viernes, 31 de julio de 2026

Conmemoran el centenario de revista Amauta en la Feria del Libro de La Paz


El Archivo José Carlos Mariátegui (Perú) y la Fundación Flavio Machicado Viscarra (Bolivia), con la colaboración de la Embajada del Perú, el Centro Cultural de España en La Paz y el Centro Cultural de España en Lima, presentan una serie de actividades conjuntas en el marco de la Feria Internacional del Libro de La Paz 2026, en la que Perú participa como país invitado. Las actividades incluyen: una exposición documental y bibliográfica, tres conversatorios y la circulación de la nueva edición facsimilar de la revista Amauta.

¿Por qué Amauta en Bolivia?

La revista peruana Amauta (1926-1930), fundada y dirigida por José Carlos Mariátegui (Moquegua, Perú, 1894 – Lima, Perú, 1930), fue la revista político-cultural más importante de las vanguardias latinoamericanas en la década de 1920. Al vincular una amplia red de colaboradores de América Latina y Europa, promovió el debate en torno al socialismo indoamericano y el acercamiento entre las diversas vanguardias culturales del continente.

La presencia de Bolivia en la revista Amauta (1926-1930) se explica por diversas razones. La más evidente es la cercanía geográfica y las conexiones que el ferrocarril facilitó entre las vanguardias de ambos países, en particular —en el caso peruano— las vanguardias del sur peruano: Puno, Cusco y Arequipa. Una relación que no fue solo cultural: varios líderes estudiantiles y sociales fueron deportados hacia Bolivia por el gobierno de Leguía (1919-1930). La razón más profunda es la agenda compartida de ser sociedades “abigarradas” —para usar la expresión de René Zavaleta Mercado— con múltiples problemas irresueltos, entre ellos problemas territoriales y el “problema del indio”. A esto se sumó el hecho de que, a su paso por Lima, Tristán Marof estableciera una cálida amistad con José Carlos Mariátegui que se mantuvo hasta la muerte del Amauta en 1930.

Entre los autores bolivianos que publicaron en Amauta y participaron del debate de la época, además de Tristán Marof, se encuentran, entre otros, Alcides Arguedas, Oscar Cerruto y Franz Tamayo. Los conversatorios permitirán reflexionar sobre esas conexiones entre teóricos bolivianos y peruanos que contribuyeron al intercambio con diversas revistas bolivianas publicadas en la década de 1920 como Gesta Bárbara (Potosí) y Claridad (Sucre).

Amauta y sus vínculos con España

La presencia de España en la revista Amauta también es importante e incluye no solo la producción de intelectuales destacados de la península, sino también el seguimiento de la actualidad política bajo la dictadura de Primo de Rivera, instalada en 1923. También incluye la recepción de la producción de las editoriales españolas de izquierda que, a pesar del régimen vigente, comenzaron a publicar desde mediados de la década de 1920. Un factor que contribuyó a esto fue la presencia en España de César Falcón, íntimo amigo de Mariátegui, con quien salió del Perú en 1919 y que se afincó en Madrid. Falcón ejerció como corresponsal de un diario madrileño en Londres entre 1923 y 1929, sin dejar por ello de mantener al tanto a Mariátegui sobre la situación en España.

Sobre la propuesta

La Feria Internacional del Libro de La Paz constituye, sin duda, el espacio idóneo para otorgar visibilidad a este valioso legado histórico, al reunir a públicos diversos interesados en la cultura, la investigación y la producción editorial. En este contexto, la propuesta contempla dos actividades complementarias.

La primera es una exposición documental y bibliográfica que acercará al público a la trayectoria, contenidos y relevancia de Amauta a través de ejemplares originales conservados en la Fundación Flavio Machicado Viscarra, reproducciones facsimilares del Archivo José Carlos Mariátegui y una curaduría de publicaciones bolivianas contemporáneas a la revista.

La segunda está compuesta por tres conversatorios que promueven el diálogo interdisciplinario en torno a distintos ejes vinculados a Mariátegui: la presentación de la nueva edición facsimilar de Amauta; la reflexión sobre archivos personales y memoria; y, la presentación de la edición facsimilar del Catálogo de tipos, orlas y viñetas de la Imprenta Editorial y Librería Minerva, en el marco del centenario de su fundación.

De esta manera, la propuesta no solo busca difundir un patrimonio editorial de gran valor, también generar espacios de encuentro e intercambio que contribuyan a su reinterpretación y apropiación por parte de nuevas generaciones.

Mesas de diálogo

Jueves 6 de agosto | 17:00 a 18:00 | Sala 3 / Bloque rojo segundo nivel

Amauta, el crisol de las vanguardias: Presentación de la edición facsimilar de la revista Amauta

A cien años de su aparición, se presenta la edición facsimilar de Amauta, publicada por La Balanza Taller Editorial en colaboración con el Archivo José Carlos Mariátegui. Lejos de una mera reproducción, esta edición restituye la materialidad original de la publicación —incluidas las páginas de publicidad omitidas sistemáticamente en la edición de 1976, que revelan la articulación entre el mercado local y un proyecto intelectual de orientación socialista— y reinscribe Amauta como un laboratorio continental del pensamiento político, la poesía de vanguardia y la gráfica comprometida que situó a Lima entre los núcleos de la vanguardia latinoamericana.

Con la participación de:
  • Eduardo Cáceres Valdivia. Filósofo peruano, investigador social y especialista en el pensamiento de José Carlos Mariátegui.
  • Luis Alberto Castillo. Filósofo, editor peruano y director de La Balanza Taller Editorial.
  • Luís Tapia Mealla. Filósofo boliviano, sociólogo y referente del pensamiento crítico latinoamericano.
  • Antonio Vera. Escritor peruano-boliviano. Docente de investigación en la Universidad Mayor de San Andrés.
Viernes 7 de agosto | 17:00 a 18:00 | Sala 4 / Bloque rojo segundo nivel

Archivos, revistas y memoria

Los archivos personales conservan las huellas de vidas, afectos, experiencias y luchas que muchas veces quedan fuera de los relatos oficiales. Cartas, fotografías, diarios, documentos y testimonios constituyen una memoria indispensable para comprender las relaciones que se tejen entre escritores y la manera en que reflexionan y actúan sobre la sociedad de su época. El conversatorio propone reflexionar sobre archivos y revistas de Perú y Bolivia entre 1925 y 1931.

Con la participación de:
  • Cristina Machicado Murillo, historiadora boliviana, coordinadora del Archivo de la Fundación Flavio Machicado Viscarra.
  • Ximena Soruco Sologurén. Socióloga con doctorado en literatura. Docente de la Universidad Mayor de San Andrés. Ha publicado, entre otros libros, La ciudad de los cholos: Colonialidad y mestizaje en Bolivia, siglos XIX y XX (2012).
  • Ana Torres Terrones, bibliotecaria peruana, coordinadora del Archivo José Carlos Mariátegui.
Sábado 8 de agosto | 15:00 a 15:45 pm | sala 1

Catálogo de tipos, orlas y viñetas de la Imprenta Minerva: edición facsimilar

A cien años de la fundación de la Imprenta Editorial y Librería Minerva por los hermanos José Carlos y Julio César Mariátegui, el volumen recupera un documento que en su época funcionó como índice de las posibilidades estéticas del taller y de la pericia técnica de sus operadores. Más allá de su carácter comercial original, el catálogo constituye hoy un patrimonio de la cultura impresa peruana en el que se materializan preocupaciones en torno a las relaciones entre forma y contenido.

Con la participación de:
  • Eduardo Cáceres Valdivia. Filósofo peruano, investigador social y especialista en el pensamiento de José Carlos Mariátegui.
  • Luis Alberto Castillo. Filósofo, editor peruano y director de La Balanza Taller Editorial.
  • Sergio Vega. Diseñador gráfico y artista visual boliviano. Con más de 25 años de experiencia entre La Paz y México DF.
Exposición

La exposición documental y bibliográfica se presentará en el Pabellón Peruano, espacio institucional que la FIL La Paz 2026 otorga al Perú en su condición de país invitado. La muestra reunirá una selección de ejemplares originales de la revista que se conservan en la Fundación Flavio Machicado Viscarra junto con reproducciones facsimilares de documentos facilitados por el Archivo Mariátegui y una curaduría de libros y revistas bolivianas que abordan las temáticas, debates y procesos intelectuales vinculados a la época. La muestra busca ofrecer al público una primera aproximación al contexto de producción, circulación e influencia de la revista en el país, con el fin de iniciar una investigación más amplia que permita la creación de una exposición extensa para el año 2027.

A través del diálogo entre fuentes documentales, material bibliográfico y recursos de apoyo, la exposición pondrá en relieve la relevancia de la revista como espacio de pensamiento, creación y debate, contribuyendo a la preservación y difusión de un importante legado cultural e intelectual. Asimismo, la exhibición permitirá establecer conexiones entre el pasado y el presente, favoreciendo nuevas lecturas y reflexiones sobre su vigencia en el ámbito cultural boliviano.

Circulación

También se habilitará un espacio de venta de ejemplares de la revista Amauta en su edición facsimilar, como parte de las actividades de difusión editorial y acercamiento a nuevos públicos. Esto permitirá al público boliviano acceder a una reproducción fiel de los tres primeros números, publicados en septiembre, octubre y noviembre de 1926.

Sobre las instituciones convocantes

Archivo José Carlos Mariátegui: Es una iniciativa de conservación, digitalización, organización, visualización y difusión de documentos y publicaciones vinculados al célebre pensador peruano. Mediante el uso de diferentes plataformas digitales, busca catalizar nuevas ideas que enriquezcan el conocimiento sobre José Carlos Mariátegui y su tiempo, con el objetivo de construir una reflexión contemporánea sobre el Perú y el mundo.

Fundación Flavio Machicado Viscarra: La Fundación Flavio Machicado Viscarra (FFMV) es una organización privada sin fines de lucro dedicada a promover la educación humanista y la responsabilidad social, inspirada por el ejemplo de vida y la obra del ilustre personaje paceño Flavio Machicado Viscarra. Para cumplir esta misión, la Fundación diseña programas orientados a facilitar el acceso gratuito a recursos de información en los ámbitos de la música, el arte, las humanidades y las ciencias sociales.

