martes, 25 de junio de 2019

¿Qué lugar deben ocupar los robots?

Estaba pensando cómo iniciar este artículo sobre los mitos de la robotización y digitalización cuando encontré una información muy interesante en The Guardian sobre la estrategia robótica del Gobierno japonés. Japón es uno de los países más envejecidos del planeta. El 27% de la población tiene más de 65 años; también es un ejemplo de homogeneidad étnica. Los inmigrantes apenas representan un 1,8% de su población, según la ONU. Se espera que en 2020 el 80% de las personas dependientes acepten algún tipo de asistencia robótica, por lo que el Gobierno está impulsando un programa con 98 empresas para desarrollar dispositivos robóticos que ayuden a los enfermos: levantar de la cama a los ancianos, sillas de ruedas automatizadas o robots-carrito para llevar las medicinas.

No obstante, resulta evidente que estas tareas robotizadas apenas tienen que ver con la actividad principal que desempeña el personal de enfermería: cuidar a los enfermos y ayudarles en su recuperación, lo que requiere actitudes empáticas y una comunicación plenamente humana con el paciente, incluida la no verbal, comprensión y trato digno. Algo que nunca podrá ofrecer un robot. La apuesta de Japón por la robotización obedece a sus peculiaridades demográficas: envejecimiento de la población y escasez de personal de enfermería debido a las trabas migratorias, pero no tiene por qué ser exportable en la misma magnitud al resto del mundo.

Primeras conclusiones: el grado de robotización y digitalización de una sociedad vendrá determinado por la escasez de mano de obra. Pero en ningún caso las máquinas serán capaces de sustituir la empatía humana. En los países desarrollados multitud de actividades de servicios tienen características similares a la enfermería, en las que la aportación emocional humana al trabajo es fundamental.

También conviene revisar otros lugares comunes según los cuales la digitalización y la introducción de robots suponen un aumento extraordinario de la productividad y, a la vez, de la desigualdad social.

Orley Ashenfelter, economista de la Universidad de Princeton, nos dice: “Vemos robots en todas partes, excepto en las estadísticas de productividad. Si la robótica y la digitalización estuvieran cambiando todo dramáticamente, veríamos un fantástico crecimiento de la productividad y no lo vemos”. En los años sesenta la productividad en los países tecnológicamente más desarrollados —Países Bajos, Francia, Italia o Alemania— creció entre el 4% y el 6% anual; desde el año 2000 ha crecido tan solo al 2%. También en EE UU las tasas de crecimiento de la productividad se están reduciendo desde hace bastantes años.

Resulta curioso comparar el crecimiento de la productividad de nuestro país, que ha aumentado en un 7,4% desde 2010 a 2017, con la del hiperrobotizado Japón, que ha sido de solo un 5,9%, un punto y medio inferior. En EE UU apenas se ha incrementado en un 3,3%.

¿Qué está pasando realmente? La convergencia de las nuevas tecnologías desplegadas por la digitalización (big data, artificial intelligence, Internet de las cosas, etcétera) y la robotización va a permitir que en el futuro gran parte de la producción industrial se caracterice por procesos muy flexibles que facilitarán una fuerte individualización de los productos, generando un “valor de obra de arte” (diferenciación, personalización, velocidad de entrega) en muchos de ellos. Lo que determina el precio de estos bienes superiores es la capacidad adquisitiva de los consumidores, no los costes de producción. Este neoartesanado industrial solo será capaz de crear un elevado volumen de bienes superiores cuando exista una demanda sofisticada suficiente, fruto de una distribución más equitativa de la productividad generada.

Sin embargo, estamos asistiendo a un reparto muy desigual de la “productividad digital” debido a tres razones: 1. No hay una regulación pública eficaz que limite el control monopólico u oligopólico de muy pocas empresas que crean y moldean estos mercados disruptivos a su interés (un juez federal de EE UU sentenció sobre Microsoft: “Tienen un prodigioso poder sobre el mercado e inmensas ganancias”). 2. La aportación emocional humana al trabajo, lo que los robots no pueden hacer, sigue estando escasamente reconocida en la estructura de remuneración salarial. 3. El estancamiento salarial en las últimas dos décadas ha sido debido a la disminución del poder de negociación de los trabajadores, como nos recuerda Krugman.

En el último siglo en Norteamérica se logró un mayor crecimiento en aquellos lugares y épocas donde el poder de negociación de los trabajadores fue mayor y, como consecuencia, los salarios tuvieron un mayor peso en la economía, la riqueza se distribuyó de forma más equitativa, la reinversión de los beneficios fue mayor y se creó más empleo y de más calidad.

