miércoles, 14 de septiembre de 2022

Tres emprendedores que contribuyen al liderazgo de Cochabamba en tecnología


José Carlos Márquez con Quantum, Javier Aranda con Truextend y William Lara con Walawa demuestran desde la Llajta que emprender en nuevas áreas es posible.

Quantum

Hace tres años, Quantum lanzaba sus primeras cuatro unidades de autos eléctricos fabricados en su taller de Colcapirhua; hoy la empresa cochabambina comercializa vehículos en Bolivia, Perú, Paraguay, El Salvador y México. Al frente del exitoso emprendimiento está el ingeniero José Carlos Márquez.

En pocos años, este novedoso tipo de transporte, económico y amigable con el medio ambiente, ha ganado la preferencia de los bolivianos hasta convertirse como la mejor alternativa en remplazo de los vehículos a combustión. Pero Quantum S.A. no sería sinónimo de vehículos eléctricos sin su CEO, José Carlos Márquez, un joven cochabambino, emprendedor y visionario que confió en la capacidad y potencial de su gente al momento de seguir sus sueños.

José Carlos cuenta que la curiosidad y pasión por los vehículos y la tecnología con la que funcionan nacieron cuando era niño. En su adolescencia y juventud se complementaron con los dotes de empresario que adquirió en el negocio de su familia, Metalín, del que se hizo cargo antes de cumplir los 20 años. Desde entonces, su carácter innovador le llevó a impulsar varios y distintos proyectos. Inicialmente se enfocó en la fabricación de maquinaria de construcción y minería, y con su empresa logró elaborar minivolquetas eléctricas que tuvieron gran aceptación en el sector minero. El siguiente paso fue experimentar y adquirir conocimiento en el área de la electromovilidad. Y esa fue la semilla de Quantum S.A.

“La idea de Quantum nació como concepto antes que como marca. Empezamos a fabricar autos eléctricos a partir de lo que teníamos, hicimos pruebas, investigaciones y finalmente se logró consolidar un negocio pionero en el país”, recuerda Márquez. Para el creador de Quantum, los vehículos a combustión están quedando atrás. Debido no solo a su costo, sino también a sus efectos nocivos para el medio ambiente, se vuelven obsoletos. En contraparte, dice, los automóviles eléctricos son el futuro porque “su mecánica es mucho más sencilla y tiene más potencial que en los autos convencionales”.

Emprender en Bolivia no siempre es fácil, más aún si es en un área poco explorada. Ese fue el caso de José Carlos con los autos eléctricos fabricados por su empresa en Cochabamba. Para posicionar la electromovilidad en el país, Quantum apuntó a cuatro objetivos: promover el cambio de tecnología de vehículos a combustión a electricidad; posesionar la nueva marca Quantum; revertir la falta de tradición tecnológica de Bolivia y enfrentar la ausencia de normativas para registrar autos eléctricos.

“En Bolivia tenemos varios problemas, como la competencia desleal de los vehículos chutos y los usados. Otro factor es que como en el país el combustible es subvencionado, no hay una motivación para cambiar a electromovilidad, por lo que la gente no tiene el interés en ahorrar como sucede en otros países”, explica Márquez.

Pero ningún escollo ha impedido que los vehículos de Quantum lleguen a todo el país para orgullo de Cochabamba. La empresa logró consolidar la comercialización de 400 vehículos de los cuales más del 50% ya se encuentra circulando en diferentes regiones. Ahora que la marca Quantum ya se ha consolidado dentro y fuera de Bolivia, José Carlos Márquez planea instalar una fábrica en ciudad de México y trabaja en la ampliación de nuevos modelos. Cochabambino de cepa, José Carlos es amante de la gastronomía, el cálido clima, la gente y las tradiciones de la Llajta. El ingeniero de sistemas y padre de cuatro hijos disfruta las caminatas y no para de innovar.

Walawa

William Lara siempre fue un soñador. Ello le impulsó a migrar a Estados Unidos en los años 80 y también a retornar a su Cochabamba natal dos décadas después con ideas frescas para emprender. Hace dos años fundó Walawa, la empresa que conquista a la Llajta con scooters. El scooter o monopatín es un tipo de vehículo de dos ruedas que nació como un juguete, pero se ha convertido paulatinamente en una alternativa económica y ecológica de transporte urbano. Impulsarla es el objetivo de Walawa.

“Viendo que en muchas ciudades del mundo ya ofrecen este tipo de transporte y al tomar conciencia sobre la realidad de la contaminación ambiental, en especial en Cochabamba, es que decidimos con mi familia que este método limpio e inteligente para transportarse podría ser una buena opción en Cochabamba”, asegura William.

Hace dos años, en plena pandemia, inauguró Walawa en Cochabamba. La gente demandaba otra forma de transporte diferente al tradicional y la empresa ofreció la opción de alquiler de scooter mediante una aplicación de PlayStore. La empresa tuvo tan buena respuesta que ya abrió en La Paz y en la Llajta cuenta con 400 unidades de scooter y 35 motonetas eléctricas distribuidas en 20 paradas fijas en diferentes puntos de la ciudad.