Con el apoyo institucional de: Centro Cultural de España en Lima y Centro Cultural de España en La Paz.

Fuente: Ramona Cultural

El Nido: documental que retrata la épica travesía para documentar al águila arpía


Hay historias que comienzan mucho antes de llegar a una pantalla y se consolidad con el abrazo del séptimo arte. La del documental El Nido, dirigido por Ernst Udo Drawert, empezó en lo profundo del bosque, donde un grupo de investigadores, biólogos y conservacionistas emprendió el seguimiento de uno de los nidos de águila harpía más grandes de Sudamérica, un trabajo que hoy ha dado lugar a uno de los mayores avances para la conservación de esta emblemática especie en Bolivia.

El pasado fin de semana, el Programa para la Conservación del Águila Arpía en Bolivia, del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, alcanzó un hito para la ciencia y la conservación al realizar con éxito el primer anillado científico de un águila arpía (Harpia harpyja) en vida silvestre en el país.

El protagonista de este nuevo capítulo es Ariel, un pichón de casi cinco meses de edad nacido en un nido monitoreado desde el año pasado por el Programa de Conservación de águila Arpía. El ave porta ahora un anillo de identificación único que permitirá a los investigadores seguir su historia a lo largo de los años y obtener información sobre su supervivencia, dispersión, uso del hábitat y comportamiento, datos fundamentales para fortalecer las estrategias de conservación de la especie.

El procedimiento fue realizado por un equipo multidisciplinario de especialistas bajo estrictos protocolos de bienestar animal. Tras la intervención, Ariel fue devuelto a su nido y monitoreado durante los días siguientes, confirmándose su excelente estado de salud y el éxito del trabajo realizado.

Este avance representa un paso histórico para la investigación y conservación del águila arpía en Bolivia y ha sido posible gracias al compromiso de investigadores, técnicos, voluntarios e instituciones aliadas. El reconocimiento de la sociedad boliviana se hace extensivo al Programa para la Conservación del Águila Arpía, a la familia Drawert, a la bióloga Gabriela Tavera, a Kathia Rivero, al Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado comandado por su directora Luzmila Arroyo, al Dr. Alexander Blanco, de la Fundación Esfera de Venezuela, y a todas las personas e instituciones que, con su trabajo desinteresado, contribuyen al conocimiento científico y a la protección de la biodiversidad del país.

En los montes de la propiedad familiar de Juan Deriba, el hallazgo del nido de águila arpía más grande registrado en Sudamérica no comenzó con una expedición formal, sino con una corazonada convertida en hipótesis. Para Heinz Arno Drawert, investigador asociado del Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado y hermano de Ernst Drawert —director del documental que registra este hito—, la presencia de estas majestuosas aves era un misterio que demandaba respuestas.

Durante años, la majestuosa silueta del águila arpía había sido vista sobrevolando la zona. Sin embargo, se desconocía si las aves solo estaban de paso o si tenían un asentamiento permanente.

“Teníamos la certeza de haberlas visto durante mucho tiempo, pero no sabíamos si había un nido. Para mí era un desafío impulsado por la curiosidad y la necesidad de probar la hipótesis de que en Juan Deriba residía una pareja reproductora”, explica Heinz Drawert, que no trabaja con las arpías sino con los rivúlidos, pero que acompañó em varios momentos en las expediciones.

El hallazgo no solo confirmó la teoría del investigador, sino que superó cualquier expectativa científica al constatarse que la estructura era, hasta la fecha, la más imponente registrada globalmente para esta especie.

Toda esa historia de exploración, descubrimiento y monitoreo podrá conocerse en El Nido, el documental dirigido por Ernst Udo Drawert, que reconstruye el camino detrás del hallazgo de uno de los nidos de águila arpía más grandes de Sudamérica y el esfuerzo colectivo que hoy encuentra uno de sus momentos más significativos con la historia de Ariel.

“El documental está espectacular. Mi hermano es muy capo en lo que hace y tiene un estilo muy propio. Es muy honesto y sentimental en las cosas que transmite”, destaca Heinz al referirse al trabajo de Ernst en la producción.

Por su parte, Ernst Udo Drawert también tiene un testimonio muy valioso para contar: “Este documental significó varias cosas para mí. Nació de la curiosidad, de querer acompañar a un grupo de biólogos y observar de cerca una especie tan extraordinaria como el águila arpía. Pero, a medida que avanzó, también se convirtió en una forma de volver al bosque donde crecí y mirarlo con otros ojos, ya no solo como un lugar familiar, sino como un documentalista. Además, me permitió mostrar el enorme esfuerzo que implica hacer ciencia y conservación en un país donde muchas veces ese trabajo recibe muy poco apoyo. Siento que este proyecto forma parte de una búsqueda personal que estoy teniendo en este último tiempo: encontrar una manera propia de contar las historias de la naturaleza”, dijo Erns, que enfatizó que, en este caso, le pareció importante convertirse en un observador, de no interferir en lo que sucede, en poder plasmar la realidad como él la percibía, pero sin intervenir como documentalista.

La premier del documental se realizará hoy viernes 31 de julio, a las 19:30, en el Centro Boliviano Americano (CBA), ubicado en la calle Sucre Nº 364, en Santa Cruz de la Sierra.

Fuente: Nomadas

jueves, 30 de julio de 2026

Uyuni se convierte en la gran pantalla del mundo


El Salar de Uyuni amaneció hoy convertido en un escenario cultural sin precedentes: el Primer Festival Internacional de Cine en el Salar abrió sus puertas con una programación que mezcla cine, turismo y reflexión social. En medio de la inmensidad blanca, cineastas, productores y visitantes se reunieron para vivir la experiencia única de ver películas en el mayor desierto de sal del planeta, un espacio que se transforma en pantalla natural y símbolo de integración cultural.

La jornada inaugural estuvo marcada por entusiasmo y expectativa. El festival busca no solo proyectar obras cinematográficas de distintos países, sino también reactivar el turismo en la región tras semanas de bloqueos y tensiones sociales. El Hotel Palacio de Sal se convirtió en epicentro de las actividades, mientras que al caer la tarde las proyecciones al aire libre ofrecieron un espectáculo irrepetible: cine bajo las estrellas reflejadas en el espejo del Salar.

Entre las actividades más destacadas de hoy se encuentran la Masterclass de Cine de Guerrilla impartida por el español José Víctor Fuentes, el lanzamiento del proyecto Salar Se Filma, una cata de singani organizada por Casa Real y el conversatorio Horizontes Compartidos con Rodrigo Bellott y actores bolivianos. La noche cerrará con la proyección de la película nacional Cuerpo Criminal, dirigida por Martín Boulocq, seguida de un diálogo con su equipo creativo.

La programación internacional incluye títulos como Cielo (España), Cactus Pears (India) y Visceral (Venezuela), además de producciones bolivianas y paraguayas que se estrenan en este festival. A ello se suma un concurso de cortometrajes con más de cincuenta participantes que deberán filmar directamente en el Salar, incluso con teléfonos móviles, democratizando la creación audiovisual y ofreciendo premios de hasta cinco mil dólares.

El festival es más que un evento cultural: es un acto de resistencia y esperanza. Tras semanas de tensiones por el litio y los bloqueos en la región, el cine se convierte en puente para recuperar la confianza, atraer visitantes y mostrar al mundo que Bolivia puede ser protagonista en escenarios de innovación cultural.

Hoy, el Salar de Uyuni no solo proyecta películas, sino también sueños y la certeza de que la cultura puede transformar realidades. Este festival inaugura una nueva etapa para el cine boliviano y para la identidad cultural del país, consolidando al Salar como un ícono no solo natural, sino también artístico y global.

Fuente: Inmediaciones

Informe revela que solo 30 de 528 cámaras de seguridad funcionan en Cochabamba


Tras el asesinato de un librecambista este lunes, la policía revisó las cámaras de seguridad públicas del municipio de Cochabamba, las cuales muestran imágenes borrosas de la escena. Un informe técnico reveló que solamente 30 de las 528 cámaras de vigilancia funcionan.

Un informe técnico actualizado al 28 de julio de 2026, revela que, de las 528 cámaras instaladas en el municipio, solo 30 están en buen funcionamiento.

Además, el documento establece que 315 no operan, 93 cámaras de donación china están fuera de servicio, 22 fueron reconectadas, 33 permanecen estáticas, 14 generan imágenes borrosas, 6 se encuentran pixeladas, 6 funcionan en blanco y negro, 2 son lentas, y 6 aún no se encuentran integradas al sistema.

Este sistema de cámaras comenzó a implementarse en el año 2014, y con el pasar del tiempo se fue ampliando hasta superar los 500 equipos. Sin embargo, la falta de mantenimiento y la obsolescencia de gran parte de los dispositivos redujeron drásticamente su capacidad operativa.

Este lunes se registró un asesinato en la zona de la Terminal de Buses, al recuperar las cámaras de seguridad para lograr identificar a los delincuentes, se observa las imágenes borrosas y de mala calidad, logrando solamente mostrar a dos personas que corren hacia la avenida donde ocurrió el crimen.

Por su parte, desde la Policía informaron que de esas más de 500 cámaras, 150 son de la Policía Boliviana y 350 corresponde a la Alcaldía Municipal, además, indicó que algunas no funcionan debido a factores climatológicos o por falta de mantenimiento.

“Por situaciones tanto climatológicas, del mantenimiento, como también, cuando nos dejaron el año 2014 estas cámaras, tenían la vigencia de unos 5 años, pero desde el 2014 hasta la fecha ya han pasado más de 12 años, que ya han cumplido su permanencia de vida”, explicó el teniente Quisbert.

Fuente: Eju

miércoles, 29 de julio de 2026

Nuestros intelectuales y el mito revolucionario


Artículo de Plinio Apuleyo Mendoza (1931-2026), publicado en noviembre del 2011.