Otro mito que conviene cuestionar es que el avance de la automatización y la inteligencia artificial podría destruir un porcentaje muy alto de empleos no cualificados, lo que incrementaría las desigualdades. Estas advertencias deben ser consideradas, pero hay que dimensionarlas. El paso de sociedades rurales-agrícolas a urbanas-industriales supuso la pérdida de muchos empleos en la agricultura, pero el saldo neto fue la creación de millones de puestos de trabajo. Cada año se crean cerca de 40 millones de empleos en todo el mundo y hoy hay un total de 3.190 millones de trabajadores. Por supuesto que hay una gran incertidumbre en cuanto a las habilidades digitales que se requerirán en el futuro, por eso resultan muy interesantes las conclusiones de un reciente estudio sobre las cualificaciones de los nuevos empleos, Which digital skills do you really need?, realizado en el Reino Unido entre 2012 y 2017.

En los próximos 10 o 15 años, según esta extensa investigación:

1. Crecerá la demanda de aquellas ocupaciones cuyas habilidades digitales se apliquen en tareas no rutinarias, solución de problemas y creación de productos digitales y audiovisuales. 2. Disminuirán determinadas ocupaciones intensivas en cualificaciones digitales rutinarias, como las relacionadas con la utilización de programas informáticos con fines administrativos (nóminas, contabilidad, ventas). 3. Crecerán diversas ocupaciones relacionadas con los servicios directos a las personas que no son digitalmente intensivas, vinculadas a la “productividad emocional” mencionada en la enfermería.

Segunda conclusión: la excesiva atención prestada a la digitalización como causa del aumento del paro y de la precariedad laboral está destinada a evitar el análisis de las causas reales. Estas causas no son tecnológicas, sino políticas: debilitamiento de los sindicatos y la oligopolización de los principales mercados digitales. Suecia es un ejemplo de que es posible compaginar el impulso de la digitalización con una mayor igualdad social. En este país nórdico, donde las principales redes de telecomunicaciones son públicas, en los últimos 20 años los salarios reales han crecido por encima de la productividad sin que ello haya afectado a la competitividad y durante la última década su economía se ha mantenido entre las top ten del mundo.

Conclusión final: los robots ocuparán el lugar que queramos los humanos, pero para ello tendrán que sernos útiles a la mayoría, no rentables solo para unos pocos. Las desigualdades sociales, el desempleo, la pobreza, no los generan los robots sino las políticas neoliberales.

Imagen: infotechnology.com

Fuente: almendron.com

Mujeres que dibujan: una asombrosa base de datos de ilustradoras contemporáneas

Aunque la creatividad no es un rasgo que, de suyo, esté limitado por el género de una persona, no por ello es menos cierto que este puede ser un factor de importancia al momento de ejercerla.

Incluso un vistazo superficial a la historia de las artes podrá darnos elementos para comprender que mujeres y hombres perciben de maneras distintas la realidad y, por consecuencia, también la expresan desde su propia singularidad.

Al mismo tiempo, ese examen somero nos puede dar elementos para darnos cuenta de otro hecho real y constatable: históricamente, las mujeres han tenido mucho menos exposición o representación en el desarrollo de las disciplinas creativas. No por falta de talento o de capacidad, eso es claro, sino más bien por motivos de orden muy distinto, entre los cuales pueden contarse las condiciones sociales y económicas, los oportunidades de desarrollo disponibles para las mujeres, la apertura de una sociedad para valorar el trabajo de una mujer, etcétera.

En parte para reparar ese desequilibrio, al menos en el campo de las artes gráficas, Julia Rothman y Wendy MacNaughton crearon el sitio web Women Who Draw (Mujeres que dibujan), cuyo primer objetivo es ser un directorio abierto, atractivo y diverso de ilustradoras de todo el mundo y de todos los estilos.

Rothman y MacNaughton son ilustradoras y tuvieron la idea de este proyecto al constatar que en distintos tipos de portadas en donde aparecía una ilustración (revistas, libros, álbumes musicales, etc.), el autor del trabajo era en casi todos los casos un hombre. Las artistas se preguntaron si acaso esto se debía a que no hay mujeres que ilustren o el problema es que ellas existen pero pocos conocen su trabajo.

A juzgar por el número de ilustradoras reunidas a la fecha por Women Who Draw, claramente el problema no es la falta de talento. Hasta ahora, la base de datos del sitio cuenta ya con más de 5 mil referencias de mujeres que han hecho de la ilustración su trabajo y su pasión.

