El comercio online se masificó en el país, llegándose a vender desde artículos para el hogar hasta ropa americana. Una práctica que comenzó en la pandemia que ahora va en ascenso en las principales ciudades del país. En esta nueva forma de negocio, se volvió más fácil vender un producto, pero más difícil hacer que la venta llegue a manos de los clientes.
Dificultad para concretar un horario fijo, riesgos de estafas e incluso posibles robos o secuestros por acordar la entrega en lugares poco concurridos o en altas horas de la noches.
Para responder a ese problema, en Bolivia comenzaron a surgir los puntos de entrega, un modelo de negocio que permite a vendedores y compradores coordinar las entregas sin necesidad de encontrarse personalmente.
Estos espacios funcionan como intermediarios entre ambas partes. Reciben los productos, los resguardan temporalmente, verifican la identidad de quien los recoge y facilitan la entrega sin que vendedor y comprador tengan que coincidir en un mismo lugar y horario.
Este proceso de entrega es conocido como última milla, es decir que comprende el recorrido final que realiza un pedido desde el centro de distribución hasta el comprador. Aunque puede parecer una etapa sencilla, especialistas en logística la consideran una de las más complejas y costosas de toda la cadena de distribución.
Un estudio publicado en la revista científica Identidad Bolivariana (2024), titulado Desarrollo de Soluciones Logísticas en la Última Milla, señala que esta etapa puede representar hasta el 50% del costo total de distribución. Las entregas fallidas, los desplazamientos, los tiempos de espera y la dispersión geográfica de los clientes incrementan considerablemente los costos y reducen la eficiencia del servicio.
El problema también fue analizado en Bolivia. Un estudio publicado en la revista Investigación & Desarrollo (2025), titulado “Estudio de estrategias de optimización para la distribución de última milla de productos de consumo (CPG) a nanotiendas en el centro de la ciudad de Cochabamba”, evaluó distintas formas de organizar las entregas y concluyó que agrupar los pedidos por zonas y utilizar bahías logísticas —espacios destinados a concentrar temporalmente la carga para facilitar su distribución— permitiría reducir los tiempos de entrega hasta en un 11% y disminuir los costos de transporte en un 4,7% por producto.
En ese contexto, los puntos de entrega comenzaron a consolidarse como una alternativa para reducir esos inconvenientes y hacer más eficiente el proceso de entrega para vendedores y compradores.
Una solución nacida desde la experiencia
Los puntos de entrega no fueron creados por grandes empresas logísticas ni por corporaciones especializadas en distribución. Surgieron a partir de la experiencia de emprendedores que también comercializaban por internet y enfrentaban los mismos problemas que hoy afectan a miles de vendedores: clientes que no recogían sus pedidos, largas horas de espera, recorridos innecesarios por la ciudad y ventas que finalmente se cancelaban.
Live Box, Cochabamba
A finales de enero de 2026, dos jóvenes emprendedores decidieron convertir una experiencia personal en una solución para otros vendedores digitales. Así nació Live Box, en Cochabamba. Después de comprobar que coordinar la entrega de un pedido podía resultar tan complejo como concretar la venta, inauguraron este negocios que hoy cuenta con dos sucursales en la urbe cochabambina.
“Nosotros vendíamos ropa por lives y hacíamos entregas en la plaza Sucre. Muchas veces la gente simplemente no llegaba. Ahí pensamos: debería existir un lugar donde dejar los paquetes para que otra persona los entregue“, recuerda Nilsen Cirque, socio fundador del emprendimiento.
Tu Punto, Cochabamba, La Paz, El Alto y Santa Cruz
Otro de estos emprendimientos es Tu Punto. Comenzó en 2023, cuando cinco jóvenes universitarios crearon un espacio para que emprendedores pudieran exhibir sus productos. Sin embargo, a medida que conocían las necesidades de sus clientes, identificaron que el principal problema no era la venta, sino la entrega de los pedidos.
