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viernes, 21 de agosto de 2026

Cien Años de Ausencia presenta su Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio


Este martes, el Archivo Histórico Torrico Zamudio presentará oficialmente “Cien Años de Ausencia: Plataforma Cultural Viva hacia el Centenario del Fallecimiento de Adela Zamudio (1928–2028)”, una iniciativa abierta al público que propone construir, durante los próximos dos años, una programación cultural viva en torno al pensamiento, la obra y el legado de Adela Zamudio, rumbo al 2 de junio de 2028, cuando se conmemorarán cien años de su fallecimiento.
 
La Plataforma Cultural Viva busca convertir la memoria en creación, encuentro, diálogo y futuro, articulando patrimonio, investigación, literatura, educación, artes escénicas, música, danza, comunicación y participación ciudadana. Es impulsada por el Archivo Histórico Torrico Zamudio, bajo la Dirección General de María de la Cruz Torrico de Berdecio y la Coordinación General de Valeria de Ugarte Torrico.
 
La iniciativa ya ha comenzado a articular una amplia red de instituciones, artistas, investigadores, gestores culturales, comunicadores y aliados privados. Entre ellos se encuentran la Universidad Privada Abierta Latinoamericana (UPAL), el Consejo Departamental de Culturas de Cochabamba, el Consejo Municipal de Culturas de Cochabamba, la Universidad Católica Boliviana, a través de su Dirección de Comunicación Social, la Cámara Departamental del Libro de Cochabamba, el Centro Cultural y Pedagógico “Juan Wallparrimachi”, la Universidad Miskatonic Bolivia, el Observatorio del Patrimonio Documental Bolivia, DanzaViva, Djembongó, Anima Cantis, Esencia Escénica, el Grupo de Artes Escénicas Deja Vu, Cooltura con Dani, Bastardo Wines, Wanderlust Bolivia, Folklore Boliviano, PEN Cochabamba, Santander & Leguía, Oficina de Apoyo Integral para la Familia, Vox Haus y Rough JoHandy, entre otros proyectos y aliados.
 
También forman parte de esta red Patricia “Pachi” Sejas Aramburo, Melita del Carpio Soriano, Leonor Guevara, Rosalba Guzmán Soriano, Andrea Muckled Ludwig, Andrea García Magne, Miguel Román, la Dra. Miriam Montaño, Johany Lavayen, y los periodistas culturales Karla Díaz y Álvaro Rivero Ostoic.
 
Uno de los componentes fundamentales de la Plataforma será desarrollado por Virginia Ayllón Soria, reconocida investigadora de la vida y obra de Adela Zamudio, quien desarrollará dos archivos digitales: uno destinado a reunir su propia producción sobre Zamudio y otro orientado a recopilar producción académica boliviana y extranjera sobre la autora.
 
A esta dimensión se suma César Maffei, escritor e investigador cuya obra y trabajo en torno a Adela Zamudio constituyen otro aporte a la Plataforma.
 
Una noche de arte, encuentro y celebración
 
El lanzamiento será una noche de encuentro y celebración, con la presentación de la Plataforma y de quienes ya forman parte de esta red, intervenciones artísticas y musicales, un recorrido por la instalación central y un espacio final de confraternización y brindis.
 
Como parte del programa artístico se presentará “Un Tributo a Adela”, a cargo del Grupo de Artes Escénicas Deja Vu, dirigido por Gunter Revollo, con la participación de Raúl Nogales desde la poesía performática, Johany Lavayen al micrófono y Roughy Biancco en la trompeta.
 
La programación contará además con una intervención especial de Katia Escalera, mezzosoprano boliviana de reconocida trayectoria internacional, quien ofrecerá una participación musical especialmente preparada para el lanzamiento.
 
Los visitantes podrán recorrer también la muestra interactiva “La Ruta Inmortal de la Esperanza”, a cargo de Andrea Muckled Ludwig y Valeria de Ugarte Torrico, coordinadora general del Archivo Histórico Torrico Zamudio.
 
El brindis estará acompañado por Bastardo Wines, empresa aliada y vino oficial de “Cien Años de Ausencia”, que se suma al proyecto desde el sector privado.
 
Un recorrido de dos años hacia 2028
 
Con este lanzamiento se inicia formalmente un recorrido de dos años hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio. Durante este período se desarrollarán acciones culturales, investigaciones, archivos digitales, proyectos artísticos, actividades educativas, publicaciones, encuentros, intervenciones y nuevas alianzas, con la proyección de culminar el proceso en 2028 con un gran encuentro cultural de carácter macro, construido a partir de todo lo que la Plataforma vaya generando durante su recorrido.
 
“Cien Años de Ausencia” invita a artistas, instituciones, investigadores, estudiantes, empresas, organizaciones, gestores culturales, medios de comunicación y ciudadanía a sumarse a este proceso y contribuir a que el legado de Adela Zamudio vuelva a ocupar un espacio activo en la vida cultural contemporánea.
 
Porque cien años después de su partida, la ausencia también puede convertirse en presencia, diálogo y creación.
 
Una voz cambió una época.
Miles cambian el presente.
 
Vibra su eco.
Adela vive a través de tu voz.

Fuente: Archivo Histórico Torrico Zamudio

domingo, 26 de julio de 2026

El Archivo Histórico Torrico Zamudio activa la Plataforma Cultural Viva Cien Años de Ausencia


Con una casa convertida en escenario, poemas que volvieron a escucharse en nuevas voces, danza, música y patrimonio dialogando en un mismo recorrido, el sábado 25 de julio, a las 16:00 horas, el Espacio Adela Comedor del Archivo Histórico Torrico Zamudio, antes Fundación Cultural Torrico Zamudio, ubicado en las calles Santiváñez y Ayacucho, fue el punto de partida de la activación de Plataforma cultural viva, CIEN AÑOS DE AUSENCIA, Hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio (1928-2028), una iniciativa que busca transformar el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio en un proceso vivo de creación, investigación, patrimonio y participación ciudadana que se desarrollará hasta 2028.

La iniciativa fue concebida por el Archivo Histórico Torrico Zamudio, bajo la dirección general de María de la Cruz Torrico de Berdecio, la coordinación general de Valeria de Ugarte Torrico y el trabajo conjunto del equipo del Archivo Histórico Torrico Zamudio, con el propósito de articular proyectos que fortalezcan la investigación, la educación, el patrimonio documental, las artes, la creación contemporánea y la participación ciudadana. La Plataforma propone un espacio permanente de acción cultural desde el cual se generarán iniciativas capaces de mantener vivo el pensamiento y el legado de Adela Zamudio mucho más allá de la fecha del centenario.

La activación fue la primera expresión pública de una plataforma pensada para reunir a instituciones, artistas, investigadores, gestores, empresas y ciudadanía alrededor del legado de Adela Zamudio, generando un espacio permanente de encuentro desde el cual se impulsarán procesos de investigación, creación artística, educación, patrimonio, cooperación institucional y participación ciudadana durante los próximos dos años.

Durante la jornada se presentó la visión general de la Plataforma y se abrió un espacio de diálogo entre quienes decidieron integrarse a esta construcción colectiva desde distintos ámbitos de acción. A la convocatoria respondieron representantes de la Universidad Privada Abierta Latinoamericana (UPAL), la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, el Consejo Municipal de Culturas de Cochabamba, el Consejo Departamental de Culturas, la Cámara Departamental del Libro de Cochabamba, el Centro Cultural y Pedagógico Juan Wallparrimachi, la Universidad Miskatonic Bolivia, También se sumó Daniela Torrico, creadora de Cooltura con Dani, un proyecto dedicado a la divulgación y promoción cultural. el Grupo de Artes Escénicas Deja Vu. Desde la empresa privada Bastardo Wines, el vino oficial de CIEN AÑOS DE AUSENCIA , junto a profesionales y ciudadanos que decidieron sumarse a este proceso desde sus propias áreas de trabajo.

Entre ellos participaron el diputado Freddy Camacho Calizaya, vocal de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos, Culturas e Interculturalidad de la Cámara de Diputados; Andrea García Magné, abogada, pedagoga social, gestora pública y defensora de los derechos de las mujeres; y Miguel Román, consultor independiente especializado en fortalecimiento institucional, formulación de proyectos y desarrollo de capacidades, quienes compartieron las motivaciones y perspectivas con las que se incorporan a esta red de colaboración.

Uno de los momentos centrales de la activación fue el recorrido por una instalación performática concebida como una maqueta viva del futuro de la Plataforma. La experiencia propuso un viaje sensorial por el ecosistema cultural que la Plataforma aspira a construir durante los próximos dos años: un territorio donde la palabra de Adela Zamudio dialogue con el patrimonio, la música, la danza, la literatura, la educación y la vida cotidiana, demostrando que la memoria también puede convertirse en una experiencia presente.

La propuesta artística integró diversas disciplinas. Patricia “Pachi” Sejas Aramburo, junto a DANZAVIVA, presentó una intervención de danza contemporánea; Djembongó aportó una propuesta de percusión, Melita del Carpio Soriano y Leonor Guevara realizaron una lectura de poemas de Adela Zamudio; el recorrido incluyó la exposición experimental La Ruta Inmortal de la Esperanza, una creación de Andrea Muckled Ludwig y Valeria de Ugarte Torrico.

La conducción del encuentro estuvo a cargo de Karla Díaz, de Folklore Boliviano e Infinita Bolivia, quien acompañó la activación como maestra de ceremonias y dio la bienvenida a quienes comienzan a dar forma a esta nueva red de colaboración cultural. 

La activación también permitió anunciar la incorporación a la Plataforma Cultural Viva de personas e instituciones que acompañarán este proceso desde otras regiones del país. Entre ellas se encuentran la investigadora Virginia Ayllón, el escritor César Maffei y el Observatorio del Patrimonio Documental Bolivia, fortaleciendo desde sus respectivos ámbitos una iniciativa que nace en Cochabamba con vocación de alcance nacional. 

La tarde concluyó entre conversaciones e ideas compartidas alrededor de una estación de degustación de Bastardo Wines, vino oficial de Plataforma cultural viva CIEN AÑOS DE AUSENCIA
Hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio (1928-2028).