El sitio es una vitrina abierta para cualquier ilustradora. Además de ciertos requisitos propios de una base de datos de este tipo, la interesada también tiene que compartir el dibujo de una mujer y señalar su lugar de residencia y, si así lo desea, especificar su religión, su orientación sexual y su origen étnico, esto con el fin de poder distribuir la información de manera equilibrada también con respecto a estos criterios.

En suma, se trata de un esfuerzo que sin duda contribuye a dar valor y relevancia al talento femenino en la ilustración. Si deseas explorarlo con más detalle, lo encuentras en este enlace.

Imagen: Fathima Kathadra

Fuente: Pijamasurf

sábado, 22 de junio de 2019

Byung-Chul Han: Si un sistema ataca mi libertad, debo resistir

Entrevista a Byung-Chul Han, publicada el 7 de septiembre del año 2014, realizada por la revista ZEIT Wissen.

ZEIT Wissen: ¿De dónde vienes?

Byung-Chul Han: Mi escritorio, como siempre.

ZEIT Wissen: ¿En qué estás trabajando?

Han: Estoy escribiendo un nuevo libro sobre la belleza. Decidí hacerlo después de leer una entrevista con Botho Strauss. Cuando se le preguntó qué extrañaba, Botho Strauss respondió: "belleza". Él no dijo nada más, echo de menos la belleza, y lo entendí. Entonces pensé, escribiré un libro sobre la belleza.

ZEIT Wissen: Entonces estás pensando en la belleza. ¿Cómo se ve este pensamiento?

Han: Pensar consiste en percibir similitudes. A menudo siento que de repente percibo similitudes entre eventos, entre un evento actual y un evento en el pasado, o entre cosas que están sucediendo al mismo tiempo. Persigo estas relaciones.

ZEIT Wissen: ¿Y qué crees que es la belleza?

Han: Percibo una conexión entre las diferentes cosas que están ocurriendo hoy o son populares hoy. Por ejemplo, la depilación brasileña, las esculturas de Jeff Koons y el iPhone.

ZEIT Wissen: ¿Estás comparando la eliminación del vello corporal con un teléfono inteligente y un artista?

Han: La característica común es fácil de ver: se trata de suavidad. Esta suavidad caracteriza nuestro presente. ¿Conoces el G Flex, un smartphone hecho por LG? Este teléfono inteligente tiene un revestimiento muy especial: si se raya, desaparecen al cabo de muy poco tiempo, por lo que tiene una piel autocurativa, casi una piel orgánica. Esto significa que el smartphone se mantiene totalmente liso. Me pregunto, ¿por qué algunos rasguños importan en un objeto? ¿Por qué este esfuerzo por una superficie lisa? Y ahí tenemos una conexión entre el teléfono inteligente suave, la piel suave y el amor.

ZEIT Wissen: ¿Amor? Por favor explique.

Han: Esta superficie lisa en el teléfono inteligente es una piel que no es vulnerable, que evita cualquier lesión. ¿Y no es verdad que en lo que respecta al amor, también evitamos lesiones en estos días? No queremos ser vulnerables, evitamos lastimar o ser heridos de cualquier manera. El amor requiere mucho compromiso, pero nosotros evitamos este compromiso porque nos lleva a una lesión. Evitamos la pasión, y enamorarnos duele demasiado.

Enamorarse ya no está permitido, en francés dirías "tomber amoureux". Esta caída es demasiado negativa, de hecho, es una lesión que debe evitarse. Veo un enlace con otra idea ...

Vivimos en la era del "Me gusta". No hay un botón de "No me gusta" en Facebook, solo hay "Me gusta", y este "Me gusta" acelera la comunicación, mientras que "No me gusta" lo ralentiza. Del mismo modo, ser herido ralentiza la comunicación. Incluso el arte ya no quiere lastimar a nadie hoy. En las esculturas de Jeff Koons, no hay lesiones, ni roturas, ni grietas, ni fracturas, ni bordes afilados, ni siquiera costuras. Todo fluye en transiciones suaves y suaves. Todo parece redondeado, pulido, suavizado: el arte de Jeff Koons son las superficies lisas. Una cultura de simpatía está emergiendo hoy. También puedo aplicar eso a la política.

ZEIT Wissen: ¿Quieres decir que la política es fluida?