Ese hallazgo los llevó a fortalecer el servicio de puntos de entrega, que hoy opera en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.
Sebastián Palma, CEO y fundador del emprendimiento, explica que el verdadero desafío era coordinar la entrega de cada compra.
“El principal problema era la coordinación. Los emprendedores tenían que organizar entregas con 10, 20 o hasta 50 personas al día, mientras que los compradores muchas veces no podían coincidir con los horarios o llegar al lugar acordado“.
Envía Más, Santa Cruz
En Santa Cruz, Envía Más comenzó a operar en febrero de 2026 a partir de otra necesidad detectada por su fundadora, Yessenia Mollinedo.
Mientras comercializaba productos por internet, observó que muchos emprendedores de otros departamentos necesitaban un lugar seguro donde dejar temporalmente sus pedidos hasta que los compradores pasaran a recogerlos.
Así nació un espacio que funciona como punto de entrega para mercadería enviada desde distintos departamentos. Los productos permanecen resguardados en un lugar físico hasta que el cliente decide retirarlos, lo que brinda mayor seguridad tanto a vendedores como a compradores y evita largas esperas o la coordinación de múltiples entregas individuales.
“La gente necesita un lugar donde ir, ver el producto y saber que, si ocurre algún problema, tiene dónde reclamar. Eso genera mucha confianza“, explica.
Aunque surgieron en ciudades distintas, los tres emprendimientos responden a un mismo desafío: facilitar la última etapa de una compra por internet y ofrecer una alternativa a uno de los principales problemas del comercio electrónico.
Seguridad y confianza: la base del modelo
Más allá de facilitar las entregas, los puntos de entrega buscan resolver otro de los principales desafíos del comercio electrónico: generar confianza entre vendedores y compradores.
En Bolivia, muchas personas todavía sienten desconfianza al comprar por internet. En muchos casos no conocen al vendedor y tampoco cuentan con un lugar físico al que acudir si surge algún inconveniente con el producto o la entrega.
Precisamente, esa necesidad explica el funcionamiento de estos espacios. Una vez concretada la venta, el emprendedor deja el producto en una sucursal junto con los datos del comprador. El paquete es registrado en un sistema y permanece resguardado hasta que el cliente pasa a recogerlo dentro del plazo establecido.
En Live Box, por ejemplo, cada paquete recibe un código único y un código QR que permiten rastrear el recorrido del producto y verificar que únicamente la persona autorizada pueda retirarlo. En algunos casos, además, el equipo revisa el estado de la mercadería antes de recibirla para prevenir reclamos posteriores.
Tu Punto utiliza un sistema similar. Tanto el vendedor como el comprador reciben un número de guía mediante WhatsApp, lo que permite identificar cada paquete y reducir el riesgo de errores durante la entrega.
En Envía Más, el control comienza desde el momento en que el producto llega al punto de entrega. Su fundadora, Yessenia Mollinedo, explica que algunos artículos, especialmente los electrónicos, son revisados antes de ser entregados al comprador. A su juicio, contar con un espacio físico brinda mayor tranquilidad a quienes realizan compras por redes sociales.
La importancia de estos mecanismos también ha sido documentada por la evidencia científica. El estudio publicado en la revista Identidad Bolivariana concluye que la calidad del servicio, la disponibilidad de información durante todo el proceso de entrega, la flexibilidad y la confianza son factores determinantes para mejorar la experiencia del cliente en la última milla.
En ese sentido, los tres emprendimientos coinciden en un mismo objetivo: no solo entregar un paquete, sino reducir la incertidumbre que todavía existe alrededor de las compras por internet.
Los desafíos de un modelo que aún busca consolidarse
Aunque los puntos de entrega comienzan a expandirse en distintas ciudades del país, sus impulsores coinciden en que posicionar este modelo no ha sido sencillo. El principal desafío fue convencer a vendedores y compradores de utilizar un servicio prácticamente desconocido en Bolivia.
