miércoles, 5 de agosto de 2026

Encuesta de Ipsos Ciesmori muestra el pesimismo sobre el rumbo del país y de su economía


La percepción de que Bolivia va por una dirección incorrecta se sitúa en un 61 %, frente al 32 % de enero pasado, según una encuesta de Ipsos Ciesmori, que atribuye el desgaste a las tensiones económicas y las protestas sociales registradas en los últimos meses.

La encuesta en línea se realizó a 400 personas mayores de 18 años con conexión a internet, entre el 25 de junio y 3 de julio, en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. El estudio tiene un margen de error de 4,90 %,

Uno de los resultados señala que en junio de 2026, el 61 % de los encuestados afirmó que el país va en una dirección incorrecta, frente a un 39 % que consideró que avanza por el camino correcto.

Es fue la respuesta a la pregunta: “En términos generales, ¿diría que las cosas en este país van en la dirección correcta, o van en la dirección incorrecta?”

El informe concluye que el "ciclo de esperanza ciudadana" generado por la transición presidencial, en noviembre pasado, fue efímero y que las dificultades económicas y la conflictividad social provocaron un retorno al escepticismo, aunque sin alcanzar los niveles de pesimismo previos al cambio de Gobierno.

El estudio recuerda que, antes de la transición presidencial, el 92 % de los consultados consideraba que el país iba en una dirección incorrecta, frente a un 8 % que opinaba lo contrario.

Tras el cambio de Gobierno, la percepción positiva aumentó de forma acelerada hasta alcanzar un máximo del 68 % en enero de 2026, mientras que la opinión negativa cayó al 32 %.

Sin embargo, esa tendencia se revirtió en los meses siguientes. La eliminación de la subvención a los combustibles, seguida por las protestas sociales y los pedidos de renuncia al presidente, redujeron progresivamente la confianza ciudadana hasta las cifras señaladas actualmente.

Economía débil

El informe también refleja un deterioro en la percepción sobre la situación económica del país.

“Aunque a comienzos de 2026 se observó una mejora en la percepción económica, los resultados más recientes muestran un deterioro de las expectativas. Actualmente, casi dos de cada tres entrevistados consideran que la economía nacional se encuentra en una situación débil (64%), alejándose de los niveles de optimismo registrados durante el primer trimestre del año", indica el estudio.

En el segundo trimestre de 2026, el 64 % de los encuestados calificó a la economía boliviana como "débil", un aumento de 15 puntos porcentuales respecto al 49 % registrado en el primer trimestre del año.

La medición muestra que el optimismo observado a comienzos de 2026 perdió fuerza. La proporción de personas que considera que la economía es "fuerte" cayó del 26 % en el primer trimestre al 13 % en el segundo, mientras que quienes la califican como "neutral" disminuyeron ligeramente del 25 % al 23 %.

Ese fue el resultado de las respuestas ante la siguiente pregunta: “Califique el estado actual de la economía en el país usando una escala de 1 a 7, donde 7 significa una economía muy fuerte y 1 significa una economía muy débil”.

Según Ipsos Ciesmori “la percepción de una economía débil vuelve a repuntar en el país y se mantiene como el sentir ampliamente mayoritario de los consultados”.

Fuente: ANF

La institucionalidad cultural


La gestión cultural y la gestión turística son primas hermanas, tienen muchos objetivos y actividades en común; pero, también tienen objetivos y actividades muy diferentes. Lo que tienen en común es que ambas han adquirido en el mundo una importancia muy grande, especialmente desde hace medio siglo. Por eso, también mundialmente son sectores que han conseguido paulatinamente jerarquizarse tanto en el campo de la administración pública como en la formación académica y en actividades privadas y la sociedad civil.

Por eso, es que existen numerosos ejemplos de ministerios de cultura y ministerios de turismo por separado, o secretarías de Estado dedicadas exclusivamente a cada rubro. Si bien existen cambios en algunos países, en las últimas décadas, se pueden citar ejemplos de ministerios exclusivos para cultura y otros para turismo en España, Brasil, Ecuador, Uruguay, Venezuela y El Salvador. Ministerios de cultura o secretarías de cultura con rango de ministerio: Argentina, Bolivia (hasta 2025), Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Además existen ministerios de turismo combinados con industria y economía como en Colombia, Perú y Chile.

Para la implementación de las políticas culturales es importante complementar las tareas del quehacer cultural, con una buena administración cultural que comprende, como afirma Guédez, un conjunto de procesos relacionados con la organización, la planificación, la coordinación, el seguimiento y la dirección de los hechos culturales. Están estrechamente relacionados con la administración cultural la definición del modelo de gestión, los factores jurídicos, económicos; la gestión de imagen y de relaciones públicas, así como la evaluación.

