martes, 3 de agosto de 2021

Acudir a la oficina no siempre fomenta la innovación


Cuando Yahoo prohibió el trabajo desde casa, en 2013, la razón fue una que a menudo se citaba en las corporaciones estadounidenses: estar en la oficina es esencial para la colaboración y la innovación espontáneas.

“Es crucial que todos estemos presentes en nuestras oficinas”, escribió Jacqueline Reses, en aquel entonces ejecutiva de Yahoo, en un memorando al personal. “Algunas de las mejores decisiones y reflexiones provienen de las conversaciones en los pasillos y la cafetería, de conocer a nuevas personas y las reuniones improvisadas de equipos”.

Hoy, Reses, actual directora ejecutiva de Post House Capital, una firma de inversiones, tiene una opinión distinta. “¿Que si escribiría ese memorando de una manera distinta ahora?”, preguntó. “Claro que sí”. Reses sigue creyendo que la colaboración se puede beneficiar de estar juntos en persona, pero, a lo largo del último año, la gente encontró nuevas y mejores maneras de trabajar.

No obstante, conforme disminuye la pandemia en Estados Unidos, muchos jefes están haciendo eco del mensaje que Reses comunicó en 2013. “La innovación no siempre es una actividad planeada”, opinó Tim Cook, director ejecutivo de Apple, en relación con el trabajo pospandémico. “Se da al toparse los unos con los otros a lo largo del día y al hacer avanzar una idea que acabas de tener”. Jamie Dimon, director ejecutivo de JPMorgan Chase, dijo que el trabajo desde casa “no funciona para la generación de ideas espontáneas, no funciona para la cultura”.

Sin embargo, la gente que estudia el tema asegura que no hay ninguna evidencia que demuestre que trabajar de manera presencial sea esencial para la creatividad y la colaboración. Coinciden en que incluso podría perjudicar la innovación porque la exigencia de trabajar en una oficina en un momento y un lugar prescritos es una razón importante por la que el lugar de trabajo en Estados Unidos se ha vuelto poco hospitalario para muchas personas.

“Eso ha generado muchas de las consecuencias que vemos en los entornos modernos de oficinas —largos horarios de trabajo, agotamiento, falta de representación— porque esa cultura de oficina está diseñada para beneficiar a unos pocos, no a muchos”, comentó Dan Spaulding, director de recursos humanos en Zillow, el mercado de bienes raíces.

“La idea de que tan solo se puede ser colaborativo cara a cara es un prejuicio”, opinó Spaulding. “Y yo preguntaría: ¿cuánta creatividad e innovación ha quedado excluida de la oficina porque no eres parte del grupo de privilegiados, no se te escuchó, o no fuiste a los mismos lugares donde se reunía la gente en posiciones de poder?”.

Spaulding y otras personas sugirieron un replanteamiento total de la oficina: pensar en ella como un lugar al que va la gente de vez en cuando, para reunirse o socializar, mientras el trabajo diario se hace a distancia. En Zillow, casi todos los empleados trabajan a distancia o asisten solo una vez cada tanto. Varias veces al año, los equipos van a oficinas pequeñas diseñadas para reunirse.

“Hay cierta credibilidad detrás del argumento de que las personas pueden tener una conversación si se juntan en espacios donde probablemente se tropiecen unas con otras”, comentó Ethan S. Bernstein, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard que estudia el tema. “Pero ¿acaso esa conversación servirá para la innovación, la creatividad, será de alguna utilidad para que las personas hablen de lo que la organización quiere que hablen? En ese sentido, casi no hay ningún tipo de dato”.

“Todo esto me hace pensar que la idea de que la casualidad es productiva es más un cuento de hadas que una realidad”, opinó.

La noción de que las interacciones espontáneas en la oficina incentivan el pensamiento creativo fue una fuerza impulsora detrás de uno de los primeros edificios de oficinas sin muros interiores, la sede de Johnson Wax, diseñada en la década de 1930 por Frank Lloyd Wright. Para los años noventa, las empresas de Silicon Valley comenzaron a ofrecer estaciones con refrigerios y cortes de pelo in situ para promover las reuniones improvisadas. Las empresas empezaron a pagar salarios desproporcionadamente altos a la gente que estuviera en la oficina más de 40 horas a la semana.

Sin embargo, Bernstein encontró que las oficinas abiertas contemporáneas producían un 70 por ciento menos de interacciones cara a cara. Las personas no consideran útil tener tantas conversaciones espontáneas, así que usan audífonos y se esquivan las unas a las otras.

