viernes, 19 de mayo de 2017

La cultura, elemento central de los ODS

El programa internacional de desarrollo se refiere por primera vez a la cultura en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) adoptados en septiembre de 2015 por las Naciones Unidas. La UNESCO ha encomiado este avance, calificándolo de “un reconocimiento sin precedentes”.

La salvaguardia y la promoción de la cultura son dos fines de por sí y, al mismo tiempo, otros tantos medios para contribuir directamente a la consecución de muchos ODS: lograr ciudades seguras y sostenibles, fomentar el crecimiento económico y el trabajo decente, reducir la desigualdad, detener la degradación del medio ambiente, lograr la igualdad de género y promover sociedades pacíficas e inclusivas. Los beneficios indirectos generados por la cultura tienen un efecto acumulativo, gracias a las actividades eficaces con base cultural encaminadas al logro de los ODS.

Los ODS consagran el cambio experimentado por el concepto de desarrollo, que ya ha trascendido la mera noción de crecimiento económico para idear un futuro prometedor basado en la equidad, la inclusión, la paz y la sostenibilidad del medio ambiente. Esta visión audaz exige respuestas creativas que superen los enfoques lineales y sectoriales habitualmente adoptados por la mayoría de los países desde decenios atrás.

Si agrupamos los ODS en torno a los tres pilares fundamentales del desarrollo sostenible –el económico, el social y el medioambiental– nos percatamos de que la cultura y la creatividad desempeñan un papel transversal en todos ellos. A su vez, los aspectos económicos, sociales y medioambientales del desarrollo sostenible contribuyen a salvaguardar el patrimonio cultural y nutrir la creatividad.

El patrimonio cultural –tanto el material como el inmaterial– y la creatividad son recursos que se deben gestionar y proteger cuidadosamente. Los dos pueden ser elementos impulsores y facilitadores de la consecución de los ODS, cuando las soluciones con un enfoque cultural garantizan el éxito de las actividades realizadas para alcanzarlos.

Ciudades inclusivas

La cultura desempeña un papel esencial en el logro del ODS 11, cuya finalidad es “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”. La cuarta meta de este ODS exige “redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo”.

Antes de que ese ODS se incorporara oficialmente en 2015 a la Agenda para el Desarrollo Sostenible, la UNESCO ya se esforzaba por alcanzarlo. En mayo de 2013, la Organización convocó un congreso internacional en Hangzou (China) titulado “Situar la cultura en el centro de las políticas de desarrollo sostenible”. Desde la Declaración de ese congreso hasta las Conclusiones de Hangzhou adoptadas en 2015, siempre se hizo firmemente hincapié en el imperativo de lograr ciudades centradas en las necesidades de la población, y esto se tuvo luego en cuenta a la hora de elaborar la Nueva Agenda Urbana de las Naciones Unidas.

Adoptada oficialmente por todos los países participantes en la Conferencia Hábitat III celebrada en Quito (Ecuador) en octubre de 2016, la Nueva Agenda traza la hoja de ruta para orientar el desarrollo urbano sostenible y transformar las ciudades del mundo en los 20 próximos años. La UNESCO presentó en este evento el informe “Cultura: Futuro Urbano”, que ofrece una panorámica global de la salvaguardia, conservación y gestión del patrimonio urbano, así como de la promoción de las industrias culturales y creativas.

Un ejemplo de esto fue la reconversión de edificios dañados y abandonados en Nablús (Palestina) en beneficio de las comunidades locales. El antiguo caravasar Jan Al-Wakala se transformó en un centro público polivalente para actividades culturales diversas. Este tipo de iniciativas aumenta el bienestar de los habitantes y fortalece la economía local. Además, al involucrar a personas y grupos diferentes en la elaboración de los proyectos urbanos se fomenta la cohesión social, contribuyendo así a la consecución del ODS 17, que aboga por la creación de alianzas entre múltiples partes interesadas para lograr las metas del desarrollo sostenible.