Sebastián Palma, CEO fundador de Tu Punto, recuerda que durante los primeros meses muchas personas desconfiaban de dejar sus productos en manos de terceros y preferían continuar realizando las entregas de forma personal.
“Al principio fue complicado porque la gente no entendía el concepto del punto de entrega. Tuvimos que adaptar nuestro servicio y también la forma de explicarlo para que el mercado lo comprendiera”.
En Cochabamba, Live Box enfrentó un reto distinto. Tras iniciar operaciones, sus fundadores identificaron que la mayor parte de las entregas se concentraba en una zona diferente a la elegida para instalar su primera sucursal, por lo que decidieron replantear su estrategia de crecimiento.
“Nos dimos cuenta de que cerca del 70% de las entregas se realiza alrededor del Correo. Eso nos obligó a replantear nuestra forma de trabajar y ahora estamos abriendo una segunda sucursal en esa zona“, explica Nilsen Cirque.
Para Envía Más, en Santa Cruz, las dificultades estuvieron relacionadas con los costos operativos y la coyuntura nacional. Su fundadora explica que los recientes bloqueos afectaron el flujo de mercadería proveniente de otros departamentos y redujeron considerablemente la actividad comercial.
“El alquiler es caro y los bloqueos también nos afectaron porque prácticamente no hubo movimiento. Los productos de otros departamentos no lograban llegar para ser entregados. Por eso buscamos aprovechar el mismo espacio ofreciendo distintos servicios“, señala Yessenia Mollinedo.
Las experiencias muestran que, además de responder a un problema logístico, este tipo de emprendimientos también debe enfrentar desafíos vinculados a la adopción de nuevas formas de compra, la ubicación estratégica de sus sucursales y las condiciones económicas del país.
El mayor beneficio: más tiempo para vender
Más allá de facilitar la entrega de un paquete, los emprendedores coinciden en que el principal aporte de los puntos de entrega es devolver tiempo a quienes viven de las ventas por internet.
Las horas que antes se destinaban a esperar compradores en plazas, recorrer distintos puntos de la ciudad o coordinar encuentros ahora pueden invertirse en generar contenido para redes sociales, atender nuevos pedidos, buscar proveedores o simplemente compartir más tiempo con la familia.
“Hay emprendedores que trabajan solos y ya no tienen que pasar seis horas esperando entregas. Ese tiempo pueden dedicarlo a vender más, compartir momentos de calidad con sus familias o, simplemente, tener un poco más de tiempo para ellos“, afirma Sebastián Palma, CEO fundador de Tu Punto.
Los beneficios también alcanzan a los compradores. Según Yessenia Mollinedo, fundadora de Envía Más, muchas personas prefieren recoger sus pedidos cuando les resulta conveniente y contar con un espacio físico donde puedan revisar el producto antes de finalizar la compra.
“El cliente quiere ir, mirar el producto, probarlo si es necesario y recién decidir. No quiere sentir la presión de encontrarse con alguien en una plaza y comprar rápido“.
Además, los puntos de entrega permiten organizar mejor la mercadería. Antes de la implementación de este tipo de servicios, algunos emprendedores acumulaban productos que nunca eran retirados y, cuando los clientes regresaban días o incluso meses después, localizar esos pedidos se convertía en una tarea complicada.
“Los productos a veces se pierden o no los encuentran porque no tienen un sistema de registro para saber dónde quedaron guardados“, explica Nilsen Cirque, socio fundador de Live Box.
De puntos de entrega a centros de apoyo para emprendedores
Con el paso del tiempo, los puntos de entrega dejaron de ser simples lugares donde los compradores recogen sus pedidos. A medida que crecieron las ventas por internet, estos emprendimientos ampliaron sus servicios para responder a nuevas necesidades de los vendedores y facilitar la gestión de sus negocios.
Aunque cada empresa desarrolló un modelo propio, todas evolucionaron con un mismo propósito: simplificar la última etapa de la venta y reducir el tiempo que los emprendedores destinan a coordinar entregas.