La activación marcó el inicio de un proceso que irá incorporando nuevas instituciones, iniciativas y propuestas durante los próximos meses, consolidando una agenda cultural viva que crecerá progresivamente hasta el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio en 2028.

Fuente: Archivo Historico Torrico Zamudio

sábado, 18 de julio de 2026

La IA de Google DeepMind revive el gol perdido de Pelé que nunca quedó registrado en video


Durante más de seis décadas, el considerado por muchos como el mejor gol de Pelé permaneció envuelto en el misterio. No existía una grabación que permitiera verlo, solo relatos de quienes estuvieron presentes en el estadio Rua Javari, en São Paulo, el 2 de agosto de 1959.

Ahora, Google DeepMind anunció la reconstrucción de esa histórica jugada mediante inteligencia artificial, en un proyecto desarrollado junto con la familia del exfutbolista brasileño, historiadores, periodistas deportivos y exjugadores.

La iniciativa recrea el llamado “Gol de la calle Javari”, una anotación que Pelé marcó con apenas 18 años y que él mismo describió en distintas ocasiones como el mejor de toda su carrera.

La reconstrucción forma parte de un documental que combina testimonios, investigación histórica y herramientas de inteligencia artificial para mostrar cómo habría ocurrido una de las jugadas más famosas del fútbol mundial.

Un gol legendario que nunca fue grabado

El 2 de agosto de 1959, Pelé disputaba un partido con el Santos FC frente al Clube Atlético Juventus en el estadio Rua Javari, en el barrio de Mooca, São Paulo.

Según los relatos de testigos y del propio futbolista, el brasileño recibió el balón, realizó tres sombreros consecutivos —dos sobre defensores y uno sobre el arquero— sin dejar que la pelota tocara el césped y definió de cabeza para convertir un gol que quedó inmortalizado únicamente en la memoria de quienes asistieron al encuentro.

A diferencia de otros momentos históricos de su carrera, aquella jugada nunca fue registrada por cámaras de televisión ni por equipos de filmación, debido a las limitaciones tecnológicas de la época.

Con el paso de los años, el “Gol de la calle Javari” se convirtió en una leyenda del deporte, alimentada por testimonios, fotografías y narraciones periodísticas.

Una reconstrucción basada en investigación histórica

Para recrear la jugada, Google DeepMind trabajó junto con Pelé Brand, empresa encargada de preservar el legado del futbolista, además de NR Sports, la familia del exjugador y un grupo de especialistas.

La historiadora brasileña Anita Lucchesi lideró un proceso de investigación que reunió cerca de 2.000 registros históricos, entre ellos planos del estadio, fotografías antiguas, álbumes familiares, artículos periodísticos y documentos de archivo.

El equipo también entrevistó a personas que presenciaron el partido, periodistas deportivos y habitantes del barrio de Mooca para reconstruir, con el mayor nivel posible de precisión, la secuencia de la jugada.

Como apoyo a los testimonios, utilizaron maquetas a escala del estadio, diagramas y referencias visuales que ayudaron a los entrevistados a recordar la posición de los jugadores y el desarrollo de la acción.

Inteligencia artificial para recrear una jugada histórica

La reconstrucción combinó técnicas tradicionales de producción audiovisual con algunos de los modelos de inteligencia artificial más avanzados desarrollados por Google DeepMind.

En una primera etapa, un equipo grabó escenas reales dentro del estadio Rua Javari utilizando balones de cuero similares a los de finales de la década de 1950 y uniformes inspirados en los que utilizaban los equipos durante esa época.

Posteriormente, esas imágenes sirvieron como base para que los modelos Veo, Gemini Omni y Nano Banana Pro recrearan digitalmente la apariencia de Pelé, el entorno y los movimientos de la histórica anotación.

Entre los principales desafíos técnicos estuvieron:
  • Reproducir con precisión la apariencia física de Pelé y su uniforme con el número 10.
  • Transformar el estadio actual para devolverle el aspecto que tenía en 1959.
  • Recrear el ambiente vivido por los aficionados presentes y por quienes seguían el encuentro a través de la radio.
El reto de reproducir los movimientos de Pelé

Uno de los mayores desafíos fue recrear la compleja secuencia técnica de la jugada.

Para lograrlo, Google DeepMind utilizó una tecnología denominada Performance Control, integrada en Veo 3, que permite capturar la geometría tridimensional y los movimientos de un doble de riesgo moderno para transferirlos posteriormente al personaje generado mediante inteligencia artificial.

Este procedimiento permitió reproducir la mecánica corporal necesaria para ejecutar los tres sombreros consecutivos, manteniendo un alto nivel de realismo visual.

Posteriormente, el material generado fue refinado mediante herramientas adicionales de IA y procesos tradicionales de efectos visuales para mejorar la integración de todos los elementos de la escena.

Un acabado inspirado en el cine de los años cincuenta

La fase final del proyecto combinó inteligencia artificial con técnicas clásicas de postproducción.

Los especialistas ajustaron manualmente aspectos como la composición del balón, la iluminación, la textura de la imagen y la corrección de color para lograr una apariencia coherente con el material cinematográfico disponible en aquella época.

Como paso final, el video fue sometido a un proceso conocido como filmout, mediante el cual las imágenes digitales adquieren una textura similar a la del celuloide utilizado en la década de 1950.

El resultado forma parte de un documental que no solo reconstruye el gol perdido de Pelé, sino que también busca preservar uno de los momentos más emblemáticos de la historia del fútbol utilizando herramientas de inteligencia artificial para dar vida a un episodio que, hasta ahora, solo existía en los recuerdos de quienes lo presenciaron.

Fuente: Infobae

lunes, 13 de julio de 2026

Cinemateca, 50 años, todo lo que era posible


Medio siglo después, recupero algunos textos fragmentarios que me permiten estas líneas para recordar uno de los momentos más significativos de mi vida. (Carlos Mesa)

Es difícil olvidar –me ha quedado como una imagen vívida en la memoria– el ingreso que hicimos con Pedro Susz a un soleado cubículo de unos pocos metros cuadrados en el quinto piso de la Casa de la Cultura Franz Tamayo, frente a la imponente basílica de San Francisco de La Paz. Era media tarde. Veo todavía hoy a Pedro con una lata de película entre las manos donada por el pianista Raúl Barragán, se trataba de Laredo de Bolivia (1959) de Jorge Ruiz, un documental sobre el éxito internacional de un violinista boliviano, el todavía adolescente Jaime Laredo en uno de los certámenes de interpretación más prestigiosos del mundo. Fue el primer filme del entonces inexistente archivo de la bisoña Cinemateca de La Paz. 

El año: 1976. Esa visión furtiva en mi mente no es del 12 de julio, fecha formal de la fundación de lo que poco después sería la Cinemateca Boliviana, pero, para mí, es la fotografía del verdadero primer día de esa entrañable institución que levantamos de la nada y cuya tarea es, entre otras, proteger la memoria del cine boliviano, las imágenes en movimiento del país para ser riguroso. 

Todo fue posible gracias a la idea visionaria y con plena fe en los jóvenes de Amalia de Gallardo –para mí siempre Doña Amalia– a quien conocí en las sesiones del Cineclub Luminaria, una mujer que siempre creyó en mí y me apoyó en el trabajo con su consejo humano y entrañable. Jefa del Departamento de Espectáculos de la Alcaldía paceña, me invitó en 1975 a acompañarla como funcionario de su repartición. Yo disfrazaba mi tarea de censor de películas con el nombre pomposo de “Miembro del Departamento de Espectáculos de la H. Alcaldía Municipal de La Paz”. Aunque en honor a la verdad debo decir que la convicción de la señora Amalia era la de no cortar nunca un centímetro de película. Para esos años de dictadura política (los últimos del primer gobierno de Banzer), la censura de cine casi no existía, y creo que en tres años de trabajo nos vimos en un brete serio solo con dos o tres películas. 

Allí conocí a Pedro Susz, con un flamante título en comunicación y cine recién llegado de Buenos Aires, y allí nació la idea de crear la Cinemateca. Fue una hermosa aventura sazonada de quijotadas e ilusiones que abrió un largo paréntesis a mi supuesto destino de ser profesor de la universidad. Durante diez años, junto a Pedro y doña Amalia, dediqué mis máximos esfuerzos a la consolidación del archivo nacional de imágenes en movimiento. Ella creía que esa era una tarea para jóvenes. Yo tenía apenas veintidós años y Pedro, veintiséis. Fue un desafío único. Poco después, unos meses antes de la creación de la Cinemateca, Alcides Parejas, director de Extensión de la UMSA, nos encargó a Ronny Antelo y a mí la dirección de un cine club universitario que bautizamos como Cine Arte UMSA y que dirigimos hasta 1978. Fueron diez años entregados al cine boliviano.

El 12 de julio de 1976 Mario Mercado, Alcalde de La Paz, a nombre del Municipio; Renzo Cotta, Director del Cine 16 de Julio, a nombre de la Obra Don Bosco; Amalia de Gallardo, Presidenta del Centro de Orientación Cinematográfica, a nombre de esa entidad; Pedro Susz y yo como ejecutivos de la institución y Norma Merlo como su secretaria, fundamos la Cinemateca Boliviana. La Alcaldía nos cedió a ese efecto un pequeño espacio en el quinto piso de la Casa de la Cultura, ya referido.

Empezamos las proyecciones en la sala Modesta Sanjinés de la Casa de la Cultura. El primer ciclo, como no podía ser de otra manera, estuvo dedicado al cine boliviano. El 22 de septiembre de 1976 exhibimos Carnaval Paceño y Posesión del Presidente Hernando Siles de Pedro Sambarino (1926) y el audiovisual que hicimos con Pedro, El Cine Boliviano.

Con el paso de los años, medio siglo a tiempo de escribir estas líneas, la Cinemateca ha recibido en depósito, o por medio de donaciones, más del 80% del patrimonio del país en películas y videos de realizadores y aficionados bolivianos. El objetivo principal y la razón de ser de la Cinemateca Boliviana, es formar, preservar y difundir el Archivo Nacional de Imágenes en Movimiento de Bolivia. Esta labor se justificó por la importancia cobrada por la producción de imágenes en movimiento desde principios del siglo pasado, como documentos esenciales para la memoria histórica colectiva y para la construcción de nuestras identidades. A ese hecho debe sumarse el peso cada vez mayor de dichas películas en la configuración de los imaginarios sociales.