Por haber sido un hombre de izquierda hasta los 40 años y haber compartido con muchos amigos convicciones, esperanzas y fervores relacionados con el socialismo y con experiencias tales como la revolución cubana, creo estar bien situado para buscar una respuesta a las siguientes preguntas: ¿por qué la gran mayoría de los intelectuales latinoamericanos hicieron suya sin reservas en el siglo XX la causa del marxismo y de sus derivaciones tercermundistas? ¿Por qué han asumido como posición de avanzada los dogmas de dicho pensamiento? ¿ Por qué, de esa manera, han contribuido a errar el rumbo de todo un continente, exaltando mitos y aventuras revolucionarias, en vez de poner su conciencia crítica al servicio de opciones que le permitan acceder a las ventajas o beneficios del desarrollo, derrotar a la pobreza y consolidar la democracia?

Intentaré dar las explicaciones que considero más relevantes a estos desvaríos recurrentes de la intelligentsia latinoamericana. Pero antes no sobra una advertencia: los intelectuales de otras latitudes no han estado mejor encaminados. Analistas e historiadores que han intentado seguir su trayectoria a lo largo del siglo XX se sorprenden de su ceguera y de su precipitación. En un libro titulado The fellow-travelers, el historiador David Caute, profesor en las universidades de Oxford, Nueva York y Columbia, ha hecho un abrumador inventario de todas las tonterías que notables escritores dijeron o escribieron a propósito del régimen soviético, sin duda de muy buena fe, en los años treinta, que fueron por cierto los más terribles del estalinismo. "Mañana dejo esta tierra de esperanza", decía, por ejemplo, Bernard Shaw, "para regresar a nuestros países occidentales de desesperanza". A su turno, los novelistas norteamericanos Theodoro Dreisser y Upton Sinclair alababan al régimen soviético por la ausencia de ladrones y de corrupción en la URSS, en tanto que Waldo Frank percibía allí "una gran energía potencial" y su colega Edmund Wilson situaba aquel país en "la cumbre moral del mundo". Parecidos elogios a aquel régimen totalitario, responsable de deportaciones masivas, gulags , colectivización forzada de tierras, harían los franceses Anatole France, Romain Rolland y los Joliots Curie, así como notables autores británicos y alemanes. Ninguno de ellos perdonó a André Gide que hubiese publicado su Regreso de la URSS. Después de la segunda guerra mundial, Jean-Paul Sartre, para quien el compromiso fue una elección y una ética, defendió también al régimen soviético e hizo suyas las causas de China, Cuba, Argelia, Vietnam basado en dos concepciones igualmente equivocadas: que el capitalismo era el mayor de los males del universo y que el socialismo era su necesaria réplica histórica. Gide, en un momento de su vida, creyó lo mismo pero acabó dándose cuenta a tiempo de la realidad del régimen soviético. "Tengo que decir la verdad", dijo, y ello, según lo registra Octavio Paz, le costó "largos y agonizantes debates interiores". Sartre no hizo esta apostasía. Apenas vio petrificarse en una casta burocrática el socialismo a la soviética, optó por apoyar otros desvaríos: el maoísmo y el tercermundismo más agreste. "Me produjo fiebre", recuerda hoy el escritor y periodista francés Jean Daniel, a propósito del prólogo escrito por Sartre al libro Los condenados de la tierra, de Frantz Fanon, "leer aquello de que un colonizado no podía encontrar su salvación sino en el asesinato de un colono y un negro, en el de un blanco".

Me apresuro a decir que no era el suyo un caso de deshonestidad. Sartre fue un hombre profundamente honesto. También lo era Julio Cortázar, a quien conocí de cerca: cándido y honesto. Simplemente el francés y el argentino, como muchos europeos y muchos intelectuales latinoamericanos, fueron seducidos por una utopía intelectual que parecía condenar a una muerte cierta a la democracia liberal y la economía de mercado y pintaba con trazos luminosos el camino hacia una sociedad sin clases. No veían ellos, pues, la realidad deplorable de un sistema, sino su exaltación ideológica.

Los intelectuales que tuvieron o han tenido la lucidez de anteponer a esta clase de enajenaciones los valores de la libertad y del individuo, como Albert Camus, Raymond Aron, Jean-François Revel y, en el continente latinoamericano, Octavio Paz o Mario Vargas Llosa, han sido a menudo descalificados en los ámbitos académicos y universitarios como exponentes de un pensamiento de derecha, etiqueta que los ubica al lado de los privilegiados y entre los defensores de un orden social y económico impugnable. Son las deformaciones propias de una ideología que divide el mundo en progresistas y reaccionarios, de igual manera que los escolásticos lo dividían entre creyentes y herejes.

Máscaras de la realidad

¿Por qué nuestros intelectuales son tan propensos a dejarse embrujar por supersticiones ideológicas? Friedrich von Hayek y Octavio Paz han dado buenas respuestas a esta pregunta. Para Hayek, la superstición nace cuando alguien cree saber más de lo que en realidad conoce. Y los intelectuales tienden a pensar, por influencia de su propia manipulación de ideas, fábulas poéticas o narrativas, que se puede rehacer el mundo a partir de un proyecto de sociedad teórica. El socialismo, en este sentido, es para él un error de intelectuales; es decir, una creación puramente ideológica, un postulado sin asidero en la realidad, un sueño de sociedad igualitaria, sin clases y sin afanes de lucro. Expresa una nostalgia de la sociedad arcaica y de la solidaridad tribal. Es, en suma, una utopía. En cuanto deja de serlo para convertirse en una realidad política, institucional y económica desemboca fatalmente en un sistema totalitario, regido por un pensamiento único. Su único beneficiario es una casta burocrático-militar. El liberalismo, en cambio, no parte de una construcción teórica. "Ningún intelectual", ha dicho Hayek, "decidió un día crear una organización que debería llamarse capitalismo o economía de mercado". Esta ha nacido de un orden espontáneo en el que concurren tan incontables decisiones, tantas, que ningún ordenador podría registrarlas. La pretensión de que el poder político pueda sustituir ventajosamente este juego tan complejo y plural no ha sido sino un desvarío. Y de hecho, las sociedades donde la iniciativa individual es libre han resultado más prósperas que las sociedades de economía planificada.

En América Latina, en forma más acusada que en Europa, los intelectuales toman del socialismo no la realidad fraudulenta y desastrosa que hizo colapso en la Unión Soviética y los países del Este europeo, sino el postulado teórico, el sueño de la sociedad igualitaria; sueño generoso que confrontan con todos los vicios, desigualdades e injusticias percibidas por ellos en el único capitalismo que hemos tenido: el capitalismo mercantilista, en el cual no se juega con las limpias cartas de la competencia y del mercado sino con los favores, prebendas o privilegios deparados por el poder. De esta confrontación, la utopía o las ideologías que la postulan salen siempre vencedoras si hay una disposición cultural o intelectual propensa a sacralizarlas, en vez de a verlas como supersticiones. Y esto es lo que les ha ocurrido a nuestros intelectuales por actitudes y hábitos que, según Octavio Paz, nos vienen del tomismo y la neoescolástica.

"Sus abuelos", dice Paz, "juraban en nombre de Santo Tomás, ellos en el de Marx, pero para unos y otros la razón es un arma al servicio de una Verdad con mayúscula. La misión del intelectual es defenderla. Tienen una idea polémica y combatiente de la cultura y del pensamiento: son cruzados. Así se ha perpetuado en nuestras tierras una tradición intelectual poco respetuosa de la opinión ajena, que prefiere las ideas a la realidad y los sistemas intelectuales a la crítica de los sistemas".

Entre nosotros, recuerda Paz, las ideas han tenido vida propia disociada de la realidad. Hicimos la independencia en nombre de unos postulados, pero ello no dio lugar a sociedades más libres y modernas, como pudo ocurrir con las revoluciones en Estados Unidos o en Francia. "Las ideas tuvieron función de máscara; así se convirtieron en una ideología, en el sentido negativo de esta palabra, en velos que interceptan y desfiguran la percepción de la realidad". De esta manera, fácilmente, el marxismo se convierte en nuestros intelectuales en una creencia y no en un sistema que, a la luz de los Estados y sociedades a que dio lugar, tanto en Europa como en la China, Vietnam o Cuba, se debería poner en tela de juicio.

Pero esta propensión a las alucinaciones ideológicas por atavismos culturales no lo explica todo. Circunstancias muy especiales de nuestra historia política influyeron en los intelectuales para mirar con simpatía, cuando no para abrazar abiertamente, las llamadas causas revolucionarias en el continente. Me refiero a dos fenómenos que por mucho tiempo estuvieron estrechamente relacionados entre sí: las dictaduras militares y el apoyo que recibieron del Departamento de Estado norteamericano. Para ser justos, debemos decir que no es este el caso hoy en día, cuando prevalecen en América Latina los gobiernos democráticos y cuando no hay luz verde para regímenes de fuerza por parte de Estados Unidos. Pero no fue ésta la situación en las épocas más álgidas de la Guerra Fría. Entonces, ante la amenaza comunista que se extendía por el mundo, prevalecía en más de un presidente norteamericano y en secretarios de Estado con vocación de halcones como el señor Foster Dulles la idea de que la única manera de conjurar este peligro era con gobiernos fuertes sustentados en las Fuerzas Armadas de cada país. Sabemos de sobra que dictaduras como las de Somoza en Nicaragua, Leonidas Trujillo en la República Dominicana, Odría en el Perú, Batista en Cuba, Pérez Jiménez en Venezuela y otras del mismo perfil fueron vistas en Washington en el más benévolo de los casos como un mal necesario, y otras como la Pinochet en Chile o la de Videla en Argentina se impusieron con su abierto apoyo en nombre de una cruzada anticomunista.

