martes, 14 de julio de 2026

MrBeast Burger llega a Bolivia con un modelo 100% digital


La franquicia internacional MrBeast Burger, inspirada en el creador de contenido Jimmy Donaldson, conocido como MrBeast, inició oficialmente sus operaciones en Bolivia con un modelo de negocio basado exclusivamente en delivery. Su llegada al país se concretó mediante una sociedad entre Grupo Wende, liderado por Tommy Wende, y Jonatan Gómez, de Chico Fresa y en alianza estratégica con Yango Comida, marcando el ingreso de una de las marcas gastronómicas virtuales más reconocidas del mundo al mercado boliviano. 

En entrevista con el programa Factor K de ESN, el CEO de Grupo Wende, Tommy Wende, explicó que el proyecto comenzó a gestarse hace más de un año, luego de identificar el impacto que tiene MrBeast entre el público joven y el potencial que representaba introducir su marca gastronómica en Bolivia.

"Hace más de un año empezamos los contactos con la empresa que comercializa MrBeast Burger. Las franquicias estadounidenses son de las más exigentes y, tras varios meses de evaluación, finalmente nos aprobaron la franquicia", señaló Wende.

Una inversión de "cientos de miles" de dólares

El ejecutivo indicó que el proyecto demandó una inversión de cientos de miles de dólares, destinada no solo a la implementación operativa, sino también al lanzamiento de la marca, que incluyó una transmisión ininterrumpida de 36 horas con desafíos inspirados en el estilo de MrBeast.

Según explicó, el objetivo fue replicar la experiencia que caracteriza al creador de contenido, con competencias entre participantes, premios para el público y actividades presenciales abiertas.

El ganador del desafío recibió un premio de 10.000 dólares, mientras que durante el evento también se entregaron televisores, una motocicleta, monitores y alimentos a asistentes y seguidores de la transmisión.

Un modelo basado en dark kitchens

A diferencia de las cadenas tradicionales de comida rápida, MrBeast Burger opera bajo un esquema de dark kitchens, es decir, cocinas dedicadas exclusivamente a preparar pedidos para delivery sin atención al público.

En Santa Cruz comenzó operaciones con tres cocinas y prevé habilitar otras dos en el corto plazo para completar cinco puntos estratégicos en la ciudad. Los pedidos se realizan únicamente mediante Yango Comida, plataforma que también ofrece envío gratuito para usuarios nuevos y actuales.

Wende explicó que este formato responde al modelo global de la franquicia y permite optimizar costos operativos y acelerar la expansión.

"Nosotros queríamos abrir un local físico, pero la marca nos explicó que ese no es su modelo de negocio. Lo que buscan es que la franquicia sea rentable para todos los operadores", comentó.

La demanda superó las previsiones

El empresario reveló que la respuesta del mercado superó ampliamente las proyecciones iniciales. La demanda llegó a ubicarse en aproximadamente 2,5 veces por encima de lo previsto, obligando a ampliar personal, equipos y capacidad de producción apenas pocos días después del inicio de operaciones.

Según detalló, inicialmente se planificó producir alrededor de 1.000 hamburguesas diarias, volumen que tuvo que incrementarse para responder al interés de los consumidores.

Actualmente, indicó, la producción suele agotarse antes de las 21:00, pese a que el servicio está disponible hasta las 23:00.

Expansión nacional y llegada a Paraguay y Uruguay

Grupo Wende anunció que durante los próximos 90 días prevé iniciar operaciones en La Paz y Cochabamba, mientras que para 2027 proyecta ingresar a Paraguay y Uruguay, mercados sobre los cuales también posee los derechos de la franquicia maestra.

El crecimiento estará respaldado por un esquema de franquicias territoriales, mediante el cual empresarios locales podrán operar la marca en distintas ciudades y departamentos bajo los estándares internacionales establecidos por MrBeast Burger.

Wende explicó que el objetivo es mantener únicamente dos o tres operaciones propias en Santa Cruz y que el resto del crecimiento se realice mediante franquiciados.

La calidad de la carne boliviana, una ventaja competitiva

Respecto al producto, el ejecutivo aclaró que las franquicias internacionales establecen especificaciones técnicas para garantizar una experiencia homogénea, aunque los ingredientes frescos provienen de proveedores locales.

En ese sentido, destacó que la carne producida en Santa Cruz representa una ventaja para la marca.