En el momento de su fundación como institución (12 de julio de 1976), se vivían los años de la dictadura de Hugo Banzer, no existía ningún repositorio para las imágenes en movimiento, y estas estaban desperdigadas en depósitos descuidados en Canal 7, en habitaciones llenas de humedad o inundadas, material tirado en el suelo, películas del Instituto Cinematográfico Boliviano (ICB) sin protección alguna, o en latas completamente ensarradas, montones de películas reversibles de noticieros en cajas de cartón o turriles en las viejas instalaciones del Canal en El Alto, varias cintas de video de dos pulgadas en rincones acumulando polvo, etc. También se hallaban en manos de privados o en las de los propios productores de ese material. Además, buena parte del cine boliviano producido en la época o en plena producción podía ser cuestionado, censurado o prohibido por el gobierno, como de hecho ocurrió en más de un caso. Realizadores importantes estaban entonces en el exilio y el Estado no tenía, en ese contexto ideológico, la disposición de encarar un desafío de esta naturaleza. Sobre todo teniendo en cuenta varios antecedentes, como fue el caso de los materiales ya citados producidos por el ICB en la década de los cincuenta, que constituían un riquísimo registro de la Bolivia post Revolución del 52, pero que fueron olvidados, desprotegidos e incluso mutilados por desidia o manipulación política, después de 1964. 

Esa fue la razón que impulsó la constitución de una fundación cultural sin fines de lucro, pero con una vocación pública inequívoca, que garantizara su independencia para poder llevar adelante un trabajo efectivo sin condicionantes políticas, por modesto que este esfuerzo pudiera parecer en sus inicios. Esa lógica garantizó, durante cincuenta años, más allá de los avatares políticos del país, así como de sus sobresaltos económicos, un fructífero trabajo y un conjunto muy significativo de éxitos y logros para el patrimonio cultural de Bolivia.

En la Cinemateca impusimos un concepto: aquí no hay trabajo despreciable, no hay privilegios. La primera vez que escuché el nombre de Henri Langlois (espíritu y carne de la más famosa Cinemateca del mundo, la de París), fue de la boca de Pedro. Recuerdo que me comentaba la pasión por el cine de ese inmenso y fatigado “león del cine” que guardaba películas hasta en la bañera de su casa. Toda una institución. La Cinemateca es hoy, además de un lugar lleno de nombres y nostalgia, la obra viva de hombres y mujeres pioneros y de muchos sueños: los de Amalia de Gallardo, verdadera madre de la idea, los de Renzo Cotta y su siempre franca sonrisa, los de ese ejemplo de humildad y humanidad que fue Oscar Soria, los de Luis Espinal, maestro y militante del cine y de Bolivia. En la salita del que fue cine San Calixto en la Pichincha esquina Ingavi, con aires provincianos de los veinte, y ese cúmulo infinito (como los cuentos de Cortázar) de rollos y rollos de películas, fue la oficina cargada del aroma de pipa que Pedro fumaba con el mismo método y obstinación con que escribía. Pedro representa a ese núcleo que hizo posible esa obra. Igual que los archivos, la oficina de entonces (1978-2002) era como un desván con mesas compradas en la calle Murillo y afiches que ahogaban las paredes (finalmente Pedro y Norma me ganaron en la batalla por la simetría y el orden que libré heroicamente y sin éxito por una década).

Trabajamos juntos con Pedro durante casi once años y labramos en medio de largas conversaciones y también largos silencios, una amistad serena y medida.  A pesar de los años que nos separan, siempre fue evidente el contraste entre la profundidad y la aventura, entre los conocimientos y los deseos. En esos años yo no había escuchado de Kurosawa y apenas me batía con mis pasiones desmedidas (como siempre) por Kubrick y por esa lección estremecedora que es Aguirre: la ira de Dios de Herzog. A pesar de ello, no había otra opción, y escribía con él las reseñas de la Cinemateca, y luego esa deliciosa serie que fue Notas Críticas (un banquete para mis ilusiones de diagramador en la imprenta Don Bosco). Él pasaba por alto mis lagunas (o mares) y me enseñaba como quien comenta, como quien no quiere la cosa. 

Desde Laredo de Bolivia hasta los miles y miles de rollos de películas de la Cinemateca pasamos días negros, amenazas de quiebra, amagos de desalojo, días y noches de trabajo intelectual y material (cargando películas, limpiando salas, instalando bibliotecas, montando afiches, mirando miles de metros de película en medio del frío y del polvo).  Trabajamos de sol a sol, sin concesiones.  

No lo creo todavía, ha pasado medio siglo y está la Cinemateca de pie. Los 22 años del joven que estaba convencido de que todo era posible, son hoy los 72 del viejo que sabe que no todo era posible, pero que hizo todo lo que le era posible.

Fuente: Cabildeo

miércoles, 1 de julio de 2026

San Pedro Nuevo fundía campanas coloniales allá por los años 1780


¿Sabías que en plena selva del Beni se fundieron algunas de las campanas más imponentes y melódicas de toda la región?

Estas fotos que les comparto hoy no son de un templo cualquiera. Es la hermosa iglesia de San Pedro Nuevo, Beni, Bolivia , un lugar mágico que en la época de las Misiones de Moxos se convirtió en el centro artístico y de fundición más importante de la zona.

¡Caminar por aquí y contemplar estos bronces es como tocar la historia con las manos!

Aquí, en este pueblo que ya lleva 329 años de historia desde su fundación, el pueblo Canichana plasmó todo su talento, su fe y su identidad, conocidos por su gran fortaleza, los maestros artesanos de esta tierra demostraron una destreza increíble al forjar estas campanas monumentales. Dice la tradición que incluso añadían pequeñas porciones de oro para darles ese brillo especial y una resonancia celestial que se escuchaba a kilómetros de distancia.

Hoy, el templo de San Pedro Nuevo es un orgullo y un tesoro de nuestra cultura. Cada vez que estas campanas doblan, su sonido nos recuerda la riqueza de nuestras tradiciones, el valor de nuestra identidad y el alma de un pueblo noble y talentoso.

Fuente: Qamasa

jueves, 18 de junio de 2026

100 años de la biblioteca José Antonio Arze


La Universidad Mayor de San Simón celebró el centenario de la histórica Biblioteca José Antonio Arze, fundada en 1926 como Biblioteca Central Universitaria y convertida a lo largo de los años en un símbolo del desarrollo académico de nuestra institución.

En un acto especial, encabezado por el rector Lic. Boris Marcelo Calancha Navia y autoridades universitarias, se realizó el descubrimiento de una placa conmemorativa en homenaje a este importante espacio que ha acompañado la formación de generaciones de estudiantes, docentes e investigadores.

Durante un siglo, la biblioteca ha sido testigo del crecimiento de la UMSS, preservando el conocimiento, impulsando la investigación y fortaleciendo la educación superior pública.

Un siglo después de su creación, la Biblioteca José Antonio Arze continúa proyectándose hacia el futuro, manteniendo viva su misión de acercar el conocimiento a toda la comunidad universitaria.

Fuente: UMSS

martes, 16 de junio de 2026

La impublicable historia del rey de los saltadores de paywalls


Salvo algunos incorregibles idealistas, los lectores de periódicos hemos asumido que escogemos uno en concreto para que nos cuente hasta el último equívoco, traspiés o acto de mala fe del político al que detestamos, mientras nos mantiene acunados en una placentera ignorancia sobre los pecados que suceden dentro de nuestras fronteras, ideológicas o morales.

Sobre el lecho de esta autocensura selectiva se erigen los medios de comunicación de masas. El silencio del adversario sobre un asunto determinado es una oportunidad de negocio para el resto. Llámenlo democracia, o libre mercado. La teoría dice que, aunque algunos medios puedan apagar sus linternas al apuntarlas hacia determinados rincones de la realidad, mientras existan suficientes luces con intereses dispares, la prensa acabará cumpliendo (si acaso, colectivamente) con su cometido de controlar los excesos del poder.

Sin embargo, a veces, se da una superposición de intereses que provoca que ciertos temas, personajes o crímenes nunca salgan a la luz. Ángulos ciegos. Como en el famoso modelo del queso suizo, ciertas historias quedan atrapadas en la telaraña porque todos, absolutamente todos los medios, deciden cerrar los ojos al mismo tiempo.

Una de ellas es la de Denis Petrov.

Petrov es el creador de archive.today, una página inicialmente dedicada a preservar un internet arcaico en la que todo el conocimiento era libre. Dicho de otro modo, un saltador de muros de pago. Utilizarlo es tan sencillo como introducir la URL de un artículo o cualquier otro contenido protegido tras un paywall y esperar unos segundos.

Es un robo flagrante de propiedad intelectual, pero nunca se ha aireado en ninguna parte. Para la prensa, denunciarlo conllevaría exponer a su público la incómoda revelación de que su sistema es vulnerable. Es una Trampa 22 de manual.

Desde siempre, los periodistas nos hemos propuesto sacar del anonimato a cualquier ciudadano que se empeñase en vivir en las sombras, desde Thomas Pynchon a Mar de Marchis. Reuters dedicó años y recursos para agarrar de las solapas a Banksy y revelar al mundo que es un tipo llamado Robin Gunningham; lo mismo con el enigmático creador del Bitcoin, alias Satoshi Nakamoto, que desde el New York Times desnudaron hace poco señalando a Adam Back, un criptógrafo británico.

Pero de Petrov no hay nada, ni siquiera uno de esos manidos enfoques de “¿héroe o villano?”, porque para eso primero habría que explicar quién es y para qué sirve su diabólica creación.

La historia de archive.today

Todo lo que sabemos de Petrov es gracias a unos pocos individuos que buscan venganza personal.

