jueves, 4 de junio de 2026

Ucrania lleva la guerra de robots a una nueva fase


El frente oriental de Ucrania ha acelerado la adopción de tecnología militar de formas que ningún otro conflicto en la historia reciente ha hecho. Según el análisis de El Confidencial del 2 de junio de 2026, Ucrania está entrando ahora en una fase nueva: la transición de los primeros robots humanoides de reconocimiento (el Phantom MK-1) a una segunda generación con mayor autonomía, mayor capacidad de carga y lo que la empresa fabricante llama capacidades «sobrehumanas».

El contexto es este: en febrero de 2026, la empresa estadounidense Foundation Future Industries entregó a Ucrania dos unidades del Phantom MK-1. 1,75-1,80 metros de altura, 80 kilos de peso, capaces de transportar hasta 40 kilos de equipo, con IA integrada para cierto grado de autonomía. Era la primera vez que robots humanoides diseñados para uso militar se desplegaban en una zona de guerra activa.

Cuatro meses después, ya se conocen los resultados de ese piloto y lo que viene.

Qué hicieron los Phantom MK-1 en el frente

Los dos robots de la primera entrega se usaron en tareas logísticas en zonas de riesgo: transporte de munición, suministros y equipo hacia posiciones donde la presencia humana implica alta probabilidad de baja. No llevaban armamento y no tenían autorización para usar fuerza letal.

Según la agencia estatal ucraniana United24, el país ejecutó 7.495 operaciones robóticas solo en enero de 2026, la mayoría logísticas aunque algunas máquinas ya portaban ametralladoras Kalashnikov y explosivos. El Phantom MK-1 no era el único sistema robótico en uso, pero era el más simbólico: la primera vez que una silueta humanoide caminaba por una zona de guerra.

Los resultados del piloto confirmaron tanto el potencial como las limitaciones actuales de la tecnología. El robot sufrió caídas por errores eléctricos durante las pruebas. La autonomía de batería limita el tiempo de operación continua. La capacidad de carga es suficiente para suministros pero no para cargas pesadas. La movilidad en terreno irregular sigue siendo inferior a la de un soldado humano con experiencia.

Pero el cofundador de Foundation, Mike LeBlanc, un veterano de Afganistán, lo pone en perspectiva con una frase que resume el cambio de paradigma: «Allí el robot es el principal combatiente y los humanos están en apoyo. Es justo lo contrario de cuando estuve en Afganistán: los humanos lo eran todo y contábamos con herramientas complementarias.»

Y el presidente Zelenski, el 13 de abril de 2026, confirmó algo que no tiene precedente en la historia militar: Ucrania tomó posiciones rusas usando solo robots, sin un solo soldado humano.

El Phantom 2 y lo que viene después

Foundation ya anuncia el Phantom 2 para más adelante en 2026. Las especificaciones prometidas: el doble de capacidad de carga y lo que la empresa describe como capacidades «sobrehumanas». No detalla qué significa eso en términos técnicos — si se refiere a velocidad, fuerza, resistencia a condiciones extremas o alguna combinación de todo ello.

Lo que sí está claro es que la dirección del desarrollo es hacia mayor autonomía y mayor capacidad ofensiva. Por ahora, los Phantom no tienen autorización para uso letal. Pero la empresa tiene contratos con el Pentágono y el piloto en Ucrania es explícitamente un campo de pruebas para sistemas que «posteriormente podrían pasar a formar parte de los arsenales de grandes ejércitos».

El contexto más amplio que analiza El Confidencial es la conversión de Ucrania en el mayor laboratorio de tecnología militar del mundo. Lo que antes tardaba décadas en pasar de concepto a despliegue se está comprimiendo en meses. Los drones FPV que hoy causan el 90% de las bajas rusas (según Zelenski) eran prototipos de aficionado hace cuatro años. Los humanoides militares pueden seguir una trayectoria similar.

El debate sobre IA en sistemas de armas letales autónomos fue el tema central del Shangri-La Dialogue hace tres días: los militares advierten que el bucle de decisión ya es demasiado rápido para los humanos. El Phantom MK-1, hoy sin autorización letal, es el paso inmediatamente anterior al tipo de sistema que los generales debatían en Singapur.

Mi valoración

El despliegue de robots humanoides en Ucrania es un hito histórico que la cobertura mediática no está dimensionando bien. No porque el Phantom MK-1 sea una máquina revolucionaria —tiene limitaciones reales y evidentes— sino porque es el primer sistema de su tipo en un teatro de operaciones real. Todo lo que aprende Foundation con estos dos robots en el frente ucraniano es datos que ninguna simulación puede replicar.