El turismo es un sector económico en rápido crecimiento a nivel nacional, regional e internacional. El turismo cultural representa un 40% de los ingresos turísticos mundiales. Esto repercute positiva y directamente en el conjunto de los ODS y especialmente en el ODS 8, cuya finalidad es promover el crecimiento económico y el trabajo decente. Una buena administración del patrimonio cultural atrae inversiones turísticas duraderas y sostenibles, hace participar a las comunidades locales y preserva los sitios culturales de la degradación.

La cultura, factor de diversidad

Las industrias creativas y las infraestructuras culturales constituyen un recurso inestimable para generar medios de subsistencia. Esto es especialmente cierto en el caso de países en desarrollo que poseen abundantes industrias creativas. Además, cabe señalar que las mujeres representan un porcentaje considerable de los empleados en el sector cultural, lo cual contribuye a la realización del ODS 5 relativo a la igualdad de género.

Incentivar el comercio de bienes y servicios culturales impulsa el desarrollo de los mercados locales y nacionales, propiciando la producción local y la creación de empleos decentes que son, respectivamente, las metas tercera y quinta del ODS 8. Las políticas culturales que otorgan preferencia a los bienes producidos localmente contribuyen a reducir las desigualdades en y entre los países, que es la finalidad del ODS 10.

Un ejemplo de esto es el proyecto realizado en el Teatro Argentino de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Gracias a una financiación del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC), se ofrecieron a 610 jóvenes y adultos desempleados formaciones para dirección de escena y otras profesiones de las artes del espectáculo. Gracias a las competencias adquiridas, muchas de esas personas encontraron empleo y crearon sus propias empresas.

Las zonas urbanas con bienes culturales abundantes y un sector creativo pujante resultan más atractivas para las empresas. Fomentar un crecimiento económico inclusivo y sostenible, creando empleos en el sector cultural y creativo, impulsa el trabajo decente. Las economías de algunas ciudades están muy basadas en elementos de su patrimonio inmaterial –artesanía, música, danza, teatro, artes visuales y gastronomía tradicional– que a menudo son parte integrante del paisaje de sus barrios históricos.

Una ciudad musical

Miembro de la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, la segunda metrópoli colombiana, Medellín, es un ejemplo de cómo la música puede imprimir un nuevo dinamismo a una ciudad recurriendo a la cultura, la educación y la innovación. Además de fortalecer la cultura cívica, la equidad social y la paz, especialmente entre los jóvenes, Medellín atrae a miles de turistas y genera ingresos y empleos gracias a toda una serie de eventos musicales y a un mercado de la música muy popular.

Las acciones en pro del desarrollo humano realizadas en los ámbitos de la salud y el bienestar (ODS 3) y de la educación de calidad (ODS 4) son más eficaces cuando tienen en cuenta el contexto cultural y las particularidades de las comunidades o lugares de que se trate. La cultura se menciona específicamente en la meta séptima del ODS 4, en la se aboga por una educación que valore la diversidad cultural y promueva una cultura de paz y no violencia, así como por una contribución de la cultura al desarrollo sostenible.

Promover el respeto de la diversidad cultural en el marco de un enfoque basado en los derechos humanos propicia el entendimiento cultural y la paz, metas del ODS 16, que reclama sociedades pacíficas y justas e instituciones eficaces. La promoción de ese respeto también previene los conflictos y protege los derechos de los grupos marginados. Algunos eventos recientes han puesto de relieve la importancia que tiene proteger la cultura, la diversidad cultural y la cohesión social en los conflictos armados.

La cultura guarda una relación evidente con la acción por el clima (ODS 13). Diferentes oficios y artesanías tradicionales se basan en conocimientos locales en materia de gestión de ecosistemas, extracción de recursos naturales y utilización de materiales locales. Como muchos de ellos no requieren altos niveles de tecnología, consumo de energía e inversiones, coadyuvan a la creación de medios de subsistencia sostenibles y al fomento de economías verdes.

Sistemas de conocimiento

Un proyecto de salvaguardia realizado en Uganda impartió a artesanos –jóvenes en su mayoría– una formación en la técnica ancestral de fabricación de tejidos con cortezas de árboles. También fomentó la explotación sostenible de la mutuba –una abundante especie autóctona de higuera– que se había descuidado debido a las guerras civiles en la región. Estas actividades permitieron avanzar en la consecución de objetivos medioambientales, generar ingresos y salvaguardar un elemento del patrimonio inmaterial: el arte de tejer con cortezas.