Las políticas culturales son el conjunto de lineamientos, directrices, acciones que constituyen el marco ideológico y de actividades que tienen como fin el desarrollo cultural y la satisfacción de las necesidades culturales de la población. Gracias a las reuniones internacionales se han adoptado muchas políticas que son de carácter planetario: el apoyo a la identidad cultural, la diversidad cultural y la interculturalidad. La lucha contra el racismo y la discriminación étnica, de género, de opción sexual; el apoyo a la producción cultural en todos sus niveles (apoyo a creadores e intérpretes) y la reproducción cultural (industrias culturales y creativas), así como el consumo cultural y los servicios culturales; la construcción de infraestructura cultural; la identificación y puesta en valor del patrimonio cultural; el fomento al turismo cultural; el fortalecimiento de la institucionalidad cultural.

El modelo de gestión está directamente relacionado con la o las instituciones encargadas de la administración y del quehacer cultural. Una tarea fundamental relacionada con las políticas culturales es la de definir el modelo de gestión y la participación, con funciones bien definidas por cada una de las partes.

En Bolivia existen diferentes modelos institucionales, para la gestión cultural y para la protección del patrimonio: instituciones públicas, privadas y de la sociedad civil. Esto ha permitido un importante desarrollo cultural en los últimos cincuenta años. Sin embargo, también es necesario reconocer las enormes dificultades para la gestión cultural, debido a la debilidad institucional.

La institucionalidad pública está conformada por entidades pertenecientes al gobierno central, departamental y local, así como las universidades públicas. La cabeza del sector cultura es la dependencia del gobierno central encargada de la gestión cultural. La jerarquía y las funciones de esa dependencia han ido variando en los últimos cincuenta años. 

De forma parecida a otros Estados latinoamericanos, la cabeza del sector fue durante varios años desde los 70s, el Instituto Boliviano de Cultura y a nivel municipal las Casas de Cultura. Posteriormente la cabeza fue Viceministerio de Cultura, dependiente del Ministerio de Educación y en una gestión del Ministerio de Desarrollo Económico. Luego, dentro de una tendencia mundial actualmente la cabeza de sector fue, hasta el año pasado, el Ministerio de Culturas. Al nivel central también tiene un papel muy importante la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, que está a cargo de varios repositorios. Tal como establece la CPE la administración cultural esta descentralizada según competencias en los gobiernos departamentales, municipales y las universidades públicas.

Es indudable que es necesario hacer una evaluación objetiva sobre los logros y las deficiencias de la gestión cultural pública; pero no por ello retroceder en su jerarquización que ha significado años de lucha del sector, toda actividad social requiere una cabeza del sector que se ve reflejada en un ministerio o en una instancia de igual importancia. Sería como al evaluar la crisis económica se llegaría a la conclusión de eliminar el ministerio de economía. No se puede negar la crisis por la que pasa el país, pero eso no significa reducir dos actividades que han demostrado mundialmente ser factores fundamentales para el desarrollo humano social y económico de los países y de las regiones. El crecimiento de la economía naranja es una muestra de ello. 

Es cierto que en algunos países se ha optado por el sistema de agencias, pero son como una especie de viceministerios u oficinas especializadas dentro del ministerio, dedicadas a tareas específicas y no a las políticas generales, por ejemplo el Ministerio de Cultura de España gestiona varias agencias e instituciones culturales, como la Biblioteca Nacional de España, el Museo Nacional del Prado y el Instituto Cervantes, que se dedican a la promoción y difusión de la cultura española. 

No se pone en duda la buena intención que pueda tener la decisión gubernamental, respecto a la disminución de rango de ministerio a una simple agencia, pero refleja una ideología, además de una errada percepción de la cultura como simple gasto. Peor aún, el nombre que se ha adoptado significa una reducción profunda a la diversa actividad cultural y también a la variada actividad turística. 

El nombre de la nueva agencia confunde niveles de finalidad versus materias. El turismo es una finalidad/actividad (cómo se usa o se visita); mientras que folclore y gastronomía son dominios culturales (qué se muestra/gestiona). Cuando se pone solo esos dominios junto a la finalidad, la frase sugiere que esos son “los” dominios culturales relevantes para turismo, y que otros quedan fuera o son “de otro tema”. Produce una exclusión por enumeración (efecto lista cerrada), en lenguaje natural, una lista explícita suele activar el supuesto de “esto y no más”. Entonces, aunque la intención sea “incluye eso y también lo demás”, la forma lingüística—por economía del discurso—tiende a interpretarse como enumeración parcial con alcance restrictivo. 

