Cada año hay más material libre de derechos autorales, ya que las leyes que protegen dichos derechos tienen «fecha de caducidad». De esa forma podemos disfrutar de nuevos libros, canciones y vídeos cada año, sin necesidad de pagar derechos de autor por su uso.
Ahora le han tocado el turno a 100.000 nuevos títulos.
Antes de la Ley de Derechos de Autor de los Estados Unidos de 1976, las obras estadounidenses solo tenían una duración de derechos de autor de 28 años, y aunque después de ese tiempo era posible renovar los derechos, mucha gente no lo hacía.
La Biblioteca del Congreso mantuvo registros de los libros que se registraron y renovaron hasta los años 70, pero han existido lagunas durante décadas, tiempo en el que no se realizaban los registros correspondientes. La Biblioteca Pública de Nueva York decidió analizar el período entre 1923 y 1964, porque cualquier libro publicado antes de 1923 seguramente ha estado en el dominio público y cualquier libro publicado después de 1963 ha tenido derechos de autor, pero entre ese periodo no se sabe muy bien qué tipo de derechos tenían los libros.
Ahora han descubierto que el 80 por ciento de los libros publicados entre 1924 y 1963 están en el dominio público, de forma que pueden leerse de forma gratuita. En hathitrust.org están haciendo el trabajo de ponerlos disponibles en Internet, pero de momento solo han conseguido subir un 10% del total.
Para ayudar en la tarea de encontrar dichos títulos, Leonard Richardson (programador y escritor) ha creado un bot llamado Secretly Public Domain, y consigue publicar un nuevo libro cada pocas horas.
Excelentes recursos para encontrar viejas joyas que nunca pasan de moda.
Fuente: wwwhatsnew.com
Sitio para difundir investigaciones, analisis y opiniones sobre las TIC en Bolivia, sus connotaciones sociales culturales y economicas. Invitamos a comentar.
jueves, 8 de agosto de 2019
miércoles, 7 de agosto de 2019
Abriendo las agendas climáticas: tres buenas prácticas internacionales basadas en acceso a la información
El cambio climático constituye una amenaza para el desarrollo sostenible, prosperidad de todos los países y representa un desafío para acabar con la pobreza extrema. Recientemente, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) emitió un informe denominado Panorama de los Recursos Globales 2019, señalando que los patrones históricos y actuales de uso de los recursos naturales están generando impactos cada vez más negativos en el medio ambiente y salud humana. Actualmente, los extremos climáticos se ven reflejados en la constancia e intensidad de desastres naturales, la prolongación de sequias, disrupción en la agricultura, aumento del nivel del mar, entre otras situaciones que ponen en riesgo la seguridad alimentaria y el acceso al agua. Como señalan informes especializados, los fenómenos climatológicos continuarán presentándose con mayor frecuencia y magnitud en los próximos años, sino se adoptan medidas efectivas para combatir el calentamiento global.
A fin de afrontar esta problemática, el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el Acuerdo de París, la Agenda 2030 sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible y recientemente el Convenio de Escazú han establecido una serie de compromisos, medidas y mecanismos destinados a mitigar estos efectos. Adicionalmente, Instituciones Financieras Internacionales, como el BID, han incorporado en sus estrategias institucionales esta temática. De manera consistente, todas los convenios y acuerdos destacan la necesidad de promover gobiernos abiertos que impulsen el acceso a información y la participación ciudadana. Esta estrategia busca acelerar la puesta en marcha de acciones contra el cambio climático, así como reforzar las tareas de mitigación y adaptación, enfocándose en divulgar información, capacitar, sensibilizar y estimular la participación ciudadana. La implementación de este enfoque se encuentra generando modelos efectivos de agendas climáticas abiertas que pueden ser reproducidas y profundizadas en nuestra región. A tal efecto, respondemos a la pregunta:
¿Qué prácticas efectivas se están implementando a nivel mundial en esta materia?
