jueves, 4 de junio de 2020

Mapas tipográficos: qué son, dónde encontrarlos y por qué deberías tener uno en tu casa

¿Imaginas tener un mapa diseñado exclusivamente para vos en el que puedas reflejar tu mejor viaje? ¿El mapa de un lugar donde te gustaría vivir? ¿Alguna historia importante en tu vida que quisieras compartir en mapa? No sólo es una alternativa posible para conservar en forma material una anécdota inolvidable, sino que es una propuesta encantadora para llenar de vida y recuerdos tu hogar!

Mapa Tipográfico es un proyecto que fusiona la tipografía y el mundo de los viajes. Sí, vaya redundancia para tratarse de diseños inspirados en la cartografía.

Los mapatipográficos consisten en láminas de papel Chambril 180 gr. impresas en offset, donde se encuentran tipeados, uno por uno, todos los países y los destinos más importantes del planisferio.

Con 27 años, una de las partes involucradas en esta iniciativa es Antonella Martini Gache, una diseñadora gráfica de profesión que se autodefine casi al mismo nivel como una viajera empedernida. Desde chiquita ha sabido embarcarse a nuevas aventuras, viajando primero mucho con sus padres, de quienes ha heredado la concepción del mundo viajero/inquieto.

Es una pasión que compartimos muchísimo con mi hermana, Melina. Un año mayor que yo, estudió Turismo y Hotelería, y empezó a hacer muchos intercambios y viajes sola, cosa que yo veía MUY lejano. Hasta que lo descubrí: bastaron un par de viajes más en familia, y otros sólo con ella, para darme cuenta que quería seguir haciendo esto, y exprimir cada día que tenia de vacaciones del trabajo, para irme de viaje.

Al mismo tiempo, pareciera ser que Mapa Tipográfico es una producción contemporánea pero con algún detalle que ya se venía visionando: “Mi abuela es profesora de geografía, y mi taller hoy esta en una habitación de su casa, llena de libros del tema, y como podrán imaginar con muuuuuchos mapas (hasta algunos hechos por ella). Coincidencia?“

En diálogo con Intriper, Anto nos relata cómo es el proceso detrás de sus increíbles diseños capaces de transportarnos a cualquier lugar e ideales para ambientar nuestros hogares con un pedacito de experiencia viajera.

¿Cómo surge la iniciativa de Mapa Tipográfico?

Mapa Tipográfico, este proyecto personal, surgió casi por accidente, mientras buscaba fusionar mis 2 pasiones: la tipografía (mi lado nerd) y los viajes.

Como diseñadora, soy fan de los mapas, de las cosas impresas y de los papeles: prefiero cien por cien salir a recorrer una ciudad con un mapa en mis manos, que prender el GPS. Si, aún en el 2020.

Un día, buscando inspiración en Pinterest sobre diseño editorial, tipografías, decoración, mapas, etc. me encontré con el visto planisferio de vinilo con los países en grande y fue amor(idea) a primera vista. Lo quería para mi habitación, pero no me convencía su diseño, y pensé: “Soy Diseñadora Gráfica, trabajo con tipografías y me encantaría llegar a conocer todos los países del mundo… A ver, cuantos países/ciudades son…?”. Así fue, como empecé a tipear mi propio planisferio… Claramente, no sabia muy bien en lo que me estaba metiendo). Tarde aproximadamente 2 meses y medio -post oficina y muchas noches en desvelo- en googlear, investigar, buscar los mejores mapas de referencia, diseñar, y tipear todo el mundo. Nunca pensé, que esta locura de diseñar una lámina para decorar mi habitación, iba a convertirse, hoy día, en este proyecto!

Fueron mi familia y mis amigos quienes me insistieron a que publique el diseño en las redes. Cuando comencé, no planeaba venderlo, era solo una decoración para mí. Pero tras varias insistencias, empecé a darle forma al proyecto: diseñé la marca, toda la papelería que merece, empecé a pensar en packaging (al principio, me armaba yo misma las cajitas para entregarlos), publiqué todo en Instagram y Facebook, y me lancé literalmente “a ver que pasa”.

¿Cómo definirías en qué consiste específicamente la propuesta de Mapa Tipográfico? ¿Cuál es el servicio/experiencia que se ofrece?

