El pasado 6 de agosto, Bolivia celebró 200 años de vida, en este periodo la banca y la regulación financiera tuvo una importante evolución y se destacan al menos 14 hitos desde la acuñación de las primeras monedas en la Casa Nacional de la Moneda en el siglo XVI hasta la digitalización del sistema financiero, el nacimiento del QR y de los activos virtuales en los últimos años.
La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), difundió con motivo de este importante acontecimiento un documento denominado “Breve Reseña de la Regulación y Supervisión Financiera en el Bicentenario de Bolivia", donde repasa y analiza la historia del sistema financiero y su desarrollo en el país.
El documento presenta un recorrido histórico sobre la evolución de la regulación y supervisión financiera en Bolivia desde el periodo colonial hasta la actualidad; pasando su desarrollo, desde los primeros mecanismos de control en la colonia, la creación del Banco Nacional de San Carlos, los Bancos de Rescate en el siglo XVIII, la institucionalización de la banca en el siglo XIX con la Ley de Bancos de Emisión de 1890, la influencia de la Misión Kemmerer en 1928, hasta las reformas estructurales y la modernización del sistema en el siglo XXI y los desafíos actuales.
Estos son los principales hitos:
Primer hito
La actividad financiera en el territorio boliviano tiene como uno de sus principales antecedentes la creación de la Casa Nacional de Moneda de Potosí en el siglo XVI, destinada a la acuñación de monedas de plata que facilitaron las transacciones comerciales, aprovechando la abundante producción minera de la región.
Segundo hito
En el siglo XVIII, se creó el Banco de Rescates de Potosí, que centralizaba la compra de la plata producida en la región. Esta institución ejercía un monopsonio de toda la plata producida y otorgó créditos sin interés a los productores, facilitando la adquisición de diversos materiales e, incluso, estableció un premio sobre la plata vendida a dicho Banco.
Tercer hito
El 2 de junio de 1782 fue fundado el Banco Nacional de San Carlos, que absorbió las funciones del Banco de Rescates. Entre sus principales objetivos figuraban asegurar un mercado para la plata a precios favorables y pagados al contado, consolidarse como una institución de crédito alternativa a las extorsiones de los mercaderes, abasteciendo de créditos seguros y gratuitos a los empresarios mineros.
Durante las primeras décadas del siglo XIX, la continuidad de estas actividades se vio afectada por la crisis política y económica derivada de la guerra de la independencia. El Banco Nacional de San Carlos enfrentó crecientes dificultades financieras debido a los préstamos públicos forzosos que absorbieron toda su liquidez, lo que condujo a su agotamiento y limitó su capacidad de financiamiento.
Hasta 1825, la actividad financiera en la región se mantuvo vinculada principalmente a la minería, a través de instituciones creadas para facilitar la comercialización de metales y otorgar financiamiento a los productores. La formación de un sistema bancario formal y regulado sería un proceso posterior.
Tras la independencia, la economía boliviana mantuvo su dependencia de la minería, sin un sistema financiero formal en las primeras décadas. Fue recién, en la segunda mitad del siglo XIX cuando comenzaron a consolidarse las primeras instituciones bancarias propiamente dichas.
Cuarto hito
En 1867, se fundó el Banco Boliviano, la primera entidad privada de este tipo, con facultad de emisión y capitales mixtos nacionales y extranjeros. Esta institución fue absorbida, posteriormente, por el Banco Nacional de Bolivia (BNB), creado en la década de 1870, que se consolidó como la entidad bancaria más importante del país en ese periodo.
En 1871, se promulgó la Ley de Autorización para la Creación de Bancos, que otorgaba al Gobierno la facultad de aprobar o rechazar la creación de estas entidades. Sin embargo, no fue hasta 1890, que se estableció un marco normativo más estructurado con la Ley General de Bancos de Emisión y Comercio, que introdujo requisitos de capital mínimo, límites a la emisión de billetes en proporción al capital (hasta un 150%) y la creación de la figura del Inspector General de Bancos, encargado de controlar la impresión de billetes y dar validez a los mismos mediante su firma.
