viernes, 29 de mayo de 2026

Sondeo: 96% rechaza los bloqueos y el 95% pide sanciones contra los bloqueadores


El 95% de los encuestados considera que los bloqueadores deben ser sancionados y el 96% rechaza esta medida de presión, según un sondeo nacional realizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), en medio de la conflictividad social que atraviesa el país desde hace casi un mes.

«95 de cada 100 personas en Bolivia está pidiendo que se sancione los bloqueos y que se sancione a sus promotores», expresó el gerente general del IBCE, Gary Rodríguez, en conferencia de prensa realizada en Santa Cruz.

El estudio, impulsado por el Directorio del IBCE, recogió más de 1.300 respuestas a nivel nacional y refleja un amplio rechazo ciudadano a los bloqueos por sus efectos económicos, sociales y humanos.

De acuerdo con los resultados, el 98% de los participantes considera que los bloqueos perjudican el desarrollo de Bolivia y dañan la imagen internacional del país. Además, el 97% cree que estas medidas atentan contra la libre circulación y el derecho al trabajo, mientras que el 90% aseguró haber sido afectado directa o indirectamente por algún bloqueo.

Asimismo, el 95% de los encuestados señaló que debería primar el diálogo antes que las medidas de presión y el 96% sostuvo que bloquear constituye un delito debido a los daños que provoca.

«El 96% de los encuestados dice que bloquear es un delito, y efectivamente lo es. Protestar no equivale a bloquear. Protestar es un derecho humano, bloquear es una actividad criminal por su naturaleza violenta», sostuvo el Rodríguez.

Rodríguez cuestionó los efectos de los cercos y bloqueos, particularmente cuando impiden el ingreso de alimentos, medicamentos, oxígeno e insumos médicos a las ciudades. “¿En qué sociedad civilizada se puede hablar de hacer un cerco a una ciudad para que no entren alimentos, medicinas, oxígeno, insumos y no se deje transportar a los enfermos?”, expresó.

El ejecutivo advirtió además que la conflictividad ya genera millonarias pérdidas económicas. Según datos expuestos por el IBCE, los daños superarían los 1.000 millones de dólares en sectores productivos, industriales, exportadores, comerciales, turísticos y de servicios.

Añadió que la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (CANEB) reportó más de 700 millones de dólares de caída en las ventas externas a causa de los conflictos.

Rodríguez alertó también sobre el deterioro de la imagen internacional del país y el riesgo de enfrentamientos civiles si continúan las medidas de presión y los intentos de desbloqueo.

El sondeo fue lanzado digitalmente el 26 de mayo por el Directorio del IBCE, integrado por representantes de sectores agropecuarios, forestales, exportadores, importadores, industriales, comerciales, turísticos y de servicios.

Fuente: Sumando Voces

jueves, 28 de mayo de 2026

Así ha cambiado Internet en los últimos 20 años


Genbeta se lanzó al mundo en el año 2005, hace ya dos décadas (y algunos meses). Si ya eras usuario de Internet por aquellos tiempos, estarás de acuerdo con que éste ha cambiado mucho en estos últimos 20 años, y no siempre para mejor. Hagamos un breve recorrido por el carril de la nostalgia en la 'autopista de la información'.

De la web de enlaces a la web de feeds

A principios de los 2000, Internet se organizaba alrededor de enlaces. Uno llegaba a una página web, encontraba hipervínculos y decidía a dónde ir después. El control de la navegación estaba en el usuario. Los blogs enlazaban a otros blogs, y los buscadores indexaban páginas relativamente estáticas.

Hoy, gran parte del tráfico pasa por feeds basados en algoritmos. En lugar de decidir qué leer, el usuario desplaza el dedo mientras un sistema decide por él. Esto no ocurre solo en redes sociales como Facebook, Instagram o TikTok (que es donde la mayoría de los usuarios comparten sus contenidos, relegados ya los foros y los blogs a un lugar secundario), sino también en YouTube, Spotify, Netflix, Amazon o LinkedIn.

El feed no es neutral: está optimizado para maximizar tiempo de permanencia, interacción y retorno publicitario. Eso significa priorizar contenido emocional, repetitivo, polarizante o diseñado para enganchar rápido, sumergiéndonos en una secuencia infinita que nos invita a no salir de ella.

