miércoles, 24 de junio de 2026

100 mil usuarios ya planifican su carga de combustible con la app ANH Abastecimiento


A una semana de su lanzamiento, la aplicación móvil “ANH Abastecimiento” alcanzó las 100.000 descargas en dispositivos Android, consolidándose como una herramienta digital de consulta que permite a la población acceder de manera rápida y sencilla a información referencial sobre la disponibilidad de combustibles en las estaciones de servicio del país.

Con datos reportados de manera oficial por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y las estaciones de servicio a nivel nacional, “ANH Abastecimiento” brinda información referencial que contribuye a una consulta más eficiente sobre la disponibilidad de combustibles y la ubicación de puntos de venta desde cualquier dispositivo móvil.

A través de una interfaz práctica y de fácil acceso, los usuarios pueden localizar estaciones de servicio por departamento, ubicación o nombre mediante un mapa interactivo, identificar los puntos de venta más cercanos y verificar la disponibilidad de gasolina y diésel.

Además, la aplicación permite conocer a qué estaciones de servicio se despacharon cisternas y en cuáles se está realizando la comercialización de combustibles, facilitando una mejor planificación del abastecimiento.

Esta aplicación móvil fue desarrollada por el personal técnico del Ente Regulador, sin erogar presupuesto adicional y está disponible para su descarga gratuita en PlayStore para dispositivos Android, a través del enlace: https://play.google.com/store/apps/details?id=bo.gob.anh.saldos

Fuente: Qamasa

martes, 23 de junio de 2026

La neurosis alimentada por los medios de comunicación (fragmento)


Pequeño fragmento del libro Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb, sobre las distorsiones que la informacion mal digerida puede ocasionar en el conocimiento:

Hay mucho ruido procedente de los medios de comunicación y su glorificación de lo anecdótico. Gracias a esto vivimos cada vez más en una realidad virtual separada del mundo real y cada vez nos damos menos cuenta. A diario mueren en los Estados Unidos 6.200 personas, muchas por causas evitables. Pero los medios de comunicación solo nos hablan de los casos más peculiares y que más se prestan al sensacionalismo (como huracanes, accidentes insólitos, avionetas que se estrellan), y nos ofrecen un mapa cada vez más deformado de los riesgos reales. En un entorno ancestral, la anécdota, lo «interesante», es información; pero hoy ya no es así.

Al ofrecernos explicaciones y teorías, los medios de comunicación nos inculcan la ilusión de que entendemos el mundo.

La comprensión de los sucesos (y los riesgos) por parte de los miembros de la prensa es tan retrospectiva que harían el control de seguridad cuando el avión ya ha despegado: lo que los antiguos llamaban postbellum auxilium, enviar las tropas después de la batalla. A causa de la dependencia del ámbito, olvidamos la necesidad de contrastar nuestro mapa del mundo con la realidad. Y el resultado es que vivimos en un mundo cada vez más frágil pero pensamos que cada vez lo comprendemos más.

En resumen, lo mejor para mitigar el intervencionismo es racionar la llegada de información de la manera más natural posible. Esto es difícil de aceptar en la era de Internet. Me ha sido difícil explicar que cuántos más datos reunamos menos sabremos qué está pasando y más iatrogenia causaremos. La gente sigue siendo presa de la ilusión de que «ciencia» significa más datos.

Imagen: iStock

Fuente: Antifrágil

En busca de la definición de noticia


En las clases de redacción periodística me gusta empezar por el principio, es decir, por definir qué es noticia. Como género es lo primero que hay que aprender a redactar y, a partir de ahí, viene todos los demás. En inglés los términos se confunden, o complementan, cuando a un adjetivo, new, se le añade una ese para convertirse en sustantivo, news. Porque la noticia es algo nuevo, además de muchas cosas más. De todas las definiciones que han desarrollado los teóricos de la comunicación a lo largo de la historia, me quedo con dos: "Noticia es un hecho verdadero, inédito o actual, de interés general, que se comunica a un público que pueda considerarse masivo, una vez que ha sido recogido, interpretado y valorado por los sujetos promotores que controlan el medio utilizado para la difusión", de Martínez Albertos; y una segunda, de Martín Vivaldi, que explica que "noticia es el género periodístico por excelencia que da cuenta de un modo sucinto por completo de un hecho actual o actualizado, digno de ser conocido y divulgado y de innegable repercusión humana".

La semana pasada el Instituto Reuters público su Digital News Report 2026, que ya se ha consagrado como el informe más completo sobre el consumo de noticias a nivel mundial. Una de las grandes virtudes de este estudio es que se viene realizando desde hace 15 años, los más convulsos, cambiantes e inciertos en el ámbito de la información, lo que permite analizar con suficiente perspectiva la preocupante evolución. Y es que el investigador Jim Egan, encargado este año de desmenuzar el informe, aunque destaca que se mantiene una fe inquebrantable en el periodismo, aprecia entre los encuestados "ansiedad, desinterés y cinismo". Por primera vez desde que se realiza el estudio, las redes sociales y las plataformas de vídeo ya han superado a los medios como punto de acceso para el consumo de noticias, aunque luego converjan en ellos, mientras siguen creciendo como vía de entrada los chatbots de IA. Pero independientemente de la manera de acceder a ellas, lo más llamativo es la falta de interés por las noticias, que ha caído a nivel mundial 13 puntos en los últimos cinco años y, en España, más de 30 en los últimos diez.

En este maremágnum, ya no sabemos qué es noticia. Contaba Arcadi Espada este fin de semana que el Instituto está trabajando en un estudio específico sobre una nueva definición de noticia. Las actuales pueden estar desfasadas, pero va a ser difícil que de esa nueva interpretación del término desaparezca lo de verdadero, inédito o actual, lo del interés general, lo de digno de ser conocido o lo de la innegable repercusión humana. Con optimismo, el analista de Reuters, afirma que a la gente le siguen importando las noticias y los valores periodísticos, que sigue aumentando la preocupación por la desinformación y que la credibilidad se busca en los medios. Pero la realidad con la que amenazan los datos, año tras año, es que va a ser difícil que puedan sobrevivir esos sujetos que están en los medios y que recogen, interpretan y valoran la información para luego difundirla.

Fuente: El Mundo