viernes, 31 de julio de 2026

El Nido: documental que retrata la épica travesía para documentar al águila arpía


Hay historias que comienzan mucho antes de llegar a una pantalla y se consolidad con el abrazo del séptimo arte. La del documental El Nido, dirigido por Ernst Udo Drawert, empezó en lo profundo del bosque, donde un grupo de investigadores, biólogos y conservacionistas emprendió el seguimiento de uno de los nidos de águila harpía más grandes de Sudamérica, un trabajo que hoy ha dado lugar a uno de los mayores avances para la conservación de esta emblemática especie en Bolivia.

El pasado fin de semana, el Programa para la Conservación del Águila Arpía en Bolivia, del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, alcanzó un hito para la ciencia y la conservación al realizar con éxito el primer anillado científico de un águila arpía (Harpia harpyja) en vida silvestre en el país.

El protagonista de este nuevo capítulo es Ariel, un pichón de casi cinco meses de edad nacido en un nido monitoreado desde el año pasado por el Programa de Conservación de águila Arpía. El ave porta ahora un anillo de identificación único que permitirá a los investigadores seguir su historia a lo largo de los años y obtener información sobre su supervivencia, dispersión, uso del hábitat y comportamiento, datos fundamentales para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.

El procedimiento fue realizado por un equipo multidisciplinario de especialistas bajo estrictos protocolos de bienestar animal. Tras la intervención, Ariel fue devuelto a su nido y monitoreado durante los días siguientes, confirmándose su excelente estado de salud y el éxito del trabajo realizado.

Este avance representa un paso histórico para la investigación y conservación del águila arpía en Bolivia y ha sido posible gracias al compromiso de investigadores, técnicos, voluntarios e instituciones aliadas. El reconocimiento de la sociedad boliviana se hace extensivo al Programa para la Conservación del Águila Arpía, a la familia Drawert, a la bióloga Gabriela Tavera, a Kathia Rivero, al Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado comandado por su directora Luzmila Arroyo, al Dr. Alexander Blanco, de la Fundación Esfera de Venezuela, y a todas las personas e instituciones que, con su trabajo desinteresado, contribuyen al conocimiento científico y a la protección de la biodiversidad del país.

En los montes de la propiedad familiar de Juan Deriba, el hallazgo del nido de águila arpía más grande registrado en Sudamérica no comenzó con una expedición formal, sino con una corazonada convertida en hipótesis. Para Heinz Arno Drawert, investigador asociado del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado y hermano de Ernst Drawert —director del documental que registra este hito—, la presencia de estas majestuosas aves era un misterio que demandaba respuestas.

Durante años, la majestuosa silueta del águila arpía había sido vista sobrevolando la zona. Sin embargo, se desconocía si las aves solo estaban de paso o si tenían un asentamiento permanente.

“Teníamos la certeza de haberlas visto durante mucho tiempo, pero no sabíamos si había un nido. Para mí era un desafío impulsado por la curiosidad y la necesidad de probar la hipótesis de que en Juan Deriba residía una pareja reproductora”, explica Heinz Drawert, que no trabaja con las arpías sino con los rivúlidos, pero que acompañó em varios momentos en las expediciones.

El hallazgo no solo confirmó la teoría del investigador, sino que superó cualquier expectativa científica al constatarse que la estructura era, hasta la fecha, la más imponente registrada globalmente para esta especie.

Toda esa historia de exploración, descubrimiento y monitoreo podrá conocerse en El Nido, el documental dirigido por Ernst Udo Drawert, que reconstruye el camino detrás del hallazgo de uno de los nidos de águila arpía más grandes de Sudamérica y el esfuerzo colectivo que hoy encuentra uno de sus momentos más significativos con la historia de Ariel.

“El documental está espectacular. Mi hermano es muy capo en lo que hace y tiene un estilo muy propio. Es muy honesto y sentimental en las cosas que transmite”, destaca Heinz al referirse al trabajo de Ernst en la producción.

Por su parte, Ernst Udo Drawert también tiene un testimonio muy valioso para contar: “Este documental significó varias cosas para mí. Nació de la curiosidad, de querer acompañar a un grupo de biólogos y observar de cerca una especie tan extraordinaria como el águila arpía. Pero, a medida que avanzó, también se convirtió en una forma de volver al bosque donde crecí y mirarlo con otros ojos, ya no solo como un lugar familiar, sino como un documentalista. Además, me permitió mostrar el enorme esfuerzo que implica hacer ciencia y conservación en un país donde muchas veces ese trabajo recibe muy poco apoyo. Siento que este proyecto forma parte de una búsqueda personal que estoy teniendo en este último tiempo: encontrar una manera propia de contar las historias de la naturaleza”, dijo Erns, que enfatizó que, en este caso, le pareció importante convertirse en un observador, de no interferir en lo que sucede, en poder plasmar la realidad como él la percibía, pero sin intervenir como documentalista.

