sábado, 22 de abril de 2017

La “Marcha por la Ciencia” se lleva a cabo a nivel mundial

Miles de científicos y otros simpatizantes se reunirán este sábado (22.04.2017) en diversas ciudades del mundo en la denominada "Marcha por la Ciencia", un movimiento a favor de la disciplina y en defensa a que la política se base en hechos comprobables.

"El cambio climático ha sido la Zona Cero de los 'hechos alternativos' desde hace años", se quejó el profesor de ciencia del clima James Renwick en el marco de la protesta en la capital neozelandesa, Wellington.

Las primeras marchas se registraron en Nueva Zelanda y también en Australia, donde se congregaron unas diez mil personas a nivel nacional.

La "Marcha por la Ciencia" es el primer paso de un movimiento global en defensa del papel esencial que juega la ciencia en nuestra salud, nuestra seguridad, nuestra economía y en nuestros Gobiernos", indican los organizadores por su página web. "Es hora de ponerse en marcha y marcar la diferencia", añade la convocatoria. La ciencia es "un pilar de la libertad y el bienestar de la humanidad".

El movimiento tiene su origen en EE.UU, donde de manera espontánea un grupo de científicos se organizó a principios de año y ya cuenta con más de 50 mil personas, quienes se han ofrecido como voluntarios.

El grupo se unió tras la elección del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha mostrado críticas hacia la ciencia. El mandatario se ha referido al cambio climático como "invención".

Trump también ha tomado medidas contra el medio ambiente. Recientemente anuló una moratoria a la extracción de carbón en tierras del Estado que había decretado su antecesor Barack Obama y eliminó la obligación de que los funcionarios públicos consideren el impacto ambiental a la hora de tomar decisiones.

En todo el mundo se esperan más de 600 manifestaciones de este tipo en países como México, Costa Rica, Argentina, Chile y España, además de la marcha central que tendrá lugar en Washington.

Fuente: DW

jueves, 20 de abril de 2017

Imágenes de satélite para medir la productividad del agua en la agricultura

Medir la eficacia con que se utiliza el agua en la agricultura, en especial en los países donde este recurso es escaso, es ya posible gracias a una nueva herramienta con tecnología de punta desarrollada por la FAO.

Hoy fue activada la base de datos de acceso libre de WaPOR (siglas en inglés de Water Productivity Open-access portal), con imágenes de satélite que ayudan a los agricultores a obtener rendimientos agrícolas más fiables y a optimizar los sistemas de riego.

WaPOR fue presentada esta semana durante una reunión de alto nivel de los socios de la FAO centrada en la iniciativa Hacer frente a la escasez de agua en la agricultura: marco de acción mundial en un clima cambiante. La herramienta permite analizar de forma detallada el agua utilizada en los sistemas agrícolas, generando evidencia empírica sobre cómo usarla de forma más productiva.

La utilización mundial de agua -la mayor parte de la cual se destina a la agricultura-, ha superado el ritmo del crecimiento demográfico durante la mayor parte del siglo pasado, y algunas regiones están cerca de superar los límites sostenibles.

"El uso del agua continúa aumentando a la par que el cambio climático -con el incremento de sequías y el fenómenos meteorológicos extremos- y está alterando y reduciendo la disponibilidad de agua para la agricultura", asegura María Helena Semedo, Subdirectora General de la FAO, para Cambio Climático y Recursos Naturales. "Resulta así prioritario hacer que cada gota cuente, subrayando la importancia de cubrir las crecientes necesidades de la producción de alimentos con incrementos de eficiencia".

WaPOR criba las imágenes satelitales y utiliza la potencia de Google Earth para elaborar mapas que muestran la cantidad de biomasa y el rendimiento que se obtiene por m3 de agua consumida. Los mapas se pueden renderizar en resoluciones de tan sólo 30 a 250 metros, y se actualizan en un período de uno a diez días.

El equipo de tecnologías de la información de la FAO, junto a expertos de tierra y agua, han diseñado WaPOR a través de un proyecto de 10 millones de dólares EEUU financiado por el Gobierno de los Países Bajos, que abarca África y el Próximo Oriente, centrándose en los países clave que ya experimentan -o se calcula sufrirán pronto- escasez de agua.

La base de datos a nivel del continente puede consultarse en Internet desde hoy, mientras que los datos a nivel nacional estarán disponibles en junio para Benín, Burundi, Egipto, Etiopía, Ghana, Jordania, Kenya, Líbano, Malí, Marruecos, Mozambique, Ruanda, Túnez, Uganda, Cisjordania y la Franja de Gaza, y Yemen. En octubre se añadirá más información detallada, comenzando con áreas piloto en Líbano, Etiopía y Malí.

Cómo funciona

WaPOR mide la evapotranspiración -una fase clave en el ciclo natural del agua- que consiste en agua que se evapora directamente a la atmósfera y la que regresa a la misma después de pasar a través de una planta y emerger como vapor exudado por las hojas. La evapotranspiración aporta una medida directa del agua consumida por un cultivo durante una temporada de crecimiento y, cuando se relaciona con la biomasa y el rendimiento de los cultivos, permite calcular la productividad del agua en estos últimos.

