miércoles, 11 de agosto de 2021

Esta es nuestra oportunidad para sacar a los adolescentes de la trampa de los celulares


Cuando los estudiantes vuelvan a la escuela en las próximas semanas, se prestará mucha atención a su salud mental.

Muchos problemas se atribuirán a la pandemia de COVID, pero en realidad hay que ir más atrás, a 2012.

Fue entonces cuando las tasas de depresión, soledad, autolesiones y suicidio de los adolescentes empezaron a aumentar de manera drástica.

En 2019, justo antes de la pandemia, las tasas de depresión entre los adolescentes casi se habían duplicado.

Cuando empezamos a ver estas tendencias en nuestro trabajo como psicólogos que estudian a la Generación Z (las personas nacidas después de 1996), quedamos perplejos.

La economía estadounidense mejoraba de modo constante durante esos años, por lo que no podía atribuirse esa situación a los problemas económicos derivados de la gran recesión de 2008.

Era difícil pensar en algún otro acontecimiento nacional de principios de la década de 2010 que repercutiera en los siguientes diez años.

Ambos llegamos a sospechar de lo mismo: los celulares en general y las redes sociales en particular.

Jean descubrió que 2012 fue el primer año en que la mayoría de los estadounidenses poseía un teléfono inteligente; en 2015, dos tercios de los adolescentes también tenían uno.

Ese fue también el período en el que el uso de las redes sociales pasó de ser opcional a ser omnipresente entre los adolescentes.

Jonathan descubrió, mientras escribía un ensayo con el tecnólogo Tobias Rose-Stockwell, que las principales plataformas de redes sociales cambiaron a un nivel profundo de 2009 a 2012.

En 2009, Facebook añadió el botón de “me gusta”, Twitter agregó el botón de “retuit” y, en los años siguientes, las cuentas de los usuarios se convirtieron en algoritmos basados en la “interacción”, que en esencia se refiere a la capacidad de una publicación de provocar emociones.

En 2012, como ahora todos sabemos, las principales plataformas habían creado una máquina de indignación que hizo que la vida online fuera mucho más fea, más rápida, más polarizada y más propensa a incitar la humillación performativa.

Además, a medida que Instagram se volvía más popular durante la siguiente década, tuvo efectos particularmente fuertes en las niñas y mujeres jóvenes, pues la red las invitaba a “comparar y desesperarse” mientras observaban las publicaciones de amigos y extraños cuyos rostros, cuerpos y vidas se habían editado una y otra vez hasta que muchos estuvieron más cerca de la perfección que de la realidad.

Desde hace muchos años, algunos expertos afirman que los celulares y las redes sociales perjudican a los adolescentes, mientras que otros han desestimado esas preocupaciones como otro pánico moral, no diferente de los que acompañaron la llegada de los videojuegos, la televisión e incluso los cómics.

Uno de los argumentos de peso que proponen los escépticos es este: el celular se adoptó en muchos países de todo el mundo más o menos al mismo tiempo, así que ¿por qué los adolescentes de todos esos países no están experimentando más problemas de salud mental, como los estadounidenses?

¿Dónde están las pruebas?

Esa es una pregunta difícil de responder porque no hay ninguna encuesta mundial sobre la salud mental de los adolescentes con datos anteriores a 2012 y que continúen hasta el presente.

Sin embargo, hay algo parecido. El Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por su sigla en inglés) ha encuestado a jóvenes de 15 años en decenas de países cada tres años desde el 2000.

En todas las ediciones, excepto dos, la encuesta incluía seis preguntas sobre la soledad en la escuela.

La soledad no es lo mismo que la depresión, pero están correlacionadas: los adolescentes solitarios suelen ser adolescentes deprimidos, y viceversa.

Además, la soledad es dolorosa incluso sin depresión.

Entonces, ¿qué muestra la encuesta PISA?

En un artículo que acabamos de publicar en The Journal of Adolescence, informamos que en 36 de 37 países, la soledad en la escuela ha aumentado desde 2012.

