jueves, 9 de abril de 2026

Fintech: Normativa ordena el sector y abre etapa de desarrollo con más acceso a financiamiento


Las empresas bolivianas han respondido al desabastecimiento de dólares en el mercado formal con esfuerzo y resiliencia. Desde la compra de esa divisa en frontera hasta la sustitución de insumos, la reducción de producción o la expansión a otros mercados, emplean diferentes métodos para mantener sus operaciones, al menos las esenciales.

A sus pocos años, el sector fintech está ya en pleno proceso de consolidación y proyecta una expansión sostenida que va incluso más allá de las crisis coyunturales que en principio impulsaron su desarrollo. La nueva regulación, a la que el sector debe adecuarse, puede también no solo ordenar a los actores de este ecosistema, sino acelerar su crecimiento al legitimar a operadores y facilitar su integración al sistema financiero tradicional.

Una vez las empresas del sector realicen los “ajustes” en materia de control interno y operativo, los procedimientos de seguridad de la información y otros, “tendremos un crecimiento importante que va a ayudar sobre todo a la inclusión financiera”, destacó Eduardo Aranda, presidente de la Cámara Boliviana Fintech (CBF).

“El haber obtenido el certificado de adecuación nos ayuda a tener un diálogo más abierto con entidades financieras (ya reguladas) que son las que tienen mayor posibilidad de fondeo”, indicó Tatiana Flores, experta en compliance y CEO de Taspri, primera fintech boliviana en obtener el documento que permite ingresar al proceso de regulación.

La carrera para adecuarse al Reglamento de Empresas de Tecnología Financiera se inició el 3 de julio de 2025 y terminará con la obtención de licencias de funcionamiento por parte de las fintech que demuestren que pueden prestar sus servicios en condiciones que garanticen los derechos e intereses de los consumidores financieros.

Esta nueva regulación es un punto de inflexión para el sector fintech, porque marca el paso de un ecosistema emergente a uno estructurado, regulado y con potencial de expansión sostenible, un logro que se alcanzó en pocos años.

Apenas en 2019, las fintech eran una vertical emergente dentro de un ecosistema tecnológico boliviano que comenzó a estructurarse formalmente a partir de la segunda mitad de la década de 2010, según el Mapeo del Ecosistema de Tecnología Digital en Bolivia

Ya con la expansión del ecosistema digital (2020-2022), debido a la mayor adopción de pagos digitales y servicios financieros móviles, la representación de las fintech llegó a un 10% del ecosistema, cifra que mostraba un crecimiento considerado moderado y exploratorio, pero con señales claras de expansión. 

La consolidación del sector se alcanzó entre 2023 y 2024, tras elevar su participación de 10% el 2022 a 32% en 2023, año en el que las fintech pasaron a ser el principal segmento del ecosistema digital boliviano. Luego, la misma expansión del emprendimiento tecnológico nacional redujo la cuota fintech a 30% en 2024 y a 19% en 2025, manteniéndose no obstante como el segundo rubro en importancia en el sistema boliviano.

La CBF calcula que al momento hay más de 80 fintech operando en el mercado, una cifra que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) eleva a 209. El plazo original para adecuarse a la norma fenecía el 31 de diciembre de 2025, pero esa línea final se extendió luego hasta el 30 de abril de 2026. Hasta el 28 de febrero pasado, los operadores que ya dieron este paso son Taspri, Vita Solution y Banexcoin.

“El proceso va a ‘separar’ a algunos jugadores que no puedan o no quieran realizar estos trámites. Las que sí lo hagamos, obtendremos al final la licencia para operar, el ‘sello de validación’ de la Asfi”, aseveró Flores.

Este proceso regulatorio “va a ser positivo en general para todos y para el mercado, porque va a transmitir confianza”, expresó Carlos Neira, cofundador de Meru, billetera digital de dólares virtuales.

A Taspri la obtención del certificado de adecuación le permitió acercamientos con dos bancos bolivianos que pueden amplificar el modelo de negocios de la fintech. “Esta regulación ha sido para nosotros muy positiva porque les da a entender a las entidades financieras, a los financiadores, que somos una empresa seria”, remarcó Flores.

“Ahora, los bancos van a fijarse en cuáles son las fintech reguladas. Eso les va a dar una mayor certeza de que trabajan con empresas serias, que controlan sus riesgos y compliance”, dijo Aranda.

Y pese a este importante paso, el potencial de crecimiento del sector aún se mantiene intacto. Según el presidente de la Cámara Boliviana Fintech, la nueva regulación habilita cuatro de las 10 líneas de negocios que en general impulsa esta industria en el mundo.

Es decir, los negocios que están autorizados en Bolivia son pagos, créditos, activos virtuales y tecnologías empresariales. Los que aún deben esperar a desarrollarse son banca digital (neobancos), transferencias y remesas, inversiones, seguros digitales, infraestructura financiera y cumplimiento regulatorio.

“Hay muchísimas oportunidades para habilitar distintos emprendimientos tecnológicos y esquemas de negocio. Esto recién está comenzando”, indicó Aranda.

El Mapeo indica que los factores que explican el crecimiento del sector son la capacidad de las fintech de llegar a segmentos no bancarizados (inclusión financiera), al reducir costos y simplificar trámites; el mayor uso de pagos digitales y aplicaciones móviles (digitalización de servicios); y un ecosistema emprendedor en expansión.

Un hito que ha marcado una ventaja competitiva para el país fue la implementación de la interoperabilidad plena de los medios de pago desde 2020. Con ello, Bolivia se posiciona como uno de los pocos mercados de la región donde actores tan diversos como bancos, cooperativas, procesadoras de tarjetas y billeteras móviles operan de manera interconectada. Este avance ha impulsado la adopción masiva de pagos digitales entre los usuarios y ha fomentado también un entorno más competitivo y eficiente para las soluciones empresariales.

En paralelo, en los últimos dos años ha emergido con fuerza la vertical de criptoactivos. Han surgido soluciones que permiten la compra de stablecoins (como USDT y USDC), el uso de billeteras digitales con saldos en moneda estable y herramientas que agilizan las transferencias internacionales para empresas. Estas innovaciones han resultado especialmente relevantes para operaciones de importación y pagos a proveedores, diversificando el ecosistema financiero del país.

“Nosotros estamos convencidos de que, con crisis o sin crisis, los servicios financieros basados en stablecoins llegaron para quedarse, no solamente en Bolivia sino en el mundo. La señal es clarísima, pues las firmas de capital riesgo están apostándole con muchísima solidez al crecimiento de este sector”, expresó el cofundador de Meru.

El sector fintech, de acuerdo con el Mapeo, continúa siendo la vertical más atractiva en la región, representando más del 40% del total de inversión de capital de riesgo en América Latina en 2024. Este crecimiento está impulsado por la innovación en pagos digitales, la inclusión financiera y la expansión del comercio electrónico. Se espera que solo el mercado regional de pagos digitales alcance los $us 0,3 billones para 2027, triplicando su tamaño actual, destaca el documento.

Fuente: Economy

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