El internet actual es voluble, dado que toda historia registrada es manipulable a posteriori. Un artículo erróneo o inconveniente puede ser eliminado, o puede ocultarse de Google, lo cual viene a ser lo mismo. El propósito de archive.today fue hacer de internet algo inmutable, tomar una instantánea de cualquier página a demanda en el momento en que fue subida a la red. Puede que contuviese material no permitido –en cualquiera de sus acepciones– o que, simplemente, fuera modificada posteriormente. Pero aunque la página muestre hoy al mundo otra versión, borrada o editada, la original permanece inalterada en los servidores de archive.today

El proyecto lleva funcionando desde 2012 y, aunque su función original era arqueológica, la habilidad de esta herramienta para saltarse el muro de pago de los medios antes de tomar la instantánea le proporcionó una utilidad nueva e imprevista.

La historia de archive.today guarda paralelismos con Sci-Hub, el repositorio de papers creado por la desarrolladora rusokazaja Alexandra Elbakyan en 2011. En su caso, fue una respuesta al elevado coste que las editoriales cobraban a los científicos por acceder a un conocimiento habitualmente financiado con fondos públicos. Como Sci-Hub y otros recursos de la época –como The Pirate Bay, la página que alojaba ilegalmente series y películas–, archive.today funciona bajo diferentes direcciones-espejo (*.ph, *.is, *.fo, *.li, *.md, *.vn) que van apareciendo y desapareciendo.

No es la única página a la que se le ocurrió una idea para sortear los muros de pago, aunque casi todas han desaparecido y los medios de comunicación han tenido un papel relevante en su denuncia y persecución, dado que claramente infringen las leyes de propiedad intelectual. Otro de los saltadores de paywalls más populares de los últimos años, 12ft.io (su lema era “enséñame un muro de diez pies y yo te mostraré una escalera de 12 pies”, para subir más alto y ver qué hay detrás) fue tumbado por la News Media Alliance, organización que agrupa a cientos de editores en EEUU y Canadá.

Sin embargo, archive.today sigue ahí.

Imposible de atrapar

La página tiene el mismo diseño desde que nació. Un fondo amarillo pálido y una letra paloseco que emanan un aroma a aquel internet que aún no había sido colonizado por Silicon Valley y donde la influencia soviética aún se notaba: ese mismo universo (en el que muchos nos criamos) de los foros o los bloqueadores de anuncios, donde la víctima más recurrente no era, como hoy, la verdad sino la propiedad intelectual.

Por tanto, no es sorprendente que cuando algunos empezaron a tirar del hilo para descubrir quién había tras archive.today surgiera un nombre ruso. Para dar con el administrador de la página hubo que llegar hasta el final de una confusa maraña. Inicialmente, la página había sido registrada en una dirección de Praga, pero el fundador parecía estar ubicado en Nueva York según Crunchbase.

Los perseguidores han ido cotejando pequeñas pistas que el esquivo Petrov –a todas luces, un alias– iba dejando aquí y allá. Comentarios en foros sobre Corea del Norte donde revelaba que archive.today almacenaba también contenido de aquel país, respuestas en el Tumblr que sirve de FAQ a la página donde revelaba que sus servidores estaban en Europa; uno de ellos era el que la empresa francesa OVH tenía en Estrasburgo y ardió en 2021.

Un rastreo más exhaustivo publicado en el foro StackExchange encontró rastros de su actividad en GitHub y LinkedIn, donde el misterioso creador de archive.today se logueaba usando otro nombre: Masha Rabinovich, conectado con el LinkedIn de un supuesto graduado en ingeniería por la Universidad Humboldt de Berlín.

Varias personas en los últimos años han convertido la búsqueda en su obsesión. Existen multitud de pistas cruzadas, en algunas aparece Petrov, en otras Rabinovich e incluso otros noms de plume digitales. A veces las pistas apuntan a una sola persona y otras a que puede haber un pequeño grupo.

En los últimos meses está sucediendo algo. Al otro lado del globo, alguien está logrando sacar a Petrov de sus casillas, forzándole a dar explicaciones en un mundo en el que todo movimiento deja un rastro.

Quién paga la fiesta

En términos informáticos, archive.today funciona así: por un lado, un robot se salta el muro de pago haciéndose pasar por un rastreador web (crawler) como los que usa Google y registra el contenido de la página. Por el otro, almacena el contenido. Para garantizar que siempre haya una copia de la página accesible, se guardan en varios servidores, los textos por triplicado y las imágenes por duplicado.

Según las estimaciones más recientes del propio Petrov, el entramado de páginas almacenadas en sus servidores superó en 2021 los 500 millones. Hoy la cifra será mucho mayor, debido a que la popularidad de archive.today se correlaciona con la adopción del paywall por parte de los medios de comunicación.

En diciembre de 2012, poco después de arrancar, Petrov almacenaba unos 10 terabytes de datos, lo que le suponía un coste de entre 150 y 300 euros mensuales. Más adelante, el misterioso creador fue revelando una actualización del coste de mantener la página viva: 2.000 euros al mes en 2014, 4.000 dólares en 2016.

En un ejercicio especulativo por mi parte, solo siguiendo la misma progresión de crecimiento que archive.today tuvo en sus primeros diez años de vida (de un 58% anual) hoy la información a almacenar en sus servidores podría rondar los seis petabytes o 6.000 TB. ¿Cuánto costaría mantener esto? Se admiten propuestas, lo mejor que he podido cotejar es una estimación de entre 90.000 y 110.000 euros al mes. O dicho de un modo más redondo: más de un millón de euros al año solo en infraestructura de almacenamiento. Al margen está la computación necesaria para hacer funcionar los navegadores que se encargan de rastrear y copiar las páginas web y, desde luego, sus necesidades, asumiendo que sea un trabajo a tiempo completo y pueda gestionarlo todo él solo.

Por supuesto, es plausible que Petrov haya trasladado sus servidores fuera de Europa para reducir estos costes. O haber colocado una gran cantidad del contenido en modo frío, un servicio de acceso infrecuente a ciertos datos (como AWS Glacier Deep Archive o similar) que sale más barato; aún así, seguirían siendo varios miles de euros al mes que alguien tiene que pagar de su bolsillo.

Hasta 2022 tenía anuncios, pero estos se esfumaron cuando las agencias de publicidad descubrieron que en archive.today había también almacenado mucho contenido adulto. También recibía donaciones vía PayPal, esta vía decayó coincidiendo con el estallido de la guerra de Ucrania –es fácil imaginar por qué esos fondos ya no llegaban allí– así que archive.today fue cambiando de método. Al principio Petrov recelaba del mundo cripto y buscaba alternativas de micropagos como BuyMeACoffee, aunque en alguna ocasión ha recurrido a Monero, un protocolo irrastreable y descentralizado de criptomonedas. Es un terreno escurridizo, en el último episodio archive.today solicitaba donaciones a través de un desarrollador de origen italiano llamado Glizzy. Mañana la solución será otra.

Solo rascando un poco en la superficie parece evidente que detrás de archive.today hay bastante más que un informático ocioso con una web pirata y una misión por preservar la pureza de internet. ¿Quién financia esto, cuál es el agujero real que está provocando, está el Kremlin por medio? Sin embargo, nada de esto ha merecido la atención de los medios, en casi ninguna parte y mucho menos en España, donde la única piratería que merece nuestra atención es la del fútbol, una maquinaria de interés convenientemente lubricada por La Liga.

No todo se atribuye a que archive.today ataque al corazón mismo de la subsistencia de los periódicos; también hay que reconocer que hallar el rastro de alguien como Petrov requiere de un tipo de investigación ajena a la que se estila hoy en los medios, aún anclada en el siglo XX, y periodistas que la lleven a cabo.

‘Paywall’ duro, ‘paywall’ blando

Los muros de pago saltan ante nuestro ojos con ese elegante barniz traslúcido en el mismo momento en que nuestra atención prende su mecha. Monetizan nuestra frustración por saber, nos conocen mejor que nuestras parejas y nos envían ofertas irresistibles basadas en el perfil que las cookies han trazado de nosotros… pero ah, en los mecanismos que desactivan todo este engranaje no hay nada tan sofisticado.

La tecnología que se utiliza para descerrajar el fruto del trabajo de todo un sector tiene más de 15 años y además muestra sus tripas cada vez que alguien introduce una nueva URL en archive.today para ver su contenido.

Pocos paywalls resisten el embate de la tecnología soviética de Petrov. ¡Pero algunos lo hacen! Señal de que sus responsables han invertido dinero en construir un artefacto capaz de preservar la información con la que comercian, su bien más preciado. Uno de ellos es The Information, especializado en periodismo tecnológico que publica mucho contenido insider de Silicon Valley. Su suscripción vale entre 399 y 999 dólares al año, por lo que tiene sentido que su muro de pago sea prácticamente indestructible. Otros ejemplos en los que los paywalls parecen resistir a los robots que manda archive.today son el Financial Times, Bloomberg, o el Wall Street Journal, por las mismas razones.

Se preguntarán por qué no todo el mundo despliega un muro infranqueable, si esa posibilidad existe.

A riesgo de explicarlo de forma que confunda a los lectores más profanos de Letras Libres y enfurezca a los expertos, esencialmente hay dos tipos de paywall. Los primeros, basados en el cliente o client-based, envían la información al ordenador del usuario, pero solo la desvelan una vez se ha identificado como suscriptor; los otros (server-based o basados en el servidor) no envían ni una sola coma al exterior, y solo cuando la identificación se produce transmiten la mandanga: son conocidos como muros duros, hard paywalls.

Las diferencias pueden parecer triviales, pero un factor explica la popularidad de los muros más porosos. Para ofrecerle la información cuando usted la busca, Google necesita leer e indexar el contenido de las páginas, por eso incentivan trabajar con muros porosos, ya que sus robots pueden cotejar el contenido del artículo antes de que el muro se despliegue. Es normal, los medios necesitan a los buscadores para que sus noticias encuentren potenciales lectores o suscriptores. Este tipo de muros están construidos con JavaScript, un software que les permite una mayor versatilidad: por ejemplo, identificar a qué usuarios mostrar o no una página, o introducir modelos que cuentan el número de artículos leídos mensualmente por esa IP antes de desplegar el paywall.

