viernes, 6 de febrero de 2026

Arranca el plan de siete mesas del CenGob para digitalizar y transparentar el Estado


El Centro de Gobierno (CENGOB) inició este viernes con la instalación de siete mesas de trabajo en un encuentro realizado en la ciudad de Santa Cruz, con la participación de los 14 ministros de Estado y representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Las autoridades trabajarán de manera transversal y con objetivos definidos, orientados a concretar acciones para digitalizar y transparentar la gestión pública.

El encuentro se realizará en siete pilares que están acordes al Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES): Bolivia economía para la gente, Bolivia al mundo y el mundo a Bolivia, Bolivia 50/50, Bolivia moderna y eficiente, Bolivia transparente, Bolivia bienestar para todos, y Bolivia verde y sostenible.
“Ustedes saben que uno de los pilares más importantes es destrancar el Estado, acabar con el ‘Estado tranca’. Ese es el primer paso para la gestión. No es el único objetivo, en realidad vamos a trabajar sobre los siete pilares que está trabajando el Ministerio de Planificación y Medio Ambiente que son los pilares que van a explicar el proceso de desarrollo económico y social de Bolivia en los próximos años. Este es un instrumento que le da la característica a la gestión”, destacó el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, durante la inauguración del encuentro.

La autoridad subrayó que la tecnología será una herramienta central para el funcionamiento del CENGOB y para consolidar la transformación del Estado. Asimismo, afirmó que la población será informada de manera permanente sobre los avances del proceso.

“Esto no se acaba en una sesión, pero esta sesión es muy importante porque nos permite al equipo ministerial del presidente Rodrigo Paz cumplir con su mandato, hacer el ejercicio de las acciones medibles y presentar, darle a cada uno de sus ministerios una ejecución de un plan, con variables medibles”, acotó.

El ministro Lupo también advirtió que Bolivia pierde seis puntos del Producto Interno Bruto (PIB) debido a la ineficiencia del gasto público. “Se calcula para Bolivia que es uno de los peores países en eficiencia del gasto público, se calcula que perdemos seis puntos del PIB por la ineficiencia del gasto público, un costo aún mucho mayor de lo que representaba el subsidio que teníamos a los carburantes”.
En ese marco, destacó que el BID desarrolló un modelo de eficiencia en la gestión pública que será replicado en el país.

Por su parte, el representante del BID en Bolivia, Leopoldo Avellán, señaló que en los últimos 15 años se aplicó este modelo en más de 20 países, tanto a nivel nacional como subnacional.

Avellán resaltó el trabajo previo realizado por los ministros de las distintas carteras de Estado para poner en marcha el CENGOB. “Desde la puesta en vigencia del Centro de Gobierno se va a conocer, desde los siete pilares que implica la ejecución de este Centro de Gobierno, planes de cada una de las carteras ministeriales, proyectos y cómo se va a ir dando seguimiento a la ejecución de los mismos”, precisó.

Asimismo, destacó que este trabajo se enmarca en el plan de gobierno del presidente Rodrigo Paz y adelantó que, si bien se impulsan proyectos de largo alcance, la ciudadanía podrá percibir resultados tempranos. “Sí, tenemos grandes proyectos, importantes proyectos, pero tenemos algunos logros tempranos en estos primeros meses de gobierno”, concluyó.

Fuente: Ministerio de la Presidencia

jueves, 5 de febrero de 2026

Conectividad, pagos y plataformas: el nuevo mapa digital que se abre para Bolivia


La llegada de Starlink a Bolivia, además de representar un avance tecnológico en materia de conectividad, abre la integración del país a los flujos digitales globales. Así lo sostuvo Lorena Parada, gerente general de dLocal Bolivia, durante una entrevista en el programa Factor K de ESN Live, donde explicó que el arribo del internet satelital es posible gracias a la convergencia entre infraestructura tecnológica, apertura regulatoria y sistemas de pago adaptados al mercado local.