Los sistemas de conocimiento y las prácticas de gestión del medio ambiente de los pueblos indígenas y las comunidades locales proporcionan ideas que permiten gestionar mejor los problemas ecológicos, poner fin a la pérdida de diversidad biológica, detener e invertir la degradación de las tierras y atenuar el cambio climático y sus efectos. La cultura y los conocimientos tradicionales contribuyen también a alcanzar la primera meta del ODS 13: fortalecer la resiliencia de las poblaciones y su capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con los desastres naturales.

Con todo, a pesar de todas sus referencias a la cultura, la Agenda 2030 no ha reconocido cabalmente su importante contribución al alcance de los ODS. De ahí que el papel y el impacto concretos de la cultura en el desarrollo sostenible se deban estudiar, medir y hacer operativos sistemáticamente. A medida que se vaya avanzando hacia la consecución de los ODS, será necesario trabajar más para constituir una base de datos empíricos y mensurables que evidencien cada una de las aportaciones de la cultura al desarrollo sostenible.

Fuente: almendron.com

martes, 16 de mayo de 2017

Cuáles son los idiomas que están en peligro de extinción por culpa de los smartphones

El lingüista y matemático húngaro András Kornai lleva años investigando este fenómeno, que define como la "muerte digital de los idiomas". Internet tiene sus claras favoritas. Son las lenguas que dominan el escenario virtual y que Kornai llama "hiperconectadas".

Hay una docena de ellas, como el inglés, el español, el japonés, el árabe y el portugués. Y, sobre todo, el chino mandarín -con sus mil millones de hablantes-, cuyo uso en el mundo digital superará al del inglés.

Extinción digital

El universo online, con sus más de mil millones de páginas web, está creando toda una revolución idiomática potenciada por el uso de nuevas tecnologías en nuestra vida diaria, como el GPS o el uso de comandos de voz en el celular.

Ha llegado incluso a imponer un nuevo lenguaje plagado de tecnicismos informáticos y anglicismos y el desarrollo de nuevos dispositivos y tecnologías que no reconocen todos los idiomas agudiza el problema.

"Muchos de los idiomas que se hablan en el mundo no sobrevivirán a la sociedad de la información digital globalizada", explica la Alianza Tecnológica Multilingüe de Europa (META, por sus siglas en inglés) en su informe "Europe's Languages in the Digital Age" (lenguajes europeos en la era digital), de su serie de investigaciones "Libros Blancos", en la que trabajaron 200 expertos.

"Se calcula que al menos 2.000 idiomas se enfrentan a la extinción en las próximas décadas", dicen los analistas. "La brecha entre las lenguas 'grandes' y las 'pequeñas' es cada vez mayor".

Solamente en Europa encontraron "más de 20 lenguas en riesgo de extinción digital". Entre ellas, el croata, el gaélico irlandés, el letón, el maltés o el lituano. También el euskera, el catalán, el rumano, el búlgaro y el islandés, entre otras.

El caso del islandés

Si eres una de las apenas 350.000 personas en el mundo que hablan islandés sabrás que se trata de una lengua compleja (tiene tres formas verbales diferentes y adjetivos para géneros y números). Por eso muchos smartphones ni siquiera la hablan. Además, el aumento del turismo ha fomentado el uso del inglés en el país, en detrimento del idioma oficial.

El uso del islandés en tecnología del lenguaje se volvió prácticamente inexistente en 1999. Todo lo que había era un corrector ortográfico y un sintetizador del lenguaje. Pero la situación apenas ha mejorado con los años.

Los navegadores GPS de los automóviles no detectan los nombres de calles y las autopistas islandesas, y asistentes digitales como Siri (de Apple) o Alexa (de Amazon) no comprenden el idioma, según explicó META en su informe.

Ásgeir Jónsson, profesor de economía en la Universidad de Islandia dice que la nación nórdica está experimentando una fuga de cerebros y que muchos sistemas informáticos están diseñados para reconocer el inglés, pero no el islandés. El lingüista islandés Eiríkur Rögnvaldsson dice que muchos niños en el país ya no lo aprenden.

