domingo, 9 de julio de 2023

Las estafas digitales subieron 43% en el primer semestre de 2023, en comparación con 2022


Durante el primer semestre de 2023, Bolivia Verifica detectó un incremento de la circulación de estafas en las plataformas digitales. El objetivo es robar dinero y datos personales, generar tráfico para posicionar una página y luego comercializarla e incluso apropiarse de las páginas de medios de comunicación conocidos en Bolivia. 

La cantidad de estafas detectadas en 2023 son una muestra de que este fenómeno subió 43% en comparación con similar periodo de 2022. 

La pasada gestión, las corrientes de estafas se dividieron en dos: las falsas ofertas laborales y las que buscaban engañar a los usuarios para extraer datos o dinero a través de premios, promociones o algún tipo de servicio inexistente.

En lo que va de 2023, se sumó una tercera corriente, el hackeo de páginas para conseguir dinero o para perjudicar a los dueños del sitio por alguna razón sociopolítica.

Si bien en el registro solo aparece una verificación del hackeo de páginas, en realidad se detectaron cuatro de estos casos. Los primeros tres fueron abordados en un Explicador, por ello no aparecen en este registro que es solo de verificaciones.

Radio Erbol, el suplemento cultural cochabambino La Ramona y el medio digital cruceño Clave 300 son los tres medios afectados. En los tres casos la plataforma atacada fue la página en Facebook.

Ninguno logró recuperar su cuenta. Actualmente, la de Erbol sigue compartiendo contenido en árabe, la de Clave 300 difunde historias con contenido para adultos y la de La Ramona ya no está visible.

El cuarto caso es el más reciente, ocurrió el 18 de junio, la plataforma atacada también es Facebook. En esta oportunidad, el perjuicio fue para el programa Cabildeo de la periodista Amalia Pando. El sitio no estuvo disponible al público en general por varios días, pero lo recuperaron y actualmente funciona con normalidad.

¿Cuáles son los posibles fines de hackear la página de un medio de comunicación?

El ingeniero en sistemas Raúl Terán dijo a Bolivia Verifica que hay tres posibilidades:
  • Secuestrar la cuenta para pedir una recompensa a cambio de devolverla. 
  • Robar la cuenta para luego venderla a usuarios interesados en tener una página que ya tiene un posicionamiento y buena cantidad de seguidores.
  • Perjudicar el trabajo de la prensa.
Ante este aumento de hackeos, el ingeniero recomendó no entrar a correos o links desconocidos, ya que son anzuelos para instalar un malware malicioso para poder acceder a la contraseña de la página y así secuestrarla.

Estafas para robar dinero

En los casos en que se ofrecen falsos productos, servicios, premios o promociones, las finalidades son dos:
  • Robarte dinero.
  • Adueñarse de tu información personal.
Sobre el primer punto, llamó la atención a Bolivia Verifica que esta vez los estafadores usan fachadas más realistas. Por ejemplo, una lleva el nombre de una tienda existente y la otra menciona la dirección de una galería, pero allí no se comercializan los productos ofertados.

Una vez que la persona interesada hace el depósito para reservar el producto, los estafadores desaparecen y cuando la víctima va al sitio para reclamar le dicen que desconocen del tema o no encuentran dicha tienda en la ubicación señalada.

Otro modus operandi identificado es la “estafa nigeriana” que consta en que una usuaria de otro país indica que tiene una enfermedad terminal y que heredará un fortuna a quien muestre su interés. Un cómplice se hace pasar como su abogado o asesor para “concretar la transacción”. Este pide una cierta suma de dinero para consumar el depósito y desaparece una vez que la víctima hace el pago.

Se identificó varias estafas de esta índole circulando en los comentarios de las publicaciones de Bolivia Verifica en Facebook.

Robo de datos personales

Se detectaron también las clásicas cadenas por WhatsApp que aseguran que “X empresa regala X producto si ingresas al enlace”. Luego de llenar unos datos pide que lo compartas para concretar tu premio y después no ocurre nada, la finalidad es robo de datos.

Según expertos que entrevistó Bolivia Verifica, el objetivo es contactar a las víctimas más adelante y tratar de robarles dinero con algún tipo de engaño.

Falsas ofertas laborales

Aunque en los datos fríos parecería que las estafas laborales no han crecido mucho, de identificarse 10 en 2022 ahora se detectaron 13. Lo cierto es que sí aumentaron exponencialmente. La razón por la que esto no es visible en los datos es porque se unió más de una convocatoria para hacer una verificación por su similitud.

En varias ocasiones, se desmintieron convocatorias que llevaban un arte similar, con una lista de profesiones o actividades genéricas. Se recomienda no creer en publicaciones que tengan un orden parecido a este.

Un caso nuevo que se encontró es el uso de una deepfake para ofrecer trabajo. La deepfake es un video manipulado con inteligencia artificial para que parezca que una persona dijo cosas que en realidad nunca mencionó.

