Comenzó el Foro Latinoamericano de Gobernanza de Internet (LACIGF) en La Paz, Bolivia, con una sesión dedicada a reflexionar sobre la libertad de expresión en Internet. Allí, representantes del sector privado, sociedad civil, comunidad técnica y gobierno discutieron sobre las oportunidades y riesgos de modelos estatales de regulación y autoregulación de intermediarios de Internet.
María Cristina Capelo, Directora de Seguridad y Bienestar para Facebook en América Latina, señaló que la compañía está avanzando en materia de transparencia y rendición de cuentas, especialmente a partir de la creación del Consejo de Supervisión para la moderación de contenidos.
“El Consejo estará conformado por 40 expertos y su conformación se anunciarán entre noviembre y diciembre de 2019”, dijo Capelo.
“El Consejo Asesor de Facebook es un paso adelante hacia la transparencia y rendición de cuentas porque las decisiones que allí se tomen serán vinculantes para la plataforma y eso implicará un proceso de revisión de las políticas internas”, explicó la representante de Facebook.
También mencionó que junto con la creación del Consejo de Supervisión, la compañía está avanzando en la implementación de mecanismos para apelar las decisiones.
Además sintetizó cómo viene trabajando la compañía para la definición de sus estándares comunitarios y detalló que para ello se convoca a invitados externos para desarrollarlas y un equipo de investigación, a partir de los reportes sobre contenido nocivo, discute cómo pensar las normas en reuniones bisemanales, que luego son publicadas en el sitio.
Desde la sociedad civil, Carlos Cortés, Fundador de la consultora y centro de estudios de internet Linterna Verde de Colombia, planteó que si bien el Consejo de Facebook es una oportunidad para pensar sobre la libertad de expresión en Internet, “el riesgo es que se transforme en un tribunal de elite, que estudie casos emblemáticos, pero que no estructure el proceso de moderación” en la medida en que, a diferencia de lo que sucede con los proceso de moderación en tiempo real, sus integrantes podrán analizar las situaciones con tiempo y estableciendo contexto.
Cortés aseguró que en la actualidad no hay respuestas claras desde la sociedad civil sobre el problema de la moderación de contenidos.
“Hay que entender mejor cómo funciona la moderación de contenidos, fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y el debido proceso”, dijo. Además planteó que «con la idea de promover los derechos humanos, en la práctica los dejamos sin vigencia”, haciendo referencia a que no todas las expresiones, por más que sean legales, son de interés público como para estar subidas en las plataformas, del mismo modo, no todos los contenidos tienen interés comercial como para que no puedan ser removidos.
También destacó la importancia de entender en qué consiste el control judicial en estos casos. “Los jueces deben entender que pueden influir en las lógicas del diseño de estos mecanismos de moderación de contenidos para las plataformas”, detalló.
Por su parte, Esteban Lescano, Director de la Comisión de Legales y Políticas Públicas de Cámara Argentina de Internet (CABASE) abordó el rol de los Estados en la regulación de intermediarios de Internet.
“Internet es una plataforma para el ejercicio de derechos humanos… El Estado tiene la potestad de regular pero no puede ir en contra de la libertad de expresión”, aseguró.
Planteó que en la región hay una oportunidad para pensar las regulaciones de los intermediarios tecnológicos tomando como punto de partida las previsiones del Pacto de San José de Costa Rica que prohíbe la censura previa y establece las responsabilidades ulteriores.
En este sentido, consideró que la Directiva Europea de Derecho de Autor representa un mal ejemplo, en la medida que establece una licencia obligatoria para el uso de contenidos periodísticos y modifica el régimen de intermediarios, responsabilizándolos por los contenidos de terceros. “Este tipo de regulaciones parten de principios jurídicos distintos de los de nuestra región y no debemos copiarlos”.
Por su parte, Miguel Candia, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay, planteó que los Estados están tomando distintos enfoques a la hora de regular a los intermediarios en Internet. Destacó que los Estados tienen que ser capaces de regular pero surgen preguntas como qué se regula, cómo y hasta dónde.“Cuando el Estado busca regular se encuentra que no siempre tiene la experiencia suficiente”, indicó.
En representación de la comunidad técnica, Thiago Tavares, consejero del Comité Gestor de Internet (CGI) en Brasil planteó que la regulación estatal para garantizar la libertad de expresión en Internet no debe establecer el control editorial previo de contenidos. Señaló que es necesario invertir en alfabetización mediática para que los usuarios puedan distinguir los contenidos verdaderos de los falsos y enfatizó en la necesidad de resistir las tentaciones de criminalización. Mencionó que en Brasil, la mayoría de proyectos de ley contienen previsiones que penalizan con prisión el intercambio de contenidos sin chequear la fuente. También indicó que otro error frecuente de los proyectos es responsabilizar a las plataformas por difundir contenidos falsos.
