Justo ahora que comienza la temporada veraniega (en el norte), Facebook comienza a desplegar globalmente la función de búsqueda de redes WiFi públicas en su aplicación móvil Android e iOS.
Como ya os comentamos en su momento, la función de búsquedas de redes WiFi comenzó en fase de pruebas a finales del pasado mes de noviembre, habiendo estado disponible en una serie de países concretos a través de la versión de la aplicación para dispositivos iOS.
Ahora, esta función llegará a todos los usuarios para que puedan encontrar redes WiFi cercanas ofrecida por distintos comercios. De esta manera, Facebook se asegura de que los usuarios podrán seguir usando su aplicación incluso allí donde no puedan acceder a Internet desde sus tarifas móviles, y por otro lado, posibilitará que los usuarios puedan conocer los comercios que se encuentren cerca de ellos.
Como ya apuntamos en su momento, esta función puede tener relación a la petición que Facebook hizo tiempo atrás a los locales con páginas en su plataforma a que indiquen si ofrecen conexiones WiFi en las mismas. A este respecto cabe la posibilidad de que esta función no pueda mostrar todas las redes WiFi públicas cercanas a un mismo usuario, como algunos han llegado a experimentar.
En cualquier caso, la nueva función estará disponible a través de la pestaña “Más” presionando la opción de “Buscar Wi-Fi”. Una vez dentro deberán habilitarla para que desde la misma función ofrezca un mapa con todos aquellos puntos desde los que se ofrece conexiones WiFi.
Fuente: WWWhatsnew
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viernes, 30 de junio de 2017
jueves, 22 de junio de 2017
Datos abiertos y la nueva agenda 2030 de desarrollo internacional
En 2015, la Asamblea General de la ONU adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Este plan de acción abarca 17 objetivos con 169 metas y tiene dos grandes fortalezas: es universal, y contempla una visión integrada de las tres dimensiones de desarrollo (social, económica y ambiental). Sin embargo, poner en práctica los principios que definen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), monitorear el avance a través de indicadores y cumplir sus metas no es tarea sencilla.
Por ello, entendiendo la envergadura de esta iniciativa, la publicación Un mundo que cuenta argumenta la importancia de poner la revolución de los datos a disposición de los ODS. Tal y como afirman, “los datos son el alma del proceso de adopción de decisiones y la materia prima para la rendición de cuentas”. Por esto, se deben aprovechar las nuevas tecnologías que aumentan el volumen de datos y facilitan el monitoreo del cumplimiento de los ODS.
A continuación, veamos qué estrategias se debe utilizar en América Latina y el Caribe para apoyar la Agenda de Desarrollo 2030 con el uso de datos abiertos:
Adaptar la agenda a las necesidades locales y establecer una estrategia de datos
En los procesos intergubernamentales de Naciones Unidas, la definición de los indicadores para monitorear los ODS ha tomado un rol central. El grupo de trabajo para la definición de los indicadores de cada meta y objetivo de la agenda 2030, coordinado por la Oficina Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, avanza en la definición precisa de los indicadores y revisa la viabilidad de contar con los datos para cada indicador. El grupo de trabajo también avanza en estrategias para definir cómo desagregar los datos disponibles por diferentes dimensiones (por ejemplo: sexo, edad, nivel de ingresos, etc) y cómo interconectar los indicadores.
El marco de Monitoreo de los ODS a nivel internacional cuenta con 232 indicadores, pero ¿son esos los indicadores que cada país debe adoptar? Si bien la Agenda 2030 se aplica a todos los países, cada uno deberá adaptarla a sus necesidades y prioridades específicas. Los países deben avanzar en priorizar las agendas nacionales, y acompañar las mismas con estrategias concretas de cómo generar los datos para poder dar el seguimiento apropiado. Las oficinas estadísticas tendrán un rol crítico, no sólo en generar los datos sino en promover mecanismos que permitan que la información de otros productores de datos (como empresas u organizaciones sociales) pueda ser también utilizada.
Priorizar la accesibilidad y coherencia de los datos
Los países (en todas las etapas de desarrollo) enfrentan retos para generar datos que permitan monitorear la ambiciosa agenda 2030. El proyecto Post-2015 Data Test, liderado por Southern Voice, busca evaluar a un grupo de países de diferentes ingresos según su disponibilidad de datos para monitorear el cumplimiento de los ODS. De esta manera, genera conocimiento e informa decisiones sobre la recopilación de datos. En su último informe, Post-2015 Data Test evidenció que la revolución de datos necesita arduo trabajo y dedicación para materializarse en cada país. En Perú, por ejemplo, se evidencian brechas de información en cuanto a las dimensiones ambientales, de infraestructura, y de temas de gobernanza, esto quiere decir que no existen datos para medir todos los indicadores dentro de estas dimensiones.
Además de la cantidad de datos, es importante mejorar su accesibilidad, claridad, coherencia y compatibilidad. Para esto, la adopción de prácticas de datos abiertos puede facilitar la revolución de datos para monitorear el cumplimiento de la Agenda 2030. Por ejemplo, los datos abiertos podrían permitir a las Oficinas Estadísticas hacer el uso de información de otros actores de la sociedad, como el sector privado o las universidades. Así mismo, los datos abiertos podrían permitir la generación de nuestras herramientas tecnológicas que permita alcanzar las metas propuestas en la agenda 2030.
Se requiere financiamiento para ideas catalíticas, pero también para la meticulosa tarea de gestionar datos
Finalmente, para que la revolución de datos sea una realidad en América Latina, se necesitan cambios en las estrategias para financiar el trabajo de datos. Aunque se deben financiar innovaciones que puedan hacer la diferencia a gran escala, es importante resaltar que contar con datos confiables, oportunos y relevantes es un trabajo de hormiga. Muchas veces, este tipo de trabajos – recolección de nuevos datos, sistemas de información ambientales, digitalización de datos administrativos – pueden tener poca tracción entre los donantes. Pero, son estas tareas localizadas y continúas, las que permitirán materializar el potencial de la revolución de datos. Este también es un nuevo espacio para la filantropía nacional y regional. Por ejemplo, Telefónica ha apoyado la creación de Data República, un laboratorio de datos para el desarrollo sostenible de la región.
América Latina y el Caribe adopta cada vez más la visión de la nueva agenda 2030. Por ejemplo, este año, 11 de los 43 países que participan en los Reportes Voluntarios Nacionales en el Foro Político de Alto Nivel son de América Latina y el Caribe. Este Foro es el espacio más importante para el seguimiento de los avances de los OSD. Ésta es una oportunidad importante para que los países establezcan y comuniquen sus compromisos por promover la revolución de datos en sus planes nacionales de los ODS.
Fuente: BID
Por ello, entendiendo la envergadura de esta iniciativa, la publicación Un mundo que cuenta argumenta la importancia de poner la revolución de los datos a disposición de los ODS. Tal y como afirman, “los datos son el alma del proceso de adopción de decisiones y la materia prima para la rendición de cuentas”. Por esto, se deben aprovechar las nuevas tecnologías que aumentan el volumen de datos y facilitan el monitoreo del cumplimiento de los ODS.
A continuación, veamos qué estrategias se debe utilizar en América Latina y el Caribe para apoyar la Agenda de Desarrollo 2030 con el uso de datos abiertos:
Adaptar la agenda a las necesidades locales y establecer una estrategia de datos
En los procesos intergubernamentales de Naciones Unidas, la definición de los indicadores para monitorear los ODS ha tomado un rol central. El grupo de trabajo para la definición de los indicadores de cada meta y objetivo de la agenda 2030, coordinado por la Oficina Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, avanza en la definición precisa de los indicadores y revisa la viabilidad de contar con los datos para cada indicador. El grupo de trabajo también avanza en estrategias para definir cómo desagregar los datos disponibles por diferentes dimensiones (por ejemplo: sexo, edad, nivel de ingresos, etc) y cómo interconectar los indicadores.
El marco de Monitoreo de los ODS a nivel internacional cuenta con 232 indicadores, pero ¿son esos los indicadores que cada país debe adoptar? Si bien la Agenda 2030 se aplica a todos los países, cada uno deberá adaptarla a sus necesidades y prioridades específicas. Los países deben avanzar en priorizar las agendas nacionales, y acompañar las mismas con estrategias concretas de cómo generar los datos para poder dar el seguimiento apropiado. Las oficinas estadísticas tendrán un rol crítico, no sólo en generar los datos sino en promover mecanismos que permitan que la información de otros productores de datos (como empresas u organizaciones sociales) pueda ser también utilizada.
Priorizar la accesibilidad y coherencia de los datos
Los países (en todas las etapas de desarrollo) enfrentan retos para generar datos que permitan monitorear la ambiciosa agenda 2030. El proyecto Post-2015 Data Test, liderado por Southern Voice, busca evaluar a un grupo de países de diferentes ingresos según su disponibilidad de datos para monitorear el cumplimiento de los ODS. De esta manera, genera conocimiento e informa decisiones sobre la recopilación de datos. En su último informe, Post-2015 Data Test evidenció que la revolución de datos necesita arduo trabajo y dedicación para materializarse en cada país. En Perú, por ejemplo, se evidencian brechas de información en cuanto a las dimensiones ambientales, de infraestructura, y de temas de gobernanza, esto quiere decir que no existen datos para medir todos los indicadores dentro de estas dimensiones.
Además de la cantidad de datos, es importante mejorar su accesibilidad, claridad, coherencia y compatibilidad. Para esto, la adopción de prácticas de datos abiertos puede facilitar la revolución de datos para monitorear el cumplimiento de la Agenda 2030. Por ejemplo, los datos abiertos podrían permitir a las Oficinas Estadísticas hacer el uso de información de otros actores de la sociedad, como el sector privado o las universidades. Así mismo, los datos abiertos podrían permitir la generación de nuestras herramientas tecnológicas que permita alcanzar las metas propuestas en la agenda 2030.
Se requiere financiamiento para ideas catalíticas, pero también para la meticulosa tarea de gestionar datos
Finalmente, para que la revolución de datos sea una realidad en América Latina, se necesitan cambios en las estrategias para financiar el trabajo de datos. Aunque se deben financiar innovaciones que puedan hacer la diferencia a gran escala, es importante resaltar que contar con datos confiables, oportunos y relevantes es un trabajo de hormiga. Muchas veces, este tipo de trabajos – recolección de nuevos datos, sistemas de información ambientales, digitalización de datos administrativos – pueden tener poca tracción entre los donantes. Pero, son estas tareas localizadas y continúas, las que permitirán materializar el potencial de la revolución de datos. Este también es un nuevo espacio para la filantropía nacional y regional. Por ejemplo, Telefónica ha apoyado la creación de Data República, un laboratorio de datos para el desarrollo sostenible de la región.
América Latina y el Caribe adopta cada vez más la visión de la nueva agenda 2030. Por ejemplo, este año, 11 de los 43 países que participan en los Reportes Voluntarios Nacionales en el Foro Político de Alto Nivel son de América Latina y el Caribe. Este Foro es el espacio más importante para el seguimiento de los avances de los OSD. Ésta es una oportunidad importante para que los países establezcan y comuniquen sus compromisos por promover la revolución de datos en sus planes nacionales de los ODS.
Fuente: BID
viernes, 16 de junio de 2017
La historia detrás de la primera foto tomada y enviada con un celular
Hoy en día es tan común sacar y mandar fotos con el celular que cuesta creer que hace unos años no fuera posible. Según cuenta la historia, Philippe Kahn fue el primero en inaugurar la comunicación instantánea de imágenes el 11 de junio de 1997.
Su objetivo fue lograr compartir una fotografía de su hija recién nacida con sus familiares y amigos. Para ello, capturó el momento con una cámara digital Casio QV y la envió a una notebook Toshiba, utilizando la señal de un móvil Motorola StarTac para transferir los datos. La combinación de estos tres equipos permitió transmitir la imagen, de 320 x 320 píxeles, a más de dos mil personas, mediante un sitio web.
En 1997, el ingeniero francés estaba atrapado en una sala de espera en un hospital en California, sin nada que hacer. Después de colgar una llamada, se dio cuenta que quería enviar una fotografía al instante, del mismo modo que se envía la voz por el teléfono. Para saciar su aburrimiento, y anticipando la llegada de su hija, durante 18 horas continuas se puso a desarrollar su nuevo invento. Cuando escuchó el llanto de la bebé, ya tenía todo preparado, solo había que sacar la foto.
Años más tarde, su hija Sophie invirtió los roles y le tomó una foto a su padre. Esta reedición fue considerada por la revista Time como una de las 100 fotografías más influyentes de todos los tiempos.
La idea de Kahn fue refinada con el paso del tiempo hasta que la cámara se convirtió en una de las características más destacadas del smartphone. Pero los primeros móviles con cámara no se lanzarían al mercado hasta el año 2000. J-SH04, se lanzó en Japón por la compañía SoftBank. A pesar de su éxito, a los pocos meses fue sustituido por una nueva versión que corregía algunas fallas.
Kahn reconoce que no llegó a crear un único dispositivo que pudiera entenderse como un celular con cámara, ya que su prototipo constaba de diferentes gadgets que operaban entre sí. Por eso la primera imagen compartida con un celular sigue generando polémica hasta el día de hoy.
Fuente: AmericaEconomia
Su objetivo fue lograr compartir una fotografía de su hija recién nacida con sus familiares y amigos. Para ello, capturó el momento con una cámara digital Casio QV y la envió a una notebook Toshiba, utilizando la señal de un móvil Motorola StarTac para transferir los datos. La combinación de estos tres equipos permitió transmitir la imagen, de 320 x 320 píxeles, a más de dos mil personas, mediante un sitio web.
En 1997, el ingeniero francés estaba atrapado en una sala de espera en un hospital en California, sin nada que hacer. Después de colgar una llamada, se dio cuenta que quería enviar una fotografía al instante, del mismo modo que se envía la voz por el teléfono. Para saciar su aburrimiento, y anticipando la llegada de su hija, durante 18 horas continuas se puso a desarrollar su nuevo invento. Cuando escuchó el llanto de la bebé, ya tenía todo preparado, solo había que sacar la foto.
Años más tarde, su hija Sophie invirtió los roles y le tomó una foto a su padre. Esta reedición fue considerada por la revista Time como una de las 100 fotografías más influyentes de todos los tiempos.
La idea de Kahn fue refinada con el paso del tiempo hasta que la cámara se convirtió en una de las características más destacadas del smartphone. Pero los primeros móviles con cámara no se lanzarían al mercado hasta el año 2000. J-SH04, se lanzó en Japón por la compañía SoftBank. A pesar de su éxito, a los pocos meses fue sustituido por una nueva versión que corregía algunas fallas.
Kahn reconoce que no llegó a crear un único dispositivo que pudiera entenderse como un celular con cámara, ya que su prototipo constaba de diferentes gadgets que operaban entre sí. Por eso la primera imagen compartida con un celular sigue generando polémica hasta el día de hoy.
Fuente: AmericaEconomia
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