Al mismo tiempo, la tecnología —Zoom, Slack y Documentos de Google— ha logrado que la generación de ideas sea igual de eficaz en línea, según los investigadores. Judith Olson, profesora de Informática en la Universidad de California, campus Irvine, ha estudiado durante tres décadas el efecto de la distancia en el trabajo en equipo. La distancia importa mucho menos ahora, comentó: “Gracias a la tecnología de estos días, en realidad nos estamos acercando cada vez más a la reproducción de una oficina”.

El trabajo creativo se puede realizar al dejar un chat de video encendido mientras se trabaja, de tal manera que la gente pueda compartir sus ideas cuando aparezcan, o al trabajar de manera simultánea en un documento compartido de Documentos de Google. Asimismo, se puede lograr escribiendo ideas y notas de conversaciones, para que otras personas puedan remitirse a ellas y dar su opinión.

El trabajo en las oficinas es esencial para algunos empleos dedicados a la innovación, como los que involucran objetos físicos, y es benéfico para algunas personas, como los empleados recién contratados y quienes buscan mentores. No obstante, algunos profesionales creativos, como los arquitectos y los diseñadores, se han sorprendido de la eficacia del trabajo remoto durante la pandemia, mientras que hay científicos e investigadores académicos que desde hace tiempo trabajan en proyectos con colegas ubicados en otras partes.

Según algunos investigadores y ejecutivos, exigirle a la gente que vaya a la oficina puede eliminar la innovación, porque, para muchas personas, los empleos en las oficinas nunca fueron ideales. Entre estas se encuentran las mujeres, las minorías raciales y la gente responsable del cuidado de niños o con alguna discapacidad. Asimismo, la gente que es tímida, que necesita vivir lejos de la oficina, que es productiva a horas poco comunes o los que son excluidos de los partidos de golf y las salidas al bar u hora feliz.

Las mujeres, por ejemplo, empiezan a ser penalizadas en el salario y los ascensos en cuanto son madres, y las diferencias salariales entre hombres y mujeres son mayores en los trabajos menos flexibles en cuanto a cuándo y dónde se realiza el trabajo, según ha descubierto la economista Claudia Goldin. Las mujeres también tienen más probabilidades de ser interrumpidas o de que no se les reconozcan sus ideas en las reuniones presenciales, o de ser penalizadas por ser asertivas.

Los trabajadores de oficina que no son blancos se enfrentan a la discriminación. En una encuesta realizada por Future Forum, un grupo de investigación de Slack, los oficinistas negros eran más propensos que los blancos a decir que preferían el trabajo a distancia, porque reducía la necesidad de cambiar de código (cambiar de comportamiento en diferentes contextos) y aumentaba su sentido de pertenencia en el trabajo.

Sin embargo, el trabajo a distancia puede permitir que las ideas broten de las personas en distintos contextos. En línea, las personas que no se sienten cómodas dando su opinión en una reunión presencial tal vez se sientan más capaces de intervenir. Las lluvias de ideas por medio de aplicaciones como Slack pueden brindar muchas más perspectivas al incluir a gente que no habría sido invitada a una reunión, como los pasantes o los empleados de otros departamentos

“Cuando todo el mundo ve el mismo cuadrito de texto o video en la pantalla, todos tienen el mismo lugar en la mesa, literalmente”, comentó Barbara Messing, directora de experiencia de los empleados en Roblox, una empresa de videojuegos en línea que está dejando dos días de trabajo remoto a la semana y permite que las personas trabajen donde quieran dos meses al año.

Además, las empresas remotas pueden contratar a un grupo más diverso: personas para las que las largas horas en la oficina no habrían funcionado, o personas que viven en otro lugar. “Si solo contratas en un radio de 30 kilómetros, no consigues diversidad”, dice John Sullivan, consultor de recursos humanos.

Permitir el trabajo a distancia tiene sus riesgos: si algunas personas están en la oficina, las que no lo están pueden verse penalizadas. Ver a los compañeros en persona también es beneficioso para la creatividad; la lluvia de ideas y la colaboración en proyectos requiere confianza, basada en las relaciones personales.

Por eso algunos expertos han sugerido una nueva idea para la oficina: no como una sede a la que la gente acude a diario o semanalmente, sino como un lugar al que la gente acude a veces, para pasar el rato en grupo. Empresas como Ford, Salesforce y Zillow están llevado a cabo versiones de esto, y reconfigurando sus oficinas con más espacios para pasar el rato y menos filas de escritorios.

“Uno de nuestros mayores temores es que, si no lo hacemos bien, crearemos una realidad de dos niveles para los empleados: quién está en la sala, quién no, quién juega a la política, quién no”, dijo Spaulding, de Zillow. “Creemos que los humanos quieren conectarse y colaborar. Pero ¿es necesario hacerlo cinco días a la semana, o se puede hacer una vez cada tres meses?”

Fuente: NYT

lunes, 2 de agosto de 2021

¿Engordan los niños por culpa de las pantallas?