Por eso, aparecen automáticamente excluidos dominios culturales que también tienen que ver con el turismo como: paisajes, parques, zonas arqueológicas y paleontológicas, interés artístico, monumental e histórico, etc. Por eso el nombre no los representa y, por tanto, sugiere una cobertura incompleta. 
Ya que folclore y gastronomía se vuelven marca-criterio de selección (no solo ejemplos). Si el rótulo es “agencia de X, Y y Z”, la gobernanza tiende a leer esos términos como criterios de elegibilidad: se financia/gestiona prioritariamente lo que encaja en X/Y/Z. El lenguaje, así, deja de ser descriptivo y se vuelve normativo: lo cultural queda “particionado” por el nombre. Además, folclore y gastronomía no agotan el contenido cultural turístico. 

Más grave aún es observar que dentro de lo cultural hay otras grandes familias que no son mencionadas, por ejemplo el patrimonio material (monumentos, museos, arquitectura), patrimonio inmaterial (tradiciones, técnicas, celebraciones), paisajes y entornos culturales, arqueología y paleontología, artes y artes escénicas, cine, arte textil, cerámica, etc. Si solo se nombran dos, el lenguaje crea la impresión de que el resto es secundario “para otra agencia”.

Con todo ello no se quiere decir que turismo, folclore y gastronomía no sean relevantes. Al mezclar finalidad con un subconjunto de dominios y al enumerar sin dejar claro el alcance, induce una lectura restrictiva que deja fuera (o devalúa) otras dimensiones culturales que también alimentan turismo: paisaje, arqueología, paleontología, arte monumental e histórico y, que también elimina importantes ámbitos culturales que tienen estrecha relación con la identidad cultural, como los idiomas, indumentarias, los usos y costumbres, las espiritualidades, las expresiones culturales contemporáneas, las festividades, etc. 

Esperemos que las autoridades escuchen los criterios de numerosas instituciones y personas dedicadas a la cultura y el turismo, para meditar sobre los alcances de su decisión.

Imagen: Bolivia.com

Fuente: Fernando Cajías - Contrapoder

martes, 4 de agosto de 2026

Confeagro plantea elevar la productividad de la quinua en Oruro con tecnología


El presidente de la Confederación Agropecuaria Nacional (Confeagro), Klaus Frerking, planteó este martes la necesidad de unir esfuerzos entre productores, autoridades, municipios y entidades técnicas, para incrementar la productividad de la quinua en Oruro, mediante el uso de tecnología, sostenibilidad, conocimiento y acceso a la biotecnología.

«Lo que queremos, querido gobernador, es que hagamos un equipo junto con Confeagro para aumentar la productividad en quinua. El mundo necesita quinua, el mundo exige la quinua, pues nosotros la tenemos aquí en nuestras manos, aquí cerca. Tenemos que producir más, tenemos que producir mejor, y eso es con sostenibilidad, con tecnología, con acceso a la biotecnología, con conocimiento, para ver qué fertilizante vamos a usar», afirmó Frerking, quien participó en la Expocamel Internacional 2026 y el Simposio Internacional de la Quinua, realizados en Oruro, donde destacó el potencial productivo del departamento y llamó a aprovechar sus ventajas para fortalecer la producción y responder a la demanda internacional de este grano.

El representante del también agro cruceño señaló que Oruro concentra el 100% de la producción nacional de quinua y cuenta con más de un millón de camélidos, condiciones que, a su criterio, representan importantes oportunidades para impulsar el desarrollo productivo del departamento.

En ese marco, destacó los resultados obtenidos en muestras de ensayo, donde, según explicó, se logró triplicar la producción de quinua mediante el trabajo conjunto entre la Gobernación, entidades técnicas, municipios y comunidades.

«Hemos visto en las muestras de ensayo, se ha triplicado la producción con la ayuda de la Gobernación, con la ayuda técnica de Capebol, de Quinabol, de los municipios, de las comunidades», sostuvo Frerking.

También expresó la disposición de la organización de trabajar junto a Capebol, Quinabol, la gobernación, los municipios y las asociaciones de productores para conformar un equipo que permita mejorar los niveles de productividad y fortalecer la competitividad de la quinua boliviana.

Frerking remarcó que el potencial productivo de Oruro no se limita a la quinua, sino que también comprende al sector camélido, al que consideró estratégico para generar nuevas oportunidades económicas.

En ese sentido, destacó la realización de la Expocamel Internacional como un espacio de encuentro entre productores, empresarios y otros actores vinculados a la cadena productiva, además de resaltar la importancia de avanzar en el registro genealógico de los camélidos, una práctica que, explicó, el sector ganadero bovino desarrolla desde hace décadas.

Imagen: Red Uno

Fuente: Eju