Una investigación realizada por tres organizaciones revela los principales factores que facilitan el grooming en entornos digitales en Bolivia, donde adolescentes figuran como el grupo más afectado. Entre los factores de mayor riesgo se identifican la baja supervisión por parte de los padres, la soledad que experimentan las víctimas y la alta exposición a contenido sexual en internet.
“Este estudio surge ante la necesidad de dar luz a una realidad que, lastimosamente, avanza más rápido que nuestra capacidad de enfrentarla: la creciente exposición de niñas, niños y adolescentes a distintas formas de violencia sexual en entornos digitales”, señala el prefacio de la investigación.
El estudio, titulado Entre clics y silencios: Una mirada a los factores que facilitan el grooming en entornos digitales, fue elaborado por la Fundación Internet Bolivia, la Asociación Aguayo y EDUCO (Fundación Educación y Cooperación).
El grooming —término que describe el proceso mediante el cual una persona adulta establece una relación de confianza con una niña, niño o adolescente a través de internet con fines de abuso sexual— no es un riesgo aislado del mundo digital, sino una forma de violencia sexual sostenida en el tiempo y ampliamente normalizada, advierte el informe.
La investigación incluyó a 236 estudiantes de nueve unidades educativas de zonas urbanas y periurbanas de La Paz y El Alto, todos con autorización de sus padres o tutores. El 50,9% eran mujeres, el 47% varones y el 2,1% se identificó como “otro”. Las edades oscilaron entre los 12 y 18 años.
Las y los participantes señalaron que sus principales actividades en internet son chatear (76%), ver videos (74%), usar redes sociales (57%) y jugar en línea (53%). El 35% indicó que permanece conectado entre dos y tres horas al día y, en la mayoría de los casos, lo hace desde un dispositivo propio (77%).
Principales hallazgos
Respecto a la supervisión parental, la mayoría de los estudiantes afirmó que sus padres o madres nunca o casi nunca revisan sus actividades en internet. Esta falta de control se incrementa con la edad y es más marcada entre adolescentes de 17 y 18 años.
En cuanto a «conocer a personas por internet», el 70,3% de los estudiantes respondieron que sus contactos son personas cercanas, es decir, amigos o familiares. «Las edades de las personas que han conocido en línea permiten identificar que, en su mayoría, se trata de otras/os adolescentes, pues de acuerdo con el 59,3%, tienen menos de 18 años. Sin embargo, aún se observa un 28,8% de adolescentes que hablan con personas mayores de edad y un 20,8% que desconoce la edad de sus interlocutores», añade el estudio.
Un 27% de estudiantes indicó que, además de hablar con personas de su misma edad, también mantuvieron contacto con personas adultas. Asimismo, un 10,2% reportó conversar tanto con personas mayores de edad, y, según el estudio, es un dato relevante si se considera que los groomers suelen ocultar su verdadera identidad.
El estudio indica que el 100% de la muestra ha conocido a alguien por internet. Aunque la mayoría de estos contactos son personas cercanas, casi un cuarto se comunica con adultos y una proporción significativa desconoce la edad de sus interlocutores. Las plataformas más utilizadas son Instagram, Facebook, aplicaciones de mensajería instantánea y videojuegos en línea.
La investigación señala que más de un tercio de las y los adolescentes (37,7%) se sintió bien al conocer a alguien en línea, pero también sintieron emociones contradictorias como impotencia (22,4%) y humillación (12,2%). «(Son) sentimientos que podemos asociar a la vulnerabilidad que las y los adolescentes pueden sentir cuando inician amistades y conversaciones con personas nuevas, sintiéndose así posiblemente porque las interacciones que establecieron se sostuvieron sobre humillación o violencia», enfatiza el estudio.
Una proporción significativa, el 21%, mantiene estas relaciones en secreto, y el 32% se ha encontrado presencialmente con personas conocidas por internet. De estas, el 69,7% indicó que fue con una persona que era contacto de un familiar o amigo; el 44,7%, con un extraño; el 60,5%, con personas menores de 18 años; y el 40,8%, con personas mayores de edad.