En las últimas décadas, los diferentes estilos de vida a nivel global han sufrido grandes modificaciones. El tiempo diario que invertimos en estar sentados ha aumentado exponencialmente, especialmente en los países occidentales e industrializados. Lo mismo sucede con otros comportamientos sedentarios similares, como ver la televisión y practicar ocio a través de dispositivos con pantalla.

Estos cambios han ido de la mano de un aumento de la incidencia y prevalencia de la obesidad, enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y, en general, con más comorbilidades, gastos sanitarios y mortalidad prematura.

De hecho, se espera que en 2030 la cantidad de niños de cinco años con sobrepeso u obesidad alcance los 41 millones. Este dato es de especial relevancia porque cuando la afección se instaura durante la infancia es más probable que persista hasta el final de la vida del individuo, en comparación con la obesidad adquirida en la etapa adulta.

Con estas cifras, la promoción de estilos de vida activos y saludables en la población general, y especialmente en los niños, se ha convertido en una prioridad de instituciones sanitarias y de salud pública.

¿Por qué es importante que los niños hagan deporte?

Recordemos que la práctica de actividad física durante la niñez tiene múltiples consecuencias beneficiosas. Una de las más relevantes es la secreción de neurotransmisores y hormonas que favorecen el desarrollo intelectual y cognitivo.

Durante este proceso, se generan nuevas neuronas y se multiplican y fortalecen las conexiones neuronales que existen entre las áreas cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje .

En realidad, estos mecanismos son consecuencia de la práctica de ejercicio independientemente de la edad. Pero se vuelven especialmente relevantes durante el crecimiento.

Es más destacado en este periodo porque la actividad física mejora las capacidades intelectuales básicas como el control emocional, la memoria y la capacidad de adaptación a diferentes tareas y entornos, que son fundamentales para un óptimo desarrollo integral como individuos.

La llegada de las pantallas, ¿un obstáculo para el crecimiento?

Sin embargo, los dispositivos electrónicos y las pantallas de televisiones, ordenadores, tabletas y teléfonos móviles promueven comportamientos sedentarios. Además, están vinculados a la mayor incidencia de problemas emocionales, como ansiedad, depresión y menor autocontrol en los niños.

Por eso, en un reciente estudio, realizado por un grupo de investigadores españoles del que formo parte, hemos analizado el grado de exposición a pantallas de todo tipo (televisiones, ordenadores, tabletas, móviles y videojuegos) de los menores de edad y su relación con la práctica de actividad física y el descanso. Además, también hemos determinado si alguno de estos comportamientos influye en su salud mental.

En primer lugar, en lo relacionado con los hábitos de actividad física fue donde encontramos los resultados más controvertidos. Los datos reflejaban que, a mayor práctica de ejercicio, más frecuencia de uso de pantallas, sobre todo durante el fin de semana.

Dicha asociación, especialmente fuerte en el subgrupo de niños, puede deberse a que el uso de dispositivos con pantalla se emplee en el hogar como recompensa positiva o de refuerzo ante el cumplimiento de ciertas conductas positivas, como realizar deporte.

Además, también hay que destacar que esta investigación ha revelado que la exposición a pantallas de los niños españoles es mucho menor que la detectada en otras poblaciones.

¿El uso de pantallas empeora el descanso de los niños?

Por otra parte, en la población de niños y niñas españoles no se detectó que hubiera una asociación entre el tiempo dedicado al ocio mediante dispositivos con pantalla y el tiempo dedicado al descanso nocturno.

Esto puede resultar raro dado que los últimos estudios aconsejaban evitar las pantallas para facilitar el descanso. Pero hay que señalar que dicha recomendación se ha establecido en base a menores que tenían pantallas en su habitación (es decir, con libre acceso y disponibilidad de estos dispositivos).

Así que puede ser que la clave para asegurar el buen descanso de niños y adolescentes sea evitar las pantallas en sus habitaciones de descanso.

Además, la asociación entre el uso de pantallas y menos horas de descanso nocturno tiene su origen en un estudio en el que el uso promedio de dispositivos con pantalla era superior a las 30 horas semanales. Pero el promedio de uso en la infancia y adolescencia en España es de 15 horas semanales. Es decir, dedican, de media, algo más de dos horas diarias al ocio con dispositivos con pantalla.

En general, el estilo de vida de los menores españoles, aunque mejorable, entra dentro de los estándares de salud en cuanto a horas de descanso nocturno y hábitos de actividad física.

Salud mental

Por último, el estudio mostró peores resultados en variables relacionadas con los hábitos de descanso nocturno y la salud mental: a menos horas de sueño, más incidencia de problemas conductuales, hiperactividad y de problemas con otros niños.