Starlink, una de las verticales de SpaceX, ofrece internet satelital de alta velocidad y cobertura en zonas donde la conectividad tradicional es limitada o inexistente, como regiones rurales, áreas amazónicas o zonas por encima de los 5.000 metros de altitud. El servicio se contrata de manera directa a través de su sitio web, sin intermediarios, mediante un sistema que combina geolocalización del usuario, compra de hardware y suscripción mensual.

Según información de la empresa, el kit inicial de Starlink, que incluye la antena satelital y los equipos básicos para la instalación, tiene un costo único estimado entre Bs 2.400 y Bs 2.800, mientras que el router se adquiere por separado. Los equipos están diseñados para una vida útil de hasta 10 años y cuentan con tres años de garantía. La entrega del hardware se realiza mediante servicios de mensajería internacional, con plazos aproximados de 10 días.

Pagos en bolivianos y democratización digital

Un elemento clave para la operación de Starlink en Bolivia es la infraestructura de pagos desarrollada por dLocal, una fintech uruguaya que cotiza en el Nasdaq y opera en más de 40 países, especializada en pagos transfronterizos para mercados emergentes. Según Parada, dLocal permite que los servicios globales se paguen en moneda local, reduciendo fricciones y facilitando el acceso de los usuarios bolivianos a plataformas internacionales.

En el caso boliviano, Starlink puede pagarse mediante tarjetas de débito, crédito y códigos QR, el método de pago que actualmente lidera el mercado con una participación cercana al 76%. dLocal integra más de 900 métodos de pago a nivel global y registra crecimientos anuales cercanos al 60%, apoyándose en alianzas con bancos, procesadoras y pasarelas locales.

Este modelo, explicó Parada, no solo facilita el acceso del consumidor final, sino que permite a las grandes corporaciones cumplir con normativas locales, impuestos y procesos de compliance, creando un entorno formal y transparente para su operación en Bolivia.

Impacto económico y estratégico

Más allá de la conectividad, la ejecutiva subrayó que la llegada de Starlink es una señal de que Bolivia comienza a ingresar al radar de grandes multinacionales tecnológicas. La conectividad satelital de alta calidad impacta directamente en la productividad, la educación, el comercio electrónico, los servicios financieros y la eficiencia del Estado, en un contexto donde el país ha sido históricamente señalado por tener uno de los servicios de internet más caros y lentos de la región.

Starlink opera actualmente con más de 6.700 satélites en órbita y tiene planes de expandir su constelación hasta 42.000, lo que le permite ofrecer cobertura prácticamente global. Para Parada, este despliegue convierte al internet en una verdadera “autopista digital”, indispensable para que los sistemas de pago, el comercio electrónico y los servicios digitales funcionen de manera eficiente.

Un ecosistema en transición

En el marco del programa, se pusieron en evidencia los desafíos pendientes: la necesidad de mayor flexibilidad normativa, un cambio de mentalidad en los actores tradicionales y una adaptación más rápida a la transformación digital. Parada señaló que Bolivia cuenta con creatividad, adopción tecnológica temprana y talento, pero requiere acelerar la construcción de “carreteras digitales” para no quedar rezagada frente a la región.

En ese contexto, la ejecutiva remarcó que Starlink es solo la primera de varias verticales y plataformas globales que podrían desembarcar en el país si el ecosistema financiero, regulatorio y tecnológico continúa fortaleciéndose. “La conectividad ya no es un lujo, es un habilitador del desarrollo económico y social”, concluyó.

Fuente: Economy

La cultura, el desarrollo pendiente: ¿qué puede aprender Bolivia del Informe Mundial de la Unesco?


Por décadas, la cultura ha sido uno de los pilares discursivos del desarrollo en Bolivia. La Constitución la reconoce como un derecho fundamental, el Estado se define como plurinacional y el discurso gubernamental destaca la diversidad como riqueza estratégica.

Sin embargo, el primer Informe Mundial de la Unesco sobre políticas culturales revela que en América Latina, y particularmente en países como Bolivia, la cultura sigue siendo un sector con alto valor simbólico. Su  peso real en la planificación económica y presupuestaria es casi inexistente.