1. Fortaleciendo el acceso a información climática
Para participar sustantivamente y entender los riesgos climáticos en la toma decisiones, es necesario que la población en general cuente con un adecuado acceso a información climática. A manera de ejemplo, en el marco de la elaboración de un inventario nacional sobre los Gases de Efecto Invernadero (GEI), a través de la herramienta INFOCARBONO, Perú se encuentra compartiendo este tipo de información, de manera desglosada (año, sector, metodología), a fin de que los tomadores de decisiones puedan formular estrategias, planes de acción y políticas que apoyen en la reducción de las emisiones de GEI. Asimismo, España, Sudáfrica y República Checa emiten informes anuales sobre el estado actual del medio ambiente, sobre la base de indicadores y a través de diversos medios electrónicos. Esta opción permite a los diferentes grupos de interés contar con estadísticas para evaluar tendencias, interpretar resultados e identificar prioridades.
Bajo una perspectiva más amplia, Serbia ha creado un sitio web que contiene una base de datos que incluye una diversidad de documentos ambientales de organizaciones, instituciones y empresas privadas sobre la calidad del agua y aire, registros de Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA), planes de monitoreo, entre otros. El sitio incorpora puntos de contacto y la posibilidad de solicitar información ambiental de relevancia pública, incluyendo un proceso para respuesta a las solicitudes de información.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
2. Enfoque inclusivo y multidimensional
Un enfoque inclusivo implica que los grupos especialmente vulnerables al cambio climático deben ser escuchados, a fin de que puedan participar sustantivamente en la adopción de cualquier política o estrategia que les pueda afectar, incluyendo la posibilidad de aportar sus propios conocimientos para fortalecer cualquier acción en esta materia. Teniendo en consideración el impacto del cambio climático y su relación con las desigualdades de género, en Asia y el Pacífico se ha creado un “Programa de Investigación de Acción Feminista Participativa” que busca empoderar a las mujeres, con el objetivo de que participen en los debates sobre las agendas climáticas. Este foro incorpora la visión de mujeres de comunidades rurales, indígenas y zonas urbanas, teniendo en cuenta las necesidades especiales de cada grupo.
En el marco de creación de la “Estrategia para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques y más (REDD+)” en Costa Rica, se utilizaron facilitadores culturales con el objetivo de brindar apoyo técnico a las comunidades indígenas en materia de cambio climático. Este programa apoyo la identificación de aquellos aspectos necesarios para generar una consulta nacional, en línea con los estándares internacionales en materia de pueblos indígenas: consentimiento previo, libre e informado.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
3. Plataformas de cocreación: consultas y mesas de diálogo
La utilización de mecanismos de participación donde todos los actores tengan la oportunidad (doble vía) de ser consultados, discutir y tomar decisiones conjuntas constituyen una de las principales herramientas para elaborar, implementar y evaluar estrategias integrales para enfrentar el cambio climático. Por ejemplo, mediante la adopción de disposiciones que fomentan el relacionamiento con la sociedad civil para la formulación de legislación ambiental, Chile ha puesto en marcha un programa online que ha facilitado la participación pública en la elaboración de normas de emisión, calidad ambiental y planes de prevención o descontaminación. El acceso a información, como vimos en el primer apartado, es una condición esencial para un adecuado relacionamiento con la sociedad civil en esta materia.
Usando herramientas similares, que incluyen aplicaciones interactivas y mapas georreferenciales, la sociedad civil de Finlandia ha podido participar en consultas sobre la planificación del uso de la tierra, resultando en la creación de zonas ecológicas protegidas. Bajo un enfoque multidisciplinario (academia, sector privado, sociedad civil y autoridades estatales) y en el marco del Acuerdo de Paris, en Argentina se han definido hojas de ruta para implementar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
Imagen: Periodico de la Energia
Fuente: Abierto al Publico
A fin de afrontar esta problemática, el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el Acuerdo de París, la Agenda 2030 sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible y recientemente el Convenio de Escazú han establecido una serie de compromisos, medidas y mecanismos destinados a mitigar estos efectos. Adicionalmente, Instituciones Financieras Internacionales, como el BID, han incorporado en sus estrategias institucionales esta temática. De manera consistente, todas los convenios y acuerdos destacan la necesidad de promover gobiernos abiertos que impulsen el acceso a información y la participación ciudadana. Esta estrategia busca acelerar la puesta en marcha de acciones contra el cambio climático, así como reforzar las tareas de mitigación y adaptación, enfocándose en divulgar información, capacitar, sensibilizar y estimular la participación ciudadana. La implementación de este enfoque se encuentra generando modelos efectivos de agendas climáticas abiertas que pueden ser reproducidas y profundizadas en nuestra región. A tal efecto, respondemos a la pregunta:
¿Qué prácticas efectivas se están implementando a nivel mundial en esta materia?