Han: Los políticos también evitan cualquier tipo de compromiso. Lo que está evolucionando es la política de simpatía. ¿Qué político es un ejemplo de simpatía? Tal vez Angela Merkel. Por eso es tan popular. Ella obviamente no tiene convicciones, no tiene visión. Ella mantiene un ojo en la opinión pública, y si cambia, también cambia sus puntos de vista. Después de la catástrofe nuclear en Fukushima, de repente estuvo en contra de la energía nuclear. También puedes decir que está resbaladiza como una anguila. Así que hoy, realmente estamos tratando con una política fluida.

Hay una conexión interesante entre la piel suave, el arte suave y la política suave. En el sentido enfático, sin embargo, la acción política requiere visión y compromiso. Debe ser capaz de hacer daño. Pero la política fluida de hoy no hace eso. No es solo Angela Merkel, ninguno de los políticos de hoy puede hacerlo. Son solo los secuaces simpáticos del sistema. Reparan cualquier parte donde el sistema falla, y lo hacen con la ilusión de que no hay alternativa. Pero la política debe ofrecer alternativas, de lo contrario no es diferente de una dictadura. Hoy vivimos bajo una dictadura del neoliberalismo. En el neoliberalismo, todos son empresarios de sí mismos. En la época de Marx, el capitalismo tenía una estructura de trabajo completamente diferente. La economía estaba compuesta por dueños de fábricas y trabajadores de fábricas, y ningún trabajador de fábricas era un empresario por sí mismo. Hubo explotación externa. Hoy, nos explotamos a nosotros mismos, me exploté a mí mismo bajo la ilusión de que me estoy expresando.

La libertad es lo contrario de la compulsión

ZEIT Wissen: El término neoliberalismo se ve con frecuencia como un arma de izquierda.

Han: Eso no es correcto. El neoliberalismo describe muy bien el estado de la sociedad actual, porque se trata de explotar la libertad. El sistema se esfuerza por aumentar la productividad, por lo que pasa de explotar a otros a explotarse a sí mismo, ya que esto genera más eficiencia y más productividad, todo ello bajo la apariencia de libertad.

ZEIT Wissen: Tu análisis no es muy alentador. Nos explotamos, no arriesgamos nada, ni en el amor ni en la política, y no queremos ser heridos ni heridos.

Han: Lo siento, pero esos son hechos.

ZEIT Wissen: ¿Cómo puede una persona en esta sociedad encontrar la felicidad? ¿Deberíamos estar más comprometidos con nuestros ideales?

Han: El sistema lo hace difícil. Ni siquiera sabemos lo que queremos. Las necesidades que percibo como mis necesidades, no son mis necesidades. Tomemos por ejemplo Primark, la tienda de descuento de ropa. La gente organiza autos compartidos porque no hay una tienda Primark en cada ciudad. Luego llegan y prácticamente saquean la tienda. Recientemente se publicó un artículo sobre una niña: cuando escuchó que Primark estaba abriendo una tienda al lado de C&A en Alexanderplatz [Berlín], gritó de alegría y dijo: si hay un Primark aquí, entonces mi vida es perfecta. ¿Es esta vida realmente una vida perfecta para ella, o es una ilusión generada por la cultura del consumidor? Echemos un vistazo a lo que está sucediendo aquí, exactamente. Las niñas compran cientos de vestidos, cada uno de los cuales cuesta unos cinco euros, lo que en sí mismo es una locura, porque la gente muere por esta ropa en países como Bangladesh si se derrumba una fábrica de ropa. Estas chicas compran cien vestidos, pero apenas los usan. ¿Sabes lo que hacen con ellos?

ZEIT Wissen: Muestran estas prendas en YouTube, en Haul Videos.

Han: Exactamente, ellos anuncian! Hacen masas de videos en los que tapan la ropa que han comprado y juegan a ser modelos. Cada video de YouTube es visto medio millón de veces. Los consumidores compran ropa y otras cosas, pero no las usan, las anuncian y estos anuncios generan un nuevo consumo. En otras palabras, este es el consumo absoluto que está desconectado del uso de las cosas. Las empresas han delegado la publicidad a los consumidores. Ellos mismos ya no anuncian. Es un sistema perfecto.

ZEIT Wissen: ¿Deberíamos protestar contra esto?

Han: ¿Por qué debería protestar si llega Primark y hace que mi vida sea perfecta?

ZEIT Wissen: "La libertad habrá sido un episodio", escribe en tu nuevo libro, Psychopolitik [Psicopolítica]. ¿Por qué?

