martes, 3 de noviembre de 2026

Un papa que gobierna con textos: el poder político de León XIV


El 12 de abril de 2026, Donald Trump acusó al papa de “ponerse del lado de Irán” y sugirió que había sido elegido como un “contrapeso americano” a su gobierno. La respuesta de León XIV fue breve. Dijo no tener “ningún miedo” a la administración y agregó que no quería “entrar en un debate con él”. Seis días después, ambas partes bajaron el tono. El pontífice no retrocede, pero tampoco escala. Fija una posición y deja que el otro decida cuánto conflicto quiere.

Más allá de su autoridad religiosa, ¿qué tipo de actor político es León XIV? La Santa Sede no tiene divisiones militares ni un mercado interno para iniciar una guerra de tarifas. Tiene una red de más de 180 relaciones diplomáticas, una capacidad única para plantear temas y una tradición moral propia que la convierten en promotora del bien común y de la dignidad humana. Lo que cambia con cada papa es cómo se usa ese capital.

Gobernar con textos

Lo primero que define a León XIV es el instrumento. No gobierna con gestos ni con frases sueltas. Gobierna con textos. Sus intervenciones más importantes son discursos leídos, una encíclica de más de 250 numerales y alocuciones basadas en un clásico. Cada palabra está elegida para durar más que la noticia que la provoca.

El ejemplo más claro fue el discurso al Cuerpo Diplomático del 9 de enero de 2026. Para hablar de guerra, migraciones y libertad religiosa, el Papa eligió como hilo conductor el De Civitate Dei de San Agustín. No propuso un programa político. Ofreció categorías para leer el momento. Allí advirtió que el diálogo estaba siendo reemplazado por “una diplomacia basada en la fuerza”. Era una semana después de la intervención militar en Venezuela y siete semanas antes de la guerra con Irán.

Hay un segundo rasgo. León XIV privilegia la palabra exacta por encima del impacto inmediato. En Francia, en septiembre, no habló de “laicidad positiva”, como lo hizo Benedicto XVI en 2008. Habló de “justa laicidad”. La palabra remite a una medida, a algo que puede quedarse corto o pasarse de rosca. Quien elige así los adjetivos no improvisa una diplomacia: administra una tradición.

Diplomacia sin estridencia

Esa preferencia por el texto no implica pasividad. En agosto de 2026, el arzobispo Paul Gallagher, responsable de las relaciones con EEUU, viajó a Moscú. Fue la primera visita de ese nivel desde la invasión de Ucrania. No llevó una mediación incondicional. Llevó una frase: “Esta guerra debe terminar”, y un pedido de negociaciones “claras y transparentes”. El canal se mantuvo abierto sin conceder el relato ruso.

El esquema se repite con Washington. Ante la guerra con Irán, el papa citó a Isaías el Domingo de Ramos: “(Dios) no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”. Cuando Trump amenazó con que “toda la civilización” iraní moriría esa noche, lo calificó de “inaceptable”. Y cuando el presidente respondió con un ataque personal, el pontífice se negó a responder de manera personal. 

La migración siguió la misma lógica. El 17 de junio, en Castel Gandolfo, le preguntaron por la “remigration”, la expulsión masiva de extranjeros que algunos actores políticos europeos promueven. León XIV no pronunció una condena. Dijo algo más incómodo: decir “los mandamos de vuelta, así nos lavamos las manos del problema,” no le parecía “la respuesta más cristiana”. Y pidió revisar los casos uno por uno. La fórmula desarma al adversario porque no lo expulsa de la conversación. Lo obliga a justificarse ante ella.

Babel o Jerusalén

El tema en el que esta forma de actuar se vuelve más visible es la inteligencia artificial. La encíclica Magnifica Humanitas, firmada el 15 de mayo de 2026, cuando Rerum novarum cumplía 135 años, no es un documento técnico. Es una decisión política. Al elegir el nombre de León, el papa anunció que la IA sería la cuestión social de su pontificado, al igual que lo fue la cuestión obrera para León XIII.

¿Por qué importa que el Vaticano intervenga? Por un diagnóstico que la encíclica formula sin rodeos. En el pasado los Estados orientaban la innovación. Hoy los motores son actores privados, a menudo transnacionales, con recursos superiores a los de muchos gobiernos. Nvidia vale más que la suma de las economías de Brasil, México y Argentina. Ninguna inversión en centros de datos pasó por el parlamento. Frente a un poder de rostro privado, los interlocutores clásicos de la política ya no alcanzan.