1. Fortaleciendo el acceso a información climática
Para participar sustantivamente y entender los riesgos climáticos en la toma decisiones, es necesario que la población en general cuente con un adecuado acceso a información climática. A manera de ejemplo, en el marco de la elaboración de un inventario nacional sobre los Gases de Efecto Invernadero (GEI), a través de la herramienta INFOCARBONO, Perú se encuentra compartiendo este tipo de información, de manera desglosada (año, sector, metodología), a fin de que los tomadores de decisiones puedan formular estrategias, planes de acción y políticas que apoyen en la reducción de las emisiones de GEI. Asimismo, España, Sudáfrica y República Checa emiten informes anuales sobre el estado actual del medio ambiente, sobre la base de indicadores y a través de diversos medios electrónicos. Esta opción permite a los diferentes grupos de interés contar con estadísticas para evaluar tendencias, interpretar resultados e identificar prioridades.
Bajo una perspectiva más amplia, Serbia ha creado un sitio web que contiene una base de datos que incluye una diversidad de documentos ambientales de organizaciones, instituciones y empresas privadas sobre la calidad del agua y aire, registros de Evaluaciones de Impacto Ambiental (EIA), planes de monitoreo, entre otros. El sitio incorpora puntos de contacto y la posibilidad de solicitar información ambiental de relevancia pública, incluyendo un proceso para respuesta a las solicitudes de información.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
- Garantizar que la información sea divulgada en un idioma y formato adecuado.
- Utilizar medios de comunicación apropiados: culturalmente adecuados, incluyendo a personas iletradas.
- Comunicar en qué lugar se encuentran los datos abiertos y otros recursos disponibles para dimensionar los efectos del cambio climático a nivel local.
2. Enfoque inclusivo y multidimensional
Un enfoque inclusivo implica que los grupos especialmente vulnerables al cambio climático deben ser escuchados, a fin de que puedan participar sustantivamente en la adopción de cualquier política o estrategia que les pueda afectar, incluyendo la posibilidad de aportar sus propios conocimientos para fortalecer cualquier acción en esta materia. Teniendo en consideración el impacto del cambio climático y su relación con las desigualdades de género, en Asia y el Pacífico se ha creado un “Programa de Investigación de Acción Feminista Participativa” que busca empoderar a las mujeres, con el objetivo de que participen en los debates sobre las agendas climáticas. Este foro incorpora la visión de mujeres de comunidades rurales, indígenas y zonas urbanas, teniendo en cuenta las necesidades especiales de cada grupo.
En el marco de creación de la “Estrategia para la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de Bosques y más (REDD+)” en Costa Rica, se utilizaron facilitadores culturales con el objetivo de brindar apoyo técnico a las comunidades indígenas en materia de cambio climático. Este programa apoyo la identificación de aquellos aspectos necesarios para generar una consulta nacional, en línea con los estándares internacionales en materia de pueblos indígenas: consentimiento previo, libre e informado.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
- Incorporar una perspectiva multidimensional que tenga en consideración: etnicidad, raza, género, edad, discapacidad, desplazamiento, situación de pobreza, entre otras.
- Implementar un enfoque holístico para acercarse a grupos específicos, a fin de fomentar la participación efectiva y su empoderamiento.
3. Plataformas de cocreación: consultas y mesas de diálogo
La utilización de mecanismos de participación donde todos los actores tengan la oportunidad (doble vía) de ser consultados, discutir y tomar decisiones conjuntas constituyen una de las principales herramientas para elaborar, implementar y evaluar estrategias integrales para enfrentar el cambio climático. Por ejemplo, mediante la adopción de disposiciones que fomentan el relacionamiento con la sociedad civil para la formulación de legislación ambiental, Chile ha puesto en marcha un programa online que ha facilitado la participación pública en la elaboración de normas de emisión, calidad ambiental y planes de prevención o descontaminación. El acceso a información, como vimos en el primer apartado, es una condición esencial para un adecuado relacionamiento con la sociedad civil en esta materia.