"A mucha gente le preocupa el futuro de esta lengua debido a cambios radicales sociológicos y tecnológicos", le cuenta Rögnvaldsson a BBC Mundo.

El especialista dice que la influencia del inglés es "enorme" debido a la explosión turismo, el aumento de trabajadores extranjeros y la influencia de smartphones, canales de YouTube y juegos online interactivos.

"El islandés está amenazado por la tecnología de la información", afirma el lingüista. "Todos los equipos y aplicaciones en el futuro serán comandados por tecnologías de voz. No poder usar islandés en este tipo de dispositivos significará que perdemos una parte importante del día a día a favor del inglés". "Eso será probablemente el principio del fin para el islandés", afirma el experto. "Y, si eso ocurre, perderemos una conexión importante con nuestro pasado".

Quechua y otras lenguas latinoamericanas

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) creó un "Atlas de lenguas del mundo en peligro" en el que señala la "necesidad de salvaguardar la diversidad lingüística del mundo". Su lista incluye 2.465 lenguas de todos los continentes.

Uno de ellos es el quechua, a pesar de que lo hablan unos ocho millones de personas en Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia, Argentina y Chile.

Solamente en Brasil hay 190 lenguas en peligro (¿te suenan el kamá, dení o el javaé?), otras 143 en México(por ejemplo, el zacatepeco o el mazateco), 68 en Colombia (como el guayabero y el guajiro), 62 en Perú(el aymara es una de las más conocidas), 39 en Bolivia (bauré, chimané, acahuara...) y 7 en Chile (como el rapa nui, que solamente se habla en la Isla de Pascua).

Las posibles soluciones

Sin embargo, la tecnología también puede servir para "rescatar" los idiomas.

Georg Rehm, investigador de las lenguas en el mundo tecnológico, le dijo a BBC Mundo que es importante "hacer inversiones estratégicas en nuestras lenguas, sobre todo en tecnologías multimedia como máquinas de traducción".

Wikipedia tiene un programa para el rescate de dialectos y Google lanzó en 2012 su proyecto "Idiomas en peligro de extinción", que ha ido ampliando con los años.

"Necesitamos concientizar sobre la amenazas de las lenguas y hacer que la gente se dé cuenta de que es importante usar el idioma en todas las esferas de nuestra vida diaria", dice Rögnvaldsson. También tenemos que invertir en el desarrollo de tecnologías de voz o traducción automática", añade el experto.

"Los idiomas con pocos hablantes (como el islandés) que se hablan en sociedades modernas y dependen mucho de la tecnología de la información y de internet son muy vulnerables", dice el islandés.

Pero Kornai tiene una visión algo más esperanzadora: "Si un idioma no está en web, no existe. Pero una lengua no muere del todo hasta que muere su último hablante".

Fuente: BBC

viernes, 12 de mayo de 2017

Que las ‘vidas perfectas’ de Facebook no te depriman

Ya es oficial. Algunos académicos analizaron la información y confirmaron lo que presentíamos. Las redes sociales nos están deprimiendo.

Todos sabemos que los demás no pueden ser tan exitosos, ricos, atractivos, relajados, intelectuales o dichosos como parecen serlo en Facebook. Sin embargo, no podemos evitar comparar nuestra vida interior con las vidas maquilladas de nuestros amigos.

¿Qué tan distinto es el mundo real del mundo de las redes sociales?

La búsqueda del estado en línea toma algunos giros peculiares. Facebook trabaja con una empresa externa para reunir datos sobre los autos que las personas en verdad tienen. Facebook también tiene datos acerca de los autos con los que las personas se asocian al hacer publicaciones sobre ellos o al darles “me gusta”.

Los propietarios de autos lujosos como BMW y Mercedes son dos veces y media más propensos a anunciar sus pertenencias en Facebook que quienes tienen modelos y marcas ordinarias.

Sin embargo, otras personas en lugares distintos pueden tener ideas diferentes de lo que está de moda y lo que es vergonzoso. Está el gusto musical, por ejemplo. Según datos de 2014 de Spotify sobre lo que escucha la gente, los hombres y las mujeres tienen gustos similares; 29 de los 40 artistas que las mujeres escucharon con más frecuencia son los mismos que los hombres oyeron más.