Lo que más me convence del análisis de El Confidencial es la perspectiva de LeBlanc sobre la inversión de roles: de «humanos más herramientas» a «robots más supervisión humana». Ese cambio, si se generaliza, redefine quién arriesga la vida en una guerra y quién no. Sus implicaciones geopolíticas —países con más tecnología pueden combatir con menos bajas humanas— son enormes.

Lo que más me preocupa es la velocidad de la transición hacia autonomía letal. «Por ahora, sin autorización letal» es una frase que tiene una fecha de caducidad implícita. La progresión de «logística» a «reconocimiento» a «combate autónomo» no requiere un salto tecnológico disruptivo, sino una decisión política.

Lo más estructuralmente significativo es que la empresa tiene vinculaciones con el Pentágono y que el piloto ucraniano es explícitamente un campo de pruebas para arsenales futuros. Los dos Phantom MK-1 en el frente no son una curiosidad experimental; son el inicio de un programa de adquisición militar con implicaciones a largo plazo.

Fuente: Wwwhatsnew

Cómo la innovación está mejorando la experiencia de la Copa Mundial de la FIFA 2026


La Copa Mundial de la FIFA 2026™ introducirá importantes innovaciones tecnológicas que permitirán tomar decisiones más rápidas sobre posibles fueras de juego y obtener imágenes mejoradas de las cámaras corporales de los árbitros. También democratizará aún más la tecnología del fútbol al garantizar a las 48 selecciones participantes el mismo acceso a las capacidades de análisis de partidos y rendimiento, independientemente de su tamaño o recursos.

Durante una mesa redonda virtual con los medios retransmitida desde el Centro Internacional de Radio y Televisión (IBC) de Dallas (Texas), Johannes Holzmüller, director de Innovación Tecnológica del Fútbol de la FIFA, expuso las principales innovaciones que veremos en el torneo de Canadá, México y Estados Unidos del 11 de junio al 19 de julio de 2026. Asimismo, Art Hu, director de Información de Lenovo, socio oficial para servicios tecnológicos de la FIFA, explicó cómo su vanguardista tecnología, innovación y conocimientos han contribuido a progresos clave.

"Creo que ha sido una alianza perfecta entre la FIFA, que aporta el lenguaje del fútbol y los profundos conocimientos futbolísticos de lo que ha sido y de lo que quiere ser, y Lenovo, que aporta parte de la tecnología. Y realmente hemos trabajado conjuntamente, codo con codo, para hacer mejoras", apuntó Hu.

La tecnología semiautomatizada avanzada para la detección del fuera de juego se verá por primera vez en una Copa Mundial de la FIFA™, lo que permitirá tomar decisiones sobre las jugadas dudosas más rápidamente y evitar el riesgo de lesión para los jugadores en el intervalo de tiempo transcurrido entre el fuera de juego propiamente dicho y el momento en el que el árbitro asistente levanta el banderín. 

A diferencia de la tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego utilizada en la Copa Mundial de la FIFA 2022™, en la que la información se enviaba directamente al VAR, los fueras de juego claros se enviarán directamente al cuerpo arbitral sobre el terreno de juego. "Eso significa que, al instante, los árbitros asistentes pueden señalar los fuera de juego posicionales, lo que permitirá una decisión mucho más rápida", añadió Holzmüller.

Además señaló que el sistema mejorado está limitado al fuera de juego posicional y no determinará interferencias en el juego en jugadores que están en posición antirreglamentaria pero no tienen el balón.

Para mejorar la precisión, todos los jugadores participantes en la Copa Mundial de la FIFA 2026 se someterán a un escáner en tres dimensiones y sus imágenes y avatares digitales se incorporarán al sistema de la tecnología semiautomatizada para la detección del fuera de juego. 

"Esto es útil para los árbitros, pero al final también es emocionante para los aficionados, puesto que también mejoraremos la repetición de las jugadas en tres dimensiones emitidas, en las que los jugadores realmente se parecen a los jugadores y queda claro inmediatamente quiénes son los implicados en la posición de fuera de juego", afirmó.

Otra importante innovación para el torneo es Football AI Pro, un asistente de conocimiento de IA generativa creado para permitir que las 48 selecciones participantes se beneficien de las mismas capacidades analíticas avanzadas previas y posteriores a los partidos.

Holzmüller indicó que antes la FIFA proporcionaba a los equipos datos en forma de informes de 50 o 60 páginas para cada partido. Pero, mientras que para interpretar esos informes se necesitaban analistas, Football AI Pro hace que a los equipos les resulte mucho más fácil extraer la información que necesitan.

"Creemos que esto puede ayudar, no solo a acelerar el proceso, sino a democratizarlo. Porque, como pueden imaginar, es probable que no todas las selecciones participantes puedan permitirse [traer] un equipo enorme de analistas de partidos a la Copa Mundial [de la FIFA] o [trabajar con] esos datos. Así que creemos que al proporcionar a las selecciones el mismo acceso a la última tecnología [como esta], esperamos poder democratizar también el uso, el acceso y los beneficios de dicha tecnología", expuso Holzmüller.