Han: La libertad es lo opuesto a la compulsión. Si subconscientemente ves la compulsión a la que estás sujeto como libertad, ese es el fin de la libertad. Por eso estamos en una crisis. La crisis de la libertad es que percibimos la compulsión como libertad, por lo que no es posible la resistencia. Si me obligas a hacer algo, entonces puedo luchar contra esta compulsión externa. Pero si ya no hay un oponente que me obliga a hacer algo, entonces no puede haber resistencia. Por eso elegí el lema para el comienzo de mi libro: "protégeme de lo que quiero", la frase que hizo famosa la artista Jenny Holzer.

ZEIT Wissen: ¿Entonces tenemos que protegernos de nosotros mismos?

Han: Si un sistema ataca mi libertad, debo resistir. Sin embargo, lo pérfido es que el sistema de hoy no ataca a la libertad, sino que la instrumentaliza. Por ejemplo: cuando hubo un censo en la década de 1980, hubo manifestaciones. Incluso había una bomba en una oficina del gobierno. Las personas salieron a las calles porque tenían un enemigo en el estado que quería tomar información de ellos contra su voluntad. Hoy, entregamos más datos sobre nosotros mismos que nunca antes. ¿Por qué no hay protesta por eso? Porque en comparación con entonces, nos sentimos libres. En ese momento, la gente sentía que su libertad estaba siendo atacada o reducida, y por eso tomaron las calles. Hoy, nos sentimos libres y entregamos nuestros datos voluntariamente.

ZEIT Wissen: Tal vez porque los teléfonos inteligentes pueden ayudarnos a llegar a donde queremos ir. Consideramos que el beneficio es mayor que el daño.

Han: Tal vez, pero en su estructura, esta sociedad no es diferente del feudalismo medieval. Estamos en servidumbre. Señores feudales digitales como Facebook nos dan tierra y dicen: aranla, y puedes tenerla gratis. Y lo aramos como locos, esta tierra. Al final, los señores feudales vienen y toman la cosecha. Esta es una explotación de la comunicación. Nos comunicamos unos con otros, y nos sentimos libres. Los señores feudales ganan dinero con esta comunicación, y los servicios secretos la vigilan. Este sistema es extremadamente eficiente. No hay protesta contra eso, porque estamos viviendo en un sistema que explota la libertad.

La sociedad digital de hoy no es una sociedad sin clases

ZEIT Wissen: ¿Cómo lidias con eso personalmente?

Han: Como todos los demás, me siento incómodo cuando no estoy conectado, por supuesto. Yo también soy una víctima. Sin toda esta comunicación digital, no puedo hacer mi trabajo, como profesor o como escritor. Todos están involucrados, integrados.

ZEIT Wissen: ¿Qué papel juegan las tecnologías de Big Data?

Han: Uno importante, porque Big Data no solo se usa para vigilancia, sino particularmente para controlar el comportamiento humano. Y si el comportamiento humano está siendo controlado, si las decisiones que tomamos al sentirnos libres somos totalmente manipuladas, entonces nuestro libre albedrío está en peligro. En otras palabras, Big Data desafía nuestro libre albedrío.

ZEIT Wissen: Usted escribió que Big Data da lugar a una nueva sociedad de clases.

Han: La sociedad digital de hoy no es una sociedad sin clases. Tomemos, por ejemplo, Acxiom, la compañía de datos: divide a las personas en categorías. La última categoría es "residuos". Acxiom intercambia datos de unos 300 millones de ciudadanos estadounidenses, que son casi todos ellos. A estas alturas, la compañía sabe más sobre los ciudadanos estadounidenses que el FBI, probablemente incluso más que la NSA. En Acxiom, las personas se dividen en setenta categorías, y se ofrecen en un catálogo como productos minoristas, y usted puede comprar uno para cada tipo de necesidad. Los consumidores con un alto valor de mercado están en el grupo de "Estrellas fugaces". Tienen entre 26 y 45 años, son dinámicos, se levantan temprano para salir a trotar, no tienen hijos, pero podrían estar casados, y tienen un estilo de vida vegano, como viajar, ver a Seinfeld en la televisión. Así es como Big Data está generando una nueva sociedad de clases digital.

ZEIT Wissen: ¿Y quién está en la clase de "desperdicio"?

Han: Aquellos con un valor de puntuación pobre. No pueden obtener crédito, por ejemplo. Y así, junto con el panóptico, la prisión ideal de Jeremy Bentham, tenemos un "ban-opticon", como lo llamó el sociólogo Zygmunt Bauman. El Panóptico supervisa a los internos del sistema que están incluidos, mientras que el banopticon es una medida que identifica a las personas como indeseables y excluye a las personas que están fuera del sistema o que son hostiles al mismo. El panóptico clásico se usa para la disciplina, pero el ban-opticon garantiza la seguridad y la eficiencia del sistema. Es interesante que la NSA y el Acxiom estén trabajando juntos, es decir, el servicio secreto y el mercado.