Muchos latinoamericanos de mi generación, que alcanzaron a padecer este tipo de regímenes y que, al mismo tiempo, fueron testigos de la feroz represión desatada por ellos contra las organizaciones de izquierda, en las cuales militaban centenares de estudiantes, profesionales, artistas, periodistas, sindicalistas y educadores, simpatizaron con su causa y con frecuencia la hicieron suya viendo en la política americana una expresión del imperialismo y en el socialismo su única y efectiva fuerza internacional de contención. La polarización derivada de la Guerra Fría y de las implicaciones que ella tuvo en América Latina no permitía entonces medias tintas ni evaluaciones más ponderadas de uno y otro sistema. Tal vez la nuestra fue una situación similar a la que vivió España cuando estalló la guerra civil. El franquismo, apoyado por Hitler y Mussolini, puso en el bando republicano a liberales, socialistas, anarquistas y comunistas enmascarando las divergencias sustanciales que podía haber entre ellos en nombre de la solidaridad frente a un enemigo común. De igual manera, frente a la tortura, a las desapariciones y al exilio forzado, la causa del llamado mundo libre nos parecía irrisoria, pues no veíamos en ella la defensa real de unos principios democráticos sino la preservación de intereses capitalistas.

En este contexto, la revolución cubana apareció como la única salida veraz a una situación desesperanzada, en la cual los cambios por la vía legal o institucional podían ser anulados por la intervención de las Fuerzas Militares, convertidas en perros guardianes de un orden tradicional acribillado de injusticias. De ahí que, con la aristocrática excepción de un Borges, las figuras más destacadas de la intelligentsia latinoamericana vieran a Castro o a Guevara como liberadores y estuvieran dispuestas a extenderles un cheque en blanco sin poner en duda la honestidad de sus propósitos. Mirando hoy retrospectivamente el proceso de la revolución cubana, uno descubre que a partir de su primero o segundo año muchos de sus desvaríos en el campo de las libertades públicas y del manejo económico, para no hablar de la implantación de un férreo sistema de control policial, eran patentes, como lo revela el extraordinario libro La lune et le caudillo, de la escritora francesa Jeannine Verdès-Leroux. La ruptura de un cierto número de ellos con el régimen cubano sólo se produjo en 1971, a raíz de la detención en La Habana del poeta cubano Heberto Padilla. Pero son probablemente más numerosos los escritores que expresan todavía su solidaridad al régimen de Fidel Castro, considerando que a él o a la revolución se deben importantes conquistas en el campo de la salud y de la educación y que las penurias de la isla se deben esencialmente al bloqueo norteamericano. Y por parcialidad ideológica, ellos suelen retener de la revolución cubana lo que consideran sus conquistas, sin poner en la balanza realidades abrumadoras como la represión, la penuria generalizada y el exilio de quienes no han querido aceptar un régimen comunista.

La coartada tercermundista

Detrás de estas posiciones, que muchos de nuestros intelectuales comparten con académicos y universitarios, palpita un viejo complejo latinoamericano frente a Estados Unidos, producto de una dolorosa e inevitable comparación. ¿Por qué aquel país es rico y los nuestros son pobres? ¿Quién tiene la culpa? A los pueblos, como a los individuos, no les gusta asumir la responsabilidad de sus propios fracasos. El venezolano Carlos Rangel supo demostrar cómo el tercermundismo respondía a esta necesidad de transferir la culpa propia endilgándosela a los países ricos del Primer Mundo y muy en especial a Norteamérica. Es, una vez más, una respuesta ideológica. De acuerdo con ella, la pobreza de América Latina sería el resultado de un voraz saqueo de nuestras riquezas. Nuestras materias primas serían compradas a precios irrisorios. No se nos pagarían por ellas el precio justo. Como afirma Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina, en una ingrata división de tareas impuesta por los países ricos, a nuestra región le correspondería el triste papel de sirvienta obligada a atender las necesidades de éstos como "fuente y reserva del petróleo y del hierro, el cobre y las carnes, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos".

En un capítulo del Manual del perfecto idiota latinoamericano hemos demostrado con Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa las falacias y necedades de este victimismo. Así como no se puede derogar la ley de gravedad, tampoco se puede impedir el libre juego de la oferta y la demanda en las transacciones económicas a fin de establecer una asignación de valores justos a los bienes y servicios. Nadie con dos dedos de frente ha podido determinar cuál debería ser el precio justo del café o del azúcar, y quién, si no es el mercado, tendría la autoridad para determinarlo. No es el caso entrar a analizar semejante disparate. Lo que importa es señalar que, si más de un intelectual nuestro tiende a acreditar la versión de que somos víctimas de una explotación sin entrañas por parte del mundo capitalista desarrollado, la respuesta a semejante situación –durante muchas décadas del siglo pasado– no pudo ser sino el socialismo. Fracasado este modelo en la Unión Soviética y los países del Este europeo, muerto por implosión, o sea por obra de sus propios desastres, quedan en algunos intelectuales latinoamericanos residuos de la moribunda ideología marxista. El primero es el sueño de la sociedad igualitaria, que ahora, despojado del lastre del socialismo real, recupera su primitiva condición de utopía. El segundo es de todas maneras el horror al capitalismo, ahora identificado con el llamado por ellos neoliberalismo o ultraliberalismo y con la globalización. Y, de todas maneras, la noción subliminal de la revolución, ahora encarnada en movimientos como el acaudillado por el subcomandante Marcos en México. Es más un juego fetichista que otra cosa; quizás un alarde lírico, un simple rechazo amputado de alternativa real, puesto que la realidad ha demostrado que fuera de la economía de mercado, en cualquiera de sus variantes, no existe otro modelo viable.

Convertido en utopía, y en utopía a menudo sangrienta, el sueño revolucionario, tan fervorosamente cortejado por tantos intelectuales latinoamericanos, podría pensarse que a éstos no les queda más salida que la resignación. Desde luego, tal actitud ninguno podría aceptarla, pues la realidad del continente a primera vista no puede ser peor. La pobreza de grandes sectores de la población es abrumadora. Las desigualdades son vistosas e inaceptables. La venalidad política, el clientelismo, los privilegios son las llagas de una sociedad enferma. Rebelarse contra todo eso no es sólo legítimo sino saludable e imprescindible. Sólo que esa rebelión ante los desastres de nuestra realidad debe ser lúcida y no enajenada. Las utopías encubren casi siempre un engaño, ya que , apoyándose en aspiraciones legítimas, generan violencia y opresión. Es hora de romper el mito guevarista de que la violencia es la gran partera de la historia. La civilización, el respeto de los derechos individuales y la modernidad no están en la punta de un fusil. La vía más eficaz para afrontar nuestros conflictos y problemas es el ejercicio incesante de un pensamiento crítico. Y es ahí donde el intelectual puede jugar al fin un verdadero papel de vanguardia.

Fuente: Libertad Digital

YOLO pago innova con el primer crédito 100% digital en una billetera móvil de Bolivia


YOLO Pago, la billetera móvil 100% digital del Banco Ganadero anuncia el lanzamiento de una nueva funcionalidad que marca un nuevo paso en la evolución de los servicios financieros digitales en el país con el acceso a créditos directamente desde la aplicación. Con esta innovación, los usuarios habilitados podrán solicitar un préstamo de hasta Bs. 800, con plazo de hasta 3 meses, sin papeleos ni filas, y con aprobación el mismo día.

Esta nueva solución fue desarrollada para responder a la necesidad concreta de los clientes de contar con liquidez inmediata para enfrentar imprevistos, llegar a fin de mes, cubrir gastos urgentes o atender necesidades puntuales de sus emprendimientos. Desde la misma aplicación de YOLO Pago que ya utilizan para sus operaciones diarias, los clientes podrán gestionar su crédito de manera simple, rápida y segura, sin recurrir a los procesos tradicionales de solicitud bancaria.

“Con este lanzamiento, en Banco Ganadero seguimos ampliando las posibilidades de inclusión financiera a través de herramientas digitales que facilitan la vida de nuestros clientes. YOLO Pago nació para transformar la manera en que las personas se relacionan con su dinero, y hoy da un paso más al incorporar una solución de crédito simple, ágil y al alcance de la mano”, destacó Edgardo Cuellar, gerente de Negocios Digitales y Marketing del Banco Ganadero.

Solicitud rápida y sencilla

El nuevo producto funciona como una línea de crédito rotatoria a sola firma, integrada dentro del ecosistema de YOLO Pago. Los clientes habilitados verán el botón “Préstamos” en la aplicación, donde podrán revisar el detalle de su crédito disponible, completar la solicitud desde su celular y recibir el desembolso directamente en la billetera para utilizarlo en pagos QR, transferencias, retiros en efectivo y otras operaciones disponibles.

“Este producto combina tres atributos altamente valorados por el usuario digital: rapidez, facilidad y disponibilidad. El cliente puede acceder a su crédito desde una plataforma que ya conoce y usa con frecuencia, sin trámites complejos y con una respuesta en el mismo día. Es una solución pensada para acompañarlo justo en el momento en que necesita apoyo financiero”, explicó Cristina Baldomar, líder Motor Créditos Billetera YOLO Pago.

Entre las principales características de esta nueva funcionalidad se encuentran la solicitud 100% digital, el acceso desde el celular, la aprobación rápida y la integración total con la billetera móvil. La habilitación del crédito se realiza automáticamente según criterios como la antigüedad mínima de seis meses en YOLO Pago, el uso recurrente de la aplicación, una calificación crediticia adecuada y la vinculación con una caja de ahorros del Banco Ganadero.

Con este lanzamiento, YOLO Pago reafirma su carácter innovador dentro del sistema financiero boliviano. La billetera, además de celebrar un año más, se consolida con una trayectoria marcada por hitos relevantes siendo la primera en ofrecer cobro de giros y remesas, pionera en incorporar un programa de puntos y ahora se convierte en la primera billetera boliviana en otorgar créditos digitales. De esta manera, Banco Ganadero fortalece su propuesta de valor digital con soluciones que responden de forma concreta a las nuevas dinámicas y necesidades financieras de sus clientes.

Fuente: Asuntos Centrales

martes, 28 de julio de 2026

Las vulneraciones a las libertades aumentaron y migraron al entorno digital durante el año electoral


En 2025, las vulneraciones a las libertades fundamentales y a los derechos aumentaron en áreas sensibles y mutaron. Mientras los casos vinculados a la institucionalidad democrática descendieron respecto a 2024, crecieron los ataques contra la libertad de prensa, la libertad de expresión y el entorno digital. El fenómeno estuvo estrechamente ligado al proceso electoral, que trasladó buena parte de los ataques desde las calles hacia las redes sociales y otros espacios virtuales.

