La plataforma X permite desde 2023 alternar entre un feed cronológico (pestaña “Siguiendo”) y un feed algorítmico (pestaña “Para ti”), lo que creó la oportunidad de estudiar cómo estos algoritmos influyen en la opinión pública. El estudio The political effects of X’s feed algorithm, publicado el 18 de febrero de este año en la revista Nature, reclutó a casi 5.000 usuarios activos de X en EEUU y los dividió al azar en dos grupos, asignando a cada uno exclusivamente el uso del feed cronológico o del algorítmico durante siete semanas.
En efecto, la pestaña “Para ti” (feed algorítmico) mantuvo a los participantes más enganchados a X y, sobre todo, generó cambios significativos en algunas de sus posturas políticas. La probabilidad de priorizar los temas de la agenda conservadora (como la inmigración, la inflación o la delincuencia) aumentó en 4,7%. La proporción de participantes que consideraron “injustas” o “inaceptables” las investigaciones penales contra Donald Trump subió 5,5%. Y la valoración positiva del presidente ucraniano Volodímir Zelenski disminuyó 7,4% en el grupo con feed algorítmico, en comparación con quienes mantuvieron el orden cronológico.
Dicho de otro modo, en solo unas semanas el algoritmo había movido el dial de la opinión pública en temas sensibles. Además, los participantes expuestos a “Para ti” comenzaron a seguir a más cuentas de activistas políticos conservadores en X (un 3,7% más de usuarios incorporaron por lo menos una cuenta de derecha a sus seguidos). Y nada de esto se revirtió al desactivar el algoritmo: el grupo que pasó de “Para ti” a “Siguiendo” no mostró cambios significativos en las mismas métricas, ya que los usuarios siguieron viendo a las cuentas conservadoras que habían comenzado a seguir y mantuvieron sus nuevas posturas políticas.
Principales hallazgos
- Mayor uso de X y opiniones más conservadoras entre los usuarios con el feed “Para ti”.
- Tras siete semanas con feed algorítmico: prioridades de agenda republicana +4,7%; rechazo a investigaciones contra Trump +5,5%; apoyo a Ucrania –7,4%.
- Usuarios con “Para ti” siguieron 3,7% más cuentas de activistas conservadores.
- Apagar el algoritmo no produjo cambios equivalentes ni revirtió las nuevas preferencias políticas adquiridas.
- Las publicaciones con contenido progresista (“izquierda”) tuvieron solo un aumento marginal en su visibilidad en el feed algorítmico: apenas un 1% más de probabilidad de aparecer, frente al 2,9% de aumento para contenido conservador.
- Entre los usuarios que inicialmente usaban el feed cronológico y fueron expuestos al algoritmo, el contenido conservador aumentó más que el progresista, incluso entre usuarios demócratas.
Un feed político
La explicación parece estar en los contenidos que muestra el algoritmo. Este feed personalizado presenta mucha más información política (especialmente de orientación conservadora) y menos publicaciones de medios noticiosos tradicionales. Según los datos, un tuit con sesgo conservador tiene casi un 20% más de probabilidades de aparecer en la pestaña “Para ti”, frente a un aumento de solo un 3% para un tuit de índole progresista.
Paralelamente, las publicaciones de medios informativos convencionales fueron casi un 60% menos visibles en el feed algorítmico que en el cronológico, mientras que los contenidos de activistas políticos aparecieron alrededor de un 27% más. Con esta nueva dieta mediática orientada por el algoritmo, muchos participantes descubrieron y siguieron a nuevas voces conservadoras, por lo que continuaron expuestos a sus mensajes incluso tras volver al feed cronológico. Eso explica la persistencia del efecto y por qué apagar el algoritmo no alteró las opiniones: para entonces los usuarios ya habían incorporado esas fuentes persuasivas a su timeline.
El experimento no cambió la identidad política fundamental de los usuarios, ni su afiliación partidaria ni el nivel de polarización entre demócratas y republicanos. En otras palabras, el algoritmo no convirtió a demócratas en republicanos (ni viceversa), pero sí cambió el foco y el tono de sus debates en torno a políticas y hechos de actualidad.
Conservador o progresista
El estudio no encontró un efecto equivalente en la promoción de posturas progresistas. Aunque el algoritmo de X también incrementó levemente la visibilidad de contenido etiquetado como liberal (1%), este aumento fue considerablemente menor al observado para el contenido conservador (2,9%). Además, no se registraron cambios significativos en la probabilidad de que los usuarios comenzaran a seguir cuentas progresistas ni en la presencia de activistas de izquierda en los feeds. Incluso entre usuarios demócratas, el algoritmo tendió a amplificar más el contenido conservador que el progresista. Esto sugiere que, en el contexto del estudio, el algoritmo de X no operó de manera equilibrada entre ambos espectros ideológicos.
La pregunta de fondo es: ¿quién controla esos algoritmos y con qué fines? Bajo el mando de Elon Musk (quien se presenta como paladín de la “libertad de expresión” pero ha sido criticado por amplificar voces de extrema derecha en X), la plataforma ha demostrado una clara tendencia a favorecer contenidos de derecha incluso entre audiencias no conservadoras.
Otras redes sociales podrían tener sesgos diferentes. Pero la lección de este estudio es que un simple ajuste técnico puede reconfigurar la conversación pública de forma imprevista. Si consideramos que hoy una cuarta parte de los estadounidenses se informa principalmente a través de las redes sociales, entender y vigilar la influencia de los algoritmos es un imperativo cívico. Exigir transparencia y responsabilidad a las plataformas digitales sobre cómo moldean lo que vemos resulta crucial para proteger la salud de la democracia en la era digital.
¿Y América Latina?
Aunque el estudio se realizó con 5.000 usuarios de EEUU, sus hallazgos resuenan en América Latina. El uso de redes sociales como X, Facebook o TikTok es masivo y creciente. En la región estas plataformas se han convertido en canales centrales para el consumo de noticias políticas. Especialmente entre jóvenes y sectores con menor acceso a medios tradicionales.
Fuente: Dialogo Politico