Agrupamos a los 37 países en cuatro regiones geográficas y culturales, y encontramos el mismo patrón en todas las regiones: la soledad de los adolescentes se mantuvo relativamente estable entre 2000 y 2012, pues menos del 18 por ciento reportó altos niveles de soledad.

Sin embargo, en los seis años posteriores a 2012, las tasas aumentaron de manera drástica.

Prácticamente se duplicaron en Europa, América Latina y los países de habla inglesa, y aumentaron alrededor del 50 por ciento en los países de Asia Oriental.

Ese aumento global sincronizado de la soledad adolescente sugiere una causa global, y la época coincide para atribuir esta situación a los teléfonos inteligentes y las redes sociales por ser los principales causantes.

Pero, ¿no podría ser solo una coincidencia?

Para poner a prueba nuestra hipótesis, buscamos datos sobre muchas tendencias mundiales que podrían influir en la soledad de los adolescentes, como la disminución del tamaño de las familias, los cambios en el PIB, el aumento de la desigualdad de ingresos y el incremento del desempleo, así como el aumento del acceso a los celulares y de las horas de uso de internet.

Los resultados fueron claros: solo el acceso a los teléfonos inteligentes y el uso de Internet aumentaron al mismo tiempo que la soledad de los adolescentes.

Los demás factores no estaban relacionados o tenían una correlación inversa.

Esos análisis no demuestran que celulares y las redes sociales sean las principales causas del aumento de la soledad de los adolescentes, pero sí que otras causas son menos plausibles.

Si alguien tiene otra explicación para el aumento global de la soledad en la escuela, nos encantaría escucharla.

Llevamos a cabo una amplia revisión de las investigaciones publicadas sobre las redes sociales y la salud mental, y encontramos una importante limitación: casi todas las investigaciones, incluyendo la nuestra, buscan los efectos del uso en los usuarios.

La pregunta científica más común ha sido: ¿Los adolescentes que pasan mucho tiempo en las redes sociales tienen peores resultados de salud que quienes las usan poco?

La respuesta es sí, sobre todo en el caso de las chicas.

Sin embargo, creemos que este marco es inadecuado porque los teléfonos inteligentes y las redes sociales no solo afectan a los individuos, sino también a los grupos.

El teléfono inteligente ha provocado un replanteamiento planetario de la interacción humana.

A medida que los celulares se hicieron comunes, transformaron las relaciones entre pares, las relaciones familiares y la textura de la vida cotidiana para todos, incluso para aquellos que no tienen teléfono o cuenta de Instagram.

Es más difícil entablar una conversación casual en la cafetería o después de clase cuando todos están mirando sus teléfonos.

Es más difícil tener una conversación profunda cuando cada parte es interrumpida de manera aleatoria por zumbidos y vibraciones de “notificaciones”.

Como lo escribió Sherry Turkle en su libro “Reclaiming Conversation”, la vida con los teléfonos inteligentes significa que “estamos siempre en otra parte”.

Un año antes de que comenzara la pandemia de COVID-19, un estudiante universitario canadiense nos envió un correo electrónico que ilustra cómo los celulares han cambiado la dinámica social en las escuelas.

“La generación Z es un grupo de personas increíblemente aislado”, escribió.

“Tenemos amistades superficiales y relaciones románticas superfluas que están mediadas y gobernadas en gran medida por las redes sociales”.

Luego reflexionó sobre la dificultad de hablar con sus compañeros:

Apenas hay un sentido de comunidad en el campus, y no es difícil ver por qué.

A menudo llego temprano a una conferencia y me encuentro con una sala de más de 30 estudiantes sentados juntos en completo silencio, absortos en sus celulares, con miedo a hablar y ser escuchados por sus compañeros.

Eso conduce a un mayor aislamiento y un debilitamiento de la identidad y la confianza en uno mismo, algo que sé porque lo he experimentado.