Cuando empecé, sólo tenía un modelo, que era este planisferio puramente tipográfico (lo ofrecía en fondo blanco/negro o de color, y de diferentes medidas para hacer que tenía más productos), pero lo que realmente llamaba la atención era esta idea poco vista, de trabajar mapas sin limites, sin fronteras.

Así que me enfoqué en eso, y empecé a cerrar la propuesta de lo que iba a ser Mapa Tipográfico: mapas de diseño, láminas de papel porque, como mencioné anteriormente, prefiero lo impreso, lo que podes tocar/interactuar.

Me enfoqué en los detalles, en el cuidado de lo artesanal, lo hecho a mano; y busqué diseñar una línea de mapas que vaya con este perfil diseñadora-viajera. Una de las características de estos mapas, además de lo minimalista, es que se pueden resaltar los países/ciudades en los que estuviste!

Con el tiempo, fui agregando nuevas versiones como el mapa de Latinoamérica, Argentina, la provincia de Buenos Aires, CABA; y también mapas por encargo de cualquier país que quieran convertir en tipográfico. Siempre aclaro, que no hago mapas físico:políticos, si no mapas de diseño (es decir, pueden no ser geográficamente exactos, así tampoco tener todas las ciudades de un país, si no las más importantes).

Hoy día, los ofrezco en versión lámina o enmarcados, y están impresos en offset, un formato que me permitió mejorar muchísimo la calidad del producto y realizar grandes cantidades de mapas, como también incorporarme al mundo de venta mayorista. A su vez, voy agregando en ediciones limitadas (para resaltar esto de lo producido a mano y con ejemplares únicos), diferentes productos viajeros para complementar los mapas, como son identificadores para las valijas, cuadernos, anotadores, totebags, ediciones de láminas en serigrafía, entre otros.

¿Cómo surge la posibilidad de crear mapas personalizados? ¿Qué tipo de detalles se tienen en cuenta para diseñarlos? ¿Cómo es el proceso que hay detrás de la imagen final?

Los nuevos mapas personalizados surgieron porque muchos me pedían mapas de un destino o ciudad muy especifica, y para poder hacerlos tipográficos necesito de varias jerarquías territoriales, por lo que sólo los diseño de países o provincias grandes (es decir que tengan muchas localidades en su interior). Entonces, para sólo resaltar un punto pequeño dentro de un país, este tipo de encargo, no terminaba saliendo. Por lo que decidí buscar una alternativa para poder concretar estos pedidos.

La idea también surgió en referencia a los vistos mapas(planos) de ciudades con sus coordenadas, pero agregándole esos detalles específicos que los hacen más personales: nombres, destinos, recorridos de un viaje, fechas, transportes, sitios puntuales, pueblos de descendencia… Todo aquello que uno quiera dejar registrado, que le sume valor agregado a un mapa genérico. Para diseñarlos, me pongo en contacto vía email con quien los encargue, para recopilar la mayor cantidad de detalles e info sobre el destino que quiere registrar, y trato de volcar en el mapa toda esa información, siguiendo la linea del proyecto (siempre minimalistas y en blanco/negro). Realmente, es un trabajo que disfruto mucho hacer (más que nada en esta cuarentena), porque es una manera de re-vivir viajes junto a otros.

Con respecto a los mapas tipográficos por encargo (de países), el proceso es parecido. Solicito a quien lo pidió si quiere resaltar algún punto en particular, y luego comienzo a trabajar: busco la mayor cantidad de información posible en cuanto a mapas de referencia, división-jerarquía territorial, y una vez que recopilo toda esta info, me siento a tipear. Es un trabajo de muchas horas, que precisa estar atento para poder entender, jerarquizar y acomodar cada destino en su lugar correspondiente. Casi siempre empiezo colocando las divisiones mayores (por ej. en ARG, provincias), luego capital de cada una de ellas y localidades importantes, y finalmente relleno con las demás ciudades que quepan según la superficie del mapa encargado (es por esto que siempre aclaro, que muchas veces es imposible colocar TODAS las ciudades que tiene un país).

¿Qué comentarios tuviste/tenés de los usuarios que se encuentran con @mapatipografico?

Desde el día uno del proyecto, los comentarios siempre fueron positivos y, sobre todo alentadores a seguir. Como comenté, nunca planifiqué mucho el emprendimiento, si no que se fue dando día a día, gracias a la respuesta de todos. Comenzó por mi familia y amigos cercanos, y luego se fue expandiendo hasta llegar a lo que es hoy.