En general, cuanto más dependes de buscadores o redes sociales, más endeble debe ser tu muro de pago. Hace unos años, desde Silicon Valley obligaron a los medios a usar páginas optimizadas, que cargaran rápido, para ser leídas en móvil. Google creó las Accelerated Mobile Pages (AMP) y Facebook sus Instant Articles, versiones que contenían, digamos, más “agujeros”, para regocijo de los saltadores de paywalls. El propio modelo de negocio de los medios en internet les obliga a tener una brecha de vulnerabilidad por la que gente como Petrov entra sin llamar.

La némesis inesperada

Petrov ha permanecido durante casi quince años en su cueva digital, combinando periodos frenéticos de actividad –donde explicaba el funcionamiento técnico de archive.today o se preguntaba en voz alta si, igual que los medios hicieron con el covid-19 durante la pandemia, él estaba contribuyendo ahora a diseminar información probélica con su trabajo desactivando muros– con meses de silencio.

Un bloguero finlandés residente en Nueva Zelanda llamado Jani Patokallio lleva años buscando a la persona que se esconde tras el alias. En este caso, sus motivos contra archive.today parecen asociados al origen de su propia familia. El apellido Patokallio fue registrado en Finlandia –sí, esto es posible allí– por primera vez en 1944. Algunas publicaciones en internet han asociado la creación del nuevo apellido a un pasado oscuro, relacionado con la alianza entre suomis y nazis contra los soviets que concluyó tras la Guerra de Laponia, precisamente en 1944. El asunto, como supondrán, es delicado en el país nórdico y, según parece, la familia ha tratado de contrarrestar este tipo de acusaciones vertidas contra ellos.

Patokallio publicó, en 2023, un largo post en su blog personal con sus pesquisas acerca de la persona que había tras archive.today. Salvo para cuatro gatos –conmigo, cinco– la investigación pasó desapercibida. Sin embargo, a comienzos de 2026, Patokallio recibió un correo de Petrov. Le pedía que retirara aquel post, ya que algunos medios estaban usándolo para informar sobre su posible identidad o paradero. Se negó y pronto recibió otra misiva, nada amistosa, que concluía:

“Con un nombre tan noble y poco común, que, en represalia, podría utilizarse para bautizar un proyecto fraudulento o convertirse en sinónimo de una nueva categoría de porno con IA… si quieres hacer como si esto nunca hubiera pasado, borra tu antiguo artículo…”

Además, Petrov le amenazó con publicar una investigación OSINT (con datos abiertos) sobre su presunto abuelo nazi o crear con IA una aplicación de citas gays que llevara el nombre de su blog. A los pocos días, el blog de Patokallio empezó a recibir ataques informáticos (DDoS) para saturarlo y que se mostrara como inaccesible.

¿Qué había pasado para que Petrov, hasta entonces hierático, saliera hecho un basilisco?

Algo se estaba moviendo. Poco antes, en noviembre de 2025, el FBI envió a Tucows, la empresa donde archive.today había adquirido su dominio web, exigiéndoles “el nombre del cliente, dirección de servicio y dirección de facturación”, información al parecer relacionada con “una investigación penal federal”. Aunque Tucows, al parecer, accedió a cumplir con los federales, es difícil que esta vía lleve a algún sitio. Para cualquier hacker ruso, una investigación del FBI debería ser una medalla, pero todo aquel ruido provocó algo más que sí molestó a Petrov.

Recientemente, Wikipedia anunció que eliminaría 700.000 enlaces que redirigen a archive.today y, más allá del tráfico, aquí hay un asunto cultural. Para Petrov, que la Wikipedia enlace a su página en lugar de al periódico que publicó la información es una victoria. También una forma de rebeldía, de lucha contra Occidente y el destino de internet.

La máquina que todo lo lee

Cuando la News Media Alliance logró clausurar el saltador de muros 12ft.io, su creador, el informático Thomas Millar, se fue a trabajar a Anthropic, la empresa de IA que desarrolla, entre otras cosas, Claude. Fue un movimiento previsible. Cuando se les pregunta por un contenido concreto, cualquiera de los nuevos navegadores o agentes creados por estas empresas son capaces de saltarse los muros de forma rutinaria para encontrar las respuestas que el usuario demanda. Son, literalmente, invisibles para los prompts, como demostró esta investigación del Columbia Journalism Review. Por supuesto, tampoco es algo que los medios estén anunciando a bombo y platillo.

Frente a la hostilidad de The New York Times, que ha demandado a OpenAI por nutrirse de su contenido para elaborar sus respuestas, otros medios han anunciado acuerdos con el creador de ChatGPT: el grupo Prisa en España, Le Monde en Francia, The Guardian en Reino Unido, Vox Media en EE. UU o el grupo alemán Axel Springer.

Jessica Lessin, CEO de The Information, tiene una visión muy particular de estos pactos: “Ante la amenaza de demandas judiciales, están buscando acuerdos comerciales para eximir a [OpenAI] de la acusación de robo. Estos equivalen a llegar a un acuerdo extrajudicial. Las editoriales dispuestas a ceder de esta manera no solo están dejando de defender su propia propiedad intelectual, sino que también están cambiando su credibilidad, ganada con tanto esfuerzo, por un poco de dinero de unas empresas que, al mismo tiempo, las infravaloran y crean productos claramente destinados a sustituirlas”.

Los agentes IA no solo han creado sistemas para saltar los muros de pago, sino aplicaciones dedicadas que incluso prometen mejorar la experiencia de lectura. Surgen cada pocas semanas. Hace poco salió SMRY, una especie de archive supervitaminado que no solo ofrece el contenido de cualquier artículo cerrado, sino que (a cambio de 3 dólares al mes), promete “resúmenes con IA, texto a voz con 10 voces naturales, subrayados y anotaciones en 5 colores, exportación a Notion y Obsidian, y un chat de IA para hacer preguntas sobre cualquier artículo”, todo ello sin publicidad. Es fácil ofrecer estos servicios con ayuda de la IA y cuando la materia prima es siempre ajena. Para cubrirse las espaldas, SMRY incluye una parrafada legal diciendo que no se hace responsable de los robos de propiedad intelectual de terceras personas que está alentando.

Pero con algunos paywalls, SMRY y su IA de última generación simplemente no funcionan. En esos casos, la aplicación simplemente despliega un simpático botón que dice: “Prueba con archive.is”. Una muestra del reconocimiento que existe en el sector de los saltadores de muros hacia el pionero Petrov.

Sea cual sea la posición que adoptemos en este debate, podemos acordar que Petrov puede ser un granuja que intuyó antes que nadie la porosidad de las cajas fuertes, la existencia de archive puede ser un incordio, pero carece de la capacidad de escala que podría convertirlo en una amenaza para la supervivencia de los medios de comunicación. El verdadero problema es que los editores podrían arrancar todos los archives, pero no podrán detener el invierno.

Quizá sea una señal de lo que está por venir. En marzo, Xataka, veterano medio especializado en tecnología, anunció Xtra, una versión premium, es decir de pago, pero “libre de muros de pago”. A cambio, ofrecen otro tipo de servicios, más personalizados para sus clientes más fieles: newsletters, promociones o recomendaciones. La suscripción sobrevive, pero sin el muro de pago. Para que esto sea posible, el único recurso con que un medio puede comerciar es la confianza, el único muro que no puede ser franqueado.

La gallina del tráfico, desplumada

Cuando, a finales de 2019, El Mundo desplegó su muro de pago de forma pionera, muchos acogimos la llegada de los paywall al periodismo español con alborozo, precisamente porque prometían un cambio de modelo: el clickbait y los contenidos baratos quedarían fuera de la ecuación, porque las cabeceras estarían obligadas a diferenciarse con contenidos de máxima calidad si querían que alguien pagara por ellas. Esto llevaría a aquellos medios que apostaran por el paywall a reinvertir ese nuevo ingreso por suscripciones en mejorar su producto: retener el talento (periodistas, programadores, diseñadores) con salarios más altos, apostar por fotografía propia en lugar de agencias o stock, etc. Sin embargo, nada de esto ha llegado a suceder. En algunos aspectos se inició, pero la revolución quedó a medio hornear. Precisamente este mes, la plantilla de El Mundo se ponía en huelga de firmas porque llevan años sin una subida salarial.

Uno pensaría que, cuando algo pasa de ser gratuito (con toda su letra pequeña) a ser de pago, está cambiando cantidad por calidad. En lugar de millones de visitantes, habrá muchos menos, pero al pagar por el servicio lo harán sostenible. Pero milagrosamente, la introducción de los muros de pago en los principales medios españoles no conllevó una caída drástica de las audiencias, sino todo lo contrario. Después de varios años con el muro enhiesto frente a su portada, El Mundo anunció en enero de este año que había pulverizado “todos los registros históricos de lectura de la prensa digital en España”. En la acera de enfrente, El País publicaba que 2025 había sido “un año récord con el mayor crecimiento de lectores entre los grandes periódicos”.

En una industria que sigue confundiendo la visibilidad con el impacto, nadie quiso matar a la gallina del tráfico y prácticamente todos optaron por un modelo mixto, donde unas noticias de pago –las consideradas mollares, es decir: política, economía y opinión– conviven con el contenido soft en abierto para que las visitas no decaigan. El cambio de modelo no había provocado ninguna catarsis en la lógica fundamental de los medios, centrados antes y ahora en ofrecer píldoras de información de última hora de forma incremental.

Pese a diversificar sus ingresos gracias a las suscripciones, la mayor parte de los medios se hicieron necesariamente adictos a Google Discover. Al poco tiempo, las ofertas para suscribirse bajaron, desde los doce euros al mes iniciales hasta los 99 céntimos (o menos) que vemos ahora a menudo. Todos nos repetíamos que el periodismo había que pagarlo (¡no como en la década anterior!), pero el producto que se ofrecía a los lectores no se volvió sustancialmente diferente tras levantarse los muros de pago.

Paralelamente, el contenido promocional o de eventos ha ido creciendo, ya sea para amortiguar la caída del banner o para compensar la pérdida de ingresos, porque no es lo mismo vender un producto por una décima parte de su valor inicial.