Esa es una de las principales conclusiones del Informe sobre Libertades Fundamentales e Institucionalidad Democrática en Bolivia 2025, presentado este martes por el Observatorio de Derechos Humanos de la Red UNITAS, que analiza la situación de siete derechos y libertades fundamentales a partir del monitoreo sistemático de casos ocurridos en el país.

De acuerdo con el reporte, un total de 619 casos fueron registrados el año pasado, siendo el Estado el actor que más vulneró los derechos humanos, entre ellos, el ejecutivo nacional, la policía y el òrgano judicial.

Los casos relacionados con vulneración a la institucionalidad democrática representan el 53,5% del total, cuatro puntos menos que en 2024 cuando llegó a 57,4%. Sin embargo, las condiciones para ejercer plenamente los derechos no son, en general, las mejores.

El informe identifica una transformación en las dinámicas de vulneración de derechos. Si bien las afectaciones a la institucionalidad democrática descendieron en comparación con 2024, crecieron las vulneraciones a la libertad de expresión en un 35,3%, a la libertad de prensa en un 7,3% (con ataques a 161 periodistas) y al entorno digital en un 42,5%, tendencia que el Observatorio relaciona con el clima preelectoral y electoral.

«La conflictividad política ha trasladado gran parte de sus expresiones al ámbito digital, una situación exacerbada por el clima electoral que convirtió a las redes sociales en un terreno de confrontación directa», señala el informe al analizar las vulneraciones registradas en internet. Añade que el entorno virtual dejó de ser un espacio neutral para convertirse en un escenario donde la estigmatización y la deslegitimación alcanzan mayor difusión y menor costo político para quienes las ejercen.

El reporte sostiene que esta transformación también explica el incremento de las agresiones contra periodistas y medios de comunicación, así como contra personas que ejercen su derecho a expresarse. Según el documento, la denominada «guerra sucia» electoral no se limitó a actos presenciales, sino que se desplegó simultáneamente en plataformas digitales mediante campañas de desprestigio, ataques y discursos de deslegitimación.

Patricia Flores, presidenta del Círculo de Mujeres Periodistas, invitada a comentar el informe durante la presentación, expuso que “hubo una suerte de erosión de los derechos humanos, lo cual se complejiza por diversos factores: cuando las mujeres ejercen el periodismo son blanco recurrente de ataques misóginos y esto se reproduce en el espacio digital. En ese entorno, quienes cubren la noticia se exponen aún más a la violencia”, dijo.

Cambio en la naturaleza de las vulneraciones

Más que una reducción general de la conflictividad, el Observatorio advierte un cambio en la forma en que esta se manifiesta. Mientras las vulneraciones relacionadas con la institucionalidad democrática disminuyeron respecto al año anterior, persistieron las presiones sobre derechos esenciales para el funcionamiento democrático, como la libertad de prensa y la libertad de expresión, en un contexto marcado por la competencia política y la polarización.

En el caso de la libertad de prensa, el informe señala que el incremento responde principalmente a la presión ejercida sobre periodistas y medios durante la cobertura del proceso electoral y de los conflictos sociales asociados. 

“Al ser 2025 un año de conflictividad tan acentuado, nos preocupó el nivel de vulneración en contra de las y los periodistas. Y lamentablemente, el Estado, desde sus órganos, muestra la inacción para proteger los derechos. Nos evidencia que transitamos en terrenos erosionados por la vulneración de derechos y con la precariedad laboral, algo que responde a los efectos de políticas que estigmatizan a quienes hacen información. Se buscó anular el periodismo, las voces interpeladoras y se optó por copar los medios públicos”, dijo Flores.

En esa línea, el experto en derechos humanos, Carlos Zárate también llamó la atención sobre la debilidad del Estado al proteger los derechos fundamentales y cuidar la institucionalidad democrática.

“Los mecanismos de protección deben venir del Estado. El Estado no solo vulnera derechos por falta de acción, sino por omisión. En 2025 hemos visto que se documentaron 619 vulneraciones, 331 corresponden a la categoría de institucionalidad democrática, no se trata solo de restricciones a derechos, sino del debilitamiento de las entidades encargadas de proteger esos derechos. Por tanto la democracia sufre un doble atentado”, manifestó.

El documento concluye que los ataques ya no constituyen hechos aislados, sino que revelan una hostilidad sostenida hacia el ejercicio periodístico proveniente de diversos actores políticos y sociales.

Zárate también reflexionó sobre la urgente necesidad de la separación de poderes. “Es vital para la calidad de la democracia. La intromisión de unos poderes en otros ha generado una justicia selectiva, de allí que tenemos a defensores criminalizados, llevados a procesos judiciales. El fortalecimiento de la institucionalidad pasa por la autonomía y la independencia de poderes”.

Las redes, un nuevo territorio de disputa

Uno de los hallazgos que más llama la atención del informe es el crecimiento de las vulneraciones registradas en el entorno digital.

El Observatorio documenta un incremento del 42,5% respecto a 2024 y sostiene que las redes sociales se consolidaron como un nuevo espacio de confrontación política, donde confluyeron campañas de estigmatización, desinformación, utilización indebida de recursos públicos y ataques dirigidos contra periodistas, activistas, medios de comunicación y personas defensoras de derechos humanos.

Para el Observatorio, esta evolución demuestra que las amenazas a las libertades fundamentales ya no se expresan únicamente mediante restricciones o agresiones físicas, sino también a través de mecanismos digitales que amplifican el hostigamiento y afectan el debate público en un contexto democrático.

Durante su intervención, Mila Reynolds, directora ejecutiva de UNITAS hizo énfasis en que no existen derechos humanos plenos sin instituciones que los garanticen, y tampoco existen instituciones sólidas sin libertades fundamentales plenamente vigentes.

“Me refiero a libertades que, a primera vista, podrían parecer distintas entre sí —la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de reunión pacífica y la libertad de asociación—, pero que en realidad no son compartimentos separados. Son piezas de un mismo engranaje democrático. Y como todo engranaje, cuando una pieza falla, arrastra inevitablemente a las demás. No se puede debilitar la libertad de prensa sin que ello afecte, tarde o temprano, el derecho de la ciudadanía a la información y, con ello, la calidad misma de nuestra democracia”, señaló.

El informe fue elaborado por el Observatorio de Derechos Humanos de la Red UNITAS, que desde 2017 monitorea y documenta vulneraciones a las libertades fundamentales y a la institucionalidad democrática mediante una metodología basada en estándares internacionales, con verificación de casos provenientes de denuncias, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil. Su propósito es aportar evidencia para el diseño de políticas públicas y fortalecer la protección de los derechos humanos en Bolivia.

Fuente: Sumando Voces

Los dos ajustes invisibles que deciden si tu IA acierta o desvaría


ChatGPT, Gemini, Claude, DeepSeek y otras inteligencias artificiales (IA) parecen simples: escribimos, les entregamos nuestra petición o pregunta y recibimos una respuesta. No obstante, detrás de esta sencillez de uso hay dos parámetros que condicionan en gran medida la calidad de la respuesta que obtenemos. Y a menudo pasan inadvertidos.

La temperatura y la longitud de respuesta no podemos manipularlas directamente desde el chat convencional. De hecho, solo se tocan desde la API o utilizando herramientas avanzadas, pero la buena noticia es que podemos simular su efecto recurriendo al prompt adecuado.

La temperatura afecta a la creatividad de la respuesta. Y la longitud a cuánto se explaya el modelo de IA. Lo importante es que al combinarlas podemos transformar por completo el resultado de una misma pregunta.

Qué hacen realmente estos dos parámetros

Los modelos de lenguaje que utilizamos actualmente no "conocen" las respuestas a nuestras preguntas. En realidad calculan, expresado a grandes rasgos, palabra a palabra cuál es la siguiente más probable. Esto es todo. En este contexto la temperatura decide en qué medida se aparta el modelo de esa opción más probable.

Una temperatura baja (y por lo tanto cercana a 0) elige casi siempre lo previsible. Una alta, sin embargo, se permite opciones menos probables, con más variedad, pero también con más riesgo de desvíos. Sea como sea, no existe una temperatura "correcta": depende de la tarea. Para resumir un contrato, explicar un concepto o traducir un texto nos interesa que sea baja. Pero para buscar nombres, escribir un e-mail o proponer ideas nos interesa justo lo contrario.

Casi ninguna interfaz de las aplicaciones de IA nos deja tocar este parámetro directamente, pero podemos simular su efecto recurriendo a instrucciones explícitas.

Si escribimos en Claude o ChatGPT:

"Dame una respuesta muy conservadora y literal, sin especular ni añadir matices propios", le estamos pidiendo en la práctica un comportamiento equivalente a una temperatura baja.

Si en cambio escribimos:

"Sé todo lo original que puedas. Prefiero ideas poco convencionales, incluso arriesgadas, antes que las más obvias", el modelo se comportará de una forma mucho más parecida a como lo haría con la temperatura al máximo.

Con la longitud de respuesta ocurre algo parecido, aunque el mecanismo es distinto. El modelo genera texto hasta que decide parar o hasta que alcanza un límite de tokens fijado de antemano, y una respuesta más larga no equivale a una respuesta mejor. Casi nunca lo es.

Sin instrucciones la mayoría de los modelos tiende a extenderse con matices que no siempre necesitamos. En cambio, si buscamos un desarrollo en profundidad, una respuesta corta se quedará a medias. El problema no reside en el modelo: está en que no le hemos indicado cuánto espacio debe ocupar.

La solución es sencilla: basta incluir en el prompt una instrucción explícita de extensión, desde "respóndeme en una sola frase" hasta "desarróllalo con la máxima profundidad posible". Y los dos parámetros, además, se combinan: una temperatura baja y una respuesta corta dan respuestas quirúrgicas, ideales para lo técnico. Sin embargo, una temperatura alta y una longitud generosa habilitan una IA que se explaya y arriesga, perfecta para generar nuevas ideas.

Conocer ambos parámetros, aunque sea de una forma indirecta a través del itinerario que le marcamos al modelo en cada prompt, nos permite pedir exactamente lo que necesitamos en vez de conformarnos con lo que la IA entrega por defecto.