Fuente: Pressenza
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martes, 6 de agosto de 2019
lunes, 5 de agosto de 2019
Los 50 mejores pensadores del 2019
Las personas reflexivas son las más capacitadas para cambiar el mundo y hacerlo en positivo. “Solo hay un bien: el conocimiento. Solo un mal; la ignorancia” dijo el filósofo Sócrates.
Unas palabras certeras cuando se debe reivindicar el poder del pensamiento frente a la corriente antiintelectual de aquellos que desdeñan la razón. Basta ver el panorama político y el ascenso al poder de quienes a buen seguro avergonzarían al clásico griego. El brexiter Nigel Farage, el italiano Matteo Salvini o el recientemente elegido presidente británico Boris Johnson…pero seguramente el polémico Donald Trump sea el máximo exponente de política show apelando a las pasiones en vez de la sensatez.
“Solo sé que no sé nada” sería otra de las frases célebres de Sócrates en la humildad de la búsqueda del conocimiento. Ahora en cambio hay políticos que parecen saberlo todo cuando en realidad saben más bien poco, como todos.
Desde el 2014 la revista británica Prospect rinde tributo a la clase intelectual: científicos, filósofos y escritores que están remodelando nuestros tiempos.
La lista pre seleccionada incluye 50 voces disruptivas “mentes que quieren cambiar el mundo, en lugar de simplemente explicar por qué el mundo es como es” explican en su editorial. Los lectores están llamados a elegir el mejor pensador/a del 2019.
En el mismo se reivindica el papel de los intelectuales en nuestra sociedad, que han quedado al margen de la élite económica cuando podrían ser más decisivos al aportar más soluciones.
Se destaca en el contexto un cambio de era marcada por la tecnología que también está “remodelando la vida intelectual” con el uso de procesadores avanzados como herramienta fundamental.
Asimismo la lista del 2019 muestra una paridad que no había en años anteriores, 50 / 50 de hombres y mujeres intelectuales. Desde En Positivo repasamos la trayectoria de algunos de los importantes nombres que figuran en esta lista.
Svetlana Alexievich: desde que ganara el Premio Nobel de Literatura en 2015, la primera escritora de no ficción en hacerlo, las obras de la escritora bielorrusa se han traducido recientemente al inglés. Las entrevistas de Alexievich con soldados rusos en Afganistán, sobrevivientes de Chernobyl, personas que fueron niños en la guerra con Alemania y muchos otros producen conmovedores relatos de sufrimiento en el mundo soviético.
Frances Arnold: es la primera mujer estadounidense en recibir el premio Nobel de química, y la quinta mujer en general en esa categoría, Arnold es conocida por su trabajo innovador que utiliza la evolución dirigida para crear enzimas. Aplicando el principio de adaptación de las especies a diferentes ambientes, Arnold aprovechó el cambio genético y la selección para desarrollar proteínas para catalizar diversas reacciones químicas. Sus resultados han ayudado a lograr una fabricación más ecológica en campos como los productos farmacéuticos, y contribuido a los avances en energía renovable.
Caucher Birkar: nacido en una aldea kurda en Irán en 1978, el matemático solicitó asilo en el Reino Unido en 2000 y luego se convirtió en profesor en Cambridge. El año pasado ganó una Medalla Fields, el premio más alto en matemáticas, por su contribución a la geometría algebraica, una forma de comprender objetos geométricos usando ecuaciones. Cuando se mudó por primera vez a Inglaterra, cambió su nombre a Caucher Birkar, que en kurdo significa “matemático migrante”.
Juan Martín Maldacena: el argentino bien puede ser recordado como el primer físico teórico verdaderamente grandioso del siglo XXI. Sin pretensiones pero profundamente imaginativo, está abordando la gravedad, la información y el tejido del universo. En Princeton, Maldacena descubrió una sorprendente equivalencia entre la teoría de cuerdas y la teoría cuántica, ofreciendo cierta unidad entre las teorías actualmente incompatibles en el corazón de la física fundamental. Su trabajo condujo a la hipótesis de que una conexión entre partículas cuánticas, llamada entrelazamiento, podría estar relacionada con agujeros de gusano en el espacio-tiempo.