Durante las primeras décadas del siglo XX, las instituciones financieras existentes mantuvieron un carácter eminentemente comercial y orientado a la actividad minera. La falta de un ente regulador sólido y de un banco central limitó la capacidad del Estado para influir en la política monetaria y crediticia del país.
Este periodo finalizó en la segunda mitad de la década de 1920, con la creación de las primeras instituciones modernas de regulación y control, lo que marcaría el inicio de una nueva etapa en la historia financiera de Bolivia.
Quinto hito: creación y primera etapa de entidades de control
En 1927, la llegada de la Misión Kemmerer impulsó reformas en el sistema financiero boliviano, promoviendo la creación de instituciones como la Superintendencia de Bancos y el Banco Central de Bolivia (BCB).
La Ley General de Bancos de 1928, estableció a la Superintendencia como dependencia del Ministerio de Hacienda, responsable de la vigilancia de la actividad bancaria. El Superintendente de Bancos debía ser designado por el Presidente de la República, a partir de una terna propuesta por la Cámara de Senadores y sólo podía ser removido por la Corte Suprema.
En la década de 1940, la Ley de Reorganización del BCB, estableció dos departamentos independientes: el Monetario, encargado de las funciones tradicionales de un banco central y el Bancario, con funciones de banca de fomento.
Este periodo consolidó las bases de la supervisión financiera en Bolivia, en un contexto marcado por la necesidad de fortalecer la regulación ante los desafíos económicos derivados de la crisis internacional de 1929 (la Gran Depresión) y las transformaciones internas del país.
Sexto hito: Banca de Fomento y capitalismo de Estado
Con la Revolución de abril de 1952, inicia la etapa del Capitalismo de Estado que estuvo vigente en el país hasta la promulgación del Decreto Supremo Nº 21060 de 29 de agosto de 1985.
En este periodo, el Estado boliviano adoptó un papel protagónico en la economía, impulsando un modelo de desarrollo basado en la intervención directa, caracterizado por altos niveles de inversión pública, planificación centralizada y fuerte participación estatal en la asignación de recursos productivos.
Las políticas aplicadas consistieron en exenciones tributarias, aranceles de protección a la industria nacional y la expansión del crédito dirigido con la creación de bancos de fomento.
El Banco Minero de Bolivia y el Banco Agrícola de Bolivia canalizaron recursos hacia la minería pequeña y mediana, así como a las actividades agropecuarias y agroindustriales. Se dispusieron importantes flujos de recursos y subsidios a través de estas instituciones especializadas.
Durante este periodo, también se promovió la creación de bancos orientados al desarrollo de la industria.
También se autorizó la creación de nuevas entidades financieras, incluidas asociaciones mutuales. Al finalizar esta etapa, el sistema financiero boliviano tenía una fuerte presencia estatal en la asignación de recursos, priorizando los objetivos de la política económica sobre las decisiones de mercado
Séptimo hito
A partir de 1964, los gobiernos militares profundizaron el modelo de Capitalismo de Estado iniciado con la Revolución Nacional. Este modelo se basó en la intervención directa del Estado en la economía, la nacionalización de sectores estratégicos y la canalización dirigida del crédito hacia actividades consideradas prioritarias
En este periodo, se promovió la expansión del crédito dirigido a sectores específicos. Por ejemplo, mediante Decreto Supremo Nº 07977, se dispuso que, hasta un 70% de la cartera bancaria, debía orientarse al sector industrial y el resto al crédito comercial.
El auge de los precios internacionales de materias primas y el endeudamiento externo durante los años setenta sostuvieron este modelo. El Banco del Estado y el Banco Central de Bolivia jugaron un rol preponderante en la asignación de recursos financieros, a través de líneas de crédito preferenciales, con destino a sectores definidos por la planificación estatal.
El auge de los precios internacionales de materias primas y el endeudamiento externo durante los años setenta sostuvieron este modelo. El Banco del Estado y el Banco Central de Bolivia jugaron un rol preponderante en la asignación de recursos financieros, a través de líneas de crédito preferenciales, con destino a sectores definidos por la planificación estatal.
