martes, 28 de noviembre de 2017

Carpe Diem de Walt Whitman

Aprovecha el día.

No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario…
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al mundo; porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.

Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.
Y tú puedes aportar una estrofa…

No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes, huye…

“Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo”, dice el poeta; valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las pequeñas cosas.

No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.
No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.

Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se alimentaron de nuestros “Poetas Muertos”, te ayudarán a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros, los “Poetas Vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas…


Fuente: Club de los Libros Perdidos

lunes, 27 de noviembre de 2017

Cómo nuestra obsesión con los móviles está matando las relaciones

La tecnología nos facilita enormemente la vida. El invento del móvil y, más tarde, la llegada de los smartphones nos han abierto puertas a posibilidades que ni siquiera podíamos imaginar. Sin embargo, cuando usamos la tecnología sin límites, dejando que nos absorba, corremos ciertos riesgos, como encerrarnos cada vez más en nosotros mismos y distanciarnos del resto de las personas. Ese ha sido el tema que ha inspirado a un fotógrafo callejero a tomar una serie de fotos en las que se pueden apreciar a personas completamente absortas en sus móviles, sin prestar atención a quienes les rodean.

Cámara en mano, Babycakes Romero recorrió las calles para captar momentos cotidianos con los que cualquiera se puede identificar. Su serie La muerte de la conversación pretende sensibilizarnos sobre el uso excesivo del móvil.

El fotógrafo explica que comenzó a “a fotografiar a las personas con sus móviles porque captaba cierta simetría en ellos que era interesante a nivel visual, pero luego seguí haciéndolo y pude notar la tristeza inherente a ese acto. Antes de que se inventaran los móviles, las personas no tenían otra alternativa que interactuar. Sin embargo, ahora ya no es necesario pues podemos ‘fingir’ que estamos haciendo algo muy ‘importante’ en nuestros móviles en vez de pensar en algo que decir. Es la muerte de la conversación. Creo que aumenta el dolor social“.

Los smartphones se colaron en nuestras vidas con dos promesas muy tentadoras: nos prometieron que nunca más estaríamos solos y nunca nos aburriríamos. Y ni siquiera necesitamos involucrarnos al 100%, basta acceder a cualquier aplicación para “conectar” con alguien o entretenernos y darle esquinazo al aburrimiento y la soledad.

Las relaciones sociales cara a cara, al contrario, demandan un mayor esfuerzo. De hecho, se ha demostrado que incluso pueden llegar a drenar la energía de las personas extrovertidas. Debemos pensar continuamente qué decir y cómo decirlo, intentando huir de los largos e incómodos silencios. Sin embargo, recurrir a los smartphones porque son la opción más fácil terminará pasando una gran factura a nuestras relaciones interpersonales, afectando su calidad.

Investigadores de la Universidad de Virginia Tech analizaron la interacción de 100 personas, quienes debían charlar durante 10 minutos sobre un tema trivial o sobre asuntos significativos. Luego, cada quien daba su impresión acerca de la conversación. Así se descubrió que la simple presencia de un smartphone generaba sentimientos de desconexión, haciendo que uno de los interlocutores se sintiera más alejado emocionalmente del otro. La persona que tenía el móvil era percibida como más desinteresada y menos empática, a la vez que la conversación resultaba menos satisfactoria.

Otro experimento similar realizado en la Universidad de Essex desveló que la mera presencia de un móvil encima de la mesa mientras hablamos hace que percibamos a esa persona de manera más negativa. Es probable que esto se deba a que realizamos una asociación inconsciente, creyendo que esa persona le da más valor al móvil y lo que este representa que a la conversación que estamos manteniendo.

Un estudio realizado en la Universidad Baylor comprobó cómo el móvil afecta las relaciones de pareja. Después de entrevistar a 453 adultos descubrieron que el hecho de que una de las personas usara continuamente el móvil, sobre todo mientras una de ellas intentaba mantener una conversación, generaba conflictos en la pareja y disminuía el nivel de satisfacción con la relación, conduciendo en algunos casos a la aparición de cuadros depresivos.

No podemos renunciar a los smartphones, ya que estos dispositivos contienen cada vez más servicios y funciones indispensables para la vida moderna. Sin embargo, podemos hacer un uso mucho más racional. Una buena idea consiste en crear espacios libres de tecnología en los que simplemente conversemos, mirándonos a los ojos y sin sentir la ansiedad de que nos estamos perdiendo algo “importante” en la red. Es una apuesta que vale la pena, en todos los sentidos.

Fuente: https://muhimu.es/comunidad/obsesion-moviles-matando-relaciones/

viernes, 24 de noviembre de 2017

El camino de la I+D hacia el desarrollo

Los gobiernos y los donantes internacionales intervienen con ayuda humanitaria cuando ocurren hambrunas. Cada año los países ricos donan en todo el mundo más de 130 mil millones de dólares no solo para alimentar a quienes pasan hambre, sino también para construir infraestructuras básicas y reducir las brechas en el acceso a la educación, la atención médica y el agua potable y saneamiento.

Todo ello tiene una importancia vital. Sin embargo, una de las inversiones más potentes que la comunidad del desarrollo podría efectuar no va destinada a los problemas de hoy, sino a la investigación que aborde los desafíos del mañana.

Se ha demostrado de forma consistente que un dólar gastado en investigación y desarrollo rinde algunos de los mayores beneficios sociales de entre otras formas de intervención de políticas. Un mayor gasto en I+D evitaría muchas de las habituales preocupaciones de los países donantes de “estar financiando la corrupción”. Y la investigación podría disminuir las grandes diferencias existentes en la base de conocimientos, para lo cual se requiere definir nuevos rumbos más allá de los temas populares de investigación, como la energía alternativa y las vacunas.