Usando herramientas similares, que incluyen aplicaciones interactivas y mapas georreferenciales, la sociedad civil de Finlandia ha podido participar en consultas sobre la planificación del uso de la tierra, resultando en la creación de zonas ecológicas protegidas. Bajo un enfoque multidisciplinario (academia, sector privado, sociedad civil y autoridades estatales) y en el marco del Acuerdo de Paris, en Argentina se han definido hojas de ruta para implementar medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.
Recomendaciones basadas en lecciones aprendidas
- Realizar reuniones con regularidad.
- Identificar problemáticas principales, riesgos y oportunidades.
- Dar seguimiento a los acuerdos alcanzados.
- Elaborar cronogramas.
Imagen: Periodico de la Energia
Fuente: Abierto al Publico
Poner la tecnología al servicio de los trabajadores
A la par de la transformación tecnológica de las economías, trabajadores de todo el mundo están haciendo lo que sea necesario (cruzar fronteras, cambiar de trabajo o empezar una empresa) para tener una chance de prosperar. Pero las redes de seguridad social no han cambiado al mismo ritmo, y esto a menudo deja sumamente vulnerables a los trabajadores en transición. ¿Qué hay que hacer para proteger a los trabajadores en el mercado laboral del futuro?
En un pasado no tan distante, la mayoría de los trabajadores estaban empleados en una misma industria (a menudo en una misma empresa) durante la mayor parte de sus carreras. Pero hoy, casi el 40% de las personas empleadas en la Unión Europea se encuentran en una situación laboral atípica (no cubiertas por un contrato a tiempo completo de duración indeterminada) o están autoempleadas. El estadounidense promedio en edad de trabajar tendrá 11 empleos a lo largo de su vida, y muchos trabajarán en más de un puesto a la vez.
En el nivel mundial, el McKinsey Global Institute calcula que en 2030, hasta 375 millones de trabajadores (el 14% de la fuerza laboral) tendrán que pasarse a otra categoría ocupacional para satisfacer las necesidades de un mercado laboral cambiante. Además, conforme las máquinas se vuelvan cada vez más capaces, todos los trabajadores tendrán que adaptarse a la evolución de sus trabajos (adquirir nuevos conocimientos y habilidades). Si la automatización definirá el futuro del trabajo, el aprendizaje continuo determinará el futuro de los trabajadores, especialmente con el aumento de la expectativa de vida.
Para lidiar con estos cambios sin sacrificar dignidad, autonomía o ambición, los trabajadores necesitarán una combinación de movilidad económica y seguridad financiera, que puede proveerse mediante una nueva clase de red de seguridad social que ponga las prestaciones directamente en sus manos. Los trabajadores no deberían tener que elegir entre exponerse a un período de alta vulnerabilidad durante la transición entre ocupaciones o aferrarse a un mismo trabajo hasta que se vuelva obsoleto sólo para no perder las prestaciones. Así como la tecnología está alterando la experiencia laboral, también puede garantizar la protección de los trabajadores, al permitirles recibir las prestaciones acumuladas a lo largo de su carrera sin importar el tipo de trabajo que hagan o el lugar del mundo donde lo hagan.
Algunos gobiernos ya están respondiendo a este imperativo. En 2015, Francia instituyó cuentas de capacitación individuales para todos los trabajadores del sector privado, disponibles desde el ingreso al mercado laboral hasta el retiro. Cada empleado recibe 24 horas de capacitación por cada año de trabajo a tiempo completo, hasta alcanzar las 120 horas, momento a partir del cual el programa entrega 12 horas anuales.
Más cerca en el tiempo, Singapur creó “cuentas individuales de aprendizaje” para cada ciudadano a partir de los 24 años de edad. El saldo de la cuenta se puede usar para recibir capacitación de proveedores aprobados. Modelos similares se han propuesto en Canadá, China y Egipto. En Estados Unidos, las legislaturas de varios estados y ciudades analizan proyectos de ley para poner a prueba y financiar sistemas de prestaciones portables.