La grabación de una mujer que decía ser gerente general de proyectos de Amazon circuló en Facebook con la intención de engañar a la gente para que crean que es un trabajo real.

En Facebook es donde más se difunden todas estas estafas, un 55% se halló en esta red social; seguido de WhatsApp con un 30% y TikTok con 15%.

Expertos recomiendan acudir solo a páginas oficiales, revisar que los links que lleven el “.bo” al final y siempre corroborar que el sitio que compartió la oferta sea legítima.

Ante la duda se puede acudir a las empresas y/o enviar el contenido a Bolivia Verifica (62535868) para ser chequeado.

Fuente: Bolivia Verifica

sábado, 8 de julio de 2023

Ha comenzado una nueva era de guerra de alta tecnología


Las grandes guerras son tragedias para las personas y los países que las libran. También transforman la forma en que el mundo se prepara para el conflicto, con consecuencias trascendentales para la seguridad mundial. Gran Bretaña, Francia y Alemania enviaron observadores a la guerra civil estadounidense para estudiar batallas como la de Gettysburg. Los duelos de tanques de la guerra del Yom Kippur en 1973 aceleraron el cambio del ejército estadounidense, que pasó de ser la fuerza que perdió en Vietnam a la que derrotó a Irak en 1991. Esa campaña, a su vez, llevó a los dirigentes chinos a reconstruir el Ejército Popular de Liberación hasta convertirlo en la formidable fuerza que es hoy.

La guerra de Ucrania es la mayor en Europa desde 1945. Marcará la forma de entender el combate en las próximas décadas. Ha echado por tierra cualquier ilusión de que el conflicto moderno pudiera limitarse a campañas de contrainsurgencia o evolucionar hacia luchas con pocas bajas en el ciberespacio. Por el contrario, apunta a un nuevo tipo de guerra de alta intensidad que combina tecnología punta con matanzas a escala industrial y consumo de municiones, incluso cuando atrae a civiles, aliados y empresas privadas. Puede estar seguro de que los regímenes autocráticos están estudiando cómo obtener una ventaja en cualquier conflicto venidero. En lugar de retroceder ante la muerte y la destrucción, las sociedades liberales deben reconocer que las guerras entre economías industrializadas son una perspectiva demasiado real y empezar a prepararse.

Como explica nuestro informe especial, los campos de exterminio de Ucrania encierran tres grandes lecciones. La primera es que el campo de batalla se está volviendo transparente. Olvídese de los prismáticos o los mapas; piense en los sensores que todo lo ven de los satélites y las flotas de drones. Baratos y omnipresentes, proporcionan datos para ser procesados por algoritmos cada vez mejores, capaces de distinguir agujas de pajares: la señal del móvil de un general ruso, por ejemplo, o el contorno de un tanque camuflado. Esta información puede transmitirse por satélite al soldado más humilde del frente, o utilizarse para apuntar la artillería y los cohetes con una precisión y un alcance sin precedentes.

Esta cualidad de hipertransparencia significa que las guerras del futuro girarán en torno al reconocimiento. Las prioridades serán detectar primero al enemigo, antes de que él te detecte a ti; cegar sus sensores, ya sean drones o satélites; e interrumpir sus medios de enviar datos a través del campo de batalla, ya sea mediante ciberataques, guerra electrónica o explosivos a la antigua usanza. Las tropas tendrán que desarrollar nuevas formas de combatir, basándose en la movilidad, la dispersión, la ocultación y el engaño. Los grandes ejércitos que no inviertan en nuevas tecnologías o desarrollen nuevas doctrinas se verán abrumados por los más pequeños que sí lo hagan.

Incluso en la era de la inteligencia artificial, la segunda lección es que la guerra puede seguir implicando una inmensa masa física de cientos de miles de seres humanos y millones de máquinas y municiones. Las bajas en Ucrania han sido graves: la capacidad de ver objetivos y alcanzarlos con precisión dispara el número de muertos. Para adaptarse, las tropas han removido montañas de barro para cavar trincheras dignas de Verdún o Passchendaele. El consumo de municiones y equipos es asombroso: Rusia ha disparado 10 millones de proyectiles en un año. Ucrania pierde 10.000 drones al mes. Está pidiendo a sus aliados municiones de racimo de la vieja escuela para ayudar a su contraofensiva.

Con el tiempo, la tecnología podría cambiar la forma de cumplir y mantener este requisito de “masa” física. El 30 de junio, el general Mark Milley, el militar más veterano de Estados Unidos, predijo que un tercio de las fuerzas armadas avanzadas serían robóticas dentro de 10-15 años: pensemos en fuerzas aéreas sin piloto y tanques sin tripulación. Sin embargo, los ejércitos tienen que ser capaces de luchar tanto en esta década como en la siguiente. Esto significa reponer los arsenales para prepararse ante las elevadas tasas de desgaste, crear la capacidad industrial necesaria para fabricar material a una escala mucho mayor y garantizar que los ejércitos dispongan de reservas de mano de obra. La cumbre de la OTAN de los días 11 y 12 de julio pondrá a prueba si los países occidentales pueden seguir revitalizando su alianza con estos fines.