Houman Haddad: el ejecutivo de la ONU detrás del programa “Building Blocks”está trabajando para introducir la nueva tecnología blockchain en los campos de refugiados. El software de reconocimiento facial y el almacenamiento de información pueden aumentar la eficiencia para obtener dinero y, por lo tanto, alimentos para los campos de refugiados (los resultados iniciales sugieren una reducción del 98 por ciento en las tarifas bancarias) y permitir a los refugiados construir una “billetera digital”, esencial para demostrar su identidad.
Marwa al-Sabouni: esta arquitecta fue bombardeada en la guerra, pero esto no le ha impedido escribir de manera elocuente sobre cómo el mal diseño de los edificios puede plantar la semilla del conflicto social. En su magnífico manifiesto de memorias, La batalla por el hogar, nos cuenta que durante la década de 1990 no había parques o centros culturales para mezclarse con diferentes tipos de personas; se sintió “encarcelada tras las rejas de la nada”. Su plan para reconstruir su país una vez que termine la guerra civil es creativo y significativo.
Katharine Hayhoe: científica atmosférica de formación, ahora es profesora de ciencias políticas y directora del Centro de Ciencias del Clima de Texas Tech. La autora de más de 120 publicaciones revisadas por pares, que cubren el papel del metano, los incendios forestales y los bosques en la historia del clima, así como el inminente número de muertos por las olas de calor del verano, se distingue entre los científicos del clima por aportar un rasgo inusual a su activismo: su fe En un país donde gran parte de la derecha cristiana se entrega al negacionismo climático, el trabajo de Hayhoe con audiencias religiosas ha llevado a su compañero científico John Abraham a llamarla “quizás la mejor comunicadora sobre el cambio climático”.
Robert Plomin: ¿Importa la genética? Hace treinta años, el consenso, al menos entre los científicos sociales, era que nutría la naturaleza de forma confiable. Plomin no está de acuerdo. Ahora que hemos mapeado el genoma humano, somos capaces de predecir con mayor precisión la propensión a las enfermedades mentales y si tendrá éxito en la escuela. De manera crucial, Plomin no cree que los genes sean necesariamente el destino; el título de su libro Blueprint es algo engañoso. Más bien muestran cómo las tendencias innatas tienen más probabilidades de ser activadas por factores ambientales. Entonces, si no podemos ayudar a los genes con los que nacemos, podemos cambiar la sociedad para igualar las probabilidades.
Fuente: En Positivo
Unas palabras certeras cuando se debe reivindicar el poder del pensamiento frente a la corriente antiintelectual de aquellos que desdeñan la razón. Basta ver el panorama político y el ascenso al poder de quienes a buen seguro avergonzarían al clásico griego. El brexiter Nigel Farage, el italiano Matteo Salvini o el recientemente elegido presidente británico Boris Johnson…pero seguramente el polémico Donald Trump sea el máximo exponente de política show apelando a las pasiones en vez de la sensatez.
“Solo sé que no sé nada” sería otra de las frases célebres de Sócrates en la humildad de la búsqueda del conocimiento. Ahora en cambio hay políticos que parecen saberlo todo cuando en realidad saben más bien poco, como todos.
Desde el 2014 la revista británica Prospect rinde tributo a la clase intelectual: científicos, filósofos y escritores que están remodelando nuestros tiempos.
La lista pre seleccionada incluye 50 voces disruptivas “mentes que quieren cambiar el mundo, en lugar de simplemente explicar por qué el mundo es como es” explican en su editorial. Los lectores están llamados a elegir el mejor pensador/a del 2019.
En el mismo se reivindica el papel de los intelectuales en nuestra sociedad, que han quedado al margen de la élite económica cuando podrían ser más decisivos al aportar más soluciones.
Se destaca en el contexto un cambio de era marcada por la tecnología que también está “remodelando la vida intelectual” con el uso de procesadores avanzados como herramienta fundamental.
Asimismo la lista del 2019 muestra una paridad que no había en años anteriores, 50 / 50 de hombres y mujeres intelectuales. Desde En Positivo repasamos la trayectoria de algunos de los importantes nombres que figuran en esta lista.
Svetlana Alexievich: desde que ganara el Premio Nobel de Literatura en 2015, la primera escritora de no ficción en hacerlo, las obras de la escritora bielorrusa se han traducido recientemente al inglés. Las entrevistas de Alexievich con soldados rusos en Afganistán, sobrevivientes de Chernobyl, personas que fueron niños en la guerra con Alemania y muchos otros producen conmovedores relatos de sufrimiento en el mundo soviético.