Pero la responsabilidad de desarrollar prestaciones universales portables no puede ser sólo de los gobiernos. El sector privado también debe ayudar a garantizar que todos los trabajadores (inmigrantes, mineros o profesionales de márketing por igual) tengan acceso a las herramientas y servicios que necesitan para obtener seguridad financiera hoy y mantenerse ágiles y productivos toda la vida.
Felizmente, también aquí se están haciendo avances; algunas empresas innovadoras ya están dando ejemplos del uso de tecnología centrado en la gente que será el sostén de las redes de seguridad social del futuro. Por ejemplo, Trezeo creó una cuenta bancaria que por medio de la inteligencia artificial ofrece préstamos sin interés y garantiza una remuneración uniforme a trabajadores independientes, incluso en períodos de poca actividad. En Francia, Bob Emploi usa IA y datos provistos por el gobierno para ofrecer a los buscadores de empleo una evaluación personalizada de sus posibilidades.
Para alentar avances continuos, Mastercard se unió al Centro para el Trabajo del Futuro de la Royal Society of Arts en la creación de un programa acelerador de impacto para proyectos referidos a la seguridad económica. Esta alianza (cuyo objetivo es facilitar el desarrollo y la implementación de iniciativas innovadoras que promuevan directamente el trabajo de calidad y la inclusión cívica garantizando ingresos seguros y confiables a los hogares) es un ejemplo de colaboración entre actores del sector privado que reúnen sus tecnologías y conocimientos para la exploración de nuevas modalidades de trabajo.
Hemos sido testigos del impacto de estos proyectos conjuntos. Un ejemplo es Jaza Duka (una alianza entre Mastercard, Unilever y el Kenya Commercial Bank), una plataforma digital que desde su lanzamiento en 2017, ayudó a garantizar a pequeños comerciantes el acceso a capital de trabajo que les permita competir y crecer.
Pero el desarrollo de un programa de esas características en un único mercado es sólo el primer paso. También hay que crear un marco común que permita la extensión de esos programas y su implementación en otros contextos. Por ejemplo, la entrega de prestaciones en forma de “puntos”, en vez de importes denominados en una moneda determinada, serviría para que estos esquemas puedan cruzar fronteras, en un momento en que los trabajadores se ven cada vez más necesitados de hacer lo mismo. Y la estandarización de credenciales educativas permitiría a sus poseedores conservar su valor dondequiera que vayan.
Conforme cambia la naturaleza del trabajo, lo mismo deben hacer los sistemas de prestaciones. Para ofrecer oportunidades y seguridad a todos y en cualquier lugar, en un tiempo de amplia disrupción tecnológica, los gobiernos y los actores del sector privado deben trabajar juntos para promover soluciones innovadoras que satisfagan las necesidades urgentes y cambiantes de los trabajadores. ¿Qué mejor modo de hacerlo que sacar provecho de las mismas tecnologías que están causando la conmoción?
Fuente: Revista de Prensa
En un pasado no tan distante, la mayoría de los trabajadores estaban empleados en una misma industria (a menudo en una misma empresa) durante la mayor parte de sus carreras. Pero hoy, casi el 40% de las personas empleadas en la Unión Europea se encuentran en una situación laboral atípica (no cubiertas por un contrato a tiempo completo de duración indeterminada) o están autoempleadas. El estadounidense promedio en edad de trabajar tendrá 11 empleos a lo largo de su vida, y muchos trabajarán en más de un puesto a la vez.
En el nivel mundial, el McKinsey Global Institute calcula que en 2030, hasta 375 millones de trabajadores (el 14% de la fuerza laboral) tendrán que pasarse a otra categoría ocupacional para satisfacer las necesidades de un mercado laboral cambiante. Además, conforme las máquinas se vuelvan cada vez más capaces, todos los trabajadores tendrán que adaptarse a la evolución de sus trabajos (adquirir nuevos conocimientos y habilidades). Si la automatización definirá el futuro del trabajo, el aprendizaje continuo determinará el futuro de los trabajadores, especialmente con el aumento de la expectativa de vida.