Fuente: Xataka

Jaime Dunn: la economía falla primero en sus valores y después en sus cifras


La economía no se explica únicamente a través de las cifras. Para el economista Jaime Dunn, los indicadores económicos son el resultado visible de decisiones tomadas por personas e instituciones, pero detrás de ellos existen factores menos tangibles que pueden fortalecer o debilitar el funcionamiento de un país.

Durante la segunda jornada del Foro Económico de la Mujer (FEM) 2026, realizada el 24 de julio en el Hotel Los Tajibos de Santa Cruz de la Sierra, Dunn planteó que la situación económica de Bolivia debe analizarse también desde esos elementos que no suelen aparecer en las estadísticas: la ética, la justicia, la responsabilidad, la confianza y el respeto a la ley.

Las raíces detrás de las cifras

Para explicar esa relación, el economista comparó la economía con un árbol. Los indicadores, señaló, muestran el tronco, las ramas y las hojas, pero las raíces que sostienen el conjunto están formadas por valores que no aparecen en los cálculos económicos.

“Las raíces para mí son la honestidad, el mérito, la responsabilidad, la palabra cumplida, el respeto a la propiedad, la familia, la fe, la confianza y la ley. Esas son las raíces de la economía”, afirmó Dunn.

Desde esa perspectiva, sostuvo que la economía no toma decisiones por sí misma. Son los gobernantes, jueces, empresarios, emprendedores, trabajadores y ciudadanos quienes deciden si se invierte, se ahorra, se gasta más de lo que se tiene o se bloquea, y esas acciones terminan reflejándose en los resultados económicos.

Por eso, consideró que la corrupción, la pérdida de confianza y el incumplimiento de las reglas no son asuntos ajenos a la economía, sino factores que terminan afectando su funcionamiento. En el mismo sentido, el respeto a la ley, la responsabilidad y el cumplimiento de la palabra pueden generar condiciones para la inversión y la actividad productiva.

“La economía es de personas y por eso yo digo que la economía no es más que la contabilidad moral de la conducta humana”, sostuvo el especialista.

La idea, resumió Dunn, es que los problemas económicos visibles pueden ser la consecuencia de un deterioro previo en los principios que sostienen las decisiones de una sociedad. “La economía falla primero en sus valores y después en sus cifras”, afirmó.

De la confianza a la inversión

Ese vínculo entre valores y resultados económicos también estuvo presente cuando Dunn se refirió a la justicia y la seguridad jurídica. En su exposición, sostuvo que una economía necesita reglas que se respeten y que la justicia es una condición para que exista seguridad jurídica, inversión, propiedad privada y empleo.

La confianza, en tanto, fue planteada como una condición para movilizar recursos hacia la economía formal. En una entrevista para Economy, al ser consultado sobre cómo aumentar el ingreso de divisas al país, Dunn mencionó las exportaciones, las remesas, la inversión extranjera y los dólares que los bolivianos mantienen fuera del sistema financiero.

La responsabilidad también alcanza al manejo de los recursos públicos

La misma lógica de responsabilidad que Dunn plantea para las decisiones individuales también la extiende al manejo de las finanzas del Estado. En su análisis, el gasto público no puede desligarse de sus efectos sobre la población, por lo que cualquier decisión fiscal debe considerar sus consecuencias para los ciudadanos.

Durante su exposición, el economista remarcó que los recursos estatales no pertenecen exclusivamente al Gobierno, sino a la sociedad en su conjunto. “El dinero público no es del Gobierno. Pertenece a cada uno de ustedes, a cada uno de nosotros”, afirmó.

En una entrevista con Economy, al referirse a la deuda externa, sostuvo que Bolivia debería priorizar una reducción del gasto antes de recurrir a un mayor endeudamiento. “Bolivia tiene un problema de gasto y eso no se soluciona necesariamente con más deuda”, señaló Dunn.

Para el economista, cualquier ajuste del tipo de cambio debe formar parte de una transformación económica más amplia, que incluya el equilibrio fiscal, una solución para las empresas estatales deficitarias y un Banco Central independiente, con reservas y suficientes dólares para respaldar sus operaciones.

Un “shock de justicia” para reconstruir​

Desde su lectura, el deterioro de los principios y el debilitamiento institucional terminan teniendo consecuencias económicas. Por ello, Dunn sostuvo que la reconstrucción del país no puede limitarse a medidas financieras y planteó la necesidad de fortalecer la justicia y las instituciones.

En ese marco, afirmó que el Estado está afectado por un sistema de colusión, corrupción y redes que dificultan el funcionamiento institucional, por lo que consideró que Bolivia necesita primero un “shock de justicia”.

El planteamiento conecta con la idea central de su exposición: las cifras económicas son el resultado visible de decisiones y conductas que se construyen en un entorno institucional y social. Por ello, al referirse a la recuperación del país, Dunn sostuvo que el cambio no puede limitarse a los indicadores.

“Bolivia no necesita solo un cambio económico. Necesita una restauración moral. Los países no se levantan solo con cifras, se levantan con valores”, sostuvo el especialista.

Fuente: Economy

lunes, 27 de julio de 2026

¿Para qué se usan los datos personales que recogen los videojuegos?


Los videojuegos dejaron de ser hace tiempo un simple pasatiempo para convertirse en una industria cultural muy poderosa, en la que millones de jugadores interactúan, compiten y comparten experiencias. Pero, detrás de cada partida, cada logro desbloqueado o cada compra dentro del juego, hay algo más: nuestros datos personales.

Desde el nombre de usuario hasta el comportamiento en el juego, pasando por la ubicación o los hábitos de consumo, la industria del videojuego recoge, analiza y, en ocasiones, comparte con terceros información que puede ser muy sensible.

Un ecosistema con muchos actores y responsabilidades

El tratamiento de datos personales en los videojuegos afecta a un ecosistema amplio y diverso: cada actor tiene un papel distinto, desde los proveedores de hardware (fabricantes de consolas, de tarjetas gráficas o de periféricos específicos para el juego) o de tecnología para el desarrollo (bibliotecas, middleware –software intermediario para la gestión de datos–, kits de desarrollo de software, interfaces de programación de aplicaciones o API, paquetes de código, motores) hasta los editores que financian, comercializan, distribuyen y, en ocasiones, “producen” los juegos.

También se incluyen aquí los storefronts, plataformas online de distribución donde los jugadores compran o descargan juegos. Actúan como intermediarias entre editores, plataformas de hardware y consumidores finales.

Cada uno de estos actores tiene la obligación de cumplir con la normativa de protección de datos, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en el caso de la Unión Europea. Sin embargo, la complejidad del sector y de las relaciones entre los diferentes actores participantes, más la globalización de los servicios, hacen que no siempre sea fácil garantizar que todos los eslabones de la cadena actúen con la debida responsabilidad.

¿Qué se hace con los datos personales?

No todos los juegos tratan los mismos datos personales con la misma finalidad o de la misma manera. No es lo mismo un juego offline y de un solo jugador, como un clásico de rol para consola, que un Massively Multiplayer Online (MMO) o un juego online gratuito –free to play–. En el primer caso, es posible que el único dato que se almacene sea el progreso en la partida y que, además, se guarde localmente en el dispositivo. Sin embargo, en los juegos en línea, especialmente aquellos con modelos de negocio basados en microtransacciones o publicidad, el volumen y la variedad de datos personales que se recogen aumentan exponencialmente.

Su tratamiento abarca numerosas actividades, pero hay tres fundamentales que se repiten en casi todos los casos. La primera es la creación y mantenimiento de cuentas. Para acceder a la mayoría de los juegos en línea, es necesario crear una cuenta, lo que implica proporcionar datos como el correo electrónico, el nombre de usuario o, en algunos casos, información de pago. Estos datos se utilizan para identificar al usuario, gestionar su perfil y permitirle acceder a sus progresos desde diferentes dispositivos.

Lo malo es que no todos los juegos son transparentes sobre qué datos recogen durante el registro y con qué finalidad. Algunos solicitan permisos excesivos, como el acceso a la lista de contactos del teléfono o a la ubicación en segundo plano.

Objetivo: monitorizar al jugador

Otra actividad común es la telemetría, es decir, la recolección de datos en tiempo real sobre el uso del juego. Esto incluye desde monitorización técnica (como el rendimiento del dispositivo o los errores del software) hasta datos de comportamiento (como las acciones del jugador, el tiempo de juego o las interacciones sociales).

Esta monitorización puede tener diferentes finalidades: equilibrar la dificultad, diseñar niveles más atractivos, ofrecer recompensas y misiones adaptadas a las preferencias de cada jugador, etc.

El problema surge cuando el tratamiento de datos va más allá de lo necesario o proporcionado, o cuando no se informa claramente al usuario sobre ello. Por ejemplo, algunos juegos recogen datos biométricos (como el ritmo cardíaco o neurodatos a través de wearables) sin que el usuario sea consciente de las implicaciones de compartir esta información.

En la misma línea, en los modelos free-to-play, la telemetría puede ayudar a identificar a los jugadores con mayor probabilidad de realizar compras dentro del juego (se les conoce como “ballenas” o “whales”). Esto permite dirigirles ofertas específicas e, incluso, explotar sus vulnerabilidades o sesgos.

Información que se deduce mientras jugamos

Los datos de los jugadores también se registran para hacer inferencias de comportamiento. Mediante técnicas de análisis predictivo, muchas veces basadas en inteligencia artificial, diferentes actores del ecosistema pueden extraer conclusiones sobre los jugadores, que van más allá de los datos explícitos que estos han proporcionado.

Por ejemplo, un juego puede clasificar a los usuarios en función de su habilidad, personalidad o su estado emocional, y utilizar esos perfiles para personalizar la experiencia o mejorar los emparejamientos. Pero también para venderlos a terceros.

Para hacernos una idea, se puede inferir que un usuario es menor de edad basándose en su patrón de juego o en las compras que realiza, incluso si este ha proporcionado una fecha de nacimiento falsa.

O se puede detectar que alguien tiene tendencias adictivas y, en lugar de alertarle, utilizar esta información para mantenerle enganchado con recompensas variables (un mecanismo similar al de las máquinas tragaperras).