William Lara es uno de los miles de cochabambinos que emigró a Estados Unidos en los años 80 en busca de un futuro mejor. Con trabajo, esfuerzo y perseverancia lo consiguió. Actualmente, en el país del norte es propietario de una compañía dedicada a eventos sociales. “Brindamos logística, protocolo y somos proveedores de servicios a grandes firmas e instituciones privadas y públicas”, explica Lara.

Es por ello que divide su tiempo entre ambos países para atender sus negocios y estar junto a su familia y no descuidar a Walawa.

No quiere llevarse todo el crédito del éxito de los scooter en Cochabamba y La Paz. También se lo atribuye a su hija Andrea, a quien considera “el cerebro de la compañía porque es la responsable de que siga funcionando Walawa”.

Pese a los logros alcanzados, William no se detiene. Tiene más proyectos en mente. “Quisiéremos que Walawa se expanda a todo Bolivia y Latinoamérica. De la misma manera, crecer en las ciudades en las que ya tenemos presencia ofreciendo diferentes tipos de transporte eco friendly y expandiendo las zonas de cobertura”, anticipa.

Con su experiencia adquirida, William considera que emprender no es fácil, pero insta a toda aquella persona que tiene una idea o proyecto a que lo ponga en marcha. “Emprender siempre es complicado y riesgoso en cualquier parte del mundo y obviamente hay muchas barreras que sobrepasar, pero si uno no lo intenta nunca sabrá qué pudo suceder”, aconseja.

De Cochabamba le fascinan el clima, la variada gastronomía y las ciclovías que considera que son únicas en el país. Su plato favorito es el picante de lengua, es amante del cine y de los eventos deportivos.

Truextend 

Cuando nació su pasión por la programación, Javier Aranda no se imaginaba que su idea de desarrollar y exportar de software desde Cochabamba al mundo iba a convertirse en realidad. Hoy, su empresa Truextend ha logrado posesionarse en el mercado de Estados Unidos, donde concentra al 95% de sus clientes.

Antes de ser fundador y presidente de Truextend, Javier estudió la carrera de ingeniería en sistemas en la Universidad Mayor de San Simón y trabajó como docente en varias casas privadas de estudios superiores en Cochabamba.

“La programación me gustó desde que estaba en primaria y la fui desarrollando a lo largo de mi educación. Mi primer programa de software lo cree en colegio a los 10 años en un lenguaje llamado Logo”, recuerda el cochabambino.

El desarrollo de software se refiere a una serie de actividades informáticas que van dirigidas a la creación, diseño, despliegue y compatibilidad de software. En palabras más simples, es el conjunto de instrucciones que le dicen a una computadora qué hacer. Truextend, con más de 10 años de experiencia en el rubro, tiene un portafolio sólido de clientes en Estados Unidos, más que en Bolivia, debido a que en el país del norte existen mayor cantidad de empresas que requieren servicios especializados de software. Es por ello que Aranda viaja constantemente al país del norte.

“Tener acceso a un entorno de trabajo de primer mundo es una ventaja”, dice. Pero Javier no descuida la Llajta porque ahí se encuentran las oficinas centrales de la firma Truextend. “Estoy en Estados Unidos mitad de mi tiempo y la otra mitad radico en Cochabamba”, asegura.

Cuando los emprendimientos de software comenzaron a dar frutos, Aranda eligió la zona tradicional de La Recoleta como sede de su empresa. Allí, en 2017, convirtió un edificio antiguo lleno de oficinas alquiladas para empezar la aventura llamada Truextend. Ahora es una infraestructura totalmente diferente a cuando fue adquirida. Llama la atención desde lejos por una pantalla gigante y luminaria LED. Tiene ascensor panorámico, control solar para aprovechar la luz solar y reducir el consumo de aire acondicionado y calefacción. En las noches se ha convertido en otro atractivo turístico de la Llajta.

Pero la adecuación de la sede de la empresa obedece a un concepto integral que tenía larga data de germinación. Fue un proyecto extracurricular que se concretó con la finalidad de aportar a la comunidad, explica Aranda. “El objetivo es desafiar a los amantes de la tecnología, a estudiantes y universitarios para que se animen a programar juegos o contenidos que son expuestos en la pantalla gigante”, asegura.

El presidente y fundador de Truextend considera que la clave del éxito de su empresa es la confianza y la apuesta por el talento boliviano. A ello se sumó el trabajo, la constancia y la claridad en las metas.

Sus proyecciones no cesan y su objetivo “a corto plazo es extender nuevas líneas de negocio en mi empresa, todas relacionadas con tecnología, robótica y programación”.

Con la experiencia adquirida en estos años y las limitadas oportunidades que ofrece el país, Javier asegura que emprender es difícil debido a que las políticas “no son claras y los empresarios tienen que atravesar muchas dificultades como la carga social y la persecución de impuestos”.

Sin embargo, alienta a los jóvenes emprendedores a “que nunca dejen de ser curiosos y que sean críticos con todo lo que hacen. Puede que existan mejores formas de hacer las cosas a las que uno está acostumbrado; hay que explorar”, puntualiza.

Fuente: Pagina Siete

No hay comentarios.:

Publicar un comentario