Esta etapa concluyó en 1982, con el retorno a la democracia, dejando un sistema financiero caracterizado por una elevada intervención estatal, desequilibrios estructurales y creciente rigidez en los mercados de crédito.
Octavo hito: Recuperación de la democracia crisis económica y reformas estructurales
Tras la recuperación de la democracia en 1982, Bolivia enfrentó una de las crisis económicas más profundas de su historia. La inflación, que ya era alta a inicios de la década, se transformó en hiperinflación a partir de 1984, alcanzando tasas mensuales promedio del 46% y acumulando un incremento de precios de más del 20.000% durante ese año.
El déficit fiscal fue financiado, principalmente, a través de la emisión monetaria por parte del BCB, lo que generó una espiral inflacionaria insostenible.
Esta situación derivó en la desintermediación financiera, con retiros masivos de depósitos y una fuerte contracción del crédito.
Entre 1982 y 1985, los depósitos a la vista cayeron en un 87% y los depósitos en cajas de ahorro en un 90%, en términos reales. El gobierno, incapaz de contener la situación, aplicó sin éxito al menos seis paquetes de medidas económicas, que incluyeron controles de precios, devaluaciones y congelamientos de tarifas, a pesar de aquello, no logro revertir la crisis.
La crisis alcanzó su punto más crítico en 1985, lo que motivó la adopción de la Nueva Política Económica mediante Decreto Supremo Nº 21060, que puso fin a este periodo, introduciendo un severo ajuste estructural orientado a estabilizar la economía y controlar la hiperinflación. Esta medida cerró la etapa de fuerte intervención estatal y marcó el inicio de un nuevo modelo económico basado en el libre mercado.
Para enfrentar la crisis que vivía el país, se adoptaron un conjunto de medidas, entre las que se incluyen la libre convertibilidad de la moneda, la eliminación de restricciones en el tipo de cambio y la reestructuración del crédito bancario.
En el ámbito financiero, se impulsaron reformas orientadas a restablecer la confianza en el sistema bancario y fortalecer la capacidad operativa de las entidades financieras.
Noveno hito: Restitución de la superintendencia de Bancos
Un hito importante en la reorganización del sistema financiero fue la restitución de la Superintendencia de Bancos en 1987, a través del Decreto Supremo N° 21060. Esta medida permitió fortalecer el rol de supervisión y regulación del sistema financiero, asegurando que las Entidades de Intermediación Financiera (EIF) operaran bajo normas prudenciales alineadas con estándares internacionales.
Como parte de este proceso, se implementaron nuevas normativas sobre capitalización bancaria, clasificación de cartera y previsiones para cubrir riesgos crediticios. Entre las principales medidas implementadas durante este período, destacan:
- La creación de la Central de Información de Riesgos (1988) y el Manual de Análisis Financiero (1988).
- La Regulación de Tasas de Interés y Encaje Legal.
También se establecieron reglas claras para la intervención y liquidación de entidades en dificultades, con el propósito de preservar la estabilidad del sistema financiero y evitar crisis sistémicas.
Décimo hito
A partir de 1990, las reformas estructurales comenzaron a mostrar resultados en términos de estabilidad macroeconómica y recuperación del sistema financiero. La consolidación del marco regulatorio permitió un mejor manejo de los riesgos bancarios, fortaleciendo la confianza del público.
El fortalecimiento del rol de la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras (SBEF) permitió avances en la implementación de un modelo de supervisión basado en criterios de solvencia y transparencia, sentando los cimientos para una regulación más eficiente y adaptada a las necesidades del desarrollo financiero del país.
Onceavo hito: Modernización y regulación post reformas (1991-2005)
A partir de 1991, el sistema financiero boliviano emprendió un proceso de consolidación y modernización de su regulación y supervisión.