Lo que más resaltan, además de que es una idea poco vista (por más que sean mapas para viajeros), es cómo se nota el trabajo y el detalle que le pongo a cada entrega, que por cierto es verdad, pero no suelo darme cuenta, ya que lo hago porque realmente me gusta trabajar así y me represento en cada mapa. Estos comentarios siempre me emocionan, porque ahí me doy cuenta que toda la dedicación, se ve reflejada, y vale la pena seguir por más problemas/trabas con las que todo emprendedor se choca.

Cuando me muestran fotos de sus rincones viajeros con mis diseños, es algo que me vuela la cabeza. Realmente nunca imaginé que iba a haber tantos mapas por allí decorando nuevos hogares (¡hasta en el exteriorrrr!). Una locura.

Todo su trabajo es increíble, ¿verdad? Si te encuentras interesado en consultar sobre los diseños de mapas disponibles o bien asesorarte sobre cómo obtener un mapa personalizado, puedes chusmear su tienda online en www.mapatipografico.com.ar

Fuente: Intriper

martes, 2 de junio de 2020

CAF publica el primer Índice GovTech de Iberoamérica

CAF -Banco de desarrollo de América Latina- y Oxford Insights publican el primer Índice GovTech de Iberoamérica, un indicador que analiza la integración de los ecosistemas emprendedores de base tecnológica vinculados a la gestión pública de los gobiernos, y que mide el grado de madurez de los ecosistemas govtech, el dinamismo de los mercados de startups y mimypes digitales con vocación publica y el grado de innovación de las instituciones públicas.

El Índice, presentado en el estudio Índice GovTech 2020: Potenciando los ecosistemas govtech en Iberoamérica, toma como referencia tres variables –startups digitales, políticas gubernamentales y sistema de adquisiciones-, y concluye que los países iberoamericanos necesitan aplicar más masiva y eficientemente las nuevas soluciones digitales basadas en datos para ofrecer mejores servicios a los ciudadanos y ponerlos en el centro de su gestión.

A pesar de la heterogeneidad de la región, el Índice GovTech 2020 sugiere que los países más digitalizados están mejor posicionados para aprovechar los ecosistemas govtech. Las ciudades tienen un mayor potencial para aprovechar estas nuevas tendencias, dado el dinamismo de las startups digitales tradicionales y las políticas de fomento del emprendimiento digital, como se ha visto en ciudades como Buenos Aires, Ciudad de México y Sao Paulo.

El ranking del Índice GovTech 2020 por país lo lidera España con una puntuación de 6,6 sobre 10, seguido de Portugal (6,2), Chile (5,3), Brasil (5,2), México (5,2), Uruguay (5,1) y Colombia (5), Argentina (4,1), Costa Rica (4), Perú (4), Panamá (3,9), República Dominicana (3,7), Bolivia (3,6), Ecuador (3,6), Paraguay (3,4), Venezuela (2,3).

A nivel de ciudades, el Índice destaca el ejemplo de Guadalajara, México, que a través de Visor Urbano está facilitando el procesamiento de licencias para proyectos comerciales o de construcción completamente en la web, mientras ayuda a los ciudadanos a obtener información sobre el desarrollo urbano de Guadalajara. También se constata el caso de éxito de los municipios de La Rioja, Alta Gracia y Rosario, en Argentina, donde MuniDigital ofrece un sistema de datos basado en la nube y en tiempo real que permite a los ciudadanos enviar alertas, presentar quejas y obtener noticias sobre los desarrollos recientes en su municipio. Por último, Teresina, en Brasil, está utilizando tecnología de blockchain e inteligencia artificial para lograr un sistema de transporte público más eficiente mediante la digitalización de los datos de los pasajeros.

“La recomendación más importante del Índice GovTech 2020 es el enorme potencial y el creciente dinamismo de estas startups digitales que tienen vocación pública y quieren mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Las govtech proponen nuevas alianzas público-privadas para acelerar la transformación digital de las administraciones públicas. Su contribución será clave para la recuperación de la crisis del COVID-19, que estará marcada por la aceleración de la transformación digital del Estado”, explica Carlos Santiso, director de la Dirección de Innovación Digital del Estado de CAF.