Pero en Facebook los hombres parecen ocultar su interés en artistas considerados más femeninos. En Spotify, por ejemplo, Katy Perry fue la décima artista que los hombres escucharon con más frecuencia, por lo que superó a Bob Marley, Kanye West, Kendrick Lamar y Wiz Khalifa. Sin embargo, esos otros artistas tienen más “me gusta” de hombres en Facebook.

La presión por lucir de determinada manera en las redes sociales puede hacer mucho más que deformar nuestra imagen de los músicos que escuchamos.

Personas con distintas enfermedades están usando las redes sociales cada vez más para comunicarse con otros y crear conciencia en torno a sus padecimientos. Sin embargo, si una afección se considera vergonzosa, es menos probable que las personas se asocien con ella de manera pública.

El síndrome de colon irritable y las migrañas son prevalentes de manera similar. Sin embargo, quienes sufren migraña han creado grupos de conciencia y apoyo en Facebook dos veces y media más grandes que los de quienes experimentan SCI.

Ninguno de estos comportamientos es realmente nuevo, aunque la forma que adoptan sí lo es. Los amigos siempre han presumido con otros amigos. La gente siempre ha luchado por recordar que otras personas no la tienen tan fácil como dicen.

Pensemos en el aforismo que citan los miembros de Alcohólicos Anónimos: “No compares tus entrañas con el exterior de otras personas”. Desde luego, es difícil hacerle caso a ese consejo. Jamás vemos las entrañas de los demás.

De hecho he pasado los últimos cinco años viendo las entrañas de la gente. He estado estudiando los datos agregados de las búsquedas de Google. Frente a la pantalla y de manera anónima, la gente tiende a decirle a Google cosas que no revela en las redes sociales; incluso dice cosas que no le dice a nadie más. Google ofrece una poción digital de la verdad. Las palabras que tecleamos son más honestas que las imágenes que presentamos en Facebook o Instagram.

A veces el contraste entre distintas fuentes de datos es entretenido. Pensemos, por ejemplo, en la manera en que las esposas hablan de sus maridos.

En las redes sociales, las palabras más usadas para completar la frase “Mi esposo es…” son “el mejor”, “mi mejor amigo”, “asombroso”, “el más genial” y “tan lindo”. En Google, una de las cinco principales maneras de completar esa frase también es “asombroso”. Así que ahí hay coherencia. Las otras cuatro son “un imbécil”, “molesto”, “gay” y “cruel”.

Aunque pasar cinco años viendo en una computadora los pensamientos más extraños y oscuros de los seres humanos podría no parecerle una buena actividad a la mayoría de la gente, los datos honestos me han resultado sorprendentemente reconfortantes. Siempre me siento menos solo en cuanto a mis inseguridades, ansiedades, dificultades y deseos.

Una vez que revisas suficientes datos agregados de búsquedas, es difícil tomarse muy en serio las vidas maquilladas que ves en las redes sociales o, como me gusta resumir lo que me han enseñado los datos de Google: todos somos un desastre.

Ahora, puede que no seas un científico de datos. Pero puedes aprovechar los grandes datos y la poción digital de la verdad para ponerle fin a la envidia… o por lo menos no dejar que te afecte tanto.

Cuando te deprima tu vida después de ver Facebook visita Google y busca cosas en el recuadro de búsqueda. La función de autocompletar de Google te dirá las búsquedas que otras personas están haciendo.

Escribe la frase “Yo siempre…” y puede que veas una sugerencia basada en las búsquedas de otras personas: “Siempre me siento cansado” o “Siempre tengo diarrea”. Esto puede ofrecer un contraste drástico con las redes sociales donde todos “siempre” parecen estar de vacaciones en el Caribe.

Conforme nuestras vidas se trasladan cada vez más al internet, propongo un nuevo mantra de autoayuda para el siglo XXI, cortesía de datos relevantes: no compares tus búsquedas de Google con las publicaciones de otras personas en Facebook.

Fuente: NYT