los gastos del desplazamiento entre todos los viajeros, el conductor puede ahorrar de media más de la mitad del coste total del trayecto.

“Estamos muy emocionados de lanzar BlaBlaCar en Bolivia y dar a los más de 12 millones de habitantes del país una opción de movilidad de una ciudad a otra que sea económica y accesible, sobre todo ante el incremento actual en el precio de los carburantes. En los 21 países en los que operamos estamos observando cómo cada vez más conductores se suman al uso del coche compartido por el ahorro y nos alegra acercar esta alternativa de economía colaborativa a los bolivianos y bolivianas”, afirma Nicolas Brusson, co-fundador y CEO de BlaBlaCar.

Una comunidad de más de 29 millones de usuarios activos 

La clave del éxito de BlaBlaCar reside en su comunidad de usuarios basada en la confianza. Para garantizar que cada trayecto sea una experiencia positiva y segura, la plataforma cuenta con diversas funcionalidades de seguridad:
  • Perfiles verificados: para garantizar una mayor confianza y seguridad entre los usuarios, existen procesos internos de validación de identidad, teléfono y correo electrónico de los perfiles.
  • Sistema de reseñas y valoraciones: viajar con BlaBlaCar significa formar parte de una comunidad de confianza ya que son los propios usuarios quienes evalúan sus experiencias de viaje en auto compartido con otros. Así, es posible comprobar las opiniones de otras personas y cómo han ido los viajes anteriores antes de reservar.
  • Atención al usuario y moderación de contenidos: un sólido equipo dedicado a la asistencia del usuario que asegura el cumplimiento de las normas y un buen uso del auto compartido, además de garantizar que la comunidad de usuarios de BlaBlaCar sea un espacio seguro para todos.
Fuente: Economy