Particularmente, los niños mostraron peores resultados en salud mental que las niñas. Esto concuerda con que, en el análisis diferenciado por sexos, los niños mostraron una mayor exposición a pantallas que las niñas en todas las franjas de edad estudiadas. Aunque la diferencia entre sexos se fue reduciendo conforme avanzó la edad de los participantes.

Concretamente, los niños son más sensibles al desarrollo de problemas conductuales y de hiperactividad, sobre todo cuando son más pequeños (menores de siete años). Sin embargo, no se halló relación entre alteración de la salud mental y menor práctica de actividad física.

Finalmente, tras todo lo aquí expuesto, es importante destacar que, aunque la oferta de ocio con dispositivos con pantalla como recompensa a conductas positivas o hábitos saludables como puede ser, por ejemplo, practicar deporte, puede ser una estrategia válida, es importante inculcar estilos de vida positivos en la infancia con la recompensa de promover la salud y prevenir enfermedades como finalidad fundamental.

Fuente: The Conversation

domingo, 1 de agosto de 2021

Número total de usuarios de criptomonedas asciende a 221 millones


Muchos se encuentran reticentes a aceptarlo, pero la desconfianza en el dinero fiduciario es un problema que preocupa a inversores y ahorristas. El dólar es una moneda de demanda global que es la principal reserva internacional de los bancos centrales del mundo, con el 62% de participación. Su dominancia es increíblemente patente en el mundo financiero: en las economías emergentes de Asia, el 87% de los préstamos se hacen en dólares. Un patrón similar se ve en economías emergentes de Europa (76%), de América (97%) y, con menos impacto pero manteniendo dominancia, en economías desarrolladas (61%). Pero aun con sus beneficios, amplia acepción y, consecuentemente, sólida demanda, el dólar estadounidense perdió 93.49% de su valor en 100 años. Intentando amainar esto, quienes tienen dólares recurren a construir carteras polimetálicas, comprar acciones y, más recientemente, refugiarse en criptomonedas.

No se trata de una opinión, los precios y rendimientos de inversiones nos puede dar indicios de cuánta gente entra a estos mercados. Si en marzo de 2020 hubieras invertido 1.000 dólares en cobre, plata, platino, oro y paladio, ahora tendrías 1323 dólares (rendimiento del 32.3%). No te digo ya el rendimiento de una cartera con algunas criptomonedas de alta capitalización, como Bitcoin, Ethereum, Cardano o Tron. Parametrando el mismo período de tiempo, una inversión de 1.000 dólares ya valdría 12.196 dólares con rentabilidad acumulada del 1119%. Ahorrar en dólares queda como una práctica obsoleta cuando comparas los rendimientos y te das cuenta de la inflación monstruosa que implica. Para comparar con la rentabilidad convencional que obtendrías de una cuenta bancaria, el mejor interés para depósitos a 18 meses en España es del 1%. Si recurrimos a métricas más directas, veremos que hoy tenemos más usuarios de criptomonedas que nunca.

Adopción masiva de criptomonedas

La internalización de las criptomonedas y principalmente de Bitcoin se ve desde hace meses con la aceptación formal de empresas como Tesla o Visa. Hasta Miami, uno de los centros turísticos y comerciales de Estados Unidos comenzó a aceptar pagos en Bitcoin para pagos de servicios, nóminas e impuestos. Y qué decir de El Salvador, que hizo del Bitcoin su moneda co-oficial junto con el dólar, siendo el primer país del mundo en hacerlo. Algunos todavía se mantienen escépticos con estos hechos que tildan como casos aislados que no reflejan ninguna tendencia de adopción… ¿Pero qué dicen los números fríos sobre la penetración de las criptomonedas? Un reporte del matemático y analista de datos Kevin Wang arroja suficiente luz sobre el asunto mostrándonos que su uso se incrementa exponencialmente rápido. Pero no solo es eso, sino que el crecimiento es exponencialmente rápido.

A finales de junio, el número de usuarios de criptomonedas alcanzó las 221 millones de personas, propiciado principalmente por la adopción de altcoins. Solo tomó cuatro meses (de enero a mayo) para que el número de usuarios se duplicara, mostrando que en este momento hay más entradas que nunca. El ritmo mensual al que crece el número de usuarios únicos es del 16.45% por mes, tomando datos de 24 exchanges y proveedores de cuentas. ‘‘Hay varias cosas interesantes a tener en cuenta cuando los datos se dividen en usuarios de Bitcoin y Ethereum. Bitcoin lideró el crecimiento de enero a abril, ya que instituciones pesadas como PayPal, Microstrategy, Visa y MasterCard anunciaron planes para respaldar las criptomonedas’’ escribe Wang. Curiosamente, el nivel de adopción de estas tecnologías es superior al de Internet en 1998, cuando tenía aproximadamente 188 millones de usuarios.

Fuente: MAS Libertad