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jueves, 14 de mayo de 2026

Reportan corte de Internet en La Habana durante las protestas


El régimen castrista ejecutó nuevamente un corte de Internet en La Habana en medio de las protestas que sacuden a una dictadura que se ve cada vez más débil, la cual ya no encuentra otra salida que el silencio forzado y la represión digital.

Esta maniobra de censura ocurrió durante la madrugada de este jueves, mientras miles de habaneros desafiaban el miedo para gritar su miseria en las calles.

Al apagar los servidores y desconectar a la población del mundo exterior, la tiranía busca ocultar la magnitud del descontento popular y frenar el efecto contagio que las redes sociales suelen potenciar en momentos de alta tensión.

El silencio impuesto por la dictadura ante el caos social

Los reportes que confirmaron este cobarde corte de Internet en La Habana llegaron a través de periodistas y activistas que mantienen el pulso de la realidad cubana. Mag Jorge Castro fue uno de los primeros en alertar sobre la situación desde su cuenta en X, donde sentenció: “El régimen apaga las comunicaciones en medio de las protestas en la capital”.

De igual forma, el comunicador Mario J. Pentón utilizó sus plataformas para difundir la gravedad de este apagón digital masivo que dejó a millones de ciudadanos en la oscuridad informativa mientras la policía  política desplegaba sus operativos de control.

La estrategia del castrismo es tan predecible como criminal. Cada vez que el pueblo pierde la paciencia ante el hambre y la falta de servicios básicos, la respuesta institucional es el aislamiento absoluto. Este reciente corte de Internet en La Habana responde directamente a una oleada de manifestaciones que estallaron en múltiples municipios de la capital entre el 12 y el 13 de mayo.

Los vecinos de Luyanó, por ejemplo, decidieron bloquear la Calzada de Concha en un cacerolazo, mientras que en el reparto Bahía la consigna de abajo la dictadura retumbó contra las paredes.

Represión en las calles y corte de Internet en La Habana

En San Miguel del Padrón, la furia contenida de décadas se concentró frente a la sede municipal del castrismo, donde los manifestantes exigieron corriente y comida.

Mientras tanto, en Nuevo Vedado, el cansancio acumulado tras 24 horas sin electricidad sacó a los residentes a las calles. La dictadura, consciente de que estas imágenes recorrían el planeta en tiempo real, decidió que el corte de Internet en La Habana era la única vía para evitar que el descontento se transformara en un levantamiento nacional incontenible.

La violencia no se limitó al entorno digital, pues se registraron escenas de brutalidad policial en el municipio Playa, donde las fuerzas represivas golpearon a manifestantes desarmados.

Gracias a que algunos videos lograron filtrarse antes de que se consolidara el corte de Internet en La Habana, el mundo pudo observar cómo los esbirros del régimen arremeten contra el pueblo que juraron proteger. El colapso es total: no hay comida, no hay luz y, por orden de la cúpula, tampoco hay derecho a la información ni a la libre expresión en ningún rincón de la isla.

La crisis energética como detonante del colapso

Este patrón de censura no es una anomalía, sino una decisión criminal consolidada por el monopolio estatal ETECSA. La empresa, que funciona como un brazo más la cúpula castrista, facilita estos bloqueos centralizados de manera inmediata.

Ya lo hicieron durante el histórico 11 de julio de 2021 y nuevamente en 2022 tras el paso del huracán Ian. En marzo de 2026, cuando el SEN colapsó por completo, organizaciones internacionales detectaron una reducción drástica del tráfico de datos. El corte de Internet en La Habana de esta ocasión es simplemente otro capítulo de una larga historia de violaciones a los derechos humanos.

Un régimen que teme a la verdad

La tiranía sabe que su fin se acerca y que la conectividad es su peor enemiga en la era de la información. Al imponer un corte de Internet en La Habana, intentan ganar un tiempo que ya no tienen, pero la realidad de los estómagos vacíos y las casas a oscuras no se soluciona bloqueando Facebook o WhatsApp.

El pueblo cubano ya identificó al culpable de su desgracia, y ni mil cortes podrán detener el grito de libertad que hoy recorre cada hogar y cada avenida de la capital. La dictadura está sola, desnuda en su ineficiencia y cada vez más cercada por la verdad que intenta amordazar con cables cortados.

Fuente: Cubanos por el Mundo

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