Cuando las plataformas empeoran a propósito

En los últimos años, se ha popularizado un término no del todo elegante, pero sí bastante preciso: enshittification (literalmente, enmierdización). El concepto fue popularizado por Cory Doctorow para describir el ciclo de degradación típico de las plataformas digitales. El proceso suele seguir cuatro fases reconocibles:
  • La plataforma es buena para los usuarios: Piensa en el Facebook de los años 2007–2012, en el buscador de Google de la primera década de este siglo, o en los comienzos de Amazon. Pocos anuncios, resultados útiles, alcance orgánico alto.
  • La plataforma empieza a favorecer a los clientes de pago: Facebook reduce el alcance de páginas; Google prioriza resultados patrocinados; Amazon favorece marcas propias.
  • La plataforma exprime tanto a usuarios como a clientes para maximizar beneficios: Más anuncios, más suscripciones, más obstáculos a los usos tradicionales de cada plataforma... peor servicio, en definitiva.
  • El producto se degrada, pero los usuarios no se van por dependencia Porque ahí están los contactos, el catálogo, el historial, el trabajo o la audiencia.
Y así, tenemos a un Instagram que prioriza reels irrelevantes frente a cuentas seguidas, o a un Twitter (ahora X) que rompe funcionalidades básicas buscando empujar al usuario a que se suscriba.

La muerte de la búsqueda "útil"

Uno de los cambios más tangibles para el usuario medio es el deterioro de los buscadores. Durante años, 'googlear' ha sido casi un sinónimo de "encontrar respuestas". Luego empezaron a aparecer los textos genéricos e inflados, posicionados gracias al abuso de las técnicas SEO (de posicionamiento en buscadores).

Esto no ocurrió porque Google "se volviera tonto", sino porque el SEO se industrializó. Empresas enteras empezaron a generar contenido no destinado a los humanos, sino a los algoritmos. ¿El resultado? Una www llena de páginas diseñadas para captar tráfico, no para informar o entretener.

Paradójicamente, cuanto más contenido hay, más difícil resulta encontrar algo bueno. La abundancia sin filtros humanos ha degradado la experiencia de navegación. Por supuesto, este fenómeno se ha intensificado por el desembarco de la IA generativa.

Cuando la web se llena de basura sintética

El término AI slop (traducible como 'bodrios de IA') se usa para describir contenido generado automáticamente —texto, imágenes, vídeos— cuyo único objetivo es rellenar Internet, captar clics o posicionar en buscadores. El resultado de esto es que una búsqueda como "el mejor VPN 2025" devuelve decenas de artículos casi idénticos, que Pinterest y Facebook se llenan de imágenes generadas por IA sin contexto ni autoría, etc.

Es posible que, en los últimos años, hayas oído hablar de la "teoría del internet muerto". En su versión literal, suena a conspiración absurda: la idea de que casi toda la actividad online está controlada por bots y que gran parte de los usuarios humanos con los que interactuamos no existen.

Pero si lo aceptamos como metáfora, el término señala algo bastante real: que gran parte del Internet visible, monetizado y algorítmico está cada vez más automatizado, repetitivo y desconectado de interacción humana genuina. Y que todas esas tendencias no dejan de acelerarse.

Cuando las plataformas pisaron al usuario

La plataformización suele describirse como el proceso por el cual las plataformas digitales pasan a intermediar actividades que antes se realizaban de forma directa: comprar, vender, trabajar, informarse, entretenerse. Pero esta definición se queda corta, porque la plataformización no solo reorganiza mercados: reorganiza la noción misma de propiedad, acceso y control.

En el Internet de los años 90 y primeros 2000, la lógica dominante era la de la posesión funcional. Comprar un objeto cultural —un libro, un disco, un videojuego— implicaba adquirir algo que podía usarse sin permiso continuo de terceros. Hoy, en gran parte del ecosistema digital, esa lógica ha sido sustituida por otra: el acceso condicionado por plataforma.

Del objeto al permiso

Un ejemplo cotidiano: comprar un videojuego en Steam no equivale a poseerlo en el sentido tradicional. El usuario adquiere una licencia revocable, ligada a una cuenta, sujeta a términos de servicio que pueden cambiar unilateralmente. El juego puede dejar de estar disponible, requerir autenticación permanente o desaparecer si la cuenta es suspendida.

Lo mismo ocurre con los ebooks adquiridos a través de Amazon Kindle. Aunque el lenguaje comercial habla de "comprar", el usuario no es dueño del libro como objeto: no puede prestarlo libremente, revenderlo ni garantizar su conservación a largo plazo. Amazon ha demostrado incluso que puede borrar libros remotamente de los dispositivos de los usuarios.