La tercera lección -que también se aplicó durante gran parte del siglo XX- es que la frontera de una gran guerra es amplia e indistinta. Los conflictos de Occidente en Afganistán e Irak fueron librados por pequeños ejércitos profesionales e impusieron una carga ligera a los civiles en casa (pero a menudo mucha miseria a la población local). En Ucrania, los civiles han sido absorbidos por la guerra como víctimas -más de 9.000 han muerto-, pero también como participantes: una abuela de provincias puede ayudar a guiar el fuego de artillería a través de una aplicación de smartphone. Y más allá del antiguo complejo industrial de defensa, una nueva cohorte de empresas privadas ha demostrado ser crucial. El software ucraniano para el campo de batalla se aloja en servidores en la nube de las grandes tecnológicas en el extranjero; las empresas finlandesas proporcionan datos sobre objetivos y las estadounidenses comunicaciones por satélite. Una red de aliados, con diferentes niveles de compromiso, ha ayudado a abastecer a Ucrania y a hacer cumplir las sanciones y el embargo sobre el comercio ruso.

Las nuevas fronteras crean nuevos problemas. La creciente participación de civiles plantea cuestiones jurídicas y éticas. Las empresas privadas situadas fuera de la zona física de conflicto pueden ser objeto de ataques virtuales o armados. A medida que aparecen nuevas empresas, los gobiernos deben asegurarse de que ninguna de ellas sea un punto único de fallo.

No hay dos guerras iguales. Una lucha entre India y China puede tener lugar en la azotea del mundo. Un enfrentamiento chino-estadounidense por Taiwán contaría con más poder aéreo y naval, misiles de largo alcance e interrupciones del comercio. La amenaza mutua de uso nuclear ha actuado probablemente para limitar la escalada en Ucrania: la OTAN no se ha enfrentado directamente a un enemigo con armas nucleares y las amenazas de Rusia han sido hasta ahora bravatas. Pero en una lucha por Taiwán, Estados Unidos y China estarían tentados de atacarse mutuamente en el espacio, lo que podría llevar a una escalada nuclear, especialmente si se inutilizaran los satélites de alerta temprana y de mando y control.

Silicon Valley y el Somme

Para las sociedades liberales, la tentación es alejarse de los horrores de Ucrania y del enorme coste y esfuerzo que supone modernizar sus fuerzas armadas. Sin embargo, no pueden asumir que un conflicto de este tipo, entre grandes economías industrializadas, será un acontecimiento aislado. Una Rusia autocrática e inestable puede suponer una amenaza para Occidente durante décadas. El creciente peso militar de China es un factor desestabilizador en Asia, y un resurgimiento global de la autocracia podría hacer más probables los conflictos. Los ejércitos que no aprendan las lecciones del nuevo tipo de guerra industrial que se exhibe en Ucrania corren el riesgo de perder frente a los que sí lo hagan.

Fuente: The Economist

viernes, 7 de julio de 2023

Un viaje al pasado para conocer a los dinosaurios


El Museo de Historia Natural Alcides d’Orbigny organiza el Paseo con dinosaurios, un viaje en el tiempo a través de la realidad virtual y aumentada, en el que se podrá pasear entre gigantes prehistóricos a partir del jueves 13 de julio.

La experiencia inmersiva es la ocasión propicia para introducirse en un mundo perdido y vivir una aventura imperecedera que armoniza ciencia y tecnología. En ese sentido, los visitantes podrán dar un paseo divertido entre sorprendentes seres inanimados, que ocuparon la Tierra hace millones de años.

Antes de introducirse en esta experiencia de realidad virtual, el público podrá pasear con el coelurosaurio en realidad aumentada, producto a la réplica digital generada a partir de fósiles y huellas encontradas en Cochabamba. Este género cobrará vida delante los ojos de los visitantes a la exhibición, gigantescos animales que habitaron Bolivia y hoy representan un formidable patrimonio paleontológico en el contexto mundial.

Gracias a los visores de realidad virtual, los exploradores serán transportados millones de años atrás, derechamente al entorno de las fascinantes criaturas. Podrán explorar un entorno 3D en 360 ° y sentirse como si realmente estuvieran investigando la selva en búsqueda de los dinosaurios.

La exhibición es ejecutada por Summergō Lab, productora de experiencias inmersivas, y estará abierta a todo el público, en particular a los amantes de la ciencia, de las últimas tecnologías y de los dinosaurios, para que sean testigos de un suceso sin precedentes que permitirá estar al tanto y explorar de manera diferente gran parte del patrimonio paleontológico e histórico nacional.

La actividad se llevará a cabo del 13 al 15 de julio en los horarios de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00.

Fuente: Los Tiempos