La premier del documental se realizará hoy viernes 31 de julio, a las 19:30, en el Centro Boliviano Americano (CBA), ubicado en la calle Sucre Nº 364, en Santa Cruz de la Sierra.

Fuente: Nomadas

jueves, 30 de julio de 2026

Uyuni se convierte en la gran pantalla del mundo


El Salar de Uyuni amaneció hoy convertido en un escenario cultural sin precedentes: el Primer Festival Internacional de Cine en el Salar abrió sus puertas con una programación que mezcla cine, turismo y reflexión social. En medio de la inmensidad blanca, cineastas, productores y visitantes se reunieron para vivir la experiencia única de ver películas en el mayor desierto de sal del planeta, un espacio que se transforma en pantalla natural y símbolo de integración cultural.

La jornada inaugural estuvo marcada por entusiasmo y expectativa. El festival busca no solo proyectar obras cinematográficas de distintos países, sino también reactivar el turismo en la región tras semanas de bloqueos y tensiones sociales. El Hotel Palacio de Sal se convirtió en epicentro de las actividades, mientras que al caer la tarde las proyecciones al aire libre ofrecieron un espectáculo irrepetible: cine bajo las estrellas reflejadas en el espejo del Salar.

Entre las actividades más destacadas de hoy se encuentran la Masterclass de Cine de Guerrilla impartida por el español José Víctor Fuentes, el lanzamiento del proyecto Salar Se Filma, una cata de singani organizada por Casa Real y el conversatorio Horizontes Compartidos con Rodrigo Bellott y actores bolivianos. La noche cerrará con la proyección de la película nacional Cuerpo Criminal, dirigida por Martín Boulocq, seguida de un diálogo con su equipo creativo.

La programación internacional incluye títulos como Cielo (España), Cactus Pears (India) y Visceral (Venezuela), además de producciones bolivianas y paraguayas que se estrenan en este festival. A ello se suma un concurso de cortometrajes con más de cincuenta participantes que deberán filmar directamente en el Salar, incluso con teléfonos móviles, democratizando la creación audiovisual y ofreciendo premios de hasta cinco mil dólares.

El festival es más que un evento cultural: es un acto de resistencia y esperanza. Tras semanas de tensiones por el litio y los bloqueos en la región, el cine se convierte en puente para recuperar la confianza, atraer visitantes y mostrar al mundo que Bolivia puede ser protagonista en escenarios de innovación cultural.

Hoy, el Salar de Uyuni no solo proyecta películas, sino también sueños y la certeza de que la cultura puede transformar realidades. Este festival inaugura una nueva etapa para el cine boliviano y para la identidad cultural del país, consolidando al Salar como un ícono no solo natural, sino también artístico y global.

Fuente: Inmediaciones

Informe revela que solo 30 de 528 cámaras de seguridad funcionan en Cochabamba


Tras el asesinato de un librecambista este lunes, la policía revisó las cámaras de seguridad públicas del municipio de Cochabamba, las cuales muestran imágenes borrosas de la escena. Un informe técnico reveló que solamente 30 de las 528 cámaras de vigilancia funcionan.

Un informe técnico actualizado al 28 de julio de 2026, revela que, de las 528 cámaras instaladas en el municipio, solo 30 están en buen funcionamiento.

Además, el documento establece que 315 no operan, 93 cámaras de donación china están fuera de servicio, 22 fueron reconectadas, 33 permanecen estáticas, 14 generan imágenes borrosas, 6 se encuentran pixeladas, 6 funcionan en blanco y negro, 2 son lentas, y 6 aún no se encuentran integradas al sistema.

Este sistema de cámaras comenzó a implementarse en el año 2014, y con el pasar del tiempo se fue ampliando hasta superar los 500 equipos. Sin embargo, la falta de mantenimiento y la obsolescencia de gran parte de los dispositivos redujeron drásticamente su capacidad operativa.

Este lunes se registró un asesinato en la zona de la Terminal de Buses, al recuperar las cámaras de seguridad para lograr identificar a los delincuentes, se observa las imágenes borrosas y de mala calidad, logrando solamente mostrar a dos personas que corren hacia la avenida donde ocurrió el crimen.

Por su parte, desde la Policía informaron que de esas más de 500 cámaras, 150 son de la Policía Boliviana y 350 corresponde a la Alcaldía Municipal, además, indicó que algunas no funcionan debido a factores climatológicos o por falta de mantenimiento.

“Por situaciones tanto climatológicas, del mantenimiento, como también, cuando nos dejaron el año 2014 estas cámaras, tenían la vigencia de unos 5 años, pero desde el 2014 hasta la fecha ya han pasado más de 12 años, que ya han cumplido su permanencia de vida”, explicó el teniente Quisbert.

Fuente: Eju