Los árbitros ya utilizaron cámaras corporales por primera vez en el Mundial de Clubes FIFA 2025™ y la prueba superó todas las expectativas. Desde entonces, Lenovo ha desarrollado una tecnología que reduce el desenfoque causado por los movimientos rápidos y las imágenes estabilizadas ofrecen ahora al público mundial una perspectiva de mayor calidad y en primera persona, lo que incrementa la transparencia, la comprensión del juego y el atractivo de los partidos.

Holzmüller comentó igualmente cómo beneficiarán a árbitros, selecciones, personal médico y afición las 16 cámaras de seguimiento óptico instaladas en los 16 estadios, y que producen más de 150 millones de puntos de datos de seguimiento.

En primer lugar, los datos permiten a la FIFA recrear el partido entero en tres dimensiones y poner estas imágenes a disposición del VAR, lo que resulta especialmente útil a la hora de valorar si un jugador que está en fuera de juego interfiere en la jugada. "Cuando un jugador, un atacante, está bloqueando la vista del portero, entonces en esta situación el VAR tiene acceso a estas imágenes y puede comprobar si este jugador, que está potencialmente en posición antirreglamentaria, ha bloqueado realmente la vista del balón", agregó Holzmüller.

En segundo lugar, estos datos pueden ayudar a los árbitros a determinar si el balón ha cruzado la línea de banda en la jugada previa a un gol. Y también pueden utilizarlos los titulares de derechos audiovisuales, para mostrar los momentos más destacados del encuentro o partidos enteros en tres dimensiones. Por último, este contenido se incorpora a FIFA AI Pro como base para recreaciones en tres dimensiones.

Fuente: FIFA

miércoles, 3 de junio de 2026

Déjenme trabajar: la ciudadanía reclama orden y las redes revelan que la gente no piensa como el contenido que consume


Una sociedad agotada por la crisis cotidiana es el retrato que emerge del análisis de la conversación digital en Bolivia, elaborado durante la semana del 21 al 27 de mayo, tras la abrogación de la Ley 1341 sobre estados de excepción.

El estudio, hecho por la agencia de Comunicación Estratégica Rodríguez & Baudoin, analizó 2.420 publicaciones y 1.545 comentarios en redes sociales y concluyó que la opinión de la ciudadanía no coincide con los contenidos que circulan en los medios ni con las voces que dominan el debate público.

El informe identifica una brecha entre la agenda de los emisores y la reacción de la audiencia. En publicaciones que difunden declaraciones de dirigentes que justifican los bloqueos, el 56% de los comentarios exige orden y el fin de las medidas de presión, mientras que solo el 13% expresa respaldo a las protestas. “La audiencia no piensa como el contenido que comenta”, expresa el análisis.

Otro hallazgo importante muestra que el 76,5% de las publicaciones se limita a informar sobre los hechos sin adoptar una posición. Los sectores que sí toman partido son minoritarios y se mueven en universos paralelos: mientras unos exigen el fin de los bloqueos y el retorno a la normalidad, otros concentran su preocupación en la defensa de derechos y libertades públicas.

Según el estudio, la principal preocupación ciudadana no gira en torno a debates constitucionales o jurídicos, sino a la subsistencia económica. El reclamo “déjenme trabajar” aparece como una demanda transversal que une a distintos sectores sociales, reflejando el impacto directo que tienen los bloqueos sobre quienes dependen de la actividad económica cotidiana.

El análisis también registra un cambio en la percepción de la dirigencia sindical, que ya no es evaluada principalmente por criterios ideológicos, sino por la sospecha sobre sus privilegios y motivaciones. La desconfianza alcanza igualmente al oficialismo, al que parte de la población atribuye falta de decisión frente a la crisis.

El informe plantea tres claves para comprender la coyuntura: que el verdadero sentir ciudadano se expresa en los comentarios más que en los titulares; que el terreno favorece a quienes se asocien con la estabilidad y el trabajo, aunque ningún actor político haya logrado apropiarse de esa demanda; y que incluso la cobertura informativa neutral termina amplificando el reclamo de orden al reflejar hechos sobre los que la ciudadanía proyecta su cansancio.

La conclusión es que el hartazgo económico alcanza tal profundidad que cualquier mensaje vinculado con la estabilidad y el trabajo encuentra eco inmediato en la población. En este contexto, la disputa política se define menos por los grandes discursos y más por una pregunta cotidiana y urgente: “¿cuándo volvemos a trabajar?”

Encuentra el estudio completo aquí.

Fuente: RC Bolivia