Todos los mamíferos jóvenes juegan, en especial los que viven en grupo, como los perros, los chimpancés y los humanos.

Todos esos mamíferos necesitan decenas de miles de interacciones sociales para convertirse en adultos socialmente competentes.

En 2012 era posible creer que los adolescentes obtendrían esas interacciones a través de sus teléfonos inteligentes, tal vez muchas más.

Pero a medida que se acumulan los datos acerca de que su salud mental ha empeorado desde 2012, ahora parece que las interacciones sociales mediadas de manera electrónica son como calorías vacías.

Solo hay que imaginar cómo sería la salud de los adolescentes en la actualidad si hubiéramos eliminado el 50 por ciento de los alimentos más nutritivos de sus dietas en 2012 y hubiéramos sustituido esas calorías por azúcar.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

No podemos retroceder a la era anterior a los teléfonos inteligentes, ni tampoco querríamos hacerlo, dados los muchos beneficios de la tecnología.

Sin embargo, podemos tomar algunas medidas razonables para ayudar a los adolescentes a obtener más de lo que necesitan.

Un paso importante es dar a los niños un largo período diario en el que no se distraigan con sus dispositivos: la jornada escolar.

Los celulares pueden ser útiles para ir y volver de la escuela, pero deberían estar fuera de su alcance durante la jornada escolar para que los estudiantes puedan practicar el arte perdido de prestar toda la atención a las personas que los rodean, incluidos sus profesores.

Un segundo paso importante es retrasar la edad en que comienzan a usar redes sociales; lo ideal sería mantenerlas fuera de las escuelas primarias y secundarias por completo.

En la actualidad, muchos niños de 10 y 11 años simplemente mienten sobre su edad para abrir cuentas y, cuando lo hacen, otros niños no quieren quedarse atrás, por lo que se sienten presionados a usar también las redes.

Como mínimo, las plataformas deberían ser legalmente responsables de hacer cumplir su edad mínima declarada de 13 años.

Dado que las plataformas de redes sociales no han utilizado métodos de detección consecuentes, deberían estar obligadas a implementar la verificación de la edad y la identidad para todas las cuentas nuevas, como lo han hecho muchas otras industrias.

Los usuarios verificados podrían seguir publicando bajo seudónimos, y la verificación podría ser realizada por terceros fiables en lugar de las plataformas.

Incluso antes de la pandemia de COVID-19, los adolescentes se sentían cada vez más solos en la escuela.

La rápida transición a la vida social mediada por teléfonos inteligentes en torno a 2012 es, como lo hemos demostrado, la principal sospechosa.

Ahora, después de casi dieciocho meses de distanciamiento social, miedo al contagio, ansiedad en la crianza de los hijos, escolarización a distancia y mayor dependencia de los dispositivos, ¿guardarán los estudiantes de manera espontánea sus celulares y volverán a socializar en persona a la antigua usanza, al menos durante las horas que estén juntos en la escuela?

Tenemos una oportunidad histórica para ayudarlos a hacerlo.

Fuente: Clarin

martes, 10 de agosto de 2021

Imágenes satelitales revelan que la capa de nieve de la Cordillera de los Andes ha retrocedido en el último año


Los glaciares y picos nevados de la cordillera de los Andes han retrocedido significativamente en numerosos lugares durante el transcurso del último año. Se trata de un descubrimiento revelado a partir de imágenes satelitales que dan cuenta que la capa de nieve de la Cordillera de los Andes ha disminuido dejando expuestos los suelos.

La caída de los niveles de precipitaciones y nevadas en la cordillera más larga de América se encuentran asociadas de manera directa a los efectos del cambio climático. De acuerdo con expertos, la escena registrada es el resultado de la disminución a un nivel de récord mínimo de las nevadas y precipitaciones, lo cual es atribuido al calentamiento global.