Al mismo tiempo, hay que lidiar con las desventajas que ha traído cerrar los contenidos. Mientras lo más elaborado de un medio queda confinado tras el muro, la competencia campa a sus anchas con equivalentes low cost. No es que la desinformación, como proclama el Gobierno, haya aumentado, es que en muchos lugares ya es lo único que se percibe.

Otro lamento común entre muchos periodistas es la desaparición de su marca. Antes uno podía simplemente dejar que su trabajo hablara por él. Ahora, como el fruto de nuestra labor intelectual está habitualmente bajo un muro de pago, algunos se ven obligados a sobreactuar y multiplicar su presencia en otras plataformas para compensar la pérdida de relevancia. O simplemente, aceptar su progresiva desaparición pública.

Es un problema circular que se va intensificando, porque como demuestran los informes que cada año publica el Instituto Reuters de la Universidad de Oxford, el público se va cansando de las noticias.

Quizás, la mayor consecuencia de la llegada de los muros de pago, es que cambió la dinámica de los medios de una forma imprevista.

Hace tan solo diez años, El País tenía un director como Antonio Caño que trataba de ampliar la base de lectores hacia el centro-derecha y El Mundo a David Jiménez haciendo lo propio en sentido contrario. Ahora parece un mal sueño para ambas cabeceras, pero sucedió. En aquel mundo, periódicos tradicionalmente enfrentados parecían correr incluso el riesgo de entenderse, de que algunas de sus posturas pudieran solaparse. No pasaba solo en España.

El Washington Post acaba de despedir a un tercio de su plantilla y muchos de sus mejores periodistas se están largando a la competencia. En un análisis sobre lo que esta debacle dice del presente de los medios, el periodista Derek Thompson (autor, junto a Ezra Klein, de Abundancia) explicaba que, durante el reinado de la publicidad como principal fuente de ingresos, los medios se veían obligados a ser neutrales (o al menos, a ser percibidos como tal) ya que esto incrementaba la confianza de los anunciantes. Hoy, donde todo pivota alrededor de las suscripciones, ya no se escribe buscando a todos los usuarios únicos posibles, sino tratando de engrosar una parroquia.

Lo que el paywall prometía era más calidad; lo que ha traído de verdad es más identidad. Los medios de comunicación más exitosos del siglo XXI son, según Thompson, “agresivos, quisquillosos, ideológicos y con una fuerte personalidad…” con tanta identidad que, “en muchos casos, se perciben como individuos”. De hecho, algunos individuos como Tucker Carlson son ya medios de comunicación de facto: su empresa, Tucker Carlson Network, emplea a unas 30 personas.

Y no solo eso, sino que además ya cuentan con las herramientas tecnológicas que lo permiten, léase Substack. Esta herramienta, por cierto, permite a los escritores escoger su propio “paywall”, incluyendo un muro duro ante el que Petrov no puede hacer nada.

En las últimas palabras que pueden encontrarse online, escritas el pasado 19 de marzo, el creador de archive.today parece amargado. Habla de la generación Substack. “Se muestran reacios a enlazar a medios antiguos”, dice, porque no pueden monetizarlo –a diferencia de cuando enlazan a otros Substack, en los que si el lector se suscribe ellos se llevan un porcentaje–. Los enlaces a páginas archivadas tampoco entran en la nueva economía de creadores. Los jóvenes que entran ahora en internet leen a toda una generación de creadores que crece al margen de la esfera de los medios tradicionales, y por tanto, también de su antimateria: los saltadores de paywalls.

Ha fantaseado tanto con la destrucción del sistema que erigía muros de pago por todas partes. Ha dedicado su vida a destruir todo lo que ha convertido a internet en el mejunje impersonal e implacable que es hoy, a recuperar aquella web de su juventud donde el conocimiento era libre. Pero un día Petrov se levantó, miró a su alrededor y se dio cuenta de que tampoco reconocía ya el paisaje contra el que lleva años conspirando.

Fuente: Letras Libres

martes, 9 de junio de 2026

El Centro de la Cultura Plurinacional digitaliza más de cuatro décadas de historia del Colegio Nacional Florida


En un esfuerzo sin precedentes por salvaguardar el patrimonio documental de la región, el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP-Santa Cruz) —a través de su Biblioteca «Isaac Sandoval Rodríguez»— en alianza estratégica con el emblemático Colegio Nacional Florida, ha culminado con éxito el proyecto de digitalización denominado «Tinta y Memoria: Cuadernos Históricos del Colegio Nacional Florida (1904–1950)». Esta iniciativa de rescate archivístico fue presentada de manera oficial ante el público e investigadores en la 27.ª Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la Sierra 2026.

El proyecto tuvo como propósito central resguardar el patrimonio documental, preservar la historia educativa de Santa Cruz y garantizar el acceso irrestricto de las futuras generaciones a estas fuentes primarias, bajo la premisa de que los documentos históricos son testimonios vivos de la memoria colectiva.

Un desafío técnico en tiempo récord

El cuerpo archivístico intervenido estuvo compuesto por 37 cuadernos históricos de notas que abarcan más de cuatro décadas de historia institucional. Tras rigurosas pruebas metodológicas para identificar el sistema de captura más eficiente y respetuoso con la integridad del papel, el equipo liderado por la investigadora Viviana Marzluf Cruz, ejecutó las tareas en un tiempo récord.

El proceso dio inicio el 18 de marzo de 2026 y concluyó formalmente el 12 de mayo del mismo año, logrando la digitalización exacta de 7.282 páginas. Antes de proceder al registro digital, cada tomo fue sometido a una minuciosa conservación preventiva que incluyó la limpieza hoja por hoja, manipulación cuidadosa y el uso estricto de elementos de bioseguridad como guantes y barbijos para evitar la degradación de los manuscritos originales.

Hallazgos e impacto historiográfico

La documentación recuperada, que contiene actas de exámenes, calificaciones, nóminas de estudiantes y registros administrativos, arroja importantes luces sobre la evolución del sistema educativo boliviano y las mallas curriculares de hace más de un siglo, cuando se impartían materias como Idioma Nacional, Aritmética y Contabilidad, Historia Natural, Filosofía o Francés.

Entre los hallazgos más disruptivos para la historiografía local se encuentra el registro de nombres femeninos en las listas de alumnos entre los años 1916 y 1921. Este descubrimiento abre una veta inédita de investigación sobre la temprana inclusión de las mujeres en las aulas del Colegio Nacional Florida, un espacio tradicionalmente asociado a la educación masculina en dicha época.

Asimismo, las páginas rescatadas resguardan el paso formativo de los grandes nombres que posteriormente construyeron la sociedad e identidad cruceña y boliviana. En los cuadernos figuran los registros académicos y notas de estudiantes que luego se convirtieron en figuras de la historia, tales como Enrique Finot, Cástulo Chávez, Dionisio Foianini, Melchor Pinto Parada, Raúl Otero Reiche, Manfredo Kempff Mercado, Pedro Rivero Mercado y Gilberto Parada, entre otros.

Resultados y accesibilidad

El proyecto de digitalización “Tinta y Memoria” impulsado por Fernando Figueroa, Director del CCP-Santa Cruz, consolida un triple beneficio para el ámbito cultural:
  • Proteger y Conservar: Evita el deterioro del soporte físico original al restringir su manipulación directa.
  • Difundir: Acerca la historia social y pedagógica de la región a la comunidad civil.
  • Investigar: Democratiza el acceso técnico para historiadores, sociólogos y educadores que busquen analizar las raíces del desarrollo intelectual en el Oriente boliviano.
Con la entrega oficial de los 37 tomos completamente indexados en formato digital, el Centro de la Cultura Plurinacional Santa Cruz, dependiente de la Fundación del Banco Central de Bolivia, reafirma su compromiso con la democratización de la cultura y la memoria histórica, recordando que el patrimonio documental nos pertenece a todas y todos.

Fuente: Periodista Virtual

miércoles, 3 de junio de 2026

La UMSA comparte gratuitamente cuentos bolivianos para apoyar la lectura en tiempos de clases virtuales


En medio de las clases virtuales por las dificultades que vive el país, la literatura boliviana busca abrirse paso como herramienta accesible y capaz de acompañar la educación desde casa. Con esa mirada, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) pone a disposición “Recorrer estas distancias. 11 guías de lectura sobre literatura boliviana”, un libro digital gratuito que busca fortalecer la lectura en colegios del país.

La publicación reúne 11 cuentos de autores bolivianos de distintas épocas y estilos, desde “Venganza aymara” de Alcides Arguedas y “El pozo” de Augusto Céspedes, hasta relatos contemporáneos como “Yucu” de Giovanna Rivero y “La Ola” de Liliana Colanzi. Cada texto está acompañado de guías de lectura, actividades de análisis, escritura y reflexión creativa orientadas al trabajo en aula.

El material también incluye un panorama histórico de la literatura boliviana, reseñas de 15 novelas fundamentales del país y herramientas metodológicas dirigidas a profesores de secundaria.

Antonio Vera Jordán, coordinador del proyecto “Literatura en la Escuela” del Instituto de Investigaciones Literarias (IIL), de la carrera de Literatura, explicó que la iniciativa también responde a las dificultades educativas que pueden atravesar los estudiantes por la virtualidad y las limitaciones de acceso a internet o dispositivos.

“En este contexto complicado que vive el país queremos que el material pueda convertirse en una herramienta útil y accesible para profesores y estudiantes. Muchas familias no pueden permanecer largas horas conectadas o no tienen acceso constante a internet, por eso el libro puede descargarse gratuitamente y trabajarse también fuera de línea”, indicó Vera.

Más allá del valor académico, la iniciativa busca que estudiantes y maestros puedan reconocerse en historias atravesadas por la vida cotidiana, las costumbres, las ciudades y la memoria del país. Porque leer literatura boliviana también es una forma de entender quiénes somos, resaltó Vera, quien elaboró el libro junto a Carla Aquize y Sidney Valdez.

El libro está disponible de forma gratuita para profesores, estudiantes y lectores interesados en acercarse a la literatura boliviana desde una mirada más cercana, crítica y sensible, en el siguiente link: https://forms.gle/Ep4qBiaHoAN8w36v8

Fuente: Qamasa

jueves, 30 de abril de 2026

El secreto de Simeón Roncal: así nació la cueca boliviana entre charangos y música sacra


Simeón Tadeo Roncal Gallardo no solo compuso cuecas. Construyó un puente. Entre los ritmos del norte de Potosí, la música clásica europea y la tradición catedralicia barroca que aún resonaba en Sucre.

