sábado, 13 de noviembre de 2021

¿'Sharía' vs. bitcoin? El consejo islámico del país con más musulmanes veta su uso


No existen muchos organismos, instituciones o gobiernos que tengan más poder que el Consejo Ulema de Indonesia. El MUI, las siglas de Majelis Ulama Indonesia, es un consejo de estudiosos del islam que rige los asuntos religiosos del país con mayor número de musulmanes del mundo. La palabra de este grupo es ley. Y a la ley no le gusta el bitcoin.

Así lo han concluido este mismo jueves. Tras escuchar a un grupo de expertos en criptoactivos, han decidido prohibir para los musulmanes el uso del bitcoin como divisa. De hecho, han vetado cualquier tipo de activo digital. Su principal argumento es que va contra la 'sharía', la ley que rige la vida de los seguidores de esta religión, debido a la incertidumbre y la volatilidad, dos características que consideran dañinas.

Esa prohibición es relevante para las criptodivisas, ya que en Indonesia viven cerca de 230 millones de musulmanes. Con 277 millones de habitantes en total, la isla acoge a un 13% de todos los musulmanes del mundo.

La importancia del Consejo Ulema es enorme en el país. Su poder llega hasta el punto de que el Banco de Indonesia y el propio ministro de Finanzas tienen que consultar con este organismo las decisiones monetarias que influyen a los musulmanes, que son prácticamente todas, para ver si cumplen la ley islámica.

¿Significa esta decisión que el bitcoin va a ser erradicado de Indonesia? Lo cierto es que no, ya que las autoridades islámicas sí que permiten, de momento, que se pueda operar con este tipo de activos en los mercados financieros. De hecho, abren la puerta a permitir su uso como divisa en el caso de que se puedan demostrar los beneficios de hacerlo. El problema es que el mercado ya teme que la actividad se retraiga de forma notable porque las instituciones y los inversores particulares se aparten del bitcoin después de las conclusiones del Consejo Ulema.

En Indonesia, hay casi 4,5 millones de inversores en criptoactivos y se movieron 26.000 millones

Según las cifras del regulador de los mercados financieros en Indonesia, en el país hay un total de 4,45 millones de inversores en criptoactivos. En los cinco primeros meses del ejercicio en curso, las transacciones de estos han alcanzado un volumen de 26.000 millones en el país. No es que sea un porcentaje muy elevado del total de tres billones de dólares negociados durante el año pasado, pero es más un movimiento que puede encontrar su réplica en territorios similares.

Las conclusiones del Consejo Ulema chocan, además, con las intenciones del Gobierno del país, que hasta ahora había tenido siempre una postura más proclive a incentivar los activos digitales como una opción de inversión más. Incluso se llegó a estudiar la creación de un mercado especialmente enfocado a la negociación de criptodivisas, algo que parece complicado que llegue a materializarse.

Posturas enfrentadas

El verdadero temor del mercado ante la decisión de la autoridad islámica de Indonesia es que el resto de países con mayoría de población musulmana acabe adaptando ese mismo escenario en sus territorios.

De momento, eso sí, los inversores pueden estar tranquilos. Este mes de septiembre Emiratos Árabes Unidos anunciaba que empezaba a permitir el comercio de criptomonedas en la zona económica libre de Dubái. Todo tendrá que estar regulado por un sistema de licencias vigilado por la Autoridad del Centro de Comercio Mundial de Dubái, pero los criptoactivos estarán permitidos y podrán cotizar. Será un escenario similar al que ya se vive en el aeropuerto de Dubái, que también era una zona libre en la que ya se permitía este tipo de actividad comercial.

La hoja de ruta para incentivar las 'criptos' llevó a Nasdaq Dubai, la empresa que opera la Bolsa de Emiratos Árabes Unidos, a incluir el bitcoin entre sus productos, pese a que la decisión levantó las habituales críticas por la volatilidad intrínseca de estos activos.

Imagen: Dreamstime

Fuente: El Confidencial

viernes, 12 de noviembre de 2021

Edita audio y video como si fueran documentos de texto


Editar video o audio suele ser una tarea complicada, y los software especializados no son amigables para quienes no tienen conocimientos del tema. Por suerte existen herramientas que nos facilitan el trabajo.

Descript Video es un programa de edición de audio y video, que transcribe videos y te permite recortar, reorganizar e incluso actualizar clips con solo mover el texto. Básicamente, la aplicación transcribe tu archivo de audio o video, y luego, cuando editas el texto, ¡editas a la vez el audio o el video como si estuvieras editando un documento de Word! Y eso no es todo: si te equivocas en alguna frase, el programa puede generar un audio replicando tu voz, a partir de la corrección efectuada al texto.

El programa permite a los usuarios arrastrar y soltar imágenes, videos, títulos y transiciones para crear presentaciones de diapositivas, superposiciones de video y más, o arrastrar un archivo de música para darle una banda sonora al contenido.

También es posible cambiar entre ángulos de cámara con soporte multicámara, agregar animaciones para hacer zoom, desplazar y rotar títulos, videos e imágenes, y agregar fácilmente subtítulos y leyendas.

La versión gratuita permite transcribir y editar hasta tres horas de audio y 20 grabaciones de pantalla al mes. Los planes pagos cuestan entre 15 y 30 dólares al mes, e incluyen muchas más funciones y horas de transcripción.