"Nos dijeron que una de las mejores hamburguesas que habían probado estaba hecha en Bolivia, precisamente por la calidad de la carne cruceña", afirmó.

Explicó que únicamente algunas salsas se importan para conservar la receta original, mientras que el resto de los insumos se adquiere en el mercado nacional

Franquicias internacionales aún ven oportunidades en Bolivia

Además del lanzamiento de MrBeast Burger, Wende, quien también preside la Cámara Boliviana de Franquicias, sostuvo que el mercado boliviano continúa despertando interés entre empresas internacionales, aunque reconoció que factores como los bloqueos y la incertidumbre económica han frenado algunos proyectos.

Indicó que recientemente Bolivia se incorporó como miembro pleno de la Federación Iberoamericana de Franquicias, lo que permitirá una mayor vinculación con marcas extranjeras y abrir oportunidades para que empresas bolivianas también puedan expandirse mediante este modelo de negocio.

"Hay marcas internacionales interesadas en ingresar al país porque consideran que Bolivia sigue siendo un mercado con espacio para crecer y con menor saturación que otros países de la región", afirmó.

Alianza con Yango Comida

El lanzamiento de MrBeast Burger se realiza exclusivamente a través de Yango Comida, plataforma que participó en el desarrollo del modelo operativo junto a Grupo Wende.

El líder de Grupo Wende, Tommy Wende, destacó que la alianza permitió adaptar una propuesta global al mercado boliviano mediante una experiencia de delivery simple y accesible.

Por su parte, el General Manager de Yango Comida, Julio Moreno, señaló que la plataforma busca seguir incorporando propuestas innovadoras para los consumidores nacionales y consolidarse como un socio estratégico en el desarrollo de nuevas marcas gastronómicas.

Con este lanzamiento, Santa Cruz se convierte en la primera ciudad de Bolivia donde los usuarios pueden acceder a MrBeast Burger, mientras Grupo Wende avanza en su plan de expansión para llevar la franquicia al resto del país durante los próximos meses.

Fuente: Economy

Semapa consolida red de hidrantes georreferenciados para optimizar la respuesta ante incendios


Con el objetivo de fortalecer la seguridad y la atención oportuna ante emergencias de incendios forestales y estructurales, el Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario (SEMAPA) consolida la modernización y expansión de su Red Municipal de Hidrantes Georreferenciados, situando en Cochabamba.

La red abarca puntos estratégicos georreferenciados ubicados en zonas de alto riesgo y de afluencia, tales como el casco viejo, centros de abasto, áreas residenciales, parques y franjas vulnerables como las faldas del Parque Nacional Tunari, informó el Gerente de SEMAPA, Luis Prudencio.

"Estamos presentado la cantidad de hidrantes que tenemos en funcionamiento, en este momento son 144 que están funcionando con una dotación de agua 24/7 con una presión adecuada”, dijo el Gerente.

La red de hidrantes permite cargar un carro cisterna o carro bombero en menos de 10 minutos, reduciendo drásticamente los tiempos de traslado y espera durante la sofocación de siniestros.

El Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario (SEMAPA) es la empresa descentralizada encargada de la provisión de agua potable, alcantarillado en el municipio de Cochabamba, comprometida con la eficiencia, sostenibilidad e innovación en favor de las familias cochabambinas.


Fuente: Semapa

lunes, 13 de julio de 2026

Cinemateca, 50 años, todo lo que era posible


Medio siglo después, recupero algunos textos fragmentarios que me permiten estas líneas para recordar uno de los momentos más significativos de mi vida. (Carlos Mesa)

Es difícil olvidar –me ha quedado como una imagen vívida en la memoria– el ingreso que hicimos con Pedro Susz a un soleado cubículo de unos pocos metros cuadrados en el quinto piso de la Casa de la Cultura Franz Tamayo, frente a la imponente basílica de San Francisco de La Paz. Era media tarde. Veo todavía hoy a Pedro con una lata de película entre las manos donada por el pianista Raúl Barragán, se trataba de Laredo de Bolivia (1959) de Jorge Ruiz, un documental sobre el éxito internacional de un violinista boliviano, el todavía adolescente Jaime Laredo en uno de los certámenes de interpretación más prestigiosos del mundo. Fue el primer filme del entonces inexistente archivo de la bisoña Cinemateca de La Paz. 