La Santa Sede es casi el único actor global capaz de sentar a gobiernos, empresas y tradiciones religiosas en la misma mesa. En la presentación de la encíclica, Chris Olah, cofundador de Anthropic, pidió “voces morales que no se dejen doblegar por los incentivos”. Una voz así solo puede responder a algo anterior a los incentivos. La encíclica reformula la pregunta en esos términos: no “sí o no a la tecnología”, sino construir Babel o reconstruir Jerusalén.

El efecto político fue inmediato. El 28 de septiembre, de regreso de Francia, el papa dijo que las advertencias de los expertos sobre la seguridad de la IA “deben tomarse en serio” y que no son “fake news”, como algunos han dicho. Trump había calificado esas preocupaciones de engañosas. Otra vez el patrón: una corrección sin nombre propio.

Contrapeso involuntario

Queda una tensión que el propio estilo no resuelve. El primer papa estadounidense se convirtió, sin buscarlo, en el principal contrapeso moral de un presidente estadounidense. Un actor cuya fuerza depende de hablar en nombre de principios puede quedar atrapado en la lectura partidista de sus palabras. Que León XIV lo sepa explica su negativa a debatir con las personas.

Para América Latina, la cuestión no es menor. Es la región donde la migración, la dependencia tecnológica y la erosión democrática convergen con mayor claridad. Un papa que habla con textos y no con consignas ofrece algo distinto a una bandera: un vocabulario común para discutir. Si las democracias de la región sabrán usarlo es otra cuestión.

Fuente: Dialogo Politico

lunes, 2 de noviembre de 2026

Las lecciones que deja el robo de más de 6 000 millones de dólares en criptomonedas


El jueves 29 de octubre, a las 20:05 hora UTC, empezaron a vaciarse los monederos de Binance, la mayor plataforma de intercambio de criptomonedas del mundo. Un único hacker movió unos 6 360 millones de dólares en diez cadenas de bloques, la mayor parte en unos veinte minutos. Tras el ataque, Binance suspendió depósitos y retiradas.

Este robo es cuatro veces mayor al de Bybit, en febrero de 2025, el récord hasta ahora con 1 500 millones de dólares, y casi el doble de todo lo robado en el sector en 2025 (3 400 millones, según la consultora Chainalysis). Tampoco es el primer golpe a Binance: ya perdió 7 000 bitcoines en 2019, unos 40 millones de dólares, y 570 millones en 2022. Del botín del 29 de octubre, las monedas Ethereum concentraron unos 3 790 millones, seguido de 18 270 bitcoines (1 470 millones), Tron (628 millones) y XRP (296 millones).

Cómo se hizo: un portátil y una firma digital

Según la investigación preliminar de Binance, los ciberdelincuentes comprometieron el portátil de un ingeniero de operaciones y accedieron desde él a un sistema interno para ordenar retiradas. El objetivo fueron las “carteras calientes” (hot wallets), monederos conectados a internet para atender las retiradas diarias.

En Ethereum, el hacker usó 50 autorizaciones firmadas de antemano para convertir una cartera de Binance en una aspiradora bajo su control. En las otras nueve cadenas, los fondos salieron con transferencias firmadas con normalidad. Todo apunta a que dominó el propio sistema de firma de Binance, tras al menos 36 horas de preparación.

El eslabón débil no fue la criptografía, sino las personas y los procesos. Ya ocurrió con Bybit y, hace un mes, con Bitget, cuyo robo de 388 millones de dólares partió de un proveedor de seguridad externo.

Corea del Norte, otra vez

Los expertos atribuyen el ataque a TraderTraitor, la unidad norcoreana a la que el FBI culpó del caso Bybit. Según Chainalysis, en 2025 Pyongyang robó 2 020 millones de dólares, el 59 % del total mundial de robos de criptomonedas, y acumulaba 6 750 millones. Ahora, este único golpe casi iguala todo su historial. Se estima que esos fondos financian los programas armamentísticos del país.

Congelar lo congelable

Lo que más ha frenado el daño ha sido la actuación de los emisores centralizados de criptomonedas estables. Tether congeló unos 1 770 millones de su criptomoneda (USDT) y Circle unos 825 millones de la suya (USDC). Con Ripple, World Liberty Financial y la red Arbitrum, lo inmovilizado ronda los 2 700 millones según TRM Labs (expertos en ciberseguridad financiera), mientras que Binance habla de 3 000 millones.

Tras hacerse con el botín, el ciberdelincuente ha vendido USDT más de un 10 % por encima del precio de mercado, y está intentando desprenderse de las stablecoins, que son criptoactivos congelables, para hacerse con otros imbloqueables y difíciles de rastrear (criptomonedas que se pueden guardar en monederos no conectados a internet, como el bitcóin, o monedas de privacidad que, además de ser imbloqueables, garantizan el anonimato). Aún controla más de 420 000 ether y los 18 270 bitcoines robados, por lo que hay unos 2 400 millones de dólares fuera del alcance de cualquier emisor. Tras Bybit, el blanqueo duró unos 45 días.