En 1993, la promulgación de la Ley N° 1488 de Bancos y Entidades Financieras representó un hito en la regulación del sistema financiero boliviano. Esta normativa estableció un nuevo marco jurídico orientado a fortalecer la estabilidad y transparencia del sistema financiero. Entre sus principales determinaciones, se destacan:
- Autonomía y fortalecimiento de la SBEF, con facultades ampliadas para la supervisión y regulación de las entidades financieras.
- Establecimiento del Coeficiente de Adecuación Patrimonial, alineado a los estándares internacionales de la época.
- Promoción del concepto de multibanca, permitiendo a las entidades financieras ofrecer una gama más amplia de servicios.
- A fines de la década de 1990, el sistema bancario boliviano experimentó un crecimiento acelerado en la cartera de créditos, lo que requirió ajustes en la regulación para garantizar un equilibrio entre la expansión del crédito y la sostenibilidad de las entidades financieras.
- En 1999, el entonces Reglamento de Evaluación de Créditos, estableció lineamientos para evaluar la capacidad de pago de los deudores, fortaleciendo los mecanismos de control y previsión de riesgos.
- Las crisis económicas de fines de los años noventa, así como a principios de los 2.000, tuvieron efectos importantes sobre el Sistema Financiero Nacional, afectando la liquidez y la capacidad de pago de ciertos sectores. En respuesta, se adoptaron medidas para fortalecer el monitoreo del sistema financiero y garantizar la estabilidad del crédito, promoviendo una gestión responsable de los riesgos.
Durante este período, Bolivia adoptó un modelo de regulación financiera coherente con los lineamientos de Basilea I, establecido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea en 1988, buscando fortalecer la estabilidad y solidez del sistema financiero, mediante requisitos prudenciales de capital y supervisión basada en riesgos; sin embargo, también generó vacíos importantes, en razón a que las entidades financieras operaban con un enfoque orientado exclusivamente a la rentabilidad de los accionistas, priorizando la maximización de beneficios sin considerar el acceso equitativo al crédito, ni la protección del consumidor financiero.
Las crisis financieras de 1994 y 2000, demostraron que el enfoque regulatorio basado exclusivamente en los principios del libre mercado resultaba insuficiente para garantizar la estabilidad del sistema financiero.
La crisis del año 2000, derivada de un contexto regional adverso y de la desaceleración económica en el país, afectó la liquidez del sistema financiero y generó un aumento significativo en la morosidad bancaria hasta cerca del 20% de la cartera.
Ambos episodios pusieron en evidencia la necesidad de una regulación más activa en la gestión del riesgo crediticio y en la protección de los ahorristas.
Doceavo hito: 2006-2013 creación de ASFI
A partir del año 2006, Bolivia experimentó una profunda transformación política, económica y social, marcada por un nuevo modelo de desarrollo que buscaba consolidar la participación del Estado en sectores estratégicos y fortalecer el rol del sistema financiero como un instrumento para el desarrollo económico y la inclusión social.
Uno de los hitos más importantes en este proceso fue la creación de la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), mediante Decreto Supremo N° 29894 de 2009, que reemplazó a la SBEF. Con este cambio, se buscó fortalecer el enfoque integral de regulación y supervisión, ampliando su alcance a otros sectores financieros como valores y seguros, además de establecer una mayor articulación con las políticas económicas del país.
Décimo tercer hito 2014-2019: implementación de la Ley de Servicios Financieros
Durante el período 2014 – 2019, la implementación de la Ley N° 393 de Servicios Financieros, permitió consolidar importantes avances en la inclusión financiera, acceso equitativo al crédito y protección de los derechos de los consumidores financieros.
Asimismo, fortaleció el rol del Estado en la regulación y supervisión, promoviendo la estabilidad del sistema financiero bajo un enfoque que articula su función social con el desarrollo económico nacional.
A diferencia del esquema anterior, que consideraba los conflictos entre entidades y clientes como meras relaciones privadas, la nueva legislación estableció mecanismos de protección y equilibró las relaciones entre los actores del sistema financiero.
En este proceso de transformación, el Sistema Financiero Boliviano experimentó una expansión significativa en términos de inclusión financiera y acceso al crédito, con un crecimiento sostenido de la cartera de préstamos destinados al sector productivo y a la vivienda de interés social.