“Solo el 46% de los países del Norte Global y el 58 % de los del Sur Global han incorporado la cultura en sus estrategias de desarrollo. Aunque las industrias culturales y creativas representan el 3,39 % del PIB mundial y el 3,55 % del empleo mundial, siguen existiendo importantes desigualdades en términos de financiación, acceso y participación”, señala el informe en su presentación

Según la UNESCO, a nivel global menos del 1% del gasto público se destina al sector cultural, una cifra que se repite en la mayoría de países de ingresos medios y bajos. En el caso boliviano, aunque el informe no ofrece un porcentaje exacto de presupuesto nacional, sí ubica al país dentro del grupo que carece de estadísticas sistemáticas, mediciones de impacto económico y políticas culturales con indicadores verificables.

“Si realmente quisiéramos que Bolivia tome en serio el tema de cultura y creatividad como desarrollo, hay ciertas decisiones que se tienen que hacer en tres ámbitos, educación, financiamiento y regulación”, señala Alejandro Zegarra, vicerrector adjunto de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz).

Bolivia aparece en el informe como un país de enorme riqueza cultural y avances jurídicos notables, pero también como un Estado donde esa riqueza todavía no se traduce en empleo, industrias creativas ni políticas públicas sostenidas.

Un país que reconoce la cultura… en la Constitución

A diferencia de muchos Estados del mundo, Bolivia sí ha dado pasos jurídicos de alto valor simbólico. La Constitución de 2009 declara al país como “Estado Plurinacional”, reconociendo el derecho de los pueblos indígenas a su identidad cultural, sus lenguas y su autodeterminación

Asimismo, el informe destaca que es uno de los pocos países que ha incorporado una visión cultural del mundo natural en su sistema legal. En 2010 aprobó la Ley de Derechos de la Madre Tierra, que reconoce a la naturaleza como “sujeto colectivo de interés público” con derecho a la vida, al agua, a la biodiversidad y a la restauración.

Para la UNESCO, estas normas colocan a Bolivia, además de Ecuador, como pioneros mundiales en justicia ecológica, al romper con la visión de que la naturaleza es sólo un recurso económico y no una entidad con valor cultural y espiritual. Afirma que es un logro que pocos países pueden exhibir.

Sin embargo este avance parece haber quedado en los papeles, pues aún no se traduce en impactos reales.

Un sector estratégico… sin datos

Sin embargo, el mismo informe advierte una debilidad estructural, la falta de sistemas nacionales de información cultural. Uno de los hallazgos más críticos del informe es que sólo 42% de los países del mundo cuentan con sistemas sólidos de información cultural. Bolivia no figura entre ellos.

La ausencia de datos confiables sobre empleo cultural, industrias creativas, circulación de bienes simbólicos o aportes al PIB impide diseñar políticas públicas eficaces. Es decir, Bolivia reconoce la cultura en su Constitución, pero no la mide en su economía

“Lo que no se mide, no existe”, advierte el documento de la Unesco, que señala que en países andinos la cultura suele gestionarse como un asunto patrimonial o identitario, pero no como motor económico ni herramienta de inclusión social.

Para Zegarra, las universidades pueden jugar un rol decisivo en este punto. Sostiene que a través de observatorios, la academia puede generar y analizar información en diferentes áreas en las que la cultura tiene impacto.

“Por ejemplo, en Unifranz tenemos el Observatorio Nacional del Trabajo (ONT), el Cintur en el área de turismo. Estos tienen sistemas que recopilan información, la procesan y la presentan de manera que permiten tomar decisiones. Podríamos tener información

Esto, explica, nos daría una línea de tiempo para comparar e identificar la evolución del sector. La investigación aplicada que pueda hacer la universidad y la evaluación del impacto puede mostrarnos el impacto de la cultura en lo económico, lo social, lo educativo, entre otros aspectos.

Empleo cultural: informal y precario

A escala global, la cultura genera 48 millones de empleos, lo que representa el 6,2% del empleo mundial. Sin embargo, el informe alerta que en América Latina más del 60% de estos trabajos son informales, sin seguridad social ni estabilidad contractual.