Las fotografías fueron captadas el 27 de julio de 2020 y el 29 de julio de este año, respectivamente, por el satélite Copernicus Sentinel-3 de la Agencia Espacial Europea (ESA). Este fenómeno se produce, a su vez, en medio de una sequía prolongada por al menos una década y que los expertos atribuyen al calentamiento global. El fenómeno viene acompañado de una caída en el caudal de ríos en la región.

En palabras de Ricardo Villalba, investigador principal del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), la contracción de glaciares amenaza con afectar el abastecimiento de agua, un recurso vital que algunas comunidades de la región obtienen de las montañas: “Aquí estamos viendo un proceso de disminución a largo plazo en precipitaciones, una megasequía… si miras los niveles de precipitaciones ahora mismo para toda la cordillera de los Andes, muestran que o bien no ha nevado en absoluto o ha nevado muy poco”.

Esta problemática se ha visto reflejada también en los centros de esquí en la frontera argentino-chilena: los predios que reabrieron este invierno tras una larga pausa por la pandemia se han visto obligados a transportar nieve o utilizar nieve artificial para cubrir las pistas (o en el peor de los casos han debido suspender sus actividades antes de lo previsto).

En paralelo, cabe destacar que el retroceso de glaciares sucede en medio de una sequía histórica e incendios forestales que azotan a los países vecinos de Brasil y Bolivia. Un total de 287 grandes incendios se han registrado en la Amazonía en lo que va de 2021, lo cual representa el doble de lo documentado en el mismo período de 2020. 221 fueron los incendios ocurrieron en territorio brasileño, lo que representa el 77 por ciento de los eventos. 

Por su parte, en Bolivia se han registrado 36 incendios forestales (13 por ciento), Perú se ha visto afectado por 24 grandes quemas (8 por ciento) y Colombia ha sufrido seis fuegos (2 por ciento). 

Fuente: Intriper

lunes, 9 de agosto de 2021

Manfred abre la puerta a una ciudad digital y promete parquear desde el celular


En un acto lleno de luces y videos que anticipan el "cambio digital", el Alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, comandó la presentación de las nuevas plataformas digitales que caracterizarán al municipio. El objetivo es simplificar la burocracia, transparentar licitaciones y que el ciudadano pueda, por ejemplo, "parquear desde su dispositivo electrónico". Todo esto responde a la digitalización que Reyes Villa pretende imprimir.

"Queremos lograr resultados. Vamos a simplificar todos los trámites. Eso de ir a hacer la cola en la plaza Colón queremos simplificar. A través de nuestros celulares podremos parquear, pagar y tener una estación central en la calle. En estos cinco años entregaremos una ciudad totalmente diferente. Esperamos entregar una Alcaldía moderna", expresó el Alcalde.

Enrique Mendieta, secretario de Comunicación y Gobierno Electrónico, dijo, por su parte: "La tecnología debe esta al servicio del ciudadano".

El municipio ofrece un "pack de soluciones digitales" mediante su nuevo portal web disponible desde hoy, el centro virtual de atención al ciudadano y la plataforma Innova. El objetivo, según Mendieta, es que exista mayor transparencia en procesos tales como las licitaciones.

"El ciudadano se podrá registrar en nuestra plataforma y podrá acceder a trámites y servicios que pondremos a disposición", refirió Mendieta, quien ejemplificó que la población podrá reservar canchas municipales mediante el llenado de un formulario en línea. La reserva de recintos deportivos representa el primer paso.

También los trámites podrán ser efectuados de forma online. Declaraciones juradas para acceder a descuentos y consultas del sitio en el que el ciudadano ejecute su trámite también serán factibles a través de un portal que es "sencillo", según el Secretario de Comunicación.

La correspondencia también será efectuada por medio del celular, ya no de forma física. Así, si una persona necesita enviar una carta, esta labor podrá ser desarrollada digitalmente. Los pagos, por su parte, serán viabilizados mediante un código QR, pago con tarjetas de débito o crédito y, por último, abono en los bancos.

Fuente: Opinion