Esa combinación —que hoy define a la cueca boliviana— no nació en los salones, sino en el recorrido.

Roncal escuchó primero en territorios como Tomoyo, Ravelo, Tinguipaya, Pocoata y Macha. Ahí recogió el pulso de los charangos campesinos y de las melodías que circulaban fuera del registro escrito.

Luego, en la ciudad, hizo algo distinto: ordenó ese material. Lo integró con estructuras académicas, con la armonía de los grandes maestros y con la influencia de la música sacra que formaba parte del entorno cultural sucrense. El resultado fue una cueca estilizada, capaz de transitar entre lo popular y lo formal.

El dato no es menor. Investigaciones recientes y el trabajo sostenido de especialistas como Guillermo Calvo coinciden en que esa fusión explica por qué la obra de Roncal marcó un punto de inflexión.

A esa lectura se suman el guitarrista Antonio Arandia y el músico Willy Claure, quienes sostienen que allí se consolida la cueca como género nacional.

Roncal nació en Sucre el 21 de abril de 1870.

Vivió entre dos siglos y dos mundos musicales. De uno tomó la raíz; del otro, la forma.

Su obra —alrededor de veinte cuecas— mantiene una característica singular: está atravesada por lo personal.

Títulos como La Ausencia, La Brisa, Noche Tempestuosa, Rosa, La Huérfana Virginia o El Olvido no solo nombran piezas musicales, sino episodios íntimos. Varias fueron dedicadas a sus hijas, Raquel y Julia, y a su hijo Simeón.

En 1986, en La Paz, el director Rolando Encinas Calderón encontró parte de ese repertorio en el repositorio nacional de música. La primera pieza que lo impactó fue El Olvido.

Desde entonces, su difusión ha permitido que nuevas generaciones vuelvan a interpretar a Roncal.

El compositor murió el 13 de enero de 1953 en La Paz. Sus restos permanecen allí.

En Sucre, el vínculo no se ha roto. La ciudad lo mantiene vivo en la práctica cotidiana: cada domingo, al mediodía, una cueca de Simeón Roncal Gallardo vuelve a sonar en Radio La Plata, en un mensaje de “Bolivianidad”

Al mismo tiempo, persiste una deuda. El traslado de sus restos a su ciudad natal sigue pendiente, a la espera de la autorización de sus familiares.

Mientras tanto, su legado continúa activo. No como pieza de archivo, sino como una música que todavía circula, se interpreta y define una parte de la identidad boliviana.

Fuente: Erbol

lunes, 27 de abril de 2026

Museo INTI en El Alto: 90 años de historia y aporte de la industria farmacéutica en Bolivia


La empresa farmacéutica Droguería INTI inauguró su Museo Histórico en su planta de El Alto como parte de la conmemoración de sus 90 años de trayectoria en el país. El espacio reúne documentos, productos y tecnología que permiten entender la evolución de la compañía y su impacto en la industria farmacéutica boliviana.

El museo presenta un recorrido cronológico desde 1936 hasta la actualidad. La muestra incluye documentos originales, libros contables, fotografías familiares y corporativas, maquinaria de distintas épocas, productos históricos, empaques y recortes de prensa. Este conjunto permite reconstruir casi un siglo de actividad empresarial en Bolivia.

Entre los hitos que se destacan está el cambio de nombre de Droguería Hamburgo a INTI en 1942, así como la consolidación de marcas propias, la expansión del negocio y la incorporación de tecnología en los procesos productivos.

La historia de la empresa se remonta a 1936, cuando el bioquímico alemán Ernesto Schilling fundó Droguería Hamburgo. Con el paso del tiempo, la compañía evolucionó hasta convertirse en uno de los principales actores del sector farmacéutico nacional.

Actualmente, INTI genera más de 1.100 empleos directos y alrededor de 3.000 indirectos, con presencia logística y comercial en los nueve departamentos del país. Su crecimiento está vinculado a la adopción de estándares de calidad, alianzas internacionales y modernización tecnológica.

La creación del museo fue impulsada por el Dr. Gonzalo Muñoz-Reyes, quien durante años recopiló y conservó documentos, piezas y objetos históricos. Este trabajo permitió conformar una colección que hoy funciona como archivo patrimonial de la empresa y como testimonio del desarrollo industrial farmacéutico en Bolivia.

El espacio está orientado a visitas institucionales, académicas y profesionales. La iniciativa busca articular memoria empresarial, formación y análisis del sector, en un contexto donde la industria farmacéutica tiene un rol estratégico en el acceso a medicamentos.

La apertura del museo se realizó el 1 de abril en El Alto y se proyecta como un punto de referencia para entender la evolución del sector en el país.

Fuente: Asuntos Centrales

jueves, 12 de marzo de 2026

Un estudio muestra que leyendo libros usted vivirá dos años más


Con frecuencia nos llegan informaciones de que leer nos ayuda en muchos aspectos: desarrolla la imaginación, favorece la memoria, combate el estrés, aumenta nuestra cultura…

Lo que quizá no nos habían contado tanto y no parecía tan demostrado, por estupendo que nos pareciese, es que la lectura puede ayudarnos a vivir más tiempo. Pues bien, eso esa es la conclusión de un un estudio histórico de la Escuela de Salud Pública de Yale, citado este mes de enero por la revista National Geographic.

El estudio examinó si los que leen libros tienen una ventaja de supervivencia sobre los que no leen libros y sobre los que leen otros tipos de materiales, y de ser así, cómo se podrían cuantificar. Para ello recurrieron a 3.635 participantes en el Estudio de Salud y Jubilación representativo a nivel nacional.

La conclusión fue que la lectura de libros contribuyó a una ventaja de supervivencia significativamente mayor que la observada para la lectura de periódicos o revistas. En comparación con los no lectores de libros, los lectores de libros tuvieron una ventaja de supervivencia de 23 meses en el punto de supervivencia del 80% en el modelo sin ajustar.

Esa ventaja de supervivencia persistió después del ajuste para todas las covariables (educación, los ingresos, el estado de salud inicial, la depresión y la capacidad cognitiva), lo que indica que los lectores de libros experimentaron una reducción del 20% en el riesgo de mortalidad durante los 12 años de seguimiento en comparación con los no lectores de libros.

El mecanismo que se señala en el estudio y que mejor explica por qué la lectura ayuda a vivir más son sus efectos socioemocionales, un factor compartido por Raymond Mar, profesor de psicología de la Universidad de York en Canadá y coautor de muchos estudios sobre los beneficios de la lectura para la salud.

Por otro lado, los libros ayudan a combatir la soledad, la cual se considera ahora también un factor de riesgo grave de mortalidad precoz, comparable incluso al tabaquismo o la obesidad. Los libros ofrecen compañía sin presión e intimidad sin vulnerabilidad, y los lectores que participan en clubes de lectura reciben un beneficio social aún más significativo.

Pero las ventajas no acaban aquí, vivir más tiempo es solo una parte de la historia. Además de vivir más años, nos gustaría envejecer con un cerebro sano. Aquí la influencia de la lectura puede ser aún más poderosa.

Por ejemplo, un estudio histórico de 14 años publicado en 2020 descubrió que los adultos que participaban regularmente en actividades mentalmente estimulantes, como la lectura, experimentaban tasas de deterioro cognitivo significativamente más lentas que aquellos que no lo hacían.

También otro estudio importante, publicado el mismo año, mostró que la lectura y la escritura durante toda la vida estaban asociadas con un deterioro más lento de la memoria, incluso entre personas cuyos cerebros mostraban signos de la enfermedad de Alzheimer.

Así que ya saben, tome un libro, estará más lúcido y vivirá dos años más.

Fuente: No Cierres los Ojos

sábado, 24 de enero de 2026

El Día de la Escritura a Mano y la tensión entre el papel y lo digital


La escritura constituye uno de los pilares de la civilización y uno de los hitos más trascendentes de la historia humana. Desde sus orígenes en Mesopotamia hacia el 3200 a.C., con las primeras tablillas de arcilla y el sistema cuneiforme, hasta los jeroglíficos egipcios sobre papiro, el acto de escribir ha sido siempre más que una técnica: ha sido un modo de preservar la memoria y transmitir el conocimiento. En China, la invención del papel en el siglo II d.C. transformó radicalmente la práctica de la escritura, permitiendo su expansión y democratización. Durante la Edad Media, los monasterios europeos se convirtieron en guardianes de la cultura escrita, copiando manuscritos a mano con una caligrafía que era considerada arte. La invención de la imprenta por Johannes Gutenberg en 1450 revolucionó la circulación de textos, pero no eliminó la importancia de la escritura manual, que siguió siendo esencial en la educación y la vida cotidiana.

En 1977, la Asociación de Fabricantes de Instrumentos de Escritura en Estados Unidos estableció el 23 de enero como el Día de la Escritura a Mano, en honor al nacimiento de John Hancock, célebre por su firma en la Declaración de Independencia. La fecha buscaba revalorizar la caligrafía en un mundo cada vez más mecanizado y, posteriormente, digitalizado. Este día se ha convertido en una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la escritura manual en un contexto donde lo digital parece dominar todos los ámbitos de la vida.

Diversos investigadores han demostrado que la escritura manual activa procesos cognitivos más complejos que la escritura digital. Virginia Berninger, profesora de psicología educativa en la Universidad de Washington, mostró en 2006 que los niños que escriben a mano desarrollan mejor la memoria de trabajo y la capacidad de estructurar ideas. Anne Mangen y Jean-Luc Velay, en estudios realizados en la Universidad de Stavanger y el CNRS de Marsella en 2010, concluyeron que la escritura manual favorece la comprensión lectora y la retención de información, mientras que el tecleo tiende a fragmentar la atención. Maryanne Wolf, especialista en neurociencia de la lectura, advierte en 2018 que la escritura y lectura digitales, aunque veloces, pueden debilitar la capacidad de reflexión profunda que se cultiva en la escritura manual. James Pennebaker demostró en 1997 que la escritura expresiva a mano tiene efectos terapéuticos, reduciendo el estrés y mejorando la salud emocional. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la caligrafía es más que técnica: es experiencia personal y memoria encarnada.

