A propósito de las revistas literarias bolivianas, hace unos días atrás, recordé que fruto de mis búsquedas en los puestos de libros usados en la “Riel” de la Feria 16 de julio, de El Alto, de La Paz, encontré, con fortuna, tres ejemplares de comienzos del siglo XX. Dos eran paceñas y una era cochabambina. Y como diría Carlos Medinaceli (1898-1949), “Comentarla[s]… ¿por qué no?”, aunque, amargamente también señalaba: “Yo he nacido con un triste destino: el de comentar” y tal vez yo estoy infectado de Medinaceli. En cualquier caso, esta (re)aparición ocasional es posible entenderla de muchas maneras. Más, me gustaría emprender este comentario en sentido de que hablar sobre estos impresos da la sensación de crear ruido en el silencio del tiempo.
A este respecto, la revista Ciencias y Arte, fue publicada en “La Paz, Setiembre 28 de 1902” (sic). El formato era de 15,5 X 24 cm y estaba constituida por una tapa, una contratapa y, en su interior, 26 páginas de papel biblia color blanco. En cuanto a la paginación, iniciaba en el número 64 y terminaba en el 89, dando a entender que, tanto las anteriores y las futuras entregas, seguían una numeración correlativa. En esa lógica, este ejemplar era el número 4. En la portada constaban los datos editoriales del “Año I” y en un titular se leía “Revista mensual de Ciencias Sociales y Literatura” (periodicidad de entregas). También aparecía como “Director y redactor”, Felipe 2º Guzmán (1879-1932). Un “Sumario” donde se exhibían los nombres de 10 colaboradores y sus respectivas notas. Al pie de la tapa decía “Imprenta y Litografía Boliviana – Parque Murillo”. En la parte posterior había 8 avisos publicitarios, 6 de direcciones de bufetes de abogados, 1 de una zapatería y 1 de la publicación de un compendio de Aritmética Mercantil.
Conforme iba viendo el contenido de esta publicación periódica, me daba cuenta que estaba dividida en tres claras secciones: la primera reproducía comentarios políticos, cuyo fin era provocar el pensamiento crítico de la sociedad de la época. Así, en “Penalidad electoral”, el autor Felipe 2º Guzmán lanzaba un elocuente discurso sobre el ejercicio del sufragio y el fraude electoral (¿multiverso?): “No se olvide que, de la calificación nace la ciudadanía, y si la adquisición y ejercicio de este derecho ha de ser garantizado por la ley, castíguese el fraude en la inscripción con penas paralelas al daño que se intentó causar o se causó a la sociedad”. Bautista Saavedra (1870-1939) en “¿Una lección de Sociología?”, refería que en la revista potosina Temas de estudio, el artículo “Sociología” tiene muchas imprecisiones y esto “motivaría algunas rectificaciones dirigidas al flamante sociólogo boliviano” Carlos V. Romero (1856-1909). Igualmente, replicaba: “debería dejar la tarea de dar enseñanzas sobre Sociología, para otras expertas manos”. Finalmente, Daniel Sánchez Bustamante (1871-1933), en “La sociedad: sus fenómenos y sus leyes”, con pulcra elegancia en su escritura, brindaba y reflexionaba sobre el concepto de sociedad, pues decía que es “toda reunión de hombres dirigidos por ideas, deseos e instintos semejantes: no simplemente agrupación, sino también comunicación mental” y José Palma y V. (1870-1927) en “Por el porvenir de la juventud” cuestionaba “la muerte civil y la infamia” de la ley sobre cierta juventud que cometió actos criminales.
El que lee los comentarios de la primera parte, en efecto, sabe que escucha un ruido. Es una forma de escucha en el tiempo del ruido. Un ruido que desea ser transformador. Siguiendo ese sentido sonoro, la segunda parte era literaria y se denominaba “Bellas Letras”. En este espacio he tenido una agradable sorpresa, pues se abría con el cuento modernista (inédito) “Las dos gatas”, de Armando Chirveches Arrozpide (1881-1926), escritor talentoso que revelaba su faceta de cuentista. El relato exponía una armoniosa construcción y un perfecto dominio del lenguaje: “–Ya lo ves, repuso Pepe, soy refractario al matrimonio, incapaz de llegar al grado de fusión necesario para combinar dos caracteres, unir dos caprichos y dos epidermis. Además los argumentos con vidrio molido so son los que conducen a la Vicaria”. Sin duda, el autor de La candidatura de Rojas poseía el predominio de la expresión metafórica.
A continuación, aparecían 4 poemas de Juan Francisco Bedregal (1883-1944); Abel Alarcón (1881-1954); Felipe 2º Guzmán y del cubano Emilio Bobadilla (1862-1921). Los dos primeros, conjuntamente Chirveches, en 1905, conformarán el grupo literario Palabras Libres. Una generación de intelectuales que hizo mucho ruido en las letras nacionales. Transcribo una estrofa de “Gotas de ron”, de Bedregal: “Por la musa festiva y traviesa / que bebe cogñác con los bohemios (sic) / en las sucias tabernas; I que imprime sus besos de fuego / en la gélida frente marchita / del artista que de hambre se muere”. Me parece que estos aportes suponían robustecer a un talentoso grupo de jóvenes autores, al mismo tiempo, hay que entenderlos como construcciones textuales concretos a ser leídos en estos soportes literarios.
Luego venía la sección “Notas del mes. Bibliografía”. Parte que cumplía la buena acción de proveer de información sobre publicaciones de libros y de revistas. Ahí, uno se enteraba de la circulación de las revistas “La nueva revista Nº 2” y “La Crisálida Nº 5”, última que se editaba en Oruro. Del mismo modo, brindaba noticias cortas del acontecer social paceño, tal que la nota “Exámenes anuales” apuntaba: “La juventud estudiosa se prepara entusiasta a las pruebas de fin de año. La intelectualidad paceña que se nutre de conocimientos útiles en las aulas escolares y universitarias ha dado, siempre muestras de su aprovechamiento”.
Fuente: Ramona Cultural
No hay comentarios.:
Publicar un comentario