Fuente: Periodismo.com

jueves, 11 de noviembre de 2021

Phubbing o ningufoneo: cuando el móvil acaba con las relaciones sociales


Vives pendiente de los sonidos que emite tu teléfono y paralizas tus interacciones cuando te llega una notificación nueva. Prestas más atención al móvil que a las personas que están contigo en ese momento. ¿Te reconoces? Puede que padezcas phubbing o ningufoneo, el acto de menospreciar e ignorar todo lo que te rodea (en especial a los seres humanos) para concentrarse única y exclusivamente en el teléfono. Quien lo practica, y lo sufre, puede experimentar importantes consecuencias negativas. Y no siempre es fácil de identificar. Estamos tan acostumbrados a utilizar el móvil que a veces no somos conscientes de cómo este pequeño aparato modifica nuestra conducta. Por eso en las siguientes líneas te contamos más acerca de este comportamiento y te damos algunos consejos para evitar caer en la tentación de atender al teléfono a cada rato.

Qué es el phubbing y a quién afecta

El phubbing es el acto de ignorar a la persona con quien se está en un momento dado prestando atención al teléfono móvil. El término es una combinación de las palabras phone (teléfono) y snubbing (hacer un desprecio). La palabra fue acuñada por los responsables del diccionario australiano Macquarie. En el año 2012, y ayudados por la agencia de publicidad McCann, encomendaron a un nutrido grupo de lexicógrafos, escritores y poetas crear un neologismo para definir este hábito y concienciar así a la población sobre esta conducta. En español, phubbing se traduce como ningufoneo.

En ningufoneo no es un comportamiento exclusivo de ciertas etapas vitales. Si bien los niños y los jóvenes parecen más tendentes a practicarlo, la realidad muestra que los adultos de todas las edades también tienen esta conducta. Solo hay que pararse a mirar cualquier reunión familiar y ver cómo las personas, en lugar de interactuar entre sí, están atendiendo a sus teléfonos móviles.

Por qué se produce el phubbing

Según el ‘Estudio Mobile & Conectividad Inteligente 2021‘ de IAB Spain, dos de cada tres minutos que navegamos por Internet lo hacemos desde dispositivos móviles. A diario invertimos en nuestras conexiones una media de 3 horas y 16 minutos. El 60 % de los usuarios confiesa emplear el teléfono para chatear en aplicaciones de mensajería instantánea, navegar por las redes sociales o consultar el correo electrónico. Cada persona, de media, tiene instaladas 36 aplicaciones en su móvil.

Si contemplamos estos datos, es fácil deducir que, en términos generales, existe una alta dependencia instrumental del teléfono. Tenemos el hábito más que adquirido de mirar la pantalla casi para cualquier cosa y prácticamente en todo momento.

Entre los motivos de este enganche tecnológico algunos psicólogos apuntan a la dopamina —un neurotransmisor que produce un efecto de placer en nuestro organismo— que se libera cuando recibimos los estímulos sociales positivos de las redes sociales. La teoría no solo la defienden los expertos: Sean Parker, expresidente de Facebook, declaró públicamente sentirse culpable de activar estos mensajeros químicos en los cerebros de los seguidores de la empresa en la que trabajaba.

Consecuencias del ningufoneo

El phubbing afecta tanto al que lo practica como al que lo padece. Según los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH) el ningufoneo repercute en la salud física y mental. Provoca problemas de dependencia como la nomofobia (el miedo irracional a no tener el móvil siempre a mano); autismo virtual (un aislamiento presencial que genera soledad, timidez, ansiedad, inseguridad y problemas de habilidades sociales); síntomas físicos y neurológicos, como el síndrome del túnel carpiano o la vibración fantasma; y dolores crónicos como ‘síndrome’ del cuello roto.

Para evaluar cómo afecta a las personas ser ningufoneadas, un grupo de psicólogos de la Universidad de Kent (Reino Unido) realizó un estudio hace unos años. Pidieron la colaboración de 153 individuos y los expusieron a una conversación simulada con el objeto de valorar cómo se sentían si su interlocutor les atendía, les ignoraba ligeramente o les menospreciaba de manera muy evidente.

Los resultados del trabajo, publicando en la revista Journal of Applied Social Psychology, revelaron que cuanto mayor era el phubbing, peor era la calidad de la comunicación entre los individuos. El ningufoneo también provocaba relaciones personales insatisfactorias y hacía que el sentimiento de pertenencia grupal, la autoestima, el valor existencia y el autocontrol quedasen afectados. Además, tal y como señalaron los investigadores, el phubbing era peligroso ya que podía tener lugar en cualquier lugar y en cualquier momento, algo que no ocurría con otras formas de exclusión social más estudiadas.

Cómo evitar el ningufoneo

La mejor manera de frenar el ningufoneo es prescindir del móvil cuando estemos con otras personas. Guardar el teléfono o dejarlo en un lugar apartado ayudará a evitar que miremos la pantalla a cada momento. También podemos optar por silenciar o desactivar las notificaciones.

Además, con el objetivo de ir reduciendo la dependencia del teléfono, podemos seguir una serie de normas:
  • Establecer franjas horarias o pausas de descanso en el uso del móvil.
  • Fomentar la comunicación presencial con familia y amigos.
  • Buscar actividades lúdicas para ocupar el tiempo que nos mantengan alejados del teléfono.
  • Desconectar en periodo vacacional y solo consultar el móvil cuando sea de verdad necesario.
  • Evitar utilizar el teléfono cuando estemos haciendo otra tarea, por ejemplo, navegar por las redes sociales al mismo tiempo que estamos viendo la televisión.

Imagen: Audiencia Electrónica

Fuente: Eroski