Pensemos en el hambre. No hay duda de que los donantes deben seguir proporcionando una red de seguridad para los países vulnerables. Pero necesitamos una visión de más largo plazo, que vaya más allá de la crisis de hoy o de los titulares de mañana.

La investigación realizada para el Consenso de Copenhague, el centro de estudios que dirijo, demuestra que invertir menos de 88 mil millones de dólares en I+D agrícola en todo el mundo desde hoy hasta 2050 aumentaría los rendimientos mundiales en 0,4 puntos porcentuales adicionales al año. Las cosechas extraordinarias resultantes y los menores precios de los alimentos salvarían del hambre a 79 millones de personas. Si sumamos los beneficios, ascenderían a tres billones de dólares. Cada dólar gastado en investigación generaría un retorno de 34 dólares.

Los principales donantes podrían marcar una gran diferencia en otras áreas. El Consenso de Copenhague ha estudiado las mejores oportunidades de I+D y el centro de estudios británico Policy Exchange acaba de publicar los resultados. Estos son relevantes no solo para el Reino Unido, que desde 1995 ha destinado solo el 0,9% de su ayuda en I+D, sino también para todos los países donantes.

Trabajamos con 32 de los mejores académicos y expertos del mundo para identificar casi 100 ideas de investigación que acelerarían los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, y 40 proyectos para los cuales se podría calcular una primera previsión de los beneficios y costos potenciales. Creemos que diez de estos proyectos merecen estar en la primera línea de la agenda del desarrollo.

Una idea consiste en investigar sobre cocinas más limpias. La contaminación del aire en interiores causada por cocinas y estufas es una de las mayores asesinas ambientales del mundo: la contaminación del aire del hogar mató a 2,9 millones de personas en 2015, y los costes anuales de sus efectos en la salud se estiman en cerca de 333 mil millones de dólares. Gastar solo 25 millones de dólares al año para crear cocinas que se adapten mejor a los hábitos culinarios del hogar e identificar cómo maximizar la adopción de soluciones más limpias de cocina para el conjunto de la comunidad, probablemente mejoraría en un 10-20% la absorción de las cocinas limpias. Ello sugiere que podrían salvarse entre 60.000 y 120.000 vidas cada año y que los beneficios equivaldrían a entre 250 y 500 veces el coste.

Otra cuestión que requiere un gasto importante en desarrollo de I+D es la violencia al interior de la pareja. Las víctimas anuales ascienden a más de 300 millones de mujeres, con un coste social anual que alcanza la alarmante cifra de 4,4 billones de dólares.

Es necesario centrarse especialmente en trabajar con los países africanos: la prevalencia de la violencia es más alta y los gobiernos tienen los menores recursos para abordar el problema. Los costos anuales de investigación se estiman en 100 millones de dólares aproximadamente, una cantidad considerable pero justificada por el gran tamaño y la complejidad del desafío.

Existe evidencia creciente de que los programas de educación para adolescentes pueden resultar eficaces para reducir la magnitud de la violencia en la pareja; se requiere poner a prueba este y otros enfoques en diferentes contextos. Nuestros investigadores estiman que hacerlo podría generar entre 45 y 450 dólares de beneficios por cada dólar gastado.

Una tercera idea es investigar tratamientos de asma más asequibles. La enfermedad está mayoritariamente controlada en los países desarrollados, pero para los pobres los inhaladores siguen siendo costosos y en general inaccesibles. Un desembolso relativamente pequeño de 10 millones de dólares podría generar avances que ayudarían a millones, generando eventualmente beneficios de hasta 600 dólares por cada dólar invertido.

El enfoque sobre el VIH se ha centrado en la profilaxis previa a la exposición y en el desarrollo de una vacuna. Sin embargo, una de las áreas menos exploradas es el desarrollo de un monitoreo en el hogar más barato y el envío de medicamentos para las personas que viven con el virus. Ello reduciría la necesidad de visitas médicas regulares y de repetición de recetas, lo que permitiría una mejor autogestión y mayores tasas de cumplimiento del tratamiento. Un gasto anual de aproximadamente 10 millones de dólares generaría beneficios más de 20 veces superiores a los costes.

Del mismo modo, gastar una cifra tan pequeña como 10 millones de dólares al año en investigación para desarrollar un anticonceptivo reversible de acción prolongada podría transformar millones de vidas, proporcionando un mejor control sobre la maternidad. Al mismo tiempo, empoderaría a las mujeres, impulsaría su participación en el mercado laboral y mejoraría su salud. En términos económicos, los beneficios podrían superar los 3 mil millones de dólares anuales.

Las otras diez mejores ideas de nuestros investigadores son: aumentar el potencial de riego en el África subsahariana; desarrollar una “polipíldora” comercializable para la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares; investigar formas de introducir impuestos al tabaco efectivos en los países en desarrollo; realizar investigación de acción, un enfoque y tipo de investigación particular que implica un alto nivel de interacción entre investigadores y profesionales médicos; y mejorar la capacidad de las oficinas de aduanas para identificar transacciones ilícitas.

Las investigaciones anteriores del Consenso de Copenhague, tanto a nivel global como nacional, han demostrado de forma concluyente que la I+D puede ser una inversión extraordinariamente buena para los donantes de ayuda, lo que es una razón no menos concluyente para priorizarla.

Fuente: Revista de Prensa