Las cifras acompañan estas reflexiones. Encuestas en Estados Unidos y Europa revelan que más del sesenta por ciento de los jóvenes rara vez escribe textos largos a mano, limitándose a notas rápidas o firmas. En el ámbito editorial, aunque el noventa por ciento de los manuscritos literarios actuales se redactan en computadora, escritores como Neil Gaiman han defendido la escritura inicial a mano como un proceso creativo más íntimo y orgánico. Además, estudios de la Universidad de Princeton y UCLA, realizados por Mueller y Oppenheimer en 2014, demostraron que los estudiantes que toman apuntes a mano retienen mejor la información y desarrollan mayor capacidad de síntesis que aquellos que lo hacen en computadora.

La escritura digital, por su parte, ha sido defendida por su eficiencia y capacidad de difusión. Investigaciones en el ámbito de la educación superior muestran que los estudiantes que utilizan dispositivos digitales pueden acceder a mayor cantidad de información en menos tiempo. Sin embargo, autores como Sherry Turkle han advertido que la escritura digital, aunque facilita la comunicación, puede fomentar la superficialidad y la fragmentación del pensamiento. En contraste, otros investigadores señalan que lo digital permite colaboración en tiempo real, edición inmediata y acceso masivo, lo que lo convierte en una herramienta indispensable en la sociedad contemporánea.

La transición hacia lo digital se consolidó en la década de 1980 con la masificación de las computadoras personales, que introdujeron el teclado como herramienta principal de escritura. En la década de 1990, el correo electrónico desplazó progresivamente las cartas manuscritas. En el siglo XXI, la irrupción de los teléfonos inteligentes y las redes sociales consolidó la escritura digital como práctica dominante. Hoy, la escritura manual se mantiene en ámbitos específicos como la educación primaria, las firmas legales, el arte caligráfico y los diarios personales.

El debate sobre cuál escritura es “mejor” depende del contexto. La escritura manual parece superior en términos de aprendizaje profundo, memoria y creatividad. La escritura digital, en cambio, ofrece velocidad, difusión masiva y colaboración en tiempo real. Ambas conviven en tensión, y el Día de la Escritura a Mano nos recuerda que la caligrafía no es solo técnica, sino memoria y expresión personal.

Ahora bien, más allá de los estudios cognitivos, la escritura manual también tiene un valor cultural y simbólico. Las cartas manuscritas, los diarios personales y las firmas en documentos históricos son testimonios que trascienden lo funcional. La materialidad del papel y la singularidad de la caligrafía confieren un carácter único a cada escrito. En cambio, lo digital tiende a uniformar la escritura, a convertirla en un flujo constante de caracteres idénticos que carecen de la huella personal del autor. Esta diferencia plantea un dilema: ¿queremos preservar la singularidad de la escritura como arte y memoria, o preferimos la eficiencia y la estandarización que ofrece lo digital?

En el ámbito educativo, la discusión es aún más relevante. Diversos sistemas escolares han reducido el tiempo dedicado a la enseñanza de la caligrafía, priorizando el uso de teclados y dispositivos electrónicos. Sin embargo, investigaciones como las de Karin James (2009) muestran que los niños que aprenden a escribir a mano desarrollan conexiones neuronales más sólidas que aquellos que solo utilizan teclados. Esto sugiere que la escritura manual no es un simple vestigio del pasado, sino una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo.

En el ámbito artístico, la caligrafía sigue siendo una disciplina valorada. En culturas como la japonesa o la árabe, la escritura manual es considerada una forma de arte que expresa belleza y espiritualidad. Incluso en Occidente, donde lo digital domina, la práctica de la caligrafía ha experimentado un resurgimiento como actividad creativa y terapéutica.

La escritura digital, por otro lado, ha abierto posibilidades inéditas. La capacidad de editar, corregir y compartir textos de manera instantánea ha transformado la producción académica, literaria y periodística. Además, lo digital permite la colaboración en tiempo real, lo que ha dado lugar a nuevas formas de escritura colectiva. Sin embargo, esta misma facilidad plantea riesgos: la inmediatez puede fomentar la superficialidad, la falta de reflexión y la pérdida de profundidad en el pensamiento.

El Día de la Escritura a Mano nos recuerda que la caligrafía no es solo técnica, sino memoria y expresión personal. Sin embargo, en un mundo digitalizado, la pregunta queda abierta: ¿qué perdemos cuando dejamos de escribir a mano?, ¿qué ganamos al privilegiar lo digital?, ¿es posible que la velocidad y la inmediatez estén erosionando la profundidad del pensamiento?, ¿o acaso la escritura manual se ha convertido en un gesto romántico, más simbólico que práctico? La tensión entre papel y pantalla no admite respuestas simples: es un debate que interpela a la educación, la cultura y la identidad misma de la escritura.

Fuente: Inmediaciones

lunes, 12 de enero de 2026

El ADN como el sistema de almacenamiento definitivo: podría preservar datos durante miles de años


Desde los papiros y las tablillas de arcilla hasta los libros impresos y los discos duros, la historia de la humanidad ha estado marcada por la necesidad de conservar información y transmitirla de generación en generación. Sin embargo, incluso los medios más avanzados de la era digital, como los SSD y los HDD, tienen una limitación crítica: su vida útil rara vez supera una o dos décadas.

Frente a este desafío, la ciencia ha comenzado a explorar una alternativa que parece sacada de la ciencia ficción, pero que ya es una realidad en fase experimental: el almacenamiento de datos en ADN. Esta tecnología promete una durabilidad de hasta 1.000 años, una densidad de información sin precedentes y un consumo energético prácticamente nulo una vez que los datos han sido escritos.

El principio es tan elegante como revolucionario. El ADN se compone de cuatro bases —adenina, timina, citosina y guanina (A, T, C y G)— que pueden organizarse en secuencias capaces de codificar información. Para que los ordenadores puedan interpretarla, estas bases se agrupan en pares que representan el sistema binario de 0 y 1, permitiendo traducir archivos digitales a cadenas biológicas.

Según Mark Bathe, investigador del MIT y de la Universidad de Harvard, el potencial de esta tecnología es extraordinario: el ADN puede ser hasta mil veces más denso que la memoria flash y, una vez sintetizado, no requiere energía para su conservación. En palabras del científico, “puedes escribir el ADN y luego almacenarlo para siempre”.

De hecho, ya existen experimentos concretos que demuestran su viabilidad, como la encapsulación de textos en microcápsulas de sílice o incluso la publicación de libros almacenados en cadenas de ADN, como una antología de Asimov distribuida en cápsulas biológicas.

No obstante, el almacenamiento en ADN aún enfrenta barreras significativas. El coste de producción es extremadamente alto —se estima en torno a un billón de dólares por cada millón de gigabytes— y los procesos de lectura son lentos, con velocidades que apenas alcanzan el kilobyte por segundo. Además, la recuperación de la información requiere técnicas complejas de identificación y secuenciación.

Por estas razones, los expertos coinciden en que, a corto y medio plazo, esta tecnología no sustituirá a los SSD ni a los sistemas en la nube, sino que se perfila como una solución para el archivo de “datos fríos”: información que no necesita acceso inmediato, pero que debe conservarse durante siglos, como registros científicos, culturales o históricos.

A largo plazo, el ADN podría convertirse en el complemento definitivo de los sistemas actuales, actuando como una copia de seguridad casi eterna. Un “disco duro biológico” capaz de preservar la memoria digital de la humanidad cuando los formatos electrónicos de hoy hayan quedado obsoletos.

Fuente: Magazine Management

miércoles, 31 de diciembre de 2025

GAMLP presenta software para eliminar burocracia y transparentar archivos


En un paso decisivo hacia la modernización administrativa, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP) realizó la presentación oficial de su nuevo Software de Administración Documental del Archivo General, esta herramienta, diseñada a medida de las necesidades de la urbe, busca transformar la memoria institucional en un activo digital accesible, eficiente y libre de burocracia.

Marlene Lanza, jefa de Gabinete, calificó la jornada como un «hito muy importante». Recordó que el Archivo General ha recorrido un largo camino desde sus cimientos en Villa Fátima, en honor al pionero Federico Pérez hasta convertirse en un referente académico que apoya a la carrera de Ciencias de la Información de la UMSA.

«Este software ha sido diseñado desde nuestras propias necesidades para satisfacer tanto a usuarios internos como externos, ya hemos representado a La Paz en congresos internacionales en Sucre y Perú, posicionándonos como un archivo modelo en Latinoamérica», destacó Lanza.

Eficiencia técnica: 14.752 registros digitalizados

La implementación técnica, explicada por el experto William Núñez, revela un avance significativo en la lucha contra la demora administrativa. El sistema ya cuenta con 14.752 registros digitalizados bajo tecnología OCR (Reconocimiento Óptico de Caracteres), lo que permite búsquedas directas de información en documentos que datan desde 2016.

Las ventajas clave del nuevo sistema incluyen:
  • Búsqueda en tiempo real: Localización inmediata de correspondencia, oficios y ordenanzas.
  • Acceso móvil: Los funcionarios pueden alimentar y consultar la base de datos desde sus teléfonos celulares o cualquier ordenador.
  • Transparencia: Estandarización de procesos bajo normativa municipal vigente, eliminando criterios personales en el ordenamiento de archivos.
  • Ahorro de tiempo: Reducción drástica de la burocracia en la atención al ciudadano.
De la «Hoja de Ruta» a la Memoria Histórica

El proceso de digitalización no solo tiene un valor laboral cotidiano, sino que constituye un instrumento legal y una fuente histórica para la población. «El software nos garantiza eficiencia en la gestión y rompe las distancias. Es una visión adelantada a los archivos que actualmente conforman el Estado», puntualizó Núñez.

Con esta entrega, la Alcaldía de La Paz busca alcanzar estándares internacionales de gestión documental, asegurando que la memoria del municipio ya no esté oculta en subsuelos, sino al alcance de un clic para todos los paceños.

Fuente: Visor 21