lunes, 29 de junio de 2026

Bajo los escombros en Venezuela, vivos de TikTok y antenas Starlink permiten el hallazgo de supervivientes


La voz de un rescatista rompe el ruido de las máquinas que remueven toneladas de concreto, “No apaguen las Starlink. Hay otra torre que se comunicó por el live”. A su alrededor, voluntarios y equipos de emergencia cambian de dirección casi de inmediato. La información acaba de llegar desde un lugar impensado: una transmisión en vivo de TikTok realizada, presuntamente, por personas atrapadas bajo los escombros.

La escena quedó registrada en un video grabado en una de las zonas devastadas por el doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio y que comenzó a difundirse masivamente en redes sociales mientras continúan las tareas de búsqueda.

“Supieron que había una muchacha porque se conectó en un live de TikTok y empezó a pedir ayuda”, afirma uno de los hombres que aparece en la grabación mientras señala distintos edificios colapsados.

Las imágenes muestran el frenético intercambio entre quienes participan en el operativo. “Hay otra torre, necesitamos operadores para ir a otra torre”, grita otro rescatista.

La respuesta llega apenas unos segundos después. “Hay otra torre que se comunicó por el live”.

Quien registra la escena insiste en la importancia de mantener activas las antenas de internet satelital.

El operativo fue encabezado por equipos de Francia y Estados Unidos en Caraballeda, una de las zonas más devastadas por el doble terremoto, mientras continúan las tareas para localizar a más sobrevivientes
“Acaban de conseguir tres personas más por el live. Dejaron las Starlink abiertas y sin claves. Las personas debieron tener los teléfonos en la mano y por un live de TikTok es que las estamos consiguiendo”, asegura en el video, una afirmación que no ha sido confirmada de manera independiente por las autoridades, pero que ilustra cómo la conectividad se ha convertido en una herramienta clave durante la emergencia.

Mientras habla, apunta hacia varios edificios reducidos a escombros. “Allá hay un papá con el hijo. Ahí hay una muchacha, de ella todavía no sabemos. Y allá atrás hay más personas”, dice.

Las imágenes reflejan una realidad que se repite desde hace días en distintas ciudades afectadas: brigadas de rescate recorren estructuras colapsadas en busca de cualquier señal de vida mientras el tiempo corre en contra.

En paralelo a esas escenas, el balance oficial de la tragedia continúa agravándose. Según informaron las autoridades venezolanas este viernes, el doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 dejó al menos 920 muertos, 3.360 heridos y provocó 302 réplicas, cifras que evidencian la magnitud del desastre mientras se cumplen las primeras 72 horas desde los sismos, consideradas decisivas para encontrar sobrevivientes.

Ante el colapso de buena parte de la infraestructura de telecomunicaciones, la conectividad se transformó en un recurso tan importante como la maquinaria pesada o los equipos de búsqueda.

En ese contexto, SpaceX habilitó gratuitamente el servicio de internet satelital Starlink para las zonas afectadas. La medida fue agradecida públicamente por las autoridades venezolanas y permitió restablecer comunicaciones de emergencia en sectores donde las redes convencionales habían dejado de funcionar.

Aunque las autoridades no han detallado cuántos rescates pudieron concretarse gracias a esa conectividad, el video difundido desde la zona muestra cómo los equipos de búsqueda comenzaron a utilizar las transmisiones en vivo y las conexiones realizadas a través de Starlink como indicios para orientar los operativos hacia edificios donde todavía podría haber personas con vida.

Al mismo tiempo, Venezuela continúa recibiendo ayuda internacional. Brigadas especializadas y equipos de rescate procedentes de Estados Unidos, España, México, El Salvador y otros países llegaron durante las últimas horas para reforzar las tareas de búsqueda, mientras continúan las labores entre estructuras inestables y el riesgo permanente de nuevas réplicas.