Casi el 60% se expuso a contenido sexual
Respecto a la exposición a contenido sexual, más de la mitad de la muestra (56%) informó haber visto imágenes sexuales en la red durante el último año. Las principales fuentes de donde les llegó este tipo de mensajes fueron las redes sociales (44,4%) y los anuncios en internet (43,6%), tratándose, en la mayoría de los casos de contenido que hallaron de forma accidental y no intencional.
Un dato que resalta el estudio es que que el 12,8% de los adolescentes recibió este tipo de contenido por parte de un tercero. La falta de apoyo familiar y supervisión se asocia con conductas de riesgo relacionadas con el grooming.
En cuanto a la soledad, el 61,4% de entrevistados se perciben solos o solas. En el 40,3% de la muestra se observan indicadores asociados a la depresión. El 53,8% tiene un nivel bajo de autoestima, especialmente los de género masculino (57,7%) que tienen entre 12 y 14 años. Y, finalmente, el la mitad de adolescentes encuestados (50,8%), en su mayoría mujeres, plasma un bajo nivel de bienestar.
La detección temprana es vital
Los autores del estudio advierten que la identificación temprana del grooming resulta fundamental, pues no solo posibilita interrumpir la violencia sexual que niñas, niños y adolescentes pueden estar experimentando, sino que también contribuye a prevenir la escalada hacia otras formas más graves de vulneración.
Rara vez se detecta en etapas tempranas y suele salir a la luz cuando ya ha escalado hacia formas más graves de violencia sexual. Los pocos casos de detección oportuna están asociados a vínculos de confianza, comunicación abierta y educación preventiva.
El componente cualitativo de la investigación, basado en entrevistas a sobrevivientes y actores clave, revela que la edad es un factor central de vulnerabilidad. Se identificaron casos desde los 10 años, cuando niñas y niños tienen mayores dificultades para reconocer interacciones abusivas, especialmente en espacios lúdicos como los videojuegos. En la adolescencia, suele presentarse como una relación de amistad, romance o validación emocional, ocultando un proceso progresivo de manipulación.
Los testimonios también desmontan el estereotipo del agresor anónimo: en muchos casos, los groomers se presentan abiertamente como adultos o forman parte del entorno cercano de la víctima, generando una falsa sensación de confianza.
La investigación concluye que este fenómeno es multicausal, vinculado a factores familiares, educativos, tecnológicos y culturales. La mediación parental y el sistema educativo aparecen como factores clave de protección, aunque limitados por la falta de formación, tiempo y protocolos claros. A ello se suma la exposición constante a contenidos sexualizados y la escasa transparencia de las plataformas digitales, lo que incrementa la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes. El estudio plantea la necesidad de superar enfoques restrictivos y reconocer el grooming como una forma de violencia sexual con graves impactos emocionales.
Se requieren respuestas integrales
El estudio plantea la urgencia de respuestas integrales que involucren a familias, sistema educativo, Estado, plataformas tecnológicas y sociedad civil, incluyendo el fortalecimiento de la mediación parental, la educación digital preventiva, la Educación Sexual Integral con enfoque en entornos digitales, la creación de protocolos claros, el acompañamiento emocional —especialmente para adolescentes de diversidades sexuales— y la correcta aplicación de la normativa que tipifica el grooming como delito en Bolivia.
La Fundación Internet Bolivia trabaja de manera permanente a través de su Centro SOS Digital, orientado a la prevención y acompañamiento a víctimas de violencia digital desde un enfoque holístico. El Centro SOS Digital ofrece una línea de acompañamiento anónima que brinda apoyo emocional, asistencia técnica y orientación legal. También desarrolla talleres de capacitación, realiza auditorías de cuidado digital y produce guías de seguridad digital. Se puede contactar al Centro SOS Digital al número (+591) 62342430 a través de Signal, Telegram y WhatsApp.
Fuente: Sumando Voces
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