El año: 1976. Esa visión furtiva en mi mente no es del 12 de julio, fecha formal de la fundación de lo que poco después sería la Cinemateca Boliviana, pero, para mí, es la fotografía del verdadero primer día de esa entrañable institución que levantamos de la nada y cuya tarea es, entre otras, proteger la memoria del cine boliviano, las imágenes en movimiento del país para ser riguroso. 

Todo fue posible gracias a la idea visionaria y con plena fe en los jóvenes de Amalia de Gallardo –para mí siempre Doña Amalia– a quien conocí en las sesiones del Cineclub Luminaria, una mujer que siempre creyó en mí y me apoyó en el trabajo con su consejo humano y entrañable. Jefa del Departamento de Espectáculos de la Alcaldía paceña, me invitó en 1975 a acompañarla como funcionario de su repartición. Yo disfrazaba mi tarea de censor de películas con el nombre pomposo de “Miembro del Departamento de Espectáculos de la H. Alcaldía Municipal de La Paz”. Aunque en honor a la verdad debo decir que la convicción de la señora Amalia era la de no cortar nunca un centímetro de película. Para esos años de dictadura política (los últimos del primer gobierno de Banzer), la censura de cine casi no existía, y creo que en tres años de trabajo nos vimos en un brete serio solo con dos o tres películas. 

Allí conocí a Pedro Susz, con un flamante título en comunicación y cine recién llegado de Buenos Aires, y allí nació la idea de crear la Cinemateca. Fue una hermosa aventura sazonada de quijotadas e ilusiones que abrió un largo paréntesis a mi supuesto destino de ser profesor de la universidad. Durante diez años, junto a Pedro y doña Amalia, dediqué mis máximos esfuerzos a la consolidación del archivo nacional de imágenes en movimiento. Ella creía que esa era una tarea para jóvenes. Yo tenía apenas veintidós años y Pedro, veintiséis. Fue un desafío único. Poco después, unos meses antes de la creación de la Cinemateca, Alcides Parejas, director de Extensión de la UMSA, nos encargó a Ronny Antelo y a mí la dirección de un cine club universitario que bautizamos como Cine Arte UMSA y que dirigimos hasta 1978. Fueron diez años entregados al cine boliviano.

El 12 de julio de 1976 Mario Mercado, Alcalde de La Paz, a nombre del Municipio; Renzo Cotta, Director del Cine 16 de Julio, a nombre de la Obra Don Bosco; Amalia de Gallardo, Presidenta del Centro de Orientación Cinematográfica, a nombre de esa entidad; Pedro Susz y yo como ejecutivos de la institución y Norma Merlo como su secretaria, fundamos la Cinemateca Boliviana. La Alcaldía nos cedió a ese efecto un pequeño espacio en el quinto piso de la Casa de la Cultura, ya referido.

Empezamos las proyecciones en la sala Modesta Sanjinés de la Casa de la Cultura. El primer ciclo, como no podía ser de otra manera, estuvo dedicado al cine boliviano. El 22 de septiembre de 1976 exhibimos Carnaval Paceño y Posesión del Presidente Hernando Siles de Pedro Sambarino (1926) y el audiovisual que hicimos con Pedro, El Cine Boliviano.

Con el paso de los años, medio siglo a tiempo de escribir estas líneas, la Cinemateca ha recibido en depósito, o por medio de donaciones, más del 80% del patrimonio del país en películas y videos de realizadores y aficionados bolivianos. El objetivo principal y la razón de ser de la Cinemateca Boliviana, es formar, preservar y difundir el Archivo Nacional de Imágenes en Movimiento de Bolivia. Esta labor se justificó por la importancia cobrada por la producción de imágenes en movimiento desde principios del siglo pasado, como documentos esenciales para la memoria histórica colectiva y para la construcción de nuestras identidades. A ese hecho debe sumarse el peso cada vez mayor de dichas películas en la configuración de los imaginarios sociales.

En el momento de su fundación como institución (12 de julio de 1976), se vivían los años de la dictadura de Hugo Banzer, no existía ningún repositorio para las imágenes en movimiento, y estas estaban desperdigadas en depósitos descuidados en Canal 7, en habitaciones llenas de humedad o inundadas, material tirado en el suelo, películas del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) sin protección alguna, o en latas completamente ensarradas, montones de películas reversibles de noticieros en cajas de cartón o turriles en las viejas instalaciones del Canal en El Alto, varias cintas de video de dos pulgadas en rincones acumulando polvo, etc. También se hallaban en manos de privados o en las de los propios productores de ese material. Además, buena parte del cine boliviano producido en la época o en plena producción podía ser cuestionado, censurado o prohibido por el gobierno, como de hecho ocurrió en más de un caso. Realizadores importantes estaban entonces en el exilio y el Estado no tenía, en ese contexto ideológico, la disposición de encarar un desafío de esta naturaleza. Sobre todo teniendo en cuenta varios antecedentes, como fue el caso de los materiales ya citados producidos por el ICB en la década de los cincuenta, que constituían un riquísimo registro de la Bolivia post Revolución del 52, pero que fueron olvidados, desprotegidos e incluso mutilados por desidia o manipulación política, después de 1964. 

Esa fue la razón que impulsó la constitución de una fundación cultural sin fines de lucro, pero con una vocación pública inequívoca, que garantizara su independencia para poder llevar adelante un trabajo efectivo sin condicionantes políticas, por modesto que este esfuerzo pudiera parecer en sus inicios. Esa lógica garantizó, durante cincuenta años, más allá de los avatares políticos del país, así como de sus sobresaltos económicos, un fructífero trabajo y un conjunto muy significativo de éxitos y logros para el patrimonio cultural de Bolivia.

En la Cinemateca impusimos un concepto: aquí no hay trabajo despreciable, no hay privilegios. La primera vez que escuché el nombre de Henri Langlois (espíritu y carne de la más famosa Cinemateca del mundo, la de París), fue de la boca de Pedro. Recuerdo que me comentaba la pasión por el cine de ese inmenso y fatigado “león del cine” que guardaba películas hasta en la bañera de su casa. Toda una institución. La Cinemateca es hoy, además de un lugar lleno de nombres y nostalgia, la obra viva de hombres y mujeres pioneros y de muchos sueños: los de Amalia de Gallardo, verdadera madre de la idea, los de Renzo Cotta y su siempre franca sonrisa, los de ese ejemplo de humildad y humanidad que fue Oscar Soria, los de Luis Espinal, maestro y militante del cine y de Bolivia. En la salita del que fue cine San Calixto en la Pichincha esquina Ingavi, con aires provincianos de los veinte, y ese cúmulo infinito (como los cuentos de Cortázar) de rollos y rollos de películas, fue la oficina cargada del aroma de pipa que Pedro fumaba con el mismo método y obstinación con que escribía. Pedro representa a ese núcleo que hizo posible esa obra. Igual que los archivos, la oficina de entonces (1978-2002) era como un desván con mesas compradas en la calle Murillo y afiches que ahogaban las paredes (finalmente Pedro y Norma me ganaron en la batalla por la simetría y el orden que libré heroicamente y sin éxito por una década).

Trabajamos juntos con Pedro durante casi once años y labramos en medio de largas conversaciones y también largos silencios, una amistad serena y medida.  A pesar de los años que nos separan, siempre fue evidente el contraste entre la profundidad y la aventura, entre los conocimientos y los deseos. En esos años yo no había escuchado de Kurosawa y apenas me batía con mis pasiones desmedidas (como siempre) por Kubrick y por esa lección estremecedora que es Aguirre: la ira de Dios de Herzog. A pesar de ello, no había otra opción, y escribía con él las reseñas de la Cinemateca, y luego esa deliciosa serie que fue Notas Críticas (un banquete para mis ilusiones de diagramador en la imprenta Don Bosco). Él pasaba por alto mis lagunas (o mares) y me enseñaba como quien comenta, como quien no quiere la cosa. 

Desde Laredo de Bolivia hasta los miles y miles de rollos de películas de la Cinemateca pasamos días negros, amenazas de quiebra, amagos de desalojo, días y noches de trabajo intelectual y material (cargando películas, limpiando salas, instalando bibliotecas, montando afiches, mirando miles de metros de película en medio del frío y del polvo).  Trabajamos de sol a sol, sin concesiones.  

No lo creo todavía, ha pasado medio siglo y está la Cinemateca de pie. Los 22 años del joven que estaba convencido de que todo era posible, son hoy los 72 del viejo que sabe que no todo era posible, pero que hizo todo lo que le era posible.

Fuente: Cabildeo