Frances Arnold: es la primera mujer estadounidense en recibir el premio Nobel de química, y la quinta mujer en general en esa categoría, Arnold es conocida por su trabajo innovador que utiliza la evolución dirigida para crear enzimas. Aplicando el principio de adaptación de las especies a diferentes ambientes, Arnold aprovechó el cambio genético y la selección para desarrollar proteínas para catalizar diversas reacciones químicas. Sus resultados han ayudado a lograr una fabricación más ecológica en campos como los productos farmacéuticos, y contribuido a los avances en energía renovable.
Caucher Birkar: nacido en una aldea kurda en Irán en 1978, el matemático solicitó asilo en el Reino Unido en 2000 y luego se convirtió en profesor en Cambridge. El año pasado ganó una Medalla Fields, el premio más alto en matemáticas, por su contribución a la geometría algebraica, una forma de comprender objetos geométricos usando ecuaciones. Cuando se mudó por primera vez a Inglaterra, cambió su nombre a Caucher Birkar, que en kurdo significa “matemático migrante”.
Juan Martín Maldacena: el argentino bien puede ser recordado como el primer físico teórico verdaderamente grandioso del siglo XXI. Sin pretensiones pero profundamente imaginativo, está abordando la gravedad, la información y el tejido del universo. En Princeton, Maldacena descubrió una sorprendente equivalencia entre la teoría de cuerdas y la teoría cuántica, ofreciendo cierta unidad entre las teorías actualmente incompatibles en el corazón de la física fundamental. Su trabajo condujo a la hipótesis de que una conexión entre partículas cuánticas, llamada entrelazamiento, podría estar relacionada con agujeros de gusano en el espacio-tiempo.
Houman Haddad: el ejecutivo de la ONU detrás del programa “Building Blocks”está trabajando para introducir la nueva tecnología blockchain en los campos de refugiados. El software de reconocimiento facial y el almacenamiento de información pueden aumentar la eficiencia para obtener dinero y, por lo tanto, alimentos para los campos de refugiados (los resultados iniciales sugieren una reducción del 98 por ciento en las tarifas bancarias) y permitir a los refugiados construir una “billetera digital”, esencial para demostrar su identidad.
Marwa al-Sabouni: esta arquitecta fue bombardeada en la guerra, pero esto no le ha impedido escribir de manera elocuente sobre cómo el mal diseño de los edificios puede plantar la semilla del conflicto social. En su magnífico manifiesto de memorias, La batalla por el hogar, nos cuenta que durante la década de 1990 no había parques o centros culturales para mezclarse con diferentes tipos de personas; se sintió “encarcelada tras las rejas de la nada”. Su plan para reconstruir su país una vez que termine la guerra civil es creativo y significativo.
Katharine Hayhoe: científica atmosférica de formación, ahora es profesora de ciencias políticas y directora del Centro de Ciencias del Clima de Texas Tech. La autora de más de 120 publicaciones revisadas por pares, que cubren el papel del metano, los incendios forestales y los bosques en la historia del clima, así como el inminente número de muertos por las olas de calor del verano, se distingue entre los científicos del clima por aportar un rasgo inusual a su activismo: su fe En un país donde gran parte de la derecha cristiana se entrega al negacionismo climático, el trabajo de Hayhoe con audiencias religiosas ha llevado a su compañero científico John Abraham a llamarla “quizás la mejor comunicadora sobre el cambio climático”.
Robert Plomin: ¿Importa la genética? Hace treinta años, el consenso, al menos entre los científicos sociales, era que nutría la naturaleza de forma confiable. Plomin no está de acuerdo. Ahora que hemos mapeado el genoma humano, somos capaces de predecir con mayor precisión la propensión a las enfermedades mentales y si tendrá éxito en la escuela. De manera crucial, Plomin no cree que los genes sean necesariamente el destino; el título de su libro Blueprint es algo engañoso. Más bien muestran cómo las tendencias innatas tienen más probabilidades de ser activadas por factores ambientales. Entonces, si no podemos ayudar a los genes con los que nacemos, podemos cambiar la sociedad para igualar las probabilidades.
Fuente: En Positivo
Aprendizaje personalizado gracias a la Inteligencia Artificial y el Big Data
La presencia del Big Data y de la Inteligencia Artificial va tomando cada vez más importancia en el ámbito educativo. Hemos visto cómo, sobre todo, los docentes, han incluido estas tecnologías en sus clases con el fin de avanzar hacia una verdadera innovación educativa. Sin embargo, ahora la innovación también ha llegado a la gestión de los centros educativos para quedarse. Ahora es posible trabajar el aprendizaje personalizado de cada estudiante gracias a la Inteligencia Artificial y el Big Data.