Cada hora reduce las probabilidades de encontrar sobrevivientes, pero los equipos que trabajan sobre el terreno siguen atentos a cualquier sonido, movimiento o señal digital. En algunos sectores, esa esperanza ya no llega únicamente a través de golpes contra los escombros o llamados de auxilio: también aparece en la pantalla de un teléfono conectado a una red satelital, desde donde alguien logra iniciar una transmisión en vivo para decir que sigue esperando ser rescatado.

Fuente: Infobae

Índice de Empoderamiento Digital del IME se lanza para medir competencias y brechas en la era digital


La transformación digital está redefiniendo la forma en que las personas estudian, trabajan, emprenden y se relacionan. Sin embargo, el acceso a internet o a dispositivos tecnológicos ya no es suficiente para garantizar una participación plena en la economía digital. En ese contexto, el Instituto de la Mujer & Empresa (IME) presentará el próximo 30 de junio en La Paz el Estudio del Índice de Empoderamiento Digital (IED), una herramienta pionera en Bolivia que busca medir las competencias digitales de la población y su nivel de apropiación tecnológica.

El lanzamiento se realizará en el Auditorio de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, ubicado en la Av. Arce 2915, de 9:00 a 11:00 de la mañana, con la participación de especialistas, instituciones aliadas, academia y actores del ecosistema de innovación.

Un índice para entender la brecha digital más allá del acceso

El IED surge como una respuesta a un cambio de paradigma: la brecha digital ya no se explica únicamente por la conectividad, sino por las habilidades, actitudes y capacidades que permiten usar la tecnología de manera efectiva, segura y productiva.

El estudio es impulsado por el IME junto al Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) y el Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR), y se basa en una metodología adaptada a la realidad boliviana a partir de referentes regionales como la Fundación Kodea de Chile.

En ese marco, la directora nacional del IME, Xiomara Zambrana, destaca el enfoque práctico del instrumento: “Este es un instrumento diseñado para proporcionarte información valiosa sobre tus hábitos, tu percepción de la tecnología y tus competencias digitales, con el objetivo de que los participantes puedan fortalecerlas”, explicó.

Las siete dimensiones del empoderamiento digital

El Índice de Empoderamiento Digital mide siete dimensiones fundamentales que permiten construir una visión integral de la relación entre las personas y la tecnología:
  • Valoración digital, que analiza la importancia atribuida a la tecnología en la vida cotidiana.
  • Autoeficacia digital, vinculada a la confianza para usar herramientas tecnológicas y resolver problemas en entornos digitales.
  • Templanza digital, relacionada con el uso equilibrado y consciente de la tecnología.
  • Resiliencia digital, que evalúa la capacidad de adaptación frente a cambios tecnológicos.
  • Responsabilidad digital, enfocada en prácticas seguras, éticas y conscientes en internet.
  • Efectividad digital, que mide la capacidad de lograr objetivos concretos mediante herramientas digitales.
  • Curiosidad digital, que refleja el interés por aprender y actualizarse frente a nuevas tecnologías.
Estas dimensiones permiten ir más allá del acceso y comprender qué tan preparada está la población para desenvolverse en una economía cada vez más digitalizada.

Una herramienta estratégica para decisiones públicas y privadas

Los resultados del IED ofrecerán una radiografía inédita sobre el nivel de empoderamiento digital en Bolivia, con potencial impacto en políticas públicas, educación, empleabilidad y desarrollo productivo.

Zambrana subraya la importancia de convertir esta información en acción:
“Es importante estar actualizados y usar esto para mejorar en la vida profesional, laboral, como emprendedor o estudiante. Es vital para no ahondar en la brecha digital y en la brecha digital de género. Queremos que el acceso sea para todos y todas”, enfatizó.

En esa línea, el índice permitirá identificar brechas entre distintos grupos poblacionales, especialmente por género, edad y nivel socioeconómico, además de orientar programas de formación y estrategias de inclusión digital basadas en evidencia.

Un aporte clave para la nueva economía digital

En un contexto marcado por la inteligencia artificial, la automatización y la transformación de los empleos, el empoderamiento digital se vuelve un factor determinante para la competitividad y la inclusión social.

El IED busca convertirse en una herramienta de referencia para instituciones educativas, empresas y tomadores de decisión, al ofrecer información detallada sobre habilidades, hábitos y actitudes digitales en Bolivia.