De este modo, la nueva herramienta permite obtener evaluaciones detalladas para monitorear el funcionamiento de un grupo seleccionado de zonas de regadío, apoyando los planes de modernización y ayudando a que las mejoras resulten en que todos los usuarios del agua reciban servicios hídricos más fiables y rentables, más adaptados al incremento de la variabilidad climática.

El programa WaPor utiliza una metodología basada en píxeles para producir mapas integrales que permitan un mejor uso de los recursos naturales. Cuando se combinan con datos en tiempo real, los agentes de extensión agrícola pueden ayudar a los campesinos a lograr rendimientos agrícolas más fiables, mejorando sus medios de subsistencia y haciéndolos más sostenibles.

"Apoyar a los pequeños agricultores con acceso a información geoespacial que puede optimizar la disponibilidad de agua y frenar su vulnerabilidad al cambio climático, es una misión clave para la FAO, y este es un primer paso importante", aseguró René Castro Director General Adjunto de la FAO al frente del Departamento de Biodiversidad, Tierra y Agua.

El Instituto Delft para la Educación relativa al Agua (IHE), que forma parte de la UNESCO y es la mayor institución académica internacional sobre el agua, y el Instituto Internacional de Gestión del Agua (IWMI) apoyarán los esfuerzos de los países en desarrollo para impulsar la capacidad de utilizar la nueva tecnología, adaptando las respuestas a peticiones directas relevantes y con análisis de series temporales y descargas de datos sobre variables clave que contribuyan a las evaluaciones de la productividad del agua y la tierra.

La herramienta WaPOR se está desarrollando en colaboración con un grupo de asociados en los Países Bajos -eLEAF, Universidad de Twente, ITC y Fundación Waterwatch-, así como VITO en Bélgica. El plan de trabajo prevé crear aplicaciones que pueden ejecutarse en teléfonos inteligentes, permitiendo el uso relevante a nivel local de información de la base de datos espacial.

Contabilizar el agua

La contabilidad del agua se promueve cada vez más como una herramienta imprescindible, en especial en las zonas donde escasea el líquido elemento. Incluye evaluaciones coherentes de la disponibilidad de recursos hídricos, que debe incorporar factores climáticos y garantizar derechos equitativos, en particular la asignación de agua para usos domésticos e industriales y de forma más general para los servicios ecosistémicos.

La FAO ofrece asesoramiento técnico para desarrollar marcos apropiados para auditar y contabilizar el agua.

Se calcula que para cada grado centígrado de calentamiento global, el 7 por ciento de la población mundial experimentará una disminución del 20 por ciento o más en los recursos hídricos renovables. Una mejor gestión de estos recursos hídricos se considera un aspecto de vital importancia en la gran mayoría de los planes nacionales de adaptación y mitigación del cambio climático presentados para cumplir los compromisos contraídos en virtud del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Fuente: FAO

martes, 18 de abril de 2017

Salir de la burbuja de las redes sociales hacia una democracia más sólida

Desde que fue fundado en 2004, Facebook ha sostenido que su misión es “hacer del mundo un lugar más abierto y conectado”. Y con casi 2.000 millones de usuarios, incluidos más de 230 millones en América Latina, de muchas formas se ha ganado el derecho a afirmarlo. Facebook es actualmente la red social dominante para que la gente comparta noticias personales y políticas, intereses, y pasiones. Une a filántropos de distintas magnitudes en torno a causas como curar enfermedades o auxiliar a víctimas de desastres naturales. Quienes quieren protestar lo usan para organizar marchas para derrocar gobiernos autoritarios, exponer abusos policiales y proyectos que destruyen el medio ambiente, y evitar la censura y la propaganda del gobierno, también en América Latina.

Sin embargo, como otras tecnologías que marcaron una nueva era, como la radio y la televisión, Facebook difícilmente sea el portal a un mundo mejor que describen sus partidarios más entusiastas. Si la radio y la televisión han sido usados tanto por demócratas como por dictadores, Facebook ha sido empleado de forma similar tanto para abrir mentes como para cerrarlas, para esparcir ideas iluminadoras o mantener a la gente en cámaras de resonancia donde sus prejuicios arraigados hacen eco. Si ha jugado un rol crucial para derribar las barreras informativas en sociedades autocráticas, en las democracias maduras también se está convirtiendo en una fuente de noticias falsas, ideas repetitivas y un pensamiento grupal nocivo.