Para Richard Stirling, CEO de Oxford Insights, "GovTech brinda la oportunidad de mejorar radicalmente la prestación de servicios públicos. Este índice ofrece hacer un balance, evaluar los puntos fuertes y definir en qué deberían invertir los gobiernos de América Latina. Con las decisiones correctas, cada país en América Latina puede mejorar radicalmente la calidad de sus servicios públicos y ayudar a más personas a un costo menor".

Dado que los ecosistemas GovTech surgieron recientemente, y considerando la aceleración de la transformación digital de los gobiernos en respuesta a la crisis del COVID-19, el estudio prevé que en los próximos años registren un aumento considerable, ya que existe un creciente apetito por parte de los gobiernos de mejorar sus gestiones tradicionales a través de nuevas soluciones digitales. Aunque América Latina, España y Portugal han mejorado en la incorporación de estrategias digitales, solo unos pocos países reconocen en sus políticas públicas la trascendencia de las govtechs.

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Imagen: mita.lrv.lt

Fuente: CAF

domingo, 31 de mayo de 2020

Donald Trump y los nuevos guardianes de la verdad

Estamos ante una de las grandes batallas de nuestro tiempo. Las grandes plataformas de internet, Facebook, Twitter, YouTube y demás, pueden enfrentarse a elegir entre actuar de forma neutra frente a la sociedad a la que sirven, o asumir unas responsabilidades que acabarían con su negocio. La cuestión lleva años larvándose, pero ha estallado en unos pocos días.

Twitter explicó el 11 de mayo, en un largo artículo, cómo trataría los tuits que considerase erróneos en alguna medida sobre la COVID-19. Pueden contener una afirmación no verificada, en cuyo caso Twitter no realizará por el momento ninguna acción, o pueden contener una afirmación disputada, o engañosa. En cualquiera de las dos cosas, el tuit tendrá una etiqueta, pero si el engaño es grave se puede hacer una advertencia al autor, o incluso eliminar el tuit.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, advirtió el martes de que el voto por correo se presta a graves manipulaciones del proceso democrático, como el envío de sobres a personas que no tienen derecho al voto. Esta es una de las grandes cuestiones del momento, pues en noviembre hay elecciones presidenciales y la enfermedad aconseja recurrir al correo y evitar así las aglomeraciones en los colegios electorales.

Hay una lucha entre demócratas y republicanos al respecto, pues los republicanos entienden que cuanto más estricto se sea con el proceso de voto, más se dejará fuera a sectores que votan mayoritariamente al Partido Demócrata. Éstos sacrifican la probidad del proceso a la conveniencia política de que el resultado les sea más favorable.

Twitter reaccionó añadiendo un banner llamando a los lectores a “obtener los datos sobre el voto por correo”, que desmentía las afirmaciones del presidente. Un artículo publicado en The Hill por dos expertos en procesos electorales del MIT realmente parecen desmentir a Trump: se ha registrado un caso de fraude en voto por correo por cada seis o siete años. Es un error asumible, pero hay otros problemas graves con el voto por correo, que no tienen que ver estrictamente con el fraude. Según recogía recientemente The Wall Street Journal, en 2016 se rechazó un 1 por ciento de los votos, habitualmente porque faltaba la firma, pero también porque llegaron demasiado tarde para ser contabilizados. Se echaron a perder más de 319.000 votos.

En cualquier caso, el tuit de Trump se puede entender como una opinión o como una advertencia, pues pese a los datos recabados por los expertos del MIT, las posibilidades de fraude son relevantes, especialmente en una elección como la que aguarda. Twitter se colocó a sí misma como un juez imparcial de la afirmación de Trump, cuando el asunto es debatible, y hay argumentos por ambos lados. Se valió de su papel, que es el de una plataforma, para tomar partido en una cuestión disputada.

Donald Trump ha disparado el arma que tenía cargada desde hace al menos un par de años. El presidente ha firmado una orden que puede tener consecuencias sísmicas para las plataformas como Twitter, Facebook y demás.

La orden aclara que esas plataformas están sometidas a la llamada sección 230 de la Communication Decency Act de 1996. Esa ley aclaraba una cuestión fundamental en los primeros años de internet, y hace referencia a si una plataforma es responsable editorial de los contenidos que se vierten en ella, o no.