ZEIT Wissen: ¿Es posible que la clase de "desperdicio" alcance una masa crítica con el tiempo, de modo que ya no pueda ser controlada?

Han: No. Se esconden, se avergüenzan, están en la prestación por desempleo, por ejemplo. Constantemente se les hace sentir miedo. Es una locura la cantidad de miedo que viven los solicitantes de empleo aquí. Están encarcelados en este ban-opticon, por lo que no pueden salir de su prisión de miedo. Conozco a muchos buscadores de empleo, son tratados como residuos. En uno de los países más ricos del mundo, en Alemania, las personas son tratadas como escoria. Su dignidad es quitada. Por supuesto, estas personas no protestan, porque están avergonzadas. Se acusan a sí mismos, en lugar de responsabilizar a la sociedad o acusarla. Ningún acto político se puede esperar de esta clase.

ZEIT Wissen: bastante deprimente. ¿Dónde terminará todo esto?

Han: En cualquier caso, no puede continuar así, debido a los recursos naturales, si no otra cosa. El petróleo durará tal vez otros 50 años. Vivimos bajo una ilusión aquí en Alemania. Hemos subcontratado en gran medida la producción. China ahora fabrica nuestras computadoras, nuestra ropa, nuestros teléfonos móviles. Pero el desierto se está acercando más y más a Pekín, y apenas se puede respirar allí debido al smog. Cuando estuve en Corea, vi que estas nubes de polvo amarillo viajan hasta Seúl. Tuviste que usar una máscara facial porque las partículas finas dañan tus pulmones. La forma en que se desarrollan las cosas allí es muy dramática. Incluso si funciona bien por un poco más, ¿qué clase de vida es? O simplemente mire a las personas que ponen todo tipo de sensores en sus cuerpos y miden la presión arterial, el azúcar en la sangre y los porcentajes de grasa durante todo el día, ¡y ponga estos datos en la red! Se llama auto-seguimiento. Estas personas ya son zombies, son títeres cuyas cuerdas están siendo arrastradas por poderes desconocidos, como dijo Georg Büchner en la muerte de Danton.

En este punto, vale la pena mencionar que nuestra conversación en Café Liebling con frecuencia corría el riesgo de descarrilarse. Hubo un flujo constante de músicos callejeros en nuestra mesa que, sin pensarlo dos veces, empujaron sus instrumentos de manera preocupante cerca del equipo de grabación y tocaron sus corazones: un saxofonista con éxitos de Glenn Miller, un acordeón con canciones de París, un cantante y guitarrista con un coro de "Que Sera". Pero Byung-Chul Han habló con gran concentración, casi se podía ver cómo se formaban sus pensamientos hasta que se convirtieron en oraciones, que luego alinearon con precisión. En estos momentos, su atención estaba totalmente centrada en sus pensamientos, no en las personas a quienes los presentaba. Tampoco el entretenimiento lo descarriló en lo más mínimo.

La felicidad no es un estado al que aspiro

ZEIT Wissen: Profesor Han, en Corea del Sur estudió metalurgia por primera vez. ¿Cómo es que el futuro técnico en metal Byung-Chul Han se convirtió en un filósofo y crítico del sistema vocal?

Han: Soy un fenómeno de la tecnología. Cuando era niño, me encantaba juguetear, en las radios y otros aparatos electrónicos y mecánicos. En realidad quería estudiar ingeniería eléctrica o mecánica, pero resultó ser metalurgia. Realmente era un técnico y entusiasta entusiasta.

ZEIT Wissen: ¿Y por qué te detuviste?

Han: Porque una vez, cuando estaba experimentando con químicos, hubo una explosión. Todavía tengo las cicatrices. Casi muero, o al menos podría haber sido cegado.

ZEIT Wissen: ¿Dónde fue eso?

Han: En casa en Seúl. Yo era un estudiante. Pasé todo el día jugueteando, fresando, soldando. Mis cajones estaban llenos de cables, metros y productos químicos. Yo era una especie de alquimista. La metalurgia es alquimia moderna, en realidad. Pero me detuve el día de la explosión. Todavía jugué, pero no con alambres o soldadores. Pensar también es una especie de retoques. Y pensar puede conducir a explosiones. Pensar es la actividad más peligrosa, tal vez más peligrosa que las bombas atómicas. Puede cambiar el mundo. Es por esto que Lenin dijo: "¡Aprende, aprende, aprende!"