Cass R. Sunstein, en #Republic, su incisivo libro sobre redes sociales, lamenta hasta qué punto incluso las personas con opiniones moderadas se vuelven más extremas e intensas cuando se ven expuestas sólo a perspectivas similares. La sección Noticias de Facebook contribuye a ese proceso desafortunado. El algoritmo escanea todo lo que sus amigos en línea han publicado en la última semana; todos los usuarios que usted sigue, y varias cosas más para brindar un ranking en apariencia perfecto de sus preferencias. Es, en resumen, una receta para reforzar e intensificar lo que usted siente y cree, más que desafiarlo. Las consecuencias de esta y otras redes sociales con efectos similares es enorme. En 1960, según Sunstein, 5% de los republicanos y 4% de los demócratas en Estados Unidos se oponían a que sus hijos se casaran con personas de otro partido político. Para 2010, esas cifras habían ascendido a 49% y 33%, respectivamente. Cuando el 95% de los usuarios de Internet en América Latina usa redes sociales, sólo es posible imaginar que una polarización política similar, con su consiguiente intolerancia y extremismo, también se esté desplegando allí.

Por supuesto, como señala Sunstein, las redes sociales probablemente sean sólo un factor de peso en esta situación desalentadora. No sólo Facebook, Twitter y otras redes sociales nos llevan a vivir de forma cada vez más limitada y segregada. La enorme cantidad de canales de TV por cable también nos permite elegir coberturas a la medida de nuestros intereses y perspectivas. Y hay que considerar, por supuesto, nuestra segregación física. Donde vivo, cerca de Washington D.C., la diversidad racial y étnica es alta. Los amigos de mis hijos provienen de todo el mundo: China, India, Medio Oriente, Europa y América Latina. Profesan muchas religiones distintas. Sin embargo, casi todos sus padres tienen títulos universitarios, y sus valores ideológicos y sociales son similares a los nuestros. De hecho, en muchos aspectos de la vida tienen más en común con el ciudadano promedio de Londres o Berlín que con otro estadounidense que vive a 350 kilómetros.

Consideremos también a América Latina. Según un informe de Naciones Unidas de 2012, la región tiene las ciudades más desiguales del mundo. Esto se expresa no sólo en los muchos vecindarios y comunidades cerradas, donde las personas de buen pasar están aislados de los demás ciudadanos. Está presente del otro lado del espectro, donde millones de pobres viven en asentamientos informales o precarios en los márgenes de las grandes metrópolis, aislados incluso entre sí debido a la lamentable falta de parques y espacios públicos. Esto no es saludable; va en contra de los ideales de la experiencia compartida y la diversidad tan centrales para la democracia.

Los espacios públicos, ya sean físicos o virtuales, son clave. Son el antídoto para lo que se ha convertido en una tendencia creciente a mirarse en el espejo. Sunstein enfatiza la importancia de encuentros “no planeados y no elegidos”, en una esquina, en un parque, una librería, o en línea. Estos encuentros obligan a la gente a involucrarse con personas distintas a sí mismos e iniciar intercambios que abren sus mentes. Los medios tradicionales, incluidos en Estados Unidos The New York Times, Wall Street Journal, Time, Newsweek y CBS News, tienen un rol similar. Al buscar atraer una amplia audiencia necesariamente entregan una variedad de noticias, que los miembros del público podrían haber elegido o no, de haber tenido opción. Nos exponen a temas y puntos de vista nuevos y reveladores. En cambio, cuando sólo dependemos de agregadores de noticias que nos identifican, es difícil salir de nuestra zona de confort.

Tyler Cowen, investigador de la Universidad George Mason, llega a sugerir que la gente debería escribir un diario, un blog o tener una cuenta de Twitter en los que intenten ponerse en los zapatos de las personas con las que están en desacuerdo y argumentar perspectivas opuestas a las propias. Es una buena forma, sostiene, de evitar la “burbuja del filtro” y entrar en contacto con las perspectivas de otros y las limitaciones de las propias. Tengo mi propio método de evitar la burbuja. Todos los días me obligo a leer noticias de medios con los que no estoy de acuerdo.

Hasta elegir un restaurante sin usar Yelp o agregadores similares es importante. Si sólo vamos a los lugares más populares, ¿cómo podemos expandir nuestro conocimiento social? Si sólo vamos a los lugares que frecuentan otras personas como nosotros, ¿cómo podemos ampliar nuestra visión del mundo? Sucede lo mismo con la música y las películas. Escuchar en Pandora sólo esas canciones similares a nuestras favoritas no nos traerá nuevos ritmos ni sonidos. Ver sólo películas recomendadas por el algoritmo de Netflix no expandirá nuestros hábitos como espectadores. A medida que nos volvemos más complacientes, sostiene Cowen, dejamos de innovar. Y esto lleva al estancamiento y a pérdidas de bienestar a largo plazo.

Hay que reconocer que Facebook parece haber tomado cartas en el asunto. Ha cambiado su sección de Tendencias que acompaña a sus Noticias para que ambas combatan las noticias falsas y brinden un flujo de noticias que no estén elegidas a la medida de intereses individuales.

Enfrentaremos muchos desafíos para encontrar el camino que nos aleje de la cámara de resonancia y nos lleve hacia un mercado de ideas más fluido. Significa estar abierto a los demás y en contacto con ellos. Son necesarios nuestros esfuerzos individuales y quizás también los de esos proveedores de redes sociales, políticos, planificadores urbanos y una serie de otras fuerzas para asegurar que vuelva a florecer la sólida participación cívica de la que depende la democracia.

Fuente: Ideas que cuentan