Pequeño fragmento del libro Antifrágil, de Nassim Nicholas Taleb, sobre las distorsiones que la informacion mal digerida puede ocasionar en el conocimiento:
Hay mucho ruido procedente de los medios de comunicación y su glorificación de lo anecdótico. Gracias a esto vivimos cada vez más en una realidad virtual separada del mundo real y cada vez nos damos menos cuenta. A diario mueren en los Estados Unidos 6.200 personas, muchas por causas evitables. Pero los medios de comunicación solo nos hablan de los casos más peculiares y que más se prestan al sensacionalismo (como huracanes, accidentes insólitos, avionetas que se estrellan), y nos ofrecen un mapa cada vez más deformado de los riesgos reales. En un entorno ancestral, la anécdota, lo «interesante», es información; pero hoy ya no es así.
Al ofrecernos explicaciones y teorías, los medios de comunicación nos inculcan la ilusión de que entendemos el mundo.
La comprensión de los sucesos (y los riesgos) por parte de los miembros de la prensa es tan retrospectiva que harían el control de seguridad cuando el avión ya ha despegado: lo que los antiguos llamaban postbellum auxilium, enviar las tropas después de la batalla. A causa de la dependencia del ámbito, olvidamos la necesidad de contrastar nuestro mapa del mundo con la realidad. Y el resultado es que vivimos en un mundo cada vez más frágil pero pensamos que cada vez lo comprendemos más.
En resumen, lo mejor para mitigar el intervencionismo es racionar la llegada de información de la manera más natural posible. Esto es difícil de aceptar en la era de Internet. Me ha sido difícil explicar que cuántos más datos reunamos menos sabremos qué está pasando y más iatrogenia causaremos. La gente sigue siendo presa de la ilusión de que «ciencia» significa más datos.
Imagen: iStock
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