lunes, 26 de marzo de 2018

Cómo la tecnología puede reducir el desperdicio de comida

La USDA estima que más del 30 % de todos los productos alimenticios que en Estados Unidos se tiran a la basura supone un coste para la nación de más de 161.000 millones de dólares por año, implicando también significativos costes en términos medioambientales. Son las consecuencias que derivan de una cadena de suministros ineficiente.

Se trata de un problema que ha impulsado la aparición de una serie de innovaciones a nivel general, desde la finca de producción hasta la tienda. Por ejemplo, la startup británica The Small Robot Company ha combinado robótica e IA para “digitalizar el campo” y, por tanto, ofrece agricultura de precisión con un modelo de “agricultura como un servicio”. El objetivo es aportar al granjero información detallada acerca de su propio terreno, de manera general y ofreciendo un mapa de utilidades que destaca las mejores zonas para cultivar, las mejores zonas para dejar la tierra en barbecho, así como qué plantas sembrar dónde y cuándo.

El equipo considera que este uso de la tecnología reduciría significativamente la cantidad de productos químicos utilizados en tierras de cultivo, estimando una reducción tanto en lo que respecta a los productos químicos, como al uso de energía de aproximadamente el 90 %.

Transporte más inteligente

Asimismo, se han producido innovaciones en el traslado de productos alimenticios. Por ejemplo, un equipo de los laboratorios federales para la ciencia y la tecnología de materiales de Suiza ha desarrollado sensores para monitorizar el estado de la fruta mientras se traslada desde la finca a la tienda. El sensor está diseñado para registrar la evolución de la fruta en el palé de la forma más cercana posible, de tal manera que tiene el mismo tamaño y la misma composición que una fruta. Por otro lado, el sensor proporciona información constante acerca de la temperatura en el contenedor, ya que incluso los cambios que se producen en minutos tienen la capacidad de modificar significativamente la velocidad a la que maduran las frutas recogidas. Esto no solo influye en el desperdicio de alimentos sino que también crea una variante en su uso ligado a la duración del producto.

La startup californiana Zest Labs está comercializando en el mercado una tecnología similar. Su solución proporciona datos en tiempo real en el palé para ayudar a las personas a tomar decisiones logísticas más inteligentes. Por ejemplo, si el contenido está madurando más rápido de lo esperado, dicho producto puede ser reenviado a una tienda más cercana para seguir teniendo un periodo de conservación aceptable.

Desinfección inteligente

Continuando con la cadena de suministros, aparece la startup suiza ebeam Technologies. Siendo una marca del Comet Group, ebeam utiliza rayos de electrones para desinfectar cultivos y otros alimentos secos, de forma muy similar al tratamiento al que se somete el embalaje de alimentos líquidos durante la etapa de procesamiento.

Esta tecnología es capaz de desinfectar el alimento sin dañar el fruto o su sabor. Actualmente, están asociados con el gigante alimentario suizo Bühler para probar la tecnología, instalándose primeramente en el centro de Kündig situado en Alemania.

Un aspecto crucial de esta tecnología es su capacidad de desinfectar los productos alimentarios sin reducir las cualidades esenciales de los mismos. Por ejemplo, en pruebas realizadas con cilantro, ebeam fue capaz de desinfectar dicha planta al tiempo que solo se reducía ligeramente el contenido de aceites esenciales. La pérdida supuso solo un tercio de la pérdida de aceites que se producía cuando el tratamiento se realizaba con vapor.

Están trabajando con el instituto suizo Agroscope para la seguridad alimentaria, con el propósito de desarrollar el conocimiento y las habilidades necesarias en torno a esta tecnología. No obstante, uno de los aspectos clave en el desarrollo del sector radicará en la información que fluya a lo largo de la cadena de suministros de cada cosecha.

Datos inteligentes

El gigante alimentario Cargill ha experimentado el uso de la tecnología blockchain para ayudar a rastrear la trayectoria de una serie de pavos desde la granja hasta llegar al mercado, permitiendo que tanto los consumidores como el personal de la cadena de suministros comprendan mejor el recorrido de cada ave.

Los consumidores pueden enviar un mensaje SMS completo con un código que se encuentra situado en una etiqueta que porta el pavo, para así determinar exactamente de dónde procede el ave. La información se conserva en la cadena de bloques.

Si bien este proyecto solo se realiza a pequeña escala, proporciona interesantes ideas acerca de cómo puede almacenarse la información sobre los alimentos que ingerimos. Puesto que las personas cada vez están más interesadas en no solo comprender el contenido nutricional de los alimentos, sino en conocer su procedencia, así como la seguridad y el impacto medioambiental de los mismos. Es probable que la tecnología blockchain constituya una importante herramienta a la hora de lograr este nivel de transparencia.

La producción eficiente de alimentos seguros tiene importantes implicaciones tanto para la humanidad como para el medio ambiente. Las innovaciones anteriormente mencionadas constituyen simplemente un puñado de aquellos elementos diseñados para hacer que el proceso resulte más eficiente. Todas estas tecnologías están en un estadio de desarrollo relativamente temprano, pero contemplar su evolución resultará fascinante.

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Fuente: www.bbvaopenmind.com

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