jueves, 11 de febrero de 2021

Las historias de un vistazo de Esterytelling


La vida de Ester Pino ha dado un vuelco radical. Y no es por la pandemia. Hace dos años esta creativa asentada en Barcelona tenía un trabajo estable en una agencia de comunicación. El ritmo era frenético; los retos, variados. Pero aun así, Ester se aburría un poco. Es lo que tiene llevar 20 años en el mismo puesto. Así que decidió cambiar de vida y probar como ilustradora y creativa freelance.

«¿Has escuchado la metáfora del elefante?», inquiere Pino por videollamada. «Sí, verás, había un pequeño elefante de circo que estaba atado a una estaca de madera. El bebé elefante aprendió que no podía moverse, así que jamás lo hizo. Cuando creció y se hizo un elefante adulto la estaca para él era un palillo de dientes. Pero él seguía limitándose por lo que le habían dicho de pequeño».

Pino cuenta la historia con matices e inflexiones, describiendo cómo se sentía el paquidermo en todo momento. En parte es porque ella es buena contando historias; en parte porque, efectivamente, ella es el elefante. «Creo que a todos nos pasa un poco eso, que a veces nos limitamos a hacer lo que llevamos haciendo toda la vida; pero hay que probar, hay que lanzarse». Es lo que ella hizo. «Me dije, eres una elefanta adulta, así que arranca esa estaca y tira pa’lante».

Como explica José Ramón Padrón, country manager de la tecnológica en España, «SiteGround y tecnología van de la mano y gracias a ella, nacen cantidad de historias inspiradoras de transformación y reconstrucción profesional, historias de las que en SiteGround tenemos el honor de estar rodeados».

Por eso, la marca ha impulsado la nueva sección Historias de crecimiento digital x SiteGround, para acercar esas historias a la comunidad de Yorokobu y que sirvan de inspiración para todos aquellos interesados en el emprendimiento, la cultura digital y la creatividad.

En su nueva vida como elefanta liberada, Ester Pino se llama Esterytelling. Cuenta historias de forma independiente y ahora no lo hace solo con palabras, sino con dibujos. El paso de publicista a ilustradora se fue dando poco a poco. Mientras aún estaba dentro de la agencia, empezó una pequeña empresa con una amiga. «WanderWorld nació para crear cuadernos de viaje ilustrados para familias con niños», explica. También dio algún curso de ilustración y de diseño gráfico, pero, reconoce, en esto del dibujo ha sido, sobre todo, autodidacta. 

Sus trazos pueden ser minuciosos o gruesos, infantiles o detallistas. Esterytelling aún no ha encontrado un estilo definido. «Tampoco sé si quiero», apunta la ilustradora, «solo llevo dos años en esto y quiero probar cosas nuevas». De momento lo está haciendo y no solo sobre el papel.  Sus proyectos van desde ilustrar charlas y eventos en directo a crear vídeos y branded content en otros formatos. Su materia prima son las palabras y los dibujos; su motor la creatividad.

«Creo que la creatividad es lo que hace que una persona pueda desempeñar funciones, proyectos y tareas tan diferentes», reflexiona. «Definitivamente, ver la vida desde un punto de vista creativo es una actitud». A pesar de que la vida como una elefanta liberada puede parecer maravillosa («y a veces lo es»), Esterytelling reconoce que no siempre es fácil. «En una agencia el trabajo viene directamente a tu mesa; cuando estás por tu cuenta, tienes que hacerlo tu todo: organizar bien las fechas de entrega, los pagos… Al final, te tienes que poner la chaqueta de comercial, la de creativa, la de ilustradora, la de administrativa… Tienes que tener muchas chaquetas en el armario», señala.

José Ramón Padrón, country manager de SiteGround en España, cuenta cómo conocieron la historia de Ester. «Ella participó como ponente en nuestro evento Adictos al marketing 2019, donde habló sobre visual storytelling. Consideramos su historia y trabajo muy inspirador para el mundo del diseño digital y por eso la hemos querido compartir con la comunidad de Yorokobu».

Los temores para Pino existían, pues se enfrentaba a lo desconocido y quería hacerlo bien equipada.  «Cuando salté a la piscina dio algo de miedo, después de tantos años mirándola desde el bordillo, buscando el mejor flotador, los manguitos…», explica, «pero una vez que estás dentro, no te queda más remedio que nadar. Y en ello estoy». Los miedos de ese primer chapuzón, explica la creativa, venían de distintos flancos.

Por un  lado estaba el síndrome del impostor, una sensación de no estar a la altura «que se da más entre mujeres, y aún más en una profesión tan subjetiva como esta, donde todo el mundo tiene una opinión y las certezas nunca son matemáticas». Otro miedo vino espoleado por la edad. «Al principio, pensaba que igual era demasiado mayor, pero mira, estoy en un momento en que tengo una mochila vital llena de experiencias». Solo han pasado dos años desde que ese pensamiento asaltara su cabeza, pero ahora le parece que viniera de otro mundo, de otra persona. A pesar de las dificultades iniciales y de la omnipresente pandemia, Ester Pina está muy contenta de haberse convertido en Esterytelling.

«Echo la vista atrás y digo, «¿por qué no iba a poder?». Tengo tres hijos, he estado durante 15 años corriendo, trabajando los fines de semana para suplir lo que no me daba tiempo. Y ahora que ellos son autónomos, que los astros se han alineado en la mitad de mi vida, no me voy a poner frenos». Ni ella ni nadie.

Fuente: Yorokobu

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