Las amenazas: lo que puede salir mal

Como se puede observar, el tratamiento de datos personales en este contexto no está exento de riesgos. Para empezar, los juegos en línea son un objetivo frecuente de ciberataques. Si un adversario logra acceder a las bases de datos de una plataforma, puede robar información sensible, como contraseñas, direcciones de correo electrónico, datos de pago o datos biométricos.

Pero existen otras muchas amenazas que, probablemente, no sean tan obvias. Una de ellas es la vinculación. Aunque muchos juegos evitan la utilización de identificadores explícitos o directos, existen datos como la dirección IP o el comportamiento en el juego (por ejemplo, un patrón único de juego, como un estilo de movimiento o un ritmo de disparos) que pueden ser suficiente, por ellos mismos o mediante combinación de patrones, para asociar diferentes sesiones de juego, cuentas o transacciones a una misma persona.

Esto es especialmente preocupante porque se puede obtener un perfil para cada jugador. Este puede usarse a modo de huella digital única e intransferible, para rastrearle o vigilarle en el juego o en otros entornos digitales.

La vinculación también puede facilitar la identificación, de manera que se llegue a conocer la identidad real de un jugador. Así, el doxing (divulgación pública de información privada) es un riesgo real en comunidades de jugadores. Datos como nombres de usuario, direcciones IP o conversaciones en chats pueden filtrarse o usarse para acosar, extorsionar o discriminar a una persona. Así, en juegos multijugador, donde la interacción social es clave, la exposición de datos personales puede tener consecuencias graves, como el robo de identidad o el riesgo para la integridad física.

Datos erróneos y patrones de diseño adictivos

Por otro lado, los datos recogidos en los juegos y las inferencias realizadas a partir de ellos no siempre son exactos o correctos. Por ejemplo, un juego puede clasificar erróneamente a un usuario como “con tendencias adictivas”, basándose en patrones de juego atípicos (como sesiones largas durante un fin de semana, por ejemplo). O como “tramposo”, tras la recogida de información de ciertos eventos. Estos errores no solo afectan a la experiencia del usuario, sino que pueden tener consecuencias legales si se toman decisiones automatizadas (como la exclusión de un jugador), basadas en datos o inferencias incorrectos, tanto dentro como fuera del juego.

Asimismo, hay que tener en cuenta el engaño o manipulación a través del uso de ciertos patrones de diseño en los interfaces o de mecánicas de juego específicas, como los sistemas cosméticos –para modificar la apariencia del personaje–, skins –aspecto visual alternativo– o personalización de avatares. Estas amenazas pueden llevar a los jugadores a tomar decisiones que de otro modo evitarían, mediante la explotación de sus vulnerabilidades psicológicas y sesgos cognitivos.

De igual manera, muchos juegos están diseñados para maximizar el tiempo de juego, la obtención de datos personales o el gasto (por ejemplo, a través de las cajas de botín o los pases de batalla). Esto puede tener un impacto mayor en los más jóvenes, al conducirles a realizar compras no autorizadas o a desarrollar conductas adictivas.

¿Qué se puede hacer?

Aunque la obligación recae en los responsables de los diferentes tratamientos de datos personales, las personas que juegan también pueden tomar medidas para proteger sus derechos:
  • Leer las políticas de privacidad y la información que se proporciona. Aunque, a veces, puedan ser largas y complejas, es importante entender qué datos personales se tratan y para qué. Si algo no nos convence, consideremos no utilizar ese servicio. Seamos críticos: ¿de verdad tenemos que conectar el juego con nuestras redes sociales? ¿O activar ese chat de voz?
  • Ajustar la configuración de privacidad. Muchos juegos y plataformas permiten limitar la recolección de datos o desactivar ciertas funciones de telemetría e inferencia. Revisemos estas opciones al empezar a jugar y elijamos las que mejor se adapten a nuestras preferencias.
  • Usar contraseñas seguras y autenticación en dos pasos. Esto reducirá el riesgo de que nuestra cuenta sea “secuestrada” y de que suplanten nuestra identidad.
  • Tener cautela con los datos que compartimos. Es mejor no proporcionar información sensible (como dirección física, datos de pago, biometría), a menos que sea absolutamente necesario. De nuevo, cuestionemos la información que se nos ofrece y no demos a “Aceptar” ciegamente.
  • Educación y concienciación. Podemos hablar con otros jugadores, especialmente con los más jóvenes, sobre la importancia de la privacidad y los riesgos asociados al uso de videojuegos. También es útil leer las recomendaciones de las autoridades de protección de datos personales o de otras instituciones de confianza (educativas, del sector de la salud, comunidades profesionales de juego, etc.).
Jugadores conscientes de sus derechos

Los videojuegos son una forma de entretenimiento, arte y socialización que ha transformado la cultura moderna. Pero, como en cualquier otro ámbito digital, el uso de datos personales conlleva riesgos que no deben subestimarse. La industria tiene la responsabilidad proactiva de garantizar que estos datos se traten de manera ética, transparente y, obviamente, conforme a la ley.

Los jugadores, por su parte, deben ser conscientes de sus derechos y tomar medidas para proteger su privacidad. El objetivo no es demonizar el tratamiento de datos personales, sino asegurar que se haga de manera que el sector pueda desarrollar su actividad económica e innovar, mientras se proporciona a los jugadores una excelente experiencia de juego sin comprometer sus derechos fundamentales. Y usted, ¿ha revisado alguna vez qué datos recoge su juego favorito?.

Fuente: Almendron

Malasia estrena un avatar del primer ministro para hablar con los votantes


El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, ha presentado un avatar basado en inteligencia artificial que reproduce su imagen y su voz para conversar con los ciudadanos a través de WhatsApp. El proyecto, llamado PMX.AI, aspira a convertir a la IA en una nueva vía de comunicación política.

El anuncio sobre el avatar con IA del primer ministro de Malasia se hizo público el sábado 18 de julio, mediante un video en el cual el dirigente invita a los malayos a conversar con su doble digital para “fomentar ideas nuevas y un debate público significativo”, según informa Channel News Asia (CNA).

Uso político de la IA

La iniciativa marca un nuevo paso en el uso político de la inteligencia artificial y se presenta como una herramienta para acercar al gobierno a la población.

Según la propia descripción difundida por Anwar Ibrahim, su avatar está “inspirado” en sus valores y su visión, y aspira a escuchar las preocupaciones de los ciudadanos, responder a sus preguntas y servir como una prolongación digital del liderazgo político.

Un "superhéroe digital" al servicio de los ciudadanos

El video de lanzamiento muestra al primer ministro convertido en distintas versiones de sí mismo: astronauta, superhéroe y una versión joven que salta entre tejados, en una narrativa que la propia comunicación oficial define como una “evolución de la comunicación nacional”.

La empresa malasia Zetrix AI, responsable del desarrollo de PMX.AI, sostiene que el sistema puede interactuar con votantes, recoger inquietudes y captar el pulso social sobre cuestiones concretas. Sus directivos afirman que este tipo de avatar puede actuar como un “gemelo digital omnipresente” para reforzar el vínculo con los electores mediante WhatsApp o la aplicación Avatar de la compañía.

Un modelo basado en información personal

También señalan que el objetivo no se limita a la conversación política, ya que estas herramientas podrían ayudar a los usuarios a inscribirse en programas públicos de empleo o formación, o incluso a renovar permisos de conducir. Aclararon además que los avatares de Zetrix se modelan a partir de la personalidad del usuario mediante un sistema de “modelo de conocimiento personal”, alimentado por escritos, discursos y preferencias.

¿Un "segundo cerebro" para la comunicación política?

En el caso del primer ministro de Malasia, el sistema se ha entrenado con sus textos y con el archivo de políticas de su gobierno. El proyecto funciona en parte como una especie de “segundo cerebro” y podría abrir la puerta a que otros políticos adopten soluciones similares en el futuro.

La aparición de PMX.AI coloca a Malasia en el mapa de una tendencia que empieza a extenderse entre los líderes políticos: usar IA para ampliar su presencia pública, responder a más gente y segmentar mejor el mensaje. No obstante, el caso también plantea interrogantes sobre transparencia y en cuanto a los límites del uso de herramientas digitales en la vida democrática.

Fuente: Levante

domingo, 26 de julio de 2026

El Archivo Histórico Torrico Zamudio activa la Plataforma Cultural Viva Cien Años de Ausencia


Con una casa convertida en escenario, poemas que volvieron a escucharse en nuevas voces, danza, música y patrimonio dialogando en un mismo recorrido, el sábado 25 de julio, a las 16:00 horas, el Espacio Adela Comedor del Archivo Histórico Torrico Zamudio, antes Fundación Cultural Torrico Zamudio, ubicado en las calles Santiváñez y Ayacucho, fue el punto de partida de la activación de Plataforma cultural viva, CIEN AÑOS DE AUSENCIA, Hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio (1928-2028), una iniciativa que busca transformar el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio en un proceso vivo de creación, investigación, patrimonio y participación ciudadana que se desarrollará hasta 2028.

La iniciativa fue concebida por el Archivo Histórico Torrico Zamudio, bajo la dirección general de María de la Cruz Torrico de Berdecio, la coordinación general de Valeria de Ugarte Torrico y el trabajo conjunto del equipo del Archivo Histórico Torrico Zamudio, con el propósito de articular proyectos que fortalezcan la investigación, la educación, el patrimonio documental, las artes, la creación contemporánea y la participación ciudadana. La Plataforma propone un espacio permanente de acción cultural desde el cual se generarán iniciativas capaces de mantener vivo el pensamiento y el legado de Adela Zamudio mucho más allá de la fecha del centenario.

La activación fue la primera expresión pública de una plataforma pensada para reunir a instituciones, artistas, investigadores, gestores, empresas y ciudadanía alrededor del legado de Adela Zamudio, generando un espacio permanente de encuentro desde el cual se impulsarán procesos de investigación, creación artística, educación, patrimonio, cooperación institucional y participación ciudadana durante los próximos dos años.