Uno de los principales beneficios de la Ley N° 393 de Servicios Financieros, fue la implementación de tasas de interés reguladas y el establecimiento de cuotas mínimas de cartera dirigidas a sectores productivos y a la vivienda de interés social.
Ley N° 393 de Servicios Financieros introdujo disposiciones para fortalecer los derechos de los clientes y usuarios del sistema financiero, estableciendo mecanismos de protección y garantizando una relación más equilibrada con las entidades financieras.
Uno de los ejes centrales de la Ley N° 393 de Servicios Financieros fue garantizar el acceso universal a los servicios financieros, con un énfasis en las zonas rurales y municipios con baja presencia de entidades financieras.
Décimo cuarto hito: Modernización y digitalización del sistema financiero 2020-2024
El año 2020, estuvo marcado por una crisis sanitaria y económica sin precedentes debido a la pandemia del Covid-19, lo que impactó severamente en la economía mundial y local.
Entre las principales medidas regulatorias adoptadas en 2020 destacan las siguientes:
- Diferimiento de amortizaciones de créditos, capitalización de utilidades y promoción de transacciones digitales.
- El período 2020 – 2024 estuvo marcado por la digitalización de los servicios financieros y la modernización del marco normativo para adaptarse a nuevas tendencias tecnológicas.
En este sentido, se implementaron diversas medidas que favorecieron la innovación y la inclusión financiera, lo que impactó en un crecimiento exponencial de las transacciones efectuadas mediante mecanismos como el QR o las transferencias intra o interbancarias realizadas a través de banca por internet y banca móvil. Entre otros aspectos destacables, se pueden citar:
- Emisión de normativa relacionada con activos virtuales: En 2024, el Banco Central de Bolivia (BCB) dejó sin efecto la prohibición del uso, comercialización y negociación de criptoactivos en el sistema de pagos nacional.
- Emisión de bonos sociales: Se autorizó la emisión de “Bonos Sociales”, diseñados para canalizar recursos hacia proyectos y actividades que generan un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente, promoviendo la sostenibilidad y el desarrollo sostenible
- El Sistema Financiero Boliviano cerró el año 2024, con indicadores sólidos de crecimiento, estabilidad y expansión de la inclusión financiera, resultado de la regulación prudencial y las políticas implementadas en el marco de la Ley N° 393 de Servicios Financieros.
El avance en la digitalización permitió una mayor eficiencia y un mayor uso de los servicios financieros:
- 1,64 millones de nuevas billeteras móviles fueron habilitadas en 2024, facilitando las transacciones electrónicas.
- El uso de pagos por código QR creció en 250 millones de operaciones, consolidando los pagos digitales como una alternativa eficiente.
- Se emitieron bonos sociales de género por Bs 205,8 millones, promoviendo el financiamiento sostenible y el empoderamiento económico de las micro y pequeñas empresas lideradas por mujeres, además de bonos verdes por Bs 102,9 millones, impulsando el empleo de energías renovables, una producción más limpia, el ahorro de energía y de agua, así como economías circulares para la producción, factores clave que permitirán disminuir la contaminación y preservar el medio ambiente.
Desafíos
Según la reseña de ASFI, el sistema financiero boliviano se encuentra en una posición privilegiada para continuar su desarrollo y expansión en los próximos años. Estos son algunos desafíos que deberán afrontar:
- Consolidar la cobertura del 100% de los municipios para 2025, asegurando que ningún boliviano quede excluido del acceso a servicios financieros.
- Fortalecer la adopción de tecnologías financieras (FinTech) y la regulación de activos digitales, garantizando la seguridad y eficiencia en el uso de estos nuevos instrumentos.
- Seguir profundizando la inclusión de sectores vulnerables, a efectos de que los productos financieros sean accesibles y adecuados a las necesidades de la población.
- Mantener la estabilidad y solidez del sistema financiero, con el propósito de que la intermediación financiera continúe siendo uno de los pilares del desarrollo económico y social del país.
Fuente: Vision 360
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