Invitación al evento de lanzamiento

El IME invita a profesionales, estudiantes, instituciones y público en general a participar del lanzamiento del Índice de Empoderamiento Digital, que se realizará el 30 de junio, de 9:00 a 11:00 horas, en el Auditorio CAF (Av. Arce 2915, La Paz).

El evento será un espacio de diálogo para conocer los resultados del estudio, sus dimensiones metodológicas y su potencial impacto en la construcción de una sociedad más inclusiva, conectada y preparada para los desafíos del futuro digital.

Fuente: Unifranz

domingo, 28 de junio de 2026

La presunción de inocencia en la era del linchamiento digital


En el sistema judicial contemporáneo, el banquillo de los acusados ha cambiado de escenario. Antes de que un fiscal dicte una imputación formal o un juez evalúe la primera prueba, la sentencia condenatoria ya ha sido dictada, compartida y viralizada en las redes sociales.

El veredicto del algoritmo no conoce de plazos procesales, exclusiones probatorias ni del principio de favorabilidad; se alimenta de la inmediatez y el escándalo.

Este fenómeno, lejos de ser un simple debate sobre la libertad de expresión, representa uno de los desafíos más complejos para los derechos humanos en Bolivia: la desnaturalización de la presunción de inocencia como regla de trato fundamental.

Sobre este punto la Constitución Política del Estado, en su artículo 116, es clara cuando se garantiza el principio de inocencia y toda persona deberá ser tratada como tal mientras no se pruebe su culpabilidad en sentencia ejecutoriada. Sin embargo, en la práctica, la filtración selectiva de cuadernos de investigación y la mediatización de los casos penales han convertido al proceso penal en una herramienta de muerte civil preventiva.

Para un profesional, un activista de derechos humanos o una organización de la sociedad civil, el daño reputacional de una acusación infundada en el entorno digital puede ser irreversible mucho antes de que se demuestre su inocencia en los tribunales. El estigma permanece, el financiamiento se retira y las puertas institucionales se cierran.

Frente a un escenario donde la opinión pública presiona al juzgador, la defensa técnica tradicional (aquella que se limita a presentar memoriales fríos en la ventanilla del juzgado) resulta insuficiente. La litigación estratégica moderna exige abordar el conflicto penal desde una perspectiva multidimensional:

El control judicial de la reserva: El Código de Procedimiento Penal sanciona la vulneración de la reserva de las actuaciones en la etapa preliminar. Un estratega del derecho debe activar de inmediato los mecanismos de control jurisdiccional para frenar la filtración de información sensible que contamine el proceso y vulnere la dignidad del investigado.

La acción de amparo por violación al debido proceso: Cuando la mediatización de un caso es impulsada o tolerada por las propias autoridades para justificar una detención preventiva arbitraria, se configura una afectación directa a la imparcialidad del juzgador. Esta distorsión debe ser combatida mediante acciones constitucionales que exijan el cese inmediato de la exposición pública desproporcionada.

La estrategia de comunicación legal: El silencio ya no es una opción segura en casos de alto impacto. Sin romper las reglas procesales, la defensa técnica debe ser capaz de traducir la complejidad jurídica en argumentos claros, objetivos y técnicos para la sociedad, demostrando con las inconsistencias de la acusación.

El verdadero éxito en el litigio de alta complejidad no se mide únicamente por obtener una sentencia absolutoria al final del camino, sino por preservar la integridad y la dignidad del defendido durante todo el proceso.

La justicia no puede ceder ante el clamor de las plataformas digitales ni ante la instrumentalización política de la sospecha. Recuperar el respeto absoluto por el debido proceso y la presunción de inocencia es una tarea urgente para los abogados independientes, las organizaciones civiles y la sociedad en su conjunto. Solo un derecho penal técnico, riguroso y respetuoso de las garantías constitucionales puede asegurar que los tribunales sigan siendo el espacio de la verdad, y no el eco de un linchamiento digital.

Fuente: Sumando Voces