Y es que Clickart, tecnológica española productora de la plataforma de gestión de centros Clickedu, pretende ir un paso más allá en la gestión gracias a la colaboración con Qualiteasy Internet Solutions, distribuidora de herramientas de gestión de Internet. Ambas empresas acaban de lanzar una aplicación que utiliza Big Data e Inteligencia Artificial para mejorar la eficacia formativa en los centros docentes. El funcionamiento está basado en servidores web de alto desempeño que procesan los datos a alta velocidad y en herramientas de entrenamiento para el aprendizaje automático.
Esta nueva funcionalidad permitirá que los equipos directivos, los docentes, las familias e, incluso, los estudiantes, puedan beneficiarse de un acceso estructurado a los datos masivos que se generan a lo largo de su vida académica, a fin de analizarlos y mejorar la toma de decisiones y el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cabe destacar que esta nueva aplicación introduce ambas tecnologías exponenciales al ámbito educativo desde el punto de vista ético y confidencial, respetando la legalidad vigente. De esta manera, dejan a los centros el papel protagonista en la gestión de la información recabada.
Aprendizaje personalizado a cada estudiante
Una de sus principales aplicaciones será la mejora en la personalización del aprendizaje ya que, al contar con más datos relativos al avance académico durante varios años, el docente podrá ir viendo el progreso de cada estudiante y diseñando, de esta manera, un plan de aprendizaje único para él. Además, puede ser una fuente para gestionar recursos y resolver problemas dentro del aula.
Para llegar a esta solución, ClickEdu ha estado trabajando durante un año con el Centro de Estudios Montseny, la escuela piloto donde se ha probado la eficacia de esta nueva tecnología.
El futuro de la Inteligencia Artificial y el Big Data en la educación
Qualiteasy y Clickedu también han puesto en marcha el Primer Estudio Nacional sobre Big Data e Inteligencia Artificial aplicados al sector educativo. El mismo tiene como objetivo conocer cuál es el grado de conocimiento y de posibilidades futuras en las que se pueden aplicar estas tecnologías. El estudio incluye un análisis basado en encuestas a diferentes responsables del sector educativo con el que se pretende averiguar cómo sería la aplicación idónea de las dos tecnologías exponenciales en el sector.
Fuente: Educacion 3.0
Y es que Clickart, tecnológica española productora de la plataforma de gestión de centros Clickedu, pretende ir un paso más allá en la gestión gracias a la colaboración con Qualiteasy Internet Solutions, distribuidora de herramientas de gestión de Internet. Ambas empresas acaban de lanzar una aplicación que utiliza Big Data e Inteligencia Artificial para mejorar la eficacia formativa en los centros docentes. El funcionamiento está basado en servidores web de alto desempeño que procesan los datos a alta velocidad y en herramientas de entrenamiento para el aprendizaje automático.
Esta nueva funcionalidad permitirá que los equipos directivos, los docentes, las familias e, incluso, los estudiantes, puedan beneficiarse de un acceso estructurado a los datos masivos que se generan a lo largo de su vida académica, a fin de analizarlos y mejorar la toma de decisiones y el proceso de enseñanza-aprendizaje. Cabe destacar que esta nueva aplicación introduce ambas tecnologías exponenciales al ámbito educativo desde el punto de vista ético y confidencial, respetando la legalidad vigente. De esta manera, dejan a los centros el papel protagonista en la gestión de la información recabada.
Aprendizaje personalizado a cada estudiante
Una de sus principales aplicaciones será la mejora en la personalización del aprendizaje ya que, al contar con más datos relativos al avance académico durante varios años, el docente podrá ir viendo el progreso de cada estudiante y diseñando, de esta manera, un plan de aprendizaje único para él. Además, puede ser una fuente para gestionar recursos y resolver problemas dentro del aula.
Para llegar a esta solución, ClickEdu ha estado trabajando durante un año con el Centro de Estudios Montseny, la escuela piloto donde se ha probado la eficacia de esta nueva tecnología.
El futuro de la Inteligencia Artificial y el Big Data en la educación
Qualiteasy y Clickedu también han puesto en marcha el Primer Estudio Nacional sobre Big Data e Inteligencia Artificial aplicados al sector educativo. El mismo tiene como objetivo conocer cuál es el grado de conocimiento y de posibilidades futuras en las que se pueden aplicar estas tecnologías. El estudio incluye un análisis basado en encuestas a diferentes responsables del sector educativo con el que se pretende averiguar cómo sería la aplicación idónea de las dos tecnologías exponenciales en el sector.
Fuente: Educacion 3.0
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