Durante la jornada se presentó la visión general de la Plataforma y se abrió un espacio de diálogo entre quienes decidieron integrarse a esta construcción colectiva desde distintos ámbitos de acción. A la convocatoria respondieron representantes de la Universidad Privada Abierta Latinoamericana (UPAL), la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, el Consejo Municipal de Culturas de Cochabamba, el Consejo Departamental de Culturas, la Cámara Departamental del Libro de Cochabamba, el Centro Cultural y Pedagógico Juan Wallparrimachi, la Universidad Miskatonic Bolivia, También se sumó Daniela Torrico, creadora de Cooltura con Dani, un proyecto dedicado a la divulgación y promoción cultural. el Grupo de Artes Escénicas Deja Vu. Desde la empresa privada Bastardo Wines, el vino oficial de CIEN AÑOS DE AUSENCIA , junto a profesionales y ciudadanos que decidieron sumarse a este proceso desde sus propias áreas de trabajo.

Entre ellos participaron el diputado Freddy Camacho Calizaya, vocal de la Comisión de Naciones y Pueblos Indígena Originario Campesinos, Culturas e Interculturalidad de la Cámara de Diputados; Andrea García Magné, abogada, pedagoga social, gestora pública y defensora de los derechos de las mujeres; y Miguel Román, consultor independiente especializado en fortalecimiento institucional, formulación de proyectos y desarrollo de capacidades, quienes compartieron las motivaciones y perspectivas con las que se incorporan a esta red de colaboración.

Uno de los momentos centrales de la activación fue el recorrido por una instalación performática concebida como una maqueta viva del futuro de la Plataforma. La experiencia propuso un viaje sensorial por el ecosistema cultural que la Plataforma aspira a construir durante los próximos dos años: un territorio donde la palabra de Adela Zamudio dialogue con el patrimonio, la música, la danza, la literatura, la educación y la vida cotidiana, demostrando que la memoria también puede convertirse en una experiencia presente.

La propuesta artística integró diversas disciplinas. Patricia “Pachi” Sejas Aramburo, junto a DANZAVIVA, presentó una intervención de danza contemporánea; Djembongó aportó una propuesta de percusión, Melita del Carpio Soriano y Leonor Guevara realizaron una lectura de poemas de Adela Zamudio; el recorrido incluyó la exposición experimental La Ruta Inmortal de la Esperanza, una creación de Andrea Muckled Ludwig y Valeria de Ugarte Torrico.

La conducción del encuentro estuvo a cargo de Karla Díaz, de Folklore Boliviano e Infinita Bolivia, quien acompañó la activación como maestra de ceremonias y dio la bienvenida a quienes comienzan a dar forma a esta nueva red de colaboración cultural. 

La activación también permitió anunciar la incorporación a la Plataforma Cultural Viva de personas e instituciones que acompañarán este proceso desde otras regiones del país. Entre ellas se encuentran la investigadora Virginia Ayllón, el escritor César Maffei y el Observatorio del Patrimonio Documental Bolivia, fortaleciendo desde sus respectivos ámbitos una iniciativa que nace en Cochabamba con vocación de alcance nacional. 

La tarde concluyó entre conversaciones e ideas compartidas alrededor de una estación de degustación de Bastardo Wines, vino oficial de Plataforma cultural viva CIEN AÑOS DE AUSENCIA
Hacia el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio (1928-2028).

La activación marcó el inicio de un proceso que irá incorporando nuevas instituciones, iniciativas y propuestas durante los próximos meses, consolidando una agenda cultural viva que crecerá progresivamente hasta el centenario del fallecimiento de Adela Zamudio en 2028.

Fuente: Archivo Historico Torrico Zamudio

Bachilleres de 2026 recibirán por primera vez un título digital gratuito


Los cerca de 200.000 bachilleres que se graduarán este año en Bolivia recibirán por primera vez un título de bachiller digital y gratuito, anunció el ministro de Educación, Ricardo Erick Sanjinés Chávez. La medida busca simplificar los trámites para acceder a la educación superior y reducir los costos para las familias.

Según explicó la autoridad, el documento podrá descargarse e imprimirse las veces que sea necesario, por lo que los estudiantes ya no tendrán que legalizar el título para inscribirse en universidades o institutos técnicos.

Sanjinés señaló que la iniciativa también representa un ahorro para las gobernaciones, que hasta ahora financiaban la emisión de los títulos. Como ejemplo, indicó que la Gobernación de Santa Cruz destinaba alrededor de Bs 9 millones para ese fin.

El ministro agregó que las familias dejarán de pagar el costo de la legalización del documento, un trámite que, según dijo, representaba en promedio Bs 180 por estudiante. Además, los nuevos bachilleres podrán obtener el título desde cualquier lugar del país, sin necesidad de trasladarse a las capitales departamentales o a La Paz.

La autoridad precisó que la medida beneficiará exclusivamente a los estudiantes que obtengan el bachillerato durante la gestión 2026.

Fuente: Eju

sábado, 25 de julio de 2026

El empoderamiento digital de las mujeres enfrenta brechas de confianza y formación


El acceso a la tecnología no es el único factor que determina el nivel de digitalización de una persona. La confianza para utilizar herramientas digitales, la capacidad de adaptarse a los cambios y el contexto en el que se desenvuelve también influyen en la forma en que la población aprovecha las oportunidades que ofrece el entorno digital.

Esta es una de las principales conclusiones del Índice de Empoderamiento Digital en Bolivia, un estudio presentado por Xiomara Zambrana Hoyos, directora ejecutiva del Instituto de la Mujer & Empresa (IME), durante la tercera versión del Foro FEM Económico 2026, organizado por la Cámara de Mujeres Empresarias de Bolivia (CAMEBOL) Santa Cruz.

La investigación analizó a más de 850 personas de distintas ciudades y departamentos del país, con participantes de entre 18 y 60 años, y evaluó siete dimensiones relacionadas con el empoderamiento digital, entre ellas la responsabilidad, la resiliencia, la autoeficacia, la eficacia y la curiosidad digital.

La confianza aparece como uno de los principales desafíos

Los resultados muestran que, entre las mujeres participantes, existen fortalezas en dimensiones como la responsabilidad digital y la resiliencia, relacionadas con la forma en que se comparte información y la capacidad de enfrentar circunstancias adversas en el entorno digital.

Sin embargo, las puntuaciones más bajas se registraron en autoeficacia y eficiencia digital, lo que puede afectar la confianza al momento de utilizar plataformas y realizar tareas en línea.

“Tenemos muy buenas puntuaciones en lo que es responsabilidad digital y resiliencia digital”, explicó Zambrana, quien señaló que, en contraste, las puntuaciones más bajas se encuentran en la autoeficacia y la eficiencia digital.

La especialista explicó que esta situación puede reflejarse en acciones cotidianas como postular a un empleo por internet o completar un formulario estatal. Aunque exista motivación para realizar la tarea, la falta de autoconfianza puede convertirse en una barrera para concretarla.

Las brechas también dependen del contexto

El estudio identificó diferencias vinculadas a distintos factores. El género, la ubicación geográfica, la infraestructura tecnológica y el sector laboral forman parte de las variables que inciden en el nivel de empoderamiento digital.

Zambrana explicó que no es lo mismo desenvolverse en un entorno rural que en una ciudad con mayor infraestructura tecnológica, ni trabajar en sectores con distintos niveles de exposición y uso de herramientas digitales.

“Si sos hombre o si sos mujer hay una diferencia. Segundo, si estás en el área rural o vivís en la ciudad”, señaló la directora ejecutiva del IME al explicar algunos de los factores identificados en la investigación.

El ámbito laboral también influye en la relación con la tecnología, debido a que las herramientas y las exigencias digitales varían de acuerdo con la actividad profesional o productiva.

Un estudio que busca ampliarse

La investigación tomó entre un año y medio hasta su publicación, principalmente por el proceso de interpretación de datos, el cruce de variables y las revisiones correspondientes.

Zambrana aclaró que el estudio constituye una fotografía del nivel de empoderamiento digital de las personas que participaron y no una muestra representativa de toda la población boliviana. La aplicación de cuestionarios en línea también implica que quienes no tienen acceso a internet o no pueden responder este tipo de formularios no fueron incluidos.

A pesar de esa limitación, la investigación identificó brechas incluso entre personas que sí cuentan con acceso a internet y tienen la posibilidad de utilizar herramientas digitales.

Educación y acompañamiento para cerrar las brechas

Entre las principales recomendaciones del estudio se encuentra fortalecer la educación como una vía para mejorar los niveles de digitalización. La investigación identificó una relación entre el nivel educativo y el desarrollo de capacidades digitales.

La propuesta también plantea ampliar futuras investigaciones hacia sectores vulnerables que no fueron incluidos en esta primera etapa y desarrollar programas de formación diferenciados según las características y necesidades de cada grupo.

“No es lo mismo enseñarle a un joven de 18 años, que tiene más curiosidad digital, que a un adulto mayor que tiene mejores puntuaciones en responsabilidad digital”, explicó Zambrana.

La especialista sostuvo que la capacitación no debería limitarse a cursos breves, sino incorporar acompañamiento y estrategias diferenciadas que consideren la edad, el contexto y el nivel de conocimiento de cada persona.

El foro reunió a especialistas para debatir la economía boliviana

La presentación del estudio se realizó en el marco de la tercera versión del Foro FEM Económico 2026, organizado por CAMEBOL Santa Cruz bajo el lema “De la resistencia a la reconstrucción económica: Voces que impactan nuestras decisiones”.

El encuentro se desarrolló los días 23 y 24 de julio en Santa Cruz y reúne a autoridades, economistas, empresarios y especialistas para analizar los desafíos y oportunidades de la economía boliviana.

Aunque la iniciativa es organizada por CAMEBOL Santa Cruz, el foro estuvo dirigido tanto a mujeres como a hombres, además de empresarios, emprendedores, ejecutivos, profesionales, estudiantes, inversionistas y personas interesadas en comprender el contexto económico y tomar decisiones en el ámbito empresarial, profesional o personal.

El programa incluyó exposiciones sobre coyuntura económica, perspectivas para Bolivia, sistema financiero, inversión y políticas públicas, con la participación de autoridades y especialistas nacionales.

Fuente: Economy