ZEIT Wissen: ¿Quieres lastimar a la gente?

Han: No. Intento describir lo que está presente. Es difícil ver a través de las cosas. Por eso trato de ver más, de aprender a ver. Anoto lo que he visto. Es posible que mis libros se lastimen, porque muestro cosas que la gente no quiere ver. No soy mi análisis lo que es despiadado, sino el mundo en el que vivimos; Es despiadado, loco y absurdo.

ZEIT Wissen: ¿Eres una persona feliz?

Han: No hago esa pregunta.

ZEIT Wissen: ¿Quieres decir que esta pregunta no debería hacerse?

Han: En realidad es una pregunta sin sentido. La felicidad no es un estado al que aspiro. Tienes que definir el término. ¿Qué quieres decir con felicidad?

ZEIT Wissen: Sencillamente: disfruto estando en el mundo, me siento como en casa en el mundo, disfruto del mundo, duermo bien.

Han: Empecemos con el último. No duermo bien Anteayer, en un simposio sobre la buena vida con el filósofo Wilhelm Schmidt, abrí con una pieza musical: las variaciones de Goldberg. Bach compuso las Variaciones Goldberg para un Conde que sufría de insomnio grave. Le recordé a la audiencia la primera oración de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. En inglés, dice: "Durante mucho tiempo, me fui a la cama temprano". Pero en francés, en realidad es: "Longtemps je me suis couché de bonne heure". Bonheur es la felicidad. Entonces, la traducción correcta sería: "Durante mucho tiempo, me fui a la cama feliz". Le dije a la audiencia que dormir bien es un signo de una vida buena y feliz. Yo mismo sufro de insomnio.

ZEIT Wissen: ¿Qué haces cuando no puedes dormir?

Han: ¿Qué hago? Yo sólo me acuesto allí. En el otro punto: ¿me gusta estar en el mundo? ¿Cómo te puede gustar estar en este mundo falso? Eso no es posible, y entonces, no soy feliz. A menudo no entiendo el mundo. Me parece muy absurdo. No puedes ser feliz en lo absurdo. Para la felicidad necesitas muchas ilusiones, creo.

ZEIT Wissen: ¿Disfrutas ...?

Han: ¿Qué?

ZEIT Wissen: ¿Qué disfrutas?

Han: No puedo disfrutar del mundo.

ZEIT Wissen: ¿Un buen pedazo de pastel?

Han: Yo no como pastel. Podía disfrutar de una buena comida, pero la comida en Berlín, en Alemania, es un problema. Los alemanes no parecen apreciar la buena comida. Tal vez venga del protestantismo, esta hostilidad hacia la sensualidad. En Asia, la comida tiene un valor totalmente diferente, mucho más alto. La gente gasta mucho dinero en ello, a diferencia de Alemania. Tomemos, por ejemplo, a Japón: la comida es un culto, una estética. Especialmente la increíble frescura de la misma! El arroz fragante también podría hacer feliz a alguien.

ZEIT Wissen: Eso suena como un grano de felicidad. Has vivido en Alemania durante 30 años. ¿Cómo lo toleras?

Han: Yo no diría tolerar. Me gusta vivir en Alemania. Me encanta la tranquilidad aquí, que no tendría en Seúl. Particularmente me encanta el idioma alemán, sus palabras también. Cualquiera que lea mis libros puede ver eso. Tengo un lenguaje aquí en el que puedo filosofar muy bien. Sí, hay cosas que me hacen feliz. Comida no tanto, pero Bach interpretada por Glenn Gould. A menudo escucho a Bach durante horas. No sé si me hubiera quedado en Alemania tanto tiempo sin Bach, sin la Winterreise de Schubert, sin el Dichterliebe de Schumann. Durante mi licenciatura en filosofía, solía cantar mucho, especialmente las canciones de Schumann y Schubert, y también tomé muchas lecciones de canto. Cantar Winterreise acompañado por el piano, eso es muy bonito ...

El lenguaje está siendo silenciado

ZEIT Wissen: ¡Así que hay belleza! Pasas mucho tiempo hablando mal del mundo.

Han: Tal vez. Realmente hago que mis estudiantes se desesperen, porque les cuento todos estos problemas en mis conferencias. Cuando dije en la conferencia anterior a la última, hoy vamos a pensar en soluciones, algunas de ellas aplaudidas. ¡Al final! ¡Ahora nos va a liberar de la desesperación!