Lo explica Matthew Feeney en este artículo publicado por el Cato Institute. La resolución judicial federal Cubby vs. CompuServe resolvía que esta empresa no podía ser declarada responsable de un contenido difamatorio colgado por terceros, pues su función era la de ofrecer una plataforma de contenidos. No los edita ni se hace responsable de ellos, como sería el caso de un periódico, o una televisión. En el caso de Stratton Oakmont vs. Prodigy Services, que también cita Feeney, resolvió que puesto de Prodigy sí moderaba los contenidos, era responsable del que se publicase en dicha plataforma.

De este modo quedaba sentado el “dilema del moderador”, por el cual las plataformas podían ofrecer sus servicios sin entrar a modificar el contenido. En tal caso, no se les puede hacer responsables del mismo. Pero si meten sus manos en él, entonces están sometidas a las mismas normas que los medios de comunicación, y pueden ser responsables ante la justicia de lo que se publique en ellas.

La Sección 230 (c) (1) protege a las plataformas de decisiones como la de Prodigy, ya que prevé explícitamente que “ningún proveedor o usuario de un servicio informático interactivo será tratado como el editor o portavoz de cualquier información proporcionada por otro proveedor de contenido de información”. Es decir, que si yo escribo un contenido en Facebook, la empresa de Mark Zuckerberg no es responsable de las palabras que yo he escrito en su plataforma.

Por otro lado, la Sección 230 (c) (2), establece que las plataformas no pueden ser considerados responsables civilmente de “cualquier acción adoptada voluntariamente de buena fe para restringir el acceso o la disponibilidad de material que el proveedor o el usuario considera obsceno, lascivo, sucio, excesivamente violento, acosador, u objetable por cualquier otro motivo, esté o no este contenido protegido por la Constitución”.

Amparándose en esta y otras disposiciones, las grandes plataformas (YouTube, Facebook, Twitter…), han asumido un papel moderador creciente. Y, puesto que han asumido como propios los posicionamientos políticamente más correctos, esto ha derivado en una creciente interferencia con los mensajes más conservadores. Y, por esa vía, la opinión pública conservadora ve impotente cómo algunos de sus más destacados miembros son censurados por las plataformas, por publicar opiniones que, por lo demás, están protegidas por la libertad de expresión, incrustada en la Constitución de los Estados Unidos en su Primera Enmienda.

Esa libertad de expresión sigue estando amparada. Pero su ejercicio es menos efectivo para los conservadores, pues esas plataformas se han convertido en el principal vehículo de la expresión de opiniones, más allá de los medios de comunicación. A eso se refiere la orden ejecutiva firmada por Trump, cuando dice: “Twitter, Facebook, Instagram y YouTube ejercen un poder inmenso, si no sin precedentes, para condicionar la interpretación de los eventos públicos; censurar, eliminar o hacer desaparecer información; y para controlar lo que la gente ve o no ve. Las plataformas en línea están participando en una censura selectiva que está perjudicando nuestro discurso nacional”.

Estos argumentos recuerdan al modo de razonar que podemos llamar progresista, y que, ¡qué tiempos aquéllos!, desconfiaba de las grandes corporaciones, y buscaba limitar su poder para que no influyesen en el proceso de toma de decisiones de los políticos elegidos democráticamente. Hoy, esas empresas no sólo son más grandes que nunca, sino que actúan de forma apreciable en el proceso de formación de la opinión pública, por lo que su poder político es mayor que nunca. La posición conservadora se ceñía al estricto cumplimiento de una ley que no mete sus manos en el funcionamiento del mercado, ni condena su diario veredicto, ya que confía en los mecanismos de la sociedad, y desconfía en los del poder.

¿Se han dado la vuelta las tornas? No exactamente, porque lo que ordena el presidente Trump no es que se troceen estas empresas, sino que les obliga a asumir un papel u otro, el de plataforma o el de empresa editorial, con sus facultades y sus responsabilidades correspondientes. Lo que ordena Trump es que la FCC (Federal Communications Commission) dictamine si una plataforma cuenta o no con la protección de la Sección 230.

De modo que Trump no censura las redes sociales, pero sí condiciona su actividad: si quieren tener las facultades de una plataforma, tendrán que someterse a la disciplina de no interferir en el contenido. Y si lo condicionan, se harán responsable del mismo ante los tribunales. Otra cuestión distinta es que el presidente tenga el poder para imprimir un cambio como ese. Es el jefe de la Administración, y por tanto de la agencia FCC. Pero la FCC tiene que actuar bajo la ley, y él no puede cambiar las leyes.

Imagen: Ars Technica

Fuente: Disidentia