Una nueva plataforma boliviana busca transformar la forma en que las personas recaudan fondos y reciben ayuda económica dentro y fuera del país.
👉 Se trata de Minka, una iniciativa creada por un grupo de emprendedores bolivianos que apuesta por combinar tecnología, solidaridad y medios de pago adaptados a la realidad local para impulsar campañas sociales, personales y comunitarias.
Bajo el lema “Impulsa sueños, transforma vidas”, la plataforma nace con una premisa concreta: muchas herramientas internacionales de crowdfunding presentan limitaciones para operar en Bolivia o dificultan que los usuarios reciban apoyo económico desde el exterior. Frente a ese escenario, Minka propone una alternativa local que busca conectar personas solidarias con quienes necesitan apoyo, permitiendo recaudar fondos para causas lícitas mediante donaciones realizadas por QR, tarjetas de débito y crédito, habilitando aportes nacionales e internacionales.
👉 El proyecto fue impulsado por Carolina Orias, Marco Herbas López, Kurt Guardia, Leonor Revollo y Florence Hugard, quienes sostienen que la iniciativa busca responder a una práctica profundamente arraigada en el país: la solidaridad comunitaria frente a emergencias médicas, desastres, estudios, proyectos sociales y otras necesidades urgentes.
La plataforma funciona bajo un esquema simple: los usuarios pueden crear campañas, pasar por un proceso de verificación, compartir sus iniciativas y posteriormente retirar los fondos recaudados. Según sus impulsores, uno de los pilares del proyecto es la transparencia y la seguridad, por lo que destacan mecanismos de validación y campañas verificadas para fortalecer la confianza entre donantes y beneficiarios.
👉 El nombre de la plataforma hace referencia a la “minka”, una tradición andina vinculada al trabajo colectivo y la cooperación, concepto que sirve como eje central de su identidad. Según sus impulsores, el objetivo es facilitar campañas transparentes, verificadas y accesibles para cualquier persona u organización que necesite apoyo económico.
Más allá del componente tecnológico, la apuesta pone sobre la mesa una pregunta de fondo: si Bolivia ya tiene cultura de solidaridad, ¿puede también construir su propia infraestructura digital para canalizarla?
La plataforma ya se encuentra operativa, permitiendo explorar campañas, crear iniciativas y realizar aportes económicos desde distintos medios de pago.
Fuente: Valor Agregado
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