Live Box, por ejemplo, complementó el servicio de punto de entrega con almacenamiento temporal de paquetes, seguimiento digital mediante códigos QR y verificación de productos. Además, creó una Zona de Emprendedores, donde los vendedores pueden alquilar un espacio para exhibir permanentemente sus productos y delegar la atención de sus clientes.
Próximamente incorporará el traslado de paquetes entre sucursales, lo que permitirá ampliar los puntos de entrega dentro de Cochabamba. Desde el inicio de sus operaciones ha gestionado entre 2.500 y 3.000 paquetes y recientemente inauguró su segunda sucursal.
En el caso de Tu Punto, el servicio evolucionó hacia dos modalidades. La primera consiste en una suscripción mensual que permite a los emprendedores hacer seguimiento de sus paquetes, verificar cuándo fueron retirados y gestionar el cobro de saldos pendientes. La segunda está dirigida a vendedores que realizan entregas esporádicas. Ellos pueden dejar sus productos en cualquiera de las sucursales para que los compradores los recojan cuando les resulte conveniente, evitando coordinar horarios o encuentros personales.
El emprendimiento también dispone de espacios permanentes de exhibición que funcionan como pequeñas tiendas para cada emprendedor y ofrece un servicio de almacenamiento para mantener inventario disponible y reponer productos cuando sea necesario.
Desde su creación ha realizado alrededor de 30.000 entregas y actualmente cuenta con cinco sucursales distribuidas entre La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz.
Envía Más, por su parte, mantiene como servicio principal la recepción y entrega de productos enviados desde otros departamentos hacia Santa Cruz. La empresa recibe la mercadería, la resguarda en un espacio seguro y la entrega cuando el comprador pasa a recogerla, evitando que vendedores y clientes tengan que coordinar encuentros personales.
Además, incorporó un showroom para exhibir productos como si se tratara de una pequeña sucursal, un servicio de almacenamiento destinado a quienes necesitan resguardar mercadería y un plan exprés mediante el cual se recibe y entrega directamente los pedidos a los compradores. Hasta la fecha ha gestionado más de 50 paquetes solo de emprendimiento cruceños.
Más que un lugar para recoger paquetes, estos espacios se han convertido en una herramienta que facilita la gestión de los negocios digitales, optimiza las entregas y permite que los vendedores dediquen más tiempo al crecimiento de sus emprendimientos.
Un modelo que busca consolidarse en el comercio digital
Más allá de resolver un problema logístico, los puntos de entrega comienzan a consolidarse como un nuevo eslabón dentro del comercio electrónico en Bolivia. Lo que surgió como una respuesta a las dificultades de la última milla hoy evoluciona hacia un servicio cada vez más utilizado por emprendedores que venden por internet.
En la mayoría de los casos, el costo del servicio es asumido por el comprador al momento de recoger el producto, con tarifas que oscilan entre 2 y 7 bolivianos, según el tamaño del paquete. Este modelo permite a los emprendedores reducir el tiempo destinado a coordinar entregas sin incrementar significativamente los costos de sus ventas.
Aunque cada emprendimiento se encuentra en una etapa distinta de desarrollo, todos proyectan ampliar sus servicios y consolidar su presencia en el mercado.
Live Box acaba de inaugurar su segunda sucursal en Cochabamba y prevé incorporar el traslado de paquetes entre sucursales para ampliar las opciones de entrega. Tu Punto apuesta por fortalecer su red de puntos de entrega, desarrollar nuevas herramientas tecnológicas y consolidar su presencia en las ciudades donde ya opera. En Santa Cruz, Envía Más busca que más emprendedores, especialmente de otros departamentos, conozcan sus servicios de punto de entrega, almacenamiento y showroom, convencida de que el mercado aún tiene un amplio potencial de crecimiento.
Imagen: Opinion
Fuente: Bolivia Verifica
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