El bitcóin, que tras el ataque cayó a unos 76 320 dólares, su mínimo en seis semanas, recuperó en horas la zona de los 78 000 dólares. Nada que ver con el desplome cercano al 20 % en una semana, tras la quiebra de FTX, en 2022.

¿Puede Binance absorber la pérdida?

La diferencia con el caso de FTX es esencial: allí hubo un agujero por el uso indebido del dinero de los clientes. Aquí, un robo externo a una empresa solvente. Binance custodiaba 144 000 millones de dólares antes del ataque: la pérdida bruta supone un 4,4 % que, si se descuentan los activos congelados, se queda en torno a un 2,5 %.

La compañía promete cubrir estás pérdidas con su fondo de emergencia SAFU y recursos propios. Pero el SAFU, convertido a bitcóin este año, ronda hoy los 800 millones. Una octava parte del robo.

Fundstrat, una firma independiente de investigación y análisis de mercados, no ve un riesgo de solvencia relevante, y Binance prevé reabrir las retiradas en 48 horas. Así, quien conserve saldo podrá retirarlo cuando se reabran las retiradas.

El riesgo de fondo es la concentración. En el segundo trimestre de este año, Binance acaparó el 38,7 % de los activos movilizados en las diez mayores plataformas digitales. Si un nodo así se tambalea, arrastra la confianza del mercado.

Tres lecciones

El ataque cierra un mes de ciberincidentes que algunos medios ya llaman el octubre negro, y que deja tres lecciones:
  • La seguridad de los criptoactivos es, sobre todo, operativa. Bastó un portátil comprometido para abrir la puerta a los ladrones.
  • Concentrar los activos en un gran intermediario reintroduce el riesgo de incumplimiento que las criptomonedas prometían eliminar. Aunque la autocustodia exige conocimientos que pocos pequeños inversores tienen, “si no son tus claves, no son tus monedas”.
  • La cooperación entre emisores, firmas de análisis y autoridades funciona y, en este caso, inmovilizó en horas casi la mitad del botín. Y la regulación empieza a perfilarse como la mejor garantía para los inversores minoristas.
Fuente: The Conversation

Entel impulsa Tech Talks para escuchar a los jóvenes y debatir sobre tecnología e innovación


La Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) impulsa los encuentros denominados “Tech Talks”, una iniciativa que busca generar espacios de conversación entre jóvenes, especialistas y representantes del sector tecnológico, para intercambiar ideas sobre innovación, transformación digital y los desafíos de la sociedad conectada.

Durante el mes de octubre, la empresa desarrolló uno de estos encuentros en Santa Cruz, con la participación de jóvenes y panelistas vinculados al ámbito tecnológico, empresarial y social. La actividad permitió abrir un espacio para que las nuevas generaciones compartieran sus inquietudes, experiencias y puntos de vista sobre el papel que cumple la tecnología en sus vidas y en el desarrollo de la sociedad.

Mónica Gastelú, subgerente de Responsabilidad Social Empresarial de Entel, explicó que el proyecto es impulsado desde su área y que uno de sus principales propósitos es dar protagonismo a los jóvenes, promoviendo su participación en conversaciones sobre temas que forman parte de su presente y su futuro.

La ejecutiva adelantó que la iniciativa tendrá continuidad y se replicará en otros departamentos del país, con el objetivo de ampliar estos espacios de encuentro y participación.

Durante el panel, uno de los aspectos destacados fue la necesidad de comprender la tecnología como una herramienta que facilita actividades, genera oportunidades y contribuye a encontrar soluciones, pero que también requiere un uso consciente y responsable.

En la conversación se puso énfasis en que, aunque las nuevas generaciones mantienen una relación cercana con las herramientas digitales, esto no significa que deban utilizarlas sin criterio. Por el contrario, se planteó la importancia de aprovechar sus beneficios sin generar dependencia o hacer un uso excesivo.

Otro de los temas abordados fue la existencia de brechas digitales y la necesidad de reconocerlas para avanzar hacia soluciones que permitan ampliar el acceso y las oportunidades tecnológicas.

La iniciativa fue bien recibida por los jóvenes participantes, quienes valoraron que Entel habilite espacios donde puedan expresar sus opiniones, ser escuchados e intercambiar criterios con especialistas y representantes de diferentes sectores.

Con los “Tech Talks”, Entel apuesta por promover una conversación que vaya más allá de la tecnología como herramienta: busca incorporar la perspectiva de las nuevas generaciones en el debate sobre innovación, inclusión digital y los cambios que marcarán el futuro.

Fuente: Asuntos Centrales