Este patrón se repite en el streaming, el software "como servicio", las suscripciones digitales y buena parte del entretenimiento contemporáneo. El usuario accede, pero no controla.

Es la infraestructura, idi*ta

Lo que ha cambiado es que la plataforma controla la infraestructura técnica que hace posible el uso del bien. Esto significa que
  • En este contexto, la plataforma deja de ser un simple intermediario y pasa a funcionar como una autoridad privada que define qué significa 'comprar' y qué significa 'usar'.
  • El usuario depende no sólo de la buena fe contractual, sino de la continuidad técnica y comercial de la plataforma.
  • Que cuando tus contenidos (juegos, libros, contactos...) están ligados a una cuenta salir de una plataforma implica perder una parte significativa de la vida digital acumulada.
El usuario como fuente de datos

Otro cambio fundamental es que el usuario ya no es solo consumidor, sino materia prima (¿te suena aquello de "si no pagas, es que tú eres el producto"? En realidad puedes ser el producto aun pagando). Cada interacción alimenta sistemas de recomendación, modelos predictivos y ahora también modelos de inteligencia artificial.

Cuando escribes un comentario, ves un vídeo hasta el final o abandonas una página, tus acciones se registran. No solo para mostrarte anuncios, sino para ajustar el comportamiento de millones de personas en conjunto.

Con la IA generativa, este ciclo se intensifica: Internet se llena de contenido producido por máquinas entrenadas con contenido humano previo, que a su vez será reutilizado para entrenar nuevos modelos. El riesgo es una retroalimentación de mediocridad: una web cada vez más grande, pero cada vez menos informativa.

Fuente: Genbeta

Daños económicos al sector exportador ascienden a $us 718 MM


La Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb) presentó su más reciente balance sobre el impacto económico que generan los bloqueos y movilizaciones sociales en distintas regiones del país, revelando que las pérdidas para el sector exportador ya ascienden a $us 717.792.546 hasta mayo de la presente gestión.

El informe difundido por el gremio empresarial refleja la preocupación del sector privado ante la paralización de rutas estratégicas, la interrupción de las cadenas logísticas y las dificultades para cumplir compromisos comerciales internacionales, situación que afecta tanto a grandes exportadoras como a pequeños y medianos productores.

Según el reporte, los daños económicos se extienden a todo el territorio nacional, aunque con diferentes niveles de afectación dependiendo de cada departamento. “Las pérdidas por los bloqueos golpean distinto a cada ciudad, pero afectan a todo el país. Exportaciones paralizadas, productos retenidos, rutas cerradas y miles de familias perjudicadas”, señala el comunicado oficial emitido por Caneb.

Sector exportador

El departamento de Santa Cruz encabeza la lista de regiones más perjudicadas, acumulando pérdidas estimadas en $us 286.652.759, debido principalmente a su fuerte actividad agroindustrial, exportadora y logística. Le sigue La Paz con una afectación económica calculada en $us 177.481.247.

En tercer lugar se encuentra Potosí, con daños valuados en $us 138.283.730, una cifra vinculada principalmente a las dificultades en el transporte de minerales y productos destinados a mercados internacionales.

Asimismo, otros departamentos también registran importantes pérdidas económicas. Oruro reporta una afectación de $us 68.337.017, mientras que Cochabamba alcanza los $us 20.770.218 y Beni suma $us 12.374.967.

Por otra parte, los departamentos con menor impacto económico son Tarija con pérdidas de $us 1.632.800; Pando con $us 3.656.988; y Chuquisaca con una afectación de $us 8.602.819.

Desde el sector exportador advirtieron que la continuidad de los conflictos sociales y los bloqueos no solo deteriora la economía nacional, sino que también pone en riesgo la imagen de Bolivia frente a mercados internacionales y socios comerciales, debido al incumplimiento de contratos y retrasos en las entregas.

En ese contexto, Caneb exhortó nuevamente a las autoridades nacionales a implementar medidas urgentes que permitan restablecer la transitabilidad en las carreteras y garantizar el normal funcionamiento de la cadena productiva y comercial del país.

“Bolivia necesita trabajo, producción y libre transitabilidad”, enfatizó la organización empresarial, al remarcar la necesidad de generar condiciones de estabilidad para proteger las exportaciones, preservar fuentes laborales y evitar mayores pérdidas económicas para el país.

Fuente: Economy