ZEIT Wissen: Qué hermosa. Las soluciones son un tema que también queremos discutir con usted.

Han: Quería pensar en soluciones, pero luego solo describí más problemas.

ZEIT Wissen: Oh bien. Entonces, ¿qué otros problemas hay?

Han: Hoy no hay lenguaje, hay falta de voz y desamparo. El lenguaje está siendo silenciado. Por un lado, existe este inmenso ruido, el ruido de la comunicación, por otro lado, existe esta enorme falta de palabras, una ausencia de palabras que es diferente del silencio. El silencio es muy elocuente. El silencio tiene un lenguaje. La quietud también es elocuente, y puede ser un lenguaje, también. Pero el ruido y la ausencia de palabras son sin lenguaje. Sólo hay comunicación sin palabras, ruidosa, que es un problema. Hoy en día, ni siquiera hay conocimiento, solo información. Saber es completamente diferente de la información. El conocimiento y la verdad suenan anticuados ahora. El conocimiento también tiene una estructura temporal diferente, abarca el pasado y el futuro. Y la temporalidad de la información es el presente, ahora. Saber también viene de la experiencia. Un maestro tiene conocimiento. Hoy en día, vivimos con el terror de lo amateur.

ZEIT Wissen: ¿Qué piensas de lo que está sucediendo en la ciencia? ¿No crea conocimiento?

Han: Los científicos ya no reflexionan sobre el contexto social del conocimiento. Ellos están haciendo una investigación positiva. Cada conocimiento tiene lugar dentro de una relación de poder, y las relaciones de poder, nuevas capacidades, generan nuevos conocimientos, un nuevo discurso. El conocimiento siempre está incrustado en una estructura de poder. Simplemente puede hacer una investigación positiva sin reconocer que está bajo el hechizo de este poder y sin reflexionar sobre la contextualidad del conocimiento. Esta reflexión sobre la contextualidad ya no tiene lugar. La filosofía también se está convirtiendo en una ciencia positiva. No se refiere a la sociedad, solo a sí misma. Se está volviendo ciego a la sociedad.

ZEIT Wissen: ¿Te refieres a toda la vida académica?

Han: Más o menos. Lo que sucede ahora es Google Science, sin una reflexión crítica sobre nuestra propia actividad. Las humanidades deberían pensar críticamente sobre su propia actividad, pero esto no está sucediendo. Muchos están haciendo investigación de emociones, por ejemplo. Me encantaría preguntarle a un científico que participa en esta investigación: ¿por qué haces lo que haces? No piensan en su propia actividad.

ZEIT Wissen: ¿Qué sugieres?

Han: Esto es sobre la relevancia social que tienen las humanidades. Tenemos que entender claramente el trasfondo social de nuestra propia investigación, porque todo el conocimiento está integrado en las relaciones de poder del sistema. ¿Por qué la investigación de emociones se está haciendo tan intensamente hoy? Tal vez porque las emociones ahora son vistas como una fuerza productiva. Las emociones están siendo utilizadas como herramientas de control. Si influye en las emociones, puede controlar y manipular el comportamiento humano en un nivel subconsciente.

ZEIT Wissen: Ahora pareces un teórico de la conspiración. ¿Es posible crear un mejor sistema con más inteligencia?

Han: La inteligencia viene de intel-legere, leyendo entre, diferenciando. La inteligencia es una actividad de diferenciación dentro de un sistema. La inteligencia no puede desarrollar un nuevo sistema, un nuevo lenguaje. La mente es completamente diferente de la inteligencia. No creo que las computadoras muy inteligentes puedan copiar la mente humana. Puede diseñar una máquina totalmente inteligente, pero las máquinas nunca inventarán un nuevo lenguaje, algo completamente diferente, creo. Una máquina no tiene mente. Ninguna máquina puede producir más que su entrada. Este es precisamente el milagro de la vida, que puede generar más que su entrada y puede emitir algo completamente diferente de su entrada. Eso es vida. La vida es espíritu. Así es como es diferente de una máquina. Pero esta vida está en peligro cuando todo está automatizado, cuando todo está gobernado por algoritmos. Una máquina humana inmortal, como la imaginaron los posthumanistas como Ray Kurzweil, ya no sería humana. Tal vez lograremos la inmortalidad eventualmente con la ayuda de la tecnología, pero perderemos la vida. Alcanzaremos la inmortalidad a costa de la vida.

Fuente: Bloghemia