Bolivia se inscribe en este patrón regional, la mayor parte de artistas, gestores, artesanos y trabajadores culturales opera bajo esquemas de autoempleo, sin acceso a fondos públicos permanentes ni protección laboral. La pandemia profundizó esta fragilidad ya que el sector cultural fue uno de los más golpeados y uno de los últimos en recibir medidas de recuperación económica.

“En Bolivia, el emprendedor y el empleado creativo es joven y está altamente educado. Más de la mitad tiene menos de 43 años y más del 40 % de ellos han completado estudios de nivel superior. El problema que enfrenta este creativo es que su permanencia en la formalidad es vulnerable”, señala Ahmed Eid, investigador de datos que fue parte del III Foro Internacional de Economía Creativa impulsado por Unifranz.

De acuerdo a cuando este creativo consigue un empleo formal —entendiendo por formalidad que cuenta con contrato, aportes a la AFP y seguro de salud—, tiene una prima salarial. Es decir, sus ingresos laborales por la actividad creativa superan a los del mercado en general entre el 20% y el 5%.

Diversidad cultural: fortaleza simbólica, debilidad institucional

El informe subraya que países como Canadá, Nueva Zelandia o Japón han convertido su diversidad cultural en una política pública concreta: financian festivales, protegen lenguas, invierten en industrias creativas y generan exportaciones culturales

Bolivia, en cambio, ha avanzado sobre todo en el reconocimiento de derechos, pero mucho menos en la construcción de un ecosistema creativo que convierta esa diversidad en empleo, innovación y valor económico.

Mientras Colombia o Chile desarrollaron fondos públicos, observatorios culturales y marcos de industrias creativas, Bolivia sigue operando —según el diagnóstico implícito del informe— más como un país patrimonial que como una economía creativa.

¿Qué puede aprender Bolivia?

El Informe Mundial de la UNESCO plantea tres lecciones clave que resultan especialmente pertinentes para el contexto boliviano: invertir más y mejor, medir para decidir y pasar del discurso a la política.

Lo que se debe entender es que sin presupuesto no hay política cultural. El informe recomienda destinar al menos el 1 % del gasto público al sector, con enfoque territorial e inclusión de comunidades rurales e indígenas.

Asimismo, Bolivia necesita construir un sistema nacional de estadísticas culturales, que registre empleo, producción, circulación y consumo cultural. Para que esto ocurra la diversidad cultural debe dejar de ser solo narrativa identitaria y convertirse en estrategia económica, educativa y tecnológica.

Para Zegarra también es necesario actuar en políticas de educación. “Se debe desarrollar el STEM+  -esto relacionado a industrias creativas-, integrar artes, diseño, medios digitales, producción audiovisual, programación creativa, la gestión cultural, gestión de rutas gastronómicas, formación técnica relacionada a la economía creativa, como oficios de sonido, iluminación, animación, marketing digital, gestión de eventos, artesanía, entre otros”.

También se debe ver temas de propiedad intelectual y negocios creativos dentro de la currícula, para potenciar y fomentar este tipo de emprendimientos. El elemento de financiamiento está relacionado a poder tomar y tener fondos y garantías para la producción intangible creativa.

También es importante regular la actividad de la economía creativa digital. “Esto sobre todo por los derechos de autor, licencias, contratos. Hay que simplificar lo que es la formalización y yo creo que eso no solamente es en ese sector sino de manera general y esto va de la mano con acompañar con datos respecto al consumo de productos culturales”.

Desarrollo pendiente

El informe de la UNESCO concluye que la cultura no es un lujo, es infraestructura social. Contribuye al empleo juvenil, fortalece la cohesión social, estimula la innovación y protege la democracia.

En Bolivia, donde el discurso cultural es omnipresente pero la inversión es mínima, queda el desafío de transformar la riqueza simbólica en política pública efectiva. De lo contrario, la cultura seguirá siendo celebrada en los discursos y olvidada en los presupuestos.

Como resume el propio informe: “Los países que no integren la cultura en sus estrategias de desarrollo perderán una de las herramientas más poderosas para construir sociedades más justas, resilientes y creativas”.

Fuente: Qamasa