Para lidiar con estos cambios sin sacrificar dignidad, autonomía o ambición, los trabajadores necesitarán una combinación de movilidad económica y seguridad financiera, que puede proveerse mediante una nueva clase de red de seguridad social que ponga las prestaciones directamente en sus manos. Los trabajadores no deberían tener que elegir entre exponerse a un período de alta vulnerabilidad durante la transición entre ocupaciones o aferrarse a un mismo trabajo hasta que se vuelva obsoleto sólo para no perder las prestaciones. Así como la tecnología está alterando la experiencia laboral, también puede garantizar la protección de los trabajadores, al permitirles recibir las prestaciones acumuladas a lo largo de su carrera sin importar el tipo de trabajo que hagan o el lugar del mundo donde lo hagan.
Algunos gobiernos ya están respondiendo a este imperativo. En 2015, Francia instituyó cuentas de capacitación individuales para todos los trabajadores del sector privado, disponibles desde el ingreso al mercado laboral hasta el retiro. Cada empleado recibe 24 horas de capacitación por cada año de trabajo a tiempo completo, hasta alcanzar las 120 horas, momento a partir del cual el programa entrega 12 horas anuales.
Más cerca en el tiempo, Singapur creó “cuentas individuales de aprendizaje” para cada ciudadano a partir de los 24 años de edad. El saldo de la cuenta se puede usar para recibir capacitación de proveedores aprobados. Modelos similares se han propuesto en Canadá, China y Egipto. En Estados Unidos, las legislaturas de varios estados y ciudades analizan proyectos de ley para poner a prueba y financiar sistemas de prestaciones portables.
Pero la responsabilidad de desarrollar prestaciones universales portables no puede ser sólo de los gobiernos. El sector privado también debe ayudar a garantizar que todos los trabajadores (inmigrantes, mineros o profesionales de márketing por igual) tengan acceso a las herramientas y servicios que necesitan para obtener seguridad financiera hoy y mantenerse ágiles y productivos toda la vida.
Felizmente, también aquí se están haciendo avances; algunas empresas innovadoras ya están dando ejemplos del uso de tecnología centrado en la gente que será el sostén de las redes de seguridad social del futuro. Por ejemplo, Trezeo creó una cuenta bancaria que por medio de la inteligencia artificial ofrece préstamos sin interés y garantiza una remuneración uniforme a trabajadores independientes, incluso en períodos de poca actividad. En Francia, Bob Emploi usa IA y datos provistos por el gobierno para ofrecer a los buscadores de empleo una evaluación personalizada de sus posibilidades.
Para alentar avances continuos, Mastercard se unió al Centro para el Trabajo del Futuro de la Royal Society of Arts en la creación de un programa acelerador de impacto para proyectos referidos a la seguridad económica. Esta alianza (cuyo objetivo es facilitar el desarrollo y la implementación de iniciativas innovadoras que promuevan directamente el trabajo de calidad y la inclusión cívica garantizando ingresos seguros y confiables a los hogares) es un ejemplo de colaboración entre actores del sector privado que reúnen sus tecnologías y conocimientos para la exploración de nuevas modalidades de trabajo.
Hemos sido testigos del impacto de estos proyectos conjuntos. Un ejemplo es Jaza Duka (una alianza entre Mastercard, Unilever y el Kenya Commercial Bank), una plataforma digital que desde su lanzamiento en 2017, ayudó a garantizar a pequeños comerciantes el acceso a capital de trabajo que les permita competir y crecer.
Pero el desarrollo de un programa de esas características en un único mercado es sólo el primer paso. También hay que crear un marco común que permita la extensión de esos programas y su implementación en otros contextos. Por ejemplo, la entrega de prestaciones en forma de “puntos”, en vez de importes denominados en una moneda determinada, serviría para que estos esquemas puedan cruzar fronteras, en un momento en que los trabajadores se ven cada vez más necesitados de hacer lo mismo. Y la estandarización de credenciales educativas permitiría a sus poseedores conservar su valor dondequiera que vayan.
Conforme cambia la naturaleza del trabajo, lo mismo deben hacer los sistemas de prestaciones. Para ofrecer oportunidades y seguridad a todos y en cualquier lugar, en un tiempo de amplia disrupción tecnológica, los gobiernos y los actores del sector privado deben trabajar juntos para promover soluciones innovadoras que satisfagan las necesidades urgentes y cambiantes de los trabajadores. ¿Qué mejor modo de hacerlo que sacar provecho de las mismas tecnologías